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El santoral del Missale Mixtum Pampilonense

by Pablo Erdozain Castiella (Author)
©2022 Thesis 466 Pages

Summary

El Missale Mixtum Pampilonense es un incunable, obra del maestro impresor Arnaldo Guillén de Brócar, impreso en Pamplona a finales del siglo XV a raíz del sínodo diocesano de 1499 y del que solo se conservan dos ejemplares. Fue editado durante el pontificado del cardenal Pallavicini, bajo el reinado de Juan de Labrit y Catalina de Foix, reyes de Navarra.
Esta obra consiste en una edición del santoral del Missale Mixtum Pampilonense, en la que se hace referencia a las fuentes de las que proviene cada antífona, oración y texto de la Sagrada Escritura, a la vez que se ofrece una comparación respecto a los textos eucológicos que recoge el Misal de Trento del año 1570.

Table Of Contents


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Presentación

El Missale Mixtum Pampilonense es una fuente litúrgica editada en la ciudad de Pamplona en torno al año 1500. En aquella época, Pamplona era la ciudad principal del Reino de Navarra, independiente del Reino de Castilla, hasta su anexión a este en el año 1512.

Este libro litúrgico había sido encargado por el Cabildo de Pamplona a raíz del Sínodo diocesano de 1499, para uso de los capitulares en sus funciones litúrgicas, y fue editado durante el pontificado en la diócesis de Pamplona del cardenal Antoniotto Gentile Pallavicini, bajo el reinado de Juan de Labrit y Catalina de Foix, reyes de Navarra.

El Missale mixtum per totum anni circulum secundum usum ecclesiae et diocesis Pampilonense, abreviadamente trabajaremos con el título Missale Mixtum Pampilonense, es una obra incunable del maestro impresor Arnaldo Guillén de Brócar1. Únicamente se conservan dos ejemplares, ambos en la biblioteca de la Catedral de Pamplona. Los volúmenes son idénticos, si bien uno está realizado en vitela y el otro sobre papel. Están compuestos por 313 hojas, sin foliar. Al ejemplar de vitela le falta la portada y varias hojas al final2, mientras que el ejemplar realizado sobre papel –más deteriorado por la peor calidad del soporte empleado– le falta el calendario al principio y varias hojas al final.

Estos dos ejemplares forman parte de la colección de 114 obras localizadas incunables que alberga la biblioteca de la Catedral de Pamplona3. Dentro de sus más de seiscientas páginas escritas en lengua latina, recoge el calendario de las celebraciones del año litúrgico que incluye a los ←9 | 10→santos tradicionales de la diócesis y a otros de especial devoción popular o procedentes de ámbitos anteriormente pertenecientes al Reino de Navarra.

El estudio se ha realizado sobre el ejemplar en vitela, idéntico al de papel, pero que se conserva en mejores condiciones. Se trata de un libro con unas dimensiones de 373 milímetros de largo y 260 milímetros de ancho. Cada una de las hojas está compuesta por dos columnas de 37 líneas cada una. La impresión está realizada con una letra gótica hermosa, con siglas, capitales de adorno y reclamos. El Misal también incluye dos láminas de la crucifixión4 y de la resurrección en la hoja 168, antes del Canon, dentro del Ordinario de la Misa. Estas láminas, fueron también utilizadas por Guillén de Brócar en otros libros suyos impresos en Pamplona.

El Misal, según el uso de los diferentes Misales de la época anteriores a las normas centralizadoras promulgadas después del Concilio de Trento, comprende el tiempo del Señor con los textos litúrgicos de las Misas dominicales y de las ferias, el Ordinario, Misas diversas (comunes, votivas, de difuntos, etc.), bendiciones y, por último, las celebraciones de los santos del año según el calendario que se encuentra al principio de la obra. El santoral empieza en el reverso de la hoja 211 con la festividad de San Esteban, y acaba con la de Santo Tomás apóstol en la hoja 313.

Pérez Goyena5 incluye una descripción del libro realizada por don Leocadio Hernández Ascunce6: “Es prueba de una tradición netamente ←10 | 11→española y gregoriana, con particularidades propias de la Iglesia pamplonesa. Impreso en vitela finísima por A. Guillén de Brocario. En el texto litúrgico aparecen diferencias muy dignas de señalarse, a pesar de su ajuste con el rito romano: como las antífonas de la Adoración de la Cruz en la mañana del Parasceve; la festividad de San Fermín con rito de cuatro capas asignado a los primeros días de octubre (...) En la parte musical apreciamos notables modalidades. Va a la música sin tetragrama, sobre única línea roja, como aparecen los códices de Castilla en el siglo XIII, si bien con nota cuadrada, y la separación de palabras por vírgulas nos denotan muy a las claras la influencia del siglo XV”.

En esta obra nos limitamos a presentar una edición del santoral de este Missale Mixtum Pampilonense, refiriendo las fuentes de las que proviene cada antífona, oración y texto de la Sagrada Escritura, así como realizando una comparación respecto a los textos eucológicos que recoge el Misal de Trento de 1570, que se convertirá prácticamente en único referente en la liturgia romana desde su promulgación hasta después del Concilio Vaticano II.

Deo gratias
Pablo Erdozáin Castiella
9-XI-2021

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1 Cfr. J.A. MOSQUERA ARMENDÁRIZ., Dos incunabilistas navarros, “Príncipe de Viana” 146–147 (1977), 207–218.

2 Cfr. Ibid., p. 211. De acuerdo con el elenco que enumera el autor de las obras incunables impresas por Guillén de Brocar durante su estancia en Pamplona, le faltarían seis hojas, que comprenden las fiestas de los últimos santos del calendario del mes de diciembre. A saber: San Esteban, San Juan Evangelista, Santos Inocentes, Santo Tomás Mártir y San Silvestre.

3 Cfr. J. GOÑI GAZTAMBIDE, Incunables de Pamplona, “Príncipe de Viana” 134–135 (1974), pp. 77–112.

4 Al respecto cfr. M. C. HEREDIA MORENO, Precisiones sobre las fuentes gráficas del evangeliario de plata de la catedral de Pamplona, “Príncipe de Viana” 208 (1996), pp. 283–306. Comparando la cubierta posterior del evangeliario de plata de la catedral de Pamplona, la autora aprecia “una gran similitud en la composición de la escena del Calvario que se representa en el evangeliario con la que aparece en nuestra obra objeto del estudio. La composición de la misma representa la cruz plana con el esquema del Cristo de tres clavos y su particular cruzamiento de pies, así como los complicados vuelos de las puntas del paño de pureza y la disposición de la Virgen y San Juan”.

5 A. PÉREZ GOYENA, Ensayo de bibliografía navarra, desde la creación de la imprenta en Pamplona hasta el año 1910: 1498–1600 (volumen I), Diputación Foral de Navarra, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Institución Príncipe de Viana, Pamplona 1947, pp. 39–44 (41).

6 L. HERNÁNDEZ ASCUNCE, El Misal incunable de Pamplona, La Avalancha, Madrid 1934, p. 213.

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Capítulo I Origen, Descripción y Calendario del Missale Mixtum Pampilonense

1. Origen del Missale Mixtum Pampilonense

¿Qué ocurría con la celebración de la misa en Navarra antes de la publicación del Missale Mixtum Pampilonense? ¿Qué misales se empleaban? Arraiza Frauca refiere que «antes del siglo XV apenas si se conocen algunas hojas sueltas y las antífonas de San Fermín»7. Y, después de mencionar la edición del Missale Mixtum Pampilonense, continúa: «ya con anterioridad la Diócesis de Pamplona fue rica en producciones litúrgicas manuscritas usadas en los monasterios navarros, según se desprende de los libros litúrgicos que la Iglesia española presentó a Alejandro II [Papa] en años cercanos a 1070 con vistas a introducir el rito romano en sustitución del mozárabe o hispánico; los cuatro códices presentados habían visto la luz en monasterios pertenecientes a la Iglesia de San Fermín: el «Liber Ordinum» de San Martín de Albelda, el «Liber Orationum» y el «Antifonarium» de Irache y el «Liber Missarum» de Santa Gema»8.

La introducción del rito romano en la liturgia de las iglesias locales suponía un punto central de la reforma gregoriana –impulsada por el papa san Gregorio Magno en el siglo VII y retomada siglos después por Gregorio VII desde el año 1075–, que no había podido llevarse a cabo muchos siglos después de su puesta en marcha. Uno de sus grandes objetivos consistía en unificar el culto en las diversas iglesias locales, entre ellas, en la de Pamplona. Sin embargo, a pesar de que durante el pontificado de Gregorio VII se sucedieron diversos movimientos de acercamiento a la liturgia romana por parte de los obispos de Pamplona, esta no se llegó a implantar por el momento: «[Durante el tiempo en el que ocupó la sede episcopal el obispo Blasco 1068–1078] otra vez se planteó el cambio de rito litúrgico pues se trataba de un punto básico de la Reforma Gregoriana. Poco antes de 1074 el obispo estuvo en Roma y se comprometió por escrito a introducir en su diócesis la liturgia romana. Sin embargo, no consta que ←13 | 14→lo ejecutase pues para los eclesiásticos navarros tenía que resultar duro reconocer que hasta entonces habían utilizado una liturgia contaminada por la herejía, como pretendía Gregorio VII»9.

Así pues, el nuevo rito romano no se introdujo en Navarra hasta el siglo XII, durante los primeros años del obispo Pedro de Roda (1083–1115)10, «oriundo de Rodez y monje, sucesivamente, de Sainte-Foy de Conques y Saint-Pons de Thomières, era un hombre culto, piadoso y dinámico»11. Goñi Gaztambide reconoce, por un lado, la importancia que tuvo en la Iglesia de Pamplona de la época, ya que «imprimió un rumbo diferente a la diócesis, insertándola en el movimiento de la Reforma Gregoriana. Una de sus aspiraciones consistía en unir más estrechamente la periferia con el centro. Acudió al concilio de Clermont, donde pronunció el voto de cruzada, asimismo asistió al papa Urbano II en la consagración de la iglesia de Saint-Sernin y obtuvo el primer privilegio de protección para su iglesia, que inauguraba las relaciones documentales de Roma con Pamplona. Introdujo la liturgia romana en la diócesis y la regla de San Agustín en la Iglesia iruñesa»12.

Sin embargo, Goñi Gaztambide le reprocha al Obispo Roda «haber desplegado una "política antinavarrista", plasmada en el exagerado favor que dispensó a los monasterios extranjeros en detrimento de la diócesis propia, sin duda para favorecer a su patrón, el rey Sancho Ramírez»13.

En cualquier caso, a pesar de las lógicas desavenencias entre los impulsores del rito romano y parte del pueblo navarro -poco partidarios de abrazar cualquier forma del rito que tuviera olor a intereses francosque ofreció resistencia a esta romanización14, acabó aceptándose con el paso del tiempo, desapareciendo por completo las celebraciones litúrgicas ←14 | 15→mozárabes y adoptándose en todo el reino sin mayores problemas el rito romano.

Las crónicas no ofrecen ninguna referencia explícita a la supresión del rito hispano en Navarra. Como dice Rubio Sadia, «en cierto sentido, se ha tenido la impresión de estar ante un tema “agotado”. Semejante estado de cronísticas que mencionen las vicisitudes de la transición litúrgica en Navarra»15. La escasez de documentos que se conservan choca con la trascendencia de este hecho en la historia religiosa de Navarra, como deja constancia el famoso historiador navarro Juan de Moret16.

Y así el rito romano fue imponiéndose entre las comunidades cristianas en Navarra con mucha naturalidad hasta convertirse en el único rito con el que se celebraba la liturgia en el viejo reino.

***

La diócesis de Pamplona estuvo confiada desde 1491 hasta 1539 por obispos comendatarios, purpurados con intereses más bien políticos, para los que la salvación de las almas no era un objetivo principal. Así, el 31 de agosto de 1492 el papa Alejandro VI confío la iglesia de Pamplona en encomienda al cardenal Antoniotto Pallavicini, que venía a sustituir al obispo César Borja, trasladado a la sede de Valencia. Pallavicini gobernó la diócesis como lo había hecho ya su predecesor –limitándose prácticamente a cobrar las rentas que le correspondían por distancia, sin pisar apenas suelo navarro-, dejando el poder fáctico de la diócesis a su vicario general17. Este convocó en el año 1499 un sínodo diocesano, cuando apenas quedaban dos años para la finalización de la construcción de la iglesia catedral. En este sínodo se encargó, por parte del Cabildo de Pamplona, la edición de un Misal para uso de los capitulares en sus funciones litúrgicas. La tarea se encomendó al impresor Arnaldo Guillén de Brócar, ←15 | 16→afincado en la ciudad de Pamplona desde hacía unos años, y conocido ya por el Cabildo por habérsele encargado en 1489 la edición del Manuale secundum Consuetudinem Ecclesiae Pampilonesis.

El primer Misal editado en Navarra estuvo vigente desde su edición, en torno al año 1500, hasta la edición de un nuevo Misal en el año 1557, editado bajo el pontificado del obispo Moscoso. Este nuevo Misal que suplía al de Guillén de Brócar revisó y corrigió al anterior.

Sin embargo, el concilio de Trento (1545–1563) afrontó –entre otras– una urgente reforma del uso de libros litúrgicos para las celebraciones. Y a pesar del fallecimiento del papa Pío IV en el año 1565, su sucesor Pío V continúo con el proyecto de reforma, encargando al Cardenal Sirleto que se pusiera a la cabeza de la comisión encargada de llevar a cabo la reforma litúrgica. Y así, el 14 de julio de 1570, mediante la bula Quo primum el papa Pío V promulgaba para toda la Iglesia el texto auténtico del nuevo Misal. Esta bula pontificia conllevaba, además, la obligación a toda iglesia y orden religiosa de rito latino –entre las que se encontraba la diócesis de Pamplona– de adoptar el nuevo Misal, con la excepción de aquellas que poseyeran un Misal con una antigüedad superior a los doscientos años. Era esta una medida claramente pensada para preservar ante los posibles errores de los reformados o protestantes que se hubieran colado en los textos litúrgicos. La recepción del misal y la obligación de aceptarlo fue acogida con disciplina por todas las diócesis18, y el llamado Misal de san Pío V pasó a convertirse en el único misal aceptado para la celebración de la eucaristía. El Missale Pampilonensis y su continuación del año 1557, apenas tuvieron una vida de unos 70 años.

Por lo que afecta al santoral propio de la diócesis, en el año 1587 se publicó, como suplemento al Misal de Trento, el Propio de los Santos de la Diócesis, para no romper la tradición de celebrar los santos locales como san Fermín, san Saturnino, San Veremundo o las santas Nunilo y Alodia. Este santoral propio de la diócesis fue finalmente sellado y aprobado en los acuerdos del sínodo de Rojas de Sandoval, en el año 1590, y establecen de forma clara las líneas de este.

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2. Descripción del Missale Mixtum Pampilonense

El Missale Mixtum Pampilonense es el primer misal editado en la iglesia de Pamplona, y su datación se fija en torno al año 1500. Por tanto, se trata de uno de los últimos libros incunables, de acuerdo con la definición generalizada y aceptada hoy en día entre los historiadores acerca de hasta cuándo se puede considerar un libro como «incunable»19.

Nuestra obra, objeto del presente estudio, se custodia y se puede visitar en la Biblioteca de la Catedral de Pamplona. Se trata «de un ejemplar en lengua latina, de 313 folios y 626 páginas, tamaño folio, sobre vitela, a dos columnas de 40 líneas, con capitales grabadas en figuras floreadas; contiene dos grandes xilografías que representan la Crucifixión y la Resurrección Final, firmadas con las mayúsculas I. D., que corresponden al maestro en entalladura y xilografía Juan de Vingles, francés, que trabajó para Brócar en los talleres de Pamplona, Alcalá y Toledo»20.

El libro litúrgico comienza con el calendario, recogido en las doce primeras páginas del misal –una página por mes- cuyo contenido describe Arraiza Frauca: «[en el calendario] figuran los santos tradicionales en nuestra tierra como Fermín, Saturnino, Nunilo y Alodia; otros de especial devoción popular como Babil (enero), Quiteria y Urbano (mayo), Exuperio, Quirico y Julita (junio); un tercer grupo de influencia de Amiens, como ←17 | 18→Salvio (septiembre), o de influencia riojana, como Millán (noviembre) o Emeterio y Celedonio (marzo)»21.

A continuación, a partir de la página 13 se recogen los textos para la celebración de la Misa siguiendo el orden del ciclo litúrgico, comenzando por la primera semana de Adviento, continua con el tiempo de Navidad, Epifanía, Septuagésima, Cuaresma, semana de Pasión, Semana Santa, Pascua, Ascensión, Pentecostés, Santísima Trinidad, post Trinidad, etc. A continuación, a partir de la página 318 se recogen las oraciones de preparación de la Misa para el sacerdote, según la «costumbre de la Santa Iglesia romana»22. Sin separación clara respecto a la parte precedente, se recoge el Ordinario de la misa –incluyendo las partituras de las partes cantadas: Gloria, Credo, Prefacios-, hasta llegar al Canon en la página 338, que viene precedido por dos grandes xilografías a página completa de la crucifixión y la resurrección de Jesucristo23. Después finaliza el Ordinario de la Misa con los textos del rito de la comunión y de la bendición final. A continuación, a partir de la página 349 se recogen las distintas misas comunes -apóstoles, mártires, pontífices, dedicación de la iglesia, confesores, vírgenes, etc.-. Desde las páginas 376 en adelante, se incluyen las misas conmemorativas –Santísima Trinidad, Ángeles, Santa María-; otras por algunas necesidades o de alguna devoción particular –por la Salvación, las cinco llagas de Cristo, por los difuntos, por el nombre de Jesús-; las votivas24, que recogen peticiones y/o necesidades particulares muy diversas entre sí y–por el rey y la reina, por el obispo, por la iglesia local, por el Papa, para la petición de lluvia para el campo, por aquellos que sufren alguna tribulación, para pedir alguna virtud concreta, por los enfermos, ←18 | 19→por los que se encuentran de viaje, para la remisión de los pecados, etc.- ; las misas de difuntos a partir de la página 403; y, por último, desde la página 412 hasta el inicio del santoral en la página 421 se recogen las oraciones litúrgicas de bendición de diversos elementos –agua, novios antes de esposarse, y otras comunes-.

Finalmente, la última gran parte del Missale Mixtum Pampilonense contiene el propio de los santos que se celebraban en la diócesis de Pamplona. Son 206 páginas, desde la 421 hasta la 626, que comienzan con la festividad de San Esteban, protomártir, y finalizan con Santo Tomás apóstol. Como es habitual en los misales, el santoral sigue el orden establecido en el calendario que se recogía en las primeras páginas del misal.

3. El calendario del Missale Mixtum Pampilonense

Aunque el calendario no es propiamente parte integrante del libro de la misa, sí es el directorio que regula el conjunto de todas las celebraciones. De este modo, en nuestro Missale Mixtum Pampilonense, como es costumbre en este tipo de libros litúrgicos25, viene recogido inmediatamente después de la portada del misal, ocupando una página cada mes del año, en orden cronológico: empezando en enero y terminando en diciembre.

Además del contenido principal que ofrece el calendario, esto es, las celebraciones litúrgicas dedicadas a santos, eventos de la Historia de la Salvación o memorias de aniversarios especialmente relevantes para la diócesis, se recogen en el mismo algunos elementos, comunes a los misales de la época, que aparecen en las distintas columnas de las tablas de abajo que enmarcan cada uno de los meses.

En la parte superior de cada página, junto a las iniciales KL (kalendas), al comienzo de cada mes, aparecen «unos versos a modo de sentencia, que tienen una finalidad nemotécnica, ligados a las condiciones atmosféricas, en que se indica algún aspecto cronológico, sobre la luz y la oscuridad, el día y la noche, o sobre los meses, los días y las horas»26.

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Posteriormente, nos encontramos con el número áureo (iii, xi, xvi, etc.). Se trata de un número clave que indica el ordinal del año en el ciclo de Metón y que se emplea para calcular la Pascua27.

A continuación, de izquierda a derecha, nos encontramos con las llamadas “letras dominicales” (A, b, c, d, e, f, g) que sirven para saber qué días del año caen en domingo28.

Enseguida aparece la “Calendación romana” ( Kal, IV, III, II, Non, etc.). Hay que tener en cuenta que en la Antigüedad y en la Edad Media el modo de contar los días del mes no era como se hace actualmente. En cada mes había tres días centrales, que correspondían en su origen primigenio a los días de mercado: estos eran las calendas (el primer día del mes), las nonas (los días 5 o 7 según fuera el caso)29 y los idus (correspondían a los días 13 o 15, en función de los meses)30. Estos días especiales dividían el mes en tres partes: de las calendas a las nonas, de las nonas a los idus y, finalmente, de los idus a las calendas del mes siguiente. Para hacer referencia a los días que no correspondían a ninguno de estos días especiales se contaba el número de días que faltaban para alcanzar el siguiente día especial.

De este modo, para ayudar al lector a comprender bien el significado del funcionamiento del calendario descrito en el párrafo anterior, algún ejemplo práctico sería:

iiii (non) = día 4 antes de las nonas del mes

KL = calendas del mes correspondiente. Primer día del mes.

non = nonas del mes.

←20 | 21→

viiii (id) = día 8 antes del idus del mes.

xvi (kl) = día 16 antes de las calendas del mes siguiente.

 

La siguiente información que encontramos en el calendario hace referencia a la festividad del día, es decir, la fiesta o santo que se conmemora. A su derecha, se indica el grado de solemnidad con que se celebra: o bien por capas31 o bien por número de lecturas en el Oficio de maitines32. De este modo, en el calendario de nuestro misal, se recogían seis tipos distintos de fiestas: de seis capas; de cuatro capas; de seis capas y nueve lecturas; de cuatro capas y tres lecturas; de dos capas y nueve lecturas; o de tres capas.

En la última columna se recogen anotaciones marginales que van aparejadas a algunos días y que hacen referencia a la posición del sol. Asimismo, al acabar la mayoría de los meses, en la en la última fila de cada página del calendario, se recoge una indicación acerca del ciclo lunar.

Finalmente se señala, como dato importante a tener en cuenta, que el calendario del Missale Mixtum Pampilonense omite algunas celebraciones de santos que sí recoge después en el santoral con su eucología (véase, por ejemplo, las celebraciones de San Jorge, el 23 de abril; o de Santa Ana, el 26 de julio). En la transcripción del calendario se ha optado por no incluir esas celebraciones para reflejar con la mayor fidelidad posible el contenido del mismo.

A continuación, recogemos la trascripción del calendario del Missale Mixtum Pampilonense33:

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Enero

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 25→

Febrero

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 27→

←27 |
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Marzo

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 31→

Abril

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 32→

←32 |
 33→

←33 |
 34→

Mayo

Details

Pages
466
Year
2022
ISBN (PDF)
9783631871317
ISBN (ePUB)
9783631871812
ISBN (Hardcover)
9783631869826
DOI
10.3726/b19356
Language
Spanish
Publication date
2022 (February)
Keywords
misa medieval incunable pamplona santos liturgia
Published
Berlin, Bern, Bruxelles, New York, Oxford, Warszawa, Wien, 2022. 466 p.

Biographical notes

Pablo Erdozain Castiella (Author)

Pablo Erdozáin Castiella es doctor en Teología por la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma). Actualmente, desarrolla su labor docente como profesor de Teología litúrgica y sacramentaria en la Universidad de Navarra, donde ejerce también como capellán.

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