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Las revoluciones hispánicas y la historiografía contemporánea

Historia de las ideas, liberalismo e Ilustración en el mundo hispánico durante la Era de las revoluciones

by Roberto Breña (Author)
Monographs 232 Pages
Series: Diversitas , Volume 28

Table Of Content

  • Cubierta
  • Título
  • Copyright
  • Sobre el autor
  • Sobre el libro
  • Esta edición en formato eBook puede ser citada
  • Epigraph
  • Índice
  • Preámbulo
  • 1. Pretensiones y límites de la historia : (La historiografía contemporánea y las revoluciones hispánicas)
  • 1 Panorámica de un prolongado debate sobre el estatus de la historia
  • 2 La “nueva historia” y las revoluciones hispánicas
  • 2. Las conmemoraciones de los bicentenarios y el liberalismo hispánico:: ¿historia intelectual o historia intelectualizada?*
  • 1 Introducción
  • 2 Las conmemoraciones de los bicentenarios
  • 3 Las conmemoraciones y el liberalismo
  • 4 Liberalismo hispánico: ¿historia intelectual o historia intelectualizada?
  • 3. Las revoluciones hispánicas y el enfoque atlántico
  • 4. Algunas cuestiones historiográficas relevantes para el estudio de las revoluciones hispánicas y del proceso emancipador novohispano
  • 1 Provincianismo historiográfico, “revolución atlántica” y liberalismo hispánico
  • 2 Contrastes entre la Nueva España y la América meridional
  • 3 Colofón
  • 5. Liberalismo y republicanismo durante las independencias americanas: : un deslinde imposible
  • 6. José María Blanco White y la independencia de América: ¿una postura proamericana?
  • 7. La Historia de Toreno y la historia para Toreno:: el pueblo, España y el sueño de un liberal
  • 8. El debate actual sobre la Ilustración y la América española : (Discutiendo a Jonathan Israel)
  • 1 El debate sobre la Ilustración
  • 2 La interpretación de Jonathan Israel
  • 3 La América española
  • 4 A modo de conclusión
  • 9. Las ambigüedades del pensamiento político rousseauniano y el debate sobre su ‘influencia’ en varios protagonistas de las independencias hispanoamericanas
  • 1 Preámbulo
  • 2 Ambigüedades de la voluntad general y la democracia
  • 3 Virtud y patriotismo
  • 4 Rousseau en la historiografía sobre las emancipaciones americanas
  • 5 A modo de conclusión
  • Referencias originales de los nueve capítulos (en el orden en el que aparecen en el libro)
  • Obras publicadas en la colección

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PREÁMBULO

Las revoluciones hispánicas y la historiografía contemporánea

Roberto Breña

Esta colección de ensayos eminentemente historiográficos sobre las revoluciones hispánicas se ocupa de un periodo de la historia política e intelectual de Occidente que es poco conocido fuera de España y de América Latina. De entrada, conviene aclarar que las revoluciones hispánicas comprenden la revolución liberal española (aunque yo me centro particularmente en el periodo 1808–1814, esta revolución incluye al “Trienio Liberal”, que tuvo lugar en España entre 1820 y 1823) y a los procesos emancipadores hispanoamericanos (1810–1824). Estos procesos son conocidos generalmente como “procesos independentistas”, aunque la mayoría de ellos no buscaban desde el principio lo que se entiende actualmente como “independencia” (i.e., separación absoluta) y, por esta razón, en ocasiones la expresión “procesos emancipadores” resulta más adecuada. El primer liberalismo español, junto con los personajes, contenidos, componentes y connotaciones liberales de la política y del pensamiento emancipador e independentista hispanoamericano es lo que, en conjunto, se conoce desde hace algún tiempo en la historiografía occidental como el liberalismo hispánico.

Durante las revoluciones hispánicas, el liberalismo desempeñó un papel muy importante, lo que explica el lugar que ocupa en este libro esta ideología, tradición política y corriente de pensamiento. No obstante, el liberalismo hispánico rara vez aparece mencionado en los libros de historia de las ideas escritos fuera de España o de algunos países de América Latina. Acostumbrados como estamos al estudio de la llamada “Era de las revoluciones” (c. 1763–1848) centrado en la revolución de independencia de los Estados ←11 | 12→Unidos y en la Revolución Francesa, se olvida que en el mundo hispánico tuvo lugar una profunda transformación política e ideológica entre 1808 y 1824 (así como también con frecuencia se olvida, se deja de lado o se concede un lugar secundario a la Revolución Haitiana, 1791–1804). La transformación en el mundo hispánico tuvo su causa más directa o, mejor dicho, su detonante, en la ocupación e invasión napoleónica de la península ibérica (1807–1808) y en cierto sentido llega a su fin con la batalla de Ayacucho (diciembre de 1824), con la que obtiene su independencia el Virreinato del Perú. Sin embargo, esta fecha final podría extenderse hasta la desintegración de la denominada “Gran Colombia” y la muerte de Simón Bolívar, es decir, hasta 1830. Lo importante, en todo caso, es que a partir de 1808, a causa de la caída de la monarquía borbónica en la metrópoli, el mundo hispánico en su conjunto vivió una mutación radical de todos sus referentes políticos.

En la península ibérica, entre 1808 y 1814 tiene lugar un levantamiento popular, una guerra y un experimento liberal que pusieron fin al Antiguo Régimen (aunque por muy poco tiempo, pues la Constitución de Cádiz, también conocida como Constitución de 1812, estuvo en vigor solamente poco más de dos años). En cuanto a la importancia de la ideología liberal durante este periodo en la España peninsular, baste señalar por ahora que el vocablo “liberal”, con una connotación política y para definir a un grupo político, surgió hacia fines de 1810 en las Cortes de Cádiz, que se reunieron en ese puerto español entre 1810 y 1814. De ahí el término se extendería al resto del mundo. Las nuevas ideas sobre la soberanía y la libertad que los españoles utilizaron en contra del invasor francés se extendieron pronto por los territorios americanos, en donde adquirieron nuevas connotaciones.

En un primer momento, la reacción en los territorios españoles en América fue en apoyo al rey español, Fernando VII, que había sido depuesto por Napoleón, pero pronto los acontecimientos rebasaron las intenciones originales de los actores y se iniciaron procesos que, como quedó expresado líneas atrás, en un principio eran emancipadores, pero paulatinamente se transformaron en independentistas. Los ritmos y los tiempos de estos procesos varían mucho de un territorio americano a otro, por lo que hay que tener cuidado con las generalizaciones durante todo este periodo de la historia hispanoamericana. Dicho esto, lo cierto es que para mediados de la década de 1820, toda la América continental había logrado independizarse de España.

Estamos ante un fragmento de la historia de Occidente que hasta hace relativamente poco había sido ignorado desde la perspectiva de la ←12 | 13→historia de las ideas y de la historia del liberalismo, pero que desde hace aproximadamente tres décadas ha recibido una atención notable por parte, sobre todo, de las historiografías española, latinoamericana y, en menor escala, estadunidense y francesa. Esta tendencia se ha visto reforzada por el auge que vive actualmente la historia atlántica en el mundo anglosajón y, en menor medida, por la historia global (la cual se ha convertido desde hace varios lustros en una especie de moda historiográfica). Respecto a la historia atlántica, conviene adelantar algo que planteo en uno de los textos de esta antología: la cautela y el cuidado con el que se deben adoptar y analizar algunos de sus principios metodológicos. Es cierto que el enfoque atlántico ha recuperado historiográficamente no solo a las revoluciones hispanoamericanas, sino también a la Revolución Haitiana, pues, como quedó dicho, hasta hace relativamente poco eran las otras dos revoluciones atlánticas (la de las Trece Colonias y la Francesa), las que concentraban toda la atención. Sin embargo, ese hecho no debe dejar pasar por alto algunas limitaciones de dicho enfoque con respecto no solo al estudio de las revoluciones hispanoamericanas, sino también al olvido en el que tiende a dejar los cambios políticos que tuvieron lugar en la metrópoli, es decir, en la España peninsular. Los cuales no solo anteceden a los acontecimientos hispanoamericanos en términos cronológicos, sino que, como intento mostrar en este libro, junto con ellos forman parte importante de la historia del liberalismo occidental. Además, sin el conocimiento de los eventos peninsulares, gran parte de los hispanoamericanos resultan, simple y sencillamente, ininteligibles desde una perspectiva histórica y, por tanto, historiográfica.

Es indiscutible que la historiografía sobre el mundo hispánico de la Era de las revoluciones pasa desde hace tiempo por un gran momento. Este libro pretende hacer algunas aportaciones a esta historiografía y contribuir a algunos de los debates que han conformado y conforman buena parte de lo mejor que se ha escrito sobre las revoluciones hispánicas durante las últimas dos décadas. Aunque, conviene aclarar, se alimenta de la lectura de los libros y los artículos más importantes sobre el tema que han sido escritos, desde la perspectiva de la historia política e intelectual, desde la segunda mitad de la década de 1980, cuando el historiador franco-español François-Xavier Guerra revolucionó este campo de estudio.

Como acabo de expresar, esta antología es un libro de historia política e intelectual. Sé muy bien que la historia no es una disciplina de compartimentos estancos, pero lo anterior es importante enfatizarlo, pues gran parte de la historia que se está escribiendo actualmente sobre ←13 | 14→el mundo hispánico del primer cuarto del siglo XIX —de hecho, de todo el siglo XIX hispanoamericano— se escribe desde la perspectiva de la historia social y de la historia cultural. Por supuesto, la llamada “nueva” historia política, de la que este libro forma parte, tiene poco que ver con la manera tradicional de acercarse a la historia política; aun así, en los nueve capítulos que integran este volumen los protagonistas son ideologías, instituciones, ideas, pensadores, personajes públicos, procesos eminentemente políticos y debates de naturaleza doctrinal, ideológica y política. Lo que significa que tampoco la historia económica y la historia militar ocupan un lugar destacado, a pesar de que desde hace tiempo también están haciendo aportaciones muy importantes al estudio de las revoluciones hispánicas.

Como los ensayos reunidos en este volumen intentan mostrar, estamos ante un periodo histórico sin el cual es imposible entender el surgimiento de la España contemporánea y el nacimiento de “América Latina” —aunque esta expresión empezó a emplearse hasta la segunda mitad del siglo XIX—. Al respecto, cabe aclarar que el caso de Brasil no es considerado en este libro. Por supuesto, su proceso emancipador-independentista forma parte de la Era de las revoluciones, pero en mi opinión sus peculiaridades son tantas y de tal magnitud que cabe considerarlo como un caso aparte, como lo he hecho en textos que no aparecen en esta antología.

El hecho de que el primer liberalismo español haya sido vencido por el absolutismo de Fernando VII en 1814 —una vez más en 1823— y la tormentosa historia política de América Latina hasta fechas relativamente recientes han contribuido a borrar prácticamente de la historia político-intelectual de Occidente lo acontecido en el mundo hispánico durante el primer cuarto del siglo XIX. Este olvido implica, entre otras cosas, ignorar la Constitución de Cádiz (1812) y el Trienio Liberal (1820–23), así como la “explosión” constitucional que tuvo lugar en la América española, sobre todo entre 1811 y 1816, pero que, si bien con menor intensidad, acompaña a todo el proceso independentista en la región. La planeación, organización, redacción y promulgación de muchos de los documentos constitucionales aludidos implicaron una serie de procesos políticos y sociales de la mayor trascendencia para sociedades que nunca habían vivido algo parecido.

La Constitución de Cádiz, Constitución de 1812 o constitución gaditana fue el resultado del trabajo que alrededor de 260 representantes (200 peninsulares y 60 americanos) llevaron a cabo en las Cortes de Cádiz ←14 | 15→entre septiembre de 1810 y marzo de 1812. Considerada junto con las decenas de documentos constitucionales redactados en América durante la segunda década del siglo XIX, estos textos de índole constitucional representan y reflejan una transformación radical de los presupuestos, valores e instituciones que caracterizaban al Antiguo Régimen. Muchas prácticas políticas y sociales, sin embargo, tardarían mucho tiempo en transformarse, tanto en España como en Hispanoamérica, pero esto no disminuye, desde la perspectiva de la historia intelectual, la importancia de dichos documentos y, sobre todo, de todo el pensamiento político que emanó de la América española durante el periodo emancipador

En el ámbito interno y pese a su moderación en temas como la intolerancia religiosa (el frecuentemente citado artículo 12), la constitución gaditana en su conjunto (384 artículos) es un logro enorme de los liberales, sobre todo de los peninsulares, pero no solamente. El principio de soberanía popular, la igualdad política, la ciudadanía, la división de poderes, las garantías individuales y el constitucionalismo que el texto mismo implicaba ponían al Antiguo Régimen español e hispánico de cabeza. Que el texto sea subvaluado en ocasiones por no ser “suficientemente” liberal, como lo sugiere cierta historiografía anglosajona, solamente se explica por el desconocimiento de lo que fue la historia española e hispánica durante varios siglos antes de la reunión de las Cortes al despuntar la segunda década del siglo XIX y por no calibrar su contenido vis-à-vis lo que fue y cómo funcionó durante siglos el Antiguo Régimen en la monarquía hispánica.

En su faceta americana, la participación en las Cortes de Cádiz de alrededor de 60 diputados de territorios que hasta entonces, en términos prácticos habían funcionado como colonias, es un elemento que, por sí solo, resulta revolucionario. Además, la Constitución de 1812 era la más abierta de su tiempo en términos de participación electoral y la única en su reconocimiento de los indígenas americanos como ciudadanos. En suma, la Constitución de Cádiz y las constituciones que se promulgaron en la América española durante la década de 1810 representaron un giro copernicano en la manera de entender la política y lo político. En el caso del continente americano, es claro que el final del Antiguo Régimen se dio básicamente en el ámbito político, pues, como adelanté, es bien conocida la persistencia de valores y prácticas de dicho régimen en muchos ámbitos de la vida sociopolítica hispanoamericana durante varias décadas más allá del primer cuarto del siglo XIX.←15 | 16→

Details

Pages
232
ISBN (PDF)
9782807617520
ISBN (ePUB)
9782807617537
ISBN (MOBI)
9782807617544
ISBN (Book)
9782807617513
Language
Spanish
Publication date
2021 (June)
Published
Bruxelles, Berlin, Bern, New York, Oxford, Warszawa, Wien, 2021. 232 p.

Biographical notes

Roberto Breña (Author)

Roberto Breña, doctor en ciencia política por la Universidad Complutense de Madrid, es profesor-investigador del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México e investigador asociado de la Chaire de recherche du Canada en études québécoises et canadiennes (CREQC) de la UQAM. En el Colegio de México imparte clases de historia de las ideas, de análisis histórico y sobre las revoluciones atlánticas, tanto a nivel licenciatura, como maestría y doctorado. Ha centrado su interés en la historia del liberalismo, concretamente en el liberalismo hispánico, así como en las independencias hispanoamericanas y en las revoluciones atlánticas. Ha escrito dos libros, editado otros dos y publicado más de 50 artículos y capítulos de libros sobre estos temas. Su perspectiva de análisis combina la historia intelectual, el pensamiento político y la historiografía. Ha sido profesor invitado en universidades de Francia, España, Canadá y Estados Unidos.

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