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La hegemonía estadounidense y el continente americano

Poder y diplomacia económica en las relaciones internacionales

by Arturo Santa Cruz (Author)
©2021 Monographs XIV, 298 Pages

Summary

En este libro Arturo Santa Cruz desarrolla una concepción del poder como relación social y la aplica consistentemente al ámbito económico de las relaciones de Estados Unidos con otros países del hemisferio occidental. Siguiendo el debate académico y popular acerca de los altibajos de la hegemonía estadounidense, este trabajo centra su análisis en un caso crítico para el ejercicio del poder estadounidense a través de su diplomacia económica (o economic statecraft): el continente americano, su zona de influencia histórica. La racionalidad del enfoque regional es metodológico: si se puede demostrar que la influencia de Washington ha disminuido en el área desde inicios de la década de los años 70 del siglo pasado (cuando la discusión sobre la materia inició) puede asumirse que lo mismo ha ocurrido en otras latitudes. El análisis se concentra en tres regiones: Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica. Puesto que cada región contiene estados que en ocasiones han mantenido muy diferentes relaciones con Estados Unidos, los hallazgos contribuyen a un major entendimiento de la práctica del poder en la subregión en cuestión, añadiendo variabilidad a los resultados generales.
La hegemonía estadounidense y el continente americano: Poder y diplomacia económica en las relaciones internacionales es una fuente invaluable para estudiantes y académicos interesados en la política y la historia de América Latina, en la integración regional en América del Norte, en la teoría de Relaciones Internacionales, en la Diplomacia Económica, en Economía Política, y en Política Comparada.

Table Of Contents

  • Cobertura
  • Título
  • Copyright
  • Sobre o autor
  • Sobre o livro
  • Este eBook pode ser citado
  • Contenido
  • Nota del traductor
  • Acrónimos
  • Introducción
  • CAPÍTULO 1 Cinco décadas y contando: el debate sobre el declive de la hegemonía estadounidense
  • CAPÍTULO 2 Jerarquía y autoridad en los órdenes regionales: el hemisferio occidental
  • CAPÍTULO 3 Sobre el poder
  • CAPÍTULO 4 Economic statecraft grueso y la economía política del poder estadounidense
  • CAPÍTULO 5 El economic statecraft de Estados Unidos hacia Canadá
  • CAPÍTULO 6 El economic statecraft de Estados Unidos hacia México
  • CAPÍTULO 7 El economic statecraft de Estados Unidos hacia Centroamérica
  • CAPÍTULO 8 El economic statecraft de Estados Unidos hacia Sudamérica
  • Conclusiones
  • Índice analítico

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Nota del traductor

“Economic statecraft” frecuentemente se traduce como “diplomacia económica”. Sin embargo, el término no es exacto, pues “statecraft” hace referencia al “arte de gobernar”, o simplemente a la “política”, lo cual no corresponde al significado del término compuesto original —el cual hace referencia al uso de medios económicos para fines políticos— ni a su vaga traducción al español. Todavía más, en la literatura especializada (como se verá en el cuarto capítulo de este libro) existe una corriente distinta a la de “economic statecraft” que se denomina “economic diplomacy”, término que sí corresponde al de “diplomacia económica”. Finalmente, es frecuente encontrar en trabajos en español el término “economic statecraft”, sin traducir. Así pues, en aras de ser fiel a su significado, este traductor ha optado por la opción recién mencionada y conservar el término en inglés, utilizando itálicas (economic statecraft), a lo largo del texto.

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Introducción

Durante al menos las últimas cuatro décadas, académicos y medios de comunicación han venido debatiendo los vaivenes de la hegemonía estadounidense. Las discusiones sobre el declive de Estados Unidos se incrementaron en el contexto de la crisis del petróleo y el “Nixon Shock”; una década después, con el repliegue y eventual desaparición de la Unión Soviética, la discusión viró en sentido contrario: Washington pasó a ser la Nueva Roma. Durante el cambio de milenio, el debate experimentó un nuevo giro con el surgimiento de los BRICS (en lo general) y el ascenso de China (en lo particular).

La naturaleza pendular de la discusión sobre la hegemonía estadounidense ha puesto en evidencia dos cosas: primero, un cambio de enfoque con respecto a lo que debe considerarse al abordar el tema y, segundo y más importante, una concepción errática del concepto que subyace a la hegemonía: el poder. El uso de distintas definiciones y parámetros a lo largo del tiempo ha vuelto complicado evaluar afirmaciones que se contraponen entre sí. Básicamente, el entendimiento del poder se ha presentado —de manera más o menos explícita— a partir de dos grandes corrientes: una lo concibe como propiedad, la otra como una relación social. Un análisis minucioso de otras formas de entender el poder, así como el uso consistente y delimitado del término, puede ilustrar la posición cambiante de Estados Unidos en el sistema internacional. Como sugerí anteriormente, se pueden ←1 | 2→distinguir tres fases en el debate sobre la hegemonía de este país: la primera abarca el periodo 1971–1989, es decir, desde lo que se considera el término del sistema Bretton Woods hasta el fin de la Guerra Fría; la segunda, 1990–2000, corresponde al interregno o al “momento unipolar” y la tercera, 2001–2016, va desde el supuesto “ascenso” de China (simbolizado por su ingreso a la Organización Mundial de Comercio) hasta el fin de la era Obama en Washington.

Este trabajo tiene como centro analítico lo que debería ser un caso de estudio crítico para el ejercicio de la hegemonía estadounidense: el continente americano, esto es, su histórica zona de influencia. El razonamiento detrás de este enfoque regional es metodológico: si se puede demostrar que la influencia de Washington en la región ha disminuido desde principios de los años 70, fácilmente se puede asumir que lo mismo ocurrió en otras latitudes. Así, podríamos considerar al hemisferio occidental como un “caso de estudio crítico”; estos últimos, como ha evidenciado la literatura existente, son de gran utilidad para probar tanto teorías como hipótesis.1 Así pues, focalizo el análisis en tres regiones: Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica. Debido a que cada región incluye países cuyas relaciones con Estados Unidos han sido muy distintas entre sí, considero que los hallazgos que aquí presento pueden contribuir a un mejor entendimiento del poder estadounidense en las subregiones en cuestión, añadiendo a su vez una mayor variabilidad a los resultados en conjunto. Es así como esta obra utiliza también el método comparativo con el objetivo de fortalecer los hallazgos que resulten de los distintos casos de estudio.2 La ventaja de recurrir al estudio de (múltiples y comparados) casos radica en que esta metodología pone su foco en algo que es fundamental al momento de observar los vaivenes del poder en la política internacional: los procesos. Dada la naturaleza de la investigación, el acercamiento que utilizo es preeminentemente estatocéntrico, aunque en momentos ahondo en política interna.

De esta manera, centro mi análisis en las relaciones económicas entre Estados Unidos y algunos países del hemisferio. La economía es un campo que se encuentra en un punto medio entre temas tradicionalmente considerados en el ámbito del poder duro y/o de la alta política, como la seguridad, de los cuales, enfoques de corte más sociológico normalmente tienen poco que decir, y temas del ámbito del poder suave y/o de la baja política, como la diplomacia o el cambio normativo, donde las teorías dominantes han mostrado escaso interés. Debido a que ambos enfoques tienen algo que aportar al debate sobre la economía vista como una ←2 | 3→arena para las relaciones de poder, ésta puede servir como un espacio de encuentro para ambos planteamientos. Con la finalidad de especificar y operacionalizar el concepto de poder, pongo el foco en el economic statecraft, entendido no solo como un repertorio de herramientas de las cuales pueden echar mano los actores políticos para ejercer el poder, sino también como un componente más estructural relacionado con la identidad de quien lo ostenta, en este caso Estados Unidos. El objetivo es “robustecer” el concepto de economic statecraft, considerándolo como una práctica social cotidiana y profundamente arraigada que no se limita al uso de técnicas especiales en circunstancias extraordinarias.

Estructura del libro

Divido este trabajo en ocho capítulos (más las conclusiones); en la primera mitad me ocupo principalmente de asuntos conceptuales e históricos, mientras que en la segunda presento narrativas analíticas de casos empíricos. En el capítulo uno reviso el debate sobre el declive de la hegemonía de Estados Unidos. Asimismo, con la finalidad de poner en contexto la discusión académica, hago un repaso tanto de las condiciones iniciales sobre las cuales se ha desarrollado el debate como de los medios con los que Washington alcanzó su estatus hegemónico en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Las consideraciones previas sirven para hacer una revisión de las fases por las que el debate en cuestión ha transitado desde los años 70; con el fin de introducir el debate analítico en la región de interés de este trabajo, focalizo el argumento en el hemisferio occidental, particularmente en América Latina. En la última sección del capítulo enmarco la discusión general en términos de anarquía contra jerarquía, sosteniendo que el tema que subyace a las distintas etapas del debate es el tipo de orden que existe en la política internacional.

En el segundo capítulo analizo la naturaleza de los órdenes regionales jerárquicos centrándome en el hemisferio occidental. Explico a detalle la importancia de las regiones en la política mundial para después centrarme en el funcionamiento de las relaciones jerárquicas en el continente, donde observo de manera separada los casos de Canadá y de América Latina. En el capítulo tres examino el concepto de poder, tanto porque subyace la idea de hegemonía como porque se encuentra muy arraigado tanto en la disciplina de las Relaciones Internacionales (RI) como en la Ciencia Política en general. Hago también una revisión de distintos entendimientos sobre el poder utilizados en RI y abogo por un uso que tenga más que ver con las relaciones sociales. En el mismo capítulo discuto la noción de ←3 | 4→poder como un atributo, para después hacerlo con el entendimiento de este como una relación, tanto en su variante “delgada” como “gruesa”. Para finalizar, me ocupo de los temas de operacionalización que surgen al realizar un análisis empírico centrado en el tema del poder.

Con el capítulo cuatro concluyo la sección analítica del libro. Aquí abordo el economic statecraft “grueso” y la economía política del poder de Estados Unidos. Asimismo, conecto la discusión previa sobre el concepto de poder con la forma en la que se ejerce actualmente en el ámbito económico; me propongo desplegar una esfera donde puedan converger de manera parcial distintos entendimientos teóricos para así dar lugar a una discusión más focalizada sobre la forma en la que el poderío estadounidense ha sufrido altibajos en el hemisferio occidental durante las últimas cinco décadas. El capítulo inicia con el análisis del economic statecraft en el ámbito académico —abogando por lo que llamo economic statecraft “grueso”—, para después revisar las dimensiones políticas y de poder del economic statecraft de Estados Unidos. Posteriormente, abordo la práctica por parte de dicho país del economic statecraft en lo general y hago un seguimiento de la evolución de su política comercial desde la década de 1970 —que es donde los temas de política interna adquieren relevancia—. Concluyo el capítulo discutiendo la operacionalización del concepto de poder en el ámbito económico, a partir de la forma en la que se entiende bajo un enfoque de economic statecraft grueso.

El quinto es el primero de cuatro capítulos empíricos y el primero de dos dedicados a la región de América del Norte; la lógica de dividir la vecindad inmediata de Estados Unidos obedece a que tanto México como Canadá tienen las relaciones más intensas con ese país, por lo que figuran de manera más prominente en su economic statecraft —aunque podríamos argumentar que recibiendo un trato diferenciado—. En este capítulo reviso algunos aspectos del economic statecraft estadounidense hacia Canadá desde principios de los años 70; el análisis se divide en los tres subperiodos que señalé anteriormente (1971–1989, 1990–2000, 2001–2016) y cubre tanto momentos de tranquilidad como episodios polémicos y difíciles en la economía política de su relación. Entre los casos que aquí reviso se encuentran la reacción de Washington a las políticas económicas nacionalistas de Ottawa en la década de los 70, la negociación del acuerdo bilateral de libre comercio de los años 80, la normalidad de sus relaciones económicas en los años 90 y los casos de la disputa de la madera blanda y el del oleoducto Keystone.

De manera análoga, en el capítulo seis reviso el economic statecraft de Estados Unidos hacia México. Lo hago a través de los tres subperiodos, cubriendo tanto las interacciones económicas cotidianas como las de un carácter más crítico. Entre los casos que reviso se encuentran la reacción de Washington al primer intento de ←4 | 5→México por ingresar al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) en la década de 1970, las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) a principios de los años 90 y la discusión sobre el acceso del transporte transfronterizo durante la primera década y media de este siglo.

En el capítulo siete abordo el economic statecraft de Estados Unidos hacia Centroamérica; el Coloso del Norte ha establecido una suerte de relación patronal con la región, a la cual Washington ha tratado como si fuera una entidad única y no como un conglomerado de países.3 De la misma forma, divido este capítulo en tres secciones que corresponden a los subperiodos ya mencionados. Entre otros temas, reviso la política de coerción económica de Washington hacia la Nicaragua Sandinista, la creación del programa unidireccional de libre comercio mejor conocido como la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC), la política económica exterior más benigna de los años 90 y la negociación que llevó al Tratado de Libre Comercio de América Central y República Dominicana (CAFTA-DR).

Por otro lado, en el capítulo ocho cubro el economic statecraft de Estados Unidos hacia Sudamérica. A pesar de que históricamente la región no ha estado en el centro de las prioridades de Washington, ésta si ha caído en la premisa de su hegemonía hemisférica. Este capítulo también lo divido en los tres subperiodos ya mencionados. Aquí reviso la política económica exterior de Washington hacia Chile durante la administración de Salvador Allende, la respuesta de Estados Unidos a la crisis de la deuda de los años 80 –en particular su reacción al reto lanzado por el presidente peruano Alan García—, la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas (ATPA) —un programa de libre comercio también unidireccional—, la puesta en marcha del tratado de libre comercio con Chile, la respuesta a la crisis argentina de principios de siglo y la relación con Brasil en el contexto de la negociación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Aunque los capítulos empíricos se concentran en el ejercicio del economic statecraft de Estados Unidos hacia los países del continente americano, las narrativas analíticas que presento también apuntan a un contexto más amplio; recurro a ello para señalar los componentes sociales y relacionales que explícitamente permiten al economic statecraft funcionar como una arena para las relaciones de poder. En las ←5 | 6→conclusiones del libro vuelvo a examinar el ejercicio del poder estadounidense a través de su política económica exterior en los diferentes países y regiones que manejo a lo largo de esta obra; asimismo, retomo la discusión sobre la naturaleza del poder, sobre los órdenes regionales y sobre el economic statecraft para, finalmente, ponderar las perspectivas de la hegemonía de Estados Unidos a partir de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

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Aunque esté firmado por un solo autor —en quien recaen errores y omisiones—, este libro es más bien un producto colectivo. Por ello reconozco y agradezco el apoyo de colegas, familiares y amigos. Debido a que cada uno conoce su aportación y lo agradecido que me siento por su ayuda, los mencionaré en orden alfabético: Antonio Ortiz Mena, Arturo Sotomayor, Athanasios Hristoulas, Brigit Baur, Carlos Pérez Ricart, Charlie Baker, Christian Cabrera (cuya labor como asistente de investigación es invaluable), Clare Seelke, Craig Deare, Dagoberto Amparo, Diego Santa Cruz, Fernando Osuna, Gonzalo Paz, Gustavo Vega, Hannah Santa Cruz, Héctor Raúl Solís Gadea, Jeff Hornbeck, John Feeley, Jon Luckhurst, Karla Planter, Kevin Delgadillo, Marcela López Vallejo, Melba Falck, Miguel Híjar, Miguel Sigala, Natalja Mortensen, Roberto Hernández, Santiago Aceves, Stella Villagrán, Thiago Rodríguez y Tom Legler. Asimismo, doy las gracias a los revisores anónimos, tanto a los de la propuesta del proyecto como a los del manuscrito final, de Routledge, editorial en la que apareció originalmente esta obra en su versión en inglés.

Agradezco también el cuidadoso trabajo de evaluación y edición del manuscrito por parte del equipo de Peter Lang, particularmente a Emma Clarke y Michelle Smith. Quiero agradecer a dos personas de manera reiterada, por motivos que exceden la mención que de ellas se hizo líneas arriba: a Fernando Osuna por el excelente trabajo de traducción, y a Héctor Raúl Solís Gadea, quien desde su cargo de Vicerrector de la Universidad de Guadalajara aprobó los fondos para la traducción de este trabajo. Alguien que no tiene idea de la ayuda que me brindó —porque nunca nos hemos visto o comunicado— es David A. Baldwin, a quien agradezco explícitamente el enorme sostén intelectual que su brillante y lúcido trabajo representa. En un nivel más institucional, quiero reconocer a la Universidad de Guadalajara por el excelente ambiente de trabajo que hizo posible esta obra. Dedico este libro a Brigit, a Hannah y a Diego, cuya presencia vuelve los vaivenes de la vida tan disfrutables.

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Referencias

Collier, D. (1993). The comparative method. En A. W. Finiter (Ed.), Political science: The state of the discipline II (pp. 105–119). Washington, DC: APSA.

Eckstein, H. (1975). Case study and theory in political science. En F. I. Greenstein & N. W. Poslby (Eds.), Handbook of political science (pp. 79–137). Reading, MA: Addison-Wesley.

George, A. L. (1979). Case studies and theory development: The method of structured, focused, comparison. En P. Gordon (Ed.), Diplomacy: New approaches in history, theory and policy (pp. 43–68). Nueva York: Free Press.

Gerring, J. (2007). Case study research: Principles and practices. Cambridge: Cambridge University Press.

Kohli, A., Evans, P., Katzenstein, P. J., Przeworski, A., Rudolph, S. H., Scott, J. C., & Skocpol, T. (1995). The role of theory in comparative politics: A symposium. World Politics, 48(1), 1–49.

Details

Pages
XIV, 298
Year
2021
ISBN (PDF)
9781433177835
ISBN (ePUB)
9781433177842
ISBN (MOBI)
9781433177859
ISBN (Softcover)
9781433177828
ISBN (Hardcover)
9781433177811
DOI
10.3726/b17276
Language
Spanish
Publication date
2021 (March)
Published
New York, Bern, Berlin, Bruxelles, Oxford, Wien, 2021. XIV, 298 p.

Biographical notes

Arturo Santa Cruz (Author)

Arturo Santa Cruz, doctor en Ciencias Políticas, Cornell University, es Profesor del Departamento de Estudios del Pacífico y Director del Centro de Estudios sobre América del Norte, Universidad de Guadalajara. Entre otras obras, es autor de United States-Mexico Relations: The Semantics of Sovereignty (2012).

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