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Nueva cartografía de la producción audiovisual argentina

by Clara Kriger (Volume editor)
©2019 Edited Collection VIII, 200 Pages

Summary

La nueva cartografía del sector audiovisual argentino relata y analiza un proceso de descentralización que transforma el tradicional mapa de ese sector productivo. A partir de los primeros años del Siglo XXI, en el cruce de la digitalización y la puesta en marcha de políticas públicas nacionales y provinciales, comienza a crecer la producción audiovisual en todas las provincias del país. Se trata de una realidad que excede en mucho la realización de un conjunto de producciones audiovisuales que enriquecieron el patrimonio cultural, ya que a la vera de las películas, series y videojuegos se crearon agrupaciones empresarias, gremiales y profesionales, e instituciones que diseñaron relaciones entre los actores del campo y también con el Estado.
El lector encontrará una lectura crítica de este proceso de reconversión que merece ser observado tanto en el ámbito de las nuevas modalidades de producción, como en las problemáticas que se pusieron de relieve. Sin duda las negociaciones que nacen con estos desplazamientos geográficos, que son también políticos, culturales y estéticos, permiten suponer la existencia de nuevas miradas y nuevas enunciaciones de la imagen. El análisis focaliza los procesos de Córdoba, Santa Fe, Mendoza, el nordeste y el noroeste argentinos.

Table Of Contents

  • Cubierta
  • Título
  • Copyright
  • Sobre el autor
  • Sobre el libro
  • Esta edición en formato eBook puede ser citada
  • Índice
  • Agradecimientos
  • Introducción (Clara Kriger)
  • 1. Dios ya no atiende solo en Buenos Aires. Políticas de promoción y fomento a la industria audiovisual en Córdoba en el bienio 2016–2017: experiencias horizontales de trabajo y reglamentación gubernamental (Cecilia Gil Mariño)
  • 2. El mapa audiovisual santafesino. Reconfiguraciones entre lo nacional y lo provincial (Sonia Sasiain)
  • 3. Cine y series en los Andes. Cambios y continuidades en la producción, exhibición y legislación del audiovisual mendocino en el siglo XXI (Alejandro Kelly Hopfenblatt)
  • 4. El nordeste argentino filma. Una historia potenciada por el crecimiento productivo, la gestión estatal y la integración regional (Clara Kriger)
  • 5. Las representaciones sociales en la producción documental de Jujuy (noroeste argentino) durante el periodo 2009–2015 (Iair Kon)
  • 6. El desarrollo federal de la industria del videojuego (Clara Kriger / Alejandro Kelly Hopfenblatt)
  • Reseñas de películas y series
  • Cromo (Carolina Soria)
  • Distancias (Emiliano Aguilar)
  • El aparecido (Carolina Soria)
  • La chica que limpia (Emiliano Aguilar)
  • La educación del Rey (Denise Pieniazek)
  • Las viajadas (Carolina Soria)
  • Los siete locos y los lanzallamas (Carolina Soria)
  • Los vagos (Denise Pieniazek)
  • Muñecos del destino (Carolina Soria)
  • Nosotras – Ellas (Emiliano Aguilar)
  • Biografías de los autores

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Agradecimientos

Esta investigación ha sido posible gracias a dos apoyos institucionales fundamentales. Por un lado, la Universidad Nacional de Tres de Febrero nos otorgó un subsidio que permitió realizar los viajes a las provincias; y por otro lado, la Escuela Nacional de Realización y Experimentación Cinematográfica, especialmente las sedes provinciales, nos ofrecieron el apoyo logístico necesario para realizar el trabajo de campo, facilitando los contactos y los encuentros con realizadores, productores y funcionarios. En la ejemplar Biblioteca de la Sede Centro atendieron nuestros requerimientos con la amabilidad y la eficacia de siempre. Vaya nuestro reconocimiento por los esfuerzos hechos en cada caso.

Agradecemos a las entrevistadas y los entrevistados que el lector identificará en cada capítulo, actores del campo audiovisual de distintas provincias argentinas. Ellos tuvieron la generosidad de contarnos sus prácticas, mostrarnos los materiales de trabajo, explicarnos sus logros y sus problemas. Compartir sus reflexiones fue una experiencia central para que podamos hacer un balance de situación.

Finalmente agradecemos a nuestros familiares y amigos por estar presentes cuando viajamos y cuando volvimos, y también a los colegas que nos escucharon con paciencia. ← vii | viii →

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Introducción

CLARA KRIGER

La escena audiovisual argentina fue objeto de diferentes estudios que se caracterizaron por su fragmentación. Una variedad de investigaciones se ocuparon separadamente de los relatos cinematográficos y de los televisivos para establecer períodos historiográficos, formatos narrativos, y construcciones estéticas. Sin embargo, en los últimos años se comenzaron a construir nuevos objetos de estudio diseñados en torno a la convergencia de los medios masivos y su intervención en la industria del entretenimiento. En ellos se difuminan los límites entre los medios y se entiende el consumo en el marco de una dinámica cultural que rediseña las tecnologías y sus productos.

La investigación que se expresa en este libro nació desde el planteo de problemáticas vinculadas al cine argentino, pero rápidamente se desplazó al campo del audiovisual puesto que ya no es posible trazar una divisoria clara y definida entre los formatos de las distintas pantallas. A pesar de que cada rama del sector audiovisual se rige por algunas reglas específicas, en la actualidad es necesario considerarlo en su conjunto, incluyendo las producciones cinematográficas, televisivas, de video bajo demanda y del entretenimiento multimedia, es decir, los videojuegos en sus diferentes plataformas y los distintos recursos audiovisuales que encontramos en la red. Así lo entienden las legislaciones y los mercados dada la convergencia que se produce entre las producciones creativas centradas en la imagen y el sonido. Las más de las veces se entretejen las empresas de cada rama, los profesionales creativos y los técnicos, mientras el consumo reenvía a los públicos a disfrutar de múltiples soportes tecnológicos que generan formatos propios (Gómez García 2008).

En las páginas que siguen se relata una novedad que recorre la escena actual del audiovisual argentino, se puede hablar de un Nuevo Audiovisual aunque el tópico de la renovación parece ser recurrente en la historiografía, en principio del cine local. En 1960 la crítica periodística dio cuenta de la ← 1 | 2 → actividad de unos jóvenes realizadores independientes impulsados por la crisis del sistema de producción industrial, los pensó como grupo y los llamó Nuevo Cine Argentino. La modernización en el lenguaje audiovisual y la politización de la pantalla fueron los pilares de este heterogéneo conjunto de realizadores que emergían en el marco de las nuevas olas internacionales.

Treinta años después, en la década del ’90 se volvió a hablar de nuevo cine argentino. Algunos críticos marcaron las diferencias llamando Nuevo nuevo Cine Argentino a un conjunto de películas que se despegaban notoriamente de las hegemónicas propuestas fílmicas previas. En este caso también cambiaban las formas de producción y los lenguajes, se observaba un perfil de realizador con características muy diferenciadas, ya que eran egresados de carreras terciarias y universitarias directamente vinculadas con el cine.

Todo esto sucedió en Buenos Aires. Los formatos clásicos y las modernizaciones, las continuidades y las rupturas, se produjeron en Buenos Aires, con muy pocas excepciones. En los comienzos del siglo XXI es imprescindible notar un cambio trascendente, un fenómeno insoslayable en el campo de las imágenes locales que consiste en la construcción de una nueva cartografía del audiovisual argentino.

El tradicional mapa del campo audiovisual argentino fue, durante mucho tiempo, fácil de trazar, las prácticas del cine argentino dibujaron una escena productiva signada por una centralización extrema. En Buenos Aires estaban las productoras, las asociaciones gremiales y profesionales, las escuelas y universidades que impartían saberes, y la cocina de los negocios. Como es obvio, las representaciones audiovisuales, sus modos de enunciación, las temáticas y narrativas, también estuvieron condicionadas por la sensibilidad y la formación cultural porteñas.

La nueva cartografía de referencia incluye a todas las provincias argentinas como territorios de producción de audiovisual. En algunas de las grandes urbes, como Rosario y Córdoba, se revelaron tempranamente las realizaciones aisladas, pero hacia fines de la primera década consiguieron conformar un corpus importante. En las provincias que no tenían tradición de realizadores (es de notar que en algunas había pocas, o ninguna, salas de cine) comenzaron a crecer, de a poco, usinas de series televisivas, documentales, largometrajes, u otros productos del rubro.

¿Cómo fue posible que un proceso de crecimiento extendido en todos los territorios nacionales se desarrollara en menos de 20 años? En principio las condiciones de posibilidad que dieron marco a la emergencia de esta nueva cartografía audiovisual, es decir el Nuevo Audiovisual Argentino que se presenta en distintos formatos (películas, telefilmes, series televisivas y series web, videojuegos), se vinculan tanto a procesos globales como locales. El eje de ← 2 | 3 → descentralización del audiovisual en Argentina se enlaza con los procesos de alcance transnacional que fueron en la misma dirección y se consolidaron en la sociedad contemporánea. En este sentido es posible ver una concentración feroz de los sectores de la circulación y exhibición, en convivencia con el crecimiento de un sector productivo mucho más diversificado que no encuentra bocas de salida para sus mercancías. En el caso argentino la descentralización expuso otra periferia audiovisual, que no remite a un centro internacional sino nacional, integrada por nuevos agentes, prácticas e instituciones.

Para considerar este fenómeno es necesario tener en cuenta una multiplicidad de factores locales. Uno de ellos es el desembarco de los equipamientos digitales que posibilitaron nuevas formas de producción dentro del universo audiovisual de la Argentina, ya que las nuevas tecnologías tuvieron, en esta plaza como en otras, un primer efecto democratizador para productores de pocos recursos y poca preparación profesional. La posibilidad de encarar un largometraje dejó de ser una aventura casi inalcanzable, para transformarse en una opción que tocaba a la puerta de muchos. Por otro lado, este factor se cruzó, en la arena local, con un proceso político-legislativo tendiente a modificar sensiblemente al sector audiovisual, direccionado a una real descentralización de la producción. La puesta en marcha en 2009 de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, denominada Ley de Medios, se sumaba a la ola que permitía el ingreso de otros actores sociales en el ámbito de la creatividad y el negocio audiovisual.

Este libro se propone una aproximación al proceso de crecimiento de los sectores audiovisuales en las provincias de Argentina, una realidad que excede en mucho la realización de un conjunto de producciones audiovisuales que enriquecieron el patrimonio cultural, ya que a la vera de las películas, series y videojuegos se crearon agrupaciones empresarias, gremiales y profesionales, e instituciones que diseñaron relaciones entre el Estado y este sector de la industria cultural. Por otro lado, el lector encontrará en estas páginas una lectura crítica de este proceso de reconversión que merece ser observado tanto en el ámbito de las nuevas modalidades de producción, como en las problemáticas que se pusieron de relieve. Sin duda las negociaciones que nacen con estos desplazamientos geográficos, que son también políticos, culturales y estéticos, permiten suponer la existencia de nuevas miradas y nuevas enunciaciones de la imagen.

El cine centralizado

El cine fue un signo de modernidad para la gran urbe que se erigía en Buenos Aires. En la época de florecimiento de la producción industrial cinematográfica, entre las décadas del ’30 y el ’60, solo funcionaron fuera de ese perímetro ← 3 | 4 → un pequeño grupo de empresas que en muchos casos no sobrevivían a la primera película. Entre las más importantes se cuentan Film Andes en Mendoza (produjo 17 largometraje entre los años 1944 y 1957), Córdoba Films (tres filmes entre 1953 y 1955), y Oeste Film en Chivilcoy (dos, entre 1946 y 1948). Estos estudios acumularon, aproximadamente, un 2% del total de los estrenos de casi tres décadas, y por otro lado sus producciones no se referían a tópicos locales ni predominaba el personal técnico o artístico local. Las temáticas del cine clásico argentino también tuvieron una tendencia a centralizarse en Buenos Aires, aunque hubo una corriente criollista y algunos filmes que salían de la ciudad, en su gran mayoría las películas se referían a personajes y espacios urbanos claramente reconocibles en el ámbito porteño.

En algunos pocos casos las locaciones de las provincias fueron utilizadas como escenarios naturales de grandes producciones cuyos conflictos centrales se vinculaban directamente con esos territorios, como los famosos casos de Prisioneros de la tierra (Mario Soffici, 1939) y Las aguas bajan turbias (Hugo del Carril, 1952) filmadas en el noreste argentino.

En 1946 la Universidad Nacional de Tucumán creó el Instituto Cinefotográfico, donde se realizaron más de 110 películas en 16 mm, 20 de las cuales fueron realizadas por el cineasta Jorge Prelorán (coproducidas con el Fondo Nacional de las Artes). Esta experiencia es significativamente distinta a las que emanan de las compañías privadas, ya que las realizaciones no entraban al circuito comercial sino que se pensaban como registros documentales con perspectiva antropológica o artística.

Con la llegada del cine independiente, en los años 60, se repitieron los patrones de producción establecidos, por lo que nuevamente unas pocas experiencias aisladas se produjeron fuera de Buenos Aires. En el año 1956 Fernando Birri funda el Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral (Santa Fe) iniciando con la producción de fotodocumentales, para luego asomarse a los textos fílmicos que lo hicieron famoso. En el ámbito de la ficción, Lautaro Murúa dirigió Shunko (1960), película que narra la experiencia de un maestro porteño destinado a una escuela rural en la provincia de Santiago del Estero, con alumnos quechua hablantes. Otro hito importante es el estreno en 1974 de tres películas con fuerte contenido político que fueron filmadas en diferentes provincias. Se trata de El camino hacia la muerte del viejo Reales dirigida por Gerardo Vallejo en Tucumán, como integrante del grupo Cine Liberación, La Patagonia rebelde de Héctor Olivera y Quebracho de Ricardo Wullicher. La primera de estas películas es un documental político que indaga sobre las malas condiciones de vida de los trabajadores de la zafra en el norte argentino, mientras las otras dos son ficciones que recrean las luchas obreras de principio de siglo en el sur y el noreste del país. ← 4 | 5 →

Details

Pages
VIII, 200
Year
2019
ISBN (PDF)
9781433165375
ISBN (ePUB)
9781433165382
ISBN (MOBI)
9781433165399
ISBN (Hardcover)
9781433165368
DOI
10.3726/b15047
Language
Spanish
Publication date
2019 (July)
Published
New York, Bern, Berlin, Bruxelles, Oxford, Wien, 2019. VIII, 200 p., 6 tablas

Biographical notes

Clara Kriger (Volume editor)

Clara Kriger es Doctora en Historia y Teoría de las Artes por la Universidad de Buenos Aires, donde se desempeña como directora del Área Cine y Audiovisuales del Instituto de Artes del Espectáculo. Entre sus múltiples publicaciones se cuentan Cine y Peronismo: el Estado en Escena (2009).

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