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La memoria transgeneracional

Presencia y persistencia de la guerra civil en la narrativa española contemporánea

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Maura Rossi

Coincidiendo con el ochenta aniversario del comienzo de la Guerra Civil Española, la publicación La memoria transgeneracional se plantea observar la transmisión transgeneracional, en España, de la memoria del conflicto de 1936–1939, a través de la mirada proporcionada por la literatura de tercera generación. Su primera sección se centra alrededor de un acercamiento interdisciplinar a la «memoria» como objeto de estudio, y de la contextualización de la memoria traumatizada en España a partir del año 1939. Por medio de la observación de un corpus de novelas recién publicadas (entre las cuales se ha dedicado un análisis específico a La voz dormida de Dulce Chacón, El corazón helado de Almudena Grandes, ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! de Isaac Rosa, y Ayer no más de Andrés Trapiello), el objetivo principal de la investigación es la formulación de pautas interpretativas que ayuden a parcelar la rápida evolución del panorama literario de la España actual en lo que se refiere a la representación del pasado conflictivo de la nación.
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Prefacio

Para quienquiera que se acerque al tema de la guerra civil española y de sus plurívocas recreaciones, tanto en la literatura como en las artes visuales, resultan indudablemente familiares las palabras del fotógrafo húngaro Robert Capa, quien comentaba el oficio de la cámara advirtiendo que “[i]f your pictures aren’t good enough, you’re not close enough” (Capa, 2001: xi). Dándole la vuelta a las palabras del que fue uno de los puntos de mira preferentes en lo que se refiere a los grandes conflictos del Siglo XX, podría decirse que la eficacia de toda reproducción de un acontecimiento real – más aún si se trata de un hecho reciente y controvertido como la contienda de 1936–1939 – se mide según su autor resulte capaz de adoptar una distancia adecuada, que, a la vez, no resulte tan marcada como para ocultarle o difuminarle el referente – tal y como sugería Capa –, ni le deslumbre por colocarle demasiado cerca de aquel, desde un punto de vista tanto material como emocional.

La asombrosa proliferación del tópico mnemónico en múltiples capas de la sociedad española actual – la política, la social, la comercial, la artística – parece sugerir que el recuerdo común de la guerra civil sigue planteándose como un discurso fragmentado y punzante, a pesar de los tres cuartos de siglo que separan la fecha en la que escribo de la época bélica. En semejante contexto, la narrativa destaca como espejo permeable de los heterogéneos impulsos de cuestionamiento de la memoria compartida procedentes del ámbito cívico, a la vez que se plantea como sintaxis motriz, capaz de impulsar y coagular su recomposición.

El presente trabajo de investigación se presenta como un análisis y sondeo crítico de la representación literaria de la guerra civil y de su legado político y mnemónico, configurada desde una “distancia” específica – y especial –, que va identificada con la perspectiva de las generaciones segunda y tercera. Objeto de mi estudio es la ficción elaborada a partir de mediados de los años Noventa por autores nacidos después del conflicto, coincidiendo su escritura– y recepción – con el surgimiento paulatino de esos ← ix | x → movimientos políticos y sociales que hasta la fecha siguen abogando por una renegociación puntual y radical del recuerdo compartido de la guerra. Para una sociedad notablemente mnemo-consciente como la de la España actual – que en los meses en los que finalizo mi trabajo se encuentra en una peculiar encrucijada entre el 40o aniversario de cerrarse la larga etapa franquista (en 2015) y el 80o aniversario del comienzo de la contienda (en 2016) –, me ha parecido particularmente sugerente la profundización del papel que el texto literario desempeña con vistas a la superación – psicológica, histórica, política – de ese antecedente traumático que es la guerra civil, “atascado” hasta la fecha en un nivel tanto personal como colectivo. Más en detalle, moviéndome de la registración de una persistencia obstinada e inequívoca del tópico guerracivilista dentro de la narrativa peninsular más reciente, he intentado relacionar las obras literarias que he considerado con el entorno político, sociológico y discursivo del que se originan y en que se desenvuelven, con el objetivo final de sistematizar y comentar las modalidades, estrategias y finalidades que sobrentienden a la ficcionalización del conflicto por parte de quien, a la hora de empuñar la pluma, no cuenta con una memoria “en primera persona” de los acontecimientos. Blanco preferente de mi lectura ha sido el cuestionamiento del sintagma “literatura de la memoria”, un tecnicismo crítico acuñado para comentar la ficción entregada por los testigos y necesariamente sometido a un replanteamiento radical en las últimas dos décadas, conforme resulta re-significado y activado con vistas a la elaboración polisémica del trauma.

Debido al intento de abordar desde una perspectiva polidireccional la naturaleza proteica y – a la vez – escurridiza tanto de la materia abarcada en este trabajo como de sus manifestaciones narrativas, he repartido mi argumentación en dos macro-secciones, de las cuales la primera se centra en la configuración de una reflexión metodológica y teórica sobre la memoria como hipercategoría semiótica, con una atención específica hacia su ocurrencia reiterada en la novela y el relato españoles de los últimos veinte años. La segunda sección se presenta, en cambio, como un análisis textual fundamentado en el estudio de cuatro novelas que he considerado especialmente representativas desde el punto de vista tanto estético como temático, a saber, La voz dormida de Dulce Chacón (2002); El corazón helado de Almudena Grandes (2007); ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! de Isaac Rosa (2007); y Ayer no más de Andrés Trapiello (2012). ← x | xi →

En el primer capítulo he dibujado un marco pluridisciplinar y diacrónico de la “memoria”, interpretada como un objeto hermenéutico complejo e “inquieto” que, según me parece, cabe definir de manera híbrida, sincronizando observaciones de talante neuropsicológico, filosófico y sociológico. En particular, me he detenido en la vinculación intrínseca entre memoria y trauma, proponiéndome descifrar los mecanismos – conscientes e inconscientes – que sobrentienden al juego acompasado entre recuerdos, olvidos y alteraciones desde el punto de vista tanto individual como colectivo. Finalmente, con vistas al análisis de la memoria de la guerra civil dentro de la sociedad española – declinado en mi estudio a partir de su proyección literaria –, he reflexionado alrededor del sintagma “memoria histórica”, cuya validez fáctica he querido medir según su impacto en el ámbito cívico, más que confutando al pie de la letra la imposible síntesis conceptual – y metodológica – entre las dos unidades de significado que lo componen. La confrontación inicial con aportaciones heterogéneas y transnacionales alrededor del hiperónimo “memoria” – entre otras, los estudios de Halbwachs, Connerton, Nora, Hobsbawm, Assmann, Le Goff, Foucault, Juliá – apunta a intersecar la realidad española con el debate internacional acerca del almacenamiento post-traumático de los acontecimientos históricos, fraguado en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial y continuamente actualizado a raíz de los conflictos más recientes.

En el segundo capítulo he reunido observaciones específicamente circunstanciadas al caso español, arrancando con una reflexión diacrónica alrededor de las distintas representaciones de la guerra civil propuestas desde los discursos dominantes del franquismo, de la transición y de la edad contemporánea. El cuadro que resulta es una articulada encrucijada entre factores históricos, sociales, jurídicos y emotivos, dentro de la cual la literatura capta – e intenta enmendar – un aplazamiento continuo de la confrontación directa con el pasado, junto a la ambigua supervivencia de este bajo la forma de una inestabilidad latente en el seno de la sociedad peninsular. En particular, me he centrado en el relevo generacional que se observa entre los narradores a medida que desaparece la memoria comunicativa del conflicto – es decir, la que corre a cargo de los testigos – y se impone una elaboración ficcional a la vez mediada por la memoria ajena – la de los padres y abuelos – e interferida por una politización gradualmente enquistada de la materia guerracivilista. ← xi | xii →

Con la finalidad de enmarcar los rumbos oscilantes de la narrativa española contemporánea en lo que se refiere a su faceta mnemógena, me he apoyado en las teorías sobre la “postmemoria” de Marianne Hirsch (2012), a través de las cuales he comentado la idiosincrasia implícita entre el carácter “memorialista” de la escritura más reciente y la supuesta “ilegitimidad” perspectivista de la mirada diferida, que es condición vital propia de los autores que he incluido en mi corpus. He pasado luego a definir el impacto del mercado editorial y cultural en la actual cosificación polidireccional de la memoria, reseñando sus emanaciones más populares – desde la literatura de alto consumo hasta la telenovela y el videojuego – e interpretando la avalancha de productos relacionados con el legado de los años 1936–1939 no como un fenómeno determinado por la mera convergencia de factores económicos, sino, más bien, como la manifestación de una necesidad insistente de confrontación con el pasado, en el ámbito tanto personal como colectivo. A tal propósito, he recurrido al concepto de hauntologie acuñado por Jacques Derrida para profundizar la faceta “espectral” de la narrativa contemporánea, en lo que se refiere tanto a la ficcionalización del “pasado que vuelve” como a la subsistencia de un sólido entramado intertextual que destaca la naturaleza palimpséstica de la escritura postmnemónica. Al mismo tiempo, me he medido con algunos membretes formales fabricados por la crítica (o por los mismos autores) desde el último tercio del siglo pasado – “novela histórica”, “nueva novela histórica”, “relato real”, entre otros – deteniéndome especialmente en la relación que la nueva escritura de la memoria entretiene con el concepto de representación de la realidad. Abogando por un acercamiento más denotativo que etiquetacional, he cerrado el capítulo ahondando en dos elementos sobresalientes de la narrativa contemporánea de la memoria, a saber, la tematización del esquema relacional entre el pasado y el presente, y la representación ficcional de la polimorfa violencia de antaño, que he intentado descifrar investigando las respectivas modalidades de representación.

El comentario específico de cuatro novelas que he desdibujado a continuación, en la segunda parte, responde a un doble objetivo. En primer lugar, el intento de poner a prueba las consideraciones y propuestas críticas formuladas en el primer apartado, ensayando el método analítico esbozado y deteniéndome en las peculiaridades de cada texto. En segundo lugar, la ← xii | xiii → intención de presentar las cuatro obras como una muestra ejemplificativa de las numerosas – y asistemáticas – directrices que se desprenden del núcleo temático de la memoria, declinado de manera polifacética y, al parecer, lejos de resultar agotado. Al igual que la bibliografía primaria utilizada en los apartados precedentes, las novelas, dispuestas en la tesis en orden cronológico de publicación, han sido seleccionadas sobre la base de un criterio misceláneo, según el cual he tratado de ensamblar la alta difusión entre el público español (y en ocasiones incluso internacional) y un reconocimiento sólido de cierta relevancia literaria por parte de la crítica. Desde la perspectiva emotivo-sentimental que sobrentiende a la elaboración de La voz dormida y El corazón helado hasta la compleja discusión ética delineada en Ayer no más, pasando por el llamamiento a una (necesaria) meta-literatura expuesto en ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil!, los textos han fungido de terreno de averiguación, configurando la iconografía de la literatura actual de la memoria como una compleja taracea, compacta desde el punto de vista macro-temático, pero notablemente variegada en lo que atañe a las formas y matices de sus narrativizaciones.

Evidentemente, el resultado de las reflexiones planteadas en el texto está lejos de constituir un punto final, escasamente útil y razonablemente inalcanzable para el acercamiento a una franja semiótica que, al juntar literatura contemporánea y materia mnemónica, se presenta como doblemente aérea. Se traduce, más bien, en la definición de un “corte” que he juzgado especialmente útil para cartografiar una terra que no es incognita, pero que a menudo pone trabas a sus exploradores debido a su naturaleza enmarañada, plurívoca y cambiante.

Concluyo estas líneas dirigiendo mi más sincero agradecimiento a los miembros de la plantilla de lengua y literatura española e hispanoamericana del Dipartimento di Studi Linguistici e Letterari de la Universidad de Padua, caldo de cultivo estimulador e irrenunciable para mis ideas, intuiciones y también desvaríos. Gracias especialmente a Donatella Pini, quien dirigió la tesis doctoral de la que proceden las páginas que vienen a continuación, encauzándome sin forzarme y asesorándome en todo momento en la gestión de mi propia, peculiar “distancia”. A Gabriele Bizzari, por sus comentarios decisivos a medio camino y por guiarme acompañándome de cerca en la investigación sobre literatura contemporánea. Gracias a los ← xiii | xiv → profesores Antonina Paba, Francis Lough, Corinne Cristini e José Domingo Dueñas Lorente, por leer las primeras versiones de este trabajo y proporcionarme imprescindibles sugerencias. Finalmente, a quienes dentro y fuera de la academia han asistido al desarrollo mi proyecto dedico todos sus resultados, agradeciéndoles sobre todo las charlas y momentos que nada han tenido que ver con la memoria de la guerra civil española y su transposición literaria.

Padua, 30 de marzo de 2016