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Hacia un Diccionario moral del Quijote

Una reinterpretación sociosistémica

by Francisco Parra Luna (Author)
©2026 Others 1172 Pages
Series: Ibérica, Volume 54

Summary

Esta obra es un diccionario que pretende mostrar a través de sus 1932 voces, redescubiertas o veladas en el Quijote, aspectos de evidente actualidad como sucede con sus anexos. Se trata de una nueva lectura del Quijote, preocupada por alcanzar la máxima neutralidad ideológica posible al profundizar sobre las consecuencias morales de algunas de las decisiones políticas al uso, lo que motivará una crítica de lo negativo, al tiempo que apologética de lo que se considera bien hecho, aunque todo a la luz de la filosofía ética que implícitamente encierra el Quijote. Voces como AGRAVIOS, APELATIVOS o IMPOSIBILIDAD, junto a anexos como el núm. 2 "La liberación de los galeotes", el núm. 7 "Creación, muerte y recreación de Dios" o el núm. 30 "¿Qué haría Sancho Panza ante el conflicto israelí-palestino?" apuntarán, de manera crítica pero honesta, hacia posibles soluciones no utópicas de ciertos graves problemas del mundo actual. Solo por este planteamiento merecerá la pena leer el libro.

Table Of Contents

  • Portada
  • Página de medio título
  • Página de título
  • Página de derechos de autor
  • Contenido
  • 1. Dedicatoria Especial
  • 2. Otras Dedicatorias
  • 3. Agradecimientos
  • 4. Prólogo
  • 5. Introducción
  • 6. El Diccionario (de la A a la Z)
  • 7. Anexos
  • 1: Un Patrón Referencial de Valores Universales o “prvu”: (Vitoria, Cervantes, Maslow..): Su papel como guía moral
  • 2: La liberación de galeotes: hacia la integración de la Justicia y la Libertad como primer gran hito moral en el Quijote
  • 3: Don Quijote y Sancho comparados: caminos divergentes
  • 4: Tres nuevos hitos morales en el Quijote
  • 5: Progresar: Salir “cambiados” de discusiones filosóficas y el debate “yelmo-bacía” en El Quijote
  • 6: ¿Qué es gobernar en paz?: el ejemplo de Sancho Panza en Barataria
  • 7: Creación, muerte y recreación de Dios: el papel de Dulcinea
  • 8: ¿Hacia la cuarta humillación de la humanidad?: la polémica Teresa-Sancho Panza
  • 9: Una figura histórica prequijotesca: Juan de León
  • 10: Ser mujer: desigualdad contra desigualdad. Dorotea y la futura Sociedad “Genhíbrida”
  • 11: Hacia un nuevo Indice de Desarrollo Humano (idh): la evolución de Sancho Panza
  • 12: El progreso social ¿puede medirse?: Las matemáticas de don Quijote
  • 13: Economía sin valores ¿Quo vadis? O la ideología profunda de los duques en El Quijote
  • 14: Sancho Panza versus Putin y los consejos de don Quijote
  • 15: La lucha por la Justicia: la liberación de los galeotes, fase 1
  • 16: La lucha por la Libertad: la liberación de los galeotes, fase 2
  • 17: Hacia el concepto de “Justilibertad” y el “lapsus” mental de don Quijote
  • 18: ¿Por qué ”The Economist” abochorna (involuntariamente) a los economistas españoles cada semana?: La incumplida fórmula del 3+3+2 de Sancho Panza
  • 19: El Campo de Montiel como imbatible origen geográfico de don Quijote
  • 20: El papel de las contradicciones en El Quijote y la determinación del “lugar de La Mancha” como investigación científica
  • 21: Dos experiencias macrobióticas como confirmación de la parquedad alimenticia de don Quijote
  • 22: La definición operacional de ideología y la práctica de Sancho
  • 23: Sobre la universalización del indice t= y/x y los “cálculos” de Sancho Panza
  • 24: Objetivación y ética social: la “democracia” en la venta de Palomeque
  • 25: ¿Hay ateísmo implícito en El Quijote?: El equilibrio de la prudencia
  • 26: Apuntes sobre la ciencia en España: las “pruebas y repruebas” de don Quijote
  • 27: Edadismo: ¿Qué puede aportar la vejez? O la experiencia aconsejada a Sancho
  • 28: Teorema de Unión de Sistemas Axiológicos (tusa): de la unión don Quijote/Sancho a la verificación Europea
  • 29: La ley del encaje en El Quijote y la ley del ”Solo sí es sí” en España
  • 30: ¿Qué haría Sancho Panza ante los conflictos políticos actuales en el mundo?
  • 31: En una universidad española: el caso de la “tripleta desinformada” y el choque con la verdad en El Quijote
  • 32: Bases del premio a la crítica sobre el “lugar de La Mancha”: entre el deseo explícito de Cervantes y los datos cuantificados que proporciona
  • 33: La eliminación del “y tú más” en política: Carta abierta a cualquier presidente del gobierno de España en aplicación del principio de “olvidar” en El Quijote
  • 34: El caso de Argamasilla de Alba: el peso beneficioso de una tradición
  • 35: La creación de Sancho Panza o la apoteosis de la oralidad discursiva
  • 36: La Ruta Científica de El Quijote: una aplicación del “sistema distancias/tiempos”
  • 37: ¿Puede medirse el comportamiento ético: Roque Guinard ante don Quijote
  • 38: Un último hito moral en El Quijote: la preeminencia de la paz
  • 39: Entre la libertad y la economía: ¿podrían tener futuro las corridas de toros según El Quijote?
  • 40: Ante el desafío arancelario de EE.UU. En 2025: una respuesta cervantina
  • 8. Conclusión General
  • 9. Epílogo por El Prof. Clark Colahan
  • 10. Secuencia Cronológica de Hechos
  • 11. Índice de Voces
  • 12. Diccionario Inverso
  • 13. Bibliografía
  • 14. Lista de Cuadros
  • 15. Lista de Figuras
  • 16. Sinopsis

1. DEDICATORIA ESPECIAL

A mi bella esposa Viviane Idreos Ellul (q.e.p.d.) quien, a pesar de haberle sobrevenido repentina e injustamente una enfermedad de las consideradas “raras”, lo que me hizo corresponderle como ella se merecía con todos los cuidados posibles. Aun así, no dejó de animarme a pesar de que me necesitaba, a continuar con los trabajos que tenía comprometidos como es el caso que me ocupa en este momento. Como siempre, ella entregándose la primera.

A Viviane, pues, escritora ella misma, quien tuvo en su cabeza una tercera novela a la que le hubiera dado el título de “Mi vida con don Quijote”, le correspondería el mérito que pueda deducirse, grande o pequeño, de este principio de Diccionario Moral de El Quijote. Para ella debería ser cualquier laurel.

Julio de 2024.

Pero días después, 14 de agosto de 2024, Vivian falleció, y me es difícil evitar no incluir en este Diccionario, que tanto le debe a ella, el corto y humilde poema que sigue:

A VIVIANE IDREOS ELLUL,

Se fue la luz

La brisa mañanera paso fugazmente

y solo quedó frío

un frío de huesos, intenso, inimaginable

Pero la oscuridad se hizo recuerdo

y reapareció la luz

¡esplendorosa!

presentando a Vivian como era

surgiendo poderosa otra vez

del agua incierta de la vida

como nenúfar resiliente

de cuidados, de caridad y de amor…

ahora ya

solo hermosamente etérea

pero tan presente en mi corazón

como viva en la eternidad.

Francisco Parra Luna, esposo eterno, 20.8.2024

2. OTRAS DEDICATORIAS

A queridos colegas que también nos dejaron, y a quienes por diversas circunstancias me privaron en su momento de participar en los merecidos homenajes que se les tributaron, por lo cual siento el deber y el placer de recordarlos con amistad, agradecimiento y cariño.

A Enrique Martín López, quien como catedrático de Sociología y Director del Instituto de Estudios Sindicales me admitió en 1975 como técnico de dicho Instituto, debiéndole el recuperar un puesto de trabajo en España cuando procedía de estudios durante varios años en el extranjero.

A José Ramón Torregrosa, el primer colega de la Complutense que en 1976 estuvo encargado de valorar mis conocimientos con vistas a la convalidación de estudios cuando procedía de las Universidades de Ginebra y Lausana (Suiza), y con quien, a partir de entonces, mantuve siempre una buenísima amistad.

A José María Arredondo, ex Decano de la Facultad de Psicología de la Complutense, con quien tantas veces intercambiamos impresiones centradas en cómo mejorar la enseñanza y la investigación en nuestra universidad.

A Manuel Mella Márquez, recientemente desaparecido, quien tanto nos ilustró con sus conocimientos y experiencia política durante la tertulia semanal gestionada por José Antonio Garmendia en Pozuelo de Alarcón.

A los cuatro, mi agradecimiento, y la seguridad de que mi corazón estará muy cerca de dónde ellos estén.

3. AGRADECIMIENTOS

A Luis Gómez Canseco, Antonio Barbagallo, Jesús Sánchez, Justiniano Rodríguez (q.e.p.d.), Javier Moya, Andrés Cristian, Santiago López Navia, Paloma Ruiz Vega, Manuel Fernández Nieto, Clark Colahan, James Iffland, Mercedes Alcalá-Galán, Steve Hutchinson, Carolyn Nadeau, Isabel Navas Ocaña, Ascensión Rivas, Adrienne Martin, Mª Carmen Marin Pina, Angel L. Prieto de Paula, Adolfo Castilla, Romero, Antonio Barnés, Mª Carmen Ruiz de la Cierva, Jordi Aladro, Alfonso Martín Jimenez, Felipe Pedraza, Rafael G. Cañal, Jean Canavaggio (q.e.p.d.), Ignacio Diez Fernández, Antonio Caselles, Javier Montero de Juan, María Jesús Ríos, Juan Maestre, Santiago Petschen, Juan Pedro Garrido (q.e.p.d.), Felix Martinez de la Rosa, Gonzalo Bravo, Diego Martinez Torrón, Irene Romera, Ana Baquero, Mª Jesus Lacarra, Miguel Angel García, Enrique Serrano, Enrique Baena, Miguel García Bermejo, Antonio Agustin Gomez Yebra, Abraham Madroñal, Felix Pillet Capdepón, Julio José Plaza, Panero Blanch, Alfredo Alvar, y María Angeles Jimenez, por sus acertadas observaciones desde hace años pero inevitablemente presentes en este intento de Diccionario Moral del Quijote, así como a todos los componentes de la tertulia de Pozuelo de Alarcón y su mentor J.A. Garmendia, y muy especialmente al eminente colega y amigo Francisco González de Tejada quien amablemente aceptó escribir el prólogo para esta publicación; como igualmente a José Manuel Sanjurjo que me formuló alguna observación que con placer tuve muy en cuenta. En este sentido gracias también al Director de la RAE Santiago Muñoz Machado que calificó el manuscrito de ”muy concienzudo y elaborado”, a Luis García Montero, Director del Instituto Cervantes, quien se interesó por el prequijotesco Juan de León cuando visitó Villanueva de los Infantes. Igualmente, mi agradecimiento a A. Robert Lauer que recomendó la publicación a la editorial Peter Lang, así como a sus socios o técnicos Anthony Mason y Elena Mora Rubio por sus puntualizaciones y comprensión. Y agradecimiento, como no, a la alcaldesa de Villanueva de los Infantes Carmen María Montalbán por la ayuda institucional en todo momento, junto al concejal de Cultura Fran Peinado por su eficaz organización del proyectado (y ya casi terminado) Museo Científico “Lugar de la Mancha” (MUCILM), así como también a anterior concejal Francisco José Valverde, siempre dispuesto a ayudar, a Ana Serrano y miembros de la anteriores corporaciones como Mariano Sabina, el primer alcalde especialmente interesado en el descubrimiento y su mujer Angela, Antonio Ruiz, Rosario Valero y Encarni Navarro, y sobre todo mi especial reconocimiento hacia dos personas: la primera, Federico Fernández Andrés, cuya entrega en el proceso del descubrimiento (viajes y visitas de trabajo a Sierra Morena, El Toboso, y comarca del Campo de Montiel), ha venido siendo tan extraordinaria y desinteresada que será muy difícil poder corresponderle por los servicios prestados al campo de Montiel, a través de la serie avatares surgidos con motivo del descubrimiento de esta villa como “el lugar de la Mancha” en el Quijote; y la segunda persona especial, es Salvador Dueñas, cuyo interés y esfuerzos sostenidos durante años en favor del Campo de Montiel y en especial de Fuenllana y hasta de Villanueva de los Infantes, es persona merecedora de los más altos elogios. Tampoco debo olvidar al siempre dispuesto a prestar su ayuda en cualquier circunstancia como Clemente Plaza, otro gran activo para el campo de Montiel y su desarrollo cultural. También a mi hermano Rafael Parra Luna por su ayuda en Villanueva de los Infantes debido a mi ausencia de la localidad, como igualmente Inés Brazales y a Ana Moreno. Ni tampoco debo olvidar a la Fundación José María de Jaime y sus gestores desde Gabino Marco a Pepe García Gallego, pasando por su presidente José Ortega aunque raramente pude corresponder a sus invitaciones. Y ya en el centro de redacción de Madrid, a José Antonio Magarzo por sus ayudas informáticas y en especial a Margarita Iglesias por sus revisiones. Y finalmente también a mi buen amigo y colaborador Ángel C. Pareja que, aunque situado en La Coruña, tanto colaboró en la preparación de los boletines AVANCES SISTÉMICOS Y TEMAS DE EL QUIJOTE, no debiendo olvidar tampoco a mi buen amigo Julian Plana por su colaboración en los inicios de “Avances Sistémicos”, y por supuesto a Rafael Rodríguez de Cora que, como Secretario General de SESGE, siempre pude contar con su ayuda institucional. Y no quiero dejar de homenajear y agradecer a dos personas de Campo de Montiel: la primera, a Javier Domenech, quien fue el primero que me hizo ver que don Quijote salió repetidamente del Campo de Montiel, cuando yo no había reparado, como tantos cervantistas, en tal extremo; y motivo por el cual inicié , junto con otros colegas, la investigación del “lugar de la Mancha en esa línea; y la segunda persona, a un humilde pero eficaz investigador, como fue Juan Antonio Gómez (q.e.p.d.), a quien se debe uno de los descubrimientos más importantes sobre la ubicación del pueblo de donde salió don Quijote, debido a la ejecución a muerte, unas décadas antes (sobre 1520) en Villanueva de los Infantes del personaje Juan de León, quien tuvo un comportamiento aventurero muy parecido al de don Quijote. De Juan Antonio y de todos, he aprendido, pero va sin decir que cualquier error cometido en el presente Diccionario es de mi única responsabilidad Y no quiero dejar de expresar mi agradecimiento a ilustres infanteños que, estando fuera de Infantes siempre me ayudaron como los exdecanos de Veterinaria en la UCM Manuel Rodriguez Sanchez, José Ignacio Ruiz Rodriguez, de Historia en Alcala y a Miguel Fermández de Sevilla quien tomó la iniciativa de reconocer los huesos de Quevedo. Y ¿Cómo no? A esa joya de familia que son los hermanos Castilla (Ernesto, Julian y Paqui), debiendo destacarse la labor de Julián con su siempre actualizado Museo de pintura moderna, y en particular a Angelucho Montalbán y a Justo Lorente cuya labor de popularización resulta impagable. Aparentemente olvidados habrían quedado colegas que se merecen también el agradecimiento de Infantes como Javier Campos Fernández de Sevilla, Miguel Montalbán y su esposa Cele Pozuelo (financiadores del monumento a la Ruta Científica del Quijote en la Fuente Vieja, y ambos (q.e.p.d.); así como a Ignacio Santos (q.e.p.d.), Carlos Javier Rubio, Luis Riaza, Jorge Solís, Esteban Jiménez, y temo olvidarse de algunos más pensadores y colaboradores. Y tampoco debo olvidar a mi familia en Infantes: mis hermanos Pilar, Mari Carmen y Rafael, asi como a mis sobrinas Rosa y Yolanda González Parra por su ayuda permanente.

4. PRÓLOGO

Los primeros términos que, en la tradición moderna usual, debo utilizar son los de ‘honor’, que se me concede, y ‘gratitud’, con que debo responder a tan loable oferta.

En el sentido actual considero como un inmenso honor la invitación que mi colega Francisco Parra Luna, eminente sociólogo, catedrático de universidad y entrañable amigo, me cursa para que prologue esta nueva obra suya. Y así, oriento la mirada hacia el Diccionario Moral de El Quijote, diccionario de términos (y expresiones breves) construido a partir de una lectura intensa y profunda de la magistral obra de Cervantes, y, ¡quién lo diría!, no aparece en él la voz ‘honor’, pero indagando un poco más se me ‘honra’ y, quizás, sobre todo, se me confiere condición de ‘dignidad’, términos éstos –‘honra’ y ‘dignidad’- que alcanzan, como corresponde al ámbito humano del caballero andante, un relevante valor.

La elemental respuesta a tanta concesión, que me otorga el brillante compañero, ha de ser la gratitud, término que florece en el Diccionario como ‘gracias’, con referencia a la frase “muéstrateles agradecido, que la ingratitud es hija de la soberbia y uno de los mayores pecados que se sabe” (II,51). Así, pues, debo, quijotescamente, y lo hago con alegría, seguir el consejo epistolar que don Quijote dirige a Sancho.

Y otra palabra, ahora de recuerdo, para la escritora Vivian Idreos Ellul, esposa del autor, que había concebido su “Mi vida con don Quijote, éste en tanto que ilustre figuración del marido; y, ¡cómo no!, para los compañeros de la Tertulia de Pozuelo que nos reúne a ambos con ilustres compañeros.

De manera precisa conviene destacar que el profesor Parra Luna es un agudo y preclaro lector y estudioso de El Quijote y una figura intelectual de nuestra España, que, sorprendentemente, ha sido ‘profeta en su tierra’ Villanueva de los Infantes, donde su inmensa tarea es harto reconocida, y pasa, gracias a él, como el supuesto Lugar de la Mancha del que fue oriundo el caballero andante que facilitó a su autor alcanzar la más alta consideración de las letras españolas.

Este hecho invita a reiterar una reflexión reciente. Tras la instalación del régimen de las Autonomías, la cultura se ha pueblerinizado en demasía. Se aprecia el fenómeno, más político y administrativo que propiamente social, de búsqueda de raíces, identidades, fiestas locales, etc., mientras que, por otra parte, la juventud se desplaza a estudiar al extranjero y muchos a trabajar tras la obtención del título académico; y, por ende, se trasladan a capitales de mayor enjundia humana y cultural, aumentando la extensión de tierras vaciadas, y ello de manera que encuentran dificultades si no imposibilidades para el regreso.

Los poderes locales satisfacen con harta frecuencia el mercado cultural de lo próximo, de lo inmediato, de lo que dará votos, impuesto por los residentes. Y así nos encontramos con una especie de deificación de lo propio, como si no fuera propio también el ser ciudadano de la capital, de la nación, del continente, de la humanidad, de la cultura universal, de nuestro tiempo. En síntesis, el venerable amor a lo propio, a la patria chica o grande, a su historia, no puede resultar enemigo del sentir general humano, de las identidades de mayor grado que facilitan la apertura de mentes, el encuentro con los demás, la solidaridad universal.

En esta ocasión se dan la mano Villanueva de los Infantes y el mundo por la universalidad de la obra cervantina y debe perpetuarse este ejemplar encuentro entre las autoridades locales y el hijo predilecto. ¡Qué suerte tiene Villanueva de los Infantes! ¡Qué gloria para Francisco Parra Luna!

El Quijote es en este Diccionario objeto de estudio, sí, y también de exposición y síntesis, pero conviene señalar que a ello une la condición de argumento para la exhibición del autor en su visión de la historia y del presente del mundo real, de los aconteceres y de los pensares, de las realidades y de los deseares, todo ello impregnado de su visión moral del desarrollo de la vida humana tanto personal como en sociedad. Y en esta aproximación, dos notas se ofrecen como trascendentales: Primera, la originalidad de la obra del Diccionario; y segunda, el compromiso ético del autor en sus comentarios de los términos construidos a partir de un análisis orientado a la interpretación mediante un tratamiento moral o, quizás más adecuado, realizado desde un pensamiento ético. Por ello, la primera manifestación por mi parte, consiste en hacer votos para que pueda disponerse pronto de la obra. Así pues, sea este canto de esperanza un preludio para que nuestra sociedad, falta de suficientes apoyaturas éticas, tenga una nueva posibilidad para afirmarse en unas ideas que además tienen asiento en una obra identitaria de lo español. Por otra parte, la obra puede catalogarse como grandiosa. Realizada por un solo hombre. Algo sabemos de Diccionarios.

Así, nos obsequia Francisco Parra Luna en esta ocasión con un Diccionario específico dedicado al establecimiento de una relación de términos quijotescos mediante una adecuada selección de voces y expresiones propias de la obra cervantina o bien elegidas y construidas por el autor para referirlas al texto del príncipe de los ingenios.

La importancia que concedemos a los Diccionarios puede ponerse de manifiesto por algunas consideraciones relativas a nuestros contactos con tareas propias de la catalogación de términos lingüísticos. Tradicionalmente la labor de la confección de Diccionarios ha pertenecido prioritariamente si no en exclusividad a lingüistas que afrontaban estas obras, de modo que fueron realizadas, primaria y principalmente, por las respectivas Academias de la Lengua nacionales en los distintos países europeos. Casi paralelamente surgiría la magna “Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et de métiers”, editado en Francia bajo la dirección de Diderot y d’Alambert. Personalmente hemos prestado bastante atención a los diccionarios por su naturaleza de auténticos archivos de conocimiento y consecuentemente por el inestimable valor que aportan los filólogos al rigor en el uso de las locuciones y los especialistas expertos al contenido conceptual e histórico.

Permítaseme, en primer lugar y con cierta extensión, en este horizonte temporal de breve duración natural, recrearme en mis memorias para facilitar así la manifestación de mi respeto y enaltecimiento de los Diccionarios. Hace muchos años, en nuestra difusión de la tarea inventora de “el más prodigioso inventor de su tiempo”-palabras que dedicó Maurice d’Ocagne, presidente de la Sociedad Matemática francesa, al ingeniero español Leonardo Torres Quevedo- había quedado prendado de su concepción del Diccionario Científico y Técnico. Así dedicamos el capítulo 10 de nuestra obra Leonardo Torres Quevedo, de la Biblioteca de la Ciencia Española, 1992, “En torno a la Lengua”, donde, entendida ésta en un sentido muy general, permitía comprender la excepcional tarea del ingeniero montañés en variados aspectos. Primero, Torres Quevedo como creador de una nueva lengua simbólica para la descripción de las máquinas con la propuesta de algunas reglas para su gramática y algunos símbolos de su diccionario. Segundo, Torres Quevedo como usuario ejemplar de la lengua ordinaria (española y francesa) en ciencia y técnica. Y tercero, Torres Quevedo como ideador -y proponente de la realización- de un Diccionario Tecnológico Español en el marco de una “Unión Internacional Hispano Americana de Bibliografía y Tecnología Científicas”.

Un momento histórico especial del ingeniero fue el de su integración en la Misión extraordinaria que acompañó a la Infanta Isabel a los actos conmemorativos del centenario de la independencia de la República Argentina, en mayo de 1910, portando, por otra parte, la representación de España en el Congreso Científico Internacional de Buenos Aires, allá por el mes de julio de 1910. Presentó un proyecto de “Unión Internacional Hispano Americana de Bibliografía y Tecnología Científica” con las importantes finalidades de depurar, perfeccionar, unificar y enriquecer el lenguaje técnico español. Con gran interés se aprobó el complejo y bien concebido y estructurado proyecto; sin embargo, posteriormente no obtuvo el éxito deseado.

La primera tarea de la nonnata Unión Internacional debía consistir en la publicación de un Diccionario tecnológico de la lengua española para afrontar los numerosos problemas existentes, tales como el establecimiento de neologismos científicos y tecnológicos, y la adaptación de vocablos de otros idiomas ante la avalancha de términos extranjeros que nos invaden y que aceptamos directamente o degenerados. Con su bagaje de inventor y el significado de estas acciones se hacía acreedor, como pocos, a ocupar un sillón en la Real Academia Española. El acto de su recepción tuvo lugar el día 31 de octubre de 1920, y en él sometió a la consideración de sus nuevos compañeros, los académicos que le habían precedido, fundamentalmente su proyecto de Unión Internacional y del Diccionario mediante el lanzamiento poco respetuoso de su reto:

“¿Aprobaréis, en suma, nuestro proyecto de Buenos Aires y le prohijaréis con ahínco hasta verlo realizado?”

La Academia Española decidió apoyar la empresa, y así empezó a funcionar la Junta Nacional de Bibliografía y Tecnología Científicas (R.D. 19.4.1921). En 1926 se entregaba a S. M. el Rey Alfonso XIII el primer cuaderno del Diccionario Tecnológico Hispano Americano. Pero, como tantas veces sucede y demasiado frecuentemente en España, la tarea quedó inconclusa, se paralizó.

Continuemos la historia. Por decreto de 27 de abril de 1935 se establece como labor específica de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales -de la que es presidente honorario, en esos momentos, Torres Quevedo- la preparación de un Vocabulario Científico y Técnico. El plan también quedó interrumpido.

Años más tarde, José A. Sánchez Pérez y Julio Palacios, desde la Academia de Ciencias, institución ya oficialmente responsable de la preparación como hemos indicado, reemprendieron la tarea desempeñando unos papeles más o menos próximos al, y continuadores del, de Torres Quevedo, impulsando y preparando el Vocabulario Científico y Técnico que finalmente vio la luz en 1983, primera edición, bastante después de que ellos abandonaran este mundo, y del que se hizo una segunda edición en 1990.

Una enseñanza social puede extraerse de esta relevante historia: la idea ‘personal’ exigía una tarea colectiva. En contraposición, en el caso presente, Francisco Parra Luna de manera individual se ha enfrentado a tan noble como difícil labor en su doble concepción: quijotesca y moral, dos de sus pilares capitales. Un paso más reciente lo daríamos con nuestra modesta contribución al Diccionario Histórico de la Real Academia de la Historia, concebido a finales del pasado siglo, escribiendo unas cuantas biografías de científicos españoles, entre ellos las del citado Torres Quevedo, así como, entre otros, las de Julio Palacios, Ángel del Campo y Arturo Duperier. Interesante obra colectiva que, a tenor de la finalidad de la creación de la Academia en 1737, hubo de esperar hasta principios del siglo XXI. ¡Más de 250 años!

En la primera década del presente siglo nos tropezaríamos, como colaborador, en el no menos importante, como sería reconocido, Diccionario de Términos Médicos, que saludamos con notable alegría, momentos en los que asumimos la responsabilidad de los términos afines a la Medicina de los ámbitos de la Física y la Química. Esta magna obra de nuestra Real Academia Nacional de Medicina de España tendría una segunda etapa, en la segunda década, de más trascendencia aún, con la elaboración del Diccionario Panhispánico de Términos Médicos. En el presente esta impresionante tarea ha elevado notablemente su valor con la concepción y realización de términos médicos integradores de lo panhispánico, mediante el trabajo con las Academias de Medicina hispanoamericanas (ALANAM), que recuerdan la “Unión Internacional Hispano Americana de Bibliografía y Tecnología Científica” soñada por Torres Quevedo en el año 1910, ahora concretada en la medicina. Nuestro ingreso en el Instituto de Estudios Madrileños, ante la solicitud que se me hacía de escribir biografías de arquitectos madrileños y contemplar la relación de las ya elaboradas, tuvimos la idea de contribuir escribiendo la del notable ingeniero de caminos y canales Arturo Soria, gran urbanista del Madrid del siglo XIX.1

Los diccionarios que alcanzan valor de uso, como hemos pretendido mostrar, son obras colectivas. Han sido muchos los elaborados por personas individuales. Unos y otros han proliferado y continúan proliferando. No nos son ajenos y los consideramos de mucha importancia. Ante este hecho, debo decir: ¡Qué buena idea has tenido, querido colega! Y, en modo quijote, te has atrevido a la colosal tarea de enfrentarte al proyecto en soledad.

Y en el marco de la humilde participación en construcciones de obras de esta naturaleza se me ofrece en esta ocasión no la selección y, en algún caso, la definición de algunos términos del Quijote, sino la construcción de un Prólogo para un glosario de términos cervantinos.

Dejamos los diccionarios y se acerca a la memoria otro paseo por el archivo de nuestras semblanzas quijotescas. Recordemos, así, algunas de nuestras andanzas desempeñando caballerosamente el papel de Sancho, fiel criado, cabalgando por La Mancha y bajo el paraguas de Cervantes. He servido a dos quijotes: uno con imagen de caballero de la triste figura y otro con la presencia tan sensata como bonachona asociada al escudero.

Mi caballero andante, don Francisco Alonso-Fernández (Oviedo, 1924; Madrid, 2020), prestigioso psiquiatra, académico de la Real Academia Nacional de Medicina de España, intelectual de relieve. Fue un espigado Quijote al que prologué algún libro, presenté algunos otros en el Club Internacional de Prensa, en el Ateneo de Sevilla, en la Fundación Ortega-Marañón y en el Instituto Cervantes, dediqué algún capítulo, escribí su laudatio ‘Homenaje a la Antigüedad’ en el Instituto de España, y, en síntesis, serví con dignidad y como un honor. Y en todo momento satisfechos y felices, bastante más que los geniales personajes cervantinos. Disfrutamos en distintas ventas españolas de productos exquisitos bien rociados de luctuosos vinos. Este ilustre asturiano, con formas y modos de Alonso Quijano, amante de las Letras y de las Artes, compartíamos las condiciones de compañeros numerarios en la Real Academia Nacional de Medicina y de correspondientes en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

De sus obras cervantinas me es grato recordar El Quijote y su laberinto vital (2005) y Don Quijote. El poder del delirio (2015); y con ellos los actos de presentación en Argamasilla de Alba, la Fundación Ortega-Marañón y el Instituto Cervantes.

He servido a otro caballero, éste natural de la Mancha, por más señas don Vicente Calatayud Maldonado, prestigioso catedrático de Neurocirugía en la Universidad de Zaragoza. Ilustre manchego de proverbial carácter, compañero también en la Real Academia Nacional de Medicina de España. Y hemos centrado nuestra conjunta atención quijotesca en Argamasilla de Alba, villa que recuerdo con alta consideración, y en cuyas proximidades geográficas se encuentran las Lagunas de Ruidera y el Campo de Montiel.

Perpetúan que, en 1905, con ocasión del III Centenario del Quijote, la prensa nacional se ocupó de la villa como Lugar de la Mancha, destacando corresponsales para visitarla. El Imparcial envió al prestigioso escritor y periodista, José Martínez Ruiz, “Azorín”, quien, según narra en su obra La Ruta de don Quijote, durante los días que estuvo en la villa, y con reiteración, se reunía en tertulia con los autodenominados Académicos, teniendo como punto de encuentro la rebotica de D. Carlos Gómez, hoy visitable.

Y con el recuerdo de los académicos nacionales de Medicina surge el de Pilar Serrano, la mujer, alma y vida de los Académicos de la Argamasilla, esa preclara institución cultural de la villa, que recuerda la visita de Azorín en su búsqueda de la ergástula, Cueva de Montesinos, y en la Casa de Medrano, donde la tradición sitúa preso a Cervantes, convertida en centro cultural de loable prestigio, en un solemne acto de reconocimiento, celebramos el ‘juicio de honor’ al profesor Calatayud, juicio crítico literario en el que me tocó representar el papel de defensor, de modo que tras la absolución del reo sería nombrado Académico de Honor de la Argamasilla. En la hacienda que posee y disfruta, situada en un promontorio que se asoma a las Lagunas de Ruidera, hemos contemplado, desde la altura, La Colgada, mientras se comentan las hazañas de Alonso Quijano y nos reunimos en ameno Parlamento con el grupo de amigos de la comarca.

Entre las memorias quijotescas, aparece un texto del Quijote traducido al patsuezu para el que se nos solicitó un Prólogo. Se trataba de la versión “reducida y compulsada” por Eduardo Vincenti y Reguera (La Coruña, 1855; Madrid, 1924) publicada en 1905. Recordemos brevemente al autor por su notorio compromiso político. Miembro del partido liberal fue diputado por Pontevedra en las Cortes de la Restauración de 1886 a 1923, ¡37 años! Es decir, una vida de intensa dedicación a la cosa pública. Singularmente desempeñó la alcaldía de Madrid en dos breves períodos (28 de junio de 1905-15 de junio de 1906, y 19 junio 1913-2 noviembre de 1913). En 1892 presidió la Comisión Permanente del Consejo de Instrucción Pública. El hecho que más interesa en la presente ocasión se refiere a que por iniciativa suya se creó el Ministerio de Educación Nacional, con las atribuciones que hasta entonces se encontraban en el Ministerio de Fomento. De aquí surgió el proceso legal de la ‘nacionalización’ de las escuelas, que hasta entonces habían dependido de los ayuntamientos (¡reducción de competencias autonómicas!, se gritaría en la actualidad); de tal manera que con ello mejoró notablemente tanto la educación como la posición económica y social de los maestros. Con la perspectiva trasfondo que nos interesa, puede afirmarse que con carácter prácticamente general se le considera ‘próximo’ a la Institución Libre de Enseñanza. Y por citar una obra suya, conviene recordar La educación popular presentada en el III Congreso Internacional de Educación Popular celebrado en Bruselas en 1910.

De su empeño educativo representaría un papel relevante su obra El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha; compuesto por Miguel de Cervantes Saavedra; reducido y compulsado por D, Eduardo Vincenti, publicado en Madrid, 1905. Y esta ‘reducción y compulsa’ del Quijote, para lectura de los niños en las escuelas, la explica, en audaz aserto literario de Vincenti, el mismo Cervantes: “Ahí tenéis mi famoso Don Quijote: borrad todos sus episodios escabrosos y reducid sus páginas; y ninguna obra de alta moral hallareis que se lea igual. Don Quijote y Sancho Panza son dos personajes novelescos que desatan siempre la franca alegría de los niños”. Y sin recurso de elevación, desde sí mismo, escribiría: “Ya nadie lo ignora. El Quijote revela cuanto es norma de conducta en la existencia, aquello que constituye un aviso social, los caminos abiertos al progreso humano, las aspiraciones del alma, los desmayos del espíritu, las flaquezas de la carne”.

No es baladí, quizás a modo de imitación del autor, en nuestros intentos de ‘desfacer entuertos’, traer a la memoria nuestra frecuente actitud quijotesca expresada en la tesis doctoral en historia presentada en la Universidad de mi Cádiz natal. Fuimos a la búsqueda -y establecimiento- de la verdad histórica del papel de Louis Godin como director de la expedición geodésica al Virreinato del Perú frente a la deformación francesa y al olvido en la historiografía española, así como al desconocimiento de su figura de pionero de la ciencia moderna en las Españas. Se trata, pues, de una cuestión de justicia universal. El común afán de “desfacer entuertos” no refería exclusivamente a Francia sino también al actual Ecuador e incluso ¡a la propia España! Por otra parte, con frecuencia, en deuda reconocida a Ortega y Gasset por el uso de su expresión “Yo soy yo y mis circunstancias”, exhibida por primera vez en sus Meditaciones del Quijote (1915), que será consolidada con más precisión en su concepción filosófica denominada raciovitalismo o vitarracionalismo.

Retornemos la mirada hacia el Diccionario Moral de El Quijote, cuya lectura y fructífero aprendizaje, se añade así a mis contactos con la obra literaria identitaria española por antonomasia. Por ello, renuevo mi ‘gratitud’.

Y, querido compañero y admirado amigo: ¿Qué puede decirse de la aportación que ofreces con tu Hacia un Diccionario Moral de el Quijote? Me limitaré a señalar algunas notas un tanto a tu modo sistémico, paralelo al mío de la determinación de las notas caracterizadoras de cualquier realidad (con minúsculas) como de la Realidad total, bien sea referida al Universo o bien sea la Sociedad humana, aquí y ahora tu nueva obra.

El valor complementario del Diccionario, riqueza añadida, se expresa, siguiendo las palabras de su autor, en su caracterización como obra de contenido moral, mediante estas notas:

  1. 1)“Se trata de un Diccionario de significados morales escondidos (o al menos no explícitos) en las frases o párrafos que transcurren por el texto de El Quijote, de modo que se intenta distinguir entre frase y significado, forma y fondo, entre presencia de lo literario y esencia de lo espiritual, aunque siempre unidos y acentuando el fondo moral, e incluso hasta ético, de las diferentes situaciones o problemáticas ofrecidas por los protagonistas”.
  2. 2)Manifiesta “un modesto esfuerzo individual por ahondar un poco más en lo que es una de mis preocupaciones teóricas personales: la de comprender y aquilatar el contenido moral de algunos de los actos descritos y el de entrever sus consecuencias sociales”.
  3. 3)En su condición de creador de un ‘sistema de valores’ el autor hace un fecundo “análisis de los efectos en el sistema de valores del siglo XVI”.
  4. 4)“El Quijote se verá aquí desde cuatro cristales superpuestos: el sociológico; el sistémico, el cervantista, y sobre todo, el ético; derivado éste de una nueva lectura más axiológica de los diferentes pasajes en El Quijote

Bien, pero ¿qué valor ofrece el nuevo Diccionario para lectores y sobre todo para estudiosos del Quijote? A la de todo diccionario une otros valores.

El importante glosario de términos que se ofrecen en este Diccionario brinda una importante contribución intelectual y cultural, en tanto que frases de referencia y alumbramiento de comentarios morales enriquecedores del contenido propio del término o expresión. Así, pueden señalarse las siguientes contribuciones.

Primera. Fuente de referencias a la obra magistral de Cervantes. Fuente de luz intelectual literaria a la que acudir. Y, en consecuencia, recurso para citar a la obra grande de Cervantes en un amplio abanico de extensos radios soportes de términos.

Segunda. Nueva vía de cognoscibilidad para una más completa aproximación al Quijote.

Tercera. Fácil accesibilidad concreta, indirecta por la propia ordenación usual de los Diccionarios -orden alfabético-.

Cuarta. Utilidad práctica. ¡Qué comodidad de encuentros con la obra cervantina! ¡Cuánto aporte facilitador de noticias quijotescas!

Quinta. Colaboración en la búsqueda y recuperación de algunas notas identitarias patrias que hoy pretender resurgir como contrapunto de la europeización, pero quizás no se encuentra adecuadamente el modo de reencuentro con lo propio, con la identidad de lo español, siendo así que en El Quijote radican claros elementos de este cariz identitario.

Valiente expositor de sus ideas, el profesor Parra Luna ha construido un sistema de valores para el análisis sociopolítico de los estados que hace de él un intelectual de alto empaque. Tiene criterio, tiene norma, tiene una estructura básica para el estudio de los problemas geopolíticos, estructurales y en procesos de desarrollo, globales y nacionales. Su obra, su método, es un notable referente de estudio sobre la realidad de las sociedades que conviene conocer y, en su caso, aplicar para un conocimiento más correcto de las realidades sociopolíticas. Y esto mediante el uso de indicadores políticos, sociales y económicos, que valora cuantitativamente, de manera que, a modo de variables físicas de una ley de la naturaleza, logra con sus mediciones el resultado de la función objeto de estudio. En Física distinguimos magnitudes, cantidades, unidades y medidas, de tal manera que tradicionalmente se afirma que lo medible pertenece a la “ciencia por excelencia”, según denominación de Ortega. De esta manera el sistema de valores del profesor Parra Luna con sus mediciones alcanza altas cotas de máxima cientificidad. El deseo de fisizar (‘mecanizar’ a principios del siglo XIX) todas las disciplinas intelectuales, recordando a Augusto Comte, alcanza altos grados en la teoría de ‘sistema de valores’ de Francisco Parra Luna. En síntesis, su método sociológico es digno de encomio.

Miremos finalmente al horizonte de nuestro tiempo, al horizonte personal hacia el futuro, tanto del autor como del prologuista, según el ‘horizonte temporal’ indicado por Heidegger, en su filosofía del tiempo, aunque evitemos su confusión filosófica de los conceptos por identificación del ‘referencial tiempo’ con la ‘duración’ o ‘intervalo tempóreo’, según concebimos por nuestra parte. A la altura de nuestro horizonte temporal heideggeriano estamos invitados, quizás condenados, a contar algo de nuestras vidas, parcialidades, ya que, a nuestras alturas del proceso vital, surgen, aunque no se pretendan, nuestras memorias, como ha quedado de manifiesto en anteriores extensos párrafos. En este marco deben situarse las insistentes reflexiones morales del Dr. Parra Luna. En todo caso hemos de reconocer que ilustran gratamente los términos e incrementan el aire de novedad del Diccionario, por su especial singularidad.

El Diccionario es también un tratado moral personal. Ante el horizonte temporal de una vida ya muy vivida ofrece una visión del mundo que lo sitúa en contraste con la necesaria conducta ética deseable.

En los comentarios de los términos de este glosario se nos regalan elementos de confesión, valoración, actualización, explicación y de opinión forjados a lo largo de la historia personal. Y se ofrecen como criterios éticos abiertos a la crítica, a la sugerencia, a la discusión, al diálogo, al encuentro.

Pero dado que las ideas críticas del extenso panorama se presentan necesariamente dispersas a lo largo de los comentarios de los términos, confiamos en que, a no tardar mucho, el profesor Parra Luna nos ofrezca, a modo de testamento vital, un elaborado Tratado Moral, con el trasfondo y la referencia de El Quijote, en consonancia con su personal Sistema de Valores.

Esperamos disfrutar en vivo de la presentación pública en Villanueva de los Infantes de este original y presupuestamente fecundo Diccionario Moral de El Quijote.

Francisco González de Posada

Dr. Economía y Empresa por la UCLM

Catedrático de Fundamentos Físicos. UPM

Académico de Número de la RANME

5. INTRODUCCIÓN

“Si existe conflicto entre la sociedad y la conciencia, la

Conciencia es la que debe tener razón.

Amiel, H. Frederic. (Diario)

El diccionario que el lector tiene en sus manos no es un diccionario al uso donde se explica mínimamente el significado de cada uno de los términos colocados por orden alfabético. Se trata de un diccionario de significados morales escondidos (o al menos no explícitos) en las frases o párrafos que transcurren por el texto de El Quijote. Se busca distinguir entre frase y significado, forma y fondo, entre presencia de lo literario y esencia de lo espiritual, aunque siempre unidos y acentuando el fondo moral, e incluso hasta ético, de las diferentes situaciones o problemáticas ofrecidas por los protagonistas.

Tampoco se trata, por supuesto, de componer una obra al estilo de la Gran Enciclopedia Cervantina, dirigida por Carlos Alvar, ya que no pasa de ser un modesto esfuerzo individual por ahondar un poco más en lo que es una de mis preocupaciones teóricas personales: la de comprender y aquilatar el contenido moral de algunos de los actos descritos y el de entrever sus consecuencias sociales. No es mucho lo que persigo, pero me lleva ya varias décadas de reflexión este problema de la moralidad implícita en El Quijote. Parto también de la idea de Américo Castro cuando sostiene que El Quijote contiene más filosofía moral de la que se había considerado hasta la segunda mitad del pasado siglo cuando muere en 1972.

Inicialmente, el presente diccionario pretendió partir desde dos perspectivas: la sociológica y la sistémica. Por la primera, el análisis giraría alrededor de los efectos que las acciones de los personajes en la novela cervantina, tienen sobre la sociedad del siglo XVI en España y en particular sobre su “sistema de valores”; y por la sistémica, porque las acciones y efectos se tratarían integradamente con el fin de captar sus interrelaciones mutuas y sus resultados finales fueran éstos positivos o negativos. Un ejemplo de este doble perspectivismo teórico lo muestra el anexo 28 cuando se diseña lo que llamo “Teorema de Unión de Sistemas Axiológicos”, que es tanto como tratar de “valores” y en consecuencia de la moralidad que encierran. Pero al tratarse de “valores universales” aparece la necesidad de integrar otro modo de mirar: el axiológico, el que trata de los “valores”, y el moral que trata del “deber”, lo que nos llevará al análisis de la moral cotidiana descrita en la novela, e intentando ver la profundidad ética que los fundamenta. Y todo, por supuesto, bajo el amplio paraguas de la literatura cervantina más acreditada. Así pues, El Quijote se verá aquí desde cuatro cristales superpuestos: el sociológico, el sistémico, el cervantista, y, sobre todo, el ético; derivado este de una nueva lectura más axiológica de los diferentes pasajes en El Quijote. Lo que de ello salga, los lectores/as lo dirán.

Adoptando ya este cuádruple enfoque, remarcaré los aspectos que me han parecido más relevantes de la gran obra cervantina, que viene a ser un compendio de situaciones con significados de profunda moralidad muchas veces velados entre sus frases. Lo que consistirá en redondear las perspectivas teóricas iniciales, con la estimulante y bella literatura de Cervantes detrás de ese velo entre burlesco y ácido, entre irónico y serio, o incluso entre reprimido y valientemente franco, que la mayoría de autores le conceden. Pero en el fondo ¿fue todo ello por la voluntad de Cervantes, o consiste en las interpretaciones que hacemos los lectores, e incluso los analistas más neutrales y cualificados? Sea como fuere, lo cierto es que el texto de El Quijote da pie para todo, para tomárselo en serio y en broma, en cáustico y en pre-revolucionario, así como también en acomodaticio, y al final hasta en pacifista vista la intención final de sus dos protagonistas para “irse de pastores”. De aquí el interés que presenta el tomar el texto de la novela como base para las extrapolaciones éticas de cada estudioso que en mi caso no serán tan sofisticadas y hermenéuticas como suelen usar los especialistas, sino más bien simples, directas y pensando solo en la utilidad que puedan tener para la mayoría de los lectores. En este sentido, los cuarenta anexos que se adjuntan al final de las voces del diccionario, pretenden adentrarse en una cierta y hasta arriesgada reflexión crítica sobre algunos problemas actuales vistos normalmente a la luz de El Quijote, como, por ejemplo, imaginando la decisión que tomaría el buen “gobernador” Sancho Panza (una vez que demostró su ingenio y su capacidad de gobernante en la ínsula Barataria) ante las guerras Rusia-Ucrania e Israel-Palestina, y por ello se tratan más específicamente en el anexo 30 “¿Qué haría Sancho Panza ante los conflictos políticos actuales en el mundo?, o sobre la guerra Rusia-Ucrania, (ver p.e., mi artículo “El dilema de Putin”, aparecido en ABC, 28.3.2022), como si hubiera estado escrito por Sancho Panza, e incluso finalizando ¿cómo no? con el anexo 40: “Europa ante el desafío arancelario de EE.IUU.: una respuesta cervantina.

Y pasando a otros temas más pretendidamente filosóficos, ¿qué significado tendría la liberación de los galeotes en Sierra Morena? ¿Fue realmente un intento cervantino de integrar los valores de “Libertad” y de “Justicia”, justamente por la dialéctica negativa que existe entre ambos valores (a más Libertad, menos Justicia y viceversa)? ¿Por qué resulta tan necesaria y problemática la integración de estos dos valores en el mundo político actual? O, desde un ángulo más espiritualizado, ¿cómo pudieron Cardenio y Dorotea elevarse con tanta superioridad moral sobre la pareja (don Fernando y Luscinda) que les traicionaron? ¿Y cómo se explica que Dorotea, la gran mujer por antonomasia en tantos aspectos, se arrodillara y humillara al final ante un felón como don Fernando quien la había injuriado? Cervantes se habría adelantado aquí un par de siglos a la siguiente y sublime frase escrita por Benjamin Franklin en el siglo XVIII: “la injuria te coloca por debajo del enemigo; la venganza te iguala a él; solo el perdón te coloca por encima” (Máximas); o en cuatro siglos, a la bellísima sentencia de Rabindranath Tagore: “Sé como el palo de sándalo, que perfuma el hacha que lo corta” (Poemas). Solo, pues, por repensar la altura moral que muchas veces inspira el texto de El Quijote, merecería la pena consagrarle un tiempo. Al fin y al cabo, no dejamos de contemplar cada día, y por desgracia, cierta proliferación de acciones corruptas de algunos de nuestros dirigentes políticos, quienes deberían practicar, siquiera un poco más, y como modelo de vida, la ética profunda que contiene esta obra universal. Y si de alguna manera quisiera resumir las aportaciones principales del Quijote después de mi modesta reflexión, mencionaría las seis siguientes: 1: el intento de integrar los valores de “Justicia” y “Libertad” (Galeotes) como reflejo de la permanente crítica social ocasionada por la aparente incompatibilidad de estos dos grandes valores. 2: la autoelevación moral que supone el perdón como satisfacción íntima frente a cualquier mal recibido (Cardenio, Dorotea, Camacho…). 3: la creación de Sancho Panza como paradigma o arquetipo de la nueva persona (producto de la fagocitación mutua entre don Quijote y Sancho) que se sigue necesitando en el mundo. 4: la búsqueda de la verdad a través de la ciencia y sus exigencias (mediciones cuantitativas y cualitativas cuando son posibles); estando de acuerdo, naturalmente, con quienes desde el principio acentuaron también la lucha contra los libros de caballerías. 5: Hacer gala del humor fino que utiliza, junto a la ironía, la sorna o el sarcasmo, precisamente para enmarcar y proteger su aportación. Y finalmente, 6: presentar una crítica social y política de la manera más velada posible para no salirse demasiado del “sistema de valores” (principalmente religiosos) de la época. Y sin olvidar, como suele ser reconocido por los especialistas, que el Ingenioso Hidalgo don Quijote de La Mancha supuso la primera gran novela moderna de la literatura universal. La verdad es que se puede salir moralmente engrandecido por una lectura atenta de El Quijote con solo recordar, entre otros, los cinco hitos morales que suman los tres comportamientos particulares de Cardenio, Dorotea y Camacho, unidos a los dos generales que llevan a cabo durante la novela los propios don Quijote y Sancho Panza. No sin mencionar también el hecho del humilde cabrero López Ruiz quien, antes de llegar a mayores, prefirió abandonar a la moza llamada Torralba poniendo tierra por medio, aunque estaba enamorado de ella, porque resultaba peligrosamente celosa. Toda una meritoria clarividencia por parte del humilde pastor.

Pero ya sobre la base de este desmenuzamiento del sentido moral de muchos de los actos descritos en la novela, es posible resumir los tres objetivos finales que nos planteamos en el presente Diccionario, a saber:

Primero, determinar qué somos, desde la perspectiva axiológica propuesta aquí, los seres humanos; qué valores realizamos; qué niveles alcanzamos en cada uno de ellos; y qué desviaciones sufrimos. Sería conveniente ver lo antes posible, el anexo 1: ”Un Patrón Referencial de Valores Universales PRVU)” como guía moral. Respuestas que caen precisamente en un momento desconcertante en la política internacional, y cuando la aplicación de este PRVU, sería, muy presumiblemente, la única respuesta digna de Europa ante su actual aislamiento, motivado por la nueva política de EE.UU. Nos encontraremos así, al Cervantes de los consejos de don Quijote a Sancho en los cap. 42 y 43 de la segunda parte, y sobre todo, en el anexo 1 donde el ser humano queda definido como un “ser perennemente careciente de valores para satisfacer sus necesidades”.

Segundo: La perentoria necesidad socio-política de integrar los valores de Justicia y Libertad, dialécticamente contradictorios (a más Libertad, menos Justicia y viceversa) en la práctica habitual de cualquier gestión social; y, en este sentido axiológico, llegar hasta apuntar una posible “sociedad genhíbrida” que contribuyese a solucionar el básico y sempiterno problema de género en la sociedad actual. Aquí nos encontramos al Cervantes de la liberación de los galeotes en el cap. 22 de la primera parte, al intentar la grandiosa, pero pendiente tarea, de unir los valores de Libertad y Justicia.

Tercero; Avanzar metodológicamente en la medición cuantitativa de algunos de los conceptos más importantes de los utilizables en ciencias sociales. Y aquí nos encontramos al Cervantes que pone en boca de don Quijote: ”para sacar una verdad en limpio menester son muchas pruebas y repruebas” Una defensa de la ciencia expuesta en el cap. 26 de la segunda parte y comentada igualmente por azar en el anexo 26.

Es de temer que estos tres objetivos se consideren en este punto concreto demasiado ambiciosos o difícilmente conseguibles, por lo que su planteamiento no podría tener sino un carácter meramente exploratorio. Sin embargo, todo parece indicar que, en algunos de ellos, puede no ser así; y en todo caso, iremos viendo y criticando cada uno de los pasos que se dan en los 40 anexos que seguirán a las voces del diccionario. Seguramente lleva razón Asunción Rivas (1998) cuando sobre un texto de Teodomiro Ibañez, resume la perenne actualidad de El Quijote al escribir: ”En este sentido, la crítica (la de Ibañez) es muy moderna, ya que prescinde de la intención del autor al acentuar que solo tiene en cuenta la interpretación del lector.” El Quijote, sería como esos retratos que siempre fijamente miran a quien les observe, aunque este cambie de posición.

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Volviendo al diccionario, siguen, pues, la serie de frases seleccionadas encabezadas por el término que reflejaría el sentido moral asignado a las mismas, seguidas de un comentario del propio autor (señalado por “C”) que intenta ser tanto laudatorio como crítico, y ello solo porque ciertos matices en esta línea podrían añadir algún nuevo conocimiento, siquiera sea por aquello de la tesis-antitesis-síntesis, o porque sugieran al menos una manera diferente de leer El Quijote. Y en todo caso, dejando a los lectores el juicio final que les merezca este tipo de diccionario, donde una misma interpretación o “voz“ pueden surgir interpretaciones en otras “voces”; o bien lo contrario, diferentes circunstancias pueden confluir en una misma “voz” común para todas ellas.

Así, tras el primer término, ABANDONO, que se refiere a la idea de Sancho de abandonar la aventura caballeresca, viene la decisión tomada, capítulos después, por el personaje de Cardenio, cuando decide abandonar también cualquier tipo de acción vengativa contra los enamorados que le habían traicionado. Son, pues, circunstancias diferentes que se agrupan, separadas por tres rayas suspensivas (---) pero que se refieren a una idea general anunciada por el concepto que las agrupa, que en este primer ejemplo es el de “abandonar algo”; por cierto, un abandono por parte de Cardenio que, digámoslo de pasada, representará uno de los grandes hitos morales encontrados en El Quijote. Otras veces, se presentan diferentes frases iniciadas con un asterisco (*) que son susceptibles de ser comentadas bajo una sola voz o entrada en el diccionario. También puede aparecer alguna pequeña aclaración entre paréntesis, dentro del texto tomado de la novela, que solo pretende aclarar algún aspecto para la mejor comprensión del tema.

Y enseguida, una segunda aclaración sobre los numerosos autores citados. Muchas de las citas proceden de memorizaciones sobre la marcha que, por ser la mayoría de autores clásicos o muy conocidos, su consulta no supondría gran dificultad, y en general, se suele añadir la ubicación precisa que, según cada voz, proporciona el gran Diccionario ontológico del pensamiento universal, de A. Manero, Edit. UTEMA, 1958, México. Por ejemplo, la cita de Amiel con la que comienza esta Introducción está en dicho diccionario, en la voz CONCIENCIA, suficiente a juicio del autor, sobre esta y otras citas, para ofrecer las garantías académicas necesarias. Es lo que sucede enseguida con Esopo y Aristóteles referenciados: por su Fábula 7 el primero, y por Diógenes Laercio el segundo, según Manero, op.cit.

Otras veces, como en la voz SUICIDIO LENTO, aparecen suicidios históricos como p.e., los de Periandro, Stefan Zweig, o Robin Williams), pero el primero es del siglo VII a.C. y el último, Robin Willians, ha sido un actor contemporáneo que, al parecer, no dejó obra notable publicada. Por el contrario, Stefan Zweig (2011) si consta en la bibliografia. Y en general, cuando se trata de autores más modernos, se señala entre paréntesis el año de publicación en el texto proporcionando así la información necesaria en la bibliografía final.

En esta línea, conviene advertir también que, a veces, se acorta el texto extraído del Quijote para evitar volumen editorial, pero siempre y cuando, se conserve fielmente el significado de cada frase.

Por último, he de formular un par de avisos más: primero, al señalar los diferentes tipos de letra utilizados, en particular cuando se destacan mis simples comentarios (en “negrita” y “cursiva) frente al texto original de la novela, lo que de ninguna manera pretende significar mayor preponderancia que el texto original, obedeciendo sólo al hecho de añadir algo novedoso que podría interesar al lector, lo que a veces resultará crítico cuando la ocasión lo merezca. No se trata, pues, solo de releer El Quijote, tantas veces leído y comentado, sino de complementarlo con alguna información o juicio que podría resultar, si no enriquecedora, si al menos llamativa y que podría dar pie a futuras reflexiones, e incluso merecidas críticas a estos comentarios. En todo caso, quedará en manos del editor la decisión de mantener o no, esta diferenciación “Texto/Comentario” sobre los tipos de letra. Y segundo, que los conceptos de Justicia y Libertad aparecerán la mayoría de las veces escritos con la inicial en mayúscula, queriendo con ello significar que toda vida social gira, básicamente, alrededor de estos dos grandes “valores-fines” (ver anexo 1) y su “endemoniada” relación dialéctica inversa (a más de uno menos del otro), y así aparecerán con frecuencia en el texto, salvo que la editorial no considerase conveniente mantener esta regla.

Y, no debería quedar sin advertir tampoco, que, la conjunción “hacia” empleada en el título, remarca el estado inicial del presente Diccionario que, como un ser vivo recién nacido, pedirá constantemente ser alimentado; o sea, mejorado, rectificado y completado.

Bajo estos principios, pues, siguen a continuación las voces comentadas en el diccionario.

Details

Pages
1172
Publication Year
2026
ISBN (PDF)
9783034355414
ISBN (ePUB)
9783034355421
ISBN (Hardcover)
9783034355407
DOI
10.3726/b22508
Language
Spanish; Castilian
Publication date
2025 (December)
Keywords
Clases sociales Moralidad Justicia Libertad Ciencia Gobernación Inquisición
Published
New York, Berlin, Bruxelles, Chennai, Lausanne, Oxford, 2025. 1172 p., 12 il. encolor, 3 tabla/s
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Biographical notes

Francisco Parra Luna (Author)

Francisco Parra Luna es licenciado en Ciencia Política (Univ. Ginebra), doctorado en Ciencia política (Univ. Lausana) y en Sociología (Univ. Complutense) y catedrático de Sociología (Univ. Complutense de Madrid). Es autor de una trilogía de libros sobre el descubrimiento del "lugar de la Mancha" en el Quijote y editor del Boletín trimestral "Temas del Quijote".

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Title: Hacia un Diccionario moral del Quijote