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Vida de Dante Alighieri

Tratado en honor de Dante Alighieri florentino, poeta ilustre

by Carmen Fatima Blanco Valdés (Author)
Others 156 Pages

Summary

Giovanni Boccaccio escribe la biografía de Dante Alighieri, conocida como Trattatello in laude di Dante, —autógrafo Toledano 104.6— a mediados del siglo XIV, biografía que reescribe y resume años más tarde —autógrafo Chigiano L.V.176—. De ambos textos se ofrece la traducción. El culto por Dante, que se condensa en esta obra, no se limita solo a su deseo y preocupación por difundir en el mejor modo posible, a los contemporáneos y futuros lectores, la figura del poeta como iniciador de un nueva forma de componer sino que Boccaccio aspira, sobre todo, a dejar testimonio del hombre, ofreciendo datos concretos sobre su origen, su vida pública y privada, y sus obras; diseñando al tiempo un retrato físico y moral del protagonista que, a la postre, se ha convertido en un canon. El Trattatello es el elemento tangible de un proyecto más ambicioso en el cual Boccaccio se presenta a sí mismo como biógrafo, pero también como exégeta y divulgador de la obra del poeta florentino en el contexto de la historia literaria contemporánea.

Table Of Content

  • Cobertura
  • Título
  • Copyright
  • Sobre o autor
  • Sobre o livro
  • Este eBook pode ser citado
  • INDICE
  • SOBRE LA TRADUCCIÓN
  • INTRODUCCIÓN
  • 1. UN NUEVO MODELO BIOGRÁFICO
  • 2. LOS AUTÓGRAFOS, EL CULTO POR DANTE Y LA CREACIÓN DE UN MITO
  • 2.1 Los manuscritos y autógrafos. Primera y segunda redacción
  • 2.2. La tercera redacción
  • 2.3. Fechas de composición
  • 3. LAS EDICIONES. LOS DEBATES
  • 4. ESTRUCTURA Y CONTENIDO
  • 4.1. Orígenes y formación
  • 4.2. El ciudadano
  • 4.3. El exilio
  • 4.4. El hombre
  • 4.5. La poesía y la corona poética
  • 5. RECAPITULACIÓN
  • BIBLIOGRAFÍA
  • AUTÓGRAFO TOLEDANO 104.6
  • AUTÓGRAFO CHIGIANO L.V. 176
  • Obras publicadas en la colección

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SOBRE LA TRADUCCIÓN

Todo trabajo de traducción conlleva la necesaria toma de decisiones para poder ofrecer al lector el texto más auténtico y próximo al original, sin obviar el hecho de que, pese a todo, una traducción implica inevitablemente una transformación del original, pues, como acabo de mencionar, el traductor debe hacer suyo el original para poder verterlo con el mayor rigor en la lengua traducida.

Desde las teorías de Nida y su teoría de la equivalencia dinámica se afirma que una traducción es más válida cuanto más próxima esté a la lengua de llegada y a la cultura de la lengua meta, es decir, cuanto más natural resulte esa traducción en los receptores meta. Sin embargo, también es cierto que una traducción, siguiendo esas mismas teorías, debe producir en el receptor los mismos sentimientos, emociones e interpretaciones que produce (o produjo) en el lector del original.

Hablando de Boccaccio y de una obra escrita a mediados del siglo XIV esta teoría, y las que le siguieron, se nos hacen insuficientes. En primer lugar, debido a la prosa boccacciana que impide, ya de entrada, que el texto sea natural en la lengua de llegada, pues ello implicaría una remodelación completa de la escritura del certaldés; y, en segundo lugar, porque una adaptación a la naturalidad de la lengua española actual supondría, además, una total inadecuación con la época de escritura. De modo que el punto de partida debe ser tener en cuenta que estamos traduciendo a un escritor ya de por sí de comprensión difícil para los que lo leen en su lengua original y un texto escrito en una época lejana en el tiempo que requiere un volcado especial para mantener esa cadencia propia tanto del escritor como de la época.

Todo proceso de traducción debe constar de dos fases previas: la fase de comprensión, semasiológica, en la que el traductor busca el contenido y el sentido del original, y una fase de expresión, onomasiológica, en la que el traductor debe buscar en la lengua terminal, las palabras, expresiones y relaciones semánticas y sintácticas para reproducir en esta lengua el sentido y la forma del original. Volviendo a nuestro texto y autor, este proceso debe completarse, necesariamente, con una identificación del traductor con su autor, con su obra, con su cultura, con las circunstancias que dieron lugar a la obra. En definitiva, una traducción como la que se presenta en este volumen supone un gran reto para el traductor que no debe solamente ser competente en ambas lenguas, la de salida y llegada, sino que debe, dentro del obligado rigor filológico, realizar un proceso de investigación profundo sobre todas las circunstancias anteriormente referidas.

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La prosa de Boccaccio denota una estrecha conexión con la estructura sintáctica latina, con amplios desarrollos del período oracional, inserción continua de oraciones subordinadas, colocación del verbo al final del enunciado o uso de infinitivos conjugados. Igualmente destaca de manera especial el uso de un léxico culto, rico en artificios retóricos y con términos que remiten a la cultura prehumanista.

Teniendo todo esto presente, se ha optado por una metodología traductológica que permitiese un volcado del texto lo más literal posible en cuanto al estilo prosístico. Se ha intentado mantener en todo momento esa cadencia latinizante —y cierta manera de estilo arcaizante— lo cual me ha obligado en numerosas ocasiones a mantenerme atenta a no errar en la consecutio temporum, aspecto este en el que más difieren ambas lenguas; por ejemplo, en la traducción de las subordinadas implícitas que han debido traducirse como subordinadas completivas. En otras ocasiones, la intervención sobre el texto ha sido inevitable, interrumpiendo y readaptando algún período oracional para facilitar una mejor comprensión del mismo. Una mayor fidelidad se ha mantenido en el volcado del léxico, intentado buscar la equivalencia formal más exacta entre ambos términos. En este sentido han sido fundamentales las consultas hechas en Il grande dizionario della lingua italiana, la Enciclopedia Treccani y, sobre todo, la Enciclopedia dantesca. Casos particulares en los que se han mantenido los términos son, por ejemplo, los sustantivos «fatiga», sustantivo con una gran carga polisémica, que se conserva en todas las ocasiones; «accidente», por la carga sémica del sustantivo en la época medieval y prehumanista; «filosofante», sinónimo de filósofo; «insuficiente» término que aparece en muchas de las obras de Boccaccio en el obligado momento de la captatio benevolentiae. He decidido mantener igualmente términos como «fábula» o «fabular» en su sentido de escritura de ficción; «cantar» o «poetar» por componer; «sermón» como sinónimo de discurso; o «Fortuna» por la importancia que tal término adquiere como nombre propio en las obras de Boccaccio y, especialmente, en esta.

Biographical notes

Carmen Fatima Blanco Valdés (Author)

Carmen F. Blanco Valdés es Catedrática de Filología Italiana en la Universidad de Córdoba y es la directora académica del Grupo de Investigación "Estudios en Filología Italiana y Traducción". Sus áreas de investigación se centran en la Literatura Italiana de la Edad Media, Codicología, Crítica textual y Estudios de traducción.

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