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Guaraní aquí. Jopara allá

Reflexiones sobre la (socio)lingüística paraguaya

by Hedy Penner (Author)
©2014 Thesis 233 Pages

Summary

Hubo un período en el que el Paraguay fue referido como el país con mayor bilingüismo en Latinoamérica. Hoy día se lo considera un país donde se habla mayormente el jopara, término con el que se alude a un tipo de mezcla de las dos lenguas mayoritarias, el guaraní y el español. ¿En qué contexto y con qué propósito surge esta denominación? ¿Qué es el jopara desde el punto de vista lingüístico? ¿Por qué se suele focalizar la descripción lingüística en el jopara y ya no en el guaraní? ¿Acaso ya no se habla el guaraní? A partir de estas interrogantes se analizan diferentes aristas del problema, apuntando principalmente a dos objetivos. Por un lado, ofrecer una visión de conjunto de la investigación sobre el jopara y de los enfoques teóricos existentes. Por el otro, explorar las implicaciones e inferencias sociolingüísticas del análisis netamente lingüístico o estructural, que se basa fundamentalmente en textos escritos o transliterados, y descontextualizados. Si no se analizan prácticas de lenguaje en relación con la competencia de hablantes bilingües y monolingües en guaraní, en el caso de que aún existan, ¿cómo saber dónde ‘termina’ el guaraní y dónde ‘empieza’ el castellano.

Table Of Contents

  • Cubierta
  • Título
  • Copyright
  • Sobre el autor
  • Sobre el libro
  • Esta edición en formato eBook puede ser citada
  • Índice
  • 1. Introducción
  • 2. El bilingüismo: ¿guaraní o jopara?
  • 2.1 La valorización del guaraní mediante los conceptos de bilingüismo y monolingüismo
  • 2.2 Jopara: ¿La cara despreciada del guaraní o del bilingüismo?
  • 2.2.1 De los síntomas al síndrome
  • 2.2.2 Del bilingüismo al jopara…
  • 2.2.3 …y a la proliferación del jopara
  • 2.2.4 ¿Jopara sin bilingüismo?
  • 3. En la búsqueda del bilingüismo más alto de mundo: el paradigma ineludible
  • 3.1 Su competencia lingüística
  • 3.2 Sobre las actitudes hacia las lenguas
  • 3.3 La sociolingüista ante las dificultades en el terreno
  • 3.3.1 Los instrumentos y la realidad
  • 3.3.2 El dilema del jopara
  • 3.3.3 La metodología al servicio del bilingüismo
  • 4. El guaraní y sus glotónimos
  • 4.1 El boom de los glotónimos compuestos
  • 4.1.1 Reflexividad sociolingüística de hablantes
  • 4.2 De la reflexividad del hablante al uso en la lingüística
  • 5. El jopara: un caleidoscopio de definiciones
  • 5.1 Algo de etimología
  • 5.2 El fenómeno lingüístico jopara: ¿un sinfín de definiciones?
  • 5.2.1 Antecedentes: de jerigonza a jopara
  • 5.2.2 Realidad o fantasía
  • 5.2.3 Variedad, ¿pero de qué lengua?
  • 5.3 En el imaginario de (guarani)hablantes
  • 5.3.1 Pero no para la escuela
  • 5.4 Conclusiones
  • 6. Guaraní, jopara, lengua mixta. Implicaciones e inferencias sociolingüísticas de enfoques estructurales
  • 6.1 Presentación del problema
  • 6.2 Enfoques estructurales de enunciados ‘mixtos’
  • 6.2.1 Desde un enfoque taxonómico
  • 6.2.2 Desde un enfoque gramatical
  • 6.2.3 Los límites del análisis estructural
  • 6.3 Hacia la búsqueda de hechos estructurantes
  • Bibliografía
  • Apéndice

1.  Introducción

En lo que se denomina jopara1 se concentra una de las grandes interrogantes de la realidad sociolingüística del Paraguay. En el lenguaje común, este término designa un producto lingüístico o una forma de hablar en la que intervienen —de diversas maneras— el guaraní y el castellano. Retomado por lingüistas, incluye una diversidad de definiciones —lingüísticas y no lingüísticas—, que confrontan la teoría lingüística con una serie de implicancias y supuestos que nos proponemos analizar en esta obra.

Aunque hoy día el término es relacionado con dos códigos lingüísticos, es el guaraní el que ocupa un lugar privilegiado en esta duplicidad lingüística. Sin embargo, no fue a través de los estudios sobre el guaraní que la cuestión del jopara fue cobrando destaque. Los estudios sobre el guaraní hablado por la población mestiza del Paraguay, denominado también guaraní criollo, guaraní paraguayo o avañe’ẽ, surgen a inicios del siglo XX y se apoyan en descripciones del guaraní denominado jesuítico, clásico o antiguo. De ahí que mantienen un fuerte vínculo con variedades del guaraní ‘tribal’, perpetuando, en cierto modo, una visión estática de la lengua, cuya estructura gramatical fue primeramente descrita por misioneros jesuitas. Aun las gramáticas actuales recuerdan extrañamente a las del siglo XVII, como si el guaraní de una población cada vez más hispanohablante, es decir bilingüe, no hubiera sufrido cambios.

La cuestión del jopara entra en escena cuando aparece la necesidad de rescatar la idea de un guaraní ‘puro’, sin vestigios hispánicos. Entonces la mirada se desplaza hacia lo que no es propiamente guaraní, sino influencia del español. Recibe atención, en primer lugar, la influencia léxica y fonológica, pero paulatinamente también otros niveles de la lengua, el sintáctico y, finalmente, el gramatical. Pero son pocos los autores que se interesan en los hechos lingüísticos sin emitir un juicio de ← 7 | 8 → valoración. La gran mayoría se empeña en destacar la ‘hibridación’ de la lengua hablada. Así, no tardó en surgir una denominación para el producto de segunda clase, el guaraní ‘impuro’, castellanizado o bastardeado: el jopara. Este calificativo apareció primero como atributo del guaraní, dando lugar al binomio guaraní jopara, pero luego empezó a ser utilizado también como sustantivo. Tales denominaciones para referirse a una forma de hablar ‘mezclada’ parecen provenir de gramáticos que critican la presencia de palabras castellanas, asimiladas o no, en el guaraní.

En la década del sesenta, el uso peyorativo, vigente aún en nuestros días, empieza a ser contrastado por estudiosos de la lengua que lo adoptan como término neutro para un nuevo objeto de estudio: la mezcla de lenguas bajo todas las formas posibles. También en el lenguaje común se hace cada vez más notorio que los hablantes mismos no necesariamente se adhieren al significado connotado.

Con el interés creciente en los fenómenos de ‘mezcla’ lingüística se constata un relegamiento de los estudios sobre el guaraní ‘no interferido’, llámese guaraní puro, guaraní clásico, culto o simplemente guaraniete (-ete, “auténtico, verdadero”), en lo que hace a su funcionalidad en el Paraguay actual. Nadie parece interrogarse acerca de si existe en boca de hablantes. De hecho, no se cuenta con estudios que demuestren la existencia de hablantes (no indígenas) del guaraniete o de guaranihablantes que en algún momento recurran al guaraniete. Por cierto, de manera positiva tampoco se poseen pruebas de lo contrario. No obstante, no deja de ser llamativo que los hablantes mismos lo vinculen con generaciones pasadas o con alguna variedad guaranítica hablada por indígenas, en la actualidad o en el pasado. Por su parte, los lingüistas suelen destacar en el hecho de que existen textos modernos escritos en guaraniete, sin evaluar su comprensibilidad para guaranihablantes, ni mucho menos su funcionalidad en el ámbito en cuestión. La realidad del guaraniete como variedad culta o estándar aparece entonces como una prerrogativa necesaria para el estudio del jopara mismo. Se admite que el guaraní que se habla no es otra cosa que el jopara, pero se estudia el guaraní limitándose a lo genuinamente guaraní —la parte invariable— de lo que producen los guaranihablantes, asumiendo que se trata de la lengua, mientras que la ‘mezcla’ es asumida como habla.

Es este contexto el que nos incitó a retomar una serie de artículos publicados en revistas u obras colectivas, con el objetivo de ofrecer un panorama amplio y actualizado sobre esta área de estudio. A partir de la ← 8 | 9 → reflexión en torno a la dicotomía guaraní – jopara, pero centrándonos en el jopara, analizamos distintos ángulos de esta problemática.

Los dos capítulos que siguen ofrecen una introducción a la cuestión del jopara. En la primera parte del segundo capítulo (§ 2.1), intentamos una crítica a la evolución que conocieron las visiones o apreciaciones de la situación sociolingüística en el Paraguay. Tras la valoración positiva que se proyectó sobre el guaraní cuando el país empezó a ser considerado como país bilingüe ‘modelo’ por su alto grado de bilingüismo, aparece ahora una tendencia casi antagónica, que pone en primera plana el monolingüismo en guaraní y se esfuerza en analizar los fenómenos subsumidos bajo jopara como no guaraní, e incluso como lengua mixta. En la segunda parte (§ 2.2), abordamos el tema de la génesis del término jopara, su etimología, el posicionamiento de gramáticos al respecto y realizamos una breve incursión en el ámbito de las características definitorias que recibe en la literatura lingüística. El tercer capítulo constituye un análisis crítico de un estudio clásico sobre el bilingüismo, realizado en los años sesenta, en el cual la problemática del llamado jopara tuvo particular incidencia durante la toma de datos.

En el cuarto capítulo analizamos la multiplicidad de glotónimos que recibió el guaraní en las últimas décadas, probablemente desde su declaración como lengua oficial, en 1992, y su posterior incorporación como lengua de enseñanza en el sistema de educación formal. Los glotónimos se dan en forma de binomios, recibiendo el guaraní, como primer término, una serie de atributos, en referencia al ámbito de uso o a su falta de ‘pureza’.

La génesis del término jopara en el pensamiento intelectual se vuelve a abordar en el quinto capítulo, pero de manera más detallada y exhaustiva, analizando un conjunto de enunciados científicos, para mostrar los supuestos respecto al guaraní y la notoria ausencia de análisis lingüístico de fenómenos rotulados con la denominación de jopara.

Finalmente, en el último capítulo, nos dedicamos de manera específica a los tratamientos lingüísticos de enunciados ‘mixtos’ o en jopara, basándonos en dos estudios casi antagónicos en su análisis, a fin de cernir las implicaciones e inferencias sociolingüísticas de enfoques estructurales. El objetivo de este análisis es mostrar la necesidad de incorporar el conocimiento lingüístico del hablante en la teoría lingüística, en particular, en las teorías del contacto de lenguas. Con ceñirse solo a elementos lingüísticos para evaluar si un enunciado es guaraní, jopara o una lengua ← 9 | 10 → mixta, la teoría difícilmente podrá sobrepasar el análisis de la gramática tradicional. Es, sin embargo, lo que necesariamente debe hacer si pretende producir nuevas evidencias sobre fenómenos lingüísticos que se inscriben en situación de bilingüismo prolongado y estable como en Paraguay. ← 10 | 11 →

1Optamos por escribir esta palabra con la grafía guaraní, destacando así su origen etimológico, como una manera de poner en tela de juicio la legitimidad que cobra el término con la grafía en castellano, yopará.

2.  El bilingüismo: ¿guaraní o jopara?

2.1La valorización del guaraní mediante los conceptos de bilingüismo y monolingüismo1

Desde la década de los sesenta, los científicos que han observado y analizado la realidad sociolingüística en el Paraguay han puesto el énfasis en el hecho de que el Paraguay es un país altamente bilingüe guaraní-castellano. Todos los datos —obtenidos por encuestas u observaciones directas— tendían a confirmar esta característica. No obstante, desde hace algún tiempo se empieza a invertir esta visión cediendo el paso a otra, casi opuesta: el Paraguay sería, ante todo, monolingüe. Así, en pocas décadas la realidad parece haber cambiado sustancialmente. No se debe a que ahora los científicos ya no se interesen en aspectos del bilingüismo y opten por analizar otro fenómeno, el monolingüismo guaraní. No, un cambio de objeto de análisis no tiene nada de paradójico en sí; lo que parece producirse es más bien un desplazamiento de una visión dominante hacia otra: lo que antes se consideraba bilingüismo ahora es monolingüismo. ¿Cómo se produjo tal desplazamiento? ¿Cómo pudimos adherir a la idea del bilingüismo nacional, luego dar preferencia a la idea del monolingüismo, y confinar lo lingüísticamente ilícito con el rótulo de jopara? ¿Tanto ha cambiado la realidad?

La cuestión del bilingüismo o del monolingüismo, —como resultado de un análisis sociolingüístico o simplemente como una nueva representación social—, no es ajena a las medidas que una sociedad puede tomar en materia de lengua y educación. En cierta manera, el plan de educación bilingüe que se concibió en el marco de la reforma educativa de 1994 si no es la consecuencia del análisis de nuestra realidad sociolingüística, lo es por lo menos de la representación que se formó a partir de ella. Como ← 11 | 12 → se sabe, el interés en los fenómenos de bilingüismo social surge con fuerza en los años cincuenta y sesenta, cuando la lingüística aplicada conoce un auge considerable. Después de la Segunda Guerra Mundial empiezan a abrirse en EE.UU. —y también en Europa— centros de lingüística aplicada, con el objetivo de enseñar lenguas extranjeras. A inicios de los cuarenta, el gobierno estadounidense crea el Army Specialized Training Programm (ASTP)2, mediante el cual 15.000 funcionarios con formación académica aprenden 27 lenguas extranjeras en unas 55 universidades o institutos (cf. Howatt 1984: 267). A los pocos años se abre, en Washington, el Center for Applied Linguistics3, con el objetivo de dedicarse al estudio contrastivo del inglés y de las lenguas europeas más importantes, o, como decía el lingüista Charles Carpenter Fries, a estudios de lingüística aplicada, término que parece haber acuñado este lingüista. Con el apoyo financiero de la Ford Foundation, del Fullbright Programm y de la Rockefeller Foundation se abren centros e institutos de lenguas en universidades o fuera de ellas. Estas actividades no pasaron inadvertidas en Europa, y en particular en Gran Bretaña. En este contexto también cobra fuerza la sociolingüística. En 1953, Weinreich publica Language in Contact, obra de referencia hasta nuestros días para un primer abordaje de los problemas de bilingüismo y de contacto de lenguas. Algunas décadas más tarde, Dell H. Hymes apuesta por la sociolingüística y firma el prólogo del primer número de la revista Language in Society, publicado en 1972. En suma, la generación de la posguerra crece con la convicción de que se debe saber hablar lenguas extranjeras, y un buen currículum vítae debe mencionar tales conocimientos para tener peso en el mercado laboral.

Con la valorización de las lenguas extranjeras —por definición lenguas prestigiosas y lenguas de países económicamente fuertes—, también empezó a cambiar la valorización de las lenguas minorizadas usadas en situaciones de multilingüismo o bilingüismo social. Una persona que había aprendido una lengua extranjera en el aula poseía más capital so ← 12 | 13 → cial que otra que solo hablaba y leía su lengua. Pero, una persona que había aprendido dos lenguas en situación natural o social, podía ser criticada por no hablar bien una de ellas (la más prestigiosa, naturalmente) por culpa de la otra. ¿Quién no recuerda el viejo pero nunca extinguido supuesto de que el castellano se habla mal en el Paraguay por culpa del guaraní? Este supuesto regía las medidas para reprimir o erradicar el guaraní, política ya enunciada en la primera Ley de Educación, de 1812, en la época del Dr. Francia4. No se consiguió erradicar el guaraní, pero sí se logró imponer el castellano, proceso en el cual la idea del bilingüismo resultó ser de una gran utilidad.

La percepción de un bilingüismo positivo y provechoso llega al Paraguay a principios de los sesenta. Uno de los trabajos decisivos es, sin duda, el de Joan Rubin, tesis cuyo objeto principal fue el de medir el bilingüismo contrastando el comportamiento lingüístico de hablantes de una zona urbana con la rural. Su estudio concluye con una frase que dio la vuelta al mundo: “[…] el Paraguay tiene probablemente el grado más alto de bilingüismo nacional en el mundo […].” (Rubin ([1963], 1968, 1974: 127)5. Esta proposición rápidamente cobró carácter emblemático, contribuyendo al surgimiento de un nuevo discurso oficial sobre la identidad nacional en el Paraguay, con gran impacto también en la comunidad científica, aunque puesto en duda en una importante reseña en la que el autor llama la atención sobre tal interpretación (cf. Olmsted 1971: 128). Lo cierto es que en el Paraguay nos gustó esta idea, nos gustó que en el extranjero se valorara la realidad sociolingüística, y la catapultamos hacia la quintaesencia de nuestra realidad bilingüe.

Details

Pages
233
Year
2014
ISBN (PDF)
9783035107647
ISBN (ePUB)
9783035194944
ISBN (MOBI)
9783035194937
ISBN (Softcover)
9783034315791
DOI
10.3726/978-3-0351-0764-7
Language
Spanish
Publication date
2014 (October)
Keywords
Bilingüismo Sociolingüística Interferencia Lengua mayoritaria
Published
Bern, Berlin, Bruxelles, Frankfurt am Main, New York, Oxford, Wien, 2014. 234 p.

Biographical notes

Hedy Penner (Author)

Hedy Penner es doctora en Ciencias del Lenguaje por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París. Desde 1998 trabaja como docente e investigadora en su país de origen, el Paraguay. Sus estudios lingüísticos y sociolingüísticos sobre el guaraní y el castellano hablados en el Paraguay han sido publicados en revistas especializadas de Latinoamérica y Europa.

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