Loading...

La memoria épica de Amadou Hampâté Bâ

by Vicente Enrique Montes Nogales (Author)
Monographs 251 Pages

Summary

La memoria épica de Amadou Hampâté Bâ pretende mostrar al lector que la novela L’étrange destin de Wangrin está profundamente inspirada en la épica subsahariana. Para ello, el autor de esta monografía relaciona al protagonista del relato con algunos de los principales héroes de las epopeyas de África occidental, por lo que este estudio permite adentrarse igualmente en el apasionante universo de la literatura épica de etnias como la fulani y la bambara. El saber tradicional que tanto atraía a Hampâté Bâ y que decidió salvaguardar ha condicionado la escritura de esta novela, de modo que la voz de los griots y de otros narradores oesteafricanos está presente en cada uno de sus capítulos. Parcelas de este acervo cultural como la religión, la magia, la función de la mujer en la sociedad y la historia de diversos reinos y países son abordadas en este estudio desde una perspectiva antropológica, sociológica y literaria con el fin de poner de manifiesto el estrecho vínculo existente entre la épica, género que transmitido oralmente desde tiempos ancestrales ha sido mucho más que un modo de distracción, y la novela de un erudito africano que consagró gran parte de su vida a divulgar la rica tradición de los pueblos al sur del Sáhara.

Table Of Content

  • Cubierta
  • Título
  • Copyright
  • Sobre el autor/el editor
  • Sobre el libro
  • Esta edición en formato eBook puede ser citada
  • Índice
  • Introducción
  • 1. Corpus de epopeyas
  • La geste de Ham-Bodêdio ou Hama le Rouge
  • L’épopée de El Hadj Omar Tall
  • Soundjata ou l’épopée mandingue
  • L’épopée bambara de Ségou y La geste de Ségou
  • L’épopée de Samba Guéladio
  • 2. Los rasgos épicos de Wangrin y de los héroes de África occidental
  • 3. El éxito y el fracaso de Wangrin
  • 3.1 Animismo e Islam
  • 3.1.1 Los morabitos, adivinos, fetichistas y curanderos
  • 3.1.1.1 La protección de los adivinos
  • a) La videncia y los consejos de los morabitos
  • b) Las plegarias
  • c) Los amuletos
  • d) Las pócimas
  • e) Los sacrificios
  • 3.1.1.2 La palabra de los adivinos
  • 3.1.2 El sincretismo religioso de los héroes épicos y de Wangrin
  • 3.1.2.1 Los genios, demonios, dobles y espíritus
  • 3.1.2.2 Las oraciones
  • 3.2 La representación de la mujer
  • 3.2.1 El estatuto tradicional de la mujer
  • 3.2.2 La función de la mujer en la épica
  • 3.2.3 La función de la mujer en L’étrange destin de Wangrin
  • 3.3 El alcohol: sangre de cordero, sangre de león y sangre de cerdo
  • 3.3.1 El consumo del alcohol en África occidental
  • 3.3.2 La función del alcohol en la épica y en L’étrange destin de Wangrin
  • Conclusiones
  • Bibliografía
  • 1. Textos recopilados o escritos por Hampâté Bâ mencionados en este estudio:
  • 2. Textos épicos
  • II. Bibliografía secundaria

| 9 →

Introducción

Numerosos investigadores han demostrado los estrechos vínculos que mantienen no pocas novelas africanas de expresión francesa publicadas en el siglo XX con la tradición oral. Nosotros retomamos este sendero pero interesados principalmente en la presencia en la novela subsahariana de un prestigioso género literario que ha logrado durante siglos aliviar, tras fatigosas jornadas de trabajo, los cansados cuerpos y mentes de sucesivas generaciones de africanos: la epopeya. Para ello, hemos escogido como objeto de estudio la única novela de Amadou Hampâté Bâ, L’étrange destin de Wangrin.

Mientras que algunos autores prefieren alejarse de la tradición, Hampâté Bâ no concibe el apego a las ideas, normas y costumbres del pasado como un impedimento para la llegada del progreso sino como seña de identidad frente a la poderosa atracción que ejercen los modelos occidentales. Manifiesta explícitamente en su novela y en su autobiografía su nostalgia de las remotas prácticas malienses y su admiración por la sabiduría popular. Reprocha a la colonización el intento de despersonalización del africano y el entorpecimiento de la divulgación de conocimientos autóctonos. La acusa de haber obstaculizado la labor de las escuelas artesanales y la de los centros de enseñanza coránicos y de haber formado un ejército de jóvenes varones africanos, conocidos como los “tirailleurs sénégalais”, para el beneficio de la metrópoli. Sin embargo, este escritor señala en ocasiones algunas de las ventajas que el sistema colonial supone para África, e incluso propone para este continente un equilibrio entre influencias extranjeras y tendencias ancestrales, realzando los beneficios que tal conciliación aportaría a las nuevas naciones independientes.

Una de sus mayores preocupaciones es la pérdida de los relatos orales pues, en menos de medio siglo, este tipo de comunicación se ve suplantado por los procedimientos de la escritura. Esta rápida sustitución de la palabra expresada de viva voz por los signos gráficos pone en peligro la divulgación de conocimientos transmitidos por diversas generaciones y, por ello, algunos africanos y europeos emprenden una intensa actividad protectora de la cultura oral. ← 9 | 10 →

Aunque en Europa este autor sea prácticamente desconocido salvo, principalmente, para aquellos cuya actividad docente o investigadora está vinculada a la literatura o a la historia africana, en África occidental1 su nombre ha trascendido el aula universitaria hasta ser considerado como un avezado escritor, defensor de las costumbres locales e, incluso, un humanista y hasta un sabio maestro. Además, es conocido por ser un ferviente musulmán y un ejemplar partidario del ecumenismo.

La vida de Hampâté Bâ constituye desde su nacimiento en Bandiagara, en los albores del siglo XX —probablemente en enero o febrero de 1900—, una aventura en sí misma. Los orígenes nobles de sus padres y de su padrastro le granjearon grandes privilegios pero también le atrajeron graves perjuicios debido al cumplimiento de determinados deberes para con la administración colonial. Entre las prerrogativas más valoradas por este autor destaca la presencia de un séquito de tradicionistas2 que amenizaba sus veladas con cuentos, genealogías, poesía épica, mitos, relatos iniciáticos, crónicas, canciones, música y enseñanzas de diversa índole. Sin embargo, su ascendencia aristocrática obliga a Amkoullel, nombre con el que se le conoce por repetir las narraciones del contador Koullel, a sentarse al pupitre, a partir de 1912, de la “École des Otages”, institución de la escuela europea que no sólo instruía a los alumnos en disciplinas útiles para la administración colonial sino que, a la vez, mediante esta retención forzosa de los jóvenes nobles, garantizaba la subordinación de los jefes locales a la autoridad francesa. Su escolarización en las aulas coloniales, de las que saldrán algunos de los más importantes políticos y funcionarios de los estados africanos independientes, no implica una ruptura con la formación tradicional pues gracias a los ritos iniciáticos de dos de las ← 10 | 11 → principales etnias malienses, la fulani (o “peul”) y la bambara, pronto tiene la oportunidad de acceder a las primeras revelaciones trascendentales que le integran en la vida social de la gran comunidad africana. Otras enseñanzas teológicas forjan su personalidad introduciéndole en la “umma” o nación musulmana. Tierno Bokar, experto en teología, jurisprudencia, misticismo, literatura islámica y tradiciones de diferentes pueblos africanos, desempeña una función fundamental en la orientación de su educación espiritual, desvelándole tanto los conocimientos esotéricos de la tijaniya como los del sufismo. Si Hampâté Bâ debe el descubrimiento de la vasta cultura oral africana al contacto, desde su infancia, con los tradicionistas, contadores populares y morabitos y el adiestramiento de su memoria es, en gran medida, consecuencia de la didáctica aplicada en las madrazas, a la escuela colonial le está agradecido por haberle iniciado en la lectura de las obras literarias europeas gracias a la lengua francesa.

A pesar de que esta triple educación, a la que nunca deseó renunciar, le proporciona grandes satisfacciones, no siempre es fácil alternar dos realidades tan opuestas y con intereses enfrentados como son la del colono y la del colonizado. Así, la costumbre africana que exige la obediencia a la voluntad materna le conduce a rechazar su ingreso en la École Normale de Gorée en 1921, por lo que es obligado a ocupar en Uagadugú un puesto inferior al que le corresponde. Posteriormente, su promoción en Bamako como “commis expéditionnaire de Première classe” pronto se ve ensombrecida por su fiel relación discipular con Tierno Bokar quien, habiendo reconocido al Chérif Hamallah como maestro espiritual, sufre, al igual que el escritor maliense, la ira y la persecución de la administración francesa. En esta difícil etapa, durante la cual es considerado como antifrancés, recibe la ayuda del profesor Théodore Monod, fundador del IFAN (Institut français d’Afrique noire) que le ofrece la posibilidad de realizar una verdadera labor de investigación etnológica en todos los países de África occidental. Años después y gracias de nuevo a Monod, consigue una beca de la UNESCO que le permite residir un año en París. El joven Hampâté, al que su madurez ya le autorizaba, según la tradición, a exponer en público sus ideas, abandona su África natal para descubrir la capital francesa. A aquella primera noche lejos de África en la que comprende que el frío que parece helar su cuerpo no se debe a un hechizo, le siguen días de enriquecimiento cultural por sus frecuentes visitas a la École de Langues Orientales, a la Sorbona, al Musée de l’Homme y a numerosas bibliotecas. Su beca en la UNESCO no es más que el inicio de una exitosa carrera en la que sobresale su designación ← 11 | 12 → como consejero cultural en Radio Soudan en la sección local de SORAFOM (Radiodiffusion française dans les territoires d’outre-mer) en 1957; la dirección del Institut des Sciences Humaines de Mali; su nombramiento como embajador extraordinario y ministro plenipotenciario de Malí en Costa de Marfil y también como miembro del consejo ejecutivo de la UNESCO. A partir de 1970, y mientras goza de buena salud, se dedica principalmente a la investigación, escritura y clasificación de los documentos recopilados durante años. Aún sueña con la creación de una serie de estados que agrupen varias etnias, en los que se garantice la conservación de las características específicas de cada una de ellas mediante normas tradicionales y bajo el imperio de una ley. La concepción de estos estados es incompatible con el absolutismo de los regímenes dictatoriales africanos que, imitando burdamente a la administración colonial, desprecia las necesidades de la mayor parte de los ciudadanos. En este aspecto, vuelve, de nuevo, con nostalgia su mirada a los tiempos pasados, en los que un consejo de ancianos, apoyándose en preceptos ancestrales, limitaba el poder de los gobernantes y resguardaba los derechos de toda la colectividad.

Aunque su optimismo le hace también sobreponerse a importantes decepciones, manifiesta disconformidad con algunas de las principales modificaciones sociales producidas a lo largo del siglo XX en África: el creciente individualismo y la pretensión de riqueza económica que parecen haber alterado la tradicional vida comunitaria que proporcionaba equilibrio a los miembros de la sociedad.

Mediante sus diversas actividades, Hampâté Bâ reivindica el respeto, la protección y la admiración debidos a la cultura de su continente, ensalzando la labor de aquellos considerados por él como los verdaderos guardianes del patrimonio oral y que contrarrestan el vertiginoso ritmo de la modernidad que asalta las aldeas africanas: los tradicionistas, auténticos expertos en historia, farmacia, cosmogonía, geografía, botánica, mineralogía, etc., que reúnen escrupulosamente el saber transmitido y consolidado a lo largo de los siglos. Su infatigable empeño en recopilar por escrito estos conocimientos nace precisamente de su deseo por evitar la pérdida definitiva de la sabiduría de estos “enciclopedistas”, leales a la erudición heredada de otros maestros oradores que también habían cuidado con esmero la palabra. Por ello, velar por que todas aquellas leyendas, mitos, crónicas y demás textos orales que le transmiten directamente estos disciplinados e ilustres custodios no caigan en el olvido adquiere el rango de una misión. En el cumplimiento de este cometido, el idioma francés ← 12 | 13 → desempeña una función crucial como lengua vehicular al permitir que las historias recopiladas traspasen sus fronteras habituales y que Hampâté Bâ prolongue la actividad divulgativa de los tradicionistas, dando a conocer en otros continentes la riqueza cultural de diversas etnias africanas. Igualmente, en esta lengua que había aprendido en la escuela colonial y que con el paso del tiempo dominaría, redacta nuestra obra de estudio, L’étrange destin de Wangrin, y su autobiografía, que proporcionan a las letras africanas nuevos títulos indispensables en toda biblioteca de la región subsahariana o francófona.

Ameno y experto contador, este escritor maliense introduce al lector en el universo colonial del siglo XX, desvelándole sus complejos mecanismos derivados de un férreo control militar y de intereses económicos. Hampâté Bâ conjuga la denuncia de los escandalosos privilegios y abusos de los europeos favorecidos por el sistema colonial con la divulgación de conocimientos etnológicos, filosóficos, históricos y geográficos africanos. La descripción de las relaciones entre dos sectores de la población tan diferentes, el colonizador y el colonizado, que dividen más que unen, principalmente por las imposiciones coercitivas del primero, genera una reflexión sobre los sentimientos y actitudes humanos universales y sobre similares reacciones que surgen como consecuencia de un conflicto de intereses y de la convivencia dentro de un espacio compartido. Esta tensión entre opresor y oprimido sirve de elemento propulsor de un buen número de aventuras en L’étrange destin de Wangrin. Para narrar las peripecias de Wangrin en un entorno tan hostil el autor se inspira en las rivalidades entre reyes y vasallos, en los códigos de honor de antaño y en las actitudes y comportamientos de los protagonistas épicos.

Esta inspiración tiene su origen no sólo en las sesiones narrativas a las que Hampâté Bâ había asistido durante su infancia sino también en los numerosos relatos que había recopilado como resultado de su función en el IFAN y de su vocación investigadora. Las historias que ensalzan las nobles gestas de los guerreros y que sobresalen por encima de otras tanto por unas particulares condiciones enunciativas como por la profesionalidad de los recitadores y su recitado ceremonioso y solemne suscitan un especial interés en el escritor fulani. A pesar de que filólogos y antropólogos de prestigio negaron la existencia de la epopeya en el continente africano, el paso de los años y la exhaustiva e infatigable labor de otros investigadores demostraron su presencia pero asimismo su vitalidad y capacidad para despertar el fervor popular. El afán de Lilyan Kesteloot, ← 13 | 14 → Gérard Dumestre, Bassirou Dieng, Christiane Seydou y otros muchos estudiosos por sacar a la luz los relatos épicos ha hecho posible que hayan llegado a nuestras manos algunas de las más famosas epopeyas subsaharianas.

La influencia de este prolífico género literario en L’étrange destin de Wangrin no pasa desapercibida a ningún estudioso o conocedor de aquellas narraciones que a lo largo del oeste africano enaltecen las hazañas de nobles guerreros dispuestos a dejar su vida en el campo de batalla a cambio de que estos ilustres hechos sean divulgados por los más expertos oradores. En el discurso del narrador permanecen las voces de los tradicionistas y griots3, con sus canciones, proverbios, mitos y fábulas. Su estudio proporciona argumentos convincentes para afirmar que la palabra de los bardos oesteafricanos que recitan epopeyas produce un claro efecto sobre la novela de este autor pero nosotros nos limitaremos a probar que el personaje de Wangrin ha sido confeccionado siguiendo el patrón de los héroes épicos subsaharianos. La observación de una dinámica interna caracterizada por una situación de mejora o triunfo seguida de otra de empeoramiento o fracaso del protagonista permite discernir una serie de funciones, es decir, unos elementos recurrentes que constituyen una estructura constante tanto en los relatos épicos como en L’étrange destin de Wangrin. Asimismo, los rasgos distintivos de los protagonistas de las epopeyas de África occidental en general, ya diferenciados por Amadou Koné, Lilyan Kesteloot y Bassirou Dieng, y las características que conforman la personalidad de los fulani, según Christiane Seydou, nos servirán de gran ayuda para vincular a Wangrin con Soundjata, Samba Guéladio, Silamaka y otros héroes épicos.

Es de sobra conocido que para que surja la acción épica deben producirse tensiones y situaciones de crispación y rebeldía en la sociedad a la que pertenece el guerrero, circunstancias que también singularizan el espacio en el que el héroe de L’étrange destin de Wangrin ejecuta sus pícaras estrategias, transgrediendo las normas impuestas por el colono —extranjero hostil—, y provocando una alteración del orden establecido en la que aflora su naturaleza heroica. Entre sus cualidades más ← 14 | 15 → destacables sobresalen algunas que ya habían sido muy valoradas por los aedos griegos como la astucia, el valor, el orgullo o la nobleza. Pero si su naturaleza heroica contribuye a que progrese en un entorno adverso, tres motivos épicos de cardinal significación provocan su más estrepitosa ruina económica y su abatimiento anímico: la traición de un personaje femenino, la pérdida de la protección divina y el abuso del alcohol. Los narradores populares advierten a los oyentes del carácter voluble, engañoso y caprichoso de las mujeres, recomendándoles que presten atención al comportamiento femenino porque puede perjudicarles seriamente. También Hampâté Bâ asigna a un personaje femenino una empresa maquiavélica: la incitación de Wangrin al alcoholismo que le aparta de los preceptos del Corán.

Hampâté Bâ, asegurando que ha escrito una biografía, insiste en que la principal razón que le conduce a revelar al mundo la verdadera historia de un pícaro intérprete africano es el cumplimiento de una promesa. Tras examinar la producción de este escritor y con particular detenimiento L’étrange destin de Wangrin todo hace pensar que más que saldar una deuda con el protagonista de su novela, lo hace con los tradicionistas, a los que tanto debe la cultura africana.

Somos conscientes de que si la obra de Hampâté Bâ es desconocida en la mayor parte de los países europeos, más aún lo es la épica del continente vecino. Por ello, hemos decidido añadir, antes de iniciar este estudio, un resumen y algunas informaciones fundamentales de las principales epopeyas mencionadas en el presente libro.

Details

Pages
251
ISBN (PDF)
9783035108088
ISBN (ePUB)
9783035194722
ISBN (MOBI)
9783035194715
ISBN (Softcover)
9783034315937
Language
Spanish
Publication date
2015 (April)
Published
Bern, Berlin, Bruxelles, Frankfurt am Main, New York, Oxford, Wien, 2015. 251 p.

Biographical notes

Vicente Enrique Montes Nogales (Author)

Vicente Enrique Montes Nogales, doctor en Filología Francesa por la Universidad de Oviedo y especialista en literatura subsahariana, ejerce su actividad docente e investigadora en la Facultad de Turismo de Oviedo. Su campo de estudio se centra principalmente en la épica oesteafricana, en los griots, auténticos transmisores de la literatura oral, y en la novela africana.

Previous

Title: La memoria épica de Amadou Hampâté Bâ