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Escritura y reescrituras en el entorno literario del «Cancionero de Baena»

by Antonio Chas Aguión (Volume editor)
Edited Collection 252 Pages

Summary

Estas páginas ofrecen un estudio conjunto original que armoniza las aportaciones de destacados especialistas en el ámbito de la poesía cancioneril con las de quienes contemplan los ecos y relecturas que de alguno de los personajes históricos y literarios del entorno del Cancionero de Baena se realizan más allá del siglo XV. Todo ello a partir de una amplia pluralidad de enfoques, con el fin de analizar tanto el fenómeno de la creación poética en un contexto histórico y cultural determinado como aquellos aspectos relacionados con su transmisión textual, sin olvidar, y de ahí la originalidad, su posterior recepción, con la consiguiente relectura y reescritura, hasta varios siglos más tarde, cuando determinados personajes de mayor o menor relevancia histórica se convierten en motivo literario.

Table Of Content

  • Cover
  • Titel
  • Copyright
  • Herausgeberangaben
  • Über das Buch
  • Zitierfähigkeit des eBooks
  • Índice
  • Relación de colaboradores
  • En tiempos del Cancionero de Baena: corte, poesía, ecos y relecturas
  • Juan Alfonso de Baena y sus cancioneros
  • E guardo los metros de la maestría. Géneros y formas en los diálogos poéticos de Juan Alfonso de Baena
  • Diego y Gonzalo Martínez de Medina. Escollos biográficos
  • Pérdidas, transposiciones y otras anomalías en PN1: el caso de los decires de Gómez Pérez Patiño
  • Fama poética y canon en la poesía de cancionero
  • Escritura y reescritura romanceril cortesana:
  • La corte de Juan II en el teatro de los siglos XVII y XVIII, con vistas a un catálogo
  • El Cancionero de Baena, perdido y hallado: breve noticia sobre el paradero del códice entre 1820 y 1824
  • ¿Qué se hizo el rey don Juan? Catálogo de la literatura decimonónica sobre el tiempo de Juan II de Castilla
  • Reihenübersicht

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Relación de colaboradores

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Antonio Chas Aguión

En tiempos del Cancionero de Baena: corte, poesía, ecos y relecturas*

Abstract: Despite having had several editions of the Baena songbook, since 1851, there are still many hidden problems in the copy, which make a correct understanding of the texts difficult. In order to clarify these difficulties, mainly caused by the lack of individual studies of each poet and poem, a new method of research is needed. This new approach should include the historical-biographical study of the social environment, that is to say, the nobles, officers and courtiers involved in the creation and dissemination of this poetry. Apart from that, the method should consider the textual transmission, in order to clarify the ecdotic problems of the copy. In addition, a more specific literary analysis of texts (genres, metrics and hermeneutics) is required. Finally, the study of reception in the literature of later times (from the 16th to the 20th centuries) is postulated in this chapter, with the consequent rewriting and re-reading of that environment.

keywords: Cancionero de Baena, cancionero poetry, rewriting, re-reading, poetic court of Juan II

El mismo año en que Eugenio de Ochoa y Pedro José Pidal editan, por vez primera, el Cancionero de Baena, Antonio Gil y Zárate, en su cuarta edición del Resumen Histórico de la Literatura Española afirmaba, en relación al siglo XV:

En el Cancionero general [sic] de Baena, publicado en este año de 1851, y en el recopilado por Fernando del Castillo á comienzos del siglo XVI, en los cuales incluyen los colectores todas las composiciones que pudieron haber á la mano de los poetas del siglo anterior, se cuenta un número casi fabuloso de autores, y aun se les escaparon muchos poetas y muchas poesías, como se puede ver por otros cancioneros todavía inéditos que existen en nuestras bibliotecas. Una nación y un siglo que produjeron tantos poetas en medio de los trastornos civiles estaban necesariamente dotados de un ingenio poético verdaderamente extraordinario y se sentían arrastrados de irresistible impulso hacia las tareas literarias.

Porque lo notable no es ese gran número de escritores, sino la cualidad de ellos, pues la mayor parte eran personas de alta clase y de las más distinguidas del reino. La corte de Juan II ofrecía el aspecto de una continua academia, en la cual los mismos que poco ←9 | 10→antes habían empuñado las armas y combatido unos contra otros para arrancarse el poder, se entregaban juntos al dulce solaz que provocaban las musas.

[…]

De tantos poetas, sin embargo, ya ricos hombres, ya trovadores humildes, pocos son aquellos cuyos nombres se han salvado del general olvido, y hasta las obras de estos son más bien un objetos de curiosidad que de interés o estudio (1851: 25 y 26)

Ha transcurrido algo más de siglo y medio, pero esta última afirmación todavía tiene plena vigencia, pues, en términos generales, y pese al esfuerzo que de un tiempo a esta parte se está realizando, de entre la bien nutrida nómina de poetas cuatrocentistas -en torno a ochocientos, de acuerdo con los datos arrojados por la magna fuente instrumental que nos legó Brian Dutton (1990–1991), de manejo indispensable para cualquier asedio cancioneril-,1 puede decirse que constituyen un grupo muy limitado no solo aquellos que conocen edición individual, sino, incluso, que han recibido atención pormenorizada por parte de la crítica. Y esto es debido, fundamentalmente, a que, en líneas generales, la edición bien sea de cancioneros o de los llamados grandes poetas ha tenido prioridad hasta la fecha.

Esto mismo puede decirse respecto al Cancionero de Baena, que es el punto que tomamos como marco general de referencia para el volumen que encabezan estas páginas. Compilado por el secretario real de Juan II de Castilla, Juan Alfonso de Baena, en torno a 1425–30,2 el original se ha perdido, si bien gracias a una copia algo más tardía, custodiada en la Biblioteca Nacional de París, podemos acercarnos a la producción poética de los reinados de los primeros Trastámara castellanos; esto es, Enrique II (1369–1379), Juan I (1379–1390), Enrique III (1390–1406) y, al menos, las primeras décadas de Juan II (1406–1454), con particular relevancia de los poetas más antiguos y representativos de una estética anterior al momento de su recopilación.

Contamos con varias ediciones desde mediados del siglo XIX, ya desde la pionera que llevaron a término Ochoa y Pidal en 1851, pero, con todo, los no pocos problemas que todavía ofrece la copia parisina dejan a investigadores y lectores de los versos compilados por Juan Alfonso con un buen puñado de dudas sin ←10 | 11→resolver.3 La azarosa transmisión textual de la única copia conservada y el carácter único de la inmensa mayoría del corpus compilado, que, además, ha llegado en una alta proporción bastante deturpado, han provocado y provocan múltiples problemas a quien se enfrenta con la edición y anotación, o con el estudio del material agavillado en el Cancionero de Baena.

Afortunadamente, algunos de los problemas ecdóticos ya han sido, aunque no del todo resueltos, al menos visualizados por los trabajos de Barclay Tittmann (1968), Alberto Blecua (1974–1979; revisado en 2001) o Paola Elia (1999), de los que ya se han podido beneficiar, si no la de Azáceta (1966), sí al menos la de Dutton y González Cuenca (1993). Gracias a ellos se pudo constatar, por ejemplo, y muy especialmente del detallado análisis de Blecua, que la copia conservada no es el original que Juan Alfonso entregó a Juan II, así como los diferentes copistas, hasta un total de cinco, que habrían intervenido (con diferente grado de meticulosidad) en la transcripción y que estos habrían tenido acceso a más de un ejemplar del modelo.

Por otra parte, y al margen de la transcripción paleográfica que Dutton recoge en el tomo III de su magna recopilación El cancionero del siglo XV (1990–1991, III: 7–327), la copia parisina ha sido objeto, además, de varias ediciones facsímiles; ya en 1927 Henry Lang publicó una, con muchos problemas que la hacen hoy prácticamente inservible;4 en este sentido, es de enorme utilidad la reproducción digitalizada que de la copia se ha realizado en la Biblioteca Nacional de Francia, de extraordinaria calidad.5 Todavía en fechas muy recientes ha salido a la luz una edición facsimilar del cancionero, con un interesante estudio introductorio a cargo del editor, Jesús Serrano Reyes, desde el Centro de Documentación Juan Alfonso de Baena (2015) y está anunciada la inminente publicación de una nueva edición crítica y anotada, que en estos momentos están ultimando un grupo de investigadores integrado por Ana Rodado, Francisco Crosas y Mota ←11 | 12→Placencia, con la colaboración de Aurelio Vargas Díaz Toledo para los textos de la llamada escuela gallego-castellana.

En tanto, y siempre sin salir de la antología de Baena, son escasos los autores que han recibido atención particularizada en ediciones individuales de su obra, hecho que sin duda podría resolver alguno de los muchos enigmas que todavía ofrece este cancionero. Es por esta razón por la que los últimos, hasta ahora, editores de este Cancionero, Dutton y González Cuenca (recordemos que en el año 1993), ya advertían al frente de su edición, a manera de prefacio:

Y, en efecto, no solo permanecen sin resolver versos o amplias series de textos, sino que muchas de las anomalías que afectan al manuscrito siguen sin recibir una explicación o, incluso, sin ser detectadas, a la espera de que el investigador pose la vista, de forma más detenida que la que permite la edición del conjunto. Acerca de esta tendencia ya señalaba Vicenç Beltran que “la tradición de publicar cancioneros más que poetas adolece de notorias insuficiencias, y la más grave es realizar un trabajo que no puede resolver como regla general los problemas filológicos de cada texto” (2009: 71).6 Por ello, todavía hay una más que nutrida lista de poetas recogidos en estos mismos folios que esperan ser rescatados de ese olvido, bien sea para editar y fijar sus textos o para ponerles luz entre las muchas tinieblas en que permanecen todavía envueltos.

Y es que la sombra que sobre estos poetas, y sus textos, se ha cernido tradicionalmente ha impedido que salgan a la luz problemas no solo de interpretación, en relación a expresiones y vocablos hoy desconocidos, sino también relativos a personajes, topónimos o circunstancias históricas, políticas o religiosas de enorme relevancia para comprender en su justa medida muchos de los textos antologados. No en vano, ha de tenerse en cuenta que este Cancionero “puede leerse como un libro de historia, como una crónica de la época, además de que ←12 | 13→muchos de los datos contenidos en él deberían ser tan útiles al historiador como al filólogo y, por supuesto, al interesado en ambas proyecciones académicas” (Perea Rodríguez, 2009: 21).

Ahora bien, en este mismo sentido, y ampliando el diafragma para conseguir una visión más amplia, conviene no solo tener en cuenta los autores y textos recogidos en el Cancionero de Baena, sino también la reescritura que la historia literaria posterior hizo de muchos de los personajes históricos que encontraron fácil acomodo en los versos de tantos poetas cancioneriles y que, en ocasiones, también participaron en la práctica del ejercicio literario, aunque apenas hayan dejado huella de esta tarea y no hayan recibido atención por parte de la crítica. Y es que, como bien advirtió Beltran:

Todo poema que contenga alusiones a personajes históricos o situaciones identificables deberá ser estudiado y datado; por una parte, a fin de precisar la cronología de su composición, por otra, a fin de obtener un tipo de información tan imprescindible como escasa: la identificación de los mecenas y de las cortes literarias alrededor de los cuales se desarrolló la poesía de cancionero (2001, I: 91).

Esta perspectiva puede ofrecer datos de enorme interés que nos hablan de la recepción y del atractivo suscitado por el entorno poético y cortesano del Cancionero en nuestra historia literaria, pero también de la reescritura, y de las sucesivas relecturas, que del mismo se realizan. Y es que desde finales del siglo XVIII y a lo largo del XIX, al tiempo que comienzan a editarse los textos medievales al calor de las disciplinas filológicas entonces emergentes, los escritores descubren en los productos literarios del medievo temas, motivos, conflictos y personajes que reescriben tanto para explicar los de su propio tiempo como para ahondar en las raíces nacionales que abona el romanticismo.

Así, desde la primera colectánea moderna de romances castellanos, la Silva de romances viejos de Grimm, los románticos españoles leerán la poesía, así como la narrativa de ficción o la historiografía medievales, en tanto que fuente inagotable de claves para la explicación de su presente. En este contexto, los nobles, los oficiales y los cortesanos de las primeras cortes trastámaras abastecen a novelistas, dramaturgos, poetas y periodistas –buena parte de ellos también políticos de textos y contextos que el siglo XIX reescribe desde perspectivas diversas. Y en este sentido, la aportación del romancero es fundamental. De este modo, el complejo período que comprende la elaboración y fijación del corpus poético recogido en el Cancionero de Baena, los personajes históricos implicados, pero también el amplio elenco de cortesanos citados en estos versos se convierte en uno de los núcleos temáticos de mayor relevancia y recurrencia en el ámbito de la literatura histórica decimonónica.

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De todo ello queda prueba en las páginas que siguen en este volumen monográfico.

Desde la perspectiva del investigador de la poesía cancioneril es imprescindible tener información acerca de los agentes implicados en la elaboración de este corpus, no solo poetas, sino también de quienes formaron parte de los círculos en que esta se gestó y se difundió, pues, creadores o no, fueron promotores indiscutibles de esta actividad literaria, ya mediante su labor de mecenazgo ya como inspiradores o detonantes de una poesía cuyas connotaciones y significado superaban el ámbito cultural y lúdico para adentrarse en el terreno de lo político y social, algo no siempre correctamente descifrado. Por ello, y teniendo en cuenta el innegable peso que en esta antología tienen las relaciones literarias, se convierte en un hito fundamental la pesquisa histórico-biográfica de los poetas hasta ahora menos atendidos por la crítica (o completamente soslayados y relegados, tanto en antologías como estudios) recogidos en la colectánea de Juan Alfonso de Baena, así como de las relaciones que entre ellos, y con el antólogo, entablaron, de las que la literatura es buena prueba. Pero también sus estrechos vínculos, y me interesa insistir en este aspecto, con otras personalidades relevantes del período, que muchas veces aparecen como meros nombres aludidos en los versos y, lo que es peor, no siempre correctamente identificados, lo que hace más difícil no ya su lectura, sino incluso la datación y la correcta interpretación de los textos.

Biographical notes

Antonio Chas Aguión (Volume editor)

Antonio Chas Aguión es Profesor de Literatura Española en la Universidad de Vigo. Su investigación se centra en la época medieval: libros de viajes, prosa de ficción sentimental y, particularmente, poesía del siglo XV, ámbito en torno al que ha publicado diferentes monografías y artículos acerca de géneros, temas y autores.

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