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El futuro en español

Tiempo, conocimiento, interacción

by Susana Rodríguez Rosique (Author)
©2019 Monographs 264 Pages
Series: Studia Romanica et Linguistica, Volume 56

Summary

El futuro es una cuestión que ha preocupado a físicos, filósofos y lingüistas desde siempre. Desde una perspectiva lingüística, su análisis ha generado una serie de interrogantes: ¿Es una forma temporal o modal? ¿Qué categoría lingüística describe mejor el futuro, la modalidad o la evidencialidad? Recientemente, además, ha entrado en el debate su comportamiento discursivo. El futuro en español ofrece una explicación sistemática de los distintos valores de esta forma verbal, basada en la instrucción deíctica de distancia hacia delante, que justifica su funcionamiento como una forma temporal (en el ámbito del contenido), como una forma de conocimiento (en el ámbito epistémico), o como una forma de inter-acción (en el ámbito del discurso).

Table Of Contents

  • Cover
  • Titel
  • Copyright
  • Herausgeberangaben
  • Über das Buch
  • Zitierfähigkeit des eBooks
  • Índice
  • 0. Regreso al futuro
  • 1. La primera piedra.
  • 1.1. El tiempo como categoría gramatical
  • 1.2. El tiempo gramatical como categoría deíctica
  • 1.3. El futuro como categoría temporal
  • 2. Un tiempo incómodo:
  • 2.1. Una forma verbal y dos categorías epistémicas
  • 2.1.1. El boom evidencial
  • 2.1.1.1. Retrato de familia con futuro al fondo
  • 2.1.1.2. El futuro en el terreno (movedizo) de las inferencias
  • 2.1.2. Separación o colapso: modalidad y evidencialidad en casos de inferencia
  • 2.1.3. Análisis: Futuro y adverbios de compromiso epistémico
  • 2.1.4. Desmodalización y remodalización, o cambio de categoría
  • 2.2. El futuro y el eterno dilema categorial
  • 2.2.1. El futuro como categoría modal
  • 2.2.2. Tiempo al tiempo: El futuro como categoría temporal
  • 2.2.3. Ni modal ni temporal, sino evidencial
  • 2.2.4. Romper la baraja: El futuro es modal porque el tiempo es modal
  • 2.2.5. Un nuevo desafío
  • 3. Viaje a la semilla:
  • 3.1. Cómo hablar del tiempo
  • 3.1.1. Espacialización del tiempo
  • 3.1.2. Metaforización del tiempo
  • 3.1.3. Experiencia y correspondencias
  • 3.1.4. De lo particular a lo universal
  • 3.2. El futuro como instrucción deíctica: La distancia hacia delante
  • 3.2.1. El futuro en el nivel del contenido
  • 3.2.2. El futuro en el nivel epistémico
  • 3.2.3. El futuro en el nivel de enunciación
  • 3.2.4. Una plantilla muy productiva
  • 4. El saber ocupa lugar:
  • 4.1. Cosa de dos: La comunicación como actividad conjunta
  • 4.2. El conocimiento compartido como base para la interacción
  • 4.3. De uno en uno: La naturaleza dinámica y limitada de la conciencia
  • 4.4. De la transmisión de información a la negociación conversacional
  • 4.4.1. Entidades y proposiciones
  • 4.4.2. Información, conocimiento y activación
  • 4.5. Futuro y activación
  • 5. Gramática en (inter)acción:
  • 5.1. Más allá de la evidencialidad: Categorías en (dis)curso
  • 5.2. El futuro persuasivo o el mecanismo de la argumentación
  • 5.2.1. El futuro de necesidad
  • 5.2.2. El futuro persuasivo
  • 5.3. El futuro concesivo y la gestión del desacuerdo
  • 5.3.1. El futuro concesivo desde la fuente de información
  • 5.3.2. El futuro concesivo más allá de la fuente de información
  • 5.3.3. ¿Concesivo o desrealizante? El papel del futuro en la contraargumentación
  • 5.3.4. Futuro y refutación: Otras formas de desacuerdo
  • 5.3.5. Los límites del contraste
  • 5.4. El futuro mirativo o la evaluación distanciada
  • 5.4.1. La miratividad como categoría
  • 5.4.2. El futuro mirativo y su aire construccional
  • 5.4.3. La función evaluativa del futuro desde la perspectiva deíctica
  • 5.5. Cuando la distancia va más allá
  • 6. Cuadrar el círculo:
  • 6.1. Las dos interpretaciones de será posible
  • 6.2. De será posible1 a será posible2
  • 6.2.1. Será posible1: Interpretación composicional
  • 6.2.2. Será posible2: Marca mirativa
  • 6.3. La gramaticalización de será posible
  • 7. El futuro en español. De categoría gramatical a categoría de discurso
  • Bibliografía

0. Regreso al futuro

Desde hace siglos, la cuestión del tiempo ha preocupado a físicos, filósofos, lingüistas e incluso a representantes del arte, la literatura y el cine. En este sentido, se suele discutir si el tiempo es un atributo del cosmos –la cuarta dimensión–, una experiencia subjetiva, o un concepto de segundo orden derivado de experiencias más básicas (cf. Evans 2003). Asimismo, se suele plantear si el tiempo funciona como un telesilla –en el que los eventos están ordenados temporalmente, y vienen hacia nosotros desde el futuro para perderse en el pasado– o como una soga de tender –donde los eventos permanecen estáticos, pero están sometidos a una mente que los ordena– (cf. Jaszczolt 2009; Ludlow 2012; Mozersky 2015).

Cuando se habla del tiempo, es habitual hacerlo en términos espaciales –y, específicamente, privilegiando el eje delantero / trasero, debido a nuestra disposición biológica (cf. Clark 1973; Traugott 1978; Lakoff y Johnson [1980] 2001, 1999; Evans 2003)–, lo que ha favorecido la representación diagramática lineal. Esta concepción del tiempo, sin embargo, ha despertado una serie de críticas. Desde un punto de vista general, se suele argüir, por un lado, la existencia de otros ejes para hablar del tiempo, además del delantero / trasero; por otro, parece que algunas lenguas, como el aimara, sitúan el futuro detrás (cf. Núñez y Sweetser 2005; Pagán y Valenzuela 2017). Desde una perspectiva particular, a menudo se plantea si el futuro es una categoría temporal o modal (cf. Bertinetto 1979): en efecto, mientras que el presente es perceptible y el pasado es inamovible, el futuro siempre es susceptible de poder cambiar. A ello se une la perspectiva reciente que proporciona la evidencialidad, desde donde se asume que el futuro constituye una categoría inferencial (cf. Escandell Vidal 2010, 2014).

Más allá de la controversia que despierta el estatuto categorial del futuro (si temporal, modal o evidencial), este trabajo se centra en los valores discursivos de esta forma verbal. El cambio de foco, no obstante, permite plantear una definición unitaria del futuro basada en una instrucción deíctica de distancia hacia delante (Fleischman 1989) que se proyecta en distintos niveles de significado (Sweetser 1990), lo que permite explicar que el futuro pueda funcionar como una forma temporal (en el ámbito del contenido –el de los eventos–), como una forma de conocimiento (en el ámbito epistémico), o como una forma de inter-acción (en el ámbito del discurso).

Para llevar a cabo este objetivo, el libro se organiza en siete capítulos. El primer capítulo sitúa el futuro en la perspectiva tradicional: se propone su ←9 | 10→descripción temporal y se ofrece la definición de las formas temporales con las que conforma paradigma; asimismo, se plantean los primeros problemas que surgen desde este punto de vista. El segundo capítulo analiza la labor del futuro en el ámbito del conocimiento, por lo que esta forma verbal se pone en relación con categorías como la modalidad epistémica y la evidencialidad; por un lado, la necesaria adscripción del futuro a una u otra en términos exclusivos resulta una tarea complicada; por otro, entendidas en sentido estricto –como evaluación de la proposición por parte del hablante, y como fuente de información, respectivamente–, estas categorías tampoco pueden dar cuenta de todos los valores del futuro. En el tercer capítulo se presenta una definición general del futuro en términos de instrucción deíctica de distancia hacia delante, que está justificada por el proceso de espacialización que sufre el tiempo lingüístico y que, al proyectarse sobre diversos niveles de significado, permite explicar de manera sistemática y unitaria los distintos significados de esta forma verbal. El cuarto capítulo ofrece una instantánea de las diversas nociones que conforman el puzle de la estructuración informativa, pues esta va a desempeñar un importante papel en la aparición de los valores discursivos del futuro. El quinto capítulo analiza los significados que el futuro desarrolla en el discurso, prestando especial atención a su función como mecanismo argumentativo (futuro persuasivo), como estrategia contraargumentativa (futuro concesivo) y como procedimiento evaluativo (futuro mirativo). El sexto capítulo aborda la marca mirativa será posible, como una forma que fija uno de estos valores discursivos. Finalmente, el séptimo capítulo recoge las conclusiones más importantes del trabajo y revela las claves para situar los valores discursivos del futuro en el marco general de la gramaticalización.

Mi interés por el futuro comenzó como una cuestión derivada de mi tarea docente, debido a la necesidad de explicar a mis estudiantes de Gramática Española el funcionamiento de algunos de los valores de esta forma verbal –los que aquí se han denominado discursivos–, y hacerlo de manera sistemática con respecto a la descripción que se ofrecía de los valores más estudiados –el temporal y los epistémicos–. Esta inquietud se trasladó, poco después, al ámbito de la investigación, lo que me proporcionó la oportunidad de presentar la propuesta en diversos eventos científicos. Durante la realización de este trabajo, me he servido de la generosidad de diversos colegas con los que he intercambiado opiniones y consultado dudas, y de los que también he asumido críticas. Este diálogo ha contribuido, sin duda, a mejorar las conclusiones que aquí se presentan, por lo que quiero utilizar estas páginas para dejar constancia de mis deudas, y para mostrar mi agradecimiento a Marta Albelda, Patrícia Amaral, Dolores Azorín, José Luis Cifuentes y los miembros del grupo LeXis (Elisa Barrajón, J. A. Candalija, Jorge ←10 | 11→Fernández, Ruth Lavale, Herminia Provencio y Santiago Roca), Nicole Delbecque, Joaquín Garrido, Ricardo Maldonado, Josep Martines, Salvador Pons, José Portolés, Leonor Ruiz, Scott Schwenter, y Agustín Vera Luján. A pesar de su labor, aunque huelgue decirlo, cualquier error de omisión o interpretación es responsabilidad exclusivamente mía. Asimismo, este trabajo se ha beneficiado de la financiación otorgada por el Ministerio de Economía y Competitividad, en el marco del proyecto Gestión de la Información y estructuración lingüística (FFI2017-85441-R). Finalmente, no puedo acabar esta presentación sin dar las gracias a Luis, por llenar el presente, y a Isaac, por traer el futuro.

1. La primera piedra. El futuro como marca de tiempo

1.1. El tiempo como categoría gramatical

Tradicionalmente el futuro se ha considerado una de las formas temporales de la gramática del verbo en español. En este sentido, localiza la situación denotada por el verbo en un momento posterior, gracias a una serie de morfemas de persona y número –como muestra (1)–, que se añaden al verbo y configuran un paradigma que, a su vez, se opone a otras formas temporales, como el presente o el pasado:

(1) Futuro de cantar

  Cantar-é

  Cantar-ás

  Cantar-á

  Cantar-emos

  Canter-éis

  Cantar-án

Según Comrie (1985: 8–9), las lenguas tienen distintos mecanismos para localizar una situación en el tiempo. En concreto, pueden llevar a cabo esa función mediante procedimientos léxicos, que pueden estar integrados por unidades simples –como ayer, hoy, mañana–, o por sintagmas complejos –ya sean adverbiales, preposicionales o nominales, como dentro de tres días, a las siete, la semana próxima, el 27 de mayo de 2016, etc.1–; o mediante procedimientos gramaticales. No obstante, existen una serie de diferencias entre los primeros –los léxicos– y los segundos –los gramaticales–:

a. El número de elementos léxicos con los que cuenta una lengua para localizar una situación en el tiempo es, en principio, ilimitado, y depende en gran medida de la disponibilidad léxica de cada lengua particular. Por el contrario, el número de recursos gramaticales con los que cuenta una lengua para localizar una situación en el tiempo es limitado, y normalmente se reduce a un conjunto ←13 | 14→de formas temporales que varía en las distintas lenguas, pero que siempre es relativamente pequeño.

b. En general, los procedimientos léxicos y los procedimientos gramaticales para localizar una situación en el tiempo difieren en el grado de especificidad que pueden expresar. Así, mientras que léxicamente podemos encontrar información tan precisa como dentro de 3 días, 6 horas y 12 minutos, o el 25 de enero de 2016 a las 12:45, desde una perspectiva gramatical solo se transmiten caracterizaciones muy generales, reducidas a relaciones de anterioridad, simultaneidad o posterioridad2.

c. Los procedimientos léxicos y los procedimientos gramaticales también se distinguen por el punto de referencia que toman para la localización. Los mecanismos léxicos pueden adoptar distintos puntos de referencia como origen3, incluso un punto cero externo; esto último es algo característico de los sistemas de calendario, que tienen como objetivo la fechación (el 11 de agosto de 2016)4. ←14 | 15→Por el contrario, los mecanismos gramaticales de localización temporal orientan la situación con respecto al momento de enunciación, ya sea de forma directa o de forma indirecta, como se explicará en el apartado 2. En este sentido, el funcionamiento del tiempo gramatical se suele representar como un diagrama lineal abierto por ambos extremos, que tiene como punto cero el presente, y que sitúa el pasado a la izquierda y el futuro a la derecha, según se observa en la figura 1.

Esta representación lineal coincide con la concepción del tiempo defendida mayoritariamente por la filosofía tradicional occidental5, lo que podría levantar ←15 | 16→algunas críticas desde una perspectiva tipológica universal (Comrie 1985: 2–7). Se podría argüir, por ejemplo, que hay culturas que no tienen concepto de tiempo. Según Comrie (1985: 3–4), esto es un sinsentido, pues todos somos capaces de observar a una persona en sus distintas y sucesivas fases: como bebé, como niño, como persona adulta, como anciano, o como cadáver; es decir, no tendría sentido, salvo en algunas películas made in Hollywood, conocer a una persona como anciano y encontrárnosla unos años después como niño. Para Comrie, lo que sí es cierto es que algunas culturas carecen de la idea de progreso –noción vinculada con cambios cualitativos asociados al movimiento en el tiempo–, que es un concepto relativamente moderno también para la civilización occidental. Pero, aunque el día de ayer fuese exactamente igual al día de hoy, y el día de hoy sea idéntico al día de mañana, en estas culturas los individuos tendrán conciencia de que el día de hoy y el día de ayer no son lo mismo, solo por el mero hecho de que naturalmente ha amanecido y se ha puesto el sol. Estas culturas sí tienen, por tanto, un concepto de tiempo, pero puede que no lo tengan gramaticalizado, como sucede en la lengua hopi. También se podría esgrimir como crítica a la representación lineal que existen algunas culturas con un concepto cíclico del tiempo –no en el sentido general en el que todas las lenguas lo son, sino en un sentido específico–, como sucede en algunas lenguas aborígenes australianas. Para Comrie (1985: 4–5), esto tampoco es un argumento para desterrar la representación lineal, pues, según el autor, no existe ninguna lengua en la que ese concepto cíclico del tiempo tenga relevancia en la expresión de la localización en el tiempo como mecanismo gramatical.

Details

Pages
264
Year
2019
ISBN (PDF)
9783631780732
ISBN (ePUB)
9783631780749
ISBN (MOBI)
9783631780756
ISBN (Hardcover)
9783631777251
DOI
10.3726/b15234
Language
Spanish
Publication date
2019 (March)
Keywords
temporalidad modalidad evidencialidad miratividad (inter)subjetividad (contra)argumentación estructura informativa futuro persuasivo futuro concesivo futuro mirativo
Published
Berlin, Bern, Bruxelles, New York, Oxford, Warszawa, Wien, 2019, 264 p., 31 b/w fig., 15 b/w tabl.

Biographical notes

Susana Rodríguez Rosique (Author)

Susana Rodríguez Rosique es Profesora Titular de Lengua Española en la Universidad de Alicante. Su investigación se centra en las relaciones entre pragmática y gramática; específicamente, ha trabajado sobre nociones como la modalidad, la condicionalidad, la escalaridad o el contraste. Le interesan especialmente los valores de las categorías verbales y la conexión entre la construcción gramatical y el discurso. Actualmente se dedica a la interacción entre la configuración informativa y la estructuración lingüística.

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