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Literatura, diálogos y redes trasatlánticas

by María E. Osorio Soto (Volume editor) Juan Fernando Taborda Sánchez (Volume editor)
Edited Collection 180 Pages
Series: Hispano-Americana, Volume 68

Summary

Literatura, diálogos y redes trasatlánticas aspira a contribuir a la comprensión de los fenómenos literarios hispanoamericanos desde perspectivas interdisciplinares y transdisciplinares que, a su vez, aporten lecturas e interpretaciones dialógicas y en las que converjan otras manifestaciones artísticas, sociales y culturales, pero estudiadas a partir de los diálogos y de las redes de conocimiento que han nutrido la producción literaria en el mundo hispanoamericano. Los autores partimos de la existencia de un diálogo trasatlántico, trasnacional y transdisciplinar, el cual permite vislumbrar un sistema de red intelectual que ha existido entre los escritores hispanoamericanos desde Cervantes y que se ha proyectado con el paso del tiempo al campo de las disciplinas literarias y artísticas.

Table Of Content

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  • Sobre el libro
  • Esta edición en formato eBook puede ser citada
  • Contenido
  • María E. Osorio Soto y Juan Fernando Taborda: Literatura, diálogos y redes trasatlánticas
  • Juan Fernando Taborda Sánchez: Diálogos con el cervantismo: el Viaje del Parnaso1
  • Edison Neira Palacio: El concepto “inteligencia americana” como principio para la comprensión del intelectual latinoamericano: el caso del escritor José Antonio Osorio Lizarazo1
  • Andrés Vergara Aguirre: La odisea del transeúnte. Advenimiento del nuevo “individuo en tránsito” de la ciudad colombiana en los años veinte1
  • María E. Osorio Soto: Jardín (1951) de Dulce María Loynaz y las ideas orteguianas sobre deshumanización del arte1
  • Raúl Hernando Osorio Vargas: Reportaje, novela y crónica: metodologías de la narrativa1
  • Pedro Agudelo Rendón: Arte y literatura. Apuntes semiofilosóficos de una relación ecfrástica1
  • Félix Antonio Gallego Duque: Del material pretextual a la fijación textual: validez de los antecedentes genéticos para la edición crítico genética de La Casa de las dos Palmas y Los invocados de Manuel Mejía Vallejo1
  • Edwin Carvajal Córdoba: Estudio de la collatio en la novela El Zarco de Tomás Carrasquilla1

Literatura, diálogos y redes trasatlánticas

María E. Osorio Soto1 y Juan Fernando Taborda2

El presente libro es el quinto de una serie iniciada en 2014, en la cual han participado investigadores del Grupo Estudios Literarios —GEL— de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia, Colombia. El objetivo de las publicaciones, como bien dan cuenta los títulos: Intolerancia y globalización (2014), Alteridad, globalización y discurso literario (2015), Literaturas y diálogos trasatlánticos (2015) y Literatura, hibridez y glocalización (2017), ha sido proponer aproximaciones metodológicas, interdisciplinares y transdisciplinares para abordar las manifestaciones literarias y culturales que se producen en el mundo hispanoamericano, con el propósito de aportar al intercambio académico, así como a la interacción con otros actores sociales e institucionales.

Ahora bien, en el contexto hispanoamericano, nos hemos acogido a la idea de Octavio Paz cuando expone que las literaturas escritas en español surgen como una extensión de la renacentista española. Y si bien la imposición del alfabeto occidental en el mundo americano ha sido tan violenta como los mismos procesos de Conquista y Colonización, aceptamos que en el encuentro de los dos mundos aconteció un acto fundacional relacionado con el surgimiento de expresiones culturales, artísticas y literarias que dan cuenta de un temprano movimiento sincrético en el que el “otro”, el americano, aunque todavía ignorado y desconocido, deja sus huellas en las expresiones impuestas por el europeo, y por tanto, en las producciones literarias y pictóricas del barroco en ambos lados del Atlántico. Bajo esta premisa abordamos el estudio de la obra de Miguel de Cervantes Saavedra (1547–1616), así como la de sus contemporáneos y la de autores que en el Nuevo Mundo empiezan escribir sobre la experiencia americana, como el caso del neogranadino Juan Rodríguez Freyle (1566–1640) o de la novohispana Sor Juana Inés de la Cruz (1648–1695). Esta perspectiva de estudio se ha visto enriquecida y a la vez complejizada por la crítica trasatlántica, ←7 | 8→en sus diferentes desarrollos teóricos ocurridos en los últimos años, y que tiene entre sus precursores a Alfonso Reyes (1889–1959), Pedro Henríquez Ureña (1884–1946), María Rosa Lida de Malkiel (1910–1962) o Margit Frenk (1925), por mencionar unos cuantos nombres de un vasto universo humanista y civilizatorio. Se trata de construir, como lo recuerda Julio Ortega, un saber crítico de vocación horizontal, en un contexto dialógico, privilegiando las relaciones de conjunto, inclusivas y secuenciales a las oposiciones o dicotomías binarias y excluyentes, pero sin perder por ello ese carácter crítico fundamental, toda vez que las obras que se estudian están enraizadas en una tradición original y radical de la cultura literaria e intelectual latinoamericana, o han incidido en su consolidación, a través de una actualización y reapropiación. Esto último nos incita a pensar en que, ya desde el Siglo de Oro español y el Barroco hispanoamericano, se ha venido configurando una red de conocimientos que, con distintos giros, ha estado operando entre los intelectuales hispanoamericanos.

En el anterior contexto se inscribe el capítulo de Juan Fernando Taborda Sánchez: “Diálogos con el cervantismo: el Viaje del Parnaso”, en el que analiza el texto del conocido escritor en el marco de un hispanismo crítico. Taborda Sánchez subraya que la obra de Cervantes permite un constante proceso de resignificación, en el cual la alteridad ocupa un lugar central y la estudia como producto y efecto del marcado cariz conflictivo del casticismo hispánico. De esta manera, el autor analiza el poema cervantino como el testimonio vivo de la más absoluta madurez del escritor español, en el que cifra su experiencia poética y transmite a la posteridad una visión ética y estética de la poesía. Se detiene asimismo en las lecturas más significativas del poema a lo largo de la historia, para demostrar que el aporte a la comprensión de este texto cervantino, en el contexto de una crítica moderna, provino del historiador argentino Ricardo Rojas (1882–1957), quien desde los márgenes de la cultura hispánica fue el primer crítico en valorar a Cervantes en tanto poeta, superando los prejuicios nacionalistas de sus coterráneos.

Ahora bien, el tema de la modernidad literaria en América, y específicamente en Colombia, suele ubicarse tardíamente; acontece cuando las sociedades americanas se debatían entre el deseo de una apertura hacia otras concepciones culturales, como la francesa o inglesa, y el de mantener la continuidad de un modelo hispánico en crisis que, para el caso de Colombia, había sido diseñado a partir del ideal conservador de Miguel Antonio Caro (1843–1909) y había quedado plasmado en la Constitución de 1886. No obstante, durante la primera parte del siglo xx, un pensamiento disidente al pro-hispánico, dominante durante toda la Colonia, emerge y toma forma al interior de un grupo de intelectuales en América, y que Edison Neira Palacio toma como referente en su capítulo: “El concepto ‘inteligencia americana’ como principio para la comprensión del ←8 | 9→intelectual latinoamericano: el caso del escritor José Antonio Osorio Lizarazo”. Los potenciadores de esta inteligencia americana son pensadores de la talla de Pedro Henríquez Ureña (1884–1946), Alfonso Reyes (1889–1959) y Fernando Ortiz (1893–1960), cuyos legados filosóficos, culturales, sociológicos e históricos son rastreados por Neira Palacio en la obra del escritor colombiano José Antonio Osorio Lizarazo (1900–1964). En otras palabras, Neira Palacio ilustra el concepto de inteligencia americana a la luz del perfil intelectual de este escritor bogotano.

El dinamismo intelectual, cultural y político de principios del siglo xx también estimula el surgimiento de manifestaciones estéticas y literarias, cuyos principios son proclamados por las Vanguardias. Sobre la rica y convulsionada década de los veinte veinte escribe Andrés Vergara Aguirre su capítulo: “La odisea del transeúnte: Advenimiento del nuevo ‘individuo en tránsito’ de la ciudad colombiana en los años veinte”. Vergara Aguirre sostiene que en esta década se asiste al proceso pleno de modernización, lo que implica una transformación profunda de la ciudad y el nacimiento de un nuevo habitante, esto es, un nuevo transeúnte, que entonces compartía las incipientes calzadas con otros ciudadanos, con los automóviles, los tranvías y con los coches tirados por caballos. Todo lo anterior, en una ciudad que hasta hacía muy poco había estado absorta en una sosegada cotidianidad heredada desde los tiempos coloniales, y que de pronto asumía, al sentir de los cronistas de este periodo, un ritmo vertiginoso. Vergara Aguirre estudia la forma como algunos cronistas de Medellín y de Bogotá registraron la llegada de ese nuevo huésped en la ciudad moderna.

Íntimamente ligadas al advenimiento de la modernización se ubican entonces las Vanguardias, y aunque es justo Rubén Darío el artífice del giro sustancial en la literatura de Hispanoamérica, el momento coincide con un restablecimiento de las relaciones entre los escritores peninsulares y americanos, lo cual se materializa en las afinidades literarias y existenciales entre la conocida Generación del 27 española y los vanguardistas americanos. En este contexto la recepción del pensamiento estético del filósofo filósofo español José Ortega y Gasset (1883–1955) influye en las manifestaciones literarias y filosóficas de los hispanoamericanos, al punto que muchos de sus escritores, adoptando las ideas sobre la “deshumanización del arte”, escriben obras que dan cuenta de esta revolución poética. Sobre la nueva forma de novelar indaga María E. Osorio en el capítulo “Jardín (1951) de Dulce María Loynaz y las ideas orteguianas sobre la deshumanización del Arte”. Osorio toma como referente la observación de Octavio Paz cuando escribe que la influencia de Ortega y Gasset renovó la literatura y la sensibilidad de la época, lo que dio como resultado, entre otras, novelas poemáticas y “deshumanizadas”. En dicha corriente se inscribe Jardín, de Dulce María Loynaz (1902–1997), de manera que Osorio encuentra correspondencias estéticas entre la obra de Loynaz ←9 | 10→y las ideas orteguianas sobre el arte y la novela, así como también con las de otros escritores agrupados en el Nova novorum de la Revista de Occidente.

Las preguntas que se hacían los intelectuales de finales del siglo xix y comienzos del siglo xx continúan siendo vigentes para los escritores-periodistas contemporáneos y el nuevo americanismo. No obstante, nuevas preocupaciones adquieren relevancia en el pensamiento posmoderno, y en cierta medida determinan los rumbos que toma la literatura, así como las ciencias sociales y humanas en general. Se trata tanto del cuestionamiento de la Historia, como del surgimiento de nuevos procesos de articulación de las minorías con los discursos contrahegemónicos y decoloniales, muy especialmente marcados por la lucha de los grupos marginados: mujeres, afrodescendientes, indígenas, entre otros, quienes propenden por la representatividad en los discursos literarios y periodísticos. Así, la incorporación de estos sujetos otros/subalternos en sistemas alternativos trae consigo la utilización de nuevos métodos de trabajo para el periodista; y uno de ellos es la entrevista-encuentro, en la cual se fusionan el periodismo, la investigación, el testimonio y las historias de vida. Este método es discutido en el capítulo de Raúl Osorio Vargas: “Reportaje, novela y crónica: metodologías de la narrativa”. Aquí se destaca que esta herramienta puede ser puesta al servicio de la defensa de lo local y de lo territorial, con miras a preservar, no solo las tradiciones y las costumbres ancestrales frente a nuevos procesos de socialización impuestos desde el exterior, sino a pensar las microrresistencias que surgen de lo local.

Biographical notes

María E. Osorio Soto (Volume editor) Juan Fernando Taborda Sánchez (Volume editor)

María E. Osorio Soto es Profesora titular de la Universidad de Antioquia. PhD en Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Estocolmo, Suecia. Miembro del Centro Internacional de Estudios Europeos y de Las Américas (CEYLA), y del Grupo Estudios Literarios (GEL). Juan Fernando Taborda Sánchez es Profesor titular de la Universidad de Antioquia y coordinador de la Maestría en Literatura de la misma universidad. Doctor en Teoría de la Literatura y del Arte y Literatura Comparada de la Universidad de Granada. Áreas académicas: Literaturas española e hispanoamericana. Miembro del Centro Internacional de Estudios Europeos y de Las Américas (CEYLA), y del Grupo Estudios Literarios (GEL).

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