Loading...

«Poeta ludens»

Juego y humor en la poesía de Virgilio

by Andrés Tabárez (Author)
Monographs XIV, 265 Pages

Summary

El objetivo de este trabajo es examinar elementos de juego y humor en la poesía de Virgilio. La tesis central del estudio no es que Virgilio era un autor alegre, ni que su obra deba interpretarse en clave menor. El trabajo no se propone ofrecer una nueva interpretación de conjunto; lo que se pretende, simplemente, es completar y enriquecer la imagen tradicional. Esta imagen, que nos presenta a un Virgilio invariablemente grave y serio, incluso hierático, no se corresponde con la totalidad de la obra del poeta mantuano. Para mostrarlo, el estudio ofrece una discusión de pasajes virgilianos en los que despuntan elementos de juego y humor.

Table Of Contents

  • Cubierta
  • Título
  • Copyright
  • Sobre el autor
  • Sobre el libro
  • Índice
  • Agradecimientos
  • Abreviaturas
  • Introducción
  • 1. Prolegomena
  • El problema del humor
  • Teoría del humor
  • Retórica del humor
  • 2. Églogas
  • Molle atque facetum
  • Rusticitas y urbanitas
  • Sed faciles Nymphae risere
  • La Edad de Oro
  • La canción de Sileno
  • Conclusiones
  • 3. Geórgicas
  • Cetera iam uulgata
  • Legentes delectare
  • Pan y la Luna
  • In tenui labor
  • Conclusiones
  • 4. Eneida
  • La comedia divina
  • Entre el cielo y la tierra
  • La comedia humana
  • Conclusiones
  • Conclusiones
  • Index Rerum
  • Index Locorum
  • Bibliografía

← VIII | IX →

Agradecimientos

Este libro es una versión revisada de mi tesis doctoral, presentada en la Universitat de Barcelona en diciembre de 2014, y por eso mi mayor deuda es con mi Doktorvater, el Dr. José Luis Vidal. Su paciente consejo, su erudición y su magnífico sentido del humor (por no hablar de su biblioteca) han sido fundamentales para llevar adelante el proyecto. Mucho debo también al Dr. Francisco Lafarga, con quien tuve la fortuna de colaborar durante varios años en el marco de una beca FPI otorgada por el Ministerio de Educación y Ciencia de España. Su asombrosa laboriosidad y su intachable ética de trabajo han sido una fuente de inspiración constante para mí, y por eso, para él, mi más sincera gratitud. Una mención especial merecen también los miembros del tribunal que evaluó mi tesis, los Drs. Jaume Juan, Vicente Cristóbal, Jaime Siles, Antonio Alvar y Javier Velaza, cuyas críticas y observaciones he tenido muy en cuenta para esta revisión. El Dr. Niklas Holzberg, bajo cuya tutela realicé una estancia en la Ludwig-Maximilians Universität, y el Dr. Roland Mayer, que fue mi supervisor durante una estancia en el King’s College London, han sido de suma importancia en las etapas iniciales del proyecto, y el Dr. Michael von Albrecht ha tenido la amabilidad de leer el manuscrito final y de ayudarme a subsanar algunas lagunas en la bibliografía. A todos ellos, pues, les agradezco infinitamente su apoyo. Mis padres (Ana y Fernando), y mis padres americanos (Monica y Tom), han estado siempre conmigo, a pesar de la distancia, y mi amigo Rafa Mammos ha tenido que soportarme a menudo discurriendo sobre los temas de este estudio. Gracias también a ellos, por su apoyo incondicional. Por último –y éste, como se sabe, es siempre un lugar de honor–, quisiera agradecer de todo corazón a mi esposa Suzanne, a quien este trabajo va dedicado. A mis ausencias, a la irremediable obsesión de un filólogo, a la melancolía crónica de un escritor, ella ha respondido invariablemente con paciencia, respeto y cariño, y es por ella, y sólo por ella, que decidí continuar con el proyecto en un momento de desasosiego en el que estuve a punto de abandonarlo. Por esto, y por los muchos años que llevamos juntos, sirva esta obra como una pequeña muestra de amor y gratitud. ← IX | X →

← X | XI →

Abreviaturas

Para las citas de autores clásicos se utilizan las abreviaturas del Liddell-Scott-Jones (LSJ) y el Oxford Latin Dictionary (OLD). Otros trabajos que se citan en forma abreviada aparecen a continuación. La lista incluye también las ediciones y comentarios virgilianos más utilizados, que se citan solamente por apellido de autor. Cuando la cita de un comentario (virgiliano o no) aparece sin indicación de páginas, se entiende que se trata de una nota ad locum. Las revistas que aparecen en la bibliografía general se abrevian según las normas de L’Année philologique.

← XIV | 1 →

Introducción

SE asume por lo general que Virgilio es un poeta invariablemente grave y serio, incluso hierático. Que la profundidad moral, las preocupaciones políticas, la reflexión metafísica y, muy en particular, una irresistible empatía por todo lo que sufre son rasgos omnipresentes en su poesía. Virgilio, según se dice a menudo, es un poeta del pathos. Sus poemas –se supone– contienen poco o nada que pueda relacionarse con el humor, e incluso los elementos aparentemente más luminosos de su obra se revelan como ilusorios cuando se considera el contexto o el drama de fondo. El objetivo de las páginas que siguen es mostrar que esta imagen, que podemos denominar la imagen tradicional, no se corresponde con la totalidad de la obra del poeta mantuano. Si bien los rasgos antes mencionados pueden considerarse característicos, la poesía de Virgilio contiene abundantes ejemplos de juego y humor, y éstos, aunque menos conspicuos, no resultan menos importantes a la hora de ofrecer una interpretación cabal y completa.

Son varios los factores que dificultan la apreciación del humor en los poemas de Virgilio. El más importante, sin duda, es la profunda veneración de la que ha sido objeto el poeta. Servio lo llama poeta divinus (ad Aen. 3.349), y para Macrobio, la Eneida es un poema sacrum, epítome del saber universal (1.24.14). Los primeros cristianos lo colocaron en pie de igualdad junto a los profetas del Antiguo Testamento. La Edad Media le atribuyó propiedades mágicas y milagros. El Renacimiento consultó sus obras como si fueran oráculos (las famosas sortes Vergilianae). En época moderna, Eliot (1945) lo situó en el centro de la civilización europea, “en una posición que ningún otro poeta puede compartir ni usurpar” (29), y Conte (1994), en su manual de literatura latina, afirma que el legado de Virgilio (su Nachleben) es la propia literatura occidental (284). Naturalmente, no resulta fácil atribuir humor a una figura de estas características. Más aún, puesto que la fama universal de Virgilio se debe fundamentalmente a la Eneida, y puesto que desde antiguo la carrera del poeta ha sido leída como una marcha deliberadamente ascendente, destinada desde un principio a conquistar la cima de todos los géneros1, existe una marcada tendencia a leer sus obras de juventud a la luz de la gran epopeya, un hecho que, evidentemente, complica la apreciación del humor de las obras tempranas. ← 1 | 2 →

Sea como sea, lo cierto es que la falta de atención a estas cuestiones ha generado problemas. Una actitud habitual, frente a un pasaje animado por elementos de juego o humor, es la simple y total negligencia. Es difícil, por ejemplo, no percibir elementos de humor en el episodio que narra la seducción de Vulcano (Aen. 8.370–406). Los tres comentaristas más recientes al pasaje2, sin embargo, no tienen absolutamente nada que decir al respecto. Más grave, y más frecuente, es que un pasaje de estas características genere perplejidad, indignación o polémica. La sospecha de que el texto encierra sentidos profundos a menudo desemboca en interpretaciones artificiosas y aberrantes, por lo general de orden simbólico, a veces incluso en clave alegórica (así Gransden frente al ejemplo citado). Puesto que el humor se percibe como un elemento extraño en una obra que se supone siempre rayana en lo sublime, muchas veces se acusa al poeta de distracción o falta de tacto, invocando leyes del decoro antiguo o lamentando la inesperada presencia de una textura “ovidiana”. En ocasiones (tristemente), los elementos aparentemente disonantes del texto se intentan neutralizar mediante severas propuestas de enmienda.

Con todo, la presencia de elementos de humor en la obra de Virgilio no debería, en principio, resultar tan escandalosa. A pesar del estatuto canónico que la tradición ha querido atribuirle, Virgilio también fue un poeta novus. En un autor que acusa la influencia de la poesía helenística a cada paso, una cierta dosis de juego y humor resulta esperable, al menos para las obras de juventud. Más aún, la Eneida no es sólo ὕψος. Si bien su argumento y propósito confieren al humor un papel más bien restringido, los contrastes y modulaciones de tono resultan fundamentales para asegurar la marcha general del poema. El precedente de Homero, además, sobre todo en el tratamiento de la divinidad, ofrece pautas valiosas en este sentido.

El humor es un aspecto de la obra de Virgilio poco tratado (y en ocasiones enfáticamente negado), y por eso la bibliografía sobre el tema no presenta un desarrollo orgánico, sino más bien disperso y un tanto azaroso. La mayoría de estos trabajos se ocupan de cuestiones puntuales y muy localizadas (un pasaje concreto, un juego de palabras, una posible ironía, etc.), y por eso serán mencionados en los capítulos centrales de este estudio, en los lugares oportunos. Otro tanto se aplica a las notas y observaciones que pueden entresacarse de comentarios, antiguos y modernos, y de otros trabajos y monografías generales sobre el poeta. Hay, sin embargo, una serie de autores que constituyen una referencia ← 2 | 3 → obligada para todo el que pretenda adentrarse en este terreno, algunos por su carácter pionero, otros por el valor real de su aportación, otros, en fin, por haber tenido al menos la suficiente inquietud u osadía como para plantear el problema. Observaciones misceláneas sobre el humor en la obra de Virgilio pueden leerse en Knapp (1917), Dutton (1931: 185–86), Greene (1931: 179–80) y, sobre todo, Ercole (1931), el primer autor que dedicó a esta cuestión un espacio considerable. Hewitt (1929) llevó a cabo una comparación del humor de Homero y Virgilio, y Marouzeau (1931), en una breve nota, destacó algunos elementos lúdicos de la asamblea de los dioses (Aen. 10.1–117). Una aproximación algo diferente es la de Wilner (1942), que presenta un catálogo de pasajes de la Eneida dividido en grupos y luego los clasifica según su función. No obstante, la discusión moderna en torno al humor en la obra de Virgilio se inicia con un volumen excéntrico, el Virgile, auteur gai, de Richard (1951). El libro es básicamente un tapiz de citas en traducción, todas muy extensas. Entre ellas, el autor hace comentarios mínimos. Desde la primera página salta a la vista el deseo de actualizar a Virgilio, de darle un estilo ágil y moderno y, sobre todo, la voluntad de establecer puntos de contacto con fenómenos de la tradición francesa. La tesis central del libro es absurda. Virgilio, nos dice el autor, es esencialmente un autor alegre. Las Églogas han de leerse como una suerte de bodegón de “bergers folâtres” (9), y en las Geórgicas hay que ver una “comédie en plein vent, à la manière de La Fontaine ou de Walt Disney” (10). Incluso en la Eneida, según Richard, “Virgile adopte sans vergogne les tons les moins guindés” (id.). Eneas, en particular, es un “héros composite, dont les aventures cocasses font rire le lecteur d’aujourd’hui”, etc. (id.). No obstante –una vez superado el shock inicial–, el libro de Richard es más inofensivo de lo que parece. Con su estilo acaramelado y bonachón, el autor se propuso acercar a Virgilio a un público joven, una intención de por sí loable. Con todo, el valor filológico de esta obra es prácticamente nulo.

La verdadera contribución de Richard ha de valorarse en una serie de reacciones a sus excesos, y entre ellas, las de Saint-Denis (1964) y Macleod (1964). Ya Zinn (1960) había incluido algunas breves notas sobre Virgilio en el marco de un artículo sobre el humor en poesía augustea, pero es con Saint-Denis y Macleod –dos grandes conocedores de la obra del poeta mantuano– cuando la cuestión comienza a cobrar un cierto interés. Ambos ofrecen un tratamiento balanceado y matizado, sobrio y con buen sentido histórico, y ambos –especialmente Macleod– constituyen una buena guía para comenzar a explorar estos temas. No obstante, los defectos y limitaciones de estos trabajos son similares a los de épocas anteriores. La reflexión conceptual o metodológica son nulas. Los conceptos centrales del análisis (humor, ironía, etc.) se dejan sin definir. El ← 3 | 4 → único criterio que se utiliza para la detección es el de la sonrisa o la risa, un criterio –según veremos– problemático y enteramente subjetivo. Más importante aún, los pasajes que se discuten se presentan en forma aislada, no sobre el fondo general de la crítica virgiliana. Como consecuencia, todos estos trabajos poseen un carácter misceláneo y fundamentalmente impresionista, una tendencia que se deja sentir en contribuciones posteriores (e.g. Lloyd 1977) y que todavía resulta evidente en las dos aportaciones más recientes al tema, las de Instone (2006) y Maclennan (2011).

Biographical notes

Andrés Tabárez (Author)

Andrés Tabárez es doctor en Filología Clásica por la Universitat de Barcelona. Ha publicado varios artículos sobre Virgilio y tradición virgiliana en diversas revistas de filología latina y trabaja como Investigador en el Departamento de Filología Románica de dicha universidad.

Previous

Title: «Poeta ludens»