Loading...

Extremas. Figuras de la furia y la felicidad en la producción cultural ibérica y latinoamericana del siglo XXI

by Roland Spiller (Volume editor) Aránzazu Calderón Puerta (Volume editor) Katarzyna Moszczyńska-Dürst (Volume editor)
Edited Collection 274 Pages

Summary

¿Cómo están codificadas las emociones en en las ficciones del siglo XXI de América Latina y España? ¿Hay emociones que ocupan un lugar hegemónico y cómo se relacionan con las narraciones de la crisis? ¿Qué papel desempeñan las emociones extremas – la furia y la felicidad – en la vida social actual y hasta qué punto están reguladas por la violencia simbólica? La perspectiva teórica escogida defiende que el análisis de la producción cultural debe incluir las emociones en el estudio de las dinámicas de poder que operan en ellas. Lxs autorxs analizan el corpus escogido con respecto a la construcción y (re)construcción de las emociones con sus tabúes, sus prohibiciones tácticas, sus manipulaciones y sus promesas, así como con los modelos prescriptivos de género y sexualidad.

Table Of Content

  • Cubierta
  • Título
  • Copyright
  • Sobre el editors
  • Sobre el libro
  • Esta edición en formato eBook puede ser citada
  • Índice
  • Introducción
  • Parte 1 ¿Promesas de (in)felicidad?
  • Mari Jose Olaziregi: La felicidad estaba en otra parte. Reflexiones sobre la ultimísima narrativa vasca1
  • Meri Torras: Cuando el cuerpo de la autora traza la poética emocional del corpus. Un ojo de cristal, de Miren Agur Meabe1
  • Danny Barreto: Archivos multimedia de afectos cuir en la literatura gallega: del silencio a la performance, de la tristeza a la felicidad
  • Katarzyna Moszczyńska-Dürst: ¿Cuerpos extremos que (no) importan? Amor, felicidad y abyección, según Flavia Company1
  • Mariola Pietrak: El amor es una droga dura, de Cristina Peri Rossi, en el horizonte familiar posmoderno
  • Zuzanna Geremek, Katarzyna Kowalska: “Una familia normal es lo más siniestro”: la felicidad frustrada y el deseo femenino en Matate, amor, de Ariana Harwicz
  • Parte 2 De la indignación a la furia
  • Magda Potok: Del miedo a la indignación: la narrativa de mujeres ante el conflicto social
  • Agnieszka Kłosińska-Nachin: La ira en las narrativas española y polaca sobre la transición y el capitalismo. En la orilla, de Rafael Chirbes, y Nic, de Dawid Bieńkowski
  • Joana Sabadell-Nieto: Singulares y plurales: escenarios para la desolación y la rabia
  • Isabel Clúa: Furia más allá de la muerte: figuras extremas en la obra de Pilar Pedraza1
  • Edith Ibarra: Yamaha 300: lógicas de la masculinidad y de los afectos en el narcotráfico mexicano
  • Parte 3 Afectos, memoria y política
  • Roland Spiller: Emociones extremas: los sueños en Abre los ojos de Alejandro Amenábar y 2666 de Roberto Bolaño
  • Karen Genschow: La fascinación del mal y la “incorrección política” de los afectos en la serie Mary and Mike (Chile, 2018)
  • María do Cebreiro Rábade Villar: De afectos y desafectos. La representación del mundo rural en la poesía gallega contemporánea1
  • Fernando Cabo: “Revisamos as vidas”: bioficción, mirada y verdad en Ostrácia, de Teresa Moure
  • Aránzazu Calderón Puerta: “La furia me llevará a la felicidad”: posguerra, resistencia y emociones en Episodios de una guerra interminable de Almudena Grandes1
  • Epílogo
  • Inma López Silva: De la furia a la felicidad o el porqué de la escritura
  • Notas bio-bibliográficas

Introducción

¿Cómo están codificadas las emociones en la producción cultural de España y América Latina en la actualidad? ¿Hay emociones que ocupan en sí un lugar (no) hegemónico y cómo se relacionan con las narraciones de la crisis? ¿Tienen el amor, la felicidad, la furia, el orgullo y su representación ficcional un carácter subversivo o, al contrario, propugnan ideas conservadoras? ¿Cómo se relacionan la política de las emociones, las tecnologías de la información, las narraciones y prácticas culturales con el poder y la situación política actual? ¿Cómo se vinculan las emociones, el género y la política entre sí?

La dimensión sociocultural e ideológica de la esfera emotiva, incluidas las emociones “extremas” –la felicidad y la furia–, se ha convertido en foco de atención de numerosas investigaciones y textos teóricos que consideran que es en el proceso cultural de percepción e interpretación de estímulos fisiológicos donde se generan las emociones. Así, los estudios sociológicos, filosóficos, antropológicos y psicológicos actuales sostienen que la cultura desempeña un papel primordial en la creación, aprendizaje e interpretación de las emociones, puesto que nos proporciona herramientas conceptuales que nos permiten definir y nombrar los impulsos fisiológicos. Siguiendo esta línea investigadora, Eva Illouz, cuyas aportaciones constituyen el sostén teórico de este tomo, afirma que “las emociones ocupan el umbral donde aquello que no es cultural se codifica en la cultura, donde el cuerpo, la cognición y la cultura convergen y se fusionan”. De esta manera, asumimos que, pese a toda la mitificación que la envuelve y que será objeto de análisis a lo largo de estas páginas, también la (in)felicidad y la furia, así como sus modos de representación, están condicionados por la sociedad y su ideología. Los usos discursivos de cada época marcan los esquemas cognitivo-emocionales concretos que los sujetos adquieren con la socialización, así como las categorías que permiten interpretar y nombrar lo que experimentan en el terreno emotivo.

Los textos culturales nunca son autónomos con respecto a la situación social y la matriz ideológica que los generó y por tanto, también las ficciones –literatura, cine, cultura popular– están determinadas por la ideología y el dispositivo discursivo de su época y siempre dicen más de lo que creen decir, revelando así lo que Frederic Jameson llama el “inconsciente político del texto”. Dicho de otra forma, aparte de reinscribir diversos discursos ideológicos relacionados con las emociones, incluyen también lo no-dicho, o sea, lo silenciado y no-decible (no-imaginable) en el contexto de su producción. De esta manera, el análisis ←7 | 8→de lo afectivo en los textos culturales establece vínculos con la ideología/el discurso, y, consecuentemente, su co-texto y contexto social.

En este sentido, los autores y las autoras reunidos en este libro prestan especial atención al papel que tienen en las narraciones contemporáneas los finales con su promesa –cumplida o no– de felicidad, así como a la relación de todo fin de una historia con el horizonte de expectativas de quien lee. ¿Hasta qué punto un final feliz desmonta la capacidad subversiva de un producto cultural? O por el contrario, ¿influye y en qué medida una historia de felicidad frustrada a la hora de agudizar nuestra visión crítica del mundo social? Pretendemos, por tanto, plantearnos la pregunta de cuál es la visión ideológica del mundo que se deriva de la elección emocional realizada por el/la artista a la hora de cerrar el texto fílmico o literario.

Siguiendo la perspectiva afectiva, partimos de dos premisas: que no se puede concebir sujetos y comunidades carentes de valores y emociones, independientes de su condición genérica, y que es en la narrativa de escritoras españolas y latinoamericanas actuales donde las emociones actúan de manera más evidente, reforzando o combatiendo los logros conseguidos por las políticas feministas. De ahí que el estudio de las prácticas culturales desde la teoría de las emociones necesariamente deba tomar en cuenta otras características: construcción de identidades, comunidades y valores del sistema social que las genera. Estudiaremos, pues, el corpus escogido con respecto a la (re)construcción de las emociones con sus tabúes, sus prohibiciones tácticas, sus manipulaciones y sus promesas de felicidad, así como con los modelos proscriptivos y prescriptivos de género y sexualidad.

Concluyendo, este libro se propone reflexionar y analizar de qué manera y bajo qué premisas se produce la negociación del poder (en términos tanto de movimientos políticos resurgentes como de género, de clase, etc.) y las emociones (felicidad, amor, furia, ira, miedo, nostalgia…) en las ficciones del siglo XXI; un período histórico marcado en América Latina y en España por cambios radicales en las estructuras políticas, socioeconómicas y en las tecnologías de consumo cultural. Esta perspectiva teórica defiende que el análisis de la producción cultural debe incluir las emociones en el estudio de las dinámicas de poder que operan en ellas (Judith Butler, Sara Ahmed, Eva Illouz, Lauren Berlant…). Sin duda, el giro afectivo resulta determinante para estudiar los fenómenos sociales, en particular los vínculos y las relaciones de poder.

Mari Jose Olaziregi
Euskal Herriko Unibertsitatea/ Universidad del País Vasco, Grupo de Investigación MHLI

La felicidad estaba en otra parte. Reflexiones sobre la ultimísima narrativa vasca1

Resumen: El artículo analiza la novela Jenisjoplin (2017) de la escritora vasca Uxue Alberdi. Para ello, en una primera parte, se reflexiona sobre el contexto socio-histórico convulso que inspira la historia, así como la estructura emocional que esta presenta. La dinámica de violencia y lucha que presenta la novela, así como la identidad nacional resistente a la que alude, se tornan en una identidad vulnerable que trata de superar el sentimiento de culpabilidad que la ha acechado por décadas de violencia. La búsqueda de la felicidad por parte de la protagonista de la novela, Nagore Vargas, solo será posible cuando acepte que su cuerpo enfermo de sida, auténtico campo de batalla de todas las luchas políticas y emocionales que narra Jenisjoplin es, en realidad, frágil y desvalido.

Palabras clave: Uxue Alberdinarrativa vascaidentidad nacionalpromesa de felicidad

Ah, I’m a mean, mean woman

And I don’t mean no one man, no good, no

I’m a mean, mean woman

I don’t mean no one man, no good

I just treats ‘em like I wants to

I never treats ‘em, honey like I should2

Corría el año 1968 y Janis Joplin clamaba, en la única canción que escribió, Turtle blues, que era una chica mala: “I´m a mean, mean woman”, y que trataba mal a los hombres, menos cariñosamente de lo que debiera: “I don´t mean to one man, no good no”. Creo que este pudiera ser un buen comienzo para esta breve contribución que versará, precisamente, sobre una novela vasca reciente, publicada en euskera en otoño de 2017, y que lleva por título, precisamente, Jenisjoplin. La elección viene justificada no solo por la buena recepción crítica que la novela ha tenido, gracias a galardones como 111 Akademia, otorgado por los lectores ←11 | 12→vacos, sino por la novedad que plantea en el contexto literario vasco post-ETA y por su inminente publicación en inglés.

Se trata de la segunda novela de la escritora y bertsolari (es decir, improvisadora de versos rimados) Uxue Alberdi (1984), autora que pertenece, junto a las nacidas en la década de los años ochenta –Katixa Agirre (1981), Uxue Apaolaza (1981), Danele Sarriugarte (1989), Alaine Agirre (1990) y Kattalin Miner (1988)– a la ultimísima generación de escritoras vascas. En el caso de la autora que nos ocupa, Uxue Alberdi, deberíamos destacar, además, su activismo con iniciativas como la Escuela de Bertsos Feminista y, en especial, sus publicaciones como la novela Aulki jokoa (2009, El juego de las sillas)3, una narración ambientada en la Guerra Civil y que narra la sexualización de la represión franquista durante la contienda en el País Vasco a través del mosaico de memorias de sus tres protagonistas femeninas. Por su parte, el álbum ilustrado Besarkada (El Abrazo, 20154), que incluye las coplas de Uxue y las ilustraciones de Maite Gurrutxaga, obtuvo el Premio Euskadi de Literatura Infantil y Juvenil en 2016.

Diríamos que la novela Jenisjoplin plantea una historia original y rompedora por cuanto rememora en boca de su protagonista, Nagore Vargas, apodada Jenisjoplin5, la convulsa realidad socio-histórica de las cuatro últimas décadas en el País Vasco, décadas que, en especial la de los años 80, estuvieron condicionadas por la violencia terrorista, el paro, las luchas obreras y las drogas. Hablamos, como se menciona en la novela, de una generación marcada, entre otros, por el punk y por su lema, no future, y que hacía suya la propuesta revolucionaria iniciada ya por escritores como los pertenecientes a la generación Beat. Desilusión, rebeldía, inconformismo, contracultura… son términos que bien pudieran servirnos para presentar la atmósfera de la novela que nos ocupa y que analizaremos en las líneas que siguen. Para ello, recalaremos no solo en el contexto socio-histórico convulso que la inspira, sino también en la estructura emocional que presenta, una estructura donde una dinámica de violencia y lucha, una identidad nacional resistente, se torna en una identidad vulnerable que trata de superar el trauma de culpabilidad que la ha acechado por décadas de violencia. La búsqueda de la felicidad por parte de Nagore solo será posible cuando acepte ←12 | 13→que su cuerpo enfermo de sida, auténtico campo de batalla de todas las luchas políticas y emocionales que narra la novela, es, en realidad, frágil y desvalido.

1. Introducción a la novela Jenisjoplin: los años 80 y algo más

El análisis del escritor vasco Bernardo Atxaga nos servirá para presentar el contexto histórico de Jenisjoplin:

Jamás en mi vida he sido testigo de una realidad social tan abigarrada como la que se dio en el País Vasco a finales de los setenta y a principios de los ochenta. […] Un maremágnum de cosas, y, afectando a todo, marcándolo todo, la violencia. Entre 1977 y 1984 ETA mató a unas quinientas personas. Los muertos de la propia ETA pasaron de los treinta. Había, además, otros grupos armados: los Comandos Autónomos Anticapitalistas, los maoístas de Iraultza, el Batallón Vasco-Español, la Tripe A y quizás –no recuerdo si seguía activo a finales de los setenta– el GAC, Grupos de Acción Carlista, de ideología –¡oh paradoja!– izquierdista. Aparte, las manifestaciones eran incontables. Las pelotas de goma y los botes de humo aparecían hasta en las tiras de los periódicos. El maremágnum tenía, además, un componente siniestro: las drogas y el SIDA. Hablé hace no mucho con el médico de una localidad de la costa vizcaína. Según él, faltaba en ella una generación entera, la que a finales de los setenta tenía alrededor de veinte años.6

Nagore Vargas tiene, precisamente, 28 años cuando comienza, en 2010, la narración de la novela. A partir de ahí, el relato va desgranando su declive emocional y físico al saberse infectada por el virus del sida y desarrollar la enfermedad. En los cuatro años de la vida de Nagore que abarca la novela, la constante intercalación de memorias en forma de analepsis nos van perfilando su identidad luchadora y resistente, por utilizar un concepto de Manuel Castells7, a la vez que se nos va presentando un retrato de sus orígenes familiares, su clase social y activismo político. Narrada en primera persona y estructurada en tres capítulos, la novela nos presenta una protagonista, Nagore Vargas, que se autodefine con el término despectivo de “erdi-maketoa” (medio-maqueta)8, dice avergonzarse de su apellido andaluz9 y rememora escenas de bullying en la escuela por no ←13 | 14→ser “auténticamente” vasca. Ella y su familia dicen pertenecer al lumpen vasco10, y aunque se muestre orgullosa de su ideología de izquierdas, se siente otra y extraña al colectivo abertzale.

El término despectivo “maqueto/-a”, según la definición del Diccionario de la Lengua Española (RAE), tiene claro tono despectivo y haría referencia al “[i];nmigrante que procede de otra región española y no conoce ni habla vasco”. El vocablo fue utilizado por nacionalistas vascos como Sabino Arana y hacía alusión, por tanto, a aquel colectivo de vascos que no eran “auténticamente” vascos. Se trata, sin duda, de un término racista que, por fortuna, está en desuso, y que en el caso de la novela que nos ocupa señala no tanto la realidad lingüística de la protagonista como el origen emigrante (andaluz) de la familia, así como la diferencia de clase respecto a los “verdaderos” vascos:

-Aita, ¿somos maquetos?

Apretó la mandíbula.

-Tú eres tan vasca como esos, ¿de acuerdo? – me dijo señalando a los que bajaban las escaleras.

No me atreví a contradecirle, aunque en mi foro interno sabía muy bien quiénes eran los verdaderos vascos: los de la ikastola, aquellos que por la tarde iban a clase de solfeo, bailes vascos o clases particulares de inglés, los que no tenían ropa de mercadillo, los que en los extraescolares llevaban uniformes con los nombres grabados en ellos; no como nosotros, que adornábamos las camisetas que nos habían regalado en el Club Juvenil del banco con rotulador. Para todo el mundo excepto para mi padre, aquellos eran los vascos, los que no vivían en Lasalde, los otros.11

Como vemos, estamos ante una realidad cultural y de clase diversa pero que integra la nación o comunidad imaginada vasca, y cuyo elemento cohesionador más importante para esa deep, horizontal comradeship12 es, sin duda, la lengua. Una realidad diversa y desigual que la novela de Alberdi erige en punto de análisis identitario a través de las reflexiones que la “media-maqueta” Nagore plantea. Una reflexión donde, además, el sentimiento de pertenencia a una patria viene matizado y cuestionado por una clara conciencia de clase.13

←14 | 15→

2. Huyendo de la maternidad

Biographical notes

Roland Spiller (Volume editor) Aránzazu Calderón Puerta (Volume editor) Katarzyna Moszczyńska-Dürst (Volume editor)

Roland Spiller es Doctor en Literaturas y Culturas Románicas e Islámicas y catedrático en el Instituto de Lenguas y Literaturas Románicas de la Universidad Goethe en Fráncfort del Meno. Sus campos de investigación son las literaturas y culturas iberoamericanas, con un enfoque en los áreas del Cono Sur y de Centroamérica/Caribe, y francófonas, especialmente del Magreb. Aránzazu Calderón Puerta es Doctora en Humanidades por la Academia Polaca de Ciencias y la Universidad Autónoma de Madrid, profesora contratada de literatura y lengua española en el Instituto de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos de la Universidad de Varsovia y co-directora del grupo de investigación GENIA. Sus líneas de investigación son la memoria histórica, el discurso público y el género en Polonia y España, así como su presencia en las obras de ficción. Katarzyna Moszczyńska-Dürst es Doctora en Humanidades por la Universidad de Varsovia y por la Universidad de Granada, profesora titular de literatura española en el Instituto de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos de la Universidad de Varsovia y co-directora del grupo de investigación GENIA. Sus intereses académicos son género, identidad y discurso en España y América Latina. Su investigación se centra en la narrativa de escritoras ibéricas y latinoamericanas, la aplicación de la teoría de las emociones al análisis de la cultura hispánica contemporánea y las teorías sociocríticas.

Previous

Title: Extremas. Figuras de la furia y la felicidad en la producción cultural ibérica y latinoamericana del siglo XXI