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Ser mujer en Iberoamérica

un continuum de discriminación

by Aida Figueroa Bello (Volume editor) Gerhard Niedrist (Volume editor)
©2020 Edited Collection X, 200 Pages

Summary

Ser mujer en Iberoamérica: un continuum de discriminación trata sobre la discriminación de género. Desde una perspectiva multidisciplinaria, el libro contribuye al debate de #MeToo con especial enfoque a Iberoamérica.
La obra contiene una serie de trabajos de académicos y reconocidos investigadores de México, España y Perú, quienes abordan temáticas de gran trascendencia. Tales como las múltiples manifestaciones bajo las cuales la violencia de género se hace presente en Iberoamérica, ya sea en el entorno laboral, o bien, escolar. Del mismo modo, analizan, en perspectiva internacional y comunitaria europea, los planes de igualdad como instrumentos óptimos para el logro de la igualdad sustancial entre mujeres y hombres, tanto en el ámbito empresarial, como en el contexto político mexicano.
De igual modo, el libro pretende ahondar un poco más en las temáticas de género, y de esta manera contribuir a una necesaria (re)configuración de la idea de género, traspasando el prejuicio discursivo que en gran parte de América Latina aún hoy en día prevalece.

Table Of Contents

  • Cobertura
  • Título
  • Copyright
  • Sobre o autor
  • Sobre o livro
  • Este eBook pode ser citado
  • Tabla de contenidos
  • Prólogo (Manuel Becerra Ramírez)
  • Introducción: La situación de la mujer en América Latina. Algunas aproximaciones (Aida Figueroa Bello)
  • 1. Narrativas de mujeres ante la Violencia en la vida cotidiana, escolar y laboral (Ma. Teresa Prieto Quezada & José Claudio Carrillo Navarro)
  • 2. La erradicación de la violencia de género en el ámbito internacional y comunitario europeo (Gerhard Niedrist & Aída Figueroa Bello)
  • 3. La tutela jurídica del derecho fundamental a no ser discriminado en razón de sexo en la normativa y jurisprudencia constitucional española (Xiomara E. Lazo Fuentes)
  • 4. De la igualdad constitucional a la igualdad de género en las políticas públicas en el Perú. En torno al currículo nacional de educación básica (Guadalupe Margott Paucar Espinoza)
  • 5. La presencia equilibrada de mujeres y hombres en la economía social. Una aproximación jurídica (Maria José Senent Vidal)
  • 6. El nuevo derecho antidiscriminatorio español en el empleo y la ocupación. Los planes de igualdad en las empresas tras el Real Decreto–Ley 6/2019 (Santiago García Campá)
  • 7. La participación política por género en los órganos de gobierno en el Estado de Michoacán, 2007–2019 (Lucía Villalón Alejo & Teresa Da Cunha Lopes)
  • Sobre los autores

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Prólogo

La lectura de este libro, de múltiples voces ampliamente calificadas, que coordinan Aida Figueroa Bello y Gerhard Niedrist es detonante de muchas ideas alrededor del argumento de la mujer. En efecto, son esenciales las opiniones y los textos sobre el aporte social de la mujer a través de la historia; su protección legal y los orígenes de las diferencias tan profundas entre la mujer y el hombre, por mencionar algunos de los temas que trataré en esta gran oportunidad de unirme a la lectura de este trabajo de reflexión y análisis.

En principio, el aporte social de la mujer ha sido invaluable y, en general, ha sido poco reconocido. De acuerdo con la historia, su principal actor es el hombre y, a la mujer como mucho, se le ha encargado el papel de acompañante de los genios. “Detrás de un gran hombre, hay una gran mujer”, es la divisa más significativa de este sesgo histórico, lo que no es real, pues si analizamos con más detenimiento la historia, podemos decir que “detrás de todo gran acontecimiento de la historia de la humanidad hay también mujeres definitorias”. Para ilustrar mi afirmación me llega a la memoria una anécdota.

En el año del 2005, a poco más de una década de la desaparición de la Unión Soviética, por motivos laborales, regresé a Moscú, actual capital de Rusia. Entonces, era una ciudad devastada por el terremoto, que significó la desaparición de la URSS, y la aplicación de la política de “choque” para la conversión a la economía del mercado, instrumentada por el gobierno de un enfermo de alcoholismo, Boris ←vii | viii→Yeltsin, que, en aquel tiempo, ya no estaba en el gobierno. En una larga conversación con una amiga, profesora rusa, me narró lo difícil que fue todo ese periodo de transformación y desmontaje del sistema soviético, y como la desaparición de la URSS y la aplicación de la economía que empobreció a millones de habitantes de esa región produjo una desbandada de los hombres más capaces y bien educados que pudieron encontrar un lugar en el extranjero y los que se quedaron en el país se consumieron en el alcoholismo. Ante ese escenario desolador, entonces me soltó la afirmación que me impactó, “Gracias a las mujeres que se quedaron se pudo mantener en pie Rusia, sólo nosotras las mujeres pudimos sacar a flote al país”.

Por supuesto, esta es una anécdota que necesitaría ser pasada por el análisis científico, pero nos lleva a reflexionar. Si vemos otro tipo de trabajos testimoniales, como el de la premio Nobel de literatura, Svetlana Alexiévich, “La guerra no tiene rostro de mujer”, veremos que hay mucho de razón en afirmar que la mujer ha tenido un papel fundamental en la historia y que es silenciado por la heroicidad del hombre. En efecto, en este trabajo, se echa por tierra la imagen del super hombre soviético que lucha y logra detener el avance de los nazis en su objetivo de someter a la URSS, pieza esencial en el dominio de toda Europa. La historia soviética había olvidado a las mujeres. Alexiévich, por primera vez, le da la voz a ellas y al leer sus relatos nos quedamos pasmados; nos damos cuenta, del papel esencial que jugaron las mujeres en la contención del nazismo y que, los hombres que cuentan la historia, no nos decían. Las mujeres no eran el personaje detrás de los hombres; por el contrario, estaban en combate, en la enfermería, en todos lados; y además, algunas debían de sufrir el escarnio por haber estado en el frente de guerra: “es una fulana del frente”, e inclusive, se podía escuchar decir de las mujeres combatientes: “¿Quién querrá ahora casarse con ellas?”.

No hay duda de que las mujeres han estado en momentos importantes del progreso de la sociedad, por ejemplo, en materia de desarrollo científico. Independientemente de que a muchas mujeres se les ha dado un justo reconocimiento por sus aportes a la ciencia, como a Marie Curie, quien fue galardonada con dos premios Nobel, en Física y Química, otras, han quedado en el anonimato tal, o en segundos planos. Por ejemplo, celebramos y conocemos el descubrimiento del ADN de los científicos James D. Watson y Francis Crick, pero generalmente se olvida a Rosalind Franklin, que sin su investigación no hubiera sido posible el descubrimiento de ellos.

En ese sentido, las mujeres han estado presentes en todos los momentos de la historia de la humanidad. Me hizo recordar un pasaje del poeta español del siglo XVII Francisco de Quevedo que dice:

Mujeres dieron a Roma los reyes y los quitaron. Diólos Silvia, virgen, deshonesta; quitólos Lucrecia, mujer casada y casta. Diólos un delito; quitólos una virtud. El primero fue Rómulo; el postrero, Tarquino. A este sexo ha debido siempre el mundo, la pérdida y la restauración, las quejas y el agradecimiento.

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Es muy evidente que, en América Latina, las mujeres han tenido un papel trascendente, como es el caso de las madres y abuelas de Plaza de Mayo, que aun poniendo en peligro su integridad personal, durante la última dictadura argentina (1976–1983), crearon un movimiento social en busca de los desaparecidos por la represión de los militares. Este movimiento social produjo un hito de los derechos humanos en el mundo, pues lograron llevar a los militares golpistas ante la justicia, después de la caída del régimen militar. Mujeres valientes, con coraje y gran amor por sus familiares, se enfrentaron a la violencia de la dictadura. Se dice rápido, pero es inédito en nuestro continente.

Es indudable el gran valor social que tiene la mujer, y cómo ha recorrido un camino en la reivindicación de sus derechos. Cuando se revisa el trayecto jurídico que se ha seguido de los derechos de las mujeres en el marco de los derechos humanos, vemos que es muy basto, compuesto de documentos vinculantes y no vinculantes, pero que, de cualquier forma, dan impulso a la costumbre internacional.

En efecto, varios de los trabajos de este libro se refieren al marco jurídico internacional de los derechos humanos referente a la mujer (Guadalupe Margott Paucar Espinoza, Gerhard Niedrist, Aida Figueroa Bello, por ejemplo); empezando por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948, los Protocolos de 1966, La Convención sobre Eliminación de toda Forma de Discriminación contra la Mujer de 1979 (CEDAW, por sus siglas en inglés), la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra la Mujer de 1994 (Convención de Belem do Pará), la Declaración y la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia sobre la Mujer (Beijing, 1995), incluyendo la revisión de los objetivos marcados en la Convención de Beijing en 1995, desarrollada en Nueva York en el año de 2000. Adicionemos el cúmulo de jurisprudencia internacional de las Cortes sobre derechos humanos, tanto Europea como Interamericana, etcétera.

Por supuesto, que se debe de reconocer el enorme avance en materia legal que se ha logrado con el empuje del movimiento de las mujeres, pero el gran problema es que la desigualdad, la explotación y el maltrato a ellas, no ha cesado. Evidentemente, el robusto marco jurídico, no ha sido suficiente para lograr una igualdad de género y hacer cesar la violencia contra las mujeres y, entonces ¿qué pasa? Al respecto, Guadalupe Margott Paucar Espinoza afirma:

… las brechas de igualdad en general, así como las brechas de género en particular son producto de una estructura social y cultural firmemente arraigada en prácticas socioculturales, y que ha constituido, y siguen constituyendo, un desafío para todas las políticas públicas.

y también, reconoce los avances legales que se han dado en los últimos años, en cuestión de igualdad de género.

Como sucede en muchas partes del mundo, la lucha contra la violencia de género rebasa la cuestión normativa legal, ya que, como ha quedado demostrado en sendos estudios ←ix | x→académicos, este tipo de violencia esta enraizado en patrones de conducta que por mucho tiempo han sido hegemónicos y aún siguen siendo.

Esto me lleva a otra reflexión. ¿Cuándo se originó ese patriarcado y qué razones lo sostienen? Indudablemente, los factores pueden ser diferentes: económicos, religiosos, sicológicos. En sentido económico, la mano de obra o el trabajo, muchas veces altamente calificado y de primer nivel, además de barato, es un subsidio importante a la economía dominada por los hombres. ¿A dónde se va esa plusvalía del trabajo de las mujeres? Lógicamente mantener el salario bajo de las mujeres, da una ventaja competitiva extraordinaria a los que las emplean. ¿Eso significaría que las razones para mantener la brecha de desigualdad contra las mujeres son económicas? Indudable, pero no son las únicas.

Por otra parte, la religión, históricamente ha considerado a las mujeres como causantes de los males de la humanidad, son las pecadoras, las que empujan a los hombres a la perdición. Ya la Biblia nos dice que fue Eva quien le dio a Adán, la fruta prohibida. La mujer es la que empuja al hombre, con su capacidad seductora, a pecar. Los santos se resisten a la tentación de las mujeres para conservar su pureza. El sexo de las mujeres es malo y peligroso.

En lo que toca al factor psicológico, podemos decir que las mujeres son peligrosas, diferentes y ponen en riesgo el dominio patriarcal, ya que son lo extraño, que pone en evidencia la debilidad masculina. Estos son mecanismos sicológicos de una sociedad patriarcal dominante. Podemos decir que “el patriarcado obedece a una lógica de carácter institucional y social”.

Ahora bien, una posición de enfrentamiento de géneros o tender una distancia irreconciliable entre ellos, tampoco me parece adecuada. Va en contra de la naturaleza del ser humano. Los individuos de diferentes sexos no se pueden disociar uno del otro. Son parte del mismo ente social. Pueden ser diferentes, pero indivisibles uno del otro, y ante el abuso de uno de ellos, es necesario buscar una armonía que tome en cuenta dichas diferencias. Tal armonía, solo se puede hacer desmontando los lastres mentales que, culturalmente, se le han inculcado, no solo a los hombres, sino también a las mujeres, quienes son las que también educan a las niñas y niños. No es una guerra de sexos, sino una armonía de géneros. Innegablemente, el camino para lograr esa armonía es largo, pero el libro, que ahora prologamos, no solo es útil, sino sumamente necesario para recorrerlo.

Manuel Becerra Ramírez
Invierno 2019

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Introducción: La situación de la mujer en América Latina. Algunas aproximaciones

aida figueroa bello

Resulta incuestionable que el género ha constituido una categoría de análisis de un importante desarrollo, en algunos países en mayor medida que en otros, sin embargo, ha sido abordada desde múltiples aristas, representando uno de los motivos por los cuales la discriminación se hace presente. Otros móviles de dicha discriminación son, por ejemplo, la raza, el origen étnico, preferencia u orientación sexual, clase socioeconómica, entre otros. Y precisamente, dicha intersectorialidad1 implica base suficiente para tratos de exclusión, marginación, desigualdad y de discriminación.

Ciertamente, la desigualdad es una cuestión estructural y sistémica de América Latina, región geográfica en la cual persisten patrones socioculturales que han condicionado a las mujeres, marcando pautas de discriminación,2 las cuales han ido determinando su posición y participación en el desarrollo social, económico y político, donde el constructo social de ser mujer se ha relegado a la reproducción biológica y a la crianza. A pesar que, cada vez más, los roles socioculturales que fortalecen esta visión tienden muy tímidamente a desdibujarse en el entorno de América Latina, aún están presentes desafíos y retos ineludibles para una urgente revalorización del papel de las mujeres en los cambios sociales,3 económicos y políticos que ha de experimentar esta región, contribuyendo de tal modo al despertar y concientización que una vida mejor es posible, a través de su re significación como actoras de transformación de la realidad latinoamericana, y logrando una justicia social.4

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un punto de partida: género

Cuando nos hemos propuesto poner en marcha este proyecto académico, en todo momento contemplamos que la gran protagonista correspondería a la mujer latinoamericana, contexto regional en el cual se ha visto por demás limitada en cuanto a visualizar y experimentar la igualdad de género5 y de oportunidades con respecto a los hombres.

Sin lugar a dudas, el ámbito latinoamericano ha representado uno de los mejores exponentes para mostrar una condición de ser mujer no precisamente favorable. Desafortunadamente, ello ha imperado en muy variados entornos6: político, sociocultural, económico, laboral, familiar, entre otros, con una constante desigualdad de derechos y oportunidades que ponen de manifiesto el imperativo masculino que ha permeado en las instituciones, estructuras sociales, e incluso, en la conciencia de las mujeres. Y justamente esta, ha marcado el acento en este continuum caracterizado por las diversas y complejas violencias estructurales y sistémicas que, en los Estados latinoamericanos se expresan mediante múltiples formas de discriminación que, de manera reiterada, recrudece la vida de las mujeres en la región con mayor índice de desigualdad económica y social. Región en la que, no obstante, las fuertes resistencias,7 la dimensión de género—perspectiva que, en lo meramente formal, en la mayoría de los países de la región ha sido contemplada—se ha mínimamente materializado.

Una de las dos temáticas que engloba el contenido de la obra colectiva que se presenta se encuentra inserta en la materia de Género, disciplina que, si bien es factible de ser abordada desde diversas vertientes y especialidades, lo cierto es que aquí se lleva a cabo un enlace analítico respecto a algunas de las formas y modalidades bajo las cuales las mujeres se encuentran en situaciones desfavorables y de desventaja que las ubican en planos de trato discriminatorio y desigual.8 Aunado a lo anterior, hemos de referir a que el conjunto de colaboraciones académicas que integran este proyecto tiene como uno de los objetivos principales, contribuir, por un lado, a visibilizar este problema, así como también, a incentivar una urgente y cada vez más necesaria conciencia9 de género, sumamente ausente en gran parte de los países latinoamericanos. En tal sentido, y ante dicha inexistencia, en gran parte de las regiones de Latinoamérica se ha llegado a considerar aceptable e insoslayable la desigualdad persistente. A tal grado de constituir, el Género, un mero elemento discursivo e instrumental que supone un hartazgo en las mismas mujeres latinoamericanas.

Y es que precisamente, en el imaginario social latinoamericano, la subordinación de la mujer ha sido tradicionalmente tolerada y soportada, reproduciéndose así el cúmulo de circunstancias de acentuada desventaja para ellas. E incluso, tratamientos discriminatorios que institucionalmente se encuentran legitimados. Como es el caso de las mujeres, quienes, en nuestra calidad de trabajadoras, profesoras e ←2 | 3→investigadoras universitarias, y por supuesto, esposas (o concubinas) que nuestras prestaciones labores resultan insuficientes para que nuestros cónyuges sean beneficiados de los servicios médicos de la Universidad. Situación diametralmente distinta para el caso de aquel sector masculino que labora en el centro universitario, cuyas esposas sí son beneficiadas y reconocidas como sujetos de derecho social, favorecidas de los servicios de salud universitarios. Paradójicamente en una institución educativa, la universitaria, en la que se debiesen postular, garantizar y respetar los derechos laborales, y en general, toda la esfera que integran los derechos humanos.

Details

Pages
X, 200
Year
2020
ISBN (PDF)
9781433168109
ISBN (ePUB)
9781433168116
ISBN (MOBI)
9781433168123
ISBN (Hardcover)
9781433167867
DOI
10.3726/b15510
Language
Spanish
Publication date
2020 (August)
Published
New York, Bern, Berlin, Bruxelles, Oxford, Wien, 2020. X, 200 p., 3 il. blanco/negro, 3 tabla/s.

Biographical notes

Aida Figueroa Bello (Volume editor) Gerhard Niedrist (Volume editor)

Aida Figueroa Bello tiene un doctorado por la Universidad de Salamanca (España) y se desempeña actualmente como profesora-investigadora de Derecho en la Universidad Autónoma de Nuevo León (México). Sus líneas de investigación son derechos humanos, grupos sociales en situación de vulnerabilidad, igualdad y no discriminación. Ha publicado varios libros y artículos académicos. Gerhard Niedrist tiene un doctorado por la Universidad de Salzburgo (Austria) y se desempeña actualmente como profesor-investigador de Derecho Internacional Público, Derechos Humanos, Estado de Derecho Internacional y Derecho Comercial Internacional en el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey (México).

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