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Escribir en la universidad: elaboración y defensa de trabajos académicos -TFG/TFM-

Edited By Manuel Fco. Romero Oliva

Escribir en la universidad. Elaboración y defensa de trabajos académicos –TFG/ TFM– es el resultado de una serie de actuaciones e investigaciones referidas a la alfabetización académica de los estudiantes universitarios desde una visión multidisciplinar en la que han participado no solo departamentos académicos — Didáctica de la Lengua y la Literatura, Didáctica y Filología—, sino también unidades específicas de la Universidad de Cádiz —Servicio de Atención Psicológica (SAP), desde su Programa de Apoyo al aprendizaje; o el Área de Biblioteca, Archivo y Publicaciones, con sus cursos de búsquedas bibliográficas, difusión en abierto en repositorios…—. Todos ellos han posibilitado un manual basado en la experimentación y la reflexión conjunta en la que han intervenido más de 3000 estudiantes de diversas titulaciones a lo largo de casi diez cursos académicos.

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Capítulo 7. Del trabajo escrito a la defensa oral (Victoriano Gaviño Rodríguez)

Capítulo 7. Del trabajo escrito a la defensa oral

Victoriano Gaviño Rodríguez*

Una vez terminada la redacción de nuestro Trabajo Fin de Grado (TFG) o Trabajo Fin de Máster (TFM),1 resta su depósito y posterior defensa oral ante un tribunal. Conviene no menospreciar esta defensa oral, pues de ella dependerá un porcentaje de la evaluación final que recibirá nuestro trabajo. Una buena defensa puede influir en la opinión que previamente con la lectura haya podido dejar nuestra investigación, corroborando su adecuado contenido, mejorando aquellos aspectos que no quedaron claros en la versión escrita; una mala defensa, por el contrario, puede oscurecer los resultados obtenidos en un buen trabajo escrito. Expondremos, así pues, una serie de recomendaciones que podrán ayudarnos a preparar de manera adecuada y eficaz la defensa oral de nuestro trabajo.

Llevar a cabo una buena defensa oral no depende exclusivamente de memoria o habilidad. Es, ante todo, cuestión de conocimiento y preparación. Cuanto más preparado tengamos nuestro discurso, más fácilmente alcanzaremos el éxito, esto es, conseguiremos nuestros objetivos. Podemos afirmar, así pues, que el primer paso para una buena defensa es estar preparado para ella. Una adecuada preparación sirve, al mismo tiempo, para ganar fluidez en la presentación, ya que podremos adquirir o asimilar adecuadamente los conocimientos necesarios para que a la hora de hablar en público ganemos en seguridad; obviamente, si conocemos sobradamente el tema del que tenemos que hablar, también controlaremos mejor los nervios y perderemos el temor a las posibles preguntas que puedan hacernos los miembros del tribunal que juzgan nuestro trabajo.

En el proceso de preparación de cualquier presentación oral, habrá que tener en cuenta tres aspectos fundamentales interrelacionados: qué queremos decir, a quién se lo vamos a decir y cómo lo decimos. Puesto que suele disponerse de ←113 | 114→un tiempo muy reducido (entre 10 y 15 minutos) para la defensa de un Trabajo Fin de Grado (TFG) o Trabajo Fin de Máster (TFM), resulta imposible hacer un recorrido por todo el contenido de nuestra investigación. Debe contarse con el hecho de que el tribunal que juzgará nuestro trabajo ya dispone de un ejemplar escrito del mismo, de modo que la presentación no debe convertirse en un recorrido duplicado y tedioso sobre el tema. Contrariamente, debemos organizar la información, analizando el contenido de nuestro trabajo y seleccionando sus aspectos más interesantes, fundamentalmente, sus logros, ideas, innovaciones o aquellas aportaciones propias que forman parte de nuestro análisis particular, desdeñando de la presentación todas aquellas cuestiones accesorias y que forman parte del conocimiento general de todos, especialmente de los miembros del tribunal, especialistas en la materia. En estos casos, la brevedad y concisión explicativa no serán consideradas un demérito por parte de quien nos juzgue siempre que nuestra exposición incluya lo fundamental; lo contrario, es decir, el uso de un tiempo excesivo, la presentación y repetición de ideas vagas siempre será percibida como un aspecto negativo.

Cómo lo decimos está íntimamente relacionado con qué queremos conseguir con nuestro mensaje. En este caso, nuestro objetivo es informar y convencer a los miembros de las cualidades de nuestro trabajo. Para ello, el mensaje debe ser transmitido de forma comprensible y ordenada, de ahí que debamos delimitar una estructura sencilla, que sirva tanto para que podamos recordar fácilmente nuestro guion como para que quien nos escucha pueda seguir con facilidad el hilo argumentativo de nuestro discurso. Como norma básica, nuestra presentación debe estar compuesta de los siguientes elementos:

a) introducción, en la que se intente captar la atención de los miembros del tribunal y se presente brevemente el tema del trabajo;

b) cuerpo central, en el que se resalten los aspectos más importantes y se insista en ellos con frases directas y concisas, y

c) conclusión, con un mensaje final breve y claro.

1. Cómo comenzar la defensa oral

Todos conocemos la importancia que tienen las primeras impresiones, ya sea cuando conocemos a alguien, en una entrevista de trabajo, una reunión… Por ello, el comienzo de una defensa oral es quizás el momento más importante de toda nuestra intervención, pudiendo resultar determinante para la opinión posterior de aquellos a los que nos dirigimos. Este hecho es, obviamente, decisivo cuando nuestros destinatarios son miembros de un tribunal que juzgará nuestro trabajo y que, en ocasiones, no tendrá una segunda oportunidad para cambiar ←114 | 115→cualquier mala impresión que podamos haber causado en un mal comienzo, pues la relación con ellos, en términos alumno-miembros del tribunal, apenas durará unos minutos.2 Este es el momento de causar una buena impresión y de captar la atención de los miembros del tribunal. Por este motivo es sumamente importante preparar a conciencia las primeras frases de nuestra intervención, e incluso ensayarlas varias veces antes de la puesta en escena, para facilitar su memorización y llegar a conseguir una naturalidad tal que hasta los aspectos más preparados parezcan improvisaciones, porque no hay mejor improvisación que la que proviene de una buena planificación. Intente no dejar a la improvisación ni tan siquiera el saludo inicial.3 Aproveche los primeros minutos para ←115 | 116→introducir su tema de manera que su comunicación sea plenamente eficaz, esto es, cumpla las máximas de captar la atención y el interés de los miembros del tribunal con sus palabras. Para estas primeras palabras de introducción (necesariamente breves), en la que deberá además defender el tema y la tesis, puede utilizar diversas estrategias: entre estas, empezar con una anécdota o idea que se sabe que es de especial interés para el tribunal, con la cual pueda crear una adecuada atmósfera, empatizar con ellos y predisponer su atención.4 Sea cual sea la estrategia seguida, lo más importante es comenzar a hablar con seguridad, intentando además transmitir ilusión y entusiasmo por lo que se cuente, ya que, de este modo, se facilitará el contagio de nuestras emociones y se ganará en credibilidad. Una vez que ha roto el hielo, debe introducir su tema de manera breve, justificando además su relevancia o interés. Si consigue hacer una introducción atractiva y amena y tiene una actitud entusiasta, captará la atención de los miembros del tribunal y será más fácil mantenerla el resto de la defensa.

2. El cuerpo y desarrollo de la defensa oral

Una vez que ha introducido su trabajo, debe trazar un hilo argumentativo en el que desarrolle los aspectos fundamentales del mismo. No cometa el error –insistimos en ello– de querer repetir todos los aspectos del trabajo; destaque exclusivamente los más sobresalientes, resaltando las innovaciones o aportaciones esenciales y, en la medida de lo posible, intente presentar una distinta estructura ←116 | 117→a la utilizada en su texto escrito, con la que podrá captar la atención y comunicar a los miembros del tribunal de una manera más efectiva el contenido esencial de su trabajo. Tenga en cuenta que se presupone que los miembros del tribunal ya conocen su trabajo, de modo que su labor consiste exclusivamente en contarles con rigor académico y argumentación sus puntos fuertes, defendiendo sus virtudes. En este punto, puede aplicarse el dicho de que menos es más, esto es, que debe seleccionar la información que quiere transmitir de tal manera que elimine lo accesorio y se quede con lo verdaderamente importante y relevante. Evite, así pues, el exceso de datos o cifras, e intente aclarar muy bien sus objetivos y logros.

Si el desarrollo del trabajo reviste cierta complejidad o prevé que pueda tener problemas para recordar el hilo conductor y las ideas, puede ayudarse de un guion con el que sentirse más seguro, y al que podrá acudir en el caso de que lo necesite. Ahora bien, evite llevar textos escritos, pues en tal caso tenderá a leer literalmente su contenido, sin prestar atención a quienes le escuchan. Tenga en cuenta que tampoco se trata de aprender el discurso de memoria, sino de recordar las ideas claves de cada una de las partes, para seguir un orden lógico y recordar con facilidad lo que sigue. Si simplemente memorizamos frases, restaremos espontaneidad y naturalidad a nuestro discurso, a la par que estaremos siempre a expensas de que se nos olvide una frase concreta que nos haga perder el hilo.

3. Las conclusiones y finalización de la defensa oral

En no pocas ocasiones, la ausencia de ensayo en la defensa desemboca en dos casos nada aconsejables: 1) aquel en que el alumno agota su tiempo y no tiene ocasión de concluir su trabajo y despedirse, de modo que se provoca la impaciencia de los miembros del tribunal o la impresión negativa de poca preparación y respecto hacia el tribunal, o 2) aquel en que, aún con tiempo, no ha preparado un final para la defensa, de modo que esta suele terminar de manera poco afortunada con palabras similares a las siguientes: Y ya está, Esto es todo lo que quería contar, Ya he terminado, Y, bueno, aquí lo dejamos, etc.

Reserve, así pues, tiempo para las conclusiones. Debe programar muy bien su presentación para que pueda enlazar el cuerpo de su texto con unas conclusiones breves y claras, en las que, de manera armónica, pueda concluir su trabajo, reagrupando las ideas principales de su trabajo, insistiendo en las aportaciones o logros, así como los problemas o retos que quedan pendientes para futuras investigaciones. Es quizás también este un buen momento para que usted aclare que, dada la limitación de espacio (en el documento escrito) y de tiempo (en el ejercicio oral), es consciente de que algunos aspectos no han sido desarrollados lo suficientemente y que por ello ha decidido centrarse en los expuestos por ←117 | 118→no ser tenidos en cuenta habitualmente, porque afectan a un ámbito específico, etc. Del mismo modo, puede terminar su exposición poniéndose a disposición de los miembros del tribunal para cuantas preguntas, sugerencias u observaciones quieran hacer, invitándolos al diálogo y dando las gracias: agradezca, por último, el tiempo que se han tomado leyendo el trabajo y escuchando su presentación oral.

4. Respuestas a las preguntas u observaciones de los miembros de tribunal

Escuche con atención los comentarios, observaciones o preguntas que le planteen y, si no entiende algo, pida que le repitan el planteamiento, pero nunca interrumpa. Entienda que las preguntas u observaciones de los miembros del tribunal no son un ataque a su trabajo, así que procure encajarlas adecuadamente entendiendo que se trata de establecer un debate con usted y que las críticas se deben aceptar en todos los casos como positivas y constructivas. Si no tiene una respuesta, porque no la conoce o porque no se ha planteado la cuestión, lo mejor es ser honesto, sincero y manifestarlo sin miedo, así como agradecer la observación o sugerencia. No invente sobre la marcha, porque seguro que se notará y deslucirá su presentación oral en público. Mantenga siempre el respeto y saber estar universitarios, tanto con su comunicación verbal, como con su comunicación no verbal.

Rara vez los alumnos que defienden su TFG o TFM ante un tribunal llevan a su defensa un folio en blanco y bolígrafo. Estos elementos son, sin embargo, de cierta importancia para poder anotar las preguntas, sugerencias u observaciones del tribunal, de modo que puedan ser recogidas todas sin olvidarnos de ninguna para poder abordar correctamente una respuesta sistematizada. También podría ser interesante llevar ya preparadas algunas respuestas a posibles preguntas de los miembros del tribunal.

5. La comunicación no verbal en la defensa oral

Uno de los errores más frecuentes que se comete cuando uno prepara una presentación oral es pensar que todo el atractivo de nuestra intervención está en el mensaje que tenemos preparado y que su contenido es suficiente para conseguir el éxito y mantener la atención de los miembros del tribunal durante toda la exposición. Sin embargo, no siempre es tan fácil enganchar a quien nos escucha y mantenerlo atento todo el tiempo. Es por ello importante –ya lo hemos dicho– no repetir las ideas y esquema de nuestro trabajo escrito, pero también hace falta ←118 | 119→que prestemos atención a todos aquellos aspectos relacionados con la comunicación no verbal que nos ayudarán a conseguir nuestro objetivo, desde nuestro peinado hasta la indumentaria5, pasando por el uso de medios técnicos con los que acompañaremos nuestra presentación o la expresión corporal. Todo debe parecer espontáneo, aunque solo sea falsamente espontáneo porque en realidad haya sido preparado previamente a la perfección, y pausado, diciendo siempre pocas cosas pero con serenidad, seguridad y convicción, teniendo en cuenta que estaremos ante un momento en el que, como producto de la tensión propia de la situación, estaremos más nerviosos que de costumbre y algunos síntomas como el temblor, la sequedad de la boca,6 etc., pueden aflorar en nuestro cuerpo. Entre algunas de las recomendaciones más importantes al respecto, destacamos las siguientes:

1. Realice una buena entrada en escena. La primera impresión es fundamental para la relación que se va a establecer con el público. Su imagen es más poderosa de lo que piensa. De hecho, el público se formará una idea de nosotros incluso antes de que comencemos a hablar, simplemente por cómo vamos vestidos, peinados o cómo gesticulamos en los momentos previos a nuestra intervención. Hay que procurar tener un aspecto adecuado al contexto y a la imagen que queramos transmitir, mostrando además confianza a la hora de hablar. Colóquese en el lugar más visible (si puede ser en el centro) y en la posición corporal básica: vertical, abierta, simétrica y estable. Sin decir palabra alguna ya puede establecer vínculos emocionales con los asistentes, ya sea por la sonrisa o el contacto visual, que le ayudarán a conectar con ellos.

2. Dialogue con los miembros del tribunal y contagie sus emociones. Tiene que mantener la atención del tribunal y estos deben pensar que estamos dialogando con ellos. No se trata de llevar a cabo un monólogo, de modo que hay que evitar mirar al suelo o al techo, dirigiendo la mirada a cada uno de los miembros del tribunal, cambiando de foco, de manera aleatoria y natural, para que parezca que habla para todos ellos, pero también en particular para cada uno de ellos.

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3. Muévase con naturalidad y mantenga una adecuada posición del cuerpo. Para causar buena impresión debe coordinar el lenguaje verbal con el no verbal, de modo que, si con la palabra transmite emociones, con el no verbal acompañe dichas emociones o sensaciones. En relación con este aspecto, se debe tener un correcto movimiento de las manos al hablar, acompañando el mensaje verbal. No esté sentado: muévase, camine de manera decidida, para indicar seguridad y un buen estado de ánimo, además de garantizar dinamismo en la presentación. Por último, mantenga su cuerpo erguido, en señal de seguridad y firmeza, para transmitir además una actitud abierta.

4. Sonría. La sonrisa es uno de los gestos más universales del ser humano, que sirve de señal de cordialidad, amabilidad y actitud abierta. Intente sonreír en su discurso para establecer empatía con el interlocutor.

5. Establezca una distancia comunicativa adecuada con los miembros del tribunal. Dependiendo del tipo de relación que guarde con el interlocutor y del ambiente o contexto en el que se produzca la presentación, hay que mantener una u otra distancia personal en la comunicación: en un contexto académico como este de la defensa oral, conviene que mantenga una adecuada distancia personal, ya que un acercamiento excesivo podría ser interpretado una invasión a la intimidad del otro; mucho alejamiento, por contra, también puede provocar sensación de desconfianza y de frialdad en el mensaje y hacia el otro. Este aspecto depende además de la cultura concreta en la que se desarrolle la conversación, pues cada sociedad codifica de una manera la distancia comunicativa en sus interacciones. Para planificar este aspecto, conviene que llegue con suficiente antelación a la sala, para conocer el medio en el que se desarrollará el acto. Estos momentos previos le servirán para familiarizarse con el espacio donde se desarrollará la defensa, determinar el lugar donde se colocará para hablar, dejar sus apuntes, folio, agua, etc., de forma que todo esté a mano.

6. Entone adecuadamente y use bien la voz y el volumen. Debe adecuar estos aspectos al contexto comunicativo, de modo que se le entienda bien y quede claro, por medio de su entonación, en qué hace hincapié.

7. Cuide su imagen personal y no olvide que está en un acto académico formal. Sobran chicles, caramelos u otros elementos que distraigan la atención del aspecto más importante de la presentación: sus ideas y argumentos. Evite llevar móvil encima (ni tan siquiera en modo silencio) o tenerlo a la vista. Déjelo a un compañero o en un lugar alejado de donde se desarrolle la defensa, para evitar así cualquier problema o inconveniente inesperado.

8. Use adecuadamente los medios técnicos u otros apoyos. Si va a utilizar algún medio técnico, debe asegurarse de conocer bien su uso y funcionamiento, para evitar imprevistos. En este caso también conveniente llegar con antelación a la sala en la que se desarrollará el acto para comprobar que todo ←120 | 121→aquello que necesite para su presentación funciona adecuadamente: ordenador, proyector, audio, puntero láser, ratón, etc. Si quiere apoyar su exposición oral con una presentación basada en diapositivas (tipo PowerPoint, Prezi u otros similares), convendrá que tenga en cuenta que debe realizar sus diapositivas una vez que tenemos ya un guion o estructura de la presentación, y que deben evitarse ciertos errores en los que, con frecuencia, incurrimos7:

a) no abuse en el número de diapositivas. Aunque puede servirle como regla orientativa el cálculo de una diapositiva por cada minuto de exposición, lo más coherente en este caso es controlar el contenido global del discurso para no pecar por exceso ni defecto. Tenga en cuenta además a este respecto que, en el momento de la presentación, estaremos más nerviosos, así que la articulación del discurso puede variar, siendo menos fluida (y, por tanto, más lenta) o todo lo contrario, es decir, excesivamente rápida y poco comprensible;

b) evite el uso de ladrillos. Debe huir de esos bloques enormes de texto insertados en una diapositiva. Y esto es así por dos razones, principalmente: la primera, porque cuando la información es muy amplia, nadie la leerá por la sobrecarga cognitiva que supone; la segunda, porque incluso si alguien la lee, su discurso pierde valor. Quien antes lo escuchaba ha pasado a convertirse en lector, ignorando por completo su presencia. Lo mejor para leer es un buen libro, así que diferencie, cuando prepare su presentación, entre aquellas porciones de texto necesarias para nuestra presentación (a modo de esquema o ayuda para la presentación) y aquellas en las que la diapositiva sustituye nuestra propia función como comunicador y elemento esencial de la presentación. En el momento en que la diapositiva se convierte en una mera lectura, su discurso pierde valor. El centro de atención ya se ha desviado; ya usted no interesa y, por lo tanto, no es relevante. Su trabajo no parece suyo porque cualquier podría defenderlo simplemente sabiendo leer. En definitiva, se trata de que las diapositivas incluyan únicamente las palabras, conceptos o imágenes claves para ilustrar nuestras ideas y/o mantener o conducir el hilo discursivo de manera adecuada y sencilla. Con una adecuada selección y organización de la información, eliminando todos aquellos elementos superfluos que puedan distraer la atención de los miembros del tribunal, lograremos que las diapositivas ganen en funcionalidad;

c) aunque parezca una obviedad, conviene tener en cuenta que el diseño final del texto condiciona también su utilidad en la presentación: armonice los colores, evitando las típicas estridencias entre el color de fondo y el de las ←121 | 122→letras, esquemas o figuras; consiga que lo que realmente destaque sea el contenido y asegúrese de que su visibilidad y lectura sea cómoda y efectiva; del mismo modo, el tamaño de la letra es fundamental: un tamaño de fuente inadecuado (ya sea pequeño o grande), tampoco surtirá el efecto oportuno. Como presumiblemente conoceremos el espacio en el que desarrollará la presentación, podemos adecuar estos aspectos al espacio y medios de los que dispondremos para la defensa;

d) intente llevar a cabo el uso de transiciones o animaciones para que la información que aparezca proyectada en la pantalla no se adelante a sus propias palabras, pues en tal caso el que lo escucha tenderá a leer o mirar ese contenido, ignorando su discurso. Ponga la diapositivas en blanco o negro8 cuando quiera fijar la atención de los miembros del tribunal, para que lo miren exclusivamente a usted, y no a la pantalla;

e) no dé la espalda a los miembros del tribunal, pues es una señal de falta de respeto y produce, por lo general, una mala comunicación, y

f) intente tener un control remoto para las diapositivas, para que no esté obligado a permanecer siempre al lado del teclado.

En definitiva, no debe permitir que los miembros del tribunal se distraigan con otros aspectos. Debe hacer un uso adecuado de los medios técnicos para que estos no entorpezcan su función ni lo sustituyan, sino que se conviertan en un sensible apoyo para sus palabras.

6. Concluyendo

Un ejercicio práctico y recomendable es el de ensayar su defensa varias veces ante un espejo o alguna persona de confianza. De esta forma, irá memorizando su contenido, además de conseguir una mayor fluidez verbal y ejercitar una tonalidad y entonación adecuadas. Como ejercicio de preparación, puede llevar a cabo un ensayo grabado de la presentación, preferiblemente, con un público reducido de confianza, que podrá evaluar su puesta en escena. Al mismo tiempo, la grabación le servirá para observarse a sí mismo y analizar sus virtudes y deficiencias. Todo ello contribuirá, sin duda, a mejorar su presentación oral para que, en el día de la puesta en escena, su defensa sea un éxito.

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* Universidad de Cádiz, España. Correo electrónico: victoriano.gavino@uca.es

1 Aunque nos centramos específicamente en los trabajos de TFG y TFM, muchos de los aspectos aquí tratados pueden ser aplicados igualmente a otros contextos de defensa oral académica, desde la exposición pública de trabajos en el aula hasta la defensa oral del plan de investigación de los actuales programas de doctorado o la lectura de una tesis doctoral.

2 Conviene, a este respecto, que asuma que se encuentra ante un acto académico en el que se espera de usted un tono formal y de respeto ante el tribunal, de modo que, incluso en aquellos casos en que usted haya tenido una relación previa alumno-profesor con alguno de los miembros del tribunal, primará un trato en el que, a menos que se le indique lo contrario, deberá tratar de usted a cada miembro, siendo esta fórmula incluso deseable en el caso de que algún miembro del propio tribunal lo tutee o le muestre cierta actitud de confianza, ya que en ocasiones esta es una actitud que se usa para ayudar a que el alumno se relaje en momentos de tensión emocional o cuando afloran nervios. Pero no confunda esa ayuda con un hecho de camaradería o amiguismo, pues tal actitud dista del comportamiento esperado en una situación comunicativa como esta, en el ámbito universitario, ante un tribunal. Solo cuando los miembros del tribunal le pidan que los tutee, podrá hacerlo, aunque incluso en este caso siempre podrá excusarse argumentando que prefiere usar el tratamiento formal por el respeto que les merecen como miembros del tribunal.

3 Aunque protocolariamente suele saludarse al principio, puede usted relegar el saludo a un segundo plano, para aprovechar e introducir directamente el tema, captando la atención de los miembros del tribunal. No olvide, eso sí, que en algún momento posterior tendrá que llevar a cabo el saludo. Si prefiere una fórmula más tradicional, también puede optar por romper su silencio directamente con el saludo y usar a continuación una fórmula aséptica, similar a la que sigue: Buenos días/tardes. Con su permiso, vamos a proceder a la defensa de mi TFG, tutorizado por el Prof. X, y en el que… Si usa medios técnicos, conviene que en la primera diapositiva aparezcan los siguientes datos: nombre del autor, título del trabajo, nombre del tutor, titulación y universidad en la que se desarrolla el trabajo. En ocasiones se suele aconsejar además que se evite el uso de la 1ª persona del singular para hacer alusión a su trabajo, ya que estructuras del tipo he analizado, he estudiado, he sintetizado, etc., pueden ser interpretadas como una falta de respeto a la ayuda que tanto el tutor como otras personas que han contribuido en su formación han podido dispensarle para el desarrollo de la investigación. Por ello, puede ser preferible, en estos casos, el uso de la 1ª persona del plural (hemos analizado, hemos estudiado, hemos sintetizado, etc.), esto es, el denominado plural de modestia, un artificio retórico que encubre nuestro yo y con el que no nos atribuimos demasiada importancia a nosotros mismos. En las últimas décadas, sin embargo, se puede apreciar una tendencia a emplear un estilo más directo, con el uso del yo, de modo que ambas posibilidades pueden ser consideradas adecuadas para una defensa académica, entre las cuales escogeremos, dependiendo de si queremos situar el foco de atención sobre nosotros mismos o apartarlo.

4 Dependiendo de las cualidades de la persona que habla, la temática o el tono que queramos imprimir a nuestro discurso, hay una serie de técnicas, estrategias o recursos que pueden servir para iniciar una presentación oral: a) la broma o anécdota personal (sirve para relajar el ambiente y empatizar con el tribunal y hacer más cercana la distancia que administrativamente nos separa); b) la cita de alguien de reconocido prestigio (se trata de tomar las palabras de algún especialista en la materia, o alguien de reconocido prestigio que, a modo de aforismo inicial, sirva para introducir un aspecto interesante sobre nuestro trabajo), c) la idea sorprendente (si nuestra idea inicial es inesperada o sorprendente, tendremos ya de antemano una buena dosis de interés en el tribunal, interesado por saber más acerca de aquello que hemos dicho); d) el uso de un pequeño video o audio relacionado con la intervención; e) la pregunta retórica (con las que llamamos la atención del tribunal y creamos en ellos una serie de interrogantes y expectativas que quizás no tenían por qué traer previamente a la presentación), y f) el elogio a los miembros del tribunal (alabando sus virtudes, de modo que se le dé importancia a su presencia y se les considere parte esencial de la presentación).

5 Como norma general, conviene evitar los excesos, estridencias o novedades con respecto a nuestro aspecto habitual, ya que lo que nos interesa es que los miembros del tribunal centren su atención en lo verdaderamente importante: nuestras palabras.

6 Para estos casos, es conveniente ir preparado con una botella de agua a la que podrá acudir para hidratarse o incluso usar de manera estratégica en aquellos momentos en los que quiera organizar o recordar el hilo discursivo.

7 Estos aspectos que se indican de manera sucinta se desarrollan de forma más detallada en el siguiente capítulo.

8 En los teclados españoles, esta función se consigue pulsando las letras B o N; los mandos de control remoto también suelen tener un botón para esa función.