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La forma epistolar en los espectadores españoles

Características y tipología de las cartas

by Elisabeth Hobisch (Author)
Thesis 450 Pages
Series: Die Aufklärung in der Romania, Volume 10

Summary

Los espectadores son un género periodístico del siglo XVIII que surge en Europa como imitación del modelo inglés «The Spectator». El rasgo diferenciador de este género es el autor ficticio, quien establece una correspondencia con el público lector. Junto con una definición de las características de las cartas este estudio ofrece una tipología para la correspondencia espectatorial que sirve para describir los tipos de cartas frecuentes. Sobre esta base se analizan las cartas contenidas en cinco espectadores grandes «El Duende especulativo», «El Pensador», «El Curioso Entretenido», «El Censor» y «El Filósofo a la moda».
Este estudio fue galardonado con el Award of Excellence del Ministro Federal de Ciencia, Investigación y Economía de Austria.

Table Of Contents

  • Cubierta
  • Título
  • Copyright
  • Sobre el autor/el editor
  • Sobre el libro
  • Esta edición en formato eBook puede ser citada
  • Índice
  • Agradecimientos
  • Abreviaciones
  • 1. Introducción
  • 1.1 Los espectadores
  • 1.2 El sistema comunicativo
  • 1.3 La carta en los espectadores
  • 1.4 Contexto de la investigación
  • 1.5 Objetivos
  • 2. Contexto
  • 2.1 La correspondencia en The Tatler y The Spectator
  • 2.2 La correspondencia de los espectadores en francés
  • 2.3 Espectadores – novela epistolar – novela realista
  • 2.4 Contexto histórico-literario de los espectadores y la novela epistolar
  • 2.5 Teoría epistolar del siglo XVIII
  • 3. Caracterización
  • 3.1 La función social
  • 3.1.1 La sociabilidad a través del carteo
  • 3.1.2 La correspondencia como medio de identificación social
  • 3.2 La función modélica
  • 3.2.1 La carta privada en la literatura
  • 3.2.2 Ejercicios de la imaginación y de la sensibilidad
  • 3.3 La forma epistolar en la literatura
  • 3.3.1 La carta como acto comunicativo
  • 3.3.2 La carta propia y la carta impropia
  • 3.3.3 La carta y el ensayo
  • 3.3.4 El doble destinatario y la función manifestativa
  • 4. Desarrollo de los criterios de análisis
  • 4.1 La carta abierta
  • 4.2 La literatura de viaje en la Ilustración
  • 4.3 ‘Oriental tales’ – sátiras seudo-orientales
  • 4.4 La cuestión del género en la literatura del siglo XVIII
  • 5. Análisis
  • 5.1 Tipos de cartas
  • Marco epistolar
  • Autorretrato
  • Imitación de la actitud espectatorial
  • Carta ejemplar
  • Carta impulso
  • Comentario del periódico
  • Imitaciones y copias
  • Cartas de viaje
  • Consejo o ayuda
  • 5.2 El Duende especulativo
  • 5.2.1 El Duende
  • 5.2.2 La correspondencia del Duende
  • 5.2.3 Las cartas
  • 5.2.3.1 Imitaciones
  • 5.2.3.2 Cartas impulso y cartas ejemplares
  • 5.2.3.3 Autorretratos
  • 5.2.4 Conclusión
  • 5.3 El Pensador
  • 5.3.1 La correspondencia del Pensador
  • 5.3.2 Imitaciones y copias
  • 5.3.3 Las cartas originales
  • 5.3.3.1 Marco epistolar
  • 5.3.3.2 Autorretratos
  • 5.3.3.2.1 Crítica explícita
  • 5.3.3.2.2 Crítica indirecta
  • 5.3.3.3 Cartas de viaje
  • 5.3.3.4 Comentario del periódico
  • 5.3.3.5 Imitación de la actitud espectatorial
  • 5.3.3.5.1 Cartas modelo del Pensador
  • 5.3.3.5.2 Observación de un vicio y revelación del engaño
  • 5.3.3.5.3 Impulso del periódico y observación propia
  • 5.3.3.5.4 Tema nuevo en el periódico
  • 5.3.4 Conclusión
  • 5.4 El Curioso Entretenido
  • 5.4.1 El Curioso
  • 5.4.1.1 La sátira del Curioso
  • 5.4.2 La correspondencia del Curioso
  • 5.4.3 Las cartas
  • 5.4.3.1 Imitación de la actitud espectatorial
  • 5.4.3.2 Comentario del periódico
  • 5.4.3.3 Consejo o ayuda
  • 5.4.4 Conclusión
  • 5.5 El Censor
  • 5.5.1 El Censor
  • 5.5.2 La correspondencia del Censor
  • 5.5.3 Las cartas
  • 5.5.3.1 Autorretrato
  • 5.5.3.1.1 Crítica indirecta
  • 5.5.3.1.2 Crítica explícita
  • 5.5.3.2 Imitación de la actitud espectatorial
  • 5.5.3.3 Carta impulso o ejemplar
  • 5.5.3.4 Consejo o ayuda
  • 5.5.3.5 Comentario del periódico
  • 5.5.3.6 Carta de viaje
  • 5.5.3.7 Marco epistolar
  • 5.5.4 Conclusión
  • 5.6 El Filósofo á la moda
  • 5.6.1 El Filósofo á la Moda
  • 5.6.2 Las cartas
  • 5.6.2.1 Imitación de la actitud espectatorial
  • 5.6.2.2 Autorretrato
  • 5.6.2.3 Carta ejemplar
  • 5.6.2.4 Consejo o ayuda
  • 5.6.2.5 Carta de viaje
  • 5.6.3 Conclusión
  • 6. Conclusión
  • 7. Apéndice
  • 7.1 Catálogo de las cartas en los espectadores españoles
  • 7.1.1 El Duende especulativo sobre la vida civil (1761)
  • 7.1.2 El Pensador (1762–1767)
  • 7.1.3 El Curioso Entretenido (1779–1780)
  • 7.1.4 El Censor (1781–1787)
  • 7.1.5 El Filósofo á la Moda (1788)
  • 7.2 Bibliografía
  • 7.2.1 Espectadores españoles
  • 7.2.2 Bibliografía primaria
  • 7.2.3 Bibliografía secundaria
  • Obras publicadas en la colección

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Agradecimientos

Quiero expresar mi agradecimiento por el apoyo y la ayuda que me ofreció el Profesor Ertler a lo largo de los tres años en los que se elaboró este trabajo. Por su primera revisión linguística y numerosos comentarios útiles, le quiero dar las gracias al Doctor Hans Fernández-Benítez.

Un factor decisivo para la financiación del trabajo fue la generosa beca que me concedió la Geisteswissenschaftliche Fakultät de la Karl-Franzens-Universität Graz.

Por el continuo apoyo a lo largo de mi formación universitaria les quiero expresar mi agradecimiento a mis padres.

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Abreviaciones

Las citas de los espectadores españoles que se encuentran en este trabajo, mantienen la ortografía y puntuación de los textos originales, tal como están editados en formato digital en la página web de nuestro proyecto en la Universidad de Graz: http://gams.uni-graz.at/context:mws/sdef:Context/get?mode=&locale=es, donde también se indican las respectivas fuentes bibliográficas de los textos originales. A no ser que se señale explícitamente, también se mantienen las cursivas del formato original del texto.

El número de la entrega del periódico estará marcado en números romanos, las páginas en números árabes y para identificar los periódicos se utilizan las siguientes abreviaciones:

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1. Introducción

Los periódicos de tipo espectador a los que se dedica este trabajo, pertenecen a un género difícil de definir, el cual durante mucho tiempo fue descuidado por la crítica, debido a su posición intermedia entre la prensa y la literatura.1 Se trata de una forma migratoria que, a lo largo del siglo XVIII, se extendió desde Inglaterra por toda Europa. Dado que los periódicos dependían de la venta de cada una de sus entregas —las cuales aparecían en tiradas diarias, semanales, bisemanales o mensuales— se vieron obligados a adaptar el modelo heredado de Inglaterra al contexto cultural de su país de publicación y al gusto de su público lector.2 Por consiguiente, nos podemos referir a The Spectator como modelo del tipo de periódico desarrollado en cada uno de los países europeos, pero debemos tener en cuenta las particularidades nacionales de los representantes individuales.

1.1 Los espectadores

Al principio del siglo XVIII, Joseph Addison y Richard Steele empezaron a publicar los periódicos The Tatler3, The Spectator4 y The Guardian5, los cuales también se han denominado como periodical essay6. Este término describe de manera adecuada las características del género. Los textos relativamente cortos y redactados en un estilo fácilmente comprensible, ameno y confidencial, estaban destinados a la transmisión de valores ilustrados a un público amplio, por el medio de una lectura entretenida según el principio de prodesse et delectare. Con cuentos ejemplares, reflexiones, fábulas, sueños, utopías y críticas literarias, se trataba de animar a la lectura a una capa social tradicionalmente alejada de la literatura. ← 13 | 14 → Los espectadores, además, se dirigían especialmente al público lector femenino, para despertar su interés por la lectura como medio de conseguir una formación adecuada al papel social de las mujeres.

El objetivo de los autores fue, pues, la instrucción del público en cuestiones de interés para la vida cotidiana. Guiados por las normas de la filosofía ilustrada, se esforzaban para despertar la consciencia de la propia responsabilidad de cada miembro de la sociedad y de la obligación de cada uno a contribuir al bien común en el marco de sus posibilidades. A través de los autorretratos de los autores ficticios, de sus corresponsales y de los personajes descritos en los microrrelatos, se discuten y prefiguran ejemplos positivos y negativos del código de virtudes ilustrado. Se tratan, sobre todo, temas cotidianos como la economía (estatal y doméstica), la moda, el lujo, la literatura y la vida en familia, bajo el lema de promover una corrección de las costumbres, las cuales se consideran como reflejo del estado de la sociedad.

Los espectadores tuvieron desde el principio un éxito fenomenal entre el público lector inglés, por lo cual, los autores neerlandeses no tardaron en reconocer el potencial económico de la empresa e imitaron los modelos en francés.7 El primero en imitar a The Spectator fue Justus van Effen (1684–1735) quien, poco después de la aparición del modelo, publicó Le Misantrope (1711–1712), y, más tarde, otros periódicos como La Bagatelle (1718–1719), Le Spectateur Français (1725) y el Hollandsche Spectator (1731–1735).8 Estas imitaciones aparecieron, en primer lugar, en Holanda, debido a la cercanía geográfica e ideológica.9 Poco después, salió a la luz pública en Francia, por un autor anónimo, una traducción de The Spectator, Le Spectateur ou le Socrate moderne (1714–1721) en forma de tomos, en lugar de pliegos sueltos. Gracias al hecho de que en el siglo XVIII el francés sirviera como lengua franca para los intelectuales en toda Europa, esta traducción le aseguró a la moda literaria iniciada por Addison y Steele la divulgación en el continente entero. ← 14 | 15 →

En España, sólo durante el reinado de Carlos III., quien, según Caso González10, parece haber promovido personalmente la actividad periodística, se publicaron las primeras adaptaciones —El Duende especulativo sobre la vida civil (1761) y El Pensador (1762–1763, 1767)—, a los que siguieron muchos otros títulos. Según la clasificación de Guinard (1973), se diferencian dos épocas de auge para los espectadores españoles: los años 60 alrededor de El Pensador y los años 80 alrededor de El Censor.

1.2 El sistema comunicativo

El sistema comunicativo establecido por los autores espectatoriales para comunicarse con el público lector es bastante complejo. Los autores reales, por lo general, escondían sus identidades detrás de la máscara de un autor ficticio, quien pretendía organizar el periódico por su propio gusto y capricho.11 El nombre del periódico también solía deducirse de la personalidad del autor ficticio, por ejemplo, Pensador, Duende especulativo, Censor u Observador.12 Esta personalidad ficticia inicialmente se presentaba al público con un autorretrato —más o menos extenso— y una presentación de la obra planeada. Esta construcción tenía la ventaja de darle un toque personal a la comunicación con los lectores sin implicar directamente la identidad real del autor o de los autores.13 Asimismo, la máscara ficticia servía para velar la colaboración de varios autores reales bajo el nombre de un autor ficticio. El público lector, al que los autores ficticios se dirigían en un tono amistoso, parece haber acogido favorablemente los escritos, pese a la consciencia del carácter ficticio del autor.

Mr. Spectator y sus sucesores presentaban la instrucción de sus compatriotas y la reforma de las costumbres como un deseo que nacía de su patriotismo, su compromiso personal y la consciencia de la responsabilidad de cada miembro de ← 15 | 16 → la sociedad con el bien común. Es decir, los autores ficticios mismos, por lo general, ya constituían un modelo prefigurado del ciudadano ilustrado ideal, quien reconocía su papel en la sociedad y actuaba correspondiente a su responsabilidad como hombre intelectual. El primer nivel de ficción correspondía, pues, a la comunicación del autor ficticio con el público lector, pero el mensaje intencionado no sólo se comunicaba directamente, sino que se empleaban otros recursos. El autor ficticio, también denominado espectador, solía presentarse como un miembro de la sociedad, el cual participaba activamente en la vida social y estaba en contacto con otros hombres. Para su periódico se inspiraba, por consiguiente, también en su entorno y comunicaba sus experiencias en la vida cotidiana al público lector.14 De esta manera, se construyó un sistema comunicativo complejo de microrrelatos y niveles de ficción intercalados.15

Sin embargo, la comunicación en los espectadores no era unidireccional. Un rasgo esencial del éxito de los periódicos espectatoriales fue la comunicación con el público a través de cartas: las que los lectores dirigían a los autores ficticios.16 En la correspondencia establecida de esta manera, los epistológrafos solían imitar la actitud de sus destinatarios, o sea, observaban de manera crítica la sociedad contemporánea e intentaban instruir a sus compatriotas por sus propias experiencias, con reflexiones o mediante cuentos ejemplares.

1.3 La carta en los espectadores

En la prensa inglesa de principios de siglo, la comunicación epistolar con los lectores era una práctica usual17, pero los espectadores fueron los primeros en aprovecharse del abanico de posibilidades que ofrecía la gran flexibilidad del género epistolar.18 En The Tatler, The Spectator y The Guardian, los autores no se limitaron a responder a preguntas concretas, sino que le dieron más espacio a otras formas literarias, tales como el autorretrato, la fábula y el sueño, encuadradas en un marco epistolar. ← 16 | 17 →

Es de suponer que los periódicos modelo en Inglaterra contaron con un gran número de lectores fieles y de corresponsales, quienes efectivamente enviaron sus cartas a los autores, ya que deseaban un consejo, una crítica o simplemente querían exponer a los ojos del público su punto de vista sobre un problema discutido. De acuerdo con la investigación actual, parece que pocas contribuciones se publicaron sin ser revisadas por los autores reales19, pero los periodistas ingleses podían contar con una correspondencia viva, que les proporcionaba impulsos para su escritura o incluso discursos hechos, los que se podían publicar con leves alteraciones.

En los periódicos españoles, por el contrario, nos encontramos mayoritariamente con cartas ficticias escritas por los mismos autores o colaboradores suyos.20 Sin embargo, en la comunicación epistolar se creaban relaciones comunicativas entre los epistológrafos (ficticios) y los autores ficticios a los que se dirigían con el fin de establecer una comunicación epistolar verosímil. La cuestión sobre la autenticidad de las cartas se ha discutido extensivamente —sobre todo en el contexto inglés— pero para este trabajo se constata que no se cuestiona por quién fueron efectivamente escritas las cartas, sino que se enfocan la función y la construcción de la comunicación epistolar. De hecho, todas las contribuciones fueron aprobadas por los autores reales, sin importar si nacieron de su pluma o de una pluma ajena. Es decir, los periodistas, conscientemente, emplearon la forma epistolar para obtener algún efecto. De ahí, la cuestión central será cómo y en qué casos se sirvieron de las cartas.

La correspondencia con el público es considerada por varios investigadores como característica imprescindible para denominar un periódico como sucesor de The Spectator.21 No obstante, hasta este momento no se dispone ni de una descripción extensa ni de instrumentos de análisis para la correspondencia espectatorial. ← 17 | 18 →

1.4 Contexto de la investigación

A lo largo del siglo veinte se han publicado muchos estudios reveladores sobre diversos aspectos de la prensa espectatorial, de los cuales sólo se van a nombrar algunos. Si bien se enfoca en los periódicos alemanes, el trabajo del investigador alemán Wolfgang Martens22 ha contribuido considerablemente a una primera descripción del fenómeno europeo y a la determinación de algunas características de los periódicos de tipo espectador. El estudio de Fritz Rau23, a su vez, demuestra claramente el desarrollo de la prensa espectatorial en Inglaterra y los caminos que tomó en su difusión por el continente. Para el contexto español, el trabajo detallado de Paul-Jacques Guinard24 ha proporcionado mucha información valiosa sobre las circunstancias sociales y económicas de la publicación de los espectadores, al igual que un análisis del tono y del contenido dominantes en numerosos periódicos. En las últimas décadas, se han publicado varios análisis valiosos dedicados especialmente a la literatura ilustrada y los espectadores españoles. Quiero llamar la atención sobre los numerosos artículos de Inmaculada Urzainqui25 sobre aspectos variados de la literatura dieciochesca. Los análisis detallados de El Pensador y de El Censor, elaborados por Klaus-Dieter Ertler26, igualmente deben ser mencionados. Asimismo, considero el trabajo sobre la crítica y el proceso de nacionalización de Jan-Henrik Witthaus27 y la publicación de Christian von Tschilschke28 sobre la identidad y la Ilustración en España, dos contribuciones sobresalientes y textos básicos en la investigación de esta época. En el ámbito de la prensa gaditana, Beatriz Sánchez Hita ha contribuido con ← 18 | 19 → varias investigaciones informativas.29 Últimamente, Claudia Gronemann30 ha publicado su trabajo admirable sobre la cuestión del género en la literatura dieciochesca y la prensa espectatorial.

Existen, pues, numerosos estudios sobre aspectos temáticos y sobre periódicos determinados, al igual que se han publicado algunos análisis contrastivos de elementos constituyentes de los espectadores, en los cuales se abordan varios periódicos.31 No obstante, todavía ninguna publicación se ha dedicado a la descripción y comparación de las formas epistolares en los espectadores.32

1.5 Objetivos

El propósito de este trabajo es, por consiguiente, la descripción y el análisis contrastivo de las cartas en varios grandes espectadores españoles, proyecto el cual, en primer lugar, requiere una definición de la correspondencia en los espectadores y el desarrollo de criterios para el análisis. Para contextualizar el trabajo es imprescindible describir brevemente los periódicos espectatoriales modelo y la correspondencia en los periódicos en Inglaterra y Francia. Asimismo, me dedico más detenidamente al contexto literario-histórico de los periódicos y a la relación entre los espectadores y la novela epistolar, géneros cuyas similitudes ya se han resaltado frecuentemente.

Seguidamente propongo una definición de la correspondencia espectatorial teniendo en cuenta la función social y la función modélica del carteo, al igual que las características de la forma epistolar en la literatura.

A raíz de esta información, desarrollo los criterios de análisis que aplico a las cartas contenidas en el corpus y describo los tipos de cartas que he podido detectar a lo largo del análisis. ← 19 | 20 →

La elección del corpus no ha sido fácil, ya que en nuestra página web33 se encuentran actualmente veintidós periódicos editados, número imposible de analizar en el marco de una tesis. Si bien me importaba tener en cuenta varios periódicos, con el fin de elaborar un análisis representativo, hubo que limitar el corpus. He excluido, en primer lugar, El Duende crítico (1735–36), panfleto satírico considerado un precursor de los espectadores españoles, al igual que los periódicos tardíos El Catón compostelano (1800) y El Regañón general (1803–1804), en los cuales ya predomina un estilo más serio y una temática orientada hacia la discusión científica. A pesar de la importancia que se atribuye generalmente a la forma epistolar en el género espectatorial, existen varios periódicos que no contienen cartas34 o en los cuales la forma epistolar tiene un papel marginal35. Como las cartas de los lectores están destinadas a los autores ficticios de los periódicos, estos personajes son esenciales en el análisis de la correspondencia. La Pensadora Gaditana (1763–1764) destaca por la posición ambigua del personaje de la autora ficticia hacia el público y hacia los temas tratados en el periódico. Debido a las dificultades de elaborar, en el marco de una tesis, un análisis profundo de dicho periódico y de todos los matices sutiles que caracterizan la comunicación de la Pensadora con su público, esta espectadora española también ha sido excluida del corpus.

El Amigo y Corresponsal del Pensador (1763), El Corresponsal del Apologista (1787) y El Corresponsal del Censor (1786–1788), según mi conocimiento, constituyen un fenómeno único en los espectadores europeos, dado que están compuestos como correspondencia con el autor ficticio de otro periódico conocido, es decir, el autor ficticio del periódico se dirige a otro autor ficticio de un periódico espectatorial ya conocido por el público. Dado que en estas obras se trata de una duplicación del sistema comunicativo espectatorial, también me he visto obligada a dejarlas aparte para otro análisis más detenido.36 ← 20 | 21 →

Los periódicos que incluyo en el análisis son, pues, El Duende especulativo (1761), el primer espectador en España compuesto mayoritariamente por traducciones, El Pensador (1762–1763, 1767), el primer espectador genuinamente español, El Curioso Entretenido (1779–1780), una publicación gaditana de un marcado tono satírico, El Censor (1781–1787), el espectador español de mayor éxito, y El Filósofo á la Moda (1788), una traducción tardía de The Spectator inglés. Todos estos periódicos resaltan por el empleo creativo de la forma epistolar, la cual se entreteje en el texto principal de la obra, por lo que en su conjunto prometen una visión amplia de las variaciones epistolares.

Con el fin de presentar los diversos aspectos de la comunicación de autores y lectores ficticios con la mayor exactitud posible en este marco, se ha dedicado un capítulo al análisis de cada una de las obras. Se presenta, en primer lugar, el espectador, o sea, el personaje al cual se dirigían los epistológrafos, ya que el destinatario de las misivas es un factor decisivo para el tono de la comunicación epistolar. Asimismo, cabe mencionar cómo los espectadores establecieron la correspondencia con los lectores y cómo justificaron la publicación de correspondencia. En segundo lugar, las cartas individuales se adscriben a tipos de cartas, según los rasgos que considero dominantes, y se describen detenidamente.


1 Véase Jüttner (2011): „Heuristische Archive der Lebensführung oder die Sehnsucht nach moralischer Ordnung: Der Spectateur français von Marivaux“ En: Ertler 2011, 51.

2 En su artículo “Kulturspezifische Züge der Moralischen Wochenschriften in Spanien am Besispiel von El Censor” In: Ertler 2011, 188, von Tschilschke describe la adaptación al contexto cultural propio como consecuencia lógica del propósito de los autores de observar y criticar la sociedad contemporánea.

3 Joseph Addison y Richard Steele, 1709–1711.

4 Los mismos 1711–1712, 1714.

5 Iniciado en 1713 por Richard Steele, quien contaba con la colaboración de Addison.

6 Véase Fritz Rau (1980): Zur Verbreitung und Nachahmung des Tatler und Spectator. Heidelberg: Carl Winter Universitätsverlag, 104–105.

7 Para una descripción detenida del desarrollo de al prensa espectatorial en Inglaterra y la transferencia cultural al continente europeo véase Rau 1980.

8 Véase a este respecto Lévrier (2007): Les journaux de Marivaux et le monde des « spectateurs ». Paris: Presses de l’Université de Paris-Sorbonne, collection « Lettres françaises », p. 39–50, quien describe detenidamente la obra periodística de van Effen y el impacto de ésta para el desarrollo de los espectadores europeos.

9 Rau (1980, 149–150) reconoce la importancia del idioma francés para las transferencias culturales en este momento, pero aclara que la mayoría de las traducciones de libros ingleses fue publicada en Holanda por hugonotes refugiados.

10 Véase José Miguel Caso González en el epílogo a su edición del Censor 1989, 785 y 790–791.

11 Véase Wolfgang Martens (1968): Die Botschaft der Tugend. Die Aufklärung im Spiegel der deutschen Moralischen Wochenschriften. Stuttgart: Metzler, 33.

12 Véase Martens 1967, 29. Las similitudes del nombre del autor ficticio y de la obra pueden conllevar confusiones, por lo cual en este trabajo se van a designar los autores ficticios con los nombres en letras rectas (por ejemplo Pensador, Duende, Censor), mientras que las obras se van a escribir en cursiva (por ejemplo Pensador, Duende, Censor).

13 Esta estrategia le aseguraba cierta distancia del texto al autor, pero, a la vez, también impedía que el prestigio de la obra fuera deteriorado por un error o conflictos personales del autor.

14 Véase Martens 1967, 30.

15 Para una descripción detallada y gráfica del sistema comunicativo espectatorial véase Fischer 2014, 68–83.

16 Martens (1967, 22) considera la carta un elemento constitutivo de un periódico espectatorial.

17 Por ejemplo, The Athenian Mercury (1690–1697) únicamente estaba dirigido a recoger cartas de lectores y a responder a sus preguntas.

18 Véase Richmond P. Bond (1971): The Tatler. The Making of a Litterary Journal. Cambridge: Harvard University Press, 135.

19 Véase Bond 1971, 140–141.

Details

Pages
450
ISBN (PDF)
9783631727416
ISBN (ePUB)
9783631727423
ISBN (MOBI)
9783631727430
ISBN (Hardcover)
9783631727409
Language
Spanish
Publication date
2017 (July)
Tags
Ilustración Prensa Siglo XVIII Periodical essays Novela epistolar
Published
Frankfurt am Main, Bern, Bruxelles, New York, Oxford, Warszawa, Wien, 2017. 450 S.

Biographical notes

Elisabeth Hobisch (Author)

Elisabeth Hobisch estudió filología románica en la Universidad de Graz y terminó el doctorado de filología hispánica y francesa. Su ámbito de investigación es la literatura española y francesa desde la Edad Media hasta el siglo XVIII con un énfasis especial en la época de la Ilustración.

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