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Vanguardia y refundación nacional en "Adán Buenosayres"

by Ana Davis González (Author)
Thesis 320 Pages

Table Of Content

  • Cubierta
  • Título
  • Copyright
  • Sobre el autor
  • Sobre el libro
  • Esta edición en formato eBook puede ser citada
  • AGRADECIMIENTOS
  • ÍNDICE
  • INTRODUCCIÓN
  • Capítulo 1 El paradigma sociocrítico de Adán Buenosayres
  • 1. La sociocrítica y la literatura nacional
  • 2. La dualidad vanguardia y nacionalismo hispano-católico en Adán Buenosayres
  • Capítulo 2 La canonización diferida de Adán Buenosayres
  • 1. Leopoldo Marechal, poeta laureado
  • 2. Adán Buenosayres, una «desdichada parodia»
  • 3. Los sesenta: la pluma, el fusil, el mercado y la nueva crítica latinoamericana
  • 4. Los años póstumos
  • 5. La crítica extranjera
  • 6. Adán Buenosayres en el canon argentino
  • Capítulo 3 Vanguardia y nacionalismo: el romanticismo antimoderno
  • 1. Novelística y vanguardia a través de Adán Buenosayres
  • 2. Las dos caras de la modernidad
  • 2.1. La vanguardia o la obsesión por lo real
  • 2.2. El mito del nacionalismo
  • 2.3. La vanguardia y el nacionalismo en el proceso de la modernidad
  • 3. Hispanoamérica: entre el nacionalismo trasgresor y la vanguardia tardía
  • 3.1. El «mal mitificante» argentino: en busca de una tradición nacional
  • Capítulo 4 La Época Infame de la cultura argentina
  • 1. La clausura de Martín Fierro
  • 2. Revolución conservadora o la neocontrarreforma del siglo XX
  • 2.1. De la Patria Intelectual Iberoamericana al nacionalismo restaurador argentino16
  • 2.2. El campo como red de transferencia ideológica
  • 3.4. La polémica entre Criterio y Sur
  • 2.4. Los «profetas del pasado» en la revista Número29
  • 2.5. Sol y luna, el nacionalismo restaurador de la Edad Media33
  • 2.6. Nacionalizar el pasado: el proyecto de La Nueva República
  • 2.7. La revisión de la historia: FORJA y el nacionalismo popular
  • 2.8. Del nacionalismo popular hacia el peronismo
  • 2.9. Adán Buenosayres, la novela de la Época Infame
  • Capítulo 5 El romanticismo inorgánico en Adán Buenosayres
  • 1. El campo intelectual y literario de Adán Buenosayres
  • 2. La vanguardia antimoderna en Adán Buenosayres
  • Capítulo 6 Nacionalización de la cultura: la tradición gauchesca y el nacionalismo
  • 1. Lo culto y lo popular desde la teoría de los polisistemas
  • 1.2. Cultura popular en Argentina: de Echeverría a la vanguardia
  • 2. Relecturas de la gauchesca en la literatura argentina
  • 3. Borges/Marechal: dos miradas antitéticas sobre la patria y el gaucho
  • 4. Martín Fierro y Adán Buenosayres, el destino del devenir nacional
  • 5. Santos Vega en Adán Buenosayres: una mirada anamórfica de la gauchesca
  • 6. Revisión de la identidad argentina: el dilema del indio
  • 7. Narrar la nación del pueblo argentino
  • Capítulo 7 Adán Buenosayres, del nacionalismo restaurador al popular1
  • 1. El espacio nacional en Adán Buenosayres
  • 2. El espacio porteño: Villa Crespo
  • 3. La Villa Crespo espiritual
  • 4. Saavedra, periferia ficcional y mítica
  • 5. Maipú, la Argentina invisible en marcha
  • 6. El peronismo, una construcción espacial en Adán Buenosayres
  • Conclusiones
  • Bibliografía
  • Bibliografía de Leopoldo Marechal
  • Bibliografía general y sobre Leopoldo Marechal
  • Obras publicadas en la colección

INTRODUCCIÓN

El estudio de la literatura argentina de la década de los treinta suscita un interés interdisciplinar al ser un período de inestabilidad socio-política en que el campo cultural se vincula estrechamente al político. El final del movimiento de vanguardia más trascendente de los años veinte –el martinfierrismo– y la preocupación de los intelectuales acerca del futuro político de la nación, impiden el desarrollo de una literatura homogénea. Tras la revolución de la vanguardia, no hay una estética alternativa que renueve el panorama poético de la nueva década, como se pone al descubierto en la revista que domina el campo literario de los treinta, Sur, donde se publican textos de diversidad estilística y de autores muy distantes entre sí. A pesar de la proliferación de revistas, muchas de ellas no trascienden en el tiempo –no se publican más de dos números en algunas ocasiones–, y la cultura se relega a favor de polémicas políticas. Además de los acontecimientos de política exterior –Guerra civil española y emergencia del fascismo–, los debates giran en torno al nuevo nacionalismo restaurador que, en Argentina, empieza a reemplazar al nacionalismo de corte liberal decimonónico.

Los años treinta significaron, en política, el desarrollo del nacionalismo que culminará luego en el peronismo; en literatura, el intento fallido de una nueva poética que superara las novedades de la vanguardia inmediatamente anterior. Aunque ambos fenómenos puedan parecer desvinculados, algunos intelectuales y escritores nacional-católicos se erigen a sí mismos como la nueva vanguardia literaria. Con tal propósito, fundan y publican en revistas que no llegaron a adquirir la misma trascendencia que Sur, centro del mapa hemerográfico nacional. Uno de los intelectuales nacional-católicos más destacados fue, sin duda, Leopoldo Marechal (Buenos Aires, 1900–1970). Tras abandonar la estética vanguardista anterior, pero sin dejar de escribir poesía, Marechal colabora en algunas de las revistas vinculadas al nacionalcatolicismo incipiente. Durante esos años, se traslada progresivamente al terreno de la narrativa y publica Adán Buenosayres en 1948, la novela nuclear de su producción literaria. El texto es resultado simultáneo de una renovación formal vanguardista y del pensamiento nacional-católico argentino. Ambos polos explican la originalidad intrínseca de la obra pero también la ambivalencia entre el rechazo que sufriera durante los años cuarenta y cincuenta, y su canonización posterior. Esa particular paradoja de Adán Buenosayres la distingue de otras novelas de su autor o de escritores coetáneos a Marechal, y fue el motor que impulsó la presente investigación.←11 | 12→

Hasta la década del setenta, escasean los estudios críticos que hayan indagado en profundidad en Adán Buenosayres debido a su desafortunada recepción durante las décadas del cuarenta y cincuenta. Por ello, iniciamos nuestro estado de la cuestión con uno de los primeros artículos centrados en la relación entre la obra y su contexto literario, «Pruebas y hazañas de Adán Buenosayres» (1972) de Adolfo Prieto, quien afirma cómo el libro resucita el martinfierrismo y «Marechal se posiciona así en un espacio destacado dentro del sistema literario argentino» ([s.p.]). Por su parte, Graciela Coulson publica Marechal, la pasión metafísica en 1974 donde indaga específicamente en la relación entre tradición y parodia en la producción marechaliana.

Para la difusión de la obra de Marechal en la Argentina de los ochenta, ha sido esencial la figura de Graciela Maturo, quien le otorgó una función de mediador en la sociedad por tomar mitos de su cultura, y reelaborarlos en símbolos y bienes de su pueblo1. Maturo lidera el grupo crítico que se acerca a la obra de Marechal desde su militancia peronista para destacar el nacionalismo católico del autor. A ella le siguen Pío del Corro y Edelweiss Serra, entre otros, quienes fundan la revista Megafón, la editorial García Cumbeiro, y el Centro de Estudios Latinoamericanos. Su objetivo es claro: alejarse del cientificismo europeísta, del estructuralismo y del formalismo de Tel Quel desde una metodología hermenéutica, cercana a la perspectiva de Joseph Campbell (1949), para llevar a cabo una interpretación alegórica de la ideología política y del pensamiento religioso de Marechal. Es la denominada «hermenéutica nacional» por Estrín y Blanco, desde la cual se concibe la obra como una manifestación de algo oculto que ha de ser descifrado y como proyección de la subjetividad del escritor (1999: 285).

Iniciados los noventa, desde España, Javier de Navascués, se centró en las relaciones de la novela con la literatura universal en Adán Buenosayres. Una novela total (1992), utilizando Palimpsestos de Gerard Genette como base de su marco teórico, un enfoque estructuralista centrado en el producto narrativo. Desde su tesis doctoral, Navascués dedicó gran parte de su labor académica a la producción marechaliana, en la cual cabe destacar la edición crítica de Adán Buenosayres en la editorial Corregidor (2013). En Alemania, Claudia Hammerschmidt inicia sus investigaciones en Adán Buenosayres con «Leopoldo Marechal: Adán ←12 | 13→Buenosayres. El contar paródico para la constitución del sujeto moderno» (1993), y no dejó de interesarse por la novela hasta trabajos recientes como «El paradigma Marechal, o la recepción diferida de Adán Buenosayres y su reescritura en la novela argentina a partir de los años 60» (2019).

En 1994 aparece la primera edición crítica de Adán Buenosayres, realizada por Pedro Luis Barcia en la editorial Castalia. Al año siguiente, en Humor, nación y diferencias. Arturo Cancela y Leopoldo Marechal, Ana María Zubieta aborda el modo de narrar lo nacional mediante el humor agitador y autoritario, los clisés y los estereotipos en la narrativa de Marechal (1995: 148). En 1997, la edición crítica de la novela realizada por Jorge Lafforgue y Fernando Colla, en la Colección Archivos, recoge una serie de trabajos sobre la novela. Y en el 2000, se publican estudios de numerosos críticos trascendentales: Barcia incide en el equilibrio entre lo autóctono y lo cosmopolita de su obra en «Lo nacional y lo universal en la obra de Marechal»; María Rosa Lojo se centra en la presencia /ausencia del elemento indígena en «El origen y lo aborigen en la narrativa de Leopoldo Marechal». Y, desde Canadá, Norman Cheadle publica su tesis sobre la función de la ironía en de las tres novelas de Marechal (The Ironic Apocalypse in the Novels of Leopoldo Marechal).

Ya en el siglo XXI, Marisa Martínez Pérsico inicia su labor investigadora sobre Marechal con su artículo «Biblioclastia por incuria: la biblioteca personal de Leopoldo Marechal en Rosario» (2012) y la publicación de un capítulo de su tesis doctoral que titula Leopoldo Marechal, entre la cuerda poética y la cuerda humorística en 2013. En los últimos años, se han publicado dos tesis fundamentales sobre la relación entre Adán Buenosayres y la tradición argentina. El estudio de López Sáiz (2016) presenta una evolución de la simbología mítico-religiosa del espacio del sur en tres obras marechalianas que abarcan los tres géneros: Cinco poemas australes (poesía), Adán Buenosayres y Antígona Vélez (teatro). Por su parte, Fernanda Bravo Herrera, en Parodias y reescrituras de tradiciones literarias en Leopoldo Marechal (2015) se centra en los tópicos foráneos y locales de la producción general del autor, incluyendo todos los géneros. Su fin, explica en la introducción, es determinar «…concepciones ideológicas y estéticas acerca del fenómeno literario y de la cultura argentina en su relación con otras culturas, producciones y sistemas literarios» (2015: 35).

Mariela Blanco ha indagado en la invención de los términos «nación», «pueblo» y «patria» en la narrativa marechaliana a partir del concepto de «populismo» de Laclau –en «La invención de la Nación y el pueblo en Adán Buenosyares» (2015), «“Patria”, “Nación” y “Pueblo” en la escritura de Leopoldo Marechal», «Marechal y la vanguardia: un proyecto para imaginar la nación» (ambos de 2017), «Marechal: la edad de oro como proyección de la patria ideal» (2019) y ←13 | 14→«Marechal y los Cursos de Cultura Católica» (2020). Blanco entiende el populismo de la producción marechaliana a partir de la noción de «significante» vacío de Lacan2, es decir, aquellas palabras que carecen de un referente extralingüístico, cuyo su significado requiere ser colmado de sentido. En este sentido, el Adán es

…un intento de la literatura por dotar de sentido el significante vacío «pueblo» en pos de dotar de unidad nuestra plural identidad nacional. (…) la pluralidad deja de verse como una amenaza, como una invasión (…) para ofrecer un camino hacia la consolidación del colectivo «pueblo» (Blanco, 2015: 54).

Su hipótesis parte de la definición de «invención» como dispositivo de «construcción de mitologías o mecanismo de creación de imágenes», vinculada a un proceso del soñar, traspasar fronteras, deambular, recordar, etc. –en «Marechal y la vanguardia: un proyecto para imaginar la nación» (2017)–. El Pueblo o demos es impreciso, pues sus delimitaciones pueden ser establecidas por criterios diversos –cuestiones de fronteras naturales, artificiales, nacionalistas, etc.–; en definitiva, es un concepto que requiere de un significado referencial que fije sus límites. «Populismo» se entiende, en esta línea, como «…una “serie de recursos discursivos” para la construcción del colectivo pueblo» (Blanco, 2015:52). En esta serie intervienen discursos de distinta naturaleza –políticos, ensayísticos, literarios, etc.–. De las teorías de Blanco partiremos al comentar la importancia del mito nacional en la narrativa marechaliana.

Para finalizar nuestro breve recorrido bibliográfico, debemos aludir al proyecto coordinado por Hammerschmidt en la Universidad de Jena titulado «El “paradigma Marechal” o la “tercera posición” de la literatura argentina moderna». Con la misión de indagar y divulgar la producción marechaliana, el proyecto organizó jornadas sobre el escritor y su obra publicadas en volúmenes monográficos o en dossier de revistas de alto prestigio académico. De 2018 es el libro El retorno de Leopoldo Marechal. La recepción secreta de un «poeta depuesto» en la literatura argentina de los siglos XX y XXI (2018), y en 2019 la revista Celehis dedicó el número 38 al escritor en el dossier «Marechal, nacional y ecuménico. Diálogos, apropiaciones y reescritura». Como apunte final, cabe mencionar el monográfico de la revista Cuadernos del Hipogrifo, dirigido por Fernanda Elisa Bravo Herrera y Carlos Hernán Sosa publicado en 2020, dedicado a Leopoldo Marechal.


1La proliferación de estudios de Maturo se inicia en 1960 cuando publica «La novela de Leopoldo Marechal: Adán Buenosayres» firmado como Graciela de Sola. El resto de su producción crítica se inicia a partir de 1980 con «Literatura y política. El peronismo en la obra de Leopoldo Marechal», «Significación Nacional de la Obra de Marechal» (1986), Marechal, el camino de la belleza (1999), hasta «La poética órfica de Leopoldo Marechal» (2000).

2Lacan propone la expresión de «significante vacío» en el seminario La relación de objeto 1956–1957.

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Capítulo 1 El paradigma sociocrítico de Adán Buenosayres

El objetivo del presente estudio es contribuir a elucidar el lugar histórico y la posición que ocupa la novela Adán Buenosayres en el campo literario argentino. Para ello, se indaga en las condiciones sociales que dieron origen a su escritura, en las interacciones de la obra con otros textos y/o discursos anteriores y coetáneos, así como en las relecturas ajenas posteriores. En otras palabras, se busca establecer su función en el contexto de escritura –la Argentina de las décadas del veinte y treinta–, y de publicación –los años cuarenta–. El propósito es poner en evidencia cómo se proyectan los discursos imperantes de una sociedad en una obra de ficción en general y, en concreto, cuáles son las polémicas y problemáticas presentes en Adán. Parte de su valor textual reside en que su contenido abarca distintas épocas de la historia político-cultural argentina; y, a su vez, en la recepción controvertida que generó tras su publicación, pues las relecturas tan disímiles que recibiera suscitan gran interés para profundizar en la evolución del campo literario argentino. Adán Buenosayres forma parte de una serie de textos que constituyen las «ficciones orientadoras» (Shumway, 2005) o «ficciones fundacionales» (Sommer, 1993) de una nación, es decir, aquellas manifestaciones artísticas que buscan representar una cultura nacional concreta. Dicho de otra manera, en el proceso de articulación de un nacionalismo cultural intervienen una serie de factores y obras literarias que no se reducen al siglo XIX sino que permanecen en el XX, entre las cuales se encuentra Adán Buenosayres.

Hemos considerado pertinente examinar una obra literaria que dialoga con discursos de su propia cultura mediante la sociocrítica, un acercamiento metodológico que permite descubrir ese espacio intermedio entre autor e historia, obra y contexto, sin discriminar los valores intrínsecos de la misma ni la importancia de todo lo que la rodea: ideología, cultura, recepción, etc. La sociocrítica indaga en el intersticio que existe entre la realidad y la experiencia estética a partir de la teoría de campos de Pierre Bourdieu1, cuya difusión en el ámbito ←15 | 16→de la crítica argentina ha sido muy extendida2. La sociocrítica busca erigirse como una metodología intermedia entre la crítica posestructuralista y la marxista, prestando especial atención a la forma (estructura) del texto así como a sus coordenadas socio-históricas. Es adecuada, por tanto, cuando nos enfrentamos a obras que han significado un antes y un después en la historia literaria por su capacidad para profundizar en una determinada cultura, desde un punto de vista estético e ideológico. Este es el punto de partida que hemos considerado a la hora de abordar el estudio de Adán Buenosayres, que estimamos clave para comprender el campo literario argentino de la primera mitad del siglo XX.

El nacionalismo y la vanguardia constituyen el núcleo de lectura o sentido isotópico de la novela, una ambivalencia que plantearemos en relación con el concepto de «modernidad» propuesto por Hans-Robert Jauss (2000) y siguiendo las teorías del «romanticismo antimoderno» de Juan José Sebreli (2000) y de «antimodernidad» de Antoine Compagnon (2007). Si bien la crítica ya ha hecho hincapié en la vinculación entre las vanguardias históricas y el nacionalismo criollista de los años veinte3, el presente trabajo pretende centrarse en un sentido más amplio, no únicamente histórico, de la vanguardia y del nacionalismo, entendidos ambos como discursividades homólogas, y, asimismo, señalar cómo evoluciona esa homología durante las décadas del treinta y cuarenta en el contexto argentino. Concretamente, ←16 | 17→cómo se proyecta y cristaliza en una novela escrita durante casi veinte años y publicada cuando la hegemonía nacionalista ya se ha establecido en el país.

Debemos subrayar también un apunte final pero elemental: reconocemos la superioridad estética de la primera novela marechaliana con respecto a las posteriores. En Adán Buenosayres, el escritor supo renovar, a su manera, la experimentación joyceana, cultivando la mímesis conversacional y recurriendo a una instancia narrativa irónica que proyecta la esencia de la cultura argentina sin marginar tradiciones foráneas. El resultado: un estilo personal, único y original respecto a la tradición lingüístico-literaria argentina, irrepetible incluso en sus novelas posteriores. Nuestro propósito es entrar en diálogo con los estudios mencionados con el fin de dar una perspectiva complementaria, un enfoque que podría sintetizarse como acercamiento sociocrítico a la novela desde una dimensión social sin desdeñar su aspecto inmanentista. Habría que destacar, además, dos circunstancias no menos importantes: en primer lugar, su proyección en la narrativa posterior, que aventaja, sin duda, a las otras dos novelas de Marechal, pues el influjo estructural y temático en el Boom hispanoamericano fue significativo. Asimismo, su repercusión en el campo literario argentino ha sido determinante, ya que no dejó indiferente a ningún crítico o escritor –con la excepción de Jorge Luis Borges, quien no llegó a pronunciarse sobre la misma–.

1. La sociocrítica y la literatura nacional

En Las tres vanguardias (2016) Ricardo Piglia indica que el objetivo de la crítica debe ser dilucidar las tensiones que existen en un campo cultural para explicar cómo se proyectan en una manifestación artística concreta4 (2016: 206). El crítico define la novela como el género que se encuentra en tensión con la «narración social», entendida esta como el conjunto de discursos, doctrina e ideologías –dominantes y dominadas–, que subyacen a una sociedad en un período histórico. La escisión entre la novela y el campo del imaginario colectivo, sigue Piglia, crea una ilusión social de aquello que todavía no existe (2016: 62). Esa tensión cristaliza textualmente mediante la interdiscusividad o vínculos entre ideas o discursos que no están netamente explícitos pero que forman parte de todo texto cultural: «La literatura elabora los materiales ideológicos y políticos de un ←17 | 18→modo casi onírico; los transforma, los disfraza, los pone siempre en otro lugar (…) Las relaciones de la literatura con la realidad son siempre elípticas y cifradas» (Piglia, 1986: 49–50) (cursiva nuestra). Una de las diferencias significativas entre los términos «intertextualidad» e «interdiscursividad» sería la conexión del texto con discursos orales marginados en estudios de esta índole por dificultades metodológicas–, y asociaciones que requieren de una verificación más profunda al presentarse de manera implícita y menos manifiesta que la intertextualidad. Tal diferencia es efectiva para una metodología como la sociocrítica porque busca distinguir entre aquellas referencias explícitas y conscientes a textos escritos ajenos y que posee diversos grados (intertextualidad), de las alusiones implícitas –conscientes o no– a discursos escritos u orales extratextuales que comprende la interdiscursividad5. El término de «interdiscursividad» permite romper con la dicotomía tradicional entre individuo y colectividad, pues el sujeto se concibe, desde este punto de vista, como un mero recipiente de los discursos que lo rodean y que condicionan su comportamiento. Es, por tanto, un medio eficaz para trascender la crítica biográfica o de autor. Resulta efectivo, a este respecto, la noción de «ideologema», término acuñado por Mijail Bajtín (2004) y empleado posteriormente por Julia Kristeva para aludir a la conexión entre signos lingüísticos y la realidad extratextual:

El ideologema es aquella función intertextual que puede leerse materializada a los distintos niveles de la estructura de cada texto y que se extiende a lo largo de todo su trayecto, confiriéndole sus coordenadas históricas y sociales (…). La aceptación de un texto como un ideologema determina el propio procedimiento de una semiología que (…) lo piensa así en relación con (los textos de) la sociedad y la historia (Kristeva, 1974: 15–16).

En la misma línea de Kristeva, Edmond Cros propone la noción de «ideosema», un articulador semiótico y discursivo vacío que adquiere contenido semántico en la intertextualidad misma y en su vinculación con el contexto extratextual ←18 | 19→(2010: 439). Ambos conceptos –ideolsema e ideologema– aluden a una cristalización manifiesta de la ideología y de discursos extratextuales en textos. El primero es una idea que puede iniciarse en un texto particular pero que se configura como ideologema si lo trasciende en el futuro, es decir, si se reitera en otros textos u otros códigos culturales. Por ejemplo, en el contexto hispanoamericano, la dicotomía civilización y barbarie aparece con un uso específico en Facundo, un uso que deviene ideologema al repetirse en otros textos para afirmarlo o contraponerse a él. Otro ejemplo podría ser el ideologema de las dos Américas, iniciado en el ensayo «Nuestra América» de José Martí y perpetuado a lo largo de la historia por otros pensadores. Frente al carácter transtextual del ideologema, el ideosema sería un articulador de un único texto concreto, pero no es un elemento puntual pues, en tal caso, sería únicamente una referencia intertextual; antes bien, el ideosema se encuentra diseminado a lo largo del texto y no necesariamente de manera explícita. Para evitar las interpretaciones libres respecto a un ideosema, Cros propone hallar «vectores de la práctica ideológica», esto es, unidades explícitas textuales que señalen, de manera directa y sin ambigüedades, una formación discursiva o ideológica. Encontrar y explicar tales vectores ideológicos en Adán Buenosayres es uno de los fines del presente estudio, a partir de la siguiente definición de «ideología» que proponemos: esquema de codificación de determinados valores que busca ofrecer soluciones a aspectos vitales básicos de toda organización social: poder, economía, política, arte, historia etc., y que se materializa en prácticas sociales. Tal proceso de codificación se produce a partir de la interpretación de la historia o del pasado, y está dirigido a la acción futura –ya sea una acción de resignación, dominación o resistencia–. Pero ideología no sería el proceso en sí sino el resultado, el esquema mental intersubjetivo y colectivo fruto de esa serie de codificaciones. En otras palabras, es una noción cerrada y dinámica a la vez; cerrada, porque toda ideología se basa en códigos esenciales que no cambian ya que, de hacerlo, la ideología se altera; dinámica, porque, sin contradecir sus postulados básicos, estos se concretan de distinta manera en contextos y períodos diferentes. Por ejemplo, para el marxismo, la igualdad de clases sería un concepto fijo sin el cual dejaría de existir; sin embargo, el modo de aplicarla puede modificarse. Debido a que en toda sociedad se hace patente la lucha entre ideologías y discursos dominantes y dominados, Antonio Gramsci se sirve del concepto de «hegemonía» para aludir a aquellas formaciones que rigen una determinada época –lo que implica acotar los límites cronológicos–. La supremacía de la hegemonía no lo es en su totalidad puesto que rivaliza continuamente con discursos contrapuestos, en una oscilación constante entre dominación y oposición:

←19 | 20→Una hegemonía dada es siempre un proceso. (…) Por tanto, debemos agregar al concepto de hegemonía los conceptos de contrahegemonía y de hegemonía alternativa. (…) la cultura dominante, por así decirlo, produce y limita a la vez sus propias formas de contracultura (Williams, 1980: 136).

Summary

El presente estudio es un intento por determinar el valor histórico de Adán Buenosayres (1948) de Leopoldo Marechal, una de las novelas más paradigmáticas de la literatura argentina del siglo XX. La obra es un ejemplo de cómo la vanguardia persiste en el género narrativo tras su primera eclosión y, a su vez, cómo se concilia con el nacionalismo hispano-católico que se configura durante los años treinta en el país. Adán Buenosayres es un punto de inflexión porque constituye una novela vanguardista refundacional de la patria; es por ello que esta investigación replantea las relaciones teóricas entre nacionalismo y vanguardia, así como propone una nueva perspectiva del valor histórico de esta obra en la literatura argentina y en su canonización nacional.

Biographical notes

Ana Davis González (Author)

Ana Davis González es doctora en Estudios Filológicos por la Universidad de Sevilla, donde imparte clases en la actualidad. Durante su trayectoria académica ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas. Sus líneas de investigación incluyen la relación entre vanguardia y nacionalismo, y las intersecciones entre literatura latinoamericana e ideología durante el siglo XX, cuestiones en que continúa profundizando actualmente.

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