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Hacia una nueva historia del léxico del español

Estudios sobre léxico en documentación histórica

by María Cristina Egido Fernandez (Volume editor) Alejandro Junquera Martínez (Volume editor)
©2025 Edited Collection 514 Pages

Summary

Tradicionalmente, los estudios sobre léxico han tomado como punto de referencia el análisis de obras literarias o de carácter técnico. En los últimos años estamos asistiendo a un renovado interés por la documentación textual como fuente primaria de la investigación filológica, fuente cuyos datos no han sido todavía explorados de forma sistemática y cuyo análisis contribuye a obtener una visión más holística de la historia del léxico y la historia de la lengua. El propósito que guía esta publicación es recoger una serie de estudios centrados en el léxico presente en documentación no literaria de diferentes siglos, así como otros que abordan las aportaciones que el léxico puede ofrecer a dimensiones lingüísticas como la morfología o la semántica.

Table Of Contents

  • Cubierta
  • Página de título
  • Página de derechos de autor
  • Índice
  • Índice de Figuras
  • Índice de Tablas
  • Introducción
  • Historia del Léxico
  • Edad Media
  • «Los oficios de los testes en documentos notariales del medievo asturiano»
  • «El léxico de la descripción del espacio rural en documentación medieval leonesa»
  • Siglos XVI-XVII
  • «Permeabilidad de los documentos notariales chilenos del XVII a los indigenismos»
  • «Los inventarios de bienes en Aragón: análisis léxico-semántico de voces de una relación de bienes turolense del siglo XVII»
  • «Aspectos gráfico-fonéticos, morfosintácticos y léxicos en el inventario de un alojero (Valladolid, 1699)»
  • «Estudio léxico de la documentación notarial del Condado de Treviño y La Puebla de Arganzón (Burgos). Una cata en el castellano norteño del siglo XVII»
  • «Sobre el léxico de las Ordenanzas de Murcia (s. XVII)»
  • «El léxico relacionado con los africanos en la documentación archivística panameña: siglos XVI-XVIII»
  • Siglo XVIII
  • «Voces de nueva introducción del ámbito de la indumentaria en el siglo XVIII. Estudio de la documentación de una sastrería madrileña»
  • «Dialectalismos léxicos en documentación puertorrealeña del siglo XVIII: algunas voces de la vida cotidiana en una urbe de la Bahía de Cádiz»
  • «Léxico textil en dotes dieciochescas destinadas a doncellas pobres huérfanas»
  • «El léxico del ganado en inventarios de bienes gaditanos (siglo XVIII) y su interés para la lexicología y la lexicografía históricas»
  • Siglo XIX
  • «El aporte americano a la configuración léxica del español filipino del siglo XIX: algunos datos del Arancel general de 1837»
  • Léxico y Morfología
  • «Los sufijos -uelo, -uco y -ucho en documentación notarial del siglo XVII»
  • «La lexicogénesis por sufijación en las declaraciones de médicos y cirujanos en la Edad Moderna»
  • «La derivación apreciativa en el tecnolecto metalúrgico y minero (siglos XVI-XX)»
  • Léxico y Semántica
  • «Palabras para todo en la historia del léxico español. Sobre cacharros, chismes y otros trastos»

Introducción

Tradicionalmente, los estudios sobre léxico —y, en general, las bases del estudio filológico— han tomado como punto de referencia el análisis de obras literarias o de marcado carácter técnico. Si bien es cierto que son fuentes perfectamente válidas, no debería dejarse de lado el hecho de que este tipo de recursos solo representan una parte —y no el todo— de la historia del léxico; es decir, dibujan una historia del léxico o una historia de la filología. Concretamente, la historia de un registro culto, cuidado, estándar, literario, que se aleja de la realidad lingüística, de la cotidianeidad del hablante y que, en no pocos casos, deja a un lado un componente fundamental dentro de la variación como es el aspecto diatópico (lo que relega al olvido a no pocos ítems léxicos). A la hora de trazar la historia del léxico, es fundamental analizar el vocabulario desde perspectivas diferentes a los modelos de lengua que se han considerado más generales en las distintas épocas, complementarios y necesarios todos ellos para obtener esa visión holística, total, a la que deberíamos aspirar.

En los últimos años estamos asistiendo a un renovado interés por la documentación textual como fuente primaria de la investigación histórica y filológica. Los textos que atesoran nuestros archivos son imprescindibles para la reconstrucción histórica de distintas parcelas de la lengua. De hecho, en el estudio de la historia del léxico resultan una valiosa fuente de información cuyos datos no han sido todavía explorados de forma sistemática, a pesar de que estos presentan algunas ventajas frente a la tradición textual literaria, como, por ejemplo, que están perfectamente datados y localizados, lo que hace que este tipo de materiales tengan el valor añadido de contar con una ubicación cronológica y geográfica precisa.

Y esto es, concretamente, lo que se ofrece en esta obra. El propósito que guía esta publicación es, por un lado, recoger una serie de estudios centrados en la historia del léxico que se encuentra presente en documentación no literaria de diferentes siglos (y que conforman un primer bloque «Historia del léxico»); por otro, completar estos trabajos con otros que abordan las aportaciones que el plano léxico puede ofrecer a otras dimensiones o disciplinas lingüísticas como son la morfología («Léxico y morfología») y la semántica («Léxico y semántica»).

A través de ellos se accede a datos novedosos e inéditos sobre la variedad léxica del español en un amplio espacio diacrónico que abarca desde la Edad Media hasta los siglos XIX-XX; asimismo, aportan una inestimable muestra del acervo léxico existente en las áreas de España más marcadas diatópicamente, desde el sur hasta el extremo norte —con pequeños aportes sobre el español americano y filipino—.

Así, Marta Pérez Toral y Vicente Marcet Rodríguez nos trasladan al medioevo asturleonés para analizar, la primera, en «Los oficios de los testes en documentos notariales del medievo asturiano», una serie de sustantivos derivados mediante los sufijos -ero y -dor que designan oficios y que figuran en la documentación medieval de la zona central de Asturias (siglos XIII y XIV) para especificar, en ocasiones, a los testigos presentes en el acto notarial. Vicente Marcet, por su parte, se centra en «El léxico de la descripción del espacio rural en documentación medieval leonesa» en el léxico que describía el espacio rural en el leonés occidental medieval: voces como campa, yuguería, iglesario, posafuelles y suerte —presentes en los Documentos medievales de San Andrés de Espinareda (Bierzo, siglos XIII, XIV y XV)— permiten apreciar la existencia de un continuo lingüístico peninsular.

Para los siglos XVI y XVII, los estudios de Marta Miguel Borge, Demelsa Ortiz Cruz y Miguel Ángel Puche Lorenzo y Esther Vivancos Mulero, a través de inventarios de bienes de Treviño, Burgos y Teruel, así como del texto de las Ordenanzas de Murcia, nos permiten acercarnos a la riqueza del léxico cotidiano seiscentista en algunas de las variedades diatópicas más marcadas del español: el castellano norteño («Estudio léxico de la documentación notarial del Condado de Treviño y La Puebla de Arganzón (Burgos). Una cata en el castellano norteño del siglo XVII»), el aragonés de las tierras bajas («Los inventarios de bienes en Aragón: análisis léxico-semántico de voces de una relación de bienes turolense del siglo XVII») y las hablas murcianas («Sobre el léxico de las Ordenanzas de Murcia (s. XVII)»). Voces como guarán, ranís o aldúcar resultan de interés por su raigambre dialectal aragonesa; otras, como laya, sain, gruñente, muestran influencia de diferentes zonas en el norte peninsular; asimismo el código legislativo del s. XVII murciano se convierte en un rico testimonio del léxico referido a los usos sociales de su comunidad. A ellos puede añadirse el trabajo de Javier Mora García, «Aspectos gráfico-fonéticos, morfosintácticos y léxicos en el inventario de un alojero (Valladolid, 1699)», centrado en el análisis de las particularidades que presenta el inventario de un alojero vallisoletano de finales de siglo, lo que demuestra la enorme utilidad de este tipo de fuentes documentales a la hora de abordar el estudio del léxico técnico y, en líneas generales, el léxico de la vida cotidiana.

El panorama léxico de estas áreas se completa para el siglo XVIII con los análisis de Delfina Vázquez Balonga, Marta Torres Martínez, Margarita Fernández González y Teresa Bastardín Candón, basados también en documentos que registran bienes particulares. El interés del primero, «Voces de nueva introducción del ámbito de la indumentaria en el siglo XVIII. Estudio de la documentación de una sastrería madrileña», radica en que trata el vocabulario de nueva introducción en la indumentaria madrileña del setecientos, una etapa de gran crecimiento léxico en este campo debido a los préstamos del francés que lleva aparejados el gusto por la moda del país vecino.

Los otros tres trabajos nos sitúan en la variedad diatópica meridional del español. En «Léxico textil en dotes dieciochescas destinadas a doncellas pobres y huérfanas», a partir del estudio de las voces del ámbito textil que se encuentran en repartimientos de dotes a doncellas cordobesas pobres y huérfanas —para facilitar así su matrimonio—, Marta Torres nos aporta una idea no solo del empleo extendido por todo el territorio español de palabras como bretaña, florete, gante, morlés o tripe, sino también de su uso diastrático. Es fácil suponer que las receptoras de estos géneros no pertenecían a las clases sociales más favorecidas.

Margarita González presenta en «Dialectalismos léxicos en documentación puertorrealeña del siglo XVIII: algunas voces de la vida cotidiana en una urbe de la Bahía de Cádiz» un estudio léxico centrado en el vocabulario de la vida cotidiana del Puerto Real dieciochesco a partir del análisis de diversos inventarios de bienes, centrándose especialmente en la caracterización e identificación de voces propias de la modalidad andaluza que gozan de diverso estatus: con marcación andaluza en repertorios lexicográficos (zanca, esportilla, cuchillo flamenco), sin marcación pero propias del dialecto andaluz (copa, chícharo), occidentalismos (frijón, corredor) o voces compartidas con el otro lado del Atlántico (salita, charratela, manteca de Flandes).

Por su parte, Teresa Bastardín reflexiona sobre la escasa atención prestada en la lexicografía hispánica general y dialectal a voces que denominan bienes cotidianos tan importantes en la economía tradicional como son los animales en «El léxico del ganado en inventarios de bienes gaditanos (siglo XVIII) y su interés para la lexicología y la lexicografía históricas». Por un lado, destacan en su corpus formas y acepciones que se han aceptado sin vacilar como andalucismos sin más prueba que no registrarse en el diccionario de la RAE. A la vez, andalucismos históricos como cuarteño o tusón no aparecen en los repertorios léxicos regionales por recogerse en la obra académica y considerarse, erróneamente, generales en español.

A espacios geográficos mucho más lejanos nos transportan los capítulos de Daniel Ingelmo Astorga, Viorica Codita y Mariano Quirós García y José Luis Ramírez Luengo. No podríamos ofrecer una visión completa y rigurosa de la historia léxica del español sin tener en cuenta el enorme caudal americano y su poco estudiada presencia en las islas de poniente (a través del Pacífico).

Los textos americanos virreinales poseen unas peculiaridades léxicas únicas para las que no tenemos equivalente en la España de la época. Una surge de la influencia que el español recibe de multitud de lenguas indígenas con las que entra en contacto; la otra, del hecho de que el sistema de producción en la sociedad colonial se estructurase sobre la esclavización de millones de seres humanos. Indoamericanismos como patagua, quillay, uaso, patagüey, etc., se muestran habituales en la documentación notarial chilena del siglo XVII, aspecto que Daniel Ingelmo analiza en «Permeabilidad de los documentos notariales chilenos del XVII a los indigenismos».

Al componente africano en el español americano no se le ha prestado demasiada atención desde la investigación lingüística, al menos no en todas las zonas. El aporte de Viorica Codita, «El léxico relacionado con los africanos en la documentación archivística panameña: siglos XVI-XVIII», corrobora la presencia africana muy temprana en el espacio comunicativo panameño, e identifica un conjunto de lexemas relacionados con los africanos istmeños, entre los que destacan zambaigo y mulecón.

Finalmente, como cierre del primer bloque temático, Mariano Quirós y José Luis Ramírez Luengo se centran en «El aporte americano a la configuración léxica del español filipino del siglo XIX: algunos datos del Arancel general de 1837» en la historia del español en Filipinas —que continúa sin recibir una atención sistemática—, y, en concreto, en uno de sus aspectos más interesantes: la imbricación de los indigenismos americanos con la configuración léxica de esta variedad diatópica, propiciada, en gran medida, por la estrecha vinculación mercantil establecida, entre Manila y Acapulco. A resultas de un traslado desde el Nuevo Mundo, llegan a Filipinas préstamos quechuas, caribes, taínos y, especialmente, nahuatlismos (cacao, hule, mecatillo, metate).

El capítulo que inaugura el bloque «Léxico y morfología» —dedicado a las relaciones entre ambos planos lingüísticos— está dedicado al léxico formado mediante la adición de sufijos diminutivos presente en la documentación notarial del siglo XVII recogida en el Corpus Léxico de Inventarios (CorLexIn). En «Los sufijos -uelo, -uco y -ucho en documentación notarial del siglo XVII», Aarón A. Alonso Nogueira concluye que -uelo es el sufijo que aparece con mayor frecuencia de los tres, con plena funcionalidad en la época; -uco, en cambio, tiene un uso muy marcado diatópicamente (Cantabria) y -ucho, totalmente lexicalizado.

Al análisis de la derivación o la composición como procesos internos de lexicogénesis en español se dedica el trabajo de Antonio Martín-Rubio, «La lexicogénesis por sufijación en las declaraciones de médicos y cirujanos de la Edad Moderna». Basándose en un corpus de certificados médicos, propone un estudio de los términos médicos cuya creación en la Edad Moderna se debe al empleo de sufijos derivativos. Con el corpus Oralia Diacrónica del Español (ODE) como punto de partida, señala que entre los afijos vinculados al lenguaje de especialidad médico destacan el sufijo -oso, muy recurrente (edematoso, estertoroso, pingüedinoso); junto a este, -ítico es el más común para describir patologías relacionadas con una inflamación.

De nuevo sobre el léxico de carácter técnico, María Teresa Cantillo Nieves nos introduce con «La derivación apreciativa en el tecnolecto metalúrgico y minero (siglos XVI-XX)» en el mundo de la extracción minera que se desarrolla desde el siglo XVI a ambos lados del océano, y en un conjunto de términos especializados del ámbito minerometalúrgico creados mediante el recurso de la sufijación apreciativa. Toda una colección de tecnicismos con los que designar los nuevos materiales que se descubren, las herramientas o los procesos metalúrgicos más avanzados, en los que se refleja el progreso tecnológico de cada período. Destaca el papel desempeñado por la neología de sentido en este vocabulario, ya que un número significativo de las voces examinadas revelan una analogía, más o menos transparente, motivada por la base léxica a partir de la que se forman, como sucede en barquín, canutillo, espadilla, crestón o mantón.

Finalmente, cierra el volumen el bloque dedicado a «Léxico y semántica», en el que la contribución de Florencio del Barrio de la Rosa, «Palabras para todo en la historia del léxico español. Sobre cacharros, chismes y otros trastos», aborda los procesos de cambio semántico sufridos por los términos cacharro, chisme y trasto hasta convertirse en palabras generales del español. Como resultado de la desemantización del contenido descriptivo original de estas palabras, se produce un proceso de generalización semántica y una ampliación de su campo extensional. La transformación se produce en épocas recientes: el campo extensional de trasto está ampliado ya en la primera mitad del siglo XVII; el campo denotativo de chisme se generaliza a lo largo del siglo XVIII, y habrá que esperar hasta el XIX para observar esta ampliación en cacharro.

En definitiva, se presenta aquí una inmejorable muestra de estudios sobre la variedad léxica del español, con una amplia mirada a la diacronía y la diatopía que contribuye a completar en mayor grado la historia léxica de nuestra lengua; ofrece un abanico de nuevas perspectivas, fuentes y metodologías alternativas y complementarias a las fuentes tradicionales, y, sin duda, permite esbozar una nueva historia del léxico del español.

M.a Cristina Egido

Alejandro Junquera

Los oficios de los testes en documentos notariales del medievo asturiano

Marta Pérez Toral

Universidad de Oviedo

Resumen: Nuestro objetivo es el análisis léxico de una serie de sustantivos derivados mediante los sufijos -ero y -dor, que designan oficios y que aparecen relacionados en la documentación medieval asturiana para especificar, en ocasiones, a los testigos presentes en el acto notarial. Nuestro punto de partida son un conjunto de documentos de los siglos XIII y XIV escritos, en su mayoría, en la zona central de Asturias. En nuestro estudio, trazaremos la trayectoria cronológica de esas voces y su posible extensión o restricción geográfica a tenor de su aparición en los diccionarios y en otros corpus léxicos de índole más general.

Palabras clave: derivación, léxico de oficios, documentos asturianos medievales.

Abstract: Our objective is the lexical analysis of a series of nouns derived by means of the suffixes -ero and -dor, which designate offices, and which appear related in medieval Asturian documentation to specify, on occasions, the witnesses present in the notarial act. Our starting point is a set of documents from the 13th and 14th centuries, mostly written in the central area of Asturias. In our study, we will trace the chronological trajectory of these words and their possible geographical extension or restriction according to their appearance in dictionaries and in other lexical corpora of a more general nature.

Keywords: derivation, lexicon of professions, medieval Asturian documents.

1. Introducción

Para nuestro estudio hemos utilizado un conjunto de documentos notariales reunidos en dos volúmenes, ambos editados por paleógrafos o historiadores. Uno (Sanz Fuentes y Calleja Puerta, 2005) reúne una serie de testimonios manuscritos medievales del reino de Asturias; entre estos, el documento más antiguo data del año 803, aunque realmente la actividad notarial empieza en Oviedo en el año 1258; y entre los últimos, una carta de indulgencias y perdones de 1465 en favor de la Cofradía de la Cámara Santa de la catedral de Oviedo y un epitafio de Frigión de Cifuentes de 1485. El otro volumen (Antuña Castro, 2018) recoge más de un centenar de documentos del área central del señorío de los obispos de Oviedo, datados entre 1291 y 1389 repartidos en 14 notarías; aquí el documento más antiguo es un poder de 1291 firmado por Fernán Alonso, notario público de la Iglesia de Oviedo en Langneo, y el último documento es de 1389 y coincide con la muerte del prelado ovetense don Gutierre de Toledo.

Como ya señalamos en otras ocasiones (Pérez Toral, 2008, 2015 y 2020), este tipo de textos notariales son muy importantes para el estudio histórico de la lengua, sobre todo para las investigaciones lexicográficas, porque se suponen «textos de la vida cotidiana cuyo objetivo era dejar constancia fidedigna de las palabras dichas por los que comparecían en el acto notarial» (Pérez Toral, 2020: 294).

Nuestro objetivo es, a partir del corpus seleccionado de los siglos XIII y XIV, el estudio de una serie de voces que designan los ‘oficios’1 de los testes relacionados en la parte final de los documentos notariales, normalmente entre la data y la suscripción y la signatura notarial. Ya Alfonso X estableció ciertas pautas sobre la escritura de las cartas, sobre los escribanos públicos y sobre los testigos, concretamente en la Partida III, título XVIII, ley LIV:

Como deuen ser fechas las notas e las cartas de los escriuanos publicos. En toda carta que sea fecha por mano de escriuano publico deuen ser puestos los nomes de aquellos que la mandan fazer: e el pleyto sobre que fue fecha […] e los testigos que se acertaron y, […] e abonda en toda carta pública, que sean dos escriuanos publicos por testigos sin aquel que faze la carta, que escriuan sus nonbres en ella, o si por auentura tantos escriuanos publicos non podieren auer en el logar, tomen tres omes bonos por testigos, que escriuan y sus nomes, e los nomes de los testigos deuen seer escritos en fin de la carta ante que el escriuano publico, que la fizo, escriua su nome2.

En este sentido, en los documentos consultados, se observa cómo la forma habitual de introducir la reseña de los testigos que dan fe del hecho documental es el término testes o la abreviatura ts, también se refieren a ellos como moradores (‘vecinos del lugar’), testemunnas, testigos, presentes o su abreviatura ps, y con las fórmulas los que presentes fuerunt, qui presentes fuerunt, presentes quando se otorgo y otras variantes; o simplemente e otros; y, a continuación, el antropónimo seguido, en la mayoría de los casos, del oficio. Advierte, al respecto, Antuña Castro (2018: 186-187), que entre los testigos se puede detectar algún grado de parentesco3 o incluso relaciones laborales entre señor y criados, también vínculos de tipo geográfico, es decir, moradores del mismo lugar, o vínculos institucionales, por ejemplo, entre los monjes de un monasterio, o incluso lazos de tipo gremial, como los casos en que los testigos comparten el mismo oficio.

Con cierta frecuencia, esos testigos son personas de cierta relevancia como escuderos, caballeros, capellanes, clérigos, canónigos, abades, etc., pero también gentes de profesiones sociales no muy notables, como artesanos o mercaderes, por ejemplo, albergueros, carniceros, ferreros, manteros, zapateros, andadores o techadores, entre otros; lo que podría significar la relevancia social que estas clases van consiguiendo (Antuña Castro, 2018: 187).

Para nuestro estudio, hemos hecho una selección de oficios, teniendo en cuenta únicamente los derivados nominales que contienen dos de los sufijos más productivos en español, como advierte la Academia en su Gramática, (RAE, 2009: 466), que son -ero y -dor.

2. Derivados nominales con el sufijo -ero

Este sufijo, que procede del latín -arius, se utiliza casi siempre para la derivación nominal de sustantivos que indican ‘oficio, ocupación, profesión o cargo’, como recoge el Diccionario de la lengua española (DLE). Como advierten Santiago Lacuesta y Bustos Gisbert (1999), el significado mayoritario en el caso del sufijo -ero es el que designa ‘oficios’ o ‘profesiones’. Detalla, asimismo, la RAE (2009: 468) que «el sustantivo que aparece en la base de la derivación de estos nombres denota lo que la persona vende, […], fabrica, prepara, compone […]».

Desde un punto de vista diacrónico, estudios anteriores de lexicografía histórica se han ocupado de los nombres de oficios con el sufijo -ero; de ellos destacaré el trabajo de Morala Rodríguez (2010), sobre los oficios en ordenanzas locales entre los siglos XVI y XVIII o los de Junquera Martínez (2023 y en prensa), centrados, respectivamente, en las profesiones a partir de textos del siglo XVII y de la documentación catedralicia salmantina (ss. XI-XIII); todos ellos realizados a partir de corpus no literarios.

2.1. Albardero

Localizamos un ejemplo del medievo asturiano en nuestro corpus:

(1)

Alfonso Iohan de la Nozeda, albardero (1376, Oviedo; S-C4: 191)

El DLE define esta voz (s.v. albardero) como ‘fabricante o vendedor de albardas’, con la que coincide el Diccionario Etimolóxicu de la Llingua Asturiana (DELLA) (s.v. albarderu): ‘el que fai o igua albardes’, ‘el que fai o viende albardes, ‘guarnicioneru’; y consigna ejemplos desde el siglo XII hasta el XV:

(2)

Aluardero conf. (1191, [SPE-I/352])

(3)

Martin Yuanes aluardero (1241, [ACL/89])

(4)

Fernan Viganno ferrero Johan Vueste albardero (1358, [SP-II/345])

(5)

Details

Pages
514
Publication Year
2025
ISBN (PDF)
9783631916360
ISBN (ePUB)
9783631916377
ISBN (Hardcover)
9783631916261
DOI
10.3726/b21659
Language
Spanish; Castilian
Publication date
2025 (December)
Keywords
Léxico Diacronía Documentación histórica Lexicografía histórica Morfología histórica Semántica histórica Edad Media Siglos XVI-XVII Siglo XVIII Siglo XIX
Published
Berlin, Bruxelles, Chennai, Lausanne, New York, Oxford, 2025. 514 p., 30 il. blanco/negro, 5 tablas.
Product Safety
Peter Lang Group AG

Biographical notes

María Cristina Egido Fernandez (Volume editor) Alejandro Junquera Martínez (Volume editor)

María Cristina Egido Fernández es profesora titular en la Universidad de León. Su investigación se centra en el léxico de los siglos XVII y XVIII y la historia del español en América. Es IP del proyecto CorLexIn y del GIR «Variación diatópica y diacrónica del léxico». Alejandro Junquera Martínez es profesor ayudante doctor en la Universidad de León. Su investigación se centra en el léxico del siglo XVII y su tratamiento lexicográfico. Forma parte del proyecto CorLexIn y del GIR «Variación diatópica y diacrónica del léxico».

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Title: Hacia una nueva historia del léxico del español