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La poesía de Álvaro de Cañizares

by Antonio Chas Aguión (Author)
Monographs 184 Pages

Table Of Content

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  • Tabla de contenido
  • 0. Introducción
  • 1. Perfil biográfico
  • 2. Álvaro de Cañizares, poeta
  • 2.1. Transmisión textual
  • 2.2. Estudio de su obra
  • 2.2.1. Sentencia poética
  • 2.2.2. Respuestas
  • 2.2.3. Decires amatorios
  • 3. Edición
  • 3.1. Criterios de edición
  • 3.2. Textos
  • 4. Obras citadas
  • 5. Índices
  • 5.1. Índice de textos
  • 5.2. Índice de voces anotadas
  • Obras publicadas en la colección

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0. Introducción

El eco que ha llegado a nosotros de Álvaro de Cañizares no parece corresponderse con el reconocimiento del que gozó entre sus contemporáneos1. De linaje hidalgo y vasallo fiel de Juan II de Castilla, a quien acompañó durante prácticamente toda su vida, primero en su etapa de crianza en el entorno de la regente, Catalina de Lancaster, y más tarde como guarda a su servicio, los pocos datos que han llegado a nosotros han hecho que permanezca en medio de la nebulosa en que quedan difuminados muchos, la gran mayoría, de los poetas de cancionero. Sin embargo, los testimonios de quienes con él compartieron vivencias profesionales, literarias y, en fin, entorno cortesano, manifiestan una gloria que solo ha llegado a nosotros diezmada, por haber sido prácticamente silenciado en las páginas histórico-críticas.

Por ello, no resulta tarea fácil rastrear la presencia de algún texto de Álvaro de Cañizares en estudios o antologías poéticas. Apenas puede reseñarse, entre las escasas excepciones, a Rodríguez de Castro, quien en el tomo primero de su Biblioteca Española, dedicado a los escritores rabinos españoles, dio cabida uno de los diálogos que nuestro poeta sostiene con Juan Alfonso de Baena, a instancias de este último, en torno a las cualidades requeridas a los hidalgos (1781: 326–7)2. También Foulché-Delbosc, en su voluminosa antología, apenas reserva un espacio a la sentencia poética en la que Cañizares dirime una contienda sostenida entre Alfonso Álvarez de Villasandino y Pero Carrillo, texto de ← 7 | 8 → notable originalidad (1912–15: II, 371)3. Pero ni una huella más en las modernas antologías de poesía cancioneril. Ni siquiera Pérez Gómez Nieva le dio cabida en su selección del Cancionero de Palacio, donde Álvaro de Cañizares también está representado con dos decires amatorios (1884). Y algo semejante podríamos decir respecto a historias de la literatura medieval o a los estudios sobre poesía cuatrocentista, en las que los tan escasos acercamientos, tantas veces reducidos a meras alusiones, por parte de la crítica han llegado, podríamos decir, presididos por un interés tangencial, con frecuencia por sus intercambios con Juan Alfonso de Baena4.

No es algo extraordinario, pues son escasos los autores del voluminoso parnaso cancioneril que han recibido atención particularizada en estudios o, todavía en mayor medida, ediciones individuales de su obra, hecho que sin duda podría resolver alguno de los enigmas que todavía ofrecen los cancioneros que nos la han transmitido. Y esto es debido, fundamentalmente, a que, en líneas generales, la edición bien sea de cancioneros o de los llamados grandes poetas ha tenido prioridad hasta la fecha. Sin embargo, tal como señaló Vicenç Beltran, “la tradición de publicar cancioneros más que poetas adolece de notorias insuficiencias, y la más grave es realizar un trabajo que no puede resolver como regla general los problemas filológicos de cada texto” (2009a: 71). Por todo ello, creo justificado reparar en el interés que ofrece la obra de Álvaro de Cañizares, tanto por la estima que suscitó como poeta entre quienes con él entraron en contacto literario, como por la calidad y originalidad de la misma, pero también por el interés que su estudio aporta a un mejor y más amplio conocimiento de la producción poética de la primera mitad del siglo XV.

Es cierto que su corpus dista de ser amplio, pues se han conservado apenas seis textos, un volumen, en todo caso, mayor del que contamos para otros muchos poetas de la época. Sin embargo, el análisis detallado de su tradición textual permite observar que su obra fue recogida en antologías que revelan gustos y criterios diferentes, como el Cancionero de Baena y el Cancionero de palacio, e incluso es posible determinar huellas de su producción hoy perdida que nos inducen a pensar en un volumen más amplio y en una difusión mayor de su poesía. Además, el estudio detenido de sus textos, y de las series poéticas más amplias en que se integran, aporta datos de enorme relevancia para detectar y hasta arrojar luz ← 8 | 9 → sobre alguna de las anomalías y accidentes que presenta la copia conservada del Cancionero de Baena, donde ha llegado la totalidad de su obra dialogada. Se constata, de este modo, la utilidad, también en lo relativo a la transmisión textual, de estudiar autor a autor, texto a texto, incluso en aquellos casos de poetas de corpus reducido, al permitir poner el foco sobre problemas hasta la fecha no advertidos, como ha sido el caso.

Por otra parte, la habilidad en el manejo de metros y consonancias de que hace gala obliga a revisar la calificación de mero poeta ocasional para nuestro poeta; y es que no es solo el idóneo partenaire con quien medirse en el ingenio y virtuosismo técnico requerido en las siempre complejas reglas que rigen las disputas poéticas, sino también versificador diestro en la exploración de rimas y ritmo en su poesía no dialogada. Bien sea a través de octosílabos o del verso de arte mayor, Álvaro de Cañizares muestra dominio técnico y destreza versificadora en la elaboración de sus consonancias, normalmente, eso sí, apegadas a la tradición trovadoresca, de la que importa, y en la que sobresale entre los poetas de las primeras generaciones de cancionero, en la exploración de todas las posibilidades que le ofrecen los versos bien limados e escandidos.

De igual modo, y en consonancia, la heterogeneidad de asuntos abordados en su poesía ofrece un perfil de autor preocupado por temas que interesaban en el contexto literario que le tocó vivir; desde la reflexión acerca de la gracia poética en el proceso creador, las cualidades y atributos de la hidalguía, y su relación con el linaje, en momento de fuertes transformaciones socio-económicas, la exploración de los sentimientos provocados por el rechazo de la dama amada, de acuerdo con lo preceptuado para asuntos de amore en el universo cancioneril o, en fin, la frivolidad de asuntos más triviales como punto de partida para provocar solaz e alegría en el entorno áulico, nada queda fuera de sus versos. En tono serio, cuando el asunto lo requiere, pero también hábil en el manejo de la ironía y hasta de la burla, todo ello prueba su facultad para ejercitarse con soltura sobre asuntos diversos y bajo diferentes enfoques en su tratamiento. Y, siempre, sea cual sea el tema o el tono, con exquisito dominio elocutivo, aunando, con maestría, ingenio y sotileza. Para ello, acude a una amplia gama de tropos y figuras retóricas, de diferente índole y hace gala de su manejo de vocabulario procedente de campos muy diversos, ya sea léxico jurídico o teológico, pero también literario, bélico o relativo al ámbito cortesano, como prueba de su formación, pero también de su capacitación literaria. Y siempre buscando la expresión original, la ← 9 | 10 → acepción ingeniosa y sotil. Estas son las cualidades, en suma, que lo apartan de la consideración de poeta meramente ocasional y que justifican la edición y estudio de su obra que ofrezco en las páginas que siguen5.


1 Para la realización de esta investigación y su publicación he contado con el soporte del proyecto en que se enmarca: “Nobles, oficiales y cortesanos en el entorno literario del Cancionero de Baena: escritura y reescrituras”, referencia: FFI2015-64107-P (MINECO/FEDER, UE), del que soy investigador principal, integrado en el grupo de investigación e-Lite de la Universidad de Vigo.

2 Se corresponde con el intercambio que constituye la serie 3 de esta edición, integrada por la pregunta 3P-ID1539, PN1-412, “Pregunta sotil e muy redutable” y la respuesta 3R-ID1540, PN1-413, “Illustrado perfeto, maestro notable”. Además, también recoge Rodíguez de Castro, aunque tan solo de manera fragmentaria, un intercambio entre Fernán Manuel de Lando y Cañizares (2P-ID1409, PN1-275, “Discreto fidalgo envisso” y 2R-ID1410, PN1-276, “Respóndovos emprovisso”); en concreto, la primera octava de cada uno de los dos textos (Rodríguez de Castro, 1781: 304). Adopto, como en adelante, la numeración que le proporciono en mi edición, a la que, para facilitar la inmediata localización de estos textos, acompaño del número ID Dutton (1982 y 1990–1991), indicación de la fuente e íncipit.

3 Es la sentencia a la que proporciono, en esta edición, el número 1Stc-ID1251, PN1-111, “Visto el caso apurado”.

4 Así, sin pretensión de ser prolijo, podríamos citar, además de las páginas de Rodríguez de Castro, alusiones semejantes en los ya clásicos trabajos de Ríos (1848: 417; 1865: VI, 140–141); Fernández de Villaverde (1902: 33) o Menéndez Pelayo (1944–1945: I, 413).

5 No puedo cerrar este apartado sin dejar constancia de mi gratitud a quienes me han auxiliado, desde muy diferentes frentes, en el proceso de elaboración de este trabajo, que en origen también tuvo el amparo del proyecto INCITE 09 104 249PR. A muchos de ellos, por el aporte de material o la amabilidad con que respondieron a mis consultas, aludo en las páginas correspondientes, pero quiero destacar aquí, de manera especial, a Cleofé Tato y a Sandra Álvarez Ledo. Asimismo, he contado con la inestimable ayuda de Veljka Ruzicka Kenfel, que siempre estuvo disponible para facilitar la relación con la editorial. Con todo, no habría podido concluir la tarea sin la ayuda de Montse Ribao, por su apoyo y aliento constante, y a quien, con Carlos y Pablo, he sustraído buena parte del tiempo que a ellos correspondía.

Summary

Álvaro de Cañizares forma parte de la nutrida nómina de poetas del siglo XV que hasta ahora no ha recibido atención. Con obra compilada en diferentes cancioneros, su trayectoria biográfica lo sitúa en el entorno palatino ya en la menor edad de Juan II de Castilla, a cuyo servicio siempre permaneció fiel. La continuidad en el cometido de su tarea profesional y su buen conocimiento del entramado áulico en que transcurrió gran parte de su vida le depararon también ocasión para ejercitar su faceta literaria, en la que se muestra como poeta dúctil en el manejo de distintos temas y metros, siempre hábil en la búsqueda de la expresión original y la acepción ingeniosa. Cualidades, en suma, que lo singularizan y justifican la edición y estudio de su obra que ahora, por vez primera, se ofrece.

Details

Pages
184
ISBN (PDF)
9783631731482
ISBN (ePUB)
9783631731499
ISBN (MOBI)
9783631731505
ISBN (Book)
9783631631768
Language
Spanish
Publication date
2018 (October)
Tags
Poesía de cancionero Cancionero de Baena Cancionero de palacio Debates poéticos Edición de textos transmisión textual
Published
Frankfurt am Main, Bern, Bruxelles, New York, Oxford, Warszawa, Wien, 2017. 184 p.

Biographical notes

Antonio Chas Aguión (Author)

Antonio Chas Aguión es profesor titular de Literatura Española en la Universidad de Vigo y su investigación se centra en la época medieval: libros de viajes, prosa de ficción sentimental y, de manera particular, la poesía del siglo XV, ámbito en torno al que ha publicado diferentes monografías y artículos acerca de géneros, temas y autores.

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