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Gernika(k)/Guernica(s)

Resemantizaciones de un trauma histórico

by Maria Jose Olaziregi Alustiza (Volume editor) Ana Gandara Sorarrain (Volume editor)
©2025 Edited Collection VIII, 490 Pages
Open Access

Summary

La masacre perpetrada contra la población civil en 1937 en la villa vizcaína de Gernika se ha convertido en un verdadero dispositivo de la memoria que inspira creaciones artísticas de muy diversa índole. El más conocido, sin duda, el Guernica (1937) de Pablo Picasso. De ahí el título que hemos propuesto para este volumen, Gernika(k) / Guernica(s). Resemantizaciones de un trauma histórico. Ambos, el bombardeo y el cuadro, estructuran los diversos capítulos que reflexionan sobre su representación en el arte y la literatura. Otras contribuciones denuncian la manipulación histórica del bombardeo, o su simbolismo como lugar de memoria. Convertido en símbolo polivalente, Gernika es fuente de inspiración para los artistas y para la reflexión crítica que, lejos del contexto histórico específico que lo generó, ha acertado en concitar reivindicaciones como la de la paz y denuncias como la del horror de la guerra.

Table Of Contents

  • Portada
  • Página de medio título
  • Página de título
  • Página de derechos de autor
  • Índice
  • Gernika, siempre. A modo de breve introducción
  • Literatura
  • Re-imaginando pasados queer: “Ikatza bezain beltz” (‘Como el carbón’) y “Bizi hori galtzeko beldurrez” (‘Con miedo de perder esa vida’) (1997), de Xabier Montoia
  • Picasso, Zumeta y Laboa: el Gernika de Joseba Larratxe en el cómic Yo no soy Mikel Laboa
  • Memoria multidireccional y el choc en retour del pasado imperial: análisis de la representación de los bombardeos en los textos de Sarrionandia
  • Euzko Gogoa: el roble en el exilio
  • Madres en guerra: Gernika en las memorias de Pilar de Zubiaurre y Polixene Trabudua, escritoras nacionalistas vascas
  • Écfrasis del Guernica en Belarraren ahoa (El Filo de la hierba) de Harkaitz Cano
  • Gernika, transmedialidad y memoria para el futuro en la narrativa alemana del siglo XXI
  • Gernika con voz de mujer
  • Guernica (1959) de Fernando Arrabal o de la reverberación dramatúrgica
  • Literatura infantil y juvenil vasca como transmisor de la memoria de la Guerra Civil y el franquismo
  • Gernika(s) en la literatura gallega: de lo histórico a lo alegórico, de lo local a lo universal
  • Literatura Oral y Obras Musicales
  • “Gernika – Lekeitio 4” de Mikel Laboa: emotividad sublimada de un trauma histórico
  • Los ecos de Gernika en el bertsolarismo improvisado: 1979–2019
  • “Gernika jausi da baino galdu ez” (Ha caído Gernika, pero no la hemos perdido): imaginario de la ópera Gernika de Francisco Escudero
  • Remediaciones Del Cuadro de Picasso
  • El Guernica en pantalla. Trans-formaciones y medios
  • Las relocalizaciones del Guernica
  • Madre con niño muerto: iconografía materna y orden de género en la Guerra Civil
  • Comisariado y memoria. Los gernikas de Xabier Sáenz de Gorbea
  • La dimensión transformadora de Guernica-Gernikara: El plan político y cultural para Gernika y su entorno
  • El Árbol de Gernika
  • Gernika en La Habana y en el Río de la Plata. Origen y vigencia de un símbolo.
  • Gernika, símbolo y lugar de memoria
  • El árbol de Gernika y el cráneo de Urtiaga, ejemplos de simbología e identidad
  • Aproximación Histórica
  • Memoria histórica y criterio historiográfico Tras más de ocho décadas, la mentira del general Franco persiste
  • La nueva Gernika-Ucrania
  • Gernika 1937: laboratorio de reconstrucción

Aitana Albisua-Ortiz

Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU; MHLI)1

Re-imaginando pasados queer: “Ikatza bezain beltz” (‘Como el carbón’) y “Bizi hori galtzeko beldurrez” (‘Con miedo de perder esa vida’) (1997), de Xabier Montoia

Resumen: El bombardeo de Gernika en 1937 constituye un acontecimiento de resonancia global, cuyo impacto simbólico ha permeado diversos campos artísticos. En la literatura vasca, aunque el tema ha sido tratado en novelas, ensayos y cómics, la narrativa breve se ha resentido a la hora de relatarlo, con algunas excepciones como el cuento “Ikatza bezain beltz” (“Como el carbón”, 2005) de Xabier Montoia (1997). Este relato presenta la historia de un joven homosexual vitoriano que, previo a su sexilio en 1937, mantiene una relación sexoafectiva con un aviador alemán vinculado al bombardeo. El protagonista reaparece en el relato “Bizi hori galtzeko beldurrez”, donde, al regresar a Vitoria rememora su vida anterior al exilio forzado. La presencia de un protagonista homosexual en una narrativa ambientada en el contexto del bombardeo de Guernica se entrelaza con los procesos de recuperación de la memoria histórica del colectivo LGTBIQ+, donde se rescatan aquellas voces sistemáticamente relegadas al olvido.

El objetivo principal de este estudio, por tanto, es entablar un diálogo entre los estudios de la memoria y los estudios LGTBIQ+/Queer, a partir de la confluencia entre la memoria, la literatura y la identidad sexual presente en los cuentos de Montoia, con el fin de indagar en la capacidad de la ficción histórica como medio para queerizar la memoria o, en otras palabras, integrar aquellas memorias excluidas de los relatos oficiales. Este enfoque promueve una reconstrucción histórica más inclusiva, al visibilizar narrativas históricamente silenciadas, contribuyendo así a una comprensión más amplia y compleja de la memoria colectiva.

Palabras clave: Xabier Montoia, literatura vasca, Gernika, contramemoria, queer, homosexualidad

1. Introducción

A la hora de elaborar una historia queer o LGTBIQ+ es notable cómo la reconstrucción memorialista de los sujetos disidentes ha estado, y sigue estando, notablemente marcada por el silencio, el olvido y la ausencia, como consecuencia del modo de operar de aquellas estructuras de poder que las sitúan en los márgenes de la sociedad (Dragojlovic y Quinan 2023). En este sentido, Rosi Braidotti, en el marco de los conceptos deleuzianos de memoria mayoritaria y minoritaria, ha señalado cómo el sujeto falogocéntrico, considerado como el hombre blanco, heterosexual y propietario, monopoliza y controla el banco centralizado del saber y los mecanismos del sistema memorial, originando la marginación de sujetos no hegemónicos y sus memorias, relegándolos a los márgenes de la historia (2006). Una óptica disidente revela, por tanto, cómo la historia oficial, al igual que el relato de la memoria colectiva, está poblada mayoritariamente por la visibilidad de sucesos relatados desde sujetos normativos. Los siglos de opresión y silenciamiento sistemático de su existencia han derivado en un miedo colectivo al borrado definitivo de su historia. Este temor, lejos de ser paralizador, ha producido un impacto constructivo, puesto que el vacío histórico ha generado un anhelo de conocimiento (Bauml Duberman et al. 1991) que, a su vez, ha impulsado a investigadoras/es y creadoras/es a iniciar tareas de preservación de la memoria queer en distintos ámbitos (Ryberg 2020), como la historia o la literatura. Tras una etapa anterior centrada principalmente en la fundación de fondos archivísticos de la historia LGTBIQ+, en el seno de los estudios queer se observa la presencia de un “giro archivístico”, comprendido como una reconsideración teórica de lo que se entiende por archivo, cómo se ha interpretado tradicionalmente, sus aspectos problemáticos y, asimismo, se plantea una apertura a nuevas vías mediante las que rastrear y representar los vacíos documentales de la memoria colectiva queer (Arondekar et al. 2015). En efecto, investigaciones y reflexiones teóricas en torno a los archivos LGTBIQ+ resultan indispensables en la medida en que, citando a la historiadora Aleida Assman:

The historical archive helps us to position ourselves in time; it affords us the possibility of comparison and reflection for a retrospective historical consciousness. We must acknowledge, however, that archives are selective as well. They are in no way all-inclusive but have their own structural mechanisms of exclusion in terms of class, race, and gender. These mechanisms, however, have in recent decades become the focus of critical attention, debate, and investigation, which are themselves powerful agents of change. (2008, 106)

Por consiguiente, dada la importancia de las políticas del pasado para comprender en su complejidad la posición actual de este colectivo en la sociedad, conocer su historia resulta esencial para visibilizar las dinámicas de exclusión y marginación a las que han sido sometidos a lo largo del tiempo, al igual que para reconocer las luchas y logros que han permitido avanzar hacia una mayor igualdad y justicia (Bauml Duberman et al. 1991; Love 2007). De acuerdo con Javier Fernández Galeano y Geoffroy Huard (2024), en la investigación archivística desarrollada en el contexto español sobre los represaliados durante la Guerra Civil y la posterior dictadura, destaca una notable proliferación de investigaciones al respecto de la represión judicial llevadas a cabo a partir de archivos relativos a las condenas bajo las leyes de Vagos y Maleantes (1954–1970) y de Peligrosidad y Rehabilitación Social (1970–1978). El avance de estos estudios ha impulsado a los investigadores a profundizar en otras dimensiones de la disidencia sexual. Concretamente, se ha producido un giro enfocado en el estudio de las cotidianidades queer, en tanto que apenas ha quedado constancia de sus expresiones afectivas y subversivas (Fernández Galeano y Huard 2024).

El enfoque adoptado por los estudiosos plantea una línea de investigación complementaria, en comparación a estudios anteriores centrados mayoritariamente en la documentación judicial. Este contrapunto permite superar la restricción que reduce al sujeto LGBT a la mera figura de víctima, abriendo de esta manera nuevas vías para comprender su agencia y experiencia histórica (Fernández Galeano y Huard 2024). Este aspecto favorece una mayor profundización en el complejo entramado de la cotidianidad y de las relaciones sexoafectivas no heteronormativas que lograron pasar desapercibidas. Revelar sucesos no detectados por los aparatos represivos sugiere, por tanto, que se sitúan más allá de lo visible. En un contexto de fuerte represión hacia la disidencia, su estrategia principal era asegurar la supervivencia mediante el ocultamiento y disimulo, sin renunciar a su deseo. En otras palabras, nos referimos al “discurso oculto”, según la terminología de James C. Scott (2000), de sujetos sexodisidentes.

En contextos virulentos no siempre existe la posibilidad de llevar a cabo una oposición directa al poder sin que ello constituya un riesgo para el individuo. Ante la amenaza de tal represión y la complejidad de elaborar una resistencia, el sujeto marginado cuenta con la posibilidad de transformar la propia intimidad y la capacidad de ocultarla en un acto de rebeldía (Scott 2000). En esta posición de peligro, por ende, el objetivo final de la formulación de una resistencia mediante la intimidad sexoafectiva disidente sería evitar dejar rastro de la existencia de tales actos en el momento, tanto como para la posterioridad.

Por este motivo, el rastreo de la cotidianeidad queer resulta una tarea ardua, en la medida en que se trata de traer a la luz aquello que deliberadamente aspiraba a quedar relegado a lo subrepticio. Además, en el supuesto de obtener documentación acerca de los sujetos oprimidos, resulta que el relato de los sucesos se torna en una descripción desvirtuada realizada desde la óptica de las clases dominantes (Scott 2000), apreciable en la redacción de los archivos judiciales del colectivo LGTBIQ+. Por consiguiente, en el debate en torno a los archivos queer llevado a cabo en la mesa redonda “Queering Archives” conformado por las/os investigadoras/es Anjali Arondekar, Ann Cvetkovich, Christina B. Hanhardt, Regina Kunzel, Tavia Nyong’o, Juana María Rodríguez y Susan Stryker (2015), se ha traído a colación la potencialidad de otros medios materiales como posibles recursos con los que llenar los vacíos archivísticos, entre los cuales se encuentra la creación literaria. Esta posibilidad resulta de gran relevancia en contextos donde la documentación histórica no es especialmente abundante y, tal como indica Abel Díaz (2020), este sería el caso del País Vasco.

La represión histórica ha conducido, por tanto, a la desaparición de materiales documentales que reflejarían la vida privada de los sujetos disidentes. A este respecto, Alberto Mira, en su influyente obra De Sodoma a Chueca. Una historia cultural de la homosexualidad en España en el siglo XX, incide en la falta de “las historias cotidianas que nunca llegaron a encontrar reflejo textual” (2014, 32). Entendiendo el “reflejo textual” mencionado por Mira en su amplio sentido, como el correlato de dichas experiencias plasmado en un texto literario o histórico, esta observación recalca nuevamente la falta documental de las intimidades queer. Frente a esta configuración del archivo, María Rosón y Rosa María Medina-Doménech inciden en “abrirnos a la posibilidad de generar nuevos archivos que nos permitan acercarnos a lo que no ha sido encarpetado dentro del archivo tradicional” (2017, 421). Este planteamiento resuena en consonancia con los objetivos de esta investigación, que busca explorar y analizar esas nuevas formas de archivo y documentación.

Con motivo de la confluencia de la Guerra Civil, el bombardeo de Gernika y la subjetividad homosexual en los cuentos “Ikatza bezain beltz” y “Bizi hori galtzeko beldurrez”, de Xabier Montoia (1997), el presente artículo cumple con la finalidad de ahondar a partir de los textos literarios en la potencialidad de la literatura a la hora de recuperar y re-imaginar la cotidianeidad queer en tanto que, como sostiene Astrid Erll (2012), ambas, la literatura y la memoria, producen, de manera constructiva, versiones de la realidad y del pasado. Concretamente, en el presente estudio se profundiza sobre la representación literaria de la memoria a la par que la creación literaria de la memoria (Erll 2012). Esta investigación apela a las potencialidades de deconstrucción, afirmación y revisión de la literatura que, en su conjunto, apuestan por la capacidad literaria de crear otras realidades a partir de la ficción, capaz de reproducir eventos históricos, pero, también, cuestionar versiones hegemónicas de la memoria y denunciar sus criterios de exclusión (Erll 2012). En este sentido, desde la intersección de los estudios de la memoria y los estudios queer, el análisis literario pivota en torno al concepto queering memory (Dragojlovic y Quinan 2023, 3–4), o “queerizar la memoria”, comprendido como una estrategia dirigida a la creación de narrativas alternativas en las que se entrelazan los conceptos de sexualidad, memoria y género, que, además de cumplir una función creativa e imaginativa, denuncia los mecanismos de la memoria que privilegian la visibilidad de ciertos testimonios y silencian memorias periféricas.

2. Re-imaginando la (contra)memoria: exploraciones de la subjetividad queer

En el desarrollo literario de las escrituras en torno al bombardeo de Gernika, el cuento de Montoia concuerda con la diversificación de enfoques e hilos temáticos cultivados por autoras/es vascas/os alrededor del año 2000 (Olaziregi y Otaegi 2011). En este supuesto, el relato de las vivencias de protagonistas sexodisidentes subraya la crueldad a la que se ven expuestos en situaciones bélicas, en la medida en que los diferentes ejes identitarios que subyacen a un sujeto se corresponden con diversos mecanismos de poder que ejercen opresión sobre él (Ayerbe-Sudupe 2023). El plano identitario del personaje resulta llamativo, en primer lugar, por la escasa presencia de obras que exploren momentos cercanos al bombardeo de Gernika a partir de sujetos sexodisidentes y, en segundo lugar, por las significaciones derivadas del propio relato que ponen en relación la historia, la memoria y la literatura.

“Ikatza bezain beltz” inaugura el short story cicle titulado Gasteizko hondar­tzak (Las playas de Gasteiz, 1997) escrito por Xabier Montoia y galardonado con el Premio Euskadi de Difusión 1998. La trama del primer cuento se centra en la emergencia del deseo del protagonista, Marcelo, hacia cuerpos masculinos y sus implicaciones al ser un sujeto homosexual en el contexto de una sociedad homófoba, católica y en guerra, y, especialmente, en el modo de sobrellevar una relación fuera de la heteronormatividad en dicho contexto con un aviador involucrado en una tragedia histórica como el bombardeo de Gernika. Al inicio del relato se establece una doble identificación de la guerra, simbolizando simultáneamente la Guerra Civil y la batalla personal de un sujeto no heteronormativo. Esta dualidad amplía las interpretaciones sobre lo que una contienda significa para un individuo según sus ejes identitarios. Así, la presencia de dos conflictos evidencia cómo, en el seno de una pugna histórica, coexisten otras disputas personales y tragedias, eclipsadas en los anales de la historia por los grandes acontecimientos. Esta interpretación se ve condensada en los párrafos inaugurales del cuento:

Hay un día en nuestra vida que nunca podremos olvidar, quizá el único recuerdo que todos tengamos en común: la dulce memoria de la primera vez que apagamos en otro el fuego de nuestro cuerpo. (Yo perdí la virginidad el 27 de abril de 1937). Apostaría a que se trata de algo que nadie olvida; algo que a todos se nos queda adherido a la mente como la roña al hierro. Un endiablado recuerdo, más resistente que el acero. (El cielo estaba despejado sobre Guernica).

Hay una época en la vida en que uno –no siendo ya un niño y sin haberse vuelto aún del todo un hombre– echa a correr, completamente ignorante de su destino, en una carrera que no tiene otra meta que la muerte. (Aquellos años fueron muy duros para mí, y no sólo a causa de la guerra). Eso se aprende después, claro, mucho después. Hasta que nos damos cuenta, nos esforzamos como locos, queriendo siempre ir más allá, ansiosos por llegar a ese presunto paraíso que llaman la hombría. (Montoia 2005, 99)

La primera oración, seguida de la mención del día anterior al bombardeo, alude al impacto de este evento en la memoria colectiva vasca y, a su vez, a la relevancia del primer encuentro sexual en la memoria individual, resaltando nuevamente la dualidad entre los sucesos relevantes a nivel colectivo y personal. Además, se cita directamente la ciudad de Gernika al señalar cómo el cielo del municipio está despejado, en tanto la tragedia –la individual del personaje y la colectiva– no ha sucedido y aún no se vislumbra en el horizonte. En lo sucesivo, el protagonista rememora su estado emocional de aquel entonces, dominado por el deseo sexual, el cual impregna todos los aspectos de su vida. En una situación semejante se encontraba su amigo Teo; sin embargo, el protagonista puntualiza las diferencias existentes entre ambas situaciones sentimentales (Montoia 2005), ya que, con la emergencia de su deseo, desarrolla e interioriza una consciencia homosexual. Esto es, un reconocimiento de su orientación sexual, pero, sobre todo, de las consecuencias en relación con su posición ante la normatividad. Citando a Alberto Mira, “la idea prevalente para cualquier homosexual consciente de su diferencia en aquellos años era que la homosexualidad era una etiqueta destructiva y dañina” (2014, 240). Fruto de este conocimiento se introducen prácticas de resistencia y de supervivencia como la figura del armario (Satrustegi 2020) y la “cartografía de lo oculto” (Albisua-Ortiz 2023), entendidos como un conjunto de espacios alejados de lo público y lo visible poblados principalmente por sujetos marginales, los cuáles se observan en la siguiente cita:

Son las raíces, aunque estén escondidas bajo tierra; las que mantiene erguido el árbol. Y yo, al igual que las raíces de un árbol, tenía que permanecer escondido bajo tierra; debía mantener ocultos todos mis sueños, mis ansias, mis deseos e intenciones. Esa necesidad me alejaba de los demás, y me empujaba a la soledad cada vez con más fuerza” (Montoia 2005, 109).

La intensificación de la represión homófoba a finales del s. XIX (Mira 2014) confluyó en un clima de sospecha donde cualquier individuo podía ser categorizado como homosexual por exhibir rasgos afeminados, asociados al estereotipo homosexual de la época. Más allá de la criminalización de prácticas homosexuales, la transgresión de la diferencia sexual al no ajustarse al modelo de masculinidad hegemónica en dicho contexto histórico era igualmente vinculado con la homosexualidad (Díaz 2021). En el cuento no se manifiestan comportamientos alineados con la feminidad per se. No obstante, en el ámbito de la masculinidad, el espacio público y la colectividad son fundamentales, pues mediante la exposición de atributos asociados tradicionalmente a lo masculino, como las prácticas heterosexuales, se valida la masculinidad del individuo y lo inserta en la esfera masculina aceptada (Sacchetti 2012). En lo referente al protagonista, se observa una omisión de este comportamiento: a la hora de alardear de su masculinidad mediante el relato público de sus prácticas heterosexuales y, por consiguiente, constatar su adhesión a las normas tradicionales de género, este opta por no pronunciarse (Montoia 2005, 100) y, posteriormente, miente sobre mantener una relación con una mujer (Montoia 2005, 107) con el fin de evitar generar sospechas.

La retórica de la injuria incluye en su seno la sospecha de la homosexualidad (Mira 2014), aspecto que explica cómo el deseo no heteronormativo de Marcelo y la ubicuidad de la denostación homófoba obligan al sujeto a ocultar sus emociones y pensamientos como estrategia de supervivencia, reduciendo así la existencia de recelos capaces de ponerlo en el centro de la represión. La siguiente cita de Didier Eribon expone en detalle las implicaciones de la injuria para el sujeto no heteronormativo:

El insulto es, pues, un veredicto. Es una sentencia casi definitiva, una condena a cadena perpetua, y con la que habrá que vivir. Un gay aprende su diferencia merced al choque de la injuria y sus efectos, el principal de los cuales es sin duda el percatarse de esta asimetría fundamental que instaura el acto de lenguaje: descubro que soy una persona de la que se puede decir esto o aquello, a la que se le puede decir tal o cual cosa, alguien que es objeto de miradas, divagaciones, y al que esas miradas y divagaciones estigmatizan. La “nominación” produce una toma de conciencia de uno mismo como “otro” que los demás transforman en “objeto”. (2001, 30)

La necesidad de ocultamiento sume al personaje en un estado de sufrimiento donde solo encuentra consuelo en su “cartografía de lo oculto” (Albisua-Ortiz 2023, 73), conformada por espacios escondidos y oscuros situados al margen de aquellos lugares ocupados por sujetos hegemónicos donde expresar sus emociones con la libertad y seguridad brindada, en cierta medida, por estos sitios. En este punto del relato, la Guerra Civil queda relegada a un segundo plano para el protagonista, puesto que el drama principal experimentado es la represión de su deseo. Esto destaca que, incluso en un contexto bélico, las experiencias individuales, especialmente de los sujetos sexodivergentes, siguen una temporalidad propia y no se ven eclipsadas totalmente por la guerra, aunque sí perciban sus consecuencias.

El conflicto personal del protagonista, intensificado por la presencia de los militares en su trabajo, crea un paralelismo con el avance de la Guerra Civil. Su deseo sexual se vuelve tan abrumador que lo lleva a masturbarse en la caldera de carbón y borrar toda evidencia (Montoia 2005, 104), pasaje sobre el que se basa el título del cuento. Desde la moral cristiana de la época, la masturbación y la homosexualidad eran consideradas desviaciones de la naturaleza humana, dado que no se alineaban con el matrimonio y la procreación (Díaz 2020). Este acto simboliza la angustia y culpa del protagonista, subrayando la tensión entre su deseo personal y el código social y religioso. En este momento de la narración aparece el personaje Hans Schwartz, el piloto alemán con quien mantiene su primera relación. Al conocer al piloto, Marcelo describe sus ojos con el adjetivo “despejado”, calificativo empleado por primera vez en referencia al cielo despejado de Gernika y, además, es el centro de la comparación del color de los ojos con el azul del mar previo a la llegada de una tormenta (Montoia 2005, 105). Esta descripción funciona a modo de prolepsis, pues anticipa el papel del piloto en la desestabilización de la vida personal del protagonista y su participación en el bombardeo.

Tras conocer a Hans, la narración que principalmente constituía un “archivo de infelicidad” literario, deviene “archivo de felicidad”, en el que la relación sexoafectiva alivia temporalmente el sufrimiento del protagonista, aunque la peligrosidad de mantener una relación homosexual en plena guerra sigue estando presente: “Si incluso ahora el amor entre dos hombres está mal visto, aún es peor en el ambiente revuelto propio de una guerra” (Montoia 2005, 108). El grado de felicidad y el fin temporal de la imposibilidad de llevar a cabo su deseo relega la Guerra Civil a un plano secundario, aun cuando las consecuencias de esta se observan en el entorno. La situación personal se sobrepone a la tragedia nacional, tanto que, al leer la mención de “Gernika” entre la documentación del piloto y, con los años, ser consciente de la conexión entre ambos, Marcelo se admite a sí mismo que el conocimiento de lo ocurrido no habría alterado sus sentimientos (Montoia 2005, 110).

Las páginas siguientes detallan el accidente aéreo causante de la muerte de Hans (Montoia 2005, 111–112)2. Lo más significativo de este hecho es la reacción de Marcelo, quien, tras vivir un periodo inmerso en afectos positivos, cae en la infelicidad por la muerte del ser amado. Asimismo, el protagonista se ve obligado nuevamente a ocultar sus emociones ya que, de acuerdo con Didier Eribon (2001), en el espacio público, la amenaza ante la represión homófoba imposibilita cualquier muestra de complicidad no heterosexual y cualquier actitud tradicionalmente asociada con la feminidad, como, por ejemplo, el llanto: “No lloré. Las rodillas me temblaban, estaba a punto de derrumbarme, pero permanecí agarrado al cuello de Teo. De mis labios no salió ningún lamento. Hans y yo habíamos hecho un pacto, y tenía que guardar nuestro secreto a toda costa. La pena no me traicionó” (Montoia 2005, 112). Este aspecto enfatiza la imposibilidad del duelo de las pérdidas queer, en línea con lo señalado por Judith Butler:

Algunas vidas valen la pena, otras no; la distribución diferencial del dolor que decide qué clase de sujeto merece un duelo y qué clase de sujeto no, produce y mantiene ciertas concepciones excluyentes de quién es normativamente humano: ¿qué cuenta como vida vivible y muerte lamentable? (2006, 46)

La reflexión sobre la pérdida en la relación homosexual entre Marcelo y Hans pone de manifiesto la complejidad y el dolor de experimentar una pérdida relegada a la invisibilidad y el silencio, debido a la heteronormatividad. En este sentido, la incapacidad de llevar a cabo un duelo público por el sujeto amado simboliza una doble exclusión: por un lado, la represión homófoba impide el reconocimiento de la relación en los términos sociales aceptados; por otro, la muerte del piloto se despoja de significado en un marco normativo que no lo reconoce como sujeto digno de duelo, puesto que la heteronormatividad impone un modelo de relaciones y afectos que deja fuera a las relaciones queer, marcándolas como desviaciones de la norma. En palabras de Sara Ahmed:

Así, la incapacidad para reconocer la pérdida queer como pérdida también es la incapacidad para reconocer las relaciones queer como vínculos significativos, que las vidas queer son vidas que vale la pena vivir o que las personas queer son más que personas heterosexuales fallidas, heterosexuales que no lograron “ser”. (2014, 240)

En este contexto, la figura del piloto no es solo alguien cuya vida y muerte están fuera del ámbito de lo aceptado socialmente, sino que su existencia es leída como una transgresión no merecedora de espacio ni reconocimiento. Esta deslegitimación condiciona la experiencia del duelo: no se trata solo de una pérdida personal, sino de una pérdida sin un lugar social para manifestarse. Este fenómeno de pérdida evidencia cómo las estructuras sociales regulan tanto quién puede amar a quién como quién puede ser llorado y cómo. La imposibilidad de duelo público se convierte en una forma de violencia simbólica perpetuadora de la exclusión de las vidas queer, impidiendo la existencia plena de estas, incluso en la muerte: el duelo no es solo una experiencia individual de pérdida, sino también una confrontación con un sistema que niega el reconocimiento y la humanidad de las personas. El espacio negado a la pérdida, no obstante, se puede ver reconstruido en el propio cuento: ante aquellas vidas no lloradas por miedo a la represión homófoba, la literatura se erige como un espacio ficticio de visibilización, de pérdida y de duelo.

En suma, en el primer cuento se narra la relación homosexual de un joven trabajador vitoriano con un piloto alemán, quienes ocultan sus encuentros ante la represión homófoba. En este sentido, Mira sostiene que, aun cuando en algunos contextos la invisibilización consciente de los afectos disidentes puede resultar una medida práctica o, incluso, indispensable para la supervivencia, con el tiempo, la falta de visibilización de los sujetos subalternos causa la predominancia de las figuraciones homófobas de la homosexualidad (2014). La ocultación se postula, por tanto, como una estrategia de supervivencia propia del “discurso oculto” (Scott 2000) de los grupos subalternos, sin embargo, frente a tal situación, los textos literarios ejemplifican su capacidad de actuación como herramienta de visibilización de las subjetividades homosexuales y oposición de las representaciones homófobas.

En este análisis, el concepto de “pasado queer” plantea una subversión de la heteronormatividad, por cuanto el hecho de aventurarse a mantener una relación homosexual en el contexto de la Guerra Civil ilustra la capacidad de los grupos marginados para introducirse en las brechas de los mecanismos represivos del poder y enfrentarse a su lógica heteropatriarcal mediante la apropiación de espacios privados como la intimidad y la cotidianidad. Actos como los de estos personajes evidencian, aun sin ser un enfrentamiento directo con el poder, un desafío de las normas anterior al surgimiento de un movimiento social:

Sin llegar a una declarada ruptura, esa exploración de los límites de parte de los subordinados puede consistir en un gesto particularmente atrevido, colérico, peligroso, desinhibido, o en una frase que viola ligeramente las normas. Si ese acto de insubordinación (una falta de respeto, un desacato) no recibe una amonestación o un castigo, otros explotarán esa apertura, y se establecerá entonces de facto un nuevo límite de lo que se puede decir. Se ganará territorio. Un pequeño triunfo probablemente les dará ánimos a otros para ir más lejos y de esa manera el proceso podrá acelerarse rápidamente. (Scott 2000, 231)

Si bien el discurso oculto puede parecer un acto cómplice con el objetivo de borrado de los sujetos situados en la periferia social por parte de las autoridades, cabe traer a colación la idea de Scott del discurso oculto como “una condición de la resistencia práctica” (2000, 226).

Esto implica que, lejos de ser un acto de sumisión, el discurso oculto es una fase previa y necesaria para el surgimiento de una resistencia directa. En el contexto español, esta resistencia contribuyó al desarrollo de la subcultura homosexual y el activismo durante la Transición.

En el segundo cuento, titulado “Bizi hori galtzeko beldurrez” (Montoia 1997, 277–295), se recoge el trayecto vital de Marcelo hasta el momento de la percepción de la proximidad de su muerte. Tras el deceso de Hans, Marcelo se exilia en América –esto es, abandona su ciudad natal para vivir su sexualidad libremente–, donde mantiene una relación sentimental de varias décadas con Henry, hasta el fallecimiento de este. Evento que, junto con la muerte de su amigo Joe, insta a Marcelo a retornar a Vitoria, siguiendo el rito mortuorio de los elefantes. En este relato, Marcelo cuenta su situación actual y sus impresiones de la ciudad, a la par que rememora sus relaciones con Hans y con Henry. Los aspectos de mayor relevancia de este relato para el estudio son los afectos, positivos y negativos, derivados de su vivencia con Henry, y su reflexión sobre la evolución de Vitoria tras su regreso.

Aun cuando podría considerarse que la trama contiene tintes tremendistas, tal y como ha señalado Satrustegi (2020), basándose en la noción de tremendismo gay formulada por Rikardo Arregi Diaz de Heredia (2010), dicho concepto refleja la consideración social negativa de la homosexualidad y su reflejo textual, de manera que, de acuerdo con el autor, la identidad gay se encuentra inevitablemente unida a la desgracia y la muerte. No obstante, cabe puntualizar que ambos cuentos no rememoran una trayectoria vital en su totalidad negativa. Muy al contrario, en los relatos encontramos igualmente momentos colmados de afectos positivos como, por ejemplo, los pasajes íntimos sucedidos durante las relaciones homosexoafectivas. Asimismo, la infelicidad del protagonista, especialmente tras la muerte de sus seres queridos, refleja también el reverso de estos eventos: el duelo por la pérdida trae consigo haber tenido la oportunidad de amar y experimentar la felicidad. En palabras de Judith Butler: “Y si hemos perdido, se deduce entonces que algo tuvimos, que algo amamos y deseamos, que luchamos por encontrar las condiciones de nuestro deseo” (2006, 46). La tendencia tremendista señalada por Arregi Diaz de Heredia (2010) resulta interesante y pertinente a la hora de señalar un patrón en un contexto más amplio. Sin embargo, al analizar “Ikatza bezain beltz” de forma aislada, esa predisposición a la caracterización tremendista de los sujetos homosexuales entronca con la importancia de los afectos negativos a lo largo de la historia LGTBIQ+ y en el seno de los estudios queer.

En contraposición al enfoque optimista prevaleciente en los colectivos LGTBIQ+, donde la disidencia se asocia principalmente con afectos positivos como el amor y el orgullo, Heather Love (2007) reivindica la relevancia de una genealogía de afectos queer negativos. Estos afectos, en lugar de constituir meras consecuencias de la negatividad histórica vinculada a las subjetividades subalternas, evidencian el impacto de la homofobia en la esfera íntima del colectivo. En su obra Feeling Backward: Loss and the Politics of Queer History (2007), Love examina la tensión existente en el ámbito de los estudios gais y lésbicos respecto al pasado y los afectos negativos –o, siguiendo su terminología backward feelings, aquellos sentimientos relacionados con la pérdida, la soledad, la vergüenza y la opresión– y su papel en la formulación de proyectos queer futuros. Este planteamiento, al igual que el propuesto por Halberstam en The Queer Art of Failure de (2011), desafía la tendencia progresista centrada en la construcción de un futuro sin consideración por el pasado, resaltando la necesidad de explorar la presencia de aspectos negativos para resaltar la importancia de reconocer la historia queer negativa como elemento constitutivo de la identidad colectiva actual (Love 2007) y reconsiderar la potencialidad política de la negatividad queer (Halberstam 2011). De esta manera, el retorno al pasado y a sus representaciones supone, simultáneamente, un ejercicio de proyección futura, en tanto que el conocimiento de historias de violencia homófoba del pasado facilita percibir sus resonancias en las formas contemporáneas de opresión (Love 2007).

Details

Pages
VIII, 490
Publication Year
2025
ISBN (PDF)
9783631927137
ISBN (ePUB)
9783631927144
ISBN (Hardcover)
9783631927076
DOI
10.3726/b22379
Open Access
CC-BY
Language
Spanish; Castilian
Publication date
2025 (November)
Keywords
Guernica Bombardeo de Gernika Estudios literarios Estudios culturales Memoria Histórica
Published
Berlin, Bruxelles, Chennai, Lausanne, New York, Oxford, 2025. viii, 290 p., 45 il. blanco/negro, 3 tablas.
Product Safety
Peter Lang Group AG

Biographical notes

Maria Jose Olaziregi Alustiza (Volume editor) Ana Gandara Sorarrain (Volume editor)

María Jose Olaziregi Alustiza es doctora en Filología Vasca y Catedrática de Literatura Vasca en la UPV/EHU. Ha sido profesora invitada en universidades americanas (CUNY, U. of Chicago) y europeas (Konstanz). Es la directora del grupo de investigación MHLI (UPV/EHU) y miembro de Jakiunde, Academia de las Ciencias, de las Artes y de las Letras del País Vasco. Sus líneas de investigación incluyen la historia y crítica de la literatura vasca, los estudios de género y los estudios de la memoria. Ana Gandara Sorarrain es profesora agregada de la UPV/EHU en la Facultad de Educación, Filosofía y Antropología. Actualmente forma parte del grupo consolidado MHLI. Sus líneas de investigación se centran, por un lado, en el estudio de las representaciones y recursos simbólicos vascos desde una perspectiva etno-cultural.

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