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Diarios latinoamericanos del siglo XX

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Ana Gallego Cuiñas, Christian Estrade and Fatiha Idmhand

La abundante teoría sobre diarios publicada estos últimos años, doblada por un interés por la génesis de los textos, ha producido un auténtico fervor por el género. En rigor, el diario es el espacio narrativo donde se forjan la ficción, el estilo y el «yo», el molde en que el escritor pone a prueba su propia escritura en tanto que la somete a incontables modificaciones y relecturas que arrojan luz no solo sobre la construcción de su poética, sino también sobre la de su figura de autor y sobre los modos de circulación y recepción del diario en la actualidad.

Asimismo se impone en los estudios hispanistas la idea de que la literatura latinoamericana no ha producido grandes diaristas. Este libro intenta demostrar lo contrario: la gran importancia de un género tan heterogéneo en todas las sensibilidades estéticas del continente durante todo el siglo XX, como prueban Macedonio Fernández, Horacio Quiroga, Gabriela Mistral, Alfonso Reyes, Carpentier, Lezama, Arguedas, Octavio Paz, Bioy Casares, Idea Vilariño, Pizarnik, Ribeyro, Levrero o el mismo Che Guevara, entre otros.

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Nunca quieto. Los diarios del Che Guevara

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Los diarios del Che Guevara

Martin KOHAN

No se conocen fotografías en las que el Che Guevara haya salido mal. Se sabe que el apuntalamiento iconográfico es un factor decisivo para la exaltación de los héroes, por lo que tal vez podría concluirse que, entre las diversas cualidades heroicas del Che Guevara, habría que contar también la de la fotogenia. Salía bien: es un hecho; y subrayar su facilidad para la imagen no necesariamente supone infligirle una reducción simplificadora o una despolitización superficial (aunque a menudo se trate de eso en la industrialización del souvenir-Guevara y en la saturación banal del fetichismo de su estampa). Cada una de las fotos del Che Guevara, aquellas que lo sorprenden no menos que aquellas para las que se prepara y posa, da cuenta siempre de su familiaridad, de su naturalidad con la situación: exhiban lo que exhiban (intrepidez, esfuerzo, energía, compañerismo, agobio, retraimiento, victoria), nunca dejan de captar ese aire de soltura que es propio del que se ve siempre dispuesto al retrato. Acaso corresponda detectar en este adiestramiento para la fotogenia una cifra del temperamento viajero.

Es un dato conocido que los avatares de los negocios del padre, y luego la salud del propio Guevara, le impusieron, ya desde los años de la infancia, una cierta vida errabunda: Rosario, Buenos Aires, Alta Gracia, C...

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