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En torno a ‘haber’

Construcciones, usos y variación desde el latín hasta la actualidad

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Edited By Carlota de Benito Moreno and Álvaro S. Octavio de Toledo y Huerta

Este volumen constituye la primera monografía que aborda el haz entero de construcciones en las que, a lo largo de la historia, ha participado el auxiliar más conocido del español, HABERE > haber. Catorce especialistas de universidades europeas y americanas trazan, desde muy diversas ópticas teóricas (lingüística de área, gramática formal, gramática de construcciones, sociolingüística, dialectología o gramaticalización), una perspectiva de conjunto, exhaustiva en los detalles y novedosa en sus hipótesis, sobre los distintos caminos que históricamente ha emprendido el verbo ‘haber’ y hoy caracterizan su comportamiento en español (y otras lenguas románicas aquí abordadas: catalán, francés, portugués...), adentrándose igualmente en aspectos generales de la variación y el cambio morfosintácticos.

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De haber a tener. La difusión de tener como verbo de posesión en la historia del español: Contextos y focos

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Florencio del Barrio de la Rosa

Università Ca’ Foscari - Venezia

De haber a tener. La difusión de tener como verbo de posesión en la historia del español: Contextos y focos

1. Introducción

1.1 Estado de la cuestión

La sustitución de haber por tener como verbo de posesión en la historia del español ha sido objeto de la atención de no pocos trabajos monográficos desde, al menos, el artículo clásico de Seifert (1930) de hace casi un siglo. Los trabajos de Chevalier (1977), Pulgram (1978), Pountain (1985), Garachana (1994, 1997), García Gallarín (2002), Hernández Díaz (2006) o Del Barrio (2007) realizan un análisis exhaustivo de los contextos en los que tener va ganando terreno a haber en la expresión de las relaciones posesivas y proporcionan explicaciones dignas del mayor de los intereses. Una de las conclusiones más asentadas de estos trabajos es la interrelación que se establece entre la gramaticalización de haber como auxiliar de los tiempos compuestos y su consiguiente pérdida del significado posesivo y la escalada de tener como verbo sustituto. Las citas de (1) muestran esta hipótesis.

(1) a. The original meaning of Lat. HABERE “to hold, to possess” gradually shaded over toward the function of the auxiliary [omito nota], but since TENERE was synonymous (more or less) with HABERE in its first meaning, it came to be used, by analogy, also in the second, auxiliary meaning. This employment of TENERE apparently found favor in the Latin of the Iberian peninsula (Pulgram 1978: 5–6).

b. We may hypothesize that the more complete the dissociation of Spanish haber from its possessive value, the further along the path as an auxiliary it may travel (Pountain 1985: 338).

c. La aparición de nuevos significados no posesivos en la estructura semántica de aver propició un alejamiento mayor del ámbito de la posesión prototípica y facilitó su desplazamiento como verbo posesivo […] (Garachana 1997: 228).

d. El verbo haber se usó, también, durante un largo periodo del español antiguo, como verbo transitivo para expresar relaciones posesivas, valor que empezaba a resultar incómodo o insuficiente, ya que la polisemia funcional que acabamos de ver de este verbo, aunada a su baja transitividad, hacía que haber se usara cada vez más sólo para expresar ciertos tipos de posesión muy marcada. Por esta ← 239 | 240 → razón, el verbo tener < teneo comenzó a usarse para expresar el mismo valor, ya que haber había perdido, al parecer fuerza semántica posesiva (Hernández Díaz 2006: 1060).

La vinculación de la pérdida de valor posesivo de haber con el desarrollo de su auxiliarización ha sido afirmada en los estudios que se han ocupado del nacimiento de los tiempos compuestos:

(2) a. Es natural que mientras haber fue empleado como verbo independiente, además de auxiliar, con la significación de ‘poseer’, este significado y esta independencia pesaran cuando era empleado como auxiliar. Más tarde, cuando tener desplazó del todo como independiente a haber, fue más fácil ver en éste sólo el valor auxiliar (Alarcos 1947 [1980]: 40).

b. Es, en efecto, en el s. XVII cuando se produce la desemantización irreversible de haber y la consiguiente gramaticalización de la perífrasis: HABER + PP (Andrés-Suárez 1994: 52).

c. Este cambio de significado [de resultativo a anterior] solo fue posible una vez que en el verbo HABERE en su empleo como auxiliar se perdió o debilitó la noción de posesión, de suerte que el verbo abandonó su significado léxico originario para convertirse en un verbo auxiliar vacío de contenido léxico. La pérdida de la idea de posesión erosionó también la lectura global resultativa de la construcción entera HABERE + PTCP, […] (Rodríguez Molina 2010: 1061).

Los estudios previos, ya sean los que se han ocupado de la sustitución de haber como verbo de posesión, ya sean los que se han dedicado a investigar su extensión como auxiliar único en los tiempos compuestos, han postulado una conexión entre ambos procesos. Algunos van incluso más lejos al identificar en la multiplicidad de funciones y significados de haber el factor inicial y detonante para el cambio. La cita de (1d) representa de maravilla la opinión generalizada en muchos trabajos que colocan la “incómoda polisemia funcional” como causa principal de esta innovación lingüística. Lo que parece quedar claro, no obstante, es la interrelación entre ambos cambios, como refleja el Gráfico 1 elaborado a partir de los datos que ofrece Pountain (1985: 342).1 La pérdida de los valores semánticos ← 240 | 241 → plenos de haber a favor de su papel como auxiliar de los tiempos compuestos parece, sin duda, incidir en la evolución de tener como verbo de posesión.

Gráfico 1: Conexión entre el desarrollo de tener (posesión) y haber (auxiliar)

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Otra visión la configuraría la afirmación de Berta (2008: 11): “Es probable que la desemantización de habere haya sido favorecida por la generalización del verbo tenere como verbo de posesión, así aquél podía fijarse como auxiliar usado casi exclusivamente como tal”. De esta manera, la auxiliarización de haber se seguiría de una “cadena de propulsión” (push chain) que arrancaría del cambio semántico de tener como verbo de posesión, en lugar de tratarse, como sugiere la mayor parte de la bibliografía, de una “cadena de tracción” (pull chain), en la que la generalización semántica de haber tiraría de tener para que este ocupe su hueco como verbo posesivo.2 A pesar de que las “cadenas de propulsión” suelen ser infrecuentes como mecanismos de cambio (Labov 2001: 463), si, en efecto, fuera la transformación semántica de tener el propulsor de la gramaticalización de haber, el cambio que nos ocupa podría deberse a causas poligenéticas (y no a la polisemia de haber, como factor principal) y sería más difícil detectar su(s) foco(s) de difusión. En definitiva, el empuje gramaticalizador de haber por parte de tener (y no a la inversa) proporcionaría una prueba en defensa de la Hipótesis B que estoy a punto de presentar.

La vinculación entre la generalización semántica de haber y la disposición de tener para ocupar el hueco abierto en la designación de la función posesiva encuentra un fuerte apoyo en un hecho esencial: las lenguas romances que mantienen hoy en día la doble auxiliación en los tiempos compuestos (ESSE y HABERE), ← 241 | 242 → como francés e italiano, no cuentan con los herederos de TENERE para la expresión de la posesión (fr. j’ai chanté, elle est arrivée y j’ai beaucoup d’argent, ils ont faim; it. ho cantato, è arrivata y ho tanti soldi, hanno fame). Eso sí, la polisemia de los descendientes de HABERE no parece molestar en absoluto en rumano, donde a avea (‘haber, tener’) funciona como solo auxiliar en los tiempos compuestos (rum. eu am cântat, eu am venit) y como verbo pleno de posesión (rum. am bani ‘tengo dinero’, au foame ‘tienen hambre’).3

Además, como se explicará en § 2.2, el verbo tener despliega, tanto en la sincronía como en su historia como verbo pleno, una amplia gana de valores semánticos y acepciones, de los que da cuenta Seifert (1930) en su trabajo clásico: ‘guardar, conservar, mantener, sostener, etc.’,4 sin mencionar que el concepto de posesión ha sido destacado precisamente por su “carácter polisémico” (Garachana 1997: 25, Heine 1997: 5 y 2001, Stassen 2009: 15, etc.). Es más, a medida que tener se apodera de los usos plenos de haber, no sólo conquista los diversos espacios de la posesión, sino también reemplaza a haber en locuciones (cf. García Gallarín 2002) y perífrasis (haber de ~ tener de) e incluso adquiere funciones nuevas, relacionadas en alguna medida con este proceso de cambio (tener + PTCP). Si cada uno de estos microcambios está relacionado —como creo—5 con la gramaticalización6 de tener ← 242 | 243 → como verbo de posesión, este verbo se cargaría de funciones tanto léxicas como gramaticales. Estas breves notas deberían bastar para tratar con cuidado la generalización semántica y la polifuncionalidad de una forma como causa primera de su gramaticalización y, en consecuencia, del cambio lingüístico, pues, si, por una parte, algunas variedades romances actuales conviven pacíficamente con la polisemia de los herederos de HABERE; por otra, el verbo tener, plurisémico y vago ya como verbo pleno, parece incurrir en una polisemia mayor al pasar a expresar la posesión.

El presente trabajo no pretende, sin embargo, profundizar en los aspectos gramaticales y semánticos del cambio haber > tener, sino que se ocupará de una de las lagunas más sorprendentes de los numerosos trabajos que se han detenido en el análisis de esta sustitución. Se echa de menos en la bibliografía la preocupación por localizar el foco de difusión del cambio. Con la honrosa excepción de Seifert (¡hace casi un siglo!),7 que manejaba documentos no literarios, ninguno de los trabajos posteriores se ha dedicado a delinear la difusión del cambio y, menos aún, a identificar un foco desde el que se expandería. Garachana (1997) emplea un corpus dialectal de doscientas cartas de la Cancillería de la Corona de Aragón del siglo XV (que subdivide en tres etapas: 1412–1440, 1441–1469, 1470–1498). Por su parte, Del Barrio (2007) estudia los contextos de aparición de ambos verbos (haber y tener) en un corpus de documentos guardados en la catedral de León del siglo XIII (1230–1269). A pesar del carácter dialectal de los corpus que fundamentan estos trabajos, ninguno de ellos extrae conclusiones respecto a la posible incidencia del factor geográfico en el cambio. Es evidente que no contar con documentos procedentes de distintas áreas dialectales hace improbable el comparatismo. En este trabajo, esperamos poder echar algo de luz sobre la difusión de tener como verbo de posesión. Resulta fundamental fijar los focos de difusión de un cambio, para comprender la formación histórica del español (Fernández-Ordóñez 2011) y cómo las distintas variedades peninsulares contribuyen a la creación del estándar actual. En este trabajo, la localización del foco de difusión de tener como verbo de posesión, empresa —insisto— no intentada hasta ahora, comporta también ← 243 | 244 → consecuencias teóricas, pues la considero como una fase previa antes de juzgar las propuestas teóricas sobre las causas del cambio que se hallan en la bibliografía.

1.2 Corpus y metodología

Con el fin de establecer un corpus, a la vez homogéneo y dialectalmente variado, he recurrido al Corpus de documentos españoles anteriores a 1700 (CODEA) (Sánchez-Prieto et al. 2009, Sánchez-Prieto 2012).8 He seleccionado únicamente los documentos que se clasifican como particulares (acuerdos, arrendamientos, cartas de avenencia, de censo, de compraventa, de concesión, de concordia, de confirmación, de donación, de entrega, de intercambio, de obligación, de otorgamiento, de pago, de partición, de recepción, de reconocimiento, de traspaso, cartas privadas, entregas de arras, peticiones, préstamos, públicos instrumentos, solicitudes, testamentos, …) en los que aparecen los verbos haber y tener en construcciones posesivas, así como en otras funciones relacionadas (existencia, perífrasis obligativas y con participio).9 Al final, el corpus está conformado por 326 documentos con un total de ocurrencias de haber y tener en este tipo de construcciones que alcanza las 1707. La cronología desde finales del siglo XII hasta 1700 ha sido subdividida en doce franjas temporales de 40 años.10 Los documentos se han clasificado según su procedencia geográfica en cinco grandes áreas dialectales (Rodríguez Molina 2010), de oeste a este de la Península: León, Castilla del Norte, Navarra, Aragón y Castilla del Sur. La distribución de los documentos por área dialectal y corte cronológico se muestra en la Tabla 1; los documentos se concentran temporalmente en los periodos centrales (1261–1420). ← 244 | 245 →

Tabla 1: Número de documentos por área dialectal y periodo

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Cabe preguntarse si las restricciones que he impuesto al parámetro textual pueden determinar las conclusiones del trabajo. Sin embargo, se pueden aducir algunas razones que justifican esta decisión, que ordeno de menor a mayor importancia. En primer lugar, analizar únicamente los documentos particulares nos permite reducir el volumen del corpus (en lugar de tratar con los 1400 documentos del CODEA, nos las habemos con un cuarto de ellos); por supuesto, el análisis podrá incluir, en futuras investigaciones, otros tipos textuales y contemplar así la variación diafásica de manera sistemática. En segundo lugar, al restringir la tipología textual nos queda la geografía como único factor externo que evaluamos. Por último, y en relación con lo anterior, no hay que olvidar (principio descuidado hasta hace muy poco en los trabajos de lingüística histórica del español) que los cambios lingüísticos deben tener un origen geográfico; para identificar el foco desde el que se expande el cambio haber > tener, importa restringir los factores externos, como hago aquí,11 y comprobar si efectivamente el cambio se difunde arealmente. ← 245 | 246 →

1.3 El foco de difusión de tener: Dos hipótesis

Considerando, por una parte, la interrelación entre haber (auxiliar) y tener (posesión) formulada por la bibliografía y, por otra parte, los valores plenos de tener, se pueden proponer dos hipótesis acerca del foco originario de nuestro cambio, que deberán ser comprobadas empíricamente a través del escrutinio del corpus. En ambas hipótesis, el motor del cambio se encontraría en los sentidos originarios de tener (‘mantener’) y, en concreto, su aparición en los casos de posesión físico-temporal (tengo un libro en la mano o ¿tienes un bolígrafo?),12 asociados con construcciones atributivas como tened las puertas cerradas o tengo las camas sin hacer. El empleo de tener como verbo de “posesión dinámica” (Hernández Sacristán 1989: 57) en este tipo de construcciones está extendido en todas las variedades peninsulares medievales y es de aquí de donde brota la inferencia que lleva a la gramaticalización de tener como verbo de posesión: “Lo que tengo asido (teneo) en la mano es lo que tengo o poseo (habeo)” (Seifert 1930: 237).13

Las hipótesis quedarían formuladas del siguiente modo:

Hipótesis A: Existe un vínculo entre la auxiliarización de haber y su sustitución por tener como verbo de posesión. El foco de difusión habría de localizarse allí donde inicia la gramaticalización de haber + PTCP como tiempo compuesto y, en consecuencia, más se aleja haber del valor posesivo. La generalización semántica de haber arrastraría a tener a ocupar ← 246 | 247 → el hueco abierto en el ámbito de la posesión. Si, como ha demostrado Rodríguez Molina (2010: 1217–1218),14 la zona primigenia de la auxiliarización de haber debe localizarse en el oriente peninsular, sería allí donde comenzaría la sustitución a favor de tener. Si se demostrara esta conexión, quedaría probada la hipótesis de la polisemia.

Hipótesis B: No existe un vínculo entre el proceso de gramaticalización de haber y la conversión de tener como único verbo de posesión. Este valor se originaría a partir de los sentidos primigenios de tener como verbo pleno (‘mantener’). Podría no existir un foco de difusión específico, sino que el cambio ocurriese en distintos núcleos por causas similares, o bien podría tratarse de una innovación occidental, donde tener ha conquistado mayores espacios funcionales y la perífrasis haber + PTCP tiene menor calado.15 Llegado un momento, haber y tener se repartirían las funciones: el primero como verbo auxiliar, el segundo como verbo de posesión. El análisis del corpus no permitiría establecer ningún patrón de difusión preciso, al ser un cambio poligenético, y se desecharía la idea de una expansión areal de tener.

Esto implicaría lo contrario de la Hipótesis A, es decir, que no existe relación entre la auxiliarización de haber y tener como verbo de posesión y, por lo tanto, que no es posible localizar en oriente el foco de difusión de tener. La pervivencia de haber (‘tener’) en los valles pirenaicos de Huesca (en concreto, el valle de Hecho: he fambre, heba muito dinés [Zamora Vicente 1970: 282]) no debería aducirse como contraargumento para la hipótesis A u oriental, pues podría suceder que ← 247 | 248 → estas zonas, aunque cercanas al foco de difusión, no se vieran afectadas por la innovación.

Como puede deducirse, las teorías que han encontrado en la polisemia funcional de haber el motor de su sustitución por tener nos han puesto sobre la pista a la hora de buscar el foco de difusión de este cambio. Por supuesto, solo el análisis empírico de un corpus acotado, pero dialectalmente heterogéneo, puede corroborar tales propuestas teóricas. Queda demostrado, por lo tanto, que ninguna teoría sobre el cambio lingüístico puede tomarse por definitiva o explicativa si antes no se procede a una clasificación geográfica (y, cuando sea necesario, registral) de las variantes en juego, estableciendo el foco de difusión o, cuando menos, la distribución geolectal de los cambios. Solo en tiempos recientes se ha visto la necesidad de fijar los focos de expansión de los cambios, a lo que ayudaría una visión panpeninsular, si no panrománica y universalista,16 y cada vez son más los estudios que toman en consideración esta línea de investigación (a la que se suma el presente trabajo). Aquí quisiera añadir la idea de que la teoría sobre el cambio lingüístico no puede ir desligada de una clasificación geográfica y una caracterización registral y textual de las variantes. La teoría de la gramaticalización ha obtenido resultados trascendentales para entender el cambio lingüístico (por ejemplo, que el cambio es unidireccional y que ciertos elementos siguen una senda, una vez inmersos en un proceso de gramaticalización; cf., entre otros, Haspelmath 2004), ahora bien muchas de las explicaciones que propone hacen aguas ante una consideración multilingüística del fenómeno estudiado.17 Por esta razón, la supuesta polifuncionalidad de haber como motor del cambio a favor de tener solo puede corroborarse a través del análisis empírico de los textos y una vez que se hayan delimitado las áreas geográficas de cada una de las variantes e identificado los focos de irradiación (no necesariamente diatópicos, sino también estilísticos) de las innovaciones.18 ← 248 | 249 →

1.4 Organización del presente trabajo

Parece oportuno dedicar el siguiente apartado a indagar en el espacio semántico de tener, sobre todo si en el estado de la cuestión se acepta que este verbo conquista los ámbitos de haber como verbo de posesión, en primera instancia, el de la posesión prototípica, sin advertir la semejanza entre esta y la posesión físico-temporal (tengo un libro [en la mano]) (§ 2.1). Del mismo modo, conviene revisar las nociones con las que se asocia la posesión y su expresión en nuestro corpus, así como otras construcciones relacionadas (§ 2.2). En este sentido, el verbo tener, polisémico ya de partida, se dirige a una renovada y “excesiva” carga funcional (verbo de posesión, auxiliar en perífrasis obligativas y de participio, etc.), al entrar en el proceso de sustitución —aunque sea solo léxica e independiente de los procesos de gramaticalización que pueden poner en marcha los verbos de posesión—. Se observa, por último, una interdependencia entre los usos de tener posesivo con su aparición en otros contextos sintácticos (§ 2.3).

En (§ 3), me concentro en la posibilidad de fijar un foco de difusión para este cambio, siempre que la documentación lo permita. Solo de este modo será posible corroborar una de las hipótesis formuladas (A vs. B) y valorar así los factores internos que ha aportado la teoría para la explicación del cambio haber > tener. La localización del foco de difusión ha sido una empresa descuidada, en general, por los trabajos que se han ocupado de nuestro cambio. Se cierra el trabajo con una sección final de conclusiones (§ 4).

2. Estados controlados, tipos de posesión y polisemia

2.1 Los estados controlados y la posesión

Se acepta generalmente (Seiler 1983, 2001; Heine 1997, 2001; Garachana 1997; Lehmann 1998; Stassen 2001, 2009, 2013; Hernández Díaz 2006) que un rasgo fundamental del prototipo de las construcciones posesivas se encuentra en el control que el poseedor —sujeto sintáctico en las estructuras de posesión predicativa— ejerce o puede ejercer sobre el objeto poseído.19 De tal manera, el poseedor ← 249 | 250 → prototípico está caracterizado por rasgos que lo sitúan en una posición alta en la escala de empatía, cercano al EGO (Seiler 1983: 4, 2001: 29–31; Lehmann 1998: 5); es decir, está marcado como [+animado] y [+humano].

La oración que se recoge en (3a) representa una construcción posesiva prototípica: el poseedor actúa como sujeto sintáctico y está caracterizado como [+humano], mientras que el poseído lleva el rasgo [–animado] y [+concreto]. La traducción de este ejemplo al francés (3a’) y al italiano (3a’’), lenguas que carecen de tener para expresar la posesión prototípica, expresan esta relación con avoir y avere, respectivamente. Se puede además especificar el lugar (o cualquier otra propiedad o estado) en que se halla el objeto poseído (3b). Esta especificación es habitual en los documentos notariales que se estudian aquí (3c).

(3) a. Juan tiene una moto.

a’. fr. Jean a une moto.

a’’. it. Giovanni ha una moto.

b. Juan tiene una moto en el garaje.

c. Otorgamos e coñocemos que vendemos a vós Blasco Blásquez, arcidiano de Ávila, un par de casas con su corral que nós avemos en esta aldea dicha… (CODEA 95, “Venta de dos casas de Domingo Sancho y doña Andierazo, su mujer, a favor de Blasco Blásquez, arcediano de Ávila”, Ávila, 1301 [AHN, Clero, Ávila, carpeta 24, nº 6 (iglesia de San Salvador. Ávila, España)]).

Las oraciones de (3) representan el prototipo de las construcciones posesivas, designan un tipo de posesión alienable y sirven para expresar, más allá de la posesión, la propiedad jurídica del objeto.20 Ahora bien, en ninguna de estas oraciones el sujeto controla el objeto, aunque tenga derechos sobre él, ni actúa como un verdadero agente (*¡Ten una moto!). Se trata, en realidad, de estados (De Miguel 1999: 3014–3017), en los que el sujeto está caracterizado por un rasgo, en este ← 250 | 251 → caso, la posesión de una determinada entidad, pero no ejerce ningún control sobre ella y no actúa, por tanto, como un verdadero agente.21 En otras palabras, a los sujetos de las oraciones de (3) les corresponde el papel semántico de paciente.

En comparación con las oraciones de (3), el sujeto de las oraciones de (4) hace algo (cf., además, Stengaard 1999: 17), de modo que el objeto se encuentra en una determinada situación. En estos casos, el verbo tener rige una estructura predicativa <SN + complemento predicativo>, en la que el complemento (sin lavar, en el garaje, cerradas) atribuye una propiedad al objeto directo (la moto, las puertas)22 (Demonte / Masullo 1999). Oraciones similares en francés y en italiano23 se ofrecen en (4d-e) y (4f-g), donde destaca el empleo de los verbos equivalentes a tener. En el corpus se encuentran ejemplos de tener en contextos similares a los que estamos viendo aquí (4c).24 Se trata de estados controlados,25 en los que el sujeto sintáctico ejerce un control para mantener el objeto en una determinada situación (este es el significado que Baldi / Nuti (2010: 267) atribuyen a HABEO que, después del cambio semántico de [–durativo] a [+durativo], pasa a expresar “the action of keeping an object in a certain state”). ← 251 | 252 →

(4) a. Juan tiene la moto {sin lavar ~ en el garaje}.

b. Juan tiene las puertas cerradas.

c. E el otro seello era redondo e en medio del seello estava figura de una imagen que tenié en braços el Jesú (CODEA 890, “Carta por la que Miguel Pérez de Lardero vende a Roy Pérez, abad de Fitero, la casa y viña que tiene en Tudugen”, sin lugar (Monasterio de Fitero, Navarra), 1287 [AHN, Clero, Navarra, Monasterio de Fitero, carpeta 1399, nº 14])

d. fr. Jean tient le parapluie sous le bras.

e. fr. Elle tient les yeux baissés.

f. it. Tiene in mano il bastone.

g. it. Giovanni tiene le porte chiuse.

En los ejemplos de (4) encontramos un verdadero agente como sujeto de tener (¡No tengas la moto sin lavar!, ¡Ten la moto en el garaje!, ¡Ten las puertas cerradas!), pero estas oraciones no se analizan como construcciones posesivas,26 pues la relación de posesión entre el sujeto y el objeto se puede, en el mejor de los casos, inferir por el contexto. Aunque resulte difícil encuadrar casos como los de (4) dentro de la posesión, otras construcciones que, en cambio, se aceptan como construcciones posesivas, se asemejan a ellas, en tres rasgos fundamentales: 1) el sujeto parece ejercer cierto control sobre el objeto, 2) la relación entre sujeto y objeto está limitada temporalmente y 3) la relación de posesión se deja inferir del contexto. Este tipo de construcciones posesivas caen bajo el marbete de “posesión física” o “temporal” (physical possession, temporary possession) (Heine 1997: 34, 2001: 312–313; Stassen 2001, 2009: 15–25): ¿Tienes un bolígrafo? o El sospechoso tiene una pistola.

2.2 Tipos de posesión

En este apartado me gustaría revisar las nociones posesivas que abarcan haber y tener en nuestro corpus, a luz del reciente estado de la cuestión, así como tomar en consideración otras construcciones no necesariamente posesivas, en las que tener también reemplaza el verbo haber, con el fin de indagar si existe algún tipo de dependencia entre ellas y, sobre todo, para saber si pueden ser útiles para determinar un foco de difusión del cambio, objetivo principal de este trabajo.

La bibliografía actual sobre la posesión en las lenguas del mundo (Heine 1997 y Stassen 2009) desgrana el espacio semántico-conceptual de la posesión en distintas ← 252 | 253 → nociones, siguiendo fundamentalmente dos parámetros: la estabilidad temporal de la relación posesiva y el (potencial) control del poseedor sobre lo poseído. En los estudios que han estudiado el reemplazo de haber por tener en español se ha distinguido, de manera general, entre posesión marcada o no marcada (Pountain, Hernández Díaz), posesión prototípica o no prototípica (Garachana) y posesión estática o dinánima (Del Barrio), si es que no se han detenido en descomponer los rasgos semántico-sintácticos de cada uno de los verbos (Chevalier 1977, García Gallarín 2002, Delport 2004). En los párrafos siguientes estudiaré cuatro subtipos de posesión, basándome en la propuesta de Stassen (2009): a) posesión alienable (John has a motorcycle), b) posesión temporal (Look out! That guy has a knife), c) posesión abstracta (Bill has a cold; Listen! I have a great idea) y d) posesión inalienable (People have two legs, but spiders have six). Inmediatamente después, analizaré otras construcciones en las que entran en juego haber y tener, sin ser necesariamente posesivas: e) construcciones atributivas, f) construcciones resultativas y g) perífrasis obligativas. Mi intención es analizar la sustitución en los distintos contextos en que haber y tener se enfrentan, sea en los dominios de la posesión o estén asociados a otros tipos de construcciones (§ 2.3).

a) POSESIÓN ALIENABLE: Este tipo de posesión se puede considerar el representante del prototipo. Se caracteriza por un poseedor (sujeto sintáctico) [+humano], un poseído (objeto directo) [+concreto] y una relación temporal estable o permanente. Este tipo de posesión sirve para expresar la noción jurídica de propiedad (ownership), así que el sujeto no solo está en posesión de la cosa, sino que además tiene derechos legales sobre ella.27

(5) a. las casas e la heredat que avemos en Val del Puerco, así como la nós tenemos e… (CODEA 616, “Rodrigo Yeñéguez, maestre de la orden de la caballería de Santiago, y Rui Bueso, comendador, entregan a Pedro Ruiz la heredad que tienen en Val del Puerco”, sin lugar, 1250 [AHN, Órdenes militares, carpeta 86, nº 7])

b. Otorgamos e coñocemos que vendemos a vós Blasco Blásquez, arcidiano de Ávila, un par de casas con su corral que nós avemos en esta aldea dicha… (CODEA 95, “Venta de dos casas de Domingo Sancho y doña Andierazo, su mujer, a favor de Blasco Blásquez, arcediano de Ávila”, Ávila, 1301 [AHN, Clero, Ávila, carpeta 24, nº 6 (San Salvador, iglesia de. Ávila, España)]) ← 253 | 254 →

c. en guisa que ayades todos estos algos dichos en todo tiempo seguramiente e en paz para siempre jamás (CODEA 116, “Carta de venta de Joán Domínguez y de su mujer Mari Silvestre en favor de Sancho Fernández, de todos los bienes que tenían en la aldea de Tía Amuña”, Ávila, 1301 [AHN, Clero, Ávila, carpeta 25, nº 7 (San Salvador, iglesia de. Ávila, España)])

El verbo haber predomina en la expresión de la posesión alienable en todo nuestro corpus hasta el siglo XVI (ver Gráfico 2). A finales de la Edad Media, despega el empleo de tener para la expresión de la posesión inalienable. La cronología que arrojan los documentos del corpus coincide con la propuesta en otros estudios que señalan el siglo XVI como el del triunfo de tener, triunfo que germina en las últimas décadas del siglo XV (Garachana 1997; Hernández Díaz 2006: 1065). Desde el siglo XIII se encuentran, sin embargo, casos de tener para la expresión de la alienabilidad (6), siendo los años iniciales del Quinientos cuando se dispara su uso.

(6) a. … el qual dicho huerto tengan con la dicha carga e sens mi muger o mis fijos o los mis parientes más cercanos. (CODEA 766, “Testamento de Juan de Peña”, Rubielos de Mora (Teruel), 1277 [AHN, Clero, Teruel, carpeta 2932, nº 4])

b. E fagades d’ella e en ella e de qualquier cosa o parte d’ella así como faríades o podríades fazer de las cosas mías propias que vós en el mundo tenedes e poseedes. (CODEA 1355, “Carta de venta de una tierra que tenía Diego Pérez en el término de Frontada, en favor de Pedro Gómez de Frontada”, Aguilar de Campoo (Palencia), 1473 [AHN, Clero, Palencia, carpeta 1685, nº 10])

c. [La Reina] tiene pocas joyas y menos tesoro, y por ser tan poco yo estorbé que el marqués no lo tomase y… (CODEA 1444, “Diferentes aspectos que Angelo de Bursa ha de tratar con el rey, según el Almirante Don Fadrique Enríquez de Cabrera”, sin lugar, 1521 [AGS, Patronato Real, legajo 1, documento 96 (n. 200)])

Gráfico 2: Los verbos haber y tener en construcciones de posesión alienable (%)

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b) POSESIÓN TEMPORAL: Se asocia íntimamente con la posesión física y, en consecuencia, con el carácter agentivo del sujeto que controla activamente el ← 254 | 255 → objeto de la oración. Estas propiedades del sujeto ([+humano] y [+agente]), así como las del objeto ([+concreto], [+paciente]), hacen asemejarse esta subclase de posesión a la prototípica o alienable28 y están cercanos a los valores originarios y plenos de tener (‘mantener, guardar, conservar, considerar(se), obligarse’).29 En (8) se exponen ejemplos de tener en construcciones de posesión temporal. Es indudable que construcciones como estas conforman el contexto puente (Heine 2002) hacia la conversión de tener en verbo de posesión (razón por la que, con todas las precauciones, incluyo este tipo de construcciones entre las posesivas) y constituyen el locus del cambio, pues en este contexto se provoca la inferencia: “lo que tengo es lo que poseo”. Este tipo de construcciones constituyen una zona de intersección o “borrosa” y un “espacio de variabilidad conceptual” (Caravedo 2011: 295, 299; 2014: 158–161).

(8) a. E que este plecte haya mayor firmedumbre, mandamos fazer duas kartas partidas por abecedario e cadaúno tenga la sue carta (CODEA 451, “Fernando Iváñez y su madre María Fagúndez otorgan escritura de arras y dote en favor de María Domínguez”, sin lugar, 1233 [AHN, Clero, León, carpeta 914, nº 5])

b. E porque este cambio sea más firme nós fray Sancho e Miguel Gonçálvez fiziemos fer dos cartas partidas por abecé, de las quales yo fray Sancho tengo la una e yo Miguel Gonçálvez tengo la otra (CODEA 855, “Carta de intercambio de ciertas piezas entre fray Sancho, fraile de Fitero, y Miguel Gonzálvez, compañero de la ← 255 | 256 → iglesia de Calahorra”, sin lugar, 1270 [AHN, Clero, Navarra, Monasterio de Fitero, carpeta 1399, nº 8])

c. Y vinieron a término que se metieron los nuestros hasta los que tenían hondas que’l venían en la retaguardia (CODEA 1295, “Relato de las acciones del marqués de Uxijar en la guerra de las Alpujarras”, Granada, 1569 [AGS, Cámara de Castilla, carpeta 2152, folio 46])30

El empleo de tener en construcciones de posesión temporal está extendido tanto en el tiempo (cruza todos los cortes cronológicos del corpus desde el inicio hasta el siglo XVII) como en la geografía (se encuentra en las cinco áreas del corpus). Como se aprecia por los datos recogidos en la Tabla 2, las 74 ocurrencias de tener en contextos de posesión temporal, hasta el periodo de 1461–1500 (momento en el que despega tener), se localizan en diversos puntos de la Península, sin que sea posible establecer un verdadero patrón geográfico. Si se admite, como es general en la bibliografía, que estas construcciones configuran el contexto ideal para el cambio definitivo de tener como verbo de posesión, no sería posible localizar un único foco de difusión y, en consecuencia, se reforzaría la Hipótesis B formulada en (§ 1.3).

Tabla 2: Enclaves de aparición de tener en posesión temporal

AñoEnclaveCasos
1227sin lugar (Zaragoza)  1
1229sin lugar (Palencia)  1
1229sin lugar (Mon. de san Salvador de Oña, Burgos)12
1233sin lugar (León)  1
1235Ponferrada (León)  1
1237Castro Toraf (Zamora)  1
1254sin lugar (Valladolid)  1
1260sin lugar (Huesca)  1
1270sin lugar (Mon. de Fitero)  2 ← 256 | 257 →
1282sin lugar (Oviedo)  1
1291sin lugar (Huesca)  3
1294Ávila  1
1297Ávila  2
1301Ávila  3
1301Mon. de Montearagón (Huesca)  1
1319Mon. de Vega (Valladolid)  1
1320sin lugar (Salamanca)  1
1320Teruel  1
1330sin lugar (Navarra)  2
1344Aguilar (Cáceres)  3
1347Trujillo (Cáceres)  1
1378Rubielos de Mora (Teruel)  1
1384sin lugar (Teruel)  1
1385Huesca  7
1388Jaca (Huesca)  2
1388Huesca  1
1390Calatayud (Zaragoza)  1
1405Velilla de Jiloca (Zaragoza)  1
1407Astorga (León)  1
1413Mon. de Santa María del Valle (Zamora)  2
1414San Martín de Valdeiglesias (Madrid)  1
1416Mon. de Santa María de Nájera (La Rioja)  1
1433Guadalupe (Cáceres)  1
1435Huesca  5
1447Mon. de Guadalupe (Cáceres)  1
1447Toledo  2
1454Huesca  1
1458Albarracín (Teruel)  1
1465Simancas (Valladolid)  1
1473Alcañiz (Teruel)  1
1483Jaén  1 ← 257 | 258 →

Ahora bien, estos datos no pueden corroborar definitivamente la hipótesis poligenética, pues estas construcciones se acercan a los valores originarios y heredados de tener, como demuestra el hecho de que incluso las lenguas romances que no cuentan con tener para la posesión podrían emplearlo en casos similares.

c) POSESIÓN ABSTRACTA: La particularidad de este tipo posesivo estriba en el rasgo [+abstracto] que caracteriza el objeto. Se trata de un caso de posesión marcada, alejada del prototipo. La posesión abstracta sería el último reducto de haber, una vez que tener empieza a conquistar los espacios prototípicos (§ 3.2, punto 2).

(9) a. E d’estos molinos e d’esta serna avía la condessa doña Mencía las dúes partes e el abad de Santa María la tercera, e por amor que avía la condessa doña Mencía al abad de Santa María de Aguilar e a so convento quiso que lo oviessen por meatad (CODEA 248, “Avenencia de la condesa doña Mencía de San Andrés de Arroyo con don Miguel, abad de Santa María de Aguilar, sobre los molinos de la Ravía”, sin lugar (Palencia), 1229 [AHN, Clero, Palencia, carpeta 1655, nº 4])

b. E en vostro señorío confirmada que aades poder de la vender, e de la donar e de fazer d’ella lo que quisierdes como de vuestro heredamiento (CODEA 415, “Pedro Ponz vende unas heredades a su mujer Aldonza Alfonso”, Ponferrada (León), 1235 [AHN, Clero, León, carpeta 914, nº 7])

c. E los dichos vezinos de Aguilar que puedan cortar la madera que meester ovieren para fazer casas e para aradros… (CODEA 129, “Don Bernardo, vizconde de Cabrera y señor de Aguilar, da una tierra a Ruy Gómez Quexada”, Aguilar (Cáceres), 1344 [AHN, Clero, Cáceres, Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe, carpeta 391, nº 14])

d. E caso que lo fiziéssemos o fer fiziéssemos que no aya valor nin firmeza alguna en judicio nin fuera de judicio, en cort ni fuera de cort, ni ante algún jutge o oficial eclesiástico o seglar (CODEA 748, “Carta por la que Domingo Sancho de Montagudo hace su último testamento junto con Catalina, su mujer, en el que manda que el día de su sepultura y años sucesivos se lleven a cabo diferentes ofrendas, así como el pago de algunas deudas anteriormente contraídas”, La Puebla de Valverde (Teruel), 1409 [AHN, Clero, Teruel, carpeta 2929, nº 4])

La evolución de haber y tener con objetos abstractos se refleja en el Gráfico 3. El verbo tener con objetos [+abstracto] desbanca a haber, precisamente, en el mismo contexto en el corte cronológico de 1461–1500, es decir, precisamente cuando tener despega como verbo de posesión alienable (ver Gráfico 2).31 Esto ← 258 | 259 → tendría interesantes consecuencias para entender la difusión de una variante, que se impone, aunque a ritmos propios, en los diferentes contextos y construcciones asociadas en que la variante entra en juego.32

Gráfico 3: Evolución de haber y tener con objetos abstractos

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d) POSESIÓN INALIENABLE: Los pocos casos de posesión inalienable que se recogen en el corpus se caracterizan por poseer un sujeto inanimado (se clasificarían en lo que Heine denomina “posesión inanimada inalienable”). Algunos ejemplos de este subtipo con haber se exponen en (10):

(10) a. E la otra tierra á afrontaciones de prima part tierra de Martín Quadra e de su mugier dona Marina, de secunda part tierra de don Juan del Pont (CODEA 454, “Carta de intercambio de unas tierras entre Guillén Gómez y su mujer doña Mayor con Juan Domínguez, capellán de San Juan”, sin lugar (León), 1277 [AHN, Clero, León, carpeta 914, nº 13])

b. Que yo é en el pago del Palmar, término de Xerez que á linderos, de la una parte, majuelo de mí el dicho vendedor, e de la otra majuelo de Miguel Pérez el Covo, e de la otra… (CODEA 1249, “Carta por la que don Bartolomé de Bégar vende a Uberco Valero y a su mujer un majuelo en el Pago del Palmar en término de Jerez”, Jerez de la Frontera (Cádiz), 1318 [AHN, Clero, Cádiz, carpeta 416, nº 4])

Con tener los casos son aún menores. En (11a) se encuentra, en nuestro corpus, el único caso de tener con un término de parentesco como objeto; en (11b) se encuentra un ejemplo reciente similar a los de (10), con sujeto inanimado. ← 259 | 260 →

(11) a. Item contendido y considerado que no nos aya dado Dios fruito de bendición e no tengamos fijos ni herederos forçados (CODEA 757, “Testamento de don Miguel Navarro y doña Catalina Gamir, su mujer, vecinos de Sarrión”, Sarrión (Teruel), 1522 [AHN, Clero, Teruel, carpeta 2938, nº 3])

b. Qu’es en el dicho concejo de Monte, en que ae en la dicha heredad que vos yo así vendo quatro carros d’estiércol poco más o menos, que tiene por costaneras de la una parte al sur camino real, e al vendaval heredad de Diego Díaz de Ferrera, e al norte… (CODEA 726, “María González de la Bodega vende a Rui González Camargo y a su mujer Juana Sánchez una heredad en el concejo de Monte”, Santander, 1516 [AHN, Clero, Santander, carpeta 1949, nº 1])

e) CONSTRUCCIONES ATRIBUTIVAS: Este tipo de construcciones, que ya ejemplificamos en (4), también en algunas lenguas romances, se asemejan al subtipo de posesión temporal, y en ocasiones resulta difícil distinguirlas. Lo característico de estas construcciones no posesivas (véase n. 26 más arriba) estriba en que el verbo tener rige un sujeto [agente] y una estructura <SN + complemento predicativo>.33 El complemento predicativo suele corresponder a un participio en función atributiva (12a y c) o a un SP (12b).

(12) a. E señaladamiente tres casas con su corral, con todo el feno y la paja que tenemos ý encerrado en estos logares dichos (CODEA 116, “Carta de venta de Joán Domínguez y de su mujer Mari Silvestre en favor de Sancho Fernández, de todos los bienes que tenían en la aldea de Tía Amuña”, Ávila, 1301 [AHN, Clero, Ávila, carpeta 25, nº 7 (San Salvador, iglesia de. Ávila, España)])

b. Por la vuestra ánima e por la ánima de la dicha doña Martina de Berassaín como dicho es desuso, e los dichos tres kafizes e un rovo de trigo que saldrán del dicho collacio tomemos pitança, e tengamos en pie el dicho collacio pora siempre yamás sin alienamiento ninguno (CODEA 985, “Carta por la cual doña Elvira Elion deja al Monasterio de San Pedro de Ribas un pedazo de tierra de tres cahízes y una arroba de trigo situadas en la villa de Izu”, sin lugar (Navarra), 1337 [AHN, Clero, Navarra, carpeta 1423, nº 16]) ← 260 | 261 →

c. E que fagades e reparedes el dicho solar, e lo tengades fecho e reparado, e lo pobledes e tengades poblado todo tiempo del mundo e moredes en él vós e los que después de vós vernán… (CODEA 1185, “Carta de donación de un solar de Juan Puerto en favor de Juan García”, Convento de Santa María de Aguilar (Palencia), 1461 [AHN, Clero, Palencia, carpeta 1685, nº 2])

f) PERÍFRASIS RESULTATIVA: El verbo tener, con participio,34 forma una perífrasis resultativa (Harre 1991, Yllera 1999: 3433–3435, García Fernández 2006: 254–257). El desarrollo de esta perífrasis parece estar ligada a la existencia de tener como verbo de posesión, pues la desconocen lenguas como el francés y el italiano (para esta lengua, y en clave contrastiva, cf. Pérez Vázquez 2013: 740–741).35 El primer caso de esta perífrasis en nuestro corpus se halla en un documento de 1301 localizado en Ávila (13a). Los ejemplos se concentran en el siglo XVI (1501–1620)36 y se distribuyen por toda la península, si bien abundan en los documentos centrales y meridionales (procedentes de las provincias de Albacete, Cádiz, Cuenca, Granada, Guadalajara, Jaén, Sevilla y Toledo).37 ← 261 | 262 →

(13) a. Otrossí renunciamos espressamiente cartas, e privilegios de merced de rey e de reína, e de infante e de otro señor cualquier que tengamos ganados e ganemos d’aquí adelante, e usos, e costumbres, e ferias, e… (CODEA 116, “Carta de venta de Joán Domínguez y de su mujer Mari Silvestre en favor de Sancho Fernández, de todos los bienes que tenían en la aldea de Tía Amuña”, Ávila, 1301 [AHN, Clero, Ávila, carpeta 25, nº 7 (San Salvador, iglesia de. Ávila, España)])

b. A la qual suplico que porque yo tengo presentado un privillejo de la dicha cibdad sobre que me eligeron de una escrivanía que vacó por el licenciado de Montiel… (CODEA 1288, “Carta de Pedro de Mesto a la reina por la que suplica que le sea entregada la escribanía para la que lo eligieron”, Segovia, 1505 [AGS, Consejo Real, legajo 683–15, folio 2])

c. El daño de aquí sería muy grande, como más particularmente lo tengo escrito a vuestra magestad y es muy notorio (CODEA 1426, “Carta sobre la necesidad de proveer al reino de Navarra con aparejos y gente de guerra (correspondencia de Antonio Manrique de Lara)”, Pamplona (Navarra), 1521 [AGS, Patronato Real, legajo 2, documento 71 (n. 287)])

De nuevo, es posible establecer una conexión entre las construcciones atributivas (e lo pobledes e lo tengades poblado) y las construcciones resultativas vistas en (13).38 El desarrollo de tener auxiliar se conecta, por una parte, con las construcciones de este verbo con <SN + complemento predicativo (participio)> y, por otra, con la evolución de haber + PTCP como tiempo compuesto, perífrasis que pasa de expresar el resultado a focalizar el evento anterior (Rodríguez Molina 2010: especialmente 1068). Para nuestros objetivos, conviene preguntarse qué relación tiene esta perífrasis con el cambio de tener hacia verbo de posesión.

g) PERÍFRASIS OBLIGATIVA: La última construcción no posesiva en la que tener sustituye a haber es la perífrasis de obligación (tener de + infinitivo).39 En nuestro ← 262 | 263 → corpus solo hallamos cinco casos de tener {a ~ de} + infinitivo, frente a 114 ejemplos de haber {a ~ de ~ Ø} + infinitivo.40 El primer ejemplo de tener + infinitivo data de 1458 y está localizado en un documento de Albarracín (Teruel) (14a); los cinco ejemplos aparecen en documentos aragoneses (1), navarros (1) y centro-meridionales (dos en Toledo y uno, (14b), en Romancos (Guadalajara), de 1621).

(14) a. E si por aventura por los ditos pleitos e cuestiones que inceptados e puestos vos serán, algún daño e menoscabo se vos siguirá, aun que de aquello vos tenemos a redrar, segunt que dicho es ut supra… (CODEA 951, “Carta de censo por la que tres familias de Albarracín venden sus propiedades en Val de Royuela a Juan Navarro, de Teruel. Contiene el albarán de pago”, Albarracín (Teruel), 1458 [AHN, Clero, Zaragoza, carpeta 3625, nº 16])

b. Porque no se industrie en lo que tiene de decir en su confisión; porque además de las dichas ante el alcalde mayor, vuestra merced se la á de tomar haciéndole preguntas y repreguntas para que en ellas se bean sus contradiciones (CODEA 1484, “Miguel de la Fuente se opone a la libertad de Isabel de Romera”, Romancos (Guadalajara), 1621 [AGS, Cámara de Castilla, carpeta 2556, folio 6])

El último ejemplo muestra un interesante contraste entre tener de y haber de en usos deónticos; este último se emplea para dirigirse al alocutario de la carta, para quien se reserva el trato deferente de vuestra merced. Este contraste pone de manifiesto el carácter moderado de la obligación con haber de y se vincula al carácter agentivo de tener frente a su contrincante (Blas Arroyo et al. 2013: 35–36). Además, nos sirve una vez más para plantear la relación del surgimiento de la perífrasis obligativa con los valores posesivos que va adquiriendo tener.

Hasta aquí he intentado deslindar las diferentes construcciones, posesivas o no, en las que tener interviene y en las que va sustituyendo a haber. Solo los ejemplos de posesión temporal parecen exclusivos de tener y resulta lógico y coherente con el estado de la cuestión pensar que de ahí se desencadena su transformación como verbo de posesión. En el apartado siguiente intentaré establecer si existe interdependencia en la evolución de los distintos tipos y construcciones.

2.3 Los contextos sintácticos de difusión de tener

Todas las construcciones revisadas en el apartado anterior parecen desarrollarse a partir del núcleo semántico originario de tener como verbo de contacto (‘mantener, ← 263 | 264 → sostener’). En el Gráfico 4,41 se ve a las claras una interrelación entre las construcciones posesivas (PN) y no posesivas (NoPN) en las que participa tener. Parece demostrarse, además, que son los valores posesivos de este verbo los que arrastran otras construcciones (perífrasis resultativa y de obligación) en las que interviene.

Se pone en evidencia que: 1) el despegue de las construcciones con tener se produce en el corte 1461–1500; 2) que tener evoluciona a un ritmo similar en todos los contextos y 3) que las construcciones no posesivas van a remolque de su conversión en verbo de posesión.

Gráfico 4: Conexión entre las construcciones posesivas (PN) y no posesivas (NoPN) de tener

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3. Difusión de tener como verbo de posesión

3.1 Más allá del prototipo

El verbo tener (‘mantener, guardar, conservar’) pasaría a expresar la posesión predicativa (‘tener’) como resultado de una cadena de gramaticalización (Heine / Kuteva 2002: 185–186). El locus de este proceso de “gramaticalización primaria” se encontraría en los casos de tener para la expresión de la posesión temporal, contexto natural y propio de este verbo. A partir de ahí se iniciaría un (o varios) ← 264 | 265 → proceso(s) de “gramaticalización secundaria”,42 en los que tener posesivo evolucionaría hacia la expresión de la obligación (tener de ~ que) o como auxiliar en perífrasis tempoaspectuales (tener + PTCP). Garachana / Rosemeyer (2011) quieren demostrar que la auxiliarización de tener es independiente de su gramaticalización como verbo de posesión y es consecuencia, más bien, de una sustitución léxica de haber por tener. Sea como fuere, considero indudable, como prueba el Gráfico 4, la interdependencia que muestran los empleos no posesivos de tener con sus valores como verbo de posesión y considero que estos valores arrastran aquellos.

En la bibliografía sobre el cambio que nos ocupa se ha llegado a una visión general y compartida sobre las causas del triunfo de tener sobre haber, pero poco se ha dicho sobre el origen de esta innovación y sobre su difusión geográfica. Mi intención ha sido establecer una línea de conexión entre los factores de la innovación y el foco de difusión del cambio. En (§ 1.3) formulamos dos hipótesis. En la primera de ellas (Hipótesis A), se vinculaba la conversión de tener como verbo de posesión a la auxiliarización de haber y, en consecuencia, se asociaba con el Oriente peninsular. Esta hipótesis confirmaría las propuestas que en la bibliografía conectan el origen de la innovación con la generalización semántica de haber. En la segunda de ellas (Hipótesis B), no se establecía un patrón geográfico específico para la difusión de tener; sus valores originarios y su empleo en la expresión de la posesión temporal (extendidos más allá de las variedades romances peninsulares) aparecen (cf. Tabla 2) repartidos en distintos enclaves de la Península. Estos datos no permitirían delinear un área clara de difusión, pero refutarían la hipótesis de la polisemia como factor último del cambio.

En efecto, las construcciones de posesión temporal propias de tener se consideran el locus de la gramaticalización de tener como verbo de posesión. El problema con las ocurrencias de “posesión temporal” es que guardan enormes semejanzas con el prototipo de la posesión predicativa. De modo especial, sobresalen los rasgos [+humano] y [+concreto] que caracterizan los sujetos y los objetos en ambos grupos de ejemplos; la única diferencia, imperceptible formalmente, se encuentra en la naturaleza temporal de la relación posesiva:43 en el prototipo, se establece una relación temporal duradera y estable (en ocasiones, se caracteriza la posesión alienable como una relación permanente (permanent possession) (Heine 1997: 34); aunque el rasgo [permanente] sea difícil de establecer, lo que parece manifiesto ← 265 | 266 → es que se trata de una relación que se mantiene estable durante un periodo de tiempo, en principio, ilimitado); en el tipo de posesión temporal, el periodo durante el que se mantiene la relación está acotado. En la Tabla 3 se aprecia que la posesión alienable (= prototípica) y la posesión temporal divergen únicamente en el carácter permanente o momentáneo que dura la relación posesiva, rasgo que esta comparte con la posesión no prototípica.

Tabla 3: Rasgos de las construcciones posesivas (a partir de Stolz et at. 2008)

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Visto que los principales estudios sobre el reemplazo de haber se han centrado en la conquista de tener del espacio prototípico de la posesión (Garachana 1994, 1997, Hernández Díaz 2006),44 conviene hacer algunas observaciones. Las semejanzas apenas vistas entre la posesión prototípica y la posesión temporal plantean un problema metodológico grave a la hora de estudiar la sustitución de haber por tener, pues no existe ningún elemento formal que distinga una construcción alienable (Juan tiene una moto o Juan tiene una pistola en la caja fuerte) de una construcción de posesión momentánea (Juan tiene una moto de su hermano o ¡Cuidado, el sospechoso tiene una pistola!). Solo el contexto puede ayudar al investigador a interpretar correctamente las ocurrencias de tener en periodos antiguos de nuestra lengua como casos de posesión prototípica o como manifestaciones de la temporal. Tener se asocia, ya en época latina, con ciertas nociones posesivas, especialmente las ligadas a la posesión dinámica y a otras construcciones no posesivas pero de carácter agentivo que pueden dar lugar a interpretaciones dudosas.45 Es encomiable, por lo que se acaba de exponer, la precaución metodológica que ← 266 | 267 → toma Garachana (1997: 221) de tener en cuenta únicamente “aquellos casos en los que aver y tener presentan un valor que podríamos denominar ‘neutro’”, dejando de lado las ocurrencias de aver con el típico valor incoativo o de tener con aspectualidad durativa. Por eso, nos guiarán los usos marcados, no prototípicos o poco habituales de tener a la hora de localizar el origen de nuestra innovación.

Desde Seifert (1930), haber se ha identificado con el aspecto incoativo (‘obtener’, ‘recibir’, ‘entrar en posesión de algo’), mientras que tener se asocia con la duración del estado (‘estar en posesión de algo’),46 al mismo tiempo el primero se asocia con mayor frecuencia a objetos abstractos, mientras que tener prefiere objetos concretos. La siguiente cita de Lapesa (1981: 215) resume la posición tradicional sobre los contextos de uso de cada verbo:

(15) Los verbos aver y tener contendían como transitivos para expresar la posesión. Se prefería aver cuando el sentido tenía matiz incoativo de ‘obtener’, ‘conseguir’, ‘lograr’, y tener para el durativo de ‘estar en posesión de algo’, ‘mantener’, ‘retener’ […]. Por otra parte aver se empleaba más con objeto directo abstracto (aver pavor, duelo, fambre), mientras tener regía más frecuentemente nombres concretos.

Como principio metodológico para identificar un posible foco de difusión de tener como verbo de posesión atenderé a los contextos innovadores (§ 3.2) en los que aparece este verbo, alejados de su entorno sintáctico y semántico natural, el de la posesión temporal. Estos nuevos contextos se concentran principalmente en: 1) tener con aspectualidad incoativa, 2) tener con objetos abstractos y 3) tener en construcciones no posesivas (perífrasis obligativas), contextos en los que tener se aparta de sus usos prototípicos (durativo, objetos concretos, etc.).

3.2 Contextos innovadores de tener en el corpus

Observaremos en qué documentos aparecen en primer lugar las construcciones innovadoras de tener (aspecto incoativo, objetos abstractos, perífrasis de obligación) para circunscribir, si es posible, un foco desde el que tener se expande como verbo de posesión. ← 267 | 268 →

1. ASPECTO INCOATIVO:47 El verbo haber presenta carácter incoativo: ‘entrar en posesión de algo’ (en efecto, las acepciones de ‘recibir’, ‘obtener’ son las más resistentes y no se apagan hasta entrados los Siglos de Oro). Seifert (1930: 368–371) dedica un apartado a haber incoativo, donde afirma que este es el verbo esperable en contextos prospectivos y modales. Chevalier (1977) funda su análisis léxico de la distinción entre ambos verbos, precisamente, en la distinción entre un aspecto incoativo propio de haber y un aspecto durativo propio de tener. Garachana (1997: 221), como acabo de mencionar, toma la precaución metodológica de dejar de lado los casos de haber con el carácter incoativo que le es propio (“para que el dito Martín haya lo que demanda”). Son precisamente estos contextos los que interesan ahora.

En (16) se ofrecen algunos de los primeros ejemplos que arroja nuestro corpus de tener en contextos prospectivos, donde la lectura incoativa se ve favorecida. Destacamos el ejemplo (16d) donde tener está regido, además, por un verbo modal (podamos tener).

(16) a. E esto que tenga en paç e possedezca entro que el dicho aver quito·l ayan (CODEA 1223, “Pedro Ferrer, señor de Albarracín, ordena su testamento”, sin lugar (Zaragoza), 1227 [AHN, Clero, Zaragoza, carpeta 3666, nº 3])

b. El qual dicho huerto tengan con la dicha carga e sens mi muger o mis fijos o los mis parientes más cercanos (CODEA 766, “Testamento de Juan de Peña”, Rubielos de Mora (Teruel), 1277 [AHN, Clero, Teruel, carpeta 2932, nº 4])

c. El qual dito huerto quiero e mando que lo tengan los mis erederos con la dita carga de los ditos V soldos (CODEA 799, “Testamento de doña Belenguera, mujer de Jaime Mirón”, Rubielos de Mora (Teruel), 1378 [AHN, Clero, Teruel, carpeta 2932, nº 6])

d. Emperó que yo e los míos e qui yo querré podamos tener e posidir el dito campo, dando emperó el quinto del fruito de aquel en cadaún año, segunt dito yes… (CODEA 841, “Carta mediante la cual Gracia Pálmer, vecina de Jaca, entrega cada año el quinto del fruto de un campo que tiene en Jaca”, Jaca (Huesca), 1388 [AHN, Clero, Huesca, carpeta 618, nº 14])

Si limitamos el arco cronológico a 1500, periodo en el que, según los datos de nuestro corpus, los casos y los contextos en que interviene el verbo tener se disparan y ← 268 | 269 → observamos los documentos en que tener aparece con una lectura incoativa (fundamentalmente en contextos prospectivos), se obtiene que los primeros enclaves en que aparece esta interpretación en nuestro corpus (Tabla 4) se concentran en el oriente peninsular (salvo algunos casos ya en el siglo XV en León y Toledo).

Tabla 4: Enclaves de tener incoativo

AñoEnclaveCasos
1227Zaragoza1
1277Rubielos de Mora (Teruel)1
1302Mon. de Fitero (Navarra)1
1330Navarra1
1301Mon. de Montearagón (Huesca)1
1348Alhama de Aragón (Zaragoza)1
1362Rubielos de Mora (Teruel)1
1378Rubielos de Mora (Teruel)1
1388Jaca (Huesca)1
1407Astorga (León)3
1417Sangüesa (Navarra)2
1447Toledo1

2. OBJETOS ABSTRACTOS:48 García Gallarín (2002) basa, en gran medida, su análisis sobre los verbos de posesión en la combinación de aver con objetos abstractos, frente a tener asociado a “realidades físicas discretas”. El verbo tener se ha asociado tradicionalmente con objetos concretos, como requiere su semántica activa y el tipo de posesión (físico-temporal) que le es natural, mientras que haber se mantiene durante más tiempo con objetos abstractos (para la pervivencia de haber con este tipo de complementos, de modo paradigmático: menester, en los Siglos de Oro, cf. Anipa 2001: 112–118). Este verbo, a medida que tener va ganándole ← 269 | 270 → terreno y ocupando los dominios de la posesión prototípica, queda restringido a la posesión abstracta.49 Por esta razón, serán los ejemplos de tener + objeto [abstracto] como los de (17) los que señalen la conquista de este verbo de nuevos espacios en el campo de la posesión. Estos ejemplos, localizados ya en época temprana en nuestro corpus, en Navarra y Aragón, ilustran alguno de los objetos abstractos (findança, tuerto(s), injurias, facultad, etc.) con los que documento el avance de tener.

(17) a. In super tenet fidança de coto de boyes a don Sancho Macua de Echeverría (CODEA 862, “Carta de intercambio de dos piezas y cuatro arienzos de viñas entre Foramio de Gueretz y don Pedro de Elizaldea”, sin lugar (Monasterio de Leire, Navarra), 1224 [AHN, Clero, Navarra, Monasterio de Leire, carpeta 1407, nº 1])

b. Item lexo a Martín Gil, adnado mío, por tuerto e injurias que yo le tengo de los bienes de su padre… (CODEA 766, “Testamento de Juan de Peña”, Rubielos de Mora (Teruel), 1277 [AHN, Clero, Teruel, carpeta 2932, nº 4])

c. Item quiero e mando que todos e cualesquiere tuertos e injurias que nós o cualquiere de nós tengamos sean restituidos e emendados de nuestros bienes (CODEA 748, “Carta por la que Domingo Sancho de Montagudo hace su último testamento junto con Catalina, su mujer, en el que manda que el día de su sepultura y años sucesivos se lleven a cabo diferentes ofrendas, así como el pago de algunas deudas anteriormente contraídas”, La Puebla de Valverde (Teruel), 1409 [AHN, Clero, Teruel, carpeta 2929, nº 4])

d. Me vos encomiendó, vien sabedes en cómo yo tengo facultad del dicho señor rey asentada en sus libros… (CODEA 1176, “Diego Árias de Ávila traspasa a su hija Isabel Árias veinte mil maravedís de juro de heredad”, Simancas (Valladolid), 1465 [AHN, Clero, Segovia, carpeta 1966, nº 1])

Si, de nuevo, colocamos en el año de 1500 el límite temporal previo a la generalización de tener, encontramos que ocho de los once primeros casos de este verbo con objeto [+abstracto] se localizan (Tabla 5) en Navarra y Aragón, salvo tres ejemplos repartidos entre Ávila y la provincia de Valladolid. ← 270 | 271 →

Tabla 5: Enclaves de tener con objeto abstracto

AñoEnclaveCasos
1224Mon. de Leire (Navarra)2
1294Ávila1
1277Rubielos de Mora (Teruel)1
1301Ávila1
1363cZaragoza4
1409La Puebla de Valverde (Teruel)1
1465Simancas (Valladolid)1

3. PERÍFRASIS DE OBLIGACIÓN: Un indicio de que tener está conquistando los espacios propios de haber se encuentra en su aparición en construcciones no posesivas, como las perífrasis obligativas (tener {a ~ de} + infinitivo). Garachana / Rosemeyer (2011) insisten en que la sustitución de haber de por tener de es independiente del proceso de gramaticalización de tener como verbo posesivo.50 Sea como fuere, el Gráfico 4 mostraba que las construcciones no posesivas aumentan a medida que tener conquista nuevos valores posesivos.

No parece una casualidad que los escasos, pero elocuentes, tres de los cinco casos de tener {a ~ de} + infinitivo se localicen, los primeros, en Teruel (Albarracín) y Navarra (1458 y 1520), así como, el último, en Guadalajara (Romancos) (1621).51

3.3 Conclusión

Los primeros ejemplos de tener en contextos innovadores, propios de la semántica de haber y asociados con él, se distribuyen, principalmente, antes de 1500, en enclaves orientales pertenecientes a las actuales provincias de Teruel, Zaragoza, Huesca y Navarra. Fuera de este territorio, los ejemplos, tardíos, se hallan en Toledo, Ávila, Valladolid y Guadalajara. Solo algunos de estos ejemplos innovadores, de 1407, sin embargo, aparecen en la actual provincia de León (Astorga). ← 271 | 272 → Creo que la localización de ejemplos innovadores en el oriente peninsular corrobora la Hipótesis A, formulada en la introducción de este trabajo, concorde, a mayores, con las propuestas de la bibliografía que explican la transformación de tener como verbo de posesión a resultas de la generalización semántica de haber como auxiliar y del consecuente hueco dejado por él. Si bien la hipótesis de la polisemia y de la excesiva carga funcional de haber no se sostiene por sí misma (recordemos el caso del rumano), los datos que arroja el corpus y su distribución geográfica, esta vez, la confirman.

4. Final

La sustitución de haber por tener ha recibido la atención de los historiadores del español: los trabajos de Chevalier (1977), Pountain (1985), Garachana (1997), García Gallarín (2002), Stengaard (1999) y Hernández Díaz (2006) tratan el cambio desde diferentes enfoques y aportan análisis originales y acertados de los contextos del cambio y sobre las posibles causas que llevan a tener a conquistar los espacios de la posesión en español en detrimento de haber. Todos estos trabajos se caracterizan por focalizarse en las fases de la innovación del cambio y muchos de ellos coinciden en la idea de que el detonante de la sustitución debe buscarse en la generalización semántica y excesiva carga funcional de haber como consecuencia de su gramaticalización como auxiliar único de los tiempos compuestos.

La hipótesis de la polisemia (Hipótesis A) parecería confirmarse si se observa que las lenguas romances en las que se pierde la doble auxiliaridad presentan un verbo de posesión derivado de TENERE (en especial, las peninsulares). Sin embargo, esta hipótesis se enfrenta a diversos contraargumentos, de los que he subrayado dos. Primero: el rumano, lengua que ha generalizado HABERE como auxiliar (eu am venit ‘he venido’), conserva un derivado de este verbo para la posesión (am bani ‘tengo dinero’).52 Segundo: mientras haber escapa de la polisemia, el proceso de sustitución que inicia tener lo aboca a la polifuncionalidad: no solo pasa a expresar distintos tipos de posesión, sino que además entra a configurar nuevas construcciones y perífrasis.

Por otra parte, los valores originarios de tener (‘mantener’), como verbo activo con sujeto agentivo, que lo hacen apropiado para la expresión de la posesión temporal, están repartidos por todas las variedades peninsulares medievales y en algunas lenguas romances que, como el francés o el italiano, no cuentan con tener ← 272 | 273 → para la posesión. Esto favorecería la multicausalidad del cambio y haría complicado, si no imposible, identificar un foco de irradiación del cambio (Hipótesis B).53

Mi objetivo principal en este trabajo ha sido localizar el foco de difusión de la sustitución haber por tener, problema —como siempre que se trata de la fase de difusión de un cambio— desatendido por la extensa bibliografía sobre nuestro cambio. Convencido, además, de que solo la localización y delimitación geográfica de las variantes en juego es un paso previo a cualquier formulación teórica. El corpus manejado (326 documentos distribuidos en cinco áreas geográficas) arroja un número no muy alto de ocurrencias de tener (342, sin contar los valores léxicos), pero, en comparación de otros corpus, ofrece varias ventajas (homogeneidad, diversidad geográfica, fiabilidad cronológica, comparatividad) que permiten confiar en los datos.

Después de haber desgranado los diferentes subdominios de la posesión y de establecer la interdependencia entre las construcciones posesivas y las no posesivas en (§ 2), paso previo fundamental para indagar únicamente en los contextos verdaderamente innovadores (§ 3), he conseguido detectar estos en los documentos de procedencia oriental, mayoritariamente en Huesca, Zaragoza, Teruel y Navarra, así como en algunas zonas de la Castilla norteña. Salvo algunos ejemplos, los contextos innovadores de tener son escasos antes de 1500 en documentos leoneses. Se confirma así la Hipótesis A, que vincula la transformación de tener a la auxiliarización de haber, proceso que, en efecto, se expande, como ha demostrado Rodríguez Molina (2010), desde el oriente peninsular. Si bien es cierto que la gramaticalización de tener como verbo de posesión podría producirse por sus propiedades semánticas en cualquier otro momento, la auxiliarización de haber despeja el terreno para que el cambio actúe a partir de 1400. Creo que no es una coincidencia que el triunfo de tener se corone en el siglo XVI (según los datos de nuestro corpus y según la opinión tradicional y general, pero en ningún caso antes del siglo XV), sucesivamente a la generalización de haber como auxiliar.

Por supuesto, se deberá extender el corpus hasta dar cabida a los más de 1400 documentos del CODEA, abarcando así todas las posibles tipologías textuales, y deberá establecerse también si algunas de las construcciones definidas en (§ 2) comparten el mismo foco de difusión y se desarrollan igual en todas las áreas ← 273 | 274 → (pienso en tener + PTCP).54 Creo, sin embargo, haber probado la importancia de atender al foco de difusión de tener como verbo de posesión, empresa que la bibliografía anterior no había afrontado, estableciéndolo en el oriente peninsular, pero, sobre todo, espero haber demostrado que las propuestas teóricas no pueden ir separadas de la colocación previa de las variantes en el espacio geográfico.

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1 El gráfico está elaborado a partir de los porcentajes obtenidos por Pountain, contrastando en concreto los porcentajes de tener (vs. haber) como verbo de posesión y los de haber como auxiliar de verbos intransitivos (frente a ser). Los porcentajes son los siguientes: 1) tener como verbo de posesión: Cid (17 %), Mil (28 %), Luc (12 %), LBA (62 %), Rim (48 %), Tal (77 %), Cel (93 %), Carc (85 %), Loz (94 %) y Ter (86 %); 2) haber como auxiliar: Cid (3 %), Mil (22 %), Luc (18 %), LBA (30 %), Rim (33 %), Tal (69 %), Cel (61 %), Carc (36 %), Loz (53 %) y Ter (96 %). El punto de inflexión, según los datos manejados por el lingüista británico, lo marcaría el Rimado de Palacio de finales del siglo XIV. Para las abreviaturas y las ediciones manejadas, remito a la n. 13 (p. 354) del trabajo citado.

2 Para los cambios en cadena, baste Aitchison (1993: 172–179).

3 Para la evolución de los tiempos compuestos en rumano (Ivănescu 2000: 160). Tampoco parece perturbar la polisemia de avé (‘haber’) en napolitano, donde este verbo, si bien con distintas realizaciones morfofonológicas según la función (Ledgeway 2012: 128, 2009: 382–383, 618–622), se extiende como auxiliar a los verbos intransitivos (aggiu turnato ogge ‘he vuelto hoy’) y mantiene sus usos como verbo pleno (‘tener’) (ave ragione ‘tiene razón’).

4 Muestra de la polisemia de tener son las veinte páginas que Cuervo le dedica en su DCRLC (s.v. tener), distribuyendo sus acepciones en cinco grandes grupos, incluyendo también las locuciones y las perífrasis en las que está presente. En realidad, la polisemia caracteriza las unidades léxicas, aunque pueda establecerse un núcleo semántico o una unidad semántica estable, y explica la variación contextual del significado léxico (Evans 2009).

5 No piensan igual Garachana / Rosemeyer (2011). Cf. también la nota siguiente.

6 El verbo tener (‘mantener, guardar, conservar’) pasaría a expresar la posesión predicativa (‘tener’) como resultado de una cadena de gramaticalización (Heine / Kuteva 2002: 185–186). Esta “gramaticalización primaria” desde un valor léxico a uno más gramatical daría lugar a procesos de “gramaticalización secundaria” en los que tener evolucionaría hacia la expresión de la obligación (tener de ~ que) o como auxiliar en perífrasis tempoaspectuales (tener + PTCP). Es decir, el verbo tener, una vez gramaticalizado como verbo de posesión, daría lugar a nuevos procesos de gramaticalización. Para el concepto de “gramaticalización secundaria”, cf., para empezar, Givón (1991: 305) y Rissanen (1997: 9–12). Garachana / Rosemeyer (2011) niegan que la evolución de tener como auxiliar de la perífrasis obligativa sea dependiente de su función como verbo de posesión. Para estos autores, no se trataría, pues, de un caso de “gramaticalización secundaria”, sino de uno de sustitución léxica.

7 Las palabras de Seifert muestran su resignado desánimo en este sentido: “En lo que atañe a diferencias dialectales, los datos no dan lugar a trazarlas, de modo que el punto de origen de la sustitución de haber por tener se oculta a nuestra mirada” (1930: 267), si bien son síntoma de su preocupación por delimitar dialectalmente su origen. Ninguno de los trabajos posteriores ha seguido esta senda.

8 No insistiré aquí en la trascendencia de emplear documentos notariales para entender el cambio lingüístico, en especial modo, su difusión geográfica, y establecer una cronología sobre fuentes originales y con fechación fiable.

9 No he considerado en el análisis final los casos de haber + PTCP ni los de haber existencial.

10 Los cortes cronológicos son: I = 1181–1220, II = 1221–1260, III = 1261–1300, IV = 1301–1340, V = 1341–1380, VI=1381–1420, VII=1421–1460, VIII=1461–1500, IX=1501–1540, X=1541–1580, XI=1581–1620, XII=1621–1700.

11 Sánchez-Prieto (2012: 12, 30–31, 33) propone dos modelos de difusión para los cambios lingüísticos: 1) areal o geográfico para los cambios de abajo arriba y 2) registral o sociolingüístico para los cambios de arriba abajo. No tengo la más mínima intención de poner en duda esta hipótesis, que acepto gustosamente. El hecho de no contemplar la variación textual en el corpus de este trabajo hace implícito que admito el carácter “de abajo arriba” del cambio que estudiamos. Podría afirmarse —no sin riesgo— que una primera hipótesis para el estudio de los cambios lingüísticos es que la mayoría de ellos se realizan en esta dirección, subiendo por la escala diastrática. Además, un vistazo a documentos pertenecientes a los registros altos (cancillerescos, judiciales) del siglo XVI harían suponer que haber como verbo de posesión se mantiene en ellos durante más tiempo (por ejemplo, en un documento judicial de 1549: e fuistes contento con que yo la oviese con el dicho cargo de censo, e le distes licencia para me la vender e traspassar; CODEA 0143, “Carta de reconocimiento de censo”, Guadalajara, 1549, Judicial [AHPGU, Prot. Diego de Torices, caja 4097/11]; este pervivencia se ve también en el empleo de haber por en este tipo de documentos: y las pongo y é por puestas sobre mi persona e bienes e sobre los dichos mis herederos e… del mismo documento). Por último, al eliminar otros tipos textuales, se podría comprobar si la transformación de tener puede, en efecto, originarse en un área geográfica identificable o si, por el contrario, se debe a un cambio marcado diafásicamente, en cuyo caso no sería posible, a partir de nuestro corpus, establecer un patrón geolectal preciso. La posibilidad de localizar un foco geográfico de expansión, objeto último de este trabajo, es un primer paso para entender la difusión del cambio lingüístico, asociada a factores no solo geográficos, sino también socio-estilísticos, aspectos estos relegados por ahora.

12 Para las distintas nociones de la posesión, en concreto, la posesión física (physical possession) y temporal (temporary possession), véanse Heine (1997: 33, 2001: 312) y Stassen (2001: 954–955, 2009: 19). En el apartado (§ 2.2) de este trabajo reviso las distintas nociones que cubre el campo de la posesión y asociaré estas nociones con el cambio que estudiamos.

13 Un claro ejemplo de posesión física estaría representado por el siguiente ejemplo: e sobretodo esto juro e prometo a Dios a bona fe e sin engaño en señal de cruz que tengo corporarmiente con mi mano de non ir nin fazer benir por mí nin (CODEA 137, “Carta de venta de una heredad de Leonor Alfonso a los judíos don Çagüe y don Soyoz, vecinos de Trujillo”, Trujillo (Cáceres), 1347 [AHN, Clero, Cáceres, Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe, carpeta 391, nº 21]).

14 “Mi hipótesis es que tanto el foco de la innovación como la zona primitiva de expansión de los tiempos compuestos se encuentran en el oriente de la Península Ibérica, y que desde este núcleo inicial la perífrasis se fue extendiendo de norte a sur, y, sobre todo, de este a oeste” (Rodríguez Molina 2010: 1218). En concreto, el foco de difusión de haber + PTCP con el valor temporal de anterioridad se encontraría en “[t]odo el territorio del actual País Vasco, Navarra, Aragón y, en menor medida, el noroeste de Burgos, el oriente de Cantabria y Guadalajara” (1217).

15 “Característica bien conocida del español hablado en Galicia es su aversión hacia el uso de formas verbales compuestas, que condiciona unos empleos temporales de determinadas formas simples más amplios de los que les corresponden en el sistema español común” (Rojo / Veiga 1999: 2923), así canté desbanca he cantado. En gallego-portugués y asturiano las formas falei y falé ocupan el espacio de ‘hablé’ y de ‘he hablado’ (De Andrés 2013: 595). Los tiempos compuestos en portugués se forman actualmente con ter, si bien se emplea raramente haver, caracterizado como arcaísmo (Vazquez Cuesta / Mendez da Luz 1961: 361, Cunha / Cintra 1985: 278). Por contra, es conocido el empleo de haver como verbo de posesión en el portugués medieval (Castro 2006: 123–124) y no es hasta mediados del siglo XVI cuando ter supera haver tanto como verbo de posesión como como auxiliar de los tiempos compuestos (Mattos e Silva 1997; cf. también Seifert 1957: especialmente 554).

16 “Muchos de los cambios lingüísticos que transforman las variedades medievales en las modernas, contemplados simplemente en una perspectiva panpeninsular, en la que tengamos en cuenta el testimonio simultáneo de todas las lenguas romances, nos hacen formular hipótesis sobre los focos de difusión de las soluciones modernas que hasta ahora apenas se han considerado” (Fernández-Ordóñez 2009: 15).

17 Para el poder explicativo de la gramaticalización, véase Heine (1994).

18 Suscribo de lleno las palabras de Octavio de Toledo (2014: 275 n. 24): “[…] los estudios de gramaticalización ganarían mucho si abordaran de forma más sistemática la cuestión de la difusión lingüística”. Ahora bien, si empezamos a distinguir las fases de innovación de las de difusión de un cambio, convendría también separar la fase de la adopción (íntimamente ligada a la expansión, pero distinta). No me ocuparé aquí de esta fase, para la que sería necesario considerar aspectos diafásicos y diastráticos.

19 “Desde esta perspectiva, ‘poseer’ es ‘controlar’ un objeto que ha quedado bajo nuestra influencia y del que podemos disponer en la medida de nuestras posibilidades y de las características de dicho objeto” (Garachana 1997: 216). Una magnífica descripción de los rasgos prototípicos de la posesión y su aplicación al estudio de los posesivos duplicados en español (su casa de Juan), se encuentra antes en Company (1994: 115), de donde tomo la siguiente cita para ilustrar la relación entre poseedores y control: “en efecto, los poseedores, los propietarios naturales somos por lo regular los seres humanos, con capacidad agentiva y volitiva, controladores de las entidades que nos rodean, mientras que los poseídos suelen ser elementos con menor energía interna, sin capacidad de control, cosas por lo general”.

20 Para la relación entre posesión (possession) y propiedad (ownership) con una perspectiva interlingüística, véase Aikhenvald (2013), donde resalto la siguiente afirmación: “If there is an alternative construction to possession marked with a verb –for example an existential or a copula clause– the ‘have’ verb will tend to be used for alienable possession involving ownership, […]” (33). En las variedades peninsulares antiguas parece que a haber le corresponde la expresión de la posesión alienable y prototípica y de la propiedad, mientras que tener se encargará de otros tipos de posesión marcada. Para la relación entre posesión alienable y propiedad, véase también Stassen (2009: 16).

21 Lo que propongo aquí está en línea con el análisis de Stengaard (1999), que adjudica una semántica “desagentivizante” al verbo haber. Aunque el cambio de haber por tener puede contemplarse como una sustitución léxica, es indudable que en este proceso tener pierde su carácter activo y neutraliza el rasgo [+agente] que exige a sus sujetos. Se trataría de un caso de “posesión escindida” (split transitivity; cf. Stolz et al. 2008), donde haber designaría estados permanentes y caracterizadores, mientras que tener se emplearía para los estados controlados y temporalmente acotados. No me resisto a indicar la relación que pueda establecerse entre la pérdida de esta distinción y otras propias del español actual (ver / mirar, oír / escuchar; puede verse, aunque en un tono distendido, Pascual 2013: 48–55).

22 No es necesario mencionar el hecho de que estos objetos directos no representan, al estar definidos, el prototipo sintáctico de la entidad poseída (véase Company 1994).

23 Para los usos y acepciones de tenir en francés y tenere en italiano, me baso en Petit Robert (s.v. tenir) y GAR (s.v. tenere).

24 Los ejemplos románicos de tener (de los que los casos franceses e italianos de (4d-g) son una muestra superficial) heredan los valores del TENERE latino (cf. Seifert 1930: 238–243).

25 Cf. Van Valin / LaPolla (1997: 106–109), donde se analizan los eventos causados; en este caso, se habla de “estado causado” (causative state). Los eventos causados se caracterizan por añadir, a la estructura léxica de los verbos, una estructura causativa ([hacer’ (x, Ø)] CAUSAR […]), cuyo argumento (x) tiene el rol de Actor.

26 Respecto a ejemplos como (4a-b), Demonte / Masullo (1999: 2509) afirman: “Tener no implica un significado posesivo en estos casos, es decir, no entraña la posesión, por parte del sujeto de la oración principal, de la entidad denotada por el sujeto de la cláusula mínima”.

27 No es necesario enfatizar aquí la utilidad de los documentos de compraventa (que abundan en la tipología textual que conforma nuestro corpus) para encontrar casos de posesión alienable (así como de otros medios para expresar la posesión y la propiedad (pertenecer, poseer, etc.), tarea pendiente en los estudios de la posesión en las variedades antiguas, siempre centrados, como ahora, en haber vs. tener).

28 Los lingüistas se han preguntado si la posesión temporal denota realmente posesión. Puede verse el test operacional que Baron / Herslund (2001) aplican al danés para distinguir las construcciones posesivas (Carl har et hus i Brighton ‘Carl tiene una casa en Brighton’) de las no posesivas (Marie har en tepotte i hånden ‘Marie tiene una tetera en la mano’), según admitan la conversión a una construcción posesiva atributiva (Carls hus i Brighton ‘la casa de Carl en Brighton’) o no (*Maries tepotte i hånden *‘la tetera de Marie en la mano’).

29 Algunos ejemplos de estos valores: (7a) E aquesto non terná e complirá, que encorra en pena de diez florines de oro por cadaúna vegada qu’el contrario de lo sobredito fará (CODEA 904, “Confirmación de una carta de cambio de tierras (Calatayud, 15 de septiembre de 1405) entre el concejo de Calatayud y unos vecinos de esa ciudad”, Velilla de Jiloca (Zaragoza), 1405 [AHN, Clero, Zaragoza, Santa María de Calatayud, carpeta 3616, nº 4]); (7b) Item, más dexo al dicho Pedro de Moros, mi casero, de gracia el majuelo mío del Campillo, con el qual y con los dichos cient sueldos les ruego se tengan por contentos con lo que les dó… (CODEA 838, “Codicilo testamentario de mosén Miguel de Terrer”, Calatayud (Zaragoza), 1506 [AHN, Clero, Zaragoza, carpeta 3642, nº 13]); (7c) E otrosí qu’el dicho mi marido que sea tenudo de me enterrar onradamiente (CODEA 1246, “Carta de testamento de Mencía Rodríguez, mujer de Francisco Martínez, regidor de la ciudad de Astorga”, Astorga (León), 1407 [AHN, Clero, León, carpeta 824, nº 5]).

30 Al combinarse con un periodo temporal acotado, se emplea para la “posesión” de cargos y ocupaciones: (8d) Que el dito prebost o aquel que la dita prebostría terrá o ministrará se pueda emparar por su propria autoridat e se empare de las ditas cassas con todos los melloramientos allí feitos a dreito (CODEA 882, “Concesión de unas casas a treúdo que realiza Xemén Pérez, abad de Montearagón, en favor de Gastón de Santa Cruz”, Monasterio de Montearagón (Huesca), 1301 [AHN, Clero, Huesca, carpeta 657, nº 18]).

31 Los datos del Cuadro 10 de Hernández (2006: 1089) nos permiten observar la evolución de haber y tener con objetos abstractos. La evolución cuantitativa, en términos absolutos, sería: s. XII - haber (115) / tener (10), s. XIII - haber (421) / tener (22), s. XIV - haber (284) / tener (59), s. XV - haber (122) / tener (192), s. XVI - haber (23) / tener (131). Según los datos de esta investigadora, el gran salto se produciría en la transición del siglo XIV al XV con más del 60 % de casos de tener para la posesión abstracta. En el s. XVI se daría un nuevo salto de tener en estos contextos con el 85 % de casos.

32 A esta conclusión ya había llegado Kroch (1989) y nuestros datos parecen corroborarla.

33 Stassen (2001: 958–959) afirma que existe una asociación entre las estrategias para la expresión de la posesión predicativa y otras construcciones encargadas de la designación simultánea de dos eventos. Este lingüista echa de menos una estrategia para la codificación de la simultaneidad con el verbo ‘tener’, estrategia que solo expresaría la posesión (“While the three other major possessive types have their counterpart in one of the options in the encoding of simultaneous sequencing, no such matching is available for HAVE-possessives”). Sin duda alguna, las construcciones atributivas en que participa tener, como las de (12), expresan también dos eventos que ocurren simultáneamente: 1) la acción de tener (tenemos) y 2) el evento designado por la cláusula mínima (el heno y la paja están encerrados), concomitante a la acción de tener.

34 No conozco trabajos monográficos sobre el desarrollo histórico de esta perífrasis; el trabajo de Douvier (1993–1994) no ayuda mucho.

35 Para el catalán (El centre té previst dedicar una part de l’espai a museu), Gavarró / Laca (2002: 2710–2708). Para el desarrollo de la perífrasis tener + PTCP en las variedades occidentales de la Península (incluido el portugués), remito a las referencias dadas en la nota 15 más arriba. Además, GrLlA (224), para la perífrasis en asturiano, NGLE (§ 28.16l) para las pautas de la perífrasis en las variedades occidentales del español peninsular que las acercarían al portugués y Rojo (2004: 1096) para su uso “mucho más marcado y frecuente” en el español de Galicia. Para los dialectos del sur de Italia, Rohlfs (1949: § 733), donde, junto al frecuente uso de la construcción atributiva (tieni chiusa la porta), se encuentran ejemplos, especialmente en la oralidad, de perífrasis, como en napolitano, saccio ca tienə lu fuoc’ allumato (‘sé que tiene encendido el fuego’) (574). Para la auxiliarización de tener en el español mexicano contemporáneo, Sanz (2011), donde se subraya el mantenimiento de los rasgos léxicos propios del verbo, en especial, el de [+control] (93–95), en su función como auxiliar.

36 Contamos 42 casos de esta perífrasis: casi el 70 % (29 casos) se concentran en el período de 1501 a 1620. Antes, y desde 1301, encontramos solo cinco casos. En el último corte cronológico (1621–1700) se dan los ocho restantes.

37 Yllera (1980: 289) encuentra los primeros ejemplos de tener + PTCP en el siglo XIII; también desde muy temprano lo documenta Harre (1991), si bien esta investigadora afirma que la perífrasis “had apparently reached its current stage of development by about the sixteenth century and has remained more or less stable since then” (183). Aunque no considero que la perífrasis haya permanecido tan estable como cree Harre, vistas las diferencias entra variedades occidentales y centro-orientales, es indudable que la perífrasis adquiere sus propiedades en el siglo XVI, cuando: 1) haber como auxiliar lleva, al menos un siglo, extendido por la península (Rodríguez Molina 2010) y 2) tener ha adquirido, o está abocado a ello, todos los rasgos propios de un verbo de posesión.

38 “En suma, la evolución hacia un empleo plenamente perifrástico de tener + pp. se dio a partir de un empleo copulativo, posesivo en sentido propio [¿?], o a partir de un empleo conservando su significado propio de ‘mantener’, ‘retener’, ‘llevar’” (Yllera 1980: 288).

39 De nuevo, solo las variedades romances con tener como verbo de posesión desarrollan esta perífrasis, si bien en todas ellas parece convivir con haber de. Para el catalán, Gavarró / Laca (2002: §§ 23.4.2c y 23.4.2f); para el español, NGLE (§ 28.6); para el asturiano, GrLlA (221 y 223); para el portugués, Cunha / Cintra (1985: 278). Para el español de Galicia y de Cataluña, Rojo (2004: 1096) y Blas Arroyo (2004: 1071), donde se emplean con frecuencia particular las perífrasis haber de + infinitivo. Para el uso de tenere da + infinitivo en los dialectos suditálicos de Lacio y Campania en lugar del estándar avere da (tengo da fare - ho da fare), Rohlfs (1949: § 713).

40 El corpus no permite establecer una distribución geográfica de preferencia por una u otra preposición, tanto los ejemplos con a como los ejemplos con de aparecen en todas las áreas. Los escasos ejemplos con regencia directa del infinitivo aparecen en documentos de León y de Navarra.

41 El Gráfico 4 toma como valores la ratio de empleos de tener en PN y NoPN por número de documentos en cada corte cronológico: I - PN (0) / NoPN (0,08), II - PN (0,73) / NoPN (0,15), III - PN (0,23) / NoPN (0,05), IV - PN (0,32) / NoPN (0,06), V - PN (0,63) / NoPN (0), VI - PN (0,82) / NoPN (0,08), VII - PN (1,13) / NoPN (0,19), VIII - PN (0,69) / NoPN (0,25), IX - PN (1,45) / NoPN (0,42), X - PN (2,56) / NoPN (1,19), ), XI - PN (1,8) / NoPN (0,5) y XII - PN (1,09) / NoPN (0,9).

42 Para este concepto, cf., para empezar, Givón (1991: especialmente 305) y Rissanen (1997: 9–12).

43 “On the other hand, during the time span in which the realtion holds, the ‘possessor’ can be said to exert control over the ‘possessee’, so that, in this respect, temporary possession resembles alienable possession” (Stassen 2009: 19).

44 “A medida que tener se generalizaba como posesivo fue desplazando a aver, primero en el terreno de lo prototípico y luego en el de lo no prototípico” (Garachana 1997: 227).

45 Por esta razón, una datación tan temprana del cambio como la que acepta Heine (1997: 109) se me antoja aventurada: “The replacement of haber (> aver) by tenere (> tener) in Spanish dates back to the twelfth century”. Más razonables y prudentes resultan las afirmaciones de Seifert (1930: 266) “El siglo XIII decide la suerte del verbo tener. Las épocas que siguen no hacen más que ampliar lo que en germen existe ya en el XIII” o, más recientemente, Hernández Díaz (2006: 1069): “El uso de tener con valor posesivo se documenta desde el inicio del corpus y, a medida que avanza el tiempo, se muestra más flexible que haber en cuanto a las relaciones de posesión que expresa”.

46 No es necesario insistir en que el mismo étimo proto-indoeuropeo determina la semántica de estos verbos. Es conocido el vínculo entra CAPIO y HABEO, cognados a partir de una misma raíz proto-indoeuropea *kh2p-i-. El primer verbo equivale a ‘coger’ y presenta aspecto incoativo; el segundo (‘tener’) expresa el estado resultante (De Vaan, s.v. CAPIO; Ernout / Meillet, s.v. CAPIO, HABEO). Baldi / Nuti (2010: 266) explican la evolución de lat. HABEO por su significado original de ‘tomar, coger, agarrar’.

47 Es de sobra conocido que el verbo ‘tener’ en muchas lenguas del mundo procede de la gramaticalización de un verbo incoativo (Heine / Kuteva 2002: 148). Ballester (2013: 18) hace un breve repaso a algunas lenguas del mundo donde se ha producido el cambio ‘coger’ > ‘estar cogiendo’ > ‘sostener’ > ‘tener’. Para la sustitución de have por el incoativo (have) got en el inglés neozelandés, Quinn (2004). Garachana (1994: 175) describe este cambio como un “proceso de naturaleza metonímica asociativa” y ahonda en los principios cognitivos de este cambio semántico.

48 En su estudio sobre el catalán antiguo, Seifert señala que los objetos abstractos continúan siendo el fortín de haver, si bien ya en el siglo XV el verbo tenir, muy generalizado desde finales del XIV para la expresión de la posesión, aparece en este contexto: “Ende des 14. Jahrhunderts mehren sich Fälle von tenir ‚haben‘ in Literatur- and Schriftsprache, so dass tenir und haver diesen Begriff darstellen, tenir am haufigsten mit sachlichen Objekten; […]. Im 15. Jahrhundert steht tenir in allen Zeiten and Modi; auch Abstrakta als Objekte zeigen sich mit tenir verbunden, obwohl haver noch in der Mehrzahl der Proben vorherrscht” (Seifert 1957–58: 73).

49 “What appears to happen quite commonly, however, is that, with the rise of a new ‘have’-construction, the existing one gradually comes to be restricted to specific uses, most of all to the expression of abstract possession” (Heine 1997: 109).

50 Heine / Kuteva (2002: 243–244) proponen una cadena de gramaticalización: Verbo de posesión > Obligación, ejemplificada por casos como el alemán haben ‘tener’ > haben zu ‘tener que’, el yoruba ‘tener’ > + infinitivo o el mismo latín habes ‘tener’ > INF + habes ‘tener que’. Según esto, tener debería adquirir el significado posesivo para entrar en la cadena de gramaticalización. Es esta idea la que ponen en duda Garachana / Rosemeyer (2011).

51 Los dos ejemplos restantes se encuentran en un documento de Toledo fechado en 1531. Véanse los ejemplos de (14) en (§ 2.2).

52 Por no hablar de otras lenguas como el inglés (I have gone to the cinema - I have money).

53 Esta sustitución de un verbo estativo haber por otro activo tener en el dominio de la posesión explica la sustitución (cíclica), primero, de la construcción MIHI EST X por HABEO X y, segundo, de esta por TENEO X en la historia del latín (Baldi / Nuti 2010: 284–287). También, para la generalización semántica de tener, cf. Garachana (1994: 189).

54 La eclosión tardía de esta perífrasis y su mayor desarrollo en el occidente peninsular pueden vincularse con el hecho —ya aludido— de que haber + PTCP tiene menor calado en estas zonas.