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En torno a ‘haber’

Construcciones, usos y variación desde el latín hasta la actualidad

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Edited By Carlota de Benito Moreno and Álvaro S. Octavio de Toledo y Huerta

Este volumen constituye la primera monografía que aborda el haz entero de construcciones en las que, a lo largo de la historia, ha participado el auxiliar más conocido del español, HABERE > haber. Catorce especialistas de universidades europeas y americanas trazan, desde muy diversas ópticas teóricas (lingüística de área, gramática formal, gramática de construcciones, sociolingüística, dialectología o gramaticalización), una perspectiva de conjunto, exhaustiva en los detalles y novedosa en sus hipótesis, sobre los distintos caminos que históricamente ha emprendido el verbo ‘haber’ y hoy caracterizan su comportamiento en español (y otras lenguas románicas aquí abordadas: catalán, francés, portugués...), adentrándose igualmente en aspectos generales de la variación y el cambio morfosintácticos.

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Redundancias gramaticales en la expresión de la modalidad deóntica. La perífrasis haber que + infinitivo en la historia del español

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Mar Garachana Camarero

Universitat de Barcelona

Redundancias gramaticales en la expresión de la modalidad deóntica. La perífrasis haber que + infinitivo en la historia del español1

0. Introducción

La lengua medieval disponía de un sistema de perífrasis de obligación constituido, en un primer momento, por las construcciones haber Ø/a/de + infinitivo, ser Ø/a/de + infinitivo, deber + infinitivo y ser tenudo/tenido Ø/a/de + infinitivo. A ellas se añadieron en el transcurso del tiempo haber que + infinitivo, deber de + infinitivo, tener Ø/a/de + infinitivo y tener que + infinitivo (vid. Yllera 1980 y los trabajos contenidos en Garachana en prensa a). Así pues, mayoritariamente, el sistema perifrástico del castellano medieval estaba formado por perífrasis cuyo auxiliar había funcionado como verbo posesivo.2 Las únicas estructuras no vinculadas ← 327 | 328 → con la posesión eran deber (de) + infinitivo, ser ø/a/de + infinitivo y ser tenudo/tenido Ø/a/de + infinitivo.3

La posesión ha sido señalada en repetidas ocasiones como una fuente recurrente para la creación de perífrasis deónticas (vid. Yllera 1980, Heine / Kuteva 2002, López Izquierdo 2008, Artigas / Garachana en prensa, Del Barrio en este mismo volumen). De manera habitual, el germen se encuentra en construcciones que implican un verbo posesivo, como haber o tener, y en las que a la noción de posesión se le suele sumar otra de intencionalidad. Así sucedió con haber Ø/a/de + infinitivo (vid. Artigas / Garachana en prensa) y también con haber que + infinitivo. La estructura de partida de la perífrasis haber que + infinitivo contiene un verbo posesivo, haber, y una oración de relativo introducida por que que vehicula un sentido de finalidad (vid. Galán 1996 para el empleo con significados finales de las oraciones de relativo especificativas). Esto es, se trata de construcciones como la de (1), que podemos reformular como ellos no tienen nada que/para comer, que puedan comer. Como explicaremos detenidamente en el apartado 3.1, en algunos contextos, de manera particular cuando aparece un cuantificador antepuesto a la construcción haber que + infinitivo o cuando esta aparece bajo el alcance de una negación,4 el sentido posesivo queda difuminado y empieza a hacerse palpable una noción de obligación, a partir de la inferencia de que si se tiene una cosa con un objetivo, dicho fin debe alcanzarse. De ahí que el ejemplo de (2), pese a no haber llegado al valor deóntico, ya que todavía significa no tenían nada que temer, permita intuir un matiz de deonticidad (no tenían que tener miedo).

(1) E ellos non an qué comer nin traen armas ningunas. (hist.es.13.2)

(2) Pero nuestro sennor Dios coraçon. & esfuerço les dio. & dixieron que los uençrien. & que non auien que temer. (hist.es.13.3)

Ahora bien, aunque el valor posesivo tradicionalmente señalado como punto de partida de la perífrasis haber que + infinitivo resultó clave en su evolución, no se puede ignorar que, como López Izquierdo (2008) ha subrayado, los valores existenciales de haber también se localizan en construcciones de relativo del tipo de no había nada que hacer. Estas estructuras permiten inferir un sentido deóntico (no había que hacer nada), de manera análoga a las construcciones en que haber significa ‘poseer’. De hecho, nuestra propuesta es que haber que + infinitivo nace ← 328 | 329 → como resultado de la evolución del verbo posesivo haber en construcciones de relativo como las de (1) y (2), pero su evolución hacia la impersonalidad deóntica es el resultado de la progresiva especialización de haber como verbo existencial.

En este trabajo nos vamos a ocupar de analizar las claves del surgimiento en español de la perífrasis de obligación haber que + infinitivo. De manera particular, nos interesa responder a la pregunta de cuál fue la finalidad expresiva que motivó su aparición, así como describir el espacio semántico y funcional que vino a ocupar. En concreto, nos interesa indagar acerca de qué ventajas comunicativas ofrecía frente a haber Ø/a/de + infinitivo y las restantes perífrasis deónticas, así como averiguar en qué contextos se produjo su aparición. O dicho en otras palabras, lo que nos interesa investigar es por qué, si ya existía una perífrasis deóntica con haber, hizo su aparición en la lengua otra con el mismo verbo auxiliar y con un significado próximo. Por otro lado, queremos también estudiar la reducción de haber que + infinitivo al ámbito de la obligación impersonal tras unos tanteos iniciales (muy escasos por lo demás) en el terreno de la obligación general.5 Haber que + infinitivo se mantiene en la lengua actual como perífrasis deóntica impersonal, de manera particular en los contextos de proximidad comunicativa, con mayor vitalidad que haber de + infinitivo, restringida, salvo en áreas geográficas muy concretas, al terreno de la distancia comunicativa.6 Como perífrasis de obligación impersonal, haber que + infinitivo formula órdenes que no tienen un destinatario explícito, por lo que en ocasiones acaba conformando un procedimiento atenuativo para la expresión de la obligación, valor que enlaza con los sentidos tradicionalmente expresados por haber de + infinitivo (vid. Hernández en prensa).

Este trabajo se organiza como sigue. Tras esta introducción, en el apartado 1 se realizará a vuelapluma un breve estado de la cuestión. En el apartado 2, se describirá cuál fue el origen de la construcción haber que + infinitivo. Seguidamente, en el apartado 3 se tratará pormenorizadamente acerca de la extensión y consolidación de la perífrasis y se reservará el apartado 4 para explicar las claves de su especialización en la lengua oral. El estudio concluye con las conclusiones expuestas en el apartado 5. ← 329 | 330 →

En lo que respecta a la metodología seguida, este estudio se enmarca en los trabajos realizados desde la Teoría de la Gramaticalización y la Gramática de Construcciones. Además, se adopta una aproximación basada en el uso, de modo que las conclusiones obtenidas se fundamentan en la consulta detenida de ejemplos reales procedentes, mayoritariamente, de textos escritos, pero también, para la época contemporánea, de textos orales. Más concretamente, este estudio se basa en ejemplos extraídos del corpus diacrónico multidimensional GRADIA. Este corpus contiene una selección de obras desde el siglo XIII hasta el siglo XXI,7 que representan un total de 17346427 palabras, e incluyen textos legales, notariales administrativos, historiográficos, técnicos, teatrales, narrativos, ensayísticos, epistolares, sapienciales, así como discursos políticos, diálogos renacentistas y prensa escrita. Asimismo, se han añadido textos orales para el siglo XX–XXI. Las ediciones han sido cuidadosamente seleccionadas de acuerdo con los criterios establecidos en Fernández-Ordóñez (2006) y Rodríguez Molina (2010: 615):

[…] parece sensato admitir como fuente de datos de la lengua de una época aquellas copias que sean contemporáneas de la composición del texto. El problema está en determinar qué entendemos por contemporáneas. Atendiendo a las constataciones que hoy nos proporciona la sociolingüística sobre el período mínimo de difusión de los cambios estudiados en tiempo aparente, me atrevería a proponer a copias que no hayan rebasado la frontera del medio siglo entre la composición de la obra y la transcripción del códice. (Fernández-Ordóñez 2006: 1790–1791)

1. Lo que sabíamos de haber que + infinitivo

La perífrasis haber que + infinitivo no ha atraído la atención de los investigadores ni en diacronía ni en sincronía. Los trabajos sincrónicos tratan someramente esta perífrasis especializada en significar la obligación “presentándola como una circunstancia de alcance general” (Fernández de Castro 1999: 194). Se ha señalado su carácter periférico dentro de la categoría, puesto que ni hay coincidencia de sujetos entre el verbo auxiliar y el verbo auxiliado, ni es posible la anteposición del clítico. En efecto, el sujeto del verbo auxiliar y el del verbo auxiliado no coinciden, puesto que haber funciona como pieza impersonal a la que, por tanto, no se asocia sujeto alguno (Hay que terminar pronto). En cuanto a la posición del clítico, únicamente como variante dialectal, estigmatizada en la lengua estándar, se recogen ejemplos de anteposición del tipo de Al general Gorostieta lo hay que ← 330 | 331 → conocer (Pombo, Ventana)” (RAE-ASALE 2009: 2148). Por lo demás, la norma es la posposición del pronombre personal átono. Fontanella de Weinberg (1970: 73), para quien haber que + infinitivo no es perífrasis,8 añade, además, el hecho de que no admite la transformación en pasiva, aunque, como señala Gómez Torrego (1999: 3357) esto es debido a su carácter de construcción impersonal, que impide que la pasiva tenga un sujeto paciente. A este argumento se añaden otros que justifican la inclusión de haber que + infinitivo en la categoría de las perífrasis. Así, se señala la desemantización extrema de haber en la construcción y el valor deóntico del conjunto, así como el hecho de que la estructura de que no sea una subordinada, sino que constituya una unidad formal y semántica con el verbo auxiliar (vid. Gómez Torrego 1999: 3357–3359).

Haber que + infinitivo queda estrechamente ligada a la expresión de la modalidad deóntica. Por lo tanto, el verbo auxiliado se predica únicamente de entidades [+agentivas, + volitivas] que pueden llevar a cabo la obligación expresada por el predicado complejo. Así pues, haber que + infinitivo está vinculada a la expresión de la obligación y son imposibles construcciones como las de tener que + infinitivo o deber + infinitivo: tiene que/debe llover pronto o se estropeará la cosecha vs. *hay que llover pronto. Con todo, cuando el auxiliar se conjuga en pretérito imperfecto o condicional y el verbo auxiliado es un infinitivo compuesto, la construcción se impregna de valores contrafácticos (Había/habría que habérselo dicho antes, ahora ya es muy tarde). Otros valores expresados por la perífrasis son los de inevitabilidad, que se activan cuando la construcción está conjugada en futuro o en pretérito perfecto simple (“Si aquí nadie asume las responsabilidades y os hacen pagar los platos rotos, pues habrá que contar lo que ocurrió (Ekaizer, Vendetta)” RAE-ASALE 2009: 2149). También puede tener un valor apelativo, conjugada en presente de indicativo (“¡Hay que coser más ese botón! (Viñas, Maniobras)” RAE-ASALE 2009: 2149). Y en oraciones exclamativas puede expresar “indignación, reproche, asombro o enojo, entre otras reacciones. Algunas de las expresiones con haber que + infinitivo son fórmulas lexicalizadas: ¡Hay que ver!, ¡Hay que fastidiarse! (RAE-ASALE 2009: 2149). El empleo de haber que + infinitivo en contextos interjectivos fijados en el uso ha sido explicado por Fernández de Castro (1999: 295) por el sentido generalizador de la construcción.

Los estudios diacrónicos existentes se limitan básicamente a las referencias contenidas en los trabajos monográficos de Yllera (1980) y López Izquierdo (2008), así como a las indicaciones realizadas por Keniston (1937: 462–463) para ← 331 | 332 → la lengua clásica. Alguna alusión se hace también en Delport (2004). Sin embargo, resulta muy significativo que ni siquiera en este último libro, que se ocupa específicamente de los verbos haber y tener, se dedique un análisis detenido a la construcción deóntica impersonal. Con todo, los trabajos citados contienen apuntes interesantes para estudiar el proceso de formación de la perífrasis. Por ejemplo, Yllera (1980: 110) describe el cambio sintáctico y semántico que lleva a la aparición de la perífrasis. Concretamente, Yllera indica que la perífrasis se origina en una construcción en la que haber, verbo posesivo, tiene un complemento que consiste en un relativo-interrogativo. La construcción se reanaliza, siempre según Yllera, a lo largo de los siglos XV y XVI de la siguiente manera:

Cuando aver no indica ya posesión de objetos en oración negativa se acerca al sentido de la futura perífrasis al enunciar una orden, consejo, ruego, etc., aunque que persista en su función de objeto del infinitivo (Yllera 1980: 110).

En López Izquierdo (2008), en cambio, se apunta al valor existencial de haber como eslabón intermedio para la aparición de los valores impersonales de la construcción. Con ello se establece un patrón evolutivo diferente no solo para haber que + infinitivo y para haber de + infinitivo, sino también para los empleos personales e impersonales de haber que + infinitivo:

Los contextos en que se produce la aparición de valores deónticos son similares a los vistos para los empleos personales de haber que + infinitivo. Pero aquí ya no se trata de la cadena: posesión > obligación, sino de: posesión > existencia > obligación. Este recorrido está menos estudiado, pero cabe suponer que en ambos casos se pasa por una etapa muy parecida en el proceso de vaciado semántico (López Izquierdo 2008: 800–801).

También es interesante la comparación que se establece en López Izquierdo (2008) entre los usos (significados y frecuencia de empleo) de haber de + infinitivo y de las perífrasis haber que + infinitivo, tener de + infinitivo y tener que + infinitivo hasta el período clásico. López Izquierdo (2008) coincide con Yllera (1980) en subrayar que la forma haber que + infinitivo tuvo siempre una frecuencia de uso limitada frente a la mayor difusión de haber Ø/a/de + infinitivo. En la misma línea se sitúa Keniston (1937). Este autor solo encuentra un ejemplo de haber que + infinitivo antes de 1560 y 8 posteriores a esa fecha, de manera que incide nuevamente en la tardía gramaticalización de esta perífrasis. Delport (2004) no trata acerca de la cronología de haber que + infinitivo ni de su frecuencia de uso. En su trabajo esta autora señala que la construcción se especializa en la forma terciopersonal y que en la posición de verbo auxiliado no caben formas impersonales, como corresponde a una perífrasis que tiene este valor. ← 332 | 333 →

2. El origen de haber que + infinitivo

El verbo haber ha sido especialmente prolífico en la historia de la lengua española, de manera que ha intervenido en la creación del futuro, sintético y escindido, y del condicional (3);9 es la forma verbal propia de la expresión de la existencia (4);10 hasta el siglo XIX se empleó en la referencia impersonal al tiempo cronológico (5);11 y, además, funciona como verbo auxiliar de diferentes perífrasis de obligación.12 Así, en la época medieval se documenta la perífrasis haber + infinitivo (6), que entronca con la forma latina más antigua para la expresión de la obligación (habere + infinitivo), también documentamos la variante haber a + infinitivo (7), que remonta al latín habere ad + infinitivo, así como la variante haber de + infinitivo (8), que según Yllera tiene su origen en la construcción latina nombre + gerundivo, pero que más probablemente entronca con construcciones de nombre + genitivo del gerundivo (vid. Bassols 1956/1992: 252), empleadas para expresar finalidad. Por último, haber es también el auxiliar de la moderna perífrasis impersonal haber que + infinitivo (9), que es la que nos ocupa en este momento.

(3) Cantare habeo > cantaré/cantarla hé

Cantare habebam > cantaría/cantarla hía

(4) Hay mucha gente aquí

(5) Calisto. ¿A quién mataron tan presto? ¿Qué puede ser esto? No ha quatro horas que de mí se despidieron. ¿Cómo se llamava el muerto? (tea.es.15.1)

(6) E con los primeros fijos de los ganados que as ofrecer en el santuario non labrarás ninguna cosa. (hist.es.13.2)

(7) Para mientes que assí como viste tú mismo qué fizo Dios a estos II reyes ante nos assí fará a todos aquellos por ó tú as a passar con este pueblo. (hist.es.13.2)

(8) porque as de uenir en la tierra a tiempo como labrador que labra por pan. (General Estoria. Parte IV, ápud CORDE)

(9) Otras veces, amigos, había que recurrir a la fuerza. (nar.es.19.3) ← 333 | 334 →

Si nos limitamos a los descendientes perifrásticos de haber, dejando a un lado el hecho de que hayan existido cuatro variantes formales constituidas sobre este verbo, resulta muy significativo que el español haya especializado una de ellas, haber que + infinitivo, para la obligación impersonal. La existencia de esta construcción constituye un caso de redundancia gramatical, puesto que el mismo valor puede ser expresado por otras perífrasis deónticas utilizando las técnicas de desfocalización referencial características del español, a saber, el no deíctico (10a), el se impersonalizador (10b) o la tercera persona del plural (10c).

(10) a. se mosqueó / por eso / tía // y fíjate que / por eso no te tienes que mosquear // pero ella está [/] está [/] está [/] está tan [/] tan / hartísima de él / que es que se mosquea (or.es.20.21)

b. La educación debe ser totalmente gratuita, desde el preescolar hasta la universidad, y se debe otorgar a todos los mexicanos sin importar raza, credo, edad, sexo o filiación política. (dis.mx.20.4)

c. ¿Y precisamente ahora tienen que llamar a la puerta? ¿Quién será?

Haber que + infinitivo remonta a una estructura de relativo latina, representada en (11), que podríamos traducir literalmente como ‘tengo algo que diga’, esto es, ‘tengo algo que decir’. En la lengua clásica, el verbo de la oración de relativo aparecía en subjuntivo, pero ya en latín vulgar se documenta la forma de (12), con el verbo en infinitivo y con idéntico significado que la construcción de (11). Las construcciones latinas no funcionaron como perífrasis de obligación; los valores propiamente deónticos se documentan tímidamente en el español del siglo XIV y solo se recogen con una frecuencia significativa a partir del siglo XIX. Así pues, la estructura etimológica de partida de haber que + infinitivo es diferente de la de haber Ø/a/de + infinitivo. Mientras que esta tiene su origen en una doble predicación que aunaba un verbo posesivo al genitivo de un gerundivo (en el caso de la preposición de) o a una estructura final (en el caso de la preposición a), haber que + infinitivo surge del reanálisis de una oración de relativo dependiente del verbo posesivo habeo. No es esta una fuente habitual de perífrasis verbales en español, donde estas construcciones gramaticales se originan en combinaciones de formas verbales ya sea unidas a través de preposiciones, ya sea en construcción paratáctica.

(11) habeo quod dicerem

(12) habeo quod dicere

En la Edad Media la estructura haber que + infinitivo muestra una cierta propensión a combinarse con determinados verbos, de manera particular con ver, lo que permite proponer un análisis colostruccional de la evolución de haber que ← 334 | 335 → + infinitivo.13 La vinculación con ver fue tan intensa que ya en la época medieval, existía una locución verbal, haber que ver, con el significado de ‘tener relación (a menudo sexual)’ o ‘estar implicado en’. La connotación sexual de la locución se pone de manifiesto en el ejemplo (13), donde se argumenta que Lot no pudo tener relaciones sexuales con sus hijas.

(13) Sobr’este fecho razona assí maestre Pedro en el capítulo de Lot, que dizen los hebreos que esto non es de creer que Lot pudiesse fazer fijos en sus fijas d’aquella guisa, e dan ý estas dos razones por qué, la una que la natura de las cosas lo vieda que ninguno que lo non siente que pueda aver que veer con mugier, e que Lot si bebdo estava que non podrié aver que ver con sus fijas, ca lo non sintrié nin lo sintié. (hist.es.13.2)

Más aún, como también se ha señalado en el apartado 1, la lengua moderna conserva la fórmula lexicalizada hay que ver. Si a esto le añadimos la existencia de una locución con tener, Eso no tiene que ver con lo que estamos tratando, parece que podemos avanzar la hipótesis de que el verbo ver configuró un patrón frecuente ya desde los orígenes de la gramaticalización de los verbos haber y tener en la estructura VERBO POSESIVO + QUE + INFINITIVO. En la Tabla 1 puede verse la especial afinidad que presenta el verbo ver con la construcción haber que + infinitivo en las primeras etapas de la lengua (en esta tabla se incluyen tanto estructuras perifrásticas como no perifrásticas). De acuerdo con los datos de la Tabla 1, en la etapa comprendida entre los siglos XIII-XVI ver aparece más en la posición de verbo auxiliado que en la etapa que abarca los siglos XVII-XXI. Una prueba de chi cuadrado muestra la significatividad de esta diferencia (x2=111,31(1), p<.001***).

Tabla 1: Distribución de la construcción haber que + infinitivo según el verbo auxiliado

 XIII–XVIXVI–XXI
Otros verbos45273
ver44  10 ← 335 | 336 →

El descenso proporcional del empleo de ver en haber que + infinitivo tiene que ver con su consolidación como perífrasis verbal. Pese a todo, la estructura perifrástica sigue mostrando afinidad por ciertos tipos verbales, como acostumbra a suceder en los patrones perifrásticos (vid. Bybee / Torres Cacoullos 2009, Garachana 2016). Una vez constituida la perífrasis, esta se muestra proclive a ser empleada con verbos que implican algún tipo de actividad, de manera particular física, como en (14). La Tabla 2, que solo recoge las construcciones perifrásticas formadas sobre haber que + infinitivo, permite ver que los verbos de actividad física suponen a lo largo de la historia del español porcentajes siempre por encima del 40 %, llegando a representar la casi totalidad de las ocurrencias en la última etapa del proceso evolutivo, en detrimento de los verbos psicológicos (15), de pensamiento (16) y dicendi (17). Esto significa que la afinidad de la perífrasis con las actividades físicas o mentales se mantiene a lo largo de toda la historia del español, de manera que solo en el último período (siglos XX y XXI) empiezan a documentarse verbos estativos en la posición del infinitivo (18). La progresiva inclusión de nuevos tipos semánticos en la posición de verbo auxiliado es una prueba fehaciente de la consolidación de haber que + infinitivo en la expresión de la obligación impersonal.

(14) Era un axioma vetustense que al teatro había que ir abrigado. (nar.es.19.3)

(15) Aunque do esto había y tantos servicios, no podía ser castigo sino con tanta clemencia que habiendo yerro sería tanto merced como pena, la cual sin duda por lo que su carta decía ni él la merecía ni al rey de Castilla había que agradecer (hist.es.16.1.12)

(16) No había que pensar que nuestro Gerundio volviese la cabeza a un lado ni a otro, como veleta de campanario (nar.es.18.1)

(17) y, en haber dicho que padece pobreza, me parece que no había que decir más de su mala ventura, porque quien es pobre no tiene cosa buena. (nar.es.17)

(18) había que ser fiel a la verdad de la vida, por muy desagradable que fuera (hist.es.20.2)

Tabla 2: Clases semánticas del verbo en infinitivo

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3. La consolidación de haber que + infinitivo como perífrasis deóntica impersonal

Los cambios que se suceden y que dan lugar a la perífrasis haber que + infinitivo tienen una vertiente sintáctica y otra semántica, ya apuntadas esquemáticamente en Yllera (1980). La evolución semántica puede describirse como la convencionalización de una inferencia pragmática consistente en interpretar como una instrucción deóntica la noción de posesión (y de existencia) acompañada de una implicación finalística. Como ya se ha señalado, la estructura etimológica contiene un verbo posesivo haber, cuyo objeto directo es recuperado anafóricamente en la oración de relativo que expresa una finalidad que afecta a dicho objeto directo. Así, mucho auia qué decir significa que mucho es tenido/poseído para ser dicho. Desde este significado se infiere un matiz de obligación: si se tiene algo para ser dicho o si existe algo para ser dicho, este algo tiene que ser dicho.14 El reanálisis semántico pudo verse asimismo favorecido por la existencia de un patrón deóntico formalmente próximo, haber Ø/a/de + infinitivo, estaríamos, pues, ante un caso de herencia múltiple.15

Así pues, la gramaticalización de haber que + infinitivo en español medieval responde a dos motivaciones fundamentales. Por una parte, es el resultado de la reinterpretación semántica de una estructura posesiva o existencial acompañada de una oración de relativo de la que podía inferirse un cierto matiz de obligación. Por otra parte, la existencia de una perífrasis de obligación haber Ø/a/de + infinitivo, de forma y significado próximos, también pudo favorecer el desarrollo analógico de un sentido deóntico en haber que + infinitivo. La evolución, pues, de esta perífrasis resulta ilustrativa de la multiplicidad de fuentes que pueden verse implicadas en la creación de nuevas construcciones gramaticales.

Este cambio semántico tiene una vertiente sintáctica que consiste en el reanálisis como construcción perifrástica de una estructura posesiva o existencial de la que dependía una oración de relativo. Este reanálisis se representa en (19), donde se muestra que la estructura de partida contenía dos formas verbales diferentes, que, sin embargo, compartían un mismo sujeto en las lecturas posesivas (y un mismo OD, ya que el OD del verbo posesivo mantenía idéntica función en la subordinada de relativo). Esta identidad de sujetos y objetos directos hubo de favorecer la reinterpretación de haber que + infinitivo como perífrasis verbal. De hecho, el paso previo para la conversión de una construcción bipredicativa en ← 337 | 338 → una construcción monopredicativa consiste en el cambio a una estructura con un solo participante, sujeto del predicado complejo. La lectura existencial también favorece la lectura monoagentiva, puesto que, aunque no haya coincidencia de sujetos (vid. apartado 1), el sentido existencial de haber se da en construcciones monoactanciales que, en el caso de la estructura deóntica, permiten interpretar que la obligación está orientada a una única persona.

(19) [ORACIÓN TRANSITIVA[VERBOhabeo [ORACIÓN SUBORDINADA DE RELATIVOque + verbo]]] > [PERÍFRASIS VERBALhaber que + infinitivo]

Ahora bien, la esquematización de (19) resulta incompleta, puesto que, como se ha indicado en el apartado anterior, previo al empleo perifrástico de haber que + infinitivo, la construcción haber que ver conformó en la lengua medieval una locución verbal cuyo significado era ‘Tener relación, estar implicado’ (vid. ejemplos 20 y 21).16 Solo cuando la locución amplió el número de verbos que podían aparecer en la posición de verbo auxiliado se llegó a la conformación de una perífrasis verbal. Es decir, solo cuando el número de constructos aumenta, se llega a un nivel de abstracción mayor que conduce a la macroconstrucción PERÍFRASIS VERBAL DE OBLIGACIÓN.17 Asimismo, el reanálisis esquematizado en (19) oculta el cambio gramatical que afecta a que: relativo en las construcciones etimológicas; nexo en la perífrasis de obligación.

(20) Esta es aquella que dixiemos alli do nombramos del bezahar & quel semeia; mas no a que ueer con ella en fuerça ni en uertud. ca esta es fria & seca & la otra no. (tec.es.13.2–1)

(21) & por la razon que es dicha aquellos cabdiellos petreo & affranio & los sos. que ni ouieron que ueer mas en aquellas guerras & en aquellas batallas de los cibdadanos de roma. (hist.es.13.1)

El proceso evolutivo representado en (19), constituye, pues, un cambio iniciado en una construcción gramatical que conduce al surgimiento de una nueva construcción gramatical, bien que perteneciente a una categoría diferente. En efecto, mientras que la construcción de partida contenía una estructura bioracional, la de ← 338 | 339 → llegada consiste en una estructura predicativa compleja. Estamos, por tanto, ante un caso de constructivización o de gramaticalización de una nueva construcción con valores semánticos y funciones sintácticas diferentes de los de la construcción de partida (vid. Traugott / Trousdale 2013, Hilpert 2013, Garachana 2015).

Tras la gramaticalización de haber que + infinitivo, la lengua medieval y clásica disponían de dos estructuras formalmente muy próximas para la expresión de la obligación: haber Ø/a/de + infinitivo y haber que + infinitivo. Si a esto le añadimos que, como se señala en López Izquierdo (2008) y en Hernández (en prensa), haber de + infinitivo fue adquiriendo cada vez valores más ligados a la expresión de sentidos impersonales, se entenderá mejor que fuese quedando arrinconada, frente a haber que + infinitivo. Haber que + infinitivo no solo constituía una forma más novedosa para la expresión de estos valores, sino que, además, se encontraba formalmente próxima a la perífrasis que terminaría funcionando como perífrasis deóntica por excelencia, especialmente en las situaciones de proximidad comunicativa, a saber, tener que + infinitivo.18 A partir del siglo XIX tener que + infinitivo y haber que + infinitivo forman un tándem estable para la expresión de la obligación, mientras que haber de + infinitivo es desbancada y se reserva para las situaciones de distancia comunicativa, con excepción de zonas dialectales como el español de Cataluña, donde sigue empleándose con frecuencia gracias a la influencia del catalán (vid. Blas Arroyo / Vellón Lahoz 2015; y Blas Arroyo / Porcar / Vellón 2013, veáse también nota 6).

3.1 Las bases morfosintácticas y semánticas de la perífrasis deóntica impersonal haber que + infinitivo

La evolución semántica de haber que + infinitivo que hemos descrito en el apartado anterior constituye un proceso complejo en el que sintaxis y semántica quedan estrechamente vinculadas entre sí. Las documentaciones de haber que + ver hicieron de haber que + infinitivo un patrón relativamente frecuente, lo que contribuyó con toda probabilidad a la consolidación de la estructura perifrástica. El paso previo para la existencia de la perífrasis se localiza en contextos puente cuya interpretación oscila entre la atribución de un valor posesivo a haber y la consideración perifrástica ← 339 | 340 → del conjunto haber que + infinitivo.19 Es el caso de (22a), cuya interpretación está a medio camino entre el valor posesivo de haber ‘tuvieron tantas cosas que considerar’ y el auxiliar ‘tuvieron que considerar tantas cosas’. La posición antepuesta del cuantificador produce ese sentido a medio camino entre la posesión y la obligación. Ya Yllera (1980: 109) señaló el carácter decisivo de este tipo de construcciones con tanto o mucho antepuestos, para la configuración de la perífrasis. En la misma línea se encuentran las construcciones negativas (Keniston 1937), que activan el sentido deóntico de la construcción, por más que en los primeros siglos todavía queden restos del valor posesivo de haber. Así, el ejemplo de (22b), próximo a una interpretación perifrástica ‘no tenían que tener miedo’ puede, asimismo, interpretarse como una cláusula de relativo ‘no tenían nada que temer’.

(22) a. Mas en toda la tierra non ovo ý chico nin grand que en su casa non fallasse fijo o alguna cosa muerta aquella noche con quel pesasse mucho, e los ebreos estavan en grand priessa e en grand alegría; los egipcianos en grand quebranto e en grand lloro. E tanto ovieron que veer los egipcianos en soterrar sos muertos que en aquella noche nin d’aquella ora adelant non fueron empós ellos fasta que los ebreos llegaron a cabo de toda Egipto e vinieron a la ribera del mar Vermejo. (hist.es.13.2)

b. Pero nuestro sennor Dios coraçon. & esfuerço les dio. & dixieron que los uençrien. & que non auien que temer. (hist.es.13.3)

Pese a que construcciones como la de (22a) y especialmente la de (22b) nos sitúan próximos al ámbito de las perífrasis verbales, que todavía puede interpretarse como el OD del verbo en infinitivo. En el siglo XIII, encontramos pocas ocurrencias para la construcción haber que + infinitivo y todas ellas o bien quedan ligadas a usos de haber que + infinitivo como locución verbal (haber que ver), o bien son construcciones posesivas que incluyen una cláusula de relativo introducida por que, o bien consisten en contextos puente en los que, aunque puede inferirse una noción de obligación, todavía está presente el sentido posesivo originario de la estructura. Si nos detenemos en la Tabla 3, comprobaremos que en el siglo XIII la mayoría de ejemplos se reparten entre los empleos posesivos (ejemplificados en 23), que suponen una frecuencia relativa del 43,4 % y como locución verbal (damos ejemplos en 24), que supone una frecuencia de uso del 39,6 %. En total, estos dos empleos suman el 83 % de las ocurrencias de haber que + infinitivo. El 16,9 % restante corresponde a los contextos puente, representados en (25), a medio camino entre la interpretación deóntica ‘tienen que hablar de la nobleza de tu seso’ y la posesiva ‘tienen cosas que hablar sobre la nobleza de tu seso’. ← 340 | 341 →

Tabla 3: Gramática de la construcción haber que + infinitivo

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(23) a. Díxole la mugier: -Non lo fagas, varón. Más valdrá que los des mano e vayan su vía, e avrán qué dezir a su pueblo. E esto fue por lo que ellos dixieron a Moisén e a su pueblo cuando vinieron d’allá (hist.es.13.2)

b. & dexarse delas cosas tenporales: & tenerse por abondados sola mente que ayan que comer & que vestir ensu contenente. (leg.es.13.5–1)

(24) a. E Judas diógelo, e ovo que veer con ella de guisa que fincó ella preñada. (hist.es.13.2)

b. IX De la ley de la virgen o de la otra mugier enartada.

Si alguno enartare a virgen o a mugier non desposada con él e oviere que veer con ella d’él arras e tómela por muger; (hist.es.13.2)

c. Lo ál que cayó entr’ellos el desacuerdo de la lengua de una en muchas, como es dicho, e ovieron que veer en estas cosas e en pensar en el espanto que tomaran. (hist.es.13.2)

(25) & solazestete con el su solaz. & con el so castigo. fasta que todos los sabios. an que fablar en la nobleza de tu seso. y el conplimiento de todo buen acuerdo. (sap.es.13.1)

El siglo XIV supone un punto de inflexión, pues, aunque sigue habiendo construcciones posesivas (5 ejemplos, que suponen un porcentaje del 31,25 %), locuciones verbales limitadas básicamente al verbo ver (7 casos, que representan un porcentaje del 43,75 %) y contextos puente (ya solo 2 ejemplos, esto es, un 12,5 % del empleo total de haber que + infinitivo), empezamos a encontrar algún ejemplo de la nueva perífrasis (concretamente, documentamos dos ocurrencias).20 Es el caso de (26), donde toda Grecía avedes que destruyr se convierte en una rutina que formula una orden: la destrucción de Grecia es una necesidad para poder tener una “segura vida”. En (26), toda greçia es el OD de destruir, con este tipo de ← 341 | 342 → ejemplos, en los que se explicita el objeto directo del infinitivo, nos adentramos en el terreno perifrástico (vid. Yllera 1980: 110).

(26) Ca son las guerras en Juyzjo dela fortuna dela qual su natura es de nunca estar en vn propuesto. Ca sy en esfuerço desta bien andança que vos ella dio aqui queredes quedar / sabet que toda greçia avedes que destruyr ante que segura vida podades fazer (hist.es.14.8)

La situación en el siglo XV es prácticamente la misma que la del XIV. Son pocos los ejemplos de la perífrasis (vid. 27b), pero se va asentando la lectura deóntica, especializada aún con sujetos animados. De hecho, la Tabla 4 evidencia que, a lo largo del período medieval, las pocas ocurrencias de haber que + infinitivo no la diferencian esencialmente de las restantes perífrasis en lo relativo a su carácter de perífrasis que expresa una obligación referida a una persona, que será quien tenga que llevarla a cabo. En efecto, como vemos en la Tabla 4, en los siglos XIV y XV, los escasos ejemplos perifrásticos de haber que + infinitivo la vinculan exclusivamente a empleos personales, como los de los ejemplos (27a) y (27b).

Tabla 4: Empleos de haber de + infinitivo como perífrasis personal e impersonal

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(27) a. Et ellos huuiero<n> su acue<r>do otra uegada et si mal Respo<n>diero<n> ala p<r>i`mera uegada peor lo fizieron ala segunda Et vidiendo el Rey que tan mal lo fazien come<n>ço los a encargar diziendo que mal guardaua<n> los casos que podrien auenir pora auant por que si el Rey de Castiella p<er>die su t<ie>rra mas aurien que fazer el et ellos de defender (hist.es.14.2)

b. Et asy ponellas pero ante rrey sy las non demanda asaz cunple tajar la carne por que non aya que tener con dos manos con feo gesto las grandes costillas algunos comen la lengua. (tec.es.15.1)

A partir del siglo XVI la situación cambia y la perífrasis va asentándose en la lengua, si bien de manera aún tímida. Nuestros datos coinciden con los de Yllera (1980) y Keniston (1937: 462–463). En este siglo, además, se constata que la impersonalidad va ganando terreno a las construcciones deónticas personales. Si volvemos a la Tabla 4, podemos ver que, en el siglo XVI se constata el germen de la especialización de haber que + infinitivo en el terreno de la obligación impersonal. ← 342 | 343 → Algunas construcciones ambiguas permiten entender el paso desde los valores personales hasta los impersonales. Así, en un ejemplo del siglo XIX se lee hubo que dar la gran batalla, que, aunque puede interpretarse como cuando él tuvo que dar la gran batalla, puede ser también leía como fue preciso dar la gran batalla:

(28) Don Álvaro no se confesaba a sí mismo, que había habido un tiempo en que perdiera la esperanza de vencer a la Regenta. ¡La tenía ahora tan vencida! Mejor que nunca lo conoció cuando hubo que dar la gran batalla para trasladar al caserón de los Ozores el nido del amor adúltero. (nar.es.19.3.doc)

El triunfo del sentido impersonal fue contundente: aun cuando en el siglo XIX todavía se encuentran estructuras personales como las de (29) o ambiguas como la de (28), la tónica general es ya la que establece una lectura impersonal, la única documentada en nuestro corpus en los siglos XX y XXI. En todo caso, esta lectura impersonal siempre presupone que una entidad [+animada, + humana, + volitiva] realizará la acción que se impone a través de la perífrasis. Así pues, la consolidación de la construcción deóntica supone, desde el siglo XVI, su empleo prácticamente exclusivo como perífrasis impersonal. A esta cuestión se dedica el siguiente apartado.

(29) ¿querrá hacerme el obsequio de venir a esta su casa a las tres de la tarde? Le espero con…». Hubo que dar vuelta a la hoja. -Impaciencia -pensó el sabio. Pero decía: «…Le espero con unos amigos (nar.es.19.3)

3.2 Consolidación del valor deóntico impersonal de haber que + infinitivo

La especialización de haber que + infinitivo en el terreno de la impersonalidad está vinculada a la tendencia a conjugar en tercera persona, sobre todo del singular, el verbo haber en la construcción haber que + infinitivo. En efecto, incluso cuando la construcción no tenía un valor perifrástico, el verbo haber aparecía conjugado mayoritariamente en la tercera persona del singular y del plural. Así, como se ve en la Tabla 5, que recoge tanto los usos perifrásticos como los no perifrásticos, aun en los siglos en los que todavía es posible documentar haber que + infinitivo junto a primeras y segundas personas gramaticales, la proporción es siempre claramente favorable a las terceras. Y a partir del siglo XV ya no se documentan ejemplos de la construcción en estructuras cuyo sujeto no sea una tercera persona y desde el siglo XVIII la construcción se reduce a las terceras personas del singular. Esta evolución está conectada con la especialización de haber como verbo léxico existencial. ← 343 | 344 →

Tabla 5: Personas gramaticales en que se conjuga el verbo haber

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En nuestro corpus, durante los siglos XIII, XIV y XV en las construcciones no perifrásticas de tercera persona el verbo haber presenta siempre una lectura posesiva, nunca existencial. Este comportamiento se corresponde con lo establecido por Hernández (2006: 1138) sobre la evolución de la categoría del complemento que acompaña al verbo haber existencial. De acuerdo con Hernández (2006: 1138) antes del siglo XVI haber existencial solo rige sintagmas nominales. A partir de esta fecha se amplia el espectro categorial de los argumentos de haber y, así, empezamos a documentar la construcción no perifrástica haber que + infinitivo con lecturas existenciales (30). El surgimiento de la construcción existencial no perifrástica haber que + infinitivo hubo de ser decisiva para la consolidación de sentidos deónticos impersonales. A ello tuvieron que sumarse la desaparición de haber con valor posesivo, así como la todavía incipiente gramaticalización de haber que + infinitivo como perífrasis de obligación, que nunca consolidó sus empleos personales.

(30) los turcos dieron orden en desmantelar la Goleta, porque el fuerte quedó tal, que no hubo qué poner por tierra (nar.es.17)

Si restringimos a la perífrasis el análisis de las personas gramaticales en que se documenta el verbo haber, los datos resultan aún más significativos. La Tabla 6 recoge el empleo de la perífrasis haber que + infinitivo de acuerdo con la persona gramatical en la que se conjuga el verbo haber. Los datos presentan un empleo nimio en la segunda persona del plural (un único ejemplo en el siglo XIV, reproducido en 31a) y de la tercera persona del plural, que, aunque se documenta en los siglos XIV, XV, XVI y XVII, no supera en total los 4 ejemplos (vid. 31b). A partir del siglo XVIII la perífrasis está limitada a los empleos en tercera persona del singular, en la que ya se había prácticamente especializado desde el siglo XVI, coincidiendo con el ← 344 | 345 → momento de expansión de los valores existenciales de haber junto a complementos no únicamente nominales (32).

Tabla 6: Personas gramaticales en que se conjuga la perífrasis haber que + infinitivo

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(31) a. et nin sembla que uos otros no auedes que fazer de demandar si ciguença es estada inpugnada et destroyda (hist.es.14.1)

b. lo terçero qual es el tu don que le prometes o le quieres dar que los omes que lo sopieren non ayan que trauar enello (sap.es.14.1)

(32) La ley del encaje aún no se había sentado en el entendimiento del juez, porque entonces no había qué juzgar, ni quién fuese juzgado. (nar.es.17)

Así, pues, vemos que ya en el origen del empleo de haber que + infinitivo se detecta una nítida afinidad por las terceras personas gramaticales, favorecida por la extensión del haber existencial a nuevos contextos sintácticos. Y, frente a lo que a menudo sucede en la gramática, en este caso, el carácter marcado de la construcción deóntica impersonal aseguró su permanencia en la lengua, ya que la situó en un espacio funcional que la singularizaba.

Nuestra propuesta, pues, sitúa en el significado posesivo de haber el germen de la perífrasis haber que + infinitivo. Sin embargo, la especialización con valores impersonales muy posiblemente se vio determinada por la propia evolución de haber como verbo léxico: desde finales del siglo XV apenas se emplea con valores posesivos y se especializa como verbo existencial y auxiliar. Ya hemos señalado que, en nuestro corpus, observamos que a partir del siglo XVI las estructuras haber que + infinitivo no perifrásticas son todas ellas estructuras existenciales y, por lo tanto, terciopersonales. Así pues, podemos suponer que la propia evolución de haber impactó en la conformación de la perífrasis verbal haber que + infinitivo y permitió que tener que + infinitivo trazase un camino hacia la expresión de la obligación en general, mientras que haber que + infinitivo se consolidaba en el terreno deóntico impersonal. Como señala Hernández (en prensa):

El camino diacrónico seguido por las perífrasis que nos ocupan se relaciona con la desemantización de haber, que pasó del ámbito de la posesión a expresar la existencia, lo que ← 345 | 346 → implicó la modificación argumental del verbo, pues de ser biargumental transitivo, se convirtió en monoargumental (Garachana 1994 y 1997, Hernández Díaz 2006). Nuestra hipótesis es que este proceso impactó su valor como auxiliar y no sólo su valor como verbo pleno, pues se advierte un cambio hacia la despersonalización mediante diversos mecanismos: el incremento de la tercera persona; la presencia de verbos en la perífrasis que no implican dinamicidad; el valor modal de necesidad, inminencia o simplemente de futuro en las formas (Hernández en prensa).

Por lo tanto, las dos cadenas evolutivas propuestas por López Izquierdo (2008: 800), esquematizadas en (33), quedan vinculadas en la evolución de haber que + infinitivo. Mientras que tener que + infinitivo seguirá la vía trazada en (33a), el desarrollo de haber que + infinitivo supone la integración de ambas vías.

(33) a. POSESIÓN > OBLIGACIÓN

b. POSESIÓN > EXISTENCIA > OBLIGACIÓN

3.3 Las claves gramaticales de la expansión de haber que + infinitivo

La frecuencia de haber que + infinitivo como perífrasis en la lengua española fue muy parca hasta el siglo XIX.21 La Tabla 7 refleja la representatividad de haber que + infinitivo a lo largo de la historia del español. Estos datos muestran el número de ocurrencias de la construcción por millón de palabras y permiten ver el incremento de la funcionalidad de la perífrasis en nuestro corpus a lo largo del tiempo.

Tabla 7: Empleo de la construcción por millón de palabras

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El aumento de la frecuencia de uso de haber que + infinitivo a través de los siglos va acompañado de la conquista de nuevos espacios funcionales. Así, de la Tabla 8 se desprende que los primeros empleos de la perífrasis la identificaron de manera casi exclusiva en la expresión de la obligación impersonal en el pasado. Históricamente, la perífrasis se ha empleado poco para expresar consejos u órdenes directas y parece reservada para enunciar lo que fue preciso o necesario hacer (tal vez debido al carácter escrito del corpus que manejamos). Como se desprende de la Tabla 8, desde el siglo XVI, que es el momento de asentamiento en la lengua de la perífrasis, la preferencia por un tiempo verbal, el pretérito imperfecto de indicativo, es ← 346 | 347 → indiscutible. Así, en el siglo XVI todos los ejemplos que hemos recogido aparecen conjugados en este tiempo. El siglo XVII amplía considerablemente el número de tiempos y modos verbales implicados en la manifestación de la perífrasis, pero sigue siendo mayoritaria la aparición del imperfecto de indicativo (un 70,58 % del total de usos); un porcentaje muy similar se recoge en la centuria siguiente (71,42 %), mantenido sin apenas variaciones en el siglo XIX. Si a las ocurrencias en imperfecto de indicativo les sumamos las del pretérito indefinido, se define con mayor nitidez la asociación de la perífrasis al tiempo pasado y al modo indicativo. En el siglo XVII estos tiempos verbales suman un 80 % del empleo total de la perífrasis y en el XIX se aproximan al 90 %. La lengua contemporánea (siglos XX y XXI) sigue anclada en el predominio de los empleos asociados al pasado (un 48,83 % de las ocurrencias están conjugadas en pretérito imperfecto de indicativo y un 11,62 % en pretérito indefinido). Ahora bien, por primera vez en la historia de la perífrasis observamos una diversificación numéricamente destacable, que es un reflejo del asentamiento claro de la construcción en la lengua. Es muy posible que esta extensión a otros tiempos verbales pueda estar conectada con la ampliación de géneros textuales que emplean haber que + infinitivo. Como veremos en el apartado siguiente, hasta el siglo XVII el texto historiográfico copó la mayoría de usos de la perífrasis impersonal y, aunque todavía en la lengua contemporánea es un contexto de uso habitual de haber que + infinitivo, esta se ha incorporado a nuevos géneros.

Tabla 8: Empleo de la perífrasis según tiempos y modos verbales

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← 347 | 348 →

Siguiendo con las características morfosintácticas de la perífrasis deóntica impersonal, se observa su empleo casi exclusivo en oraciones principales y de relativo a partir del siglo XIX, que, como queda dicho, es el siglo de eclosión de haber que + infinitivo como perífrasis deóntica.

(34) a. Muchas cosas que tocan al bien del reino, y principalmente de nuestro estado, había que decir a vuestras señorías, que es muy necesario se procuren agora, suplicándolas, a Su Majestad, (hist.es.17.1)

b. Aunque do esto había y tantos servicios, no podía ser castigo sino con tanta clemencia que habiendo yerro sería tanto merced como pena, la cual sin duda por lo que su carta decía ni él la merecía ni al rey de Castilla había que agradecer (hist.es.16.1–12)

Por último, hay que señalar que desde el siglo XVII tenemos indicios de un parco empleo de haber que + infinitivo con matices epistémicos o especializados en expresar capacidad, o la inevitabilidad de algunos hechos o acciones. Así, el ejemplo (35) puede glosarse como ‘del duque no era probable esperar socorro, no se podía esperar socorro’ y el (36) como ‘no era posible contar con ella, no se podía contar con ella’. Finalmente, en (37) tenemos un ejemplo de los valores de inevitabilidad que adquiere la perífrasis conjugada en futuro.

(35) pues del duque no había que esperar socorro, don Lope de Acuña, aunque muy enfermo, rogó a don Manuel que ni mirase en saco de la villa, ni en la pérdida de la caballería, pues era mejor que abrasasen el lugar que dejársele entero para gozalle (hist.es.17.1)

(36) Por la puerta. ¿Pero quién tenía la llave de la puerta? Una, Frígilis; con esta no había que contar. ¿Y la otra? Don Víctor. Esta podía sustraérsele, pero Petra dijo que a tanto no se comprometía (nar.es.19.3)

(37) Mientras las tierras continúen abiertas y mal divididas, mientras las suertes estén despobladas no habrá que esperar grande abundancia de tales artículos, que suponen la dispersion de la poblacion por los campos (en.es.18.2)

La perífrasis haber que + infinitivo ha originado, además, otras construcciones cuyo significado las convierte en elementos discursivos especializados en funciones diversas. Puede, por ejemplo, tener valores apelativos (38). Y, con un significado diferente al de la lengua antigua, se mantienen formas lexicalizadas con el verbo ver, seguramente un resabio de la etapa medieval (39), y se han creado otras locuciones verbales con otros verbos, como oír o fastidiarse (vid. 40). Asimismo, la perífrasis marca gramaticalmente el argumento débil de construcciones contraargumentativas como la de (41). Todos estos ejemplos se documentan, dado su carácter eminentemente oral, en nuestro corpus a partir de los siglos XX–XXI. ← 348 | 349 →

(38) Hay que ponerse las pilas. A este paso no acabamos ni mañana

(39) Chica, hay que ver las fatigas que le entran a este hombre, no sé ni cómo vive. (nar.es.20.1)

(40) Bueno, pues vete, vete, hay que ver, qué prisas… (nar.es.21.1)

(41) a. ¡Lo que hay que oír!

b. —¡Cómo sois; hay que fastidiarse! —dijo Paulina (nar.es.20.1)

4. Haber que + infinitivo. ¿Una forma perifrástica de la lengua oral?

La baja frecuencia de empleo de haber que + infinitivo puede tener otra explicación, complementaria hasta cierto punto de la anterior. Como se ve en la Tabla 9, la historia de haber que + infinitivo queda ligada a dos tradiciones textuales, a saber, el texto historiográfico y el narrativo. Hasta el siglo XVIII la perífrasis se documenta preferentemente en la historiografía, que cede terreno ante la narrativa a partir del siglo XVIII, cuando un 71,42 % de las ocurrencias de haber que + infinitivo se concentran en este género. Otro tanto sucede en el siglo XIX (con un 77,06 % de presencia de haber que + infinitivo en la narrativa). Así pues, el despuntar de la perífrasis queda asociado al texto narrativo. En efecto, en el XIX su presencia es prácticamente despreciable en otros tipos textuales, exceptuando el texto historiográfico (18,34 %), en el que ya destacaba en las centurias anteriores. En los siglos XX–XXI, se vislumbra un nuevo cambio: la perífrasis se documenta en textos narrativos (13,95 % del total de empleo de la perífrasis) e historiográficos (29,45 %), pero sobre todo en el texto oral, cuya frecuencia se aproxima a casi la mitad de las ocurrencias totales de la perífrasis (34,88 %). La afinidad de haber que + infinitivo por la narrativa y el texto oral permiten aventurar la hipótesis de una cierta especialización de esta pieza gramatical en los contextos de inmediatez comunicativa. La perífrasis iría dibujándose como una forma propia de la expresión de la modalidad deóntica impersonal en la lengua conversacional: los textos ensayísticos, en los discursos políticos o, incluso en el texto legal, su presencia es prácticamente inexistente. ← 349 | 350 →

Tabla 9: Distribución de la perífrasis haber que + infinitivo por géneros textuales

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5. Conclusiones

La gramaticalización de la perífrasis haber que + infinitivo dibuja un proceso de cambio muy representativo de la evolución de las perífrasis verbales. En efecto, la construccionalización de haber que + infinitivo se origina a partir de una locución verbal concreta, haber que ver, que es el punto de partida de la consolidación de macroestructura PERÍFRASIS VERBAL DEÓNTICA. A esta se llega una vez se amplía el número de verbos y de tipos verbales que aparecen en la posición de verbo auxiliado.

La evolución de haber que + infinitivo resulta también representativa de la cadena de gramaticalización que lleva desde una construcción verbal cuyo núcleo es un verbo posesivo a una construcción verbal deóntica. Esta vía de cambio es un patrón recurrente en español —y en otras lenguas— para la creación de perífrasis ← 350 | 351 → verbales que significan obligación. Ahora bien, en el caso concreto de haber que + infinitivo, la evolución que el verbo posesivo haber estaba siguiendo en español, que lo llevó a especializarse como un verbo existencial, monoactancial y auxiliar, sumó a este proceso de cambio un nuevo valor desde el que deducir un valor deóntico, a saber, el existencial. El proceso seguido por haber que + infinitivo hasta su consolidación como perífrasis verbal prueba nuevamente que la gramaticalización se da en la construcción, más allá del significado de palabras concretas. Así, haber que + infinitivo surge de la confluencia de dos construcciones próximas de las que podía inferirse un significado deóntico:

VERBO POSESIVO 
 + OBJETO + RELATIVO
VERBO EXISTENCIAL 

Si algo es poseído o si algo existe con la finalidad de ejecutar una determinada acción, esa acción puede entenderse como algo que obligatoriamente debe ser realizado. En el caso concreto de haber que + infinitivo, la evolución semántica fue, pues, el resultado de la convencionalización de la inferencia deóntica que se extrajo de una construcción que vinculaba un verbo posesivo y existencial a una oración de relativo. Pero, además, en esta evolución pudo ser clave la atracción que pudo suponer la existencia de haber Ø/a/de + infinitivo. Con todo, haber que + infinitivo se diferenció de estas combinaciones verbales (y de las otras perífrasis de obligación procedentes de verbos posesivos) al especializarse en la expresión de la obligación impersonal. El proceso muy posiblemente se viese propiciado por la afinidad que la construcción manifestó siempre por las terceras personas (como queda visto, son muy pocos los ejemplos en que haber que + infinitivo se conjugó con primeras y segundas personas).

La evolución de haber que + infinitivo en la historia de la lengua traza un camino inverso al de haber de + infinitivo. Mientras que esta segunda perífrasis va disminuyendo de manera notoria su frecuencia de empleo, proceso muy intenso a partir del siglo XIX, haber que + infinitivo inicia su despliegue precisamente en esa centuria. La simultaneidad con que se produce el retroceso de haber de + infinitivo y la expansión de haber que + infinitivo permiten plantear la hipótesis de que se trata de un cambio interrelacionado: haber que + infinitivo fue ocupando, de manera especial en la lengua conversacional, el espacio funcional de haber de + infinitivo. Además, el carácter marcado de haber que + infinitivo como forma de la obligación impersonal aseguró su mantenimiento en la lengua al establecerse una distribución de funciones con tener que + infinitivo: esta última es la forma no marcada, de empleo general en la lengua, mientras que haber que + infinitivo queda especializada para la impersonalidad. ← 351 | 352 →

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1 Este trabajo ha sido financiado gracias a los proyectos Diccionario histórico de las perífrasis verbales del español. Gramática, pragmática y discurso del MINECO (FFI2013-43092-P) y Gradia. Grup de Gramàtica i Diacronia (2014 SGR 994) del AGAUR. Quiero expresar mi agradecimiento a Esther Artigas, Rosa Espinosa y Malte Rosemeyer por su valiosa ayuda en la redacción de este trabajo. Asimismo, agradezco la atenta lectura y las sugerencias de los dos revisores anónimos de este trabajo.

2 Tener de + infinitivo se formó por analogía con las construcciones con haber. Ahora bien, no se puede dejar de señalar que ser tenudo/tenido Ø/a/de + infinitivo muy bien pudo influir en la extensión de las construcciones perifrásticas deónticas tener Ø/a/de + infinitivo (Garachana en prensa b y c). En efecto, aunque tenudo/tenido en ser tenudo ø/a/de + infinitivo funcionase como un adjetivo en función predicativa con el significado de ‘obligado, sujeto’, el hecho de que la construcción al completo tuviese un sentido deóntico pudo favorecer que tener Ø/a/de + infinitivo, estructura también formada a partir del verbo tener, adquiriese valores ligados a la obligación. Vid. Yllera (1980), Garachana (en prensa b), Garachana (2011), Garachana / Rosemeyer (2011), Octavio de Toledo (2016). Para una opinión contraria, vid. en este mismo volumen Del Barrio.

3 Con todo, hay que reseñar que debere etimológicamente remite a de + habere, por lo que nuevamente estamos en el ámbito de la posesión.

4 Keniston (1937: 462) insistió de manera especial en la importancia de los contextos negativos para la consolidación del valor deóntico de haber que + infinitivo, que, para él, “it is almost exclusively negative”.

5 Es interesante señalar que en otras lenguas románicas haber que + infinitivo impersonal no existe. La obligación impersonal se expresa en francés e italiano con formas verbales diferentes: falloir + infinitivo en francés y bisognare + infinitivo en italiano. En catalán, existe un giro impersonal con el verbo caldre ‘ser necesario, hacer falta’, pero la construcción caldre + infinitivo no forma parte de las perífrasis verbales del catalán (Gavarró / Laca 2002/2008: 2719).

6 Dialectalmente, haber de + infinitivo se mantiene con vitalidad en Cataluña, donde la influencia del catalán, cuya perífrasis deóntica por excelencia es haver de + infinitivo, propicia un empleo muy reducido de tener que + infinitivo (vid. Sinner 2004).

7 Hemos tratado los textos con el programa de concordancias CasualConc (https://sites.google.com/site/casualconc/). Queremos agradecer a Yasu Imao su ayuda en el manejo del programa.

8 Otro tanto sostiene, por ejemplo, Morera (1991), quien no incluye haber que + infinitivo en su Diccionario.

9 Vid., entre otros, Fleischman (1982), Company (1985–1986) y Company / Medina (1999).

10 Vid. Hernández (2006: 1123–1153) para una excelente explicación de la evolución desde los valores posesivos hasta los existenciales.

11 Como se señala en Pérez Toral (1992: 164), en el siglo XIX el empleo de haber en estos contextos de la expresión impersonal del tiempo cronológico es ya solo una manifestación muy marginal. El recurso a haber en estas construcciones no es más que un vestigio de un empleo del pasado que cedió ante las construcciones con el verbo hacer.

12 Como se señala en Hernández (2006: 1132–1133) este comportamiento de haber como germen de estructuras variadas se explica por su bajo grado de transitividad.

13 El análisis diacrónico colostruccional parte de la hipótesis de que nuevas colocaciones en una construcción significan cambios semánticos. Esto es, un patrón construccional frecuente en el que se acostumbran a combinar las mismas palabras cambiará de significado en el momento en que una de estas palabras sea sustituida por otra. Así pues, el análisis colostrucional se ocupa de estudiar las interrelaciones que existen entre construcciones gramaticales y los “colocados” (collocates) léxicos, esto es, las palabras que integran dicha construcción. De este modo, se buscan elementos léxicos típicos en una construcción dada para ver cómo su sustitución por otros elementos implica un cambio semántico (vid. Hilpert 2012, Stefanowitsch / Gries 2003; Gries / Stefanowitsch 2004).

14 Idéntica inferencia se puede extraer desde las construcciones con haber existencial, que fueron aumentando su empleo con el transcurso del tiempo.

15 Véase Trousdale (2013) y Van de Velde / De Smet / Ghesquière (2013) para el concepto de herencia múltiple.

16 Idéntico valor heredó la locución verbal del español moderno tener que ver. Por lo demás, como se verá en el apartado 6, quedan restos de esta locución inicial en la locución verbal ¡Hay que ver! El significado, sin embargo, es diferente: la construcción moderna tiene un valor discursivo del que carecía la estructura medieval. En todo caso, es significativa de la relevancia que tuvo el verbo ver para la construcción haber que + infinitivo.

17 Empleamos los términos constructo, macroconstrucción en el sentido que se les da en la Gramática de Construcciones (para una excelente introducción, vid. Traugott / Trousdale 2013).

18 Como señalaremos en el apartado 4, acaso el aumento de frecuencia de empleo de haber que + infinitivo en el siglo XIX también esté relacionado con su asociación con la inmediatez comunicativa. Esta hipótesis tiene que ver con el hecho de que desde el siglo XIX haber que + infinitivo quedó estrechamente vinculada con textos que tratan de reflejar la lengua conversacional. Por ello, creemos, no es descabellado pensar que tal vez su baja frecuencia de uso en etapas previas pueda tener que ver con un empleo conversacional de la perífrasis y no solo sea una cuestión vinculada a su evolución en la lengua.

19 Para una explicación más detallada del concepto de contexto puente, vid. Evans / Wilkins (1998: 5) y Heine (2002: 84).

20 Yllera (1980: 110) retrasa la documentación de las primeras perífrasis al siglo XV. La diferencia en la datación es el resultado del manejo de corpus diferentes.

21 En Garachana (en prensa a) se recoge la frecuencia de uso de las principales perífrasis verbales modales y se establece la menor presencia de haber que + infinitivo frente a las restantes.