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Modernismo, noventayochismo y novela: España y Europa

Ensayo de literatura comparada

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C. Alexander Longhurst

Dentro de la literatura comparada, la nueva novela cultivada por los llamados «noventayochistas» en España ha sido prácticamente excluida del canon del modernismo europeo, pues los intereses de esos escritores españoles se consideraban muy distintos a los de los escritores europeos. Este ensayo muestra lo cuestionable de tal perspectiva, y apuesta por la inserción de los principales novelistas españoles de la época modernista (aproximadamente 1890–1940) en la lista de honor del modernismo narrativo. Tras explicar el contexto filosófico, cultural, y literario, el autor estudia de forma sucinta y accesible una veintena de obras españolas de diez autores distintos y las compara con otras tantas de reconocidos novelistas que escribieron en alemcompara con otras tantas de reconocidos novelistas que escribieron en alemán, francés, inglés, e italiano. El cuadro se completa con la mención de muchas otras obras relevantes, todo ello ordenado bajo distintos epígrafes como la razón, la personalidad, el tiempo, la sensibilidad y la lengua. El estudio comparado es esencial a la hora de establecer si junto a la indudable diversidad individual de todos estos escritores se halla también una fuente universal de intereses y acercamientos que establezcan los contornos de una comunidad literaria transnacional.
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Capítulo VI: ¿Quién conoce a quién? Personalidad e identidad como problemas

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El problema de la personalidad

En la novela de Unamuno Abel Sánchez hay dos personajes principales, un artista y un hombre de ciencia. Cada uno encarna conceptos distintos, pero están irremisiblemente unidos el uno con el otro, y además lo han estado desde su infancia. Abel es amigo de Joaquín ‘de antes de conocerse’, o sea que Abel es parte integrante de la personalidad del protagonista, Joaquín (y aquí debemos recordar a las figuras bíblicas de Abel y Caín). Como ya comentamos en el capítulo anterior, Abel, el artista, intenta retratar a su amigo de la infancia Joaquín y captar su personalidad, pero no lo consigue, y el lienzo se queda en blanco. Joaquín, el médico científico, ambiciona retratar con su pluma a su amigo Abel en una obra de psicología científica, pero tampoco lo consigue, y la obra no se llegará a escribir. Con estas ausencias simbólicas, representadas por un lienzo sin imagen y un tratado sin palabras, Unamuno nos da a entender que ni la ciencia con sus conocimientos, ni el arte con sus intuiciones, poseen la capacidad de explicar lo que es el ser humano, un ser caracterizado por sus anhelos y contradicciones. Las teorías psicológicas del siglo XIX, según las cuales un ser humano era simplemente el producto de su herencia genética y de la influencia del medio ambiente,...

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