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Territorios del presente

Tecnología, globalización y mímesis en la narrativa en español del siglo XXI

by Jesús Montoya Juárez (Volume editor) Natalia Moraes Mena (Volume editor)
Edited Collection 254 Pages
Series: Perspectivas Hispánicas, Volume 41

Summary

¿Cómo los vectores "globalización" y "tecnología" configuran los espacios y tiempos que la narrativa en español a ambos lados del Atlántico busca representar? ¿Cómo se piensa a sí misma la literatura en coexistencia con las tecnologías que determinan la posibilidad de tomar la palabra o de percibir la realidad? ¿Cómo la literatura articula un lenguaje que se adecua a la transcripción literaria de su presente? Los ensayos de este volumen responden a estas cuestiones desde tres ángulos: en primer lugar, leyendo la tecnología como un dispositivo formal que afecta a la representación; en segundo lugar, atendiendo a la presencia temática de la tecnología, manifestación privilegiada de la cultura material de una época que apunta a conflictos ideológicos clave de nuestro tiempo; en tercer lugar, reflexionando sobre el propio estatuto de lo literario, que dialoga intensamente hoy con sus otros semióticos. El libro que el lector tiene ante sí pretende ser una contribución al mapa teórico-analítico que en los últimos años se viene desarrollando sobre los "territorios" de un presente heterogéneo, heterocrónico y globalizado, visibilizados por la narrativa actual de España y América Latina.

Table Of Contents

  • Cubierta
  • Título
  • Copyright
  • Sobre el autor
  • Sobre el libro
  • Esta edición en formato eBook puede ser citada
  • Índice
  • Narrar el presente: tecnología, Globalización y mímesis (Jesús Montoya Juárez / Natalia Moraes Mena)
  • I. Arqueologías, velocidades y subjetividades posthumanas
  • Tecnologías y velocidades de la narrativa latinoamericana contemporánea (Daniel Noemi Voionmaa)
  • Heterocronía y cultura material en la narrativa española reciente: Vicente Luis Mora y Mercedes Cebrián (Jesús Montoya Juárez)
  • El espesor de un pacto. Palabra artística, globalización y tecnología (Elsa Drucaroff)
  • Tecnologías del no-lugar en la narrativa de Ricardo Piglia (Daniel Mesa Gancedo)
  • Iris y el nuevo cyborg latinoamericano (J. Andrew Brown)
  • II. Escrituras transmedia y estéticas digitales
  • La expansión del texto: caminos de ida y vuelta entre la pantalla y la página. Transmedialidad e hipertextualidad en la obra de Alberto Fuguet (Jonatán Martín Gómez)
  • Escrituras mías de mí: la comunalidad en Cristina Rivera Garza (Vega Sánchez Aparicio)
  • Literatura y redes sociales: el caso de Manuel Vilas (Basilio Pujante Cascales)
  • Desplazamientos del concepto de unidad narrativa en la literatura actual: Luis Magrinyà y Andrés Barba (Manuel Guedán Vidal)
  • La minificción en la época de la retuiteabilidad: @albertochimal en 83 novelas (Paulo Antonio Gatica Cote)
  • III. Realismos del simulacro y literaturas postautónomas
  • La escritura telegénica: tecnologías de la visión y paisajes mediáticos en la reciente narrativa rioplatense (Julio Prieto)
  • Fernanda Laguna, o el arte de vivir el arte (Cecilia Palmeiro)
  • Obras publicadas en la colección

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Narrar el presente: tecnología, globalización y mímesis

JESÚS MONTOYA JUÁREZ / NATALIA MORAES MENA
UNIVERSIDAD DE MURCIA

In memoriam Josefina Ludmer

Los ensayos que reúne este volumen forman parte de los resultados que el equipo del proyecto de investigación “Global-tec: globalización y tecnología en la narrativa hispanoamericana desde 1990”1 ha alcanzado. A ellos se añaden otros trabajos de colegas, por invitación expresa de los editores, en calidad de especialistas en las temáticas de interés del mismo. La nota común que se manifiesta en todas las contribuciones ha sido el análisis de las transformaciones que los procesos globalizadores y el impacto de las tecnologías de la comunicación, producción y reproducción audiovisual han generado en los modos en que la narrativa en español en las últimas décadas es capaz de transcribir, representar o lidiar con el presente.

Territorios del presente: tecnología, globalización y mímesis en la narrativa en español del siglo XXI constituye un hito más en un camino ya largo que hemos venido recorriendo, un camino que arranca en los Seminarios de Narrativa Hispano­americana Contemporánea, que contaron con la participación de varios componentes del equipo, en la Universidad de Granada, entre 2007 y 2011, y pasa por el Congreso Internacional “Narrativas latinoamericanas para el siglo XXI: nuevos enfoques y territorios”, bajo la dirección de la Dra Francisca Noguerol, en la Universidad de Salamanca, en 2009. Estos encuentros se han continuado en la Universidad de Murcia, con el I. Seminario Internacional de Narrativa Española e Hispanoamericana Contemporánea, que quienes firmamos este prólogo coordinamos en el mes de abril de 2014. Cada uno de estos encuentros ha querido erigirse en un observatorio periódico de la narrativa de los últimos años, desde el convencimiento de que la reflexión acerca de las transformaciones de la narrativa hispanoamericana y española más joven, a ambos lados del Atlántico, desde el rigor, la pausa y lejos del oportunismo del mercado, ← 7 | 8 → era algo necesario2. En esa reflexión crítica la mira ha estado puesta en lo que la narrativa actual no nos cuenta de manera evidente, en la lectura de textos y autores como síntoma, expresión de intensidades y debilitamientos, cruce de ansiedades, temores y deseos, convergencia de miradas utópicas y distópicas, en conflicto.

El volumen que el lector tiene ahora entre sus manos da cuenta de un fenómeno de creciente importancia: cada vez más estéticas contemporáneas traducen los procesos de desterritorialización que acarreó la globalización, concibiéndose a sí mismas en diálogo o en relación simbiótica con la tecnología que configura la experiencia del presente siglo, en la medida en que estos vectores (globalización y tecnología) transforman radicalmente la escritura, la producción narrativa, los espacios representados, los modos de representación, las formas de circulación de lo literario, la autonomía del campo “literatura” y las identidades promovidas o tematizadas en la ficción. “Territorios”, una categoría espacial, se hibrida con “presente”, una categoría temporal, y en este cruce tenemos como horizonte, y nos sentimos en deuda con, las ideas y trabajos de la tristemente desaparecida profesora Josefina Ludmer. Este volumen de ensayos persigue, por tanto, entender el modo en que la literatura de nuestro tiempo globalizado cartografía la experiencia contemporánea, queriéndose una reflexión a propósito de cómo el presente se fabrica (Ludmer, 2007). El propio título del volumen ha querido reunir en un oxímoron las preguntas que guiaron nuestras investigaciones: ¿cómo se configuran los espacios y tiempos heterogéneos de nuestro presente? ¿Qué papel juega la literatura en la percepción de esos espacios y tiempos? ¿Cómo se piensa a sí misma la literatura en coexistencia con las tecnologías que determinan la percepción de la realidad en los últimos años? ¿Cómo la narrativa en español de los últimos años transcribe esas tecnologías y da cuenta de las diferentes velocidades que configuran nuestro/nuestros presente/presentes globalizados? ¿Es la literatura una brújula– anacrónica, obsoleta, inesperada ← 8 | 9 → tal vez– pero válida todavía hoy para orientarnos en el mapa borroso de lo contemporáneo?

Territorios del presente quiso desde el comienzo alejarse de los análisis inmanentistas que en fechas recientes se han circunscrito al estudio de los préstamos formales que la tecnología hace a la escritura, a las “novedades” en el lenguaje narrativo o al análisis de los cambios que afectan a lo literario con la proliferación de nuevos formatos digitales. Estos préstamos y análisis han interesado, sin duda, también, a los miembros de este equipo, siendo objeto de otras publicaciones vinculadas al proyecto3, y son obviamente apuntados en los diferentes capítulos de este libro. Pero, ahora bien, nuestra perspectiva ante el hecho literario contempo­ráneo pretende ser, si se quiere, posdigital, ni fascinada ni apocalíptica ante las posibilidades y crisis que la gramática textovisual (Mora, 2012) y digital propia del siglo XXI, por así decir, ofrece a la narrativa contemporánea4. Nuestra pretensión no ha sido, al menos, deternernos en su constatación o inventario. Así, el lector del volumen podrá advertir que nuestro abordaje colectivo de la hibridez tecnológica en la narrativa hispanoamericana de los últimos años se ha venido articulando desde tres ángulos o perspectivas no excluyentes: en primer lugar, concibiendo la tecnología como un dispositivo formal y estructural que afecta y determina el modo mismo en que se producen la escritura y la lectura. En segundo lugar, atendiendo a la presencia temática de la tecnología en tanto manifestación privilegiada de la cultura material de una época, en la medida en que la tecnología es un receptáculo simbólico que vuelve visibles nuevos modos de definir la subjetividad, configura espacios y tiempos y apunta a conflictos ideológicos clave de nuestro tiempo. En tercer lugar, y en conexión con lo anterior, leemos la hibridez tecnológica como un modo específico de visibilizar también el propio estatuto de lo literario en el presente. Concebimos, entonces, la relación entre tecnología y literatura que transcriben los textos como forma privilegiada de conocimiento, como señala Daniel Noemi en el capítulo que abre este volumen, como “discurso” que habla de cómo intervenir, resolver o plantear debates sobre los límites de la literatura como fenómeno estético, social y político, en ← 9 | 10 → la medida en que la literatura misma se produce (o se recorta) desde o sobre un campo artístico radicalmente en crisis y determinado ante todo por una medialidad específica.

Esta triple perspectiva articula también las tres secciones del libro. La primera de ellas, “Arqueologías, velocidades y subjetividades posthumanas” recoge estudios que se centran la segunda de las vertientes citadas en el párrafo anterior, analizando las variadas presencias tecnológicas en la narrativa reciente en español. La sección comienza con un excelente mapa teórico a cargo de Daniel Noemi, que construye categorías valiosas para orientar los debates con los que hacen rizoma esas presencias: “Tecnologías de lo social y del desarrollo”, “Tecnologías de la memoria”, “Tecnologías de la violencia”, “Tecnologías de frontera” y “Tecnologías de resistencia”, devienen en conceptos clave que articulan los modos en que la relación entre literatura y tecnología funciona como logos, forma de conocimiento o discurso que habla o transcribe adecuadamente conflictos ideológicos clave del presente. La sección continúa con la exploración de los modos en que los temas de la obsolescencia, la cultura material y las nuevas subjetividades tecnológicas se dan la mano en buena parte de la narrativa de los últimos años. Estos trabajos constatan un cambio de paradigma común en la literatura reciente que, más que fascinada ante las posibilidades expresivas de la tecnología, deviene interesada por aproximarse a la materialidad de determinados objetos ruinosos en contextos urbanos, sea esa tecnología exhibida en primer plano, conforme parte de un escenario de posibilidades o se halle elocuentemente ausente. La poética de lo defectuoso, lo heterocrónico o lo obsoleto en la tematización del simulacro en los textos de Vicente Luis Mora o Mercedes Cebrián parece apuntar más que a un realismo del simulacro, a una arqueología atenta al modo en que el simulacro atravesó y transformó nuestra subjetividad, afectividad o relaciones sociales, generando residuos cuya presencia (o ausencia) resulta disruptiva. El capítulo “El espesor de un pacto. Palabra artística, globalización y tecnología” supone una excelente exploración de las relaciones entre política, economía, lenguaje y memoria en la más reciente narrativa argentina. Elsa Drucaroff analiza, en Bruno Petroni, Hernán Domínguez Nimo, Ángeles Yazlle y Eva Laura del Rosario, autores de la generación de postdictadura y de otra más joven, los cronotopos que se construyen, y pasa después a describir las formas de relación humana que se ven implicadas en ellos, formas que no han de leerse ya, apunta Drucaroff a propósito de Domínguez Nimo y Petroni, “desde los modos modernos de producción y circulación del dinero”, sino “desde la globalización y las herramientas que la producen”. Drucaroff ← 10 | 11 → complejiza el análisis de la presencia de la hibridez tecnológica en la narrativa reciente: si en el cuento “Los tres”, de Eva Laura del Rosario, la tecnología se pone al servicio de las posibilidades de expresión de la subjetividad, funcionando como herramienta o extensión para los sentidos y afectos de los individuos y no tanto como obstáculo para su realización, en Petroni o en Domínguez Nimo la tecnología teje sutiles complicidades con la violencia– siempre política– ejercida sobre los cuerpos, contribuyendo al vaciado de la memoria y a la resignificación de miedos y deseos en una Argentina globalizada. Por último, en la nouvelle de Ángeles Yazlle, el borrado de todo elemento tecnológico deviene en una opción estética frente a los efectos de un simulacro mediático, interiorizado por unos personajes fuertemente desterritorializados, sirviendo en el fondo a una adorniana voluntad de resistencia que, para Drucaroff, se afirma en la posibilidad de “erigir como autoría responsable un reino, a fuerza de voluntad creativa”. Por su parte, Daniel Mesa Gancedo propone una interesante lectura de la obra de Ricardo Piglia desde la teoría de Marc Augé, en el capítulo titulado “Tecnologías del no-lugar en la narrativa de Ricardo Piglia”. Al autor del capítulo le interesa explorar la noción de los no-lugares, espacios donde “el individuo no se reconoce como tal, en los que no se relaciona, en los que no encuentra las inscripciones de su propio pasado”, y rescata una idea de Augé que parece iluminar la obra de Piglia: “los no-lugares mantienen una relación compleja con sus correspondientes lugares antropológicos”. Esta relación compleja es la que recorre Mesa Gancedo en la ficción pigliana, que continuamente propone, comenta Mesa Gancedo, un señalamiento de ese no-lugar como “lugar de ausencia”, un espacio donde “no está el sujeto, no está el vínculo, no está la historia”. Mesa Gancedo analiza en detalle los modos de expresión de esa experiencia supermoderna determinada por la globalización y la tecnología en la obra del escritor de Adrogué, examinando los relatos de Formas breves y novelas como La ciudad ausente, Plata Quemada, Blanco Nocturno o Camino de Ida. Cierra esta sección Andrew Brown, especialista destacado en la temática de lo posthumano en el ámbito del latinoamericanismo. Brown, en “Iris y el nuevo cyborg latinoamericano”, recorre la narrativa del escritor boliviano Edmundo Paz Soldán y analiza en detalle las transformaciones teóricas del concepto que pueden leerse, recortadas contra el horizonte de la propia obra pazsoldaniana, en Iris, última novela hasta la fecha del autor. Desde la tematización de “cyborgs explícitos e implícitos”, que eran el resultado de una “inmersión en las realidades neoliberales de los noventa” en novelas anteriores, Brown encuentra, a partir de las ideas de Hayles, Foster o Latour, cómo en Iris se pasa a una ← 11 | 12 → conceptualización de lo posthumano como identidad híbrida “que se distribuye en redes y que supera cualquier frontera entre uno mismo y el mundo”.

La segunda sección del libro, “Escrituras transmedia y estéticas digitales”, aborda la primera de las vertientes o perspectivas señaladas al comienzo de este prólogo, es decir, la hibridez tecnológica como tekné, en la medida en que la tecnología afecta o explica la gramática discursiva, y ofrece posibilidades y propuestas que exceden los límites que tradicionalmente encerraban los géneros narrativos estrictamente literarios. La sección comienza con un ensayo a cargo de Jonatán Martín Gómez, “La expansión del texto: caminos de ida y vuelta entre la pantalla y la página. Transmedialidad e hipertextualidad en la obra de Alberto Fuguet”, que examina las categorías teóricas relacionadas con el estudio de lo transmedial y lo hipertextual desde el espectro más amplio de lo transcultural, para después someter su validez para el estudio en detalle de la obra de Alberto Fuguet, leída en su conjunto. Vega Sánchez Aparicio, por su parte, atiende a la obra de Cristina Rivera Garza en “Escrituras mías de mí: la comunalidad en Cristina Rivera Garza”, elaborando lo que, con la propia autora del capítulo, podríamos llamar una “cartografía de la copia” y la “comunalidad” de la escritura en su texto, volviendo evidentes los motivos por los que la obra de la autora mexicana resulta una cala obligada en nuestro proyecto. Su análisis exhaustivo de los procedimientos escriturarios de apropiación, desapropiación, plagio, necroescritura, junto con otros procedimientos de colectivización de la creatividad digitales, sirve a una reflexión lúcida acerca del modo en que la obra de Rivera Garza supone, como apunta Sánchez Aparicio, “un encuentro creativo en todos los sentidos: congrega al espeleólogo, (…) al pirata, paradigma artístico de la era de la creatividad”, y a un “lector sabueso que en su examen produce”, un lector que “articula un mensaje-otro desde lo ajeno en tanto que desajeno”. A continuación, el trabajo de Basilio Pujante “Literatura y redes sociales: el caso de Manuel Vilas”, aborda la obra virtual – y cómo esta deviene en minificción y otros géneros menores– de otro escritor español que experimenta con los lenguajes virtuales y mediáticos en sus textos Manuel Vilas. Pujante acomete un análisis de Listen to me (2013), viaje al papel de textos diseñados y pensados para su publicación online en blogs y redes sociales, planteando, así, una reflexión sobre las posibilidades de traducción, convivencia y deslizamientos entre el papel y lo digital, y viceversa. Por su parte, Manuel Guedán, en “Desplazamientos del concepto de unidad narrativa en la literatura actual: Luis Magrinyà y Andrés Barba”, analiza dos volúmenes de cuentos o relatos integrados a cargo de Andrés Barba y Luis Magrinyá, textos que responden en principio a esquemas tradicionales, y que, sin embargo, Guedán ← 12 | 13 → analiza a partir de herramientas vinculadas a la esfera de lo transmedia, herramientas que permiten arrojar una luz nueva sobre los textos en la medida en que muestran de mejor modo su carácter fuertemente textovisual o iconotextual. Dicho análisis permite a Guedán subrayar algunos efectos sobre la literatura contemporánea en papel de lo que apunta como un nuevo paradigma de lectura o de lector contemporáneo, concluyendo que “la reconversión de la página en pantalla, esto es, la abstracción y virtualización del espacio, y los cambios que esto supone en el paradigma de lectura, puedan ayudarle a la literatura a terminar de superar una asignatura que las artes plásticas aprobaron hace ya cuarenta años: su apertura a lo conceptual”. La sección acaba aterrizando en lo que las redes sociales, particularmente Twitter, tienen que decirle a los estudios literarios en un brillante ensayo a cargo de Paulo Gatica Cote, que establece una analogía entre la propia idiosincrasia gramatical o creativa de Twitter y el género más representativo del siglo XXI, de acuerdo con Lauro Zavala, la minificción. Gatica explora la especificidad semántica y expresiva de la “tuitficción” en su análisis de las microtextualidades que componen el proyecto 83 novelas, de otro escritor de máximo relieve para nuestras investigaciones, el mexicano Alberto Chimal.

Finalmente, la tercera sección, “Realismos del simulacro y estéticas postautónomas”, se vincula con la tercera de las perspectivas que hemos señalado al inicio, que une una reflexión acerca de la posibilidad de mímesis de la narrativa contemporánea en un contexto de radical transformación del campo literario. La sección incluye dos ensayos, de Julio Prieto y Cecilia Palmeiro. Prieto, en “La escritura telegénica: tecnologías de la visión y paisajes mediáticos en la reciente narrativa rioplatense”, analiza en detalle las estéticas televisivas, que son legión en el Río de la Plata. Frente a la literatura destinada a ser filmada, generalmente comercial y oportunista, el concepto de lo telegénico para Prieto se aviene a ficciones que “apelan al imaginario televisivo (…) inscribiendo contratiempos, repliegues e intervalos productivos en cuanto a los paradigmas hegemónicos de los relatos audiovisuales mass-mediáticos”. Los medios de masa funcionan, entonces, aquí como herramientas que, haciendo devenir a las claras las ficciones inverosímiles desde un plano realista, fuerzan un realismo ligado al concepto de simulacro contemporáneo, cifrando, a la vez, en esa exploración mediática que acometen, las posibilidades de permanecer o afirmarse como disruptivas o experimentales en el campo literario en que se inscriben. En diálogo con el texto de Prieto, leyendo además a muchos de los mismos autores, Cecilia Palmeiro, en “Fernanda Laguna, o el arte de vivir el arte”, explora algunas estéticas emergentes en Argentina vinculadas con un caso de estudio específico: ← 13 | 14 → los proyectos artístico-literarios de Belleza y Felicidad y Eloísa Cartonera. Estos proyectos fueron específicamente de interés para el proyecto de investigación que hemos dirigido, en la medida en que los espacios de confluencia (Montoya Juárez, 2013) abiertos por ellos en Buenos Aires, en buena parte exportados a América Latina y fuera del Continente, son decisivos en toda la redefinición de un canon para la literatura del nuevo siglo. Palmeiro da cuenta de un trabajo de campo que permite entender ambos espacios, centrándose en la obra, performance, activismo y producción creativa de Fernanda Laguna. Acomete después Palmeiro un análisis de la serie de homenajes que esa actividad relacionada con Laguna generó en la literatura argentina, estudiando obras de César Aira, Dalia Rosetti, Washington Cucurto o Cecilia Pavón que tienen como fuente de inspiración la vida y obra de Fernanda Laguna. La literatura postautónoma de Laguna, firmada bajo el pseudónimo de Dalia Rosetti, juega a hacer indistinguible ficción de vida cotidiana, a borrar los límites entre realidad y ficción, afirmándose en una voluntad de basurizarse, de deslegitimarse, devenir en productiva en la obra ajena, de hacer indistinguible lo propio de lo que no lo es, de devenir en red social o, como concluye la autora, “intervenir en el plano de la política a través de la experimentación subjetiva, retomando en clave queer el lema de inspiración feminista: lo personal como lo político, sin que lo político amargue lo personal”.

Los estudios que aquí reunimos no pretenden simplemente dar cuenta de los autores que son referencia para cualquier canon de una narrativa del simulacro (Montoya Juárez, 2013) en español, esto es, digamos, cualquier literatura concernida por las tecnologías de la producción y reproducción mediática en nuestro siglo– autores que, interesando particularmente a nuestro proyecto, desde luego verán sus obras desfilar por estas páginas (Edmundo Paz Soldán, Adolfo Cárdenas Franco, Cristina Rivera Garza, Guadalupe Nettel, Guillermo Fadanelli, Alberto Chimal, Vicente Luis Mora, Manuel Vilas, Mercedes Cebrián, Javier Moreno, Jorge Carrión, Agustín Fernández-Mallo, Andrés Barba, Luis Magrinyá, Diamela Eltit, Alberto Fuguet, Alejandro Zambra, Washington Cucurto, Dalia Rosetti, Ricardo Piglia, César Aira, Cecilia Pavón, Gabriela Bejerman, Sergio Bizzio, Beatriz Vignoli, Samanta Schweblin, Alejandro López, Ángeles Yazlle, Bruno Petroni, Hernán Domínguez Nimo, Patricio Pron, Tryno Maldonado, Horacio Castellanos Moya, Santiago Roncagliolo, Gabriel Peveroni, Dani Umpi, Rafael Courtoisie, etc.) –. El análisis de sus obras aquí pretende, en mayor o menor medida, contribuir a pensar los modos en que la tecnología o tecnologías de la contemporaneidad configuran los territorios de ← 14 | 15 → nuestro presente globalizado, los espacios y tiempos heterogéneos de la escritura y la lectura en el siglo XXI, apuntando cómo, en definitiva, los textos literarios hoy desterritorializan y reterritorializan una experiencia híbrida, multilocalizada, posthumana, postautónoma, de lo contemporáneo.

Este volumen no podría haber visto la luz sin el apoyo económico de los organismos financiadores de la investigación cuyos resultados vierten estos trabajos: el Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España y la Fundación Séneca de la Región de Murcia. Agradecemos muy especialmente a la prestigiosa editorial en que tenemos el placer de ver publicado el libro, Peter Lang Publishing, y en particular a los responsables de la colección Perspectivas Hispánicas, por apostar decididamente por este proyecto. Y, por último, también, queremos agradecer a los contribuyentes al volumen, académicos que admiramos y que hoy podemos llamar amigos, por este camino gozoso de investigación e intercambio intelectual y humano. Esperamos que, con su ayuda, Territorios del presente: tecnología, globalización y mímesis en la narrativa en español del siglo XXI logre hacer una contribución a los esfuerzos que en los últimos años se han venido produciendo para sistematizar el estudio de la narrativa de nuestro siglo en español, de una forma desprejuiciada y atenta a la capacidad que la literatura sigue teniendo para hablar a su presente, empleando, al modo en que lo exigía José Enrique Rodó hace más de cien años, su mismo lenguaje.

Bibliografía citada

Bush, Matthew and Tania Gentic (eds.) Technology, Literature and Digital Culture in Latin America: Mediatized Sensibilities in a Globalized Era. London/New York: Routledge, 2015.

Biographical notes

Jesús Montoya Juárez (Volume editor) Natalia Moraes Mena (Volume editor)

Jesús Montoya Juárez es Doctor por la Universidad de Granada y Profesor del Departamento de Literatura española de la Universidad de Murcia. Investigador principal del proyecto Global-tec: globalización y tecnología en la narrativa hispanoamericana (MINECO). Natalia Moraes Mena es profesora del Departamento de Sociología y coordinadora del Máster en Sociología Aplicada de la Universidad de Murcia.

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