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Espectáculo, normalización y representaciones otras. Las personas transgénero en la prensa y el cine de Colombia y Venezuela.

by Javier García León (Author)
Thesis 196 Pages
Series: Romania Viva, Volume 35

Summary

El llamado auge de la visibilidad transgénero no ha sido ajeno a Latinoamérica, ejemplo de ello es el aclamado filme Una mujer fantástica (2017) galardonado con prestigiosos premios en la región y fuera de ella. El presente libro explora dicha visibilidad en la prensa y el cine de Colombia y Venezuela a través de una metodología interdisciplinar, interseccional y decolonial. En él, se exploran los estereotipos y estrategias discursivas que la prensa de ambos países utiliza para construir discursivamente la imagen de las mujeres trans. Además, se sostiene que las producciones audiovisuales proponen formas alternativas de representación, pues en ellas la subjetividad trans es representada de manera compleja donde convergen aspectos sociohistóricos, políticos y económicos.

Table Of Content

  • Cubierta
  • Título
  • Copyright Page
  • Sobre el autor
  • Sobre el libro
  • Esta edición en formato eBook puede ser citada
  • Contenido
  • Introducción: las personas transgénero desde la perspectiva queer
  • Razones para estudiar la representación de las personas trans
  • Estudios recientes sobre la representación trans
  • Enfoques interseccionales y discursivos en la representación trans
  • La construcción discursiva de las identidades trans en Colombia y Venezuela
  • 1. Espectáculo, normalización y exclusión trans en la prensa colombiana
  • Colombia y su postura hacia la diversidad sexual
  • La prensa colombiana y la representación de la diversidad
  • Espectacularización y estereotipos del cuerpo trans
  • a. El crimen y la línea de género: la trans monstruosa
  • b. Mentía, era varón: la trans engañadora
  • c. El hombre atrapado en un cuerpo de mujer: la trans patética
  • La nominación de las personas trans
  • Las fuentes en las noticias sobre personas trans
  • Representación positiva, normalización y exclusión trans
  • La representación trans como mecanismo neoliberal
  • 2. Formas alternativas de representación o el cine trans decolonial colombiano
  • Las personas trans en la industria cultural colombiana
  • Modelos estéticos hegemónicos en Este pueblo necesita un muerto
  • La muerte como sistema liberador trans cuir
  • Una representación otra o el cuerpo trans no espectacular
  • 3. La omisión del cuerpo trans-indisciplinado en la prensa venezolana
  • El socialismo del siglo XXI y la diversidad de género
  • La prensa venezolana y los discursos sobre representación trans
  • Criminalización y violencia trans en la prensa
  • Representación normativa o la trans extranjera excluyente
  • Las reinas de belleza (trans) y su representación
  • 4. La regulación del niño trans-gresor en el cine venezolano
  • Las personas trans en el cine venezolano
  • Pelo malo en el socialismo del siglo XXI
  • El pelo malo y la jerarquía racial colonial
  • La infancia cuir y las alegorías del control
  • Miradas y confrontación cuir
  • Conclusión: responsabilidades y potencialidades de la representación trans
  • Bibliografía
  • Índice de contenidos
  • Obras publicadas en la colección

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Introducción: las personas transgénero desde la perspectiva queer

Desde finales del siglo XIX, se empieza a clasificar de manera taxonómica los cuerpos, las prácticas sexuales y los deseos como normales o anormales, sanos o enfermos. Este proceso es lo que Paul (Beatriz) Preciado, desde una lectura foucaultiana, denomina sexopolítica, es decir, el conjunto de prácticas sobre el sexo, la sexualidad y la raza que va a regular la construcción del cuerpo a partir del siglo XIX hasta la actualidad (“Biopolitique” 241). Para Preciado, el sexo pasa a ser el centro de la subjetividad y esto implica diferenciar órganos, deseos y prácticas sexuales asignándoles funciones y explicaciones específicas de acuerdo con los regímenes de poder vigentes en los últimos años. Así, luego de la sociedad soberana, donde el poder decide sobre la muerte, surge una nueva manera de regulación que calcula técnicamente la vida en términos de población, salud o de interés nacional (Foucault, Historia 71). Esta sociedad es un régimen que se ocupa de la administración de los cuerpos y de la gestión calculada de la vida, es decir, se construye a sí misma como una biopolítica destinada a producir cuerpos heterosexuales. Su objetivo central es aportar la fuerza de trabajo a la máquina capitalista y considerar como abyectas otras formas de identificación sexual que no cumplen con el propósito reproductor (Preciado, Testo yonki 57).

Sin embargo, a mediados del siglo XX empiezan a surgir nuevas técnicas de construcción de la subjetividad que generan novedosas maneras de relacionarse con los regímenes soberano y disciplinar descritos por Foucault.1 El régimen farmacopornográfico, por su parte, se origina gracias al auge de los medicamentos que desligan la relación continua entre sexualidad y reproducción (Preciado, Testo yonki 248). El surgimiento de la píldora anticonceptiva y la administración de hormonas, por ejemplo, pasa a cuestionar el régimen disciplinar y su idea de reproducción heterosexual.

Bajo este nuevo régimen, el individuo se encuentra en una configuración somatopolítica novedosa pero confusa. Las instituciones disciplinares, como la ←13 | 14→escuela, la clínica, la cárcel, entre otras, ceden terreno a un nuevo conjunto de instituciones que ya no están ligadas al aparato estatal sino al aparato económico, específicamente al mercado y, por ende, a la industria cultural y de representación. De este modo, la industria farmacológica, por ejemplo, agencia los cuerpos de los individuos al permitirles configurar y construir sus corporalidades e identidades de género por medio del consumo de hormonas. No es gratuito que, luego del surgimiento de este régimen, los diagnósticos de disforia de género se hayan incrementado, pues las industrias médicas y farmacéuticas les permiten a algunas personas transexuales realizar cambios corporales que antes no podían llevar a cabo. Estos procesos, sin embargo, son adquiridos muchas veces solo por medio del diagnóstico clínico, el cual los aprueba y los distribuye.

Foucault es uno de los primeros en evidenciar que la clínica y los centros psiquiátricos son las instituciones de poder que históricamente han reclamado el campo de la sexualidad como propio al moldear, sobre la base de un supuesto carácter científico, las diversas prácticas sexuales de los individuos (Les Anormaux 15). De este modo, la homosexualidad y la intersexualidad se convierten en una enfermedad, en una patología, al igual que la transexualidad se concibe como un trastorno de identidad que se debe regular.2 Esto es posible gracias a que el discurso médico asume una perspectiva naturalista de la sexualidad al reducir el acto sexual a la reproducción y al patologizar a aquellas personas que no cumplen con dicha función. Esta visión de la sexualidad es conservadora en tanto que el exceso sexual se convierte en el principal enemigo del orden social. Instituciones como la familia y la escuela se encargarán de gestionar el deseo y el placer sexual (Córdoba 22).

Hasta acá es claro que el poder juega un rol central en la sexualidad de los individuos. Sin embargo, desde una mirada posestructuralista, el poder no se refiere únicamente a los procesos de prohibición y represión, sino que también genera serias implicaciones en la producción misma de la subjetividad. La relación entre el individuo y el poder es la que, en definitiva, construye a los sujetos; es allí donde el individuo cobra vida, pero también donde resiste a las prácticas de normalización. Ejemplo de ello es el origen de las minorías patologizadas, estas personas aparecen en la sujeción misma en tanto que esta las enuncia, pero ←14 | 15→es gracias a esta enunciación que pueden entrar al mundo y subvertir las prácticas que buscan regularlas. Al respecto, David Córdoba en sus reflexiones sobre las sexualidades queer sostiene que el poder y la resistencia se anudan en un doble sentido, pues “son producidos por la misma red de relaciones de poder, por lo tanto, esos espacios de resistencia dependen de esa red para constituirse como tales, a la vez que el poder se apoya en ellos para reproducirse y mantenerse” (31). Así, esos otros cuerpos, esas otras identidades habitan sociedades que intentan normalizarlos al mismo tiempo que encuentran en ellas la forma de subvertir dicha normalización.

Este proceso de resistencia se ha elaborado a partir de la desnaturalización del sexo y la conceptualización de la heterosexualidad como un régimen político. Para Monique Wittig, las categorías de hombre/mujer y la diferenciación del sexo son producto de las relaciones de subordinación, explotación y dominación que ejerce la heterosexualidad (11). Esta última es un dispositivo de regulación, ayudado por la biopolítica, que busca jerarquizar a los individuos en relación con la cercanía a las prácticas heterosexuales. De esta manera, el régimen heterosexual, por ejemplo, sitúa a los homosexuales en posiciones de subordinación por no adecuarse a las prácticas del deseo normativas. Concebir la heterosexualidad como régimen ha ayudado a entender que la sexualidad se vive en medio de unas prácticas de poder donde existen sexualidades legítimas y periféricas de acuerdo con las instancias discursivas que las describen. De este modo, la sexopolítica funciona a partir de mecanismos de regulación de la sexualidad cuyo objetivo es clasificar a los individuos a partir de binarismos esencialistas: hombre/mujer, normal/anormal, heterosexual/homosexual. Estas dicotomías no dejan de evidenciar que la matriz heterosexual funciona a través de concebir al individuo como un sujeto unívoco y con esencia, es decir, se es mujer o se es hombre, se es normal o se es anormal.

A esta perspectiva esencialista se oponen los desarrollos teóricos de Judith Butler. Sus reflexiones en torno al género como performance muestran que tal esencialismo no existe, como lo demuestran las prácticas drag queen y king (Deshacer 35). Dichas escenificaciones apuntan hacia la estructura misma del género, en tanto que las personas que realizan espectáculos drag ponen en evidencia que el género mismo es una imitación normativa inalcanzable; así, solo la legitimidad otorgada por la matriz heterosexual permite distinguir entre una imitación (performance) naturalizada y una imitación paródica (drag). Al respecto Córdoba señala:

Por lo anterior, las identidades esencialistas pasan a ser cuestionadas, generando que la sexualidad se conciba ya no como un entramado de binarismos, sino como una posible eclosión de subjetividades. A este respecto, los aportes de la teoría queer son fundamentales debido a que la identidad, como concepto esencialista, debe ser interrogada y criticada por sus efectos excluyentes y subordinantes. Así, la no identificación como homosexual/heterosexual u hombre/mujer es la que permite la subversión de la matriz heterosexual. Por lo tanto, las identidades sexuales no se refieren a la expresión de una esencia interior en los sujetos, sino que son producto del régimen heterosexual que las constituye como naturales y estables dado su poder hegemónico en la construcción de las subjetividades (Córdoba 62).

Por su parte, las personas transgénero pertenecen a este grupo de individuos que se posicionan en la periferia respecto a la matriz heterosexual. Estas personas descentralizan los binarismos de hombre/mujer que la sexopolítica ha tratado de consolidar como legítimos e incluso como únicas formas de vida. La transgeneridad es un espacio heterogéneo atravesado por una multitud de sujetos en dispersión, a saber: travestis, transexuales, intersexuales, drag queens, drag kings y todas aquellas personas que, de un modo u otro, encarnan formas de vida no reducibles al binario genérico ni a los imperativos de la hetero y la homonormatividad.3

Details

Pages
196
ISBN (PDF)
9783631835807
ISBN (ePUB)
9783631835814
ISBN (MOBI)
9783631835821
ISBN (Hardcover)
9783631827055
Language
Spanish
Publication date
2020 (December)
Tags
Industria cultural medios de comunicación transgénero diversidad representación
Published
Berlin, Bern, Bruxelles, New York, Oxford, Warszawa, Wien, 2021. 196 p.

Biographical notes

Javier García León (Author)

Javier E. García León es profesor asistente de español en the University of North Carolina at Charlotte. Sus áreas de investigación son la sociolingüística,el análisis crítico del discurso, la lingüística queer y los estudios culturalesy de medios.

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