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Modalidades discursivas en el género del realismo social latinoamericano: estudio pragmático y socio-crítico

by Adelso L. Yánez Leal (Author)
Monographs 184 Pages

Table Of Content

  • Cover
  • Title
  • Copyright
  • Sobre el autor
  • Sobre el libro
  • Esta edición en formato eBook puede ser citada
  • Prefacio
  • Preface
  • Préface
  • Contents
  • Introducción
  • 1. Retórica y pragmática: acercamientos divergentes al estudio de la ironía
  • 1.1 Nociones teóricas de la pragmática lingüística
  • 1.2 Inicios de la lingüística de la enunciación
  • 1.3 La historia de la pragmática lingüística
  • 1.4 Modalidades de doble enunciación
  • 1.5 La ironía como tropo: un sentido reduccionista
  • 2. El imaginario de Guatemala en Viernes de Dolores
  • 2.1 Estudio descriptivo e interpretativo de enunciados irónicos.
  • 2.2 Orígenes del Carnaval
  • 2.3 Indigenismo y ladinización en el imaginario de Miguel Ángel Asturias: Viernes de Dolores y El señor Presidente
  • 3. Una mirada sociocrítica del realismo social
  • 3.1 Fiebre de Miguel Otero Silva
  • 3.2 Voces y actores
  • 3.3 Economía y clases emergentes
  • 3.4 Mestizaje, dictadura y resabio colonial
  • 3.5 Juventud, sistemas y luchas universales
  • 3.6 Aristocracia pretendida vs burguesía aprendida
  • 3.7 Sangre, grilletes y paludismo
  • 3.8 Juego de clases y ajedrez racial
  • 4. La Sangre y la esperanza de Nicomedes Guzmán
  • 4.1 Rudeza y ternura del barrio Mapocho
  • 4.2 Pobreza como identidad homogénea
  • 4.3 De lo bajo corporal
  • 4.4 El colectivo en el imaginario realista
  • Conclusiones
  • Bibliografía

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Introducción

El prestigio de la novela latinoamericana es innegable, lo cual la ha convertido en objeto de investigación en un gran número de centros académicos del mundo. Esta verdad, no solo alude a una etiqueta que conlleva en sí la fama, sino a un hecho flagrante constatado por un amplio público receptor. Aunque se trata de una irrebatible afirmación por demás conocida, el propósito obliga y no por inválida razón, a situar al lector dentro del amplio ámbito de la especialidad. No hay duda, pues, que la producción de la región nunca ha dejado de ser reconocida, variada y abundante a lo largo de los siglos XX y XXI. Por ello, esta profusión insta a delimitar el análisis de textos que, en su conjunto, ponen en evidencia rasgos similares y disimilitudes. Si bien incluye un diverso y amplio campo que puede ser, a simple vista, catalogado como un ensamble armónico, estamos frente a una aseveración arriesgada, puesto que cada canon literario acoge diferencias y características propias relacionadas con la periodización, temas y autores. Más allá de referir a algunas tendencias literarias y movimientos culturales que emergieron en Europa durante el siglo XX, es relevante precisar que estos llegaron a América Latina para ejercer una influencia que dio lugar al surgimiento de obras que perfilan la individualidad. La gran diferencia que existe con respecto a Europa se revela a través de ingredientes propios del contexto americano, cuya labor es perfilar la identidad, definir lo propio. Así podemos hablar de una literatura que dialoga y plantea una notable apertura al mundo pero, al mismo tiempo, se distancia de toda producción por ciertos elementos que forman el mestizaje. Dicho en otros términos, los cánones de literatura de las primeras décadas del siglo XX en América Latina van a ocuparse, en parte, de producir textos híbridos que han sido enmarcados dentro de una estética esencialmente realista.

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Hablar de realismo desde un punto de vista literario supone recordar la ruptura con el romanticismo, tanto en sus aspectos ideológicos como formales, a partir de la mitad del siglo XIX. En efecto, el término se aplica a la imitación que hacen algunos escritores de la naturaleza y de los hombres, al ocuparse, en particular, de detalles descriptivos. Una vez que se adjudica el término “realista” para catalogar obras literarias, se le relaciona con el hecho de recoger testimonios y asuntos sociales de una época determinada. Aunque la elaboración de las escenas narrativas es mucho más compleja, y constituye una primicia en la época, se la define como epígono del costumbrismo decimonónico. De todas maneras, la amplitud del tópico obliga a aclarar que echa mano de dominios amplios como pintura y literatura europeas, así como subdivisiones del mismo género que permiten elaborar estudios específicos sobre variantes: realismo social, mágico, sucio, popular y socialista. El desarrollo específico del género en América Latina tuvo lugar entre los años 1920 y 1972, e incorporó problemáticas americanas, empeño en descripciones detalladas, costumbrismos, tradiciones y posturas filosóficas. No obstante, las dinámicas aludían a grupos proletarios sin horizonte de superación versus clases opulentas que elegían el destino de las víctimas. Por su carácter político, la puesta en escena de las disputas entre sectores aún recuerda el caudillismo del siglo XIX. Vale decir que la narrativa realista, vista como la forma más prodigada, hace acopio, en el género, de temas complejos relacionados con el acontecer sociopolítico nacional. Recordemos que el siglo XX es testigo de cambios vertiginosos que van a estar marcados por dos aspectos notables. Esto es, la estética literaria va a delatar la filiación ideológica pero, también la frivolidad del consumo cultural. Se trata de una producción canónica que alberga matrices discursivas tales como marginalidad (conflictos sociopolíticos a consecuencia de dictaduras) y sometimiento de economías. Por sus temáticas y saberes concurrentes, el corpus es fruto indisociable de la historia política de cada país, en cuyo imaginario los sujetos afluyen masivamente para exigir reivindicaciones. Se trata de la inauguración de una veta crítica de la literatura con base en discursos militantes. En estos se acentúa la voluntad de poder como eje dinámico de la vida. Por tanto, los narradores abordan posturas que no favorecen las libertades ideológicas. En tal sentido, la figuración de espacios se muestra revestida de complejidad, dadas las tensiones entre grupos sociales y diversidad étnica-cultural latinoamericanas. En su conjunto, el género se ocupa de las protestas en contra de circunstancias intolerables que angustian al ciudadano común. Por esta razón, la investigación privilegia el análisis de voces que participan en las narraciones que envuelven, principalmente, espacios urbanos; aunque debemos recordar que algunos textos retratan la medianía humana en el contexto del campo. Son todos, en esencia, productos literarios inspirados en el imaginario del colectivo humano. De esta pluralidad de tipos se encarga el género, el cual les adjudica el estatus de agremiación en su elaboración estética. Esto último remite a asociaciones de sujetos que ostentan un marcado descontento, y en consecuencia van en búsqueda de probidad.

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Dada la naturaleza temática del corpus, los vectores que organizan los contenidos así como la postura enunciativa de los narradores, presumimos la necesidad de recurrir a presupuestos que sustentan la oposición binaria monologismo/dialogismo, formulada por el conocido teórico ruso Mijaíl Bajtín. De estas nociones, tomaremos matices particulares para llevar a cabo el análisis discursivo. Referimos, en lo esencial, a la actitud monológica que surge de las discrepancias entre el inflamado discurso del héroe central, en el mundo narrado, y los personajes secundarios, carentes de autonomía. En contraposición a estos, la actitud dialógica pone de relieve un intercambio entre narrador-emisor y lector-destinatario, cuyos roles son revertidos, no obstante, se distinguen por ostentar un mismo estatus dentro de la línea narrativa, al tiempo que hacen uso de determinadas modalidades discursivas. En suma, esta base teórica permite estudiar algunos rasgos de la sustancia textual que hemos anunciado; es decir, cómo dichas nociones permiten caracterizar la conducta de las voces. Por su parte, la intervención de los ejes narradores prescribe, en las diferentes diégesis, remedios a los males sociales que han sido desde larga data tópicos centrales de la literatura. De hecho, sobre las producciones de corte realista en América Latina existe ya una abundante bibliografía que recrea cultos enraizados, conflictos de índole social, político y cultura popular, gracias a un número extraordinario de críticos que se han interesado por estos temas. Efectivamente, el interés ha permitido sopesar la estima intelectual que acoge el trabajo estético de la escritura sobre los asuntos referidos. Todo lo cual prueba que jamás ha constituido polémica desatendida. Cabe incluso destacar un renacimiento del interés por esta literatura con énfasis en discursos políticos de izquierda, los cuales han retomado fuerza en la primera década del siglo XXI. Sin embargo, el entorno histórico de los textos se sitúa en las primeras décadas del siglo XX, cuando algunos escritores latinoamericanos, con un lustre más popular, examinaban la singularidad de su entorno geográfico y de sus realidades como motivos inspiradores. De hecho, fueron testigos de una época que comprende cambios radicales en todos los ámbitos de la vida. Con este bagaje, algunos escritores instauran una especie de estética renovadora que se incorpora a la agenda literaria del nuevo siglo. No obstante, hemos de señalar que los itinerarios narrativos presentan, una vez más, a los sujetos marginados como héroes frente a los actores de la cultura dominante. Por esta razón, cabe interrogarse sobre una posible crítica que, con gran impulso, se interese por combatir la resistencia a cuestionar el canon literario en cuanto a su elaboración maniquea. Así, el ensamble de eventos que abordan las novelas tiene una estrecha relación con el concepto de progreso histórico-social tan deseado como objetivo final. Es por ello que todas plantean como leitmotiv los temas de la lucha desigual del hombre frágil contra la naturaleza hostil. También abordan el debate contra los sistemas políticos y cuerpos represores que mediatizan tanto la labor de los trabajadores, como la propuesta ideológica de una generación que defiende libertades y derechos. Surge así un número significativo de textos que va a compartir variados discursos y se vinculan con una experiencia sociopolítica generacional. Parte de ella es la militancia cargada de invectivas contra el imperialismo norteamericano y sus vasallos, la cual tuvo una afiebrada recepción en todos los ←29 | 30→ estratos sociales pero, particularmente, en intelectuales y grupos desfavorecidos. Incluso, los narradores -libres de articular ideas en estas novelas-modulan las voces del descontento e intentan ofrecer una imagen más depurada de los temas nacionales, aunque sin alcanzar su cometido. En la mayoría de los casos, el lector percibe una especie de caricatura en la elaboración de personajes victimizados; otros, a diferencia de estos, son sujetos de la ironía y del humor. La figuración de los individuos tiene que ver con el manejo discrecional de las fuentes inspiradoras del escritor, inserto en una época y motivado por ficcionalizar problemas sociales, analizar la reacción de los actores así como indagar acerca de la cara oculta de los “bajos fondos.” De todas maneras, son temas que persiguen una finalidad edificante, cuyas técnicas de persuasión, preconizadas desde los albores del siglo XX, tenían como objetivo a un amplio receptor. Sin embargo, la lectura del signo también permite pensar lo contrario: es decir, para cierto lector, este tipo de ficción tiende a acentuar la desvalorización de ciertos perfiles humanos. Así, la visión del mundo, por demás ecuménica, abarca una serie de temas vistos como marginales e invita, al mismo tiempo, a leer e interpretar desde una óptica alentadora.

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Aunque el estudio que llevaremos a cabo se centrará de manera concreta en las novelas Viernes de Dolores de Miguel Ángel Asturias (1972), Fiebre de Miguel Otero Silva (1939) y La Sangre y la esperanza de Nicomedes Guzmán (1943), consideramos pertinente nombrar algunos títulos narrativos que más se destacan por su valor fundacional y que, sin duda, informan al lector sobre la amplitud de la producción del género. De manera incontestable, una panorámica se revela esencial en la medida en que orienta a los receptores de este trabajo, no sin proveer una idea homogénea del corpus. No obstante, la especificidad de los análisis perfila una contribución distintiva basada en la propia ruptura del canon. Esto es, una producción que en un tiempo no muy lejano formaba parte de los pensa de estudios) y de una cultura literaria que debían adquirir los jóvenes latinoamericanos mínimamente escolarizados. Nos referimos a Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes (1926); una obra centrada en la evocación del gaucho como sujeto legendario; Doña Bárbara de Rómulo Gallegos (1929), la obra más popular de la literatura venezolana, basada en la lucha entre la civilización y la barbarie, y La Vorágine de José Eustasio Rivera (1924); obra insigne que enfatiza las duras condiciones de vida durante la explotación del caucho en la selva. Todas ellas forman un corpus considerado por la crítica canónica como constitutivo del llamado realismo social latinoamericano. De hecho, los autores de estas obras dieron importantes pasos para acometer la tarea cimera que los demarca gracias a la elaboración de peculiares productos narrativos. Vale resaltar que se distinguen por relatar, en el plano de la ficción, la vida, actividades y menesteres del campo. Si bien el referente es generalmente rural, como ya hemos apuntado, también puede ser citadino pero, en ningún caso, estas ficciones logran convertir a sus personajes en sujetos de enunciación novelesca. Vale aclarar que los perfiles descritos y sus hazañas no conforman los destinatarios de dicha enunciación, sino los narratarios y lectores modelo.

Details

Pages
184
ISBN (PDF)
9783631851920
ISBN (ePUB)
9783631851937
ISBN (MOBI)
9783631851944
ISBN (Book)
9783631830277
Language
Spanish
Publication date
2021 (May)
Published
Berlin, Bern, Bruxelles, New York, Oxford, Warszawa, Wien, 2021. 184 p.

Biographical notes

Adelso L. Yánez Leal (Author)

Adelso L. Yánez Leal es licenciado en letras de la Universidad del Zulia, Venezuela, máster en Estudios Hispánicos de University of Ottawa y Ph.D en literatura latinoamericana de Université de Montréal. Es autor de libros y artículos críticos sobre literaturas hispánicas. Actualmente es profesor e investigador de tiempo completo en University of Otago, en Nueva Zelanda.

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