Bios politikos
Viviente y no-viviente en la especulación
Summary
Excerpt
Table Of Contents
- Cubierta
- Portadilla
- Hispanic Studies: Culture and Ideas
- Página de título
- Página de derechos de autor
- Dedicatoria
- Epígrafe
- Tabla de materias
- Introducción
- Parte uno. El fin del humanismo
- El fin del humanismo
- Parte dos. La africanización planetaria
- El África de Achille Mbembe
- La Modernidad latouriana
- Geografía de lo inhumano
- Deriva ontológica
- Colonia y “escena colonial”
- Poder de policía
- Localización, registro, pertenencia
- Colonia, raza, tecnología
- Espacio y gnosis
- Endeudamiento, acreencia, pertenencia
- Lo no-humano viviente
- Las épocas como lugares
- Sociedad civil, población viviente
- Ficción y necromancia
- Soberanía material de lo viviente
- Fallo, error, iluminismo
- Lengua y viviente
- Urbanismo humanista y desintegración de lo viviente
- Parte tres. La condición poscolonial
- “La nuit postcolonial”, la “nuit sans conscience”
- Parte cuatro. Antropología del animismo
- Animalidad y colonialismo
- Humanismo especista y muertos-vivientes
- Condición antropológica y violencia colonial
- Escalas, muros, movimientos
- Deconstrucción de la violencia
- Especulación, interioridad y liberación
- El malentendido humano
- Evolucionismo especista e industrialización tecnológica
- Espacio y especulación
- Una guerra que es otra cosa
- Espacialización, velocidad, inmigración
- Parte cinco. Animismo y perspectivismo
- El animismo como presente etnográfico
- Un animismo planetario
- Parte seis. Vínculos, encuentros y dependencia
- Ecología relacional, exterioridad, desplazamiento
- Parte siete. Intoxicación y humanismo
- La interioridad especulativa
- La deriva técnica/tecnológica
- Riesgo y modernidad
- Parte ocho. Dominación de lo viviente
- Colonización y gobierno de la inteligibilidad
- Continuidad temporal e inteligibilidad
- Continuidad y temporalidad
- Modernidad y tiempo
- Historia e inhumanismo
- El presente etnográfico como herramienta
- Parte nueve. Movilización invisible
- Errancia, pasaje, refugio
- Epílogo. Guerra y pedagogía
- Terapéutica, viviente, existencia. Un manifiesto
- ¿Qué es la pedagogía?
- ¿Por qué hacer?
- ¿Qué es esta guerra?
- Violencia colonial y Antropoceno
- El fin de la interioridad
- La domesticación y lo viviente
- ¿Qué es lo pos-humano?
- Bios politikos
- Index. Índice de conceptos y nombres
- Hispanic Studies: Culture and Ideas
Hispanic Studies: Culture and Ideas
Volume 98
Edited by
Claudio Canaparo
Para Male y Víctor Para Alicia y Sergio
lejanos estamos en porosas piedras en lechos de tierra floridos en caídas de frondosas hiedras y en amores de austeridad nacidos
Et silencieusement, je me demandais comment je pourrais jamais construire un discours sur ces sépultures, avec leur traits si secs sous la faux du soleil, si évidents de leur couleur ocre, ces sépultures si drapées dans leur rouleau d’ombre qu’elles me rendaient mélancolique, me remplissaient de tristesse et de pitié, comme si, déjà a cet âge, tout le passé était perdu, l’infini du ciel obstrué, et la fin du monde au coin.
Tabla de materias
Introducción
Los pensadores de la periferia usualmente creen que sus dominios o disciplinas discuten o argumentan problemas o asuntos perennes y universales, más allá de las formulaciones ideológicas o críticas que se atribuyen. Algunos de estos problemas conciernen a la relación entre humanos y otros seres vivientes, lo cual lo materializan no sólo a partir de la relación entre cuerpo y espíritu, sino sobre todo a partir de la relación entre conocimiento y accionar individual y colectivo. De esta manera, conciben que auscultar en las fundaciones del comportamiento o la acción es descubrir o confirmar estados del espíritu o del cuerpo. El pensamiento entonces como dominio o disciplina ha tenido como propósito cimentar descubrimientos o funciones a partir de teorías de la realidad o de la naturaleza, justificándolas en términos artísticos, estéticos o científicos. El propósito de este trabajo es argumentar que estos supuestos y sus derivas son obsoletos y conducen a malentendidos.
Los pensadores o analistas críticos en los ámbitos periféricos usualmente entienden que su dominio de trabajo es una interioridad que sería la propiedad inmobiliaria de lo humano como tal. Esta es una visión que podríamos indicar como pre-copernicana de lo viviente. La idea de que el centro del sistema de lo viviente terráqueo es lo humano-en-sí es una hipótesis profundamente especista —es decir, en términos actuales, la idea de que lo humano ha dominado naturalmente lo viviente y que en la actualidad ha llegado a un estadio superior a partir de la técnica/tecnología. Este trabajo es un largo y variado recorrido para refutar dicha hipótesis. Las diferentes corrientes de pensamiento en América Latina, por citar el caso del ámbito periférico que aquí mayormente nos ocupa, no han hecho sino girar en redondo en este sistema astronómico de origen ptolemaico.
Así, desde la perspectiva aquí expuesta, la particularidad de un autor o de una corriente acerca de los estudios coloniales o poscoloniales es irrelevante por cuanto aquello que interesa son los alcances cognitivos de los mismos. Ello no desmerece estos estudios que han dado autores de talento y fuste innegables. Sin embargo, ello explica por qué no hay en la actualidad discusiones o argumentaciones específicas, más allá de las aquí referidas a un grupo escaso de autores, acerca de la obsolescencia de lo humano como tal.
Por otra parte, esta situación justifica por qué este trabajo, en primer lugar y entre otras cosas, se ocupa de la obra de Achille Mbembe. Mbembe no ha escrito un libro acerca del África o de los ámbitos periféricos, sino que ha realizado una obra en torno a ello y en este sentido es una rara avis de los estudios que podríamos indicar, en principio, como poscoloniales. Mbembe es además un autor nómada y tránsfuga en el sentido literal de la palabra. Nacido en Camerún, ha vivido, estudiado y trabajado en Harare, en París, en New York, en Washington, en Pennsylvania, en Dakar, y en Johannesbourg. Mbembe escribe en francés o en inglés y no en el dialecto de la etnia bassa del pueblo bantú a la que pertenece por nacimiento. Si a todo ello agregamos el contenido antropocénico de sus escritos y la manera conceptual en que los ha realizado, tenemos entonces una primera razón de por qué, en principio, este trabajo se ocupa de analizar y comentar críticamente su obra.
Mbembe es uno de los pocos analistas contemporáneos que ha enfocado la cuestión de la llamada poscolonialidad desde un punto de vista deconstructivo, es decir, ha cuestionado los presupuestos y derivas de la misma, evaluando la legitimidad y eficacia de su alcance, sin por ello denigrarla o enfrentarse a los propósitos éticos que, según algunos de sus defensores, la animan.1 Y es a partir de aquí, de este cul-de-sac, que la reflexión expuesta en este trabajo comienza.
Aquello que aquí indicamos como humanismo especista se halla ligado a la filosofía europea, al mundar que ha instituido y que ha sido la forma histórica con que se ha categorizado, no sólo la consideración de lo humano en la periferia, sino todo aquello entendido como pensable. Esta perspectiva, indicada siempre como filosófica, ha adquirido diferentes nombres, pero el de modernidad ha sido el más corriente. Para evitar malentendidos y asimismo en razón del standing reflexivo que aquí proponemos, este trabajo se presenta como especulativo. La especulación la entendemos aquí como una reflexión acerca de lo viviente y que se opone al especismo. La especulación no es sólo una construcción acerca de conjeturas, de suposiciones o de imaginarios, sino también un negocio, un contrato, un intercambio mercantil. Más aún, la especulación como aquí la preconizamos es un modo de entender la lengua y todo producto o utensilio intelectual o cultural como parte de una exosomatización que indicaremos como exterioridad.
La estructura de este libro entonces se establece, en primer lugar, en torno a un diálogo conceptual con la obra de Achille Mbembe como apertura al tratamiento de ocho cuestiones especulativas. La obra de Achille Mbembe, los comentarios analíticos y críticos en torno a ella, permiten entonces situar conceptualmente dichas cuestiones. Este trabajo no podría haber sido realizado sin las lecturas y cuestionamientos que la obra de Mbembe ha generado, pero, precisamente por ello, este trabajo no está dedicado a la obra misma de Mbembe, sino a aquello que no dice, que no puede decir, que queda en deriva. Esto explica en definitiva por qué elegimos la obra de Mbembe y no otra para realizar y proponer esta perspectiva radical acerca de las condiciones de inteligibilidad actuales de lo viviente y lo no-viviente.
Por otra parte, la aceptación de las derivas planetarias del nuevo régimen climático no puede creerse que sólo afecten al sistema terrestre o a sus elementos. Un cambio de esta magnitud implica una concepción diferente de lo humano, así como una modificación en todas las humanidades que lo sustentaron y le dieron forma social e intelectual en los siglos precedentes.
Aquello que aún no se ha comprendido en todo su alcance es cómo el humanismo, en su especismo ínsito, puede modificar sistemáticamente los conceptos y parámetros de las humanidades. Lo tóxico en el nuevo régimen climático tiene un alcance que supera la fisidad, de manera que la conceptualización, que como remedio la filosofía presentaba a lo humano, es hoy, no sin paradoja, una contribución a la contaminación y el remedio es en realidad uno de los principales polucionantes.
Bajo estos auspicios, por otra parte, la confusión actual en la periferia entre técnica y tecnología no es banal. Por ejemplo, las llamadas redes sociales [“social networks”], como otros productos de la industrialización tecnológica, bajo la apelación a un humanismo, que no puede ser que especista, en realidad constituyen armas de destrucción masiva del intelecto y de lo relacional entre vivientes. Este trabajo constituye así un desarrollo de esta hipótesis y una propuesta de cómo afrontar conceptualmente dicha situación, en particular en eso que hemos indicado como los espacios periféricos del planeta.
Este trabajo se compone de una serie de libros en el sentido clásico con que se entendían hasta aproximadamente el siglo XVII las diferentes partes de un manuscrito. Un libro era entonces una parte de un trabajo que poseía una gran independencia de los otros componentes del mismo trabajo, pero que no obstante compartía una teleología similar. Es decir, que en un contexto en donde las causas son entendidas como conceptos, cada libro se entendía con el siguiente a partir de las causas finales a las que conducía. El universo antropológico que este trabajo postula no posee ese sentido de causalidad, pero todas sus partes conducen a una misma dirección: el entendimiento de lo viviente y lo no-viviente. Por ello es que el lector encontrará las conexiones y continuidades, no como un principio, sino como un resultado. El acto de lectura y de entendimiento en este trabajo se confunden a propósito.
Al apelar al formato libro en este sentido histórico tratamos de reproducir una situación que este trabajo debiera consolidar como problemática: el hecho de que la relación de lo viviente con lo no-viviente se halla compuesta por un ensamble de elementos que son autopoiéticos en tanto tales, pero cuya significación sólo proviene de la exterioridad que manifiestan y de lo relacional que establecen.
Es así que las ocho cuestiones aquí tratadas constituyen una construcción resultado de un ensamble transitorio, de manera que el lector puede establecer sus propias conjeturas acerca de cómo, de qué manera y por qué cada una de las cuestiones emerge en el ensamble que nos permite entender lo que entendemos, es decir, eso que aquí denominaremos inteligibilidad.
Aquello que indicamos como especulación en la periferia es el ensamblaje de las ocho cuestiones especulativas aquí indicadas. El común denominador de las mismas, más allá de su oposición al humanismo especista, es la convicción de que lo viviente terráqueo y su relación con lo no-viviente sólo puede ser pensado a partir de un standing que considere que lo posible, lo nombrable y lo entendible no resultan productos de mecanismos lógicos —o de razones o de estructuras algorítmicas— sino, por el contrario, de construcciones asentadas sobre una ecología relacional que ignora cualquier forma de apelación a espíritu, consciencia o interioridad alguna, para fundamentar un curso de acción o un saber-hacer.
La Parte uno es el planteo del problema, la cuestión básica de la cual parten los argumentos y que consiste, no sólo en explorar los alcances del llamado humanismo y de la noción de humano, sino también de la situación que bajo el Antropoceno tienen lo viviente y lo no-viviente. Es la introducción a la situación, al espacio periférico, a la localidad. La Parte dos es el asiento conceptual del trabajo, el encuadramiento de las cuestiones a las que trata y el alcance que las mismas tienen —es por ello la parte más extensa del trabajo. A este encuadramiento le hemos indicado como “africanización” a partir de los dichos de Mbembe y que constituye el punto de partida de los análisis. Esta parte es el libro que se ocupa de la cuestión especulativa en términos de conceptualización.
La Parte tres es un comentario al colonialismo/poscolonialismo a partir de sus propios argumentos y de los límites y condiciones que ello impone. Esta parte es el libro que se ocupa de la cuestión especulativa en términos de los límites que presenta la perspectiva colonial/poscolonial para nombrar lo viviente. La Parte cuatro es el primer planteo alternativo al humanismo especista desde una perspectiva antropológica y los alcances que supone. Esta parte es el libro que se ocupa de la cuestión especulativa a partir de una propuesta de renovación del entendimiento desde una antropología no-antropocéntrica.
La Parte cinco considera el perspectivismo antropológico a partir del empleo de la noción de presente etnográfico como forma alternativa al entendimiento de lo inmediato sin emplear el humanismo especista. Esta parte es el libro que se ocupa de la cuestión especulativa a partir de la formulación de una noción de inteligibilidad. La Parte seis es la explicación acerca de lo que podría entenderse como una antropología relacional de lo viviente y sus suposiciones principales. Esta parte es el libro que se ocupa de la cuestión especulativa entendida a partir de un nuevo principio de exterioridad de lo viviente y no-viviente y sus derivas primeras.
La Parte siete es un recorrido por los argumentos principales de la posición especista de lo humano, en particular su relación con la técnica/tecnología. Esta parte es el libro que se ocupa de la cuestión especulativa en confrontación con las formas que el humanismo especista presenta en la actualidad. La Parte ocho trata dos cuestiones: por un lado, cómo y por qué la inteligibilidad es fundante de la especulación; y por otro lado, cómo y por qué ciencia, Estado, corporaciones y la técnica/tecnología forman un ensamblaje que determina no ya lo humano o una forma de lo humano, sino lo viviente como tal. Esta parte es el libro que se ocupa de la cuestión especulativa a partir del presente etnográfico, es decir, como modo de situar el entendimiento o, mejor dicho, como stand epistemológico para establecer de qué manera una forma de inteligibilidad determina la especulación en un ahora —como forma producida de presente— específico.
La Parte nueve, por último, argumenta una concepción de movimiento de lo especulativo y trata de circunscribir la dimensión de lo que llamamos viviente no-colonizado. En ello haciendo se exploran asimismo las nociones de movilización, transitividad, nostalgia y exosomatización. Esta parte es el libro que se ocupa de la cuestión especulativa a partir del establecimiento de horizontes de expectativa.
El Epílogo de este trabajo, que evalúa de forma genérica las cuestiones especulativas antes indicadas, su imbricación y la inteligibilidad que propugnan, es en definitiva un llamado a una radicalización de la manera en que nos pensamos y creemos a nosotros mismos como vivientes en los ámbitos periféricos del planeta.
Nérac, abril de 2024.
1 El trabajo tal vez más interesante en este sentido es la obra de Edward Said, por cuanto el poscolonialismo que propone es conceptual, es decir, constituye una forma de inteligibilidad. Y en este sentido, su libro más interesante no sería el ya famoso Orientalism (1988), sino su autobiografía Out of place. A Memoire (1999), no porque allí sus dichos se legitimen con eventos íntimos o privados, sino, por el contrario, porque la experiencia de vida constituye una forma de cimentar lo inteligible. Por el contrario, trabajos como los de Homi K. Bhabha (The Location of Culture [1994]) o Gayatri Chakravorty Spivak (A Critique of Postcolonial Reason (1999]), en términos conceptuales, son irremediablemente especistas por las razones que aquí expondremos. Sobre el particular también puede consultarse Insurrección nativa. Antropofósiles, inhumanismo y especulation, Lausanne: Peter Lang, 2024, pp. 239–289.
Parte uno El fin del humanismo
Tout le monde sait que sa mère est mortelle. Mais personne ne sait que sa maison est mortelle.
El fin del humanismo
La mayoría de los analistas de la periferia que consideran a la Modernidad como ligada indefectiblemente al colonialismo se inscriben en una corriente comúnmente indicada como “pensamiento crítico”. Sin embargo es sólo una minoría de ellos que considera que a esta simbiosis entre Modernidad y colonialismo —para explicarla, para analizarla— debería sumársele una crítica radical al humanismo, a la idea de que existe lo humano-en-sí, como valor, filosófico u otro. Este libro se ocupa de esta cuestión, de cómo y por qué la idea de lo humano-en-sí es, asimismo, parte de la ontología clásica que justifica la Modernidad en términos especulativos. Pero también de cómo y por qué lo humano-en-sí ha evolucionado y generado nuevas formas de inteligibilidad en conflicto.
A diferencia de la hipótesis de Achille Mbembe, que considera a la relativización de la influencia de la cultura y del colonialismo europeos —“la pensée européenne”— como la “expérience fondamentale de notre âge” [“la experiencia fundamental de nuestra época”],1 en realidad la obsolescencia concreta de la Modernidad, la industrialización tecnológica y la aparición del Antropoceno, superan largamente el proyecto modernista europeo en sus aspiraciones y sobre todo en las derivas que generó. En el mismo sentido, si bien el diagnóstico de Mbembe acerca de la relación entre raza, negritud y colonialismo es eficaz y sólido, por el contrario, la idea de que ello preconiza una relevancia del África se confronta con la radicalización creciente de las condiciones coloniales en la periferia.
El preciso diagnóstico de Mbembe acerca de la industrialización y de la mercantilización de lo humano como tal tiene no obstante como deficiencia el hecho de que Mbembe sigue pensando en términos de humanidad clásica como sustrato de toda crítica, en particular referido a las condiciones especulativas y económicas del hecho humano mismo. Aquello que por ejemplo Mbembe en realidad describe bajo la noción de “neoliberalismo” es la evolución de cómo lo humano tradicional se transforma en lo humano especista sostenido por la técnica/tecnología.
Que el racismo y la animalización del planeta son inherentes a la definición de la Modernidad es un argumento que ya hemos considerado, que además ello haya sido subsidiario a una idea de hombre/Hombre también ha sido considerado. Sin embargo, contrariamente a la propuesta de Mbembe,2 no es esta noción de raza aquello que determina la Modernidad como tal —y el impacto que la misma aún tiene en la actualidad, no obstante la obsolescencia de sus principios, es sin duda prueba de ello. La relevancia de la noción de raza es indudable y su funcionalidad dominante también en la consideración del colonialismo, pero ella es en la actualidad subsidiaria de la manera en que la técnica/tecnología hace inteligible lo humano y lo viviente. Por ello es que empleamos la idea de “Modernidad latouriana” para evitar la confusión entre los elementos determinantes de la inteligibilidad de la Modernidad y las derivas que la misma ha tenido en la periferia planetaria. Que la raza nos permita observar que la Modernidad hacía otra cosa que aquello que preconizaba no puede, sin embargo, confundirse con a dónde hay que ir a buscar la manera en que el planeta ha desembocado en una evolución irreversible de lo viviente bajo el Antropoceno. Es justamente esta confusión aquello que aún permite a ciertos analistas críticos postular la creencia en una forma de humanidad/humanismo no ligada a la Modernidad —evento en nuestra perspectiva a todas luces imposible. Todo ello resulta sorprendente frente al indiscutible acierto de la caracterización por la cual, como otros autores periféricos con anterioridad, Mbembe asegura que el destino social del planeta se halla en las condiciones de habitabilidad de la periferia, en particular en las condiciones del África subsahariana que analiza —condiciones que de alguna manera permitirán asimismo explicar la “africanización” del planeta que plantea el propio Mbembe y que aquí comentamos.
Sin duda que la Modernidad latouriana fue caracterizada en su apogeo especulativo por la combinación entre raza/racismo y burocracia, tal como indicaba Hannah Arendt y bien comenta Mbembe.3 Pero ello sólo resulta una etapa en una evolución que subsume la noción de raza para abarcar lo viviente como tal: la manipulación de lo viviente en la actualidad, a partir del humanismo especista, sobrepasa la noción de raza en los términos de Mbembe. Y por esta diferencia de perspectiva es que aún Mbembe insiste en rescatar una “subida en humanidad” respecto del humanismo especista, algo así como si fuese posible obtener un humanismo que sostenga los valores de lo viviente y sus derivas. Para Mbembe lo humano como tal se define de una manera clásica, lo humano aún reside en la actividad misma de especular: “Una tradición bien asentada en la metafísica occidental define al ser humano por la posesión del lenguaje y la razón. En efecto, no hay humanidad sin lenguaje. La razón, en particular, confiere al ser humano una identidad genérica, universal en esencia, de la que se deriva un conjunto de derechos y valores. Une a todos los seres humanos. Es idéntica en todos los seres humanos”.4 Mbembe no considera que este humanismo, subsidiario de la Modernidad latouriana, pueda desembocar en un especismo extremo e irreversible.
¿Por qué autores tan disímiles y con perspectivas tan radicales como por ejemplo Frantz Fanon y Achille Mbembe continúan sosteniendo una entidad de lo humano como ultima ratio de lo especulativo y de lo viviente? En primer lugar, porque este principio ontológico clásico enunciado por Mbembe posibilita sostener una idea de lo humano como tal, de un humano-en-sí y, por ende, seguir empleando la distinción, aun críticamente, entre humanidad y animalidad —por otra parte muy funcional y operativa en las colonias. Cuestionar la existencia de lo humano como tal significaría una modificación conceptual radical en donde, para comenzar, el colonialismo debería ser aceptado como un estado natural del Antropoceno, una evolución a la que ha conducido lo humano y la cual no puede ser entendida que como especista —es decir, en su formulación clásica, como subsidiaria de una concepción historiográfica y epistémica de la filosofía que va desde la noción de homo sapiens hasta la clasificación y conceptualización de las especies de Charles Darwin a Stephen Jay Gould. En segundo lugar, la existencia de lo humano-en-sí posibilita retomar —frente a la obsolescencia conceptual que plantea la Modernidad latouriana— sin desechar la noción de racionalidad y cientificidad producidas en la propia Modernidad. En tercer lugar, lo humano-en-sí permite seguir sosteniendo que hay una espiritualidad humana que nos hace semejantes, pero sobre todo que posee una especificidad inigualable respecto del resto de lo viviente. Rechazar este supuesto significaría abandonar el naturalismo epistémico sobre el que se ha fundado la Modernidad latouriana, el cual al mismo tiempo que sostiene la existencia de un universo natural de leyes autónomas de lo humano, reivindica lo humano como entidad única e inigualable a escala planetaria. En cuarto lugar, esta ontología es una barrera contra el animismo que gobierna el mundo de lo viviente en general. El abandono de una noción de lo humano-en-sí significaría en este caso la igualación inmediata de lo viviente, de manera que la diferencia entre lo viviente no sería por interioridad alguna, sino por la fisidad exterior, por lo relacional, por acuerdos funcionales de ropajes exteriores, simbólicos o materiales. El abandono de lo humano-en-sí significa la apertura total a un teatro del mundo de lo viviente y de lo no-viviente para el cual psicológicamente y moralmente la mayoría de los analistas no están preparados.
Por otra parte, si la Modernidad ha sido una forma de inteligibilidad de lo humano como tal, entonces no debe sorprender que la industrialización tecnológica tenga una injerencia directa en la individualización, en la constitución de un sí-mismo de los habitantes. Este argumento, que ya era hipótesis de trabajo en los fundadores del psicoanálisis, ha sido desarrollado de reciente e in extenso por autores como por ejemplo Bernard Stiegler.5 Sus conclusiones sobrepasan el ámbito europeo ya que confirman las consecuencias de la obsolescencia de la ontología tradicional y del pensamiento cartesiano clásico.
Details
- Pages
- XII, 542
- Publication Year
- 2025
- ISBN (PDF)
- 9781805840121
- ISBN (ePUB)
- 9781805840138
- ISBN (Softcover)
- 9781805840114
- DOI
- 10.3726/b22894
- Language
- Spanish; Castilian
- Publication date
- 2025 (November)
- Keywords
- Epistemology Cultural Studies Peripheral Thinking Geo-epistemology History of Concepts
- Published
- Oxford, Berlin, Bruxelles, Chennai, Lausanne, New York, 2025. xii, 542 p.
- Product Safety
- Peter Lang Group AG