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El exilio en la poesía de Tomás Segovia y Angelina Muñiz Huberman

by Eduardo Tasis Moratinos (Author)
Monographs 224 Pages

Table Of Content

  • Cubierta
  • Título
  • Copyright
  • Sobre el autor
  • Sobre el libro
  • Esta edición en formato eBook puede ser citada
  • Sumario
  • Agradecimientos
  • Abreviaturas
  • Introducción: El exilio en la poesía de Tomás Segovia y Angelina Muñiz Huberman
  • Capítulo I: El exilio de la segunda generación
  • Capítulo II: El exilio en la etapa inicial de la generación
  • Capítulo III: El exilio más allá de la primera etapa generacional: La poesía de Tomás Segovia y Angelina Muñiz Huberman
  • Capítulo IV: Desde el exilio y a través del exilio en busca del sentido
  • Capítulo V: La poesía como cauce del sentido y medio de pertenencia
  • Conclusión
  • Bibliografía
  • Índice
  • Obras publicadas en la colección

← vi | vii →Agradecimientos

En memoria de Nigel Dennis y Tomás Segovia, pues sin ellos dos, junto a Angelina Muñiz Huberman, este libro no hubiera sido posible. De igual manera, son muchos más a los que por su incondicional apoyo debo mi más sincero agraecimiento. A todos ellos, a mis padres, hermanos y amigos, va dedicado este libro.

También quiero agradecer a la University of St Andrews y la Universidad de Valladolid, por ser mis lugares de formación, y a los NUI y NUIM Publication Schemes, por financiar los gastos de publicación de este libro.← vii | viii →

← x | 1 → INTRODUCCIÓN

El exilio en la poesía de Tomás Segovia y Angelina Muñiz Huberman

Obra

Angelina Muñiz Huberman y Tomás Segovia forman parte de un grupo de niños que se vieron arrastrados hasta México por las aguas del exilio republicano español que abandonó España con motivo de la Guerra Civil y la victoria de las tropas franquistas. Entre estos niños, varios, ya adultos, se dieron a la tarea de escribir: Ramón Xirau, Roberto López Albo y Tere Medina (1924); Carlos Blanco Aguinaga, Manuel Durán, Nuria Parés y Roberto Ruiz (1925); Francisco González Aramburu y Juan Espinasa (1926); Víctor Rico Galán, [Tomás Segovia y Jomí García Ascot] (1927); Pedro F. Miret (1932); Inocencio Burgos, Luis Rius, César Rodríguez Chicharro y Arturo Souto (1930); José Pascual Buxó y Enrique de Rivas (1931); Maruxa Vilalta y José Ribera (1932); Juan Alameda (Gerardo Deniz), Francisca Perujo y José de la Colina (1934); Angelina Muñiz Huberman (1936); Federico Patán (1937); y Edmundo Domínguez Aragonés (1939).1 De ellos, trece son los que han publicado poesía y, por consiguiente, pueden ser considerados poetas: Ramón Xirau, Manuel Durán, Nuria Parés, José Miguel García Ascot, Tomás Segovia, César Rodriguez Chicharo, José Pascual Buxó, Enrique de Rivas, Gerardo Déniz, Francisca Perujo, Angelina Muñiz Huberman y Federico Patán. Con gran diferencia, el más prolífico ← 1 | 2 → de todos ellos es Tomás Segovia, cuya obra poética alcanza los treinta libros publicados, casi el doble que el segundo en la lista, Gerardo Deniz, quien posee diecisiete.2 Además, a esos treinta poemarios habría que sumar la publicación semanal de entre uno y dos poemas inéditos en la sección de su blog titulada «Escaparate» (El blog de Tomás Segovia), así como una serie de poemas, o, como él llama, «juegos poéticos» (BTS),3 recogidos ← 2 | 3 → en otra sección titulada «Bisutería», que es continuación de los dos libros publicados con anterioridad bajo el mismo título, y que siguió ampliando periódicamente hasta su fallecimiento en 2011.4 La calidad de su labor poética fue reconocida en el acto de entrega del Premio Juan Rulfo, con el que fue galardonado en 2005. Allí el jurado calificó su poesía como una de «las más originales y perseverantes de la época» (Brú: 216). De hecho, esta calidad le ha valido varios premios, entre los que destaca el Premio García Lorca de Poesía 2008.5 Angelina Muñiz Huberman, por su parte, ha publicado diez poemarios, lo que la convierte en una de las poetas más productivas del grupo junto a los dos ya mencionados y a Ramon Xirau (once), Federico Patán (doce), y Manuel Durán (diez).6

← 3 | 4 → No obstante, la labor literaria de Segovia y Muñiz no se limita a la producción poética, de hecho ambos han tocado casi todos los géneros. Muñiz, que es quizás más narradora que poeta, posee un amplio corpus narrativo compuesto por doce novelas, seis libros de cuentos, y una autobiografía: De cuerpo entero: el juego de escribir (México: UNAM, 1991).7 Su labor narrativa ha sido ampliamente valorada y premiada.8 Mientras, Segovia, aunque poeta por encima de todo, también publicó dos novelas, Primavera muda (México: Los presentes, 1954) y Cartas de un Jubilado (México: Ediciones Sin Nombre, 2009), otro libro que puede ser catalogado a medio camino entre la novela y el cuento, Personajes mirando a una nube (México: Joaquín Mortiz, 1981), y dos libros de cuentos, Tizadero (México: FCE, 1974) y Otro invierno (México: Ediciones Sin Nombre, 1999). Su obra narrativa está cargada de relatos autobiográficos, de ahí que Primavera muda, Tizadero y Personajes mirando a una nube fueran recogidos por el autor en un nuevo volumen titulado Personario (México: Ediciones Sin Nombre, 2000). Segovia también experimentó el teatro clásico en Zamora bajo los astros (México: Imprenta Universitaria, 1959).

← 4 | 5 → A esta amplia producción creativa hay que añadir su también extensa labor ensayística.9 De hecho, Segovia, con trece libros de ensayos publicados, está ya considerado como miembro visible de la tradición ensayística en lengua castellana.10 Muñiz también ha destacado en este campo, y en términos numéricos no se queda muy lejos de Segovia: ocho suman los libros de ensayos que ha escrito individual o colectivamente.11 A la obra de Segovia, además, habría que sumar una ingente labor traductora, con casi treinta libros traducidos, que también le ha valido numerosos reconocimientos.12

← 5 | 6 → El presente libro se propone realizar un estudio comparativo de la obra poética de Segovia y Muñiz con el objetivo de explicar el papel común y duradero que en ella juega el exilio; papel que considero de una importancia vital para la comprensión de la naturaleza última de sus obras poéticas. Para introducir, explicar y justificar dicha propuesta, este estudio introductorio expondrá, en primer lugar, un resumen crítico de la obra de Muñiz y Segovia, resaltando los trabajos más relevantes y señalando, tanto las fuentes de la idea, como la aportación que este estudio pretende ofrecer. En segundo lugar, se presentará un resumen por capítulos de cómo se desarrollará el libro con el objetivo de ref lejar y dar a entender de la forma más directa posible ese papel común del exilio.

← 6 | 7 → Resumen crítico y objetivos del libro

Angelina Muñiz Huberman y Tomás Segovia son nombres que por muchos años han sido, aunque no desconocidos, sí dejados de lado por la crítica literaria, tanto española como mexicana. Su obra ha corrido la misma suerte que la de toda su generación, a quienes la mayoría de los críticos mexicanos no prestaron atención, ya que los veían como españoles y pensaban que se encargarían de ellos en España, mientras que allí no llegaban más que fragmentos sueltos de su obra y eran casi totalmente desconocidos. De esta forma, como apuntaba Santos Sanz Villanueva en 1983, estos autores se veían relegados a una tierra de nadie en la que parecían condenados al olvido: «Estos jóvenes […] del exilio han padecido el grave problema de encontrarse, desde un punto de vista literario, en tierra de nadie. No han renunciado, en efecto, a su condición de escritores españoles, sin que como tal cuenten en España, y, a la vez, tampoco se han integrado plenamente en las literaturas nacionales de los países en que han desarrollado su labor» (Sanz Villanueva, 1983: 136–137).

En efecto, las historias de la literatura española sólo, y ello en el mejor de los casos, mencionan su existencia. Historia de la literatura española (1984) es un claro ejemplo. Allí, en la sección correspondiente a «La poesía transterrada», llevada a cabo por el propio Santos Sanz Villanueva, quien sólo un año antes había denunciado el olvido en el que había caído la generación, se hace una «simple llamada de atención» (Sanz Villanueva, 1984: 386) a su poesía; aunque sí es verdad que luego le dedica algo más de tiempo a su narrativa en la sección «Novelistas posteriores a 1939» (189–198). A pesar de la escasez de sus palabras, Sanz Villanueva nombra a todos los poetas de la generación, con la única excepción de Ramón Xirau; mucho más de lo que habían hecho las historias precedentes, como la de José María Díez Borque (1980) y Francisco Rico (1980), que sólo nombraban a tres poetas: Tomás Segovia, Luis Rius y Manuel Durán. Incluso años más tarde, en 1997, Andrew P. Debicki, probablemente inf luido por las obras de Rico y Borque, vuelve a nombrar exclusivamente a estos tres poetas en su Historia de la poesía española del siglo XX: «un grupo de exiliados españoles más jóvenes desarrollan en México sus carreras poéticas: Luis Rius, ← 7 | 8 → Tomás Segovia y Manuel Durán serían los más importantes» (Debicki, 1997: 143).13 La misma carencia de atención a estos autores presentan las antologías poéticas peninsulares, donde no aparecen junto a aquellos poetas con los que por razones cronológicas deberían hacerlo: «la generación de medio siglo» (Sanz Villanueva, 1983: 135).14 Su presencia aquí tampoco excede unas pocas líneas de reconocimiento.15

La situación es similar en el marco de las antologías y las historias de la literatura mexicana. Los nombres de Muñiz y Segovia aparecen en los diccionarios de escritores mexicanos de 1982 y 2000,16 pero se les escapa a ← 8 | 9 → la mayoría de las historias y antologías de la literatura mexicana. Aquí, en lo que a su narrativa se refiere, se les ha asociado cronológicamente, aunque con más semejanzas que en el caso peninsular, con la también denominada «Generación de Medio Siglo» (Zamudio: 17), a la que pertenecen autores como Juan García Ponce, Jorge Ibargüengoitia, Carlos Monsiváis, Vicente Leñero, Inés Arredondo y José Emilio Pacheco.17 En cuanto a su obra poética, la de Muñiz todavía no ha sido recogida en ninguna antología mexicana y lo mismo se podría decir de la de Segovia de no haber sido por un hito ← 9 | 10 → concreto: su incorporación en Poesía en movimiento, México, 1915–1966 (1966). La obra fue llevada a cabo por Octavio Paz, Alí Chumacero, José Emilio Pacheco y Homero Aridjis, y, más que un simple trabajo antológico, su selección aspiraba a ser representativa de la evolución de la poesía mexicana.18 De ahí que la elección de Segovia y Durán pueda hacernos creer que su presencia en la historiografía de la poesía mexicana es significativa. Sin embargo, se debe más bien a una apuesta personal del propio Octavio Paz, quien, a diferencia de sus compatriotas, siempre patrocinó el valor de esta generación como parte constituyente de la literatura de su país.19 De hecho, si nos remitimos a otras antologías, no nos volvemos a encontrar más que con menciones esporádicas a través de las cuales los antólogos excusan su ausencia. Es el caso de la Antología de la poesía mexicana moderna (1977), de Andrew Peter Debicki: «Junto con estos cuatro poetas habría que mencionar a dos más, excluidos de esta antología en parte por haber nacido fuera de México, pero autores de excelentes obras que cabrían dentro de las características generales del grupo: Tomás Segovia (1927) y Manuel Durán (1925)» (Debicki, 1997: 26).20 El caso de Debicki, quien los deja de lado tanto en su historia peninsular como en su antología mexicana, es un claro ejemplo de cómo estos autores fueron abandonados en una tierra de nadie desde la cual sus obras no han recibido el reconocimiento que se merecen.

Ante la escasa atención prestada por los historiadores y críticos, tanto españoles como mexicanos, habría que esperar a una acción proveniente del propio grupo para que sus nombres se dieran a conocer.21 Así fue, cuando en 1980 Francisca Perujo, con prólogo de Francisco Giner de los Ríos, logró publicar la primera antología poética de su generación, Peñalabra, en el número 35–36 de la revista de la Diputación Provincial de Santander, Pliegos de poesía. 22← 10 | 11 → Diez años más tarde, Susana Rivera publicará la segunda, Última voz del exilio, donde sorprende la ausencia de Carlos Blanco Aguinaga, Ramón Xiráu, Francisca Perujo y Angelina Muñiz Huberman.23 Todos los nombres vuelven a aparecer en la tercera y última antología poética de la generación, Ecos del exilio. 13 poetas hispanomexicanos. Antología (2003), que, aunque no fue realizada por ellos mismos, sino por Bernard Sicot, es la mejor de las tres, tanto por el acierto en la selección de los poemas, como por el valor de su estudio introductorio, del que haremos uso en varias ocasiones a lo largo de este libro.24 En esto se resume su presencia dentro de las historias y las antologías de la literatura española y mexicana.

En lo que se refiere a análisis críticos de su obra, nos volvemos a encontrar con una escasez similar. Además de los prólogos de las tres antologías, pocos son los estudios publicados sobre la obra de los miembros de esta generación. Entre ellos sobresalen los trabajos pioneros de Eduardo Mateo Gambarte, quien ha dedicado varios artículos al estudio individual de algunos de estos autores,25 y ha realizado los dos únicos estudios amplios sobre la generación hasta el momento: su tesis doctoral, dedicada a la poesía del grupo, Los niños trasterrados en México (1989),26 y su libro titulado Los niños ← 11 | 12 → de la guerra. Literatura del exilio español en México (1996), que constituye un detallado estudio generacional. Antes del libro de Mateo Gambarte, más allá de artículos sueltos, sólo se había realizado un estudio de amplitud sobre la generación, la tesis de maestría de Sara Escobar, dedicada a las revistas literarias del grupo: La generación hispanomexicana del 50. Estudio e índice de las revistas: Clavileño, Presencia, Sergel, Ideas de México y Hoja (1974).27 Todo lo demás se limitaba a diversas menciones y a varios artículos de revista y prensa.28 Pero desde la publicación del libro de Gambarte, gracias a él y al proceso de recuperación de la memoria histórica vigente en España, se ha despertado el interés por su obra, alcanzándose ya un número aceptable de ensayos, tesis y tesinas al respecto. Muchos de estos ensayos se encuentran publicados en las actas de los congresos sobre la literatura del exilio organizados por el GEXEL, que, sin duda alguna, es el organismo que más ha impulsado dicho proceso. En los primeros tres congresos encontramos ← 12 | 13 → ensayos dedicados al grupo, como: «¿Últimas voces del exilio español en América?», de Víctor Fuentes; intervenciones de los propios miembros de la generación, en las que tratan sus experiencias personales del exilio, su propia obra y la de la generación; y varios ensayos sobre la obra de Segovia, Muñiz y otros.29 Todos estos funcionaron como preámbulo del último congreso internacional del exilio, dedicado enteramente a la segunda generación, y que fue celebrado en diciembre del 2009. Este último congreso demuestra la vigencia de un tema del que todavía queda mucho por decir, pero al que por fin se le está empezando a dedicar la atención que se merece. Sin lugar a dudas, las actas de este congreso serán una fuente importante para el futuro estudio de estos autores.

Details

Pages
224
ISBN (PDF)
9783035305913
ISBN (ePUB)
9783035395297
ISBN (MOBI)
9783035395280
ISBN (Book)
9783034309417
Language
Spanish
Publication date
2014 (March)
Published
Oxford, Bern, Berlin, Bruxelles, Frankfurt am Main, New York, Wien, 2014. 224 p.

Biographical notes

Eduardo Tasis Moratinos (Author)

Eduardo Tasis Moratinos es profesor de lengua, literatura y cultura española en la National University of Ireland Maynooth, adonde llegó procedente de la University of St Andrews. Su labor como investigador ha girado en torno al estudio de la segunda generación literaria del exilio republicano en México, tema sobre el que ha impartido conferencias y publicado una serie de artículos a los que se viene a añadir el presente libro.

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