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Reflejos de la ciudad

Representaciones literarias del imaginario urbano

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Eugenia Popeanga

El presente libro está constituido por la suma de artículos que surgen de una misma fuente: la labor colectiva del grupo de investigación «La aventura de viajar y sus escrituras». Debe leerse como un recorrido por el imaginario urbano en un paseo-lectura que desarrolla determinados modelos culturales, lo que permite poner de relieve las representaciones literarias de la ciudad en función de los elementos recurrentes que subyacen en su organización. En sus páginas se pueden conocer modelos urbanos que van de la «ciudad cuerpo» a la «ciudad total» pasando por la «ciudad sueño» o la «ciudad espectáculo», sin olvidar los lenguajes propios de la ciudad que se perciben en la «ciudad discurso». De este modo, como en los reflejos del caleidoscopio, estos estudios se presentan desde una perspectiva multidisciplinary y sugerente que invita a ver y conocer la ciudad a través de una mirada distinta e innovadora.
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Cuadros vivientes: la ciudad barroca: Miguel Etayo Gordejuela

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Cuadros vivientes: la ciudad barroca

MIGUEL ETAYO GORDEJUELA

La ciudad barroca es, más que ninguna, una ciudad pensada para ser vista, para ser contemplada toda ella como un monumento. Por primera vez en la cultura occidental obedece a un plan completo en el que domina la representatividad. La ciudad es la residencia de un príncipe; es la capital de un Estado; es acaso nada más que una ciudad de provincias que emula a la capital; a veces pretende ser una ciudad santa, una Nueva Jerusalén. Y todo eso ha de manifestarse visualmente, por una parte trasplantando al urbanismo el lenguaje de pintores y escultores e imponiéndolo sobre la mera creación de un hábitat y la prestación de sus funciones, y por otra, animándola con ceremonias y fiestas, con teatrales puestas en escena.

Mirarse en el río: el valor de la imagen

En 1606 se abrió el Pont-Neuf que, a diferencia de los anteriores puentes de París, no se sufragó con casas y tiendas alineadas a ambos lados. Así lo quiso Enrique IV, el rey que inició la reorganización monumental de aquella capital, consciente de que, además de mejorar la comunicación entre las dos orillas, quedaba tendido un magnífico mirador que aprovechaba el ancho corte del Sena para ofrecer una panorámica de la ciudad, especialmente del Louvre, el palacio del rey, que no cesaba de prolongar sus...

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