Intersubjetividad y Gramática
Aspectos de una Gramática Fenomenológica
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Table Of Contents
- Cubierta
- Título
- Copyright
- Sobre el autor
- Sobre el libro
- Prefacio
- Esta edición en formato eBook puede ser citada
- Índice
- Capítulo 1: Hacia una gramática de la intersubjetividad
- 1. Introducción
- 2. Intercorporeidad y gramática
- 3. Configuraciones de intersubjetividad: despliegues, duplicaciones, alteridades
- 4. La codificación gramatical de configuraciones de intersubjetividad
- 5. Presentación de la obra
- Capítulo 2: Esquemas imaginísticos y la base perceptiva de la gramática. Hacia una (re-)lectura fenomenológica
- 1. Introducción
- 2. Esquemas imaginísticos y el problema de la proyección
- 3. Excurso. Hacia una reubicación: los esquemas imaginísticos en la percepción
- 4. Esquemas imaginísticos desde una perspectiva fenomenológica
- 5. Esquemas imaginísticos y la conceptualización gramatical
- 6. Consideraciones finales
- Capítulo 3: La intersubjetividad en las construcciones causativas con la preposición ANTE en la lengua española
- 1. Introducción
- 2. Ante como marcador de relaciones cognitivas: algunos datos diacrónicos y sincrónicos
- 3. Categorías intrínsecas de la causación con ante
- 3.1 El concepto de la intersubjetividad
- 3.2 El concepto de la volicionalidad
- 4. El nivel extrínseco de la causación con ante
- 5. Consideraciones finales
- Capítulo 4: La intersubjetividad en la semántica de algunos marcadores de evidencia
- 1. Introducción
- 2. El concepto de la intersubjetividad
- 3. La intersubjetividad y el anclaje conceptual
- 4. Marcadores de evidencia y configuraciones de intersubjetividad
- 5. La intersubjetividad y la argumentatividad
- 6. Conclusión
- A modo de conclusión: pensar la gramática
- Bibliografía
← viii | 1 → Capítulo 1: Hacia una gramática de la intersubjetividad
1. Introducción
Iniciamos este libro con un capítulo de naturaleza eminentemente teórica, sin pretender con ello, no obstante, sugerirle al lector que vamos a presentar una teoría de la gramática o ni siquiera los fundamentos de lo que pudiera llegar a ser una. Nuestro cometido es mucho más limitado y podríamos incluso decir, sin riesgo de pecar de falsa modestia, que posee tan sólo un carácter esencialmente preliminar y preparatorio en relación a las tareas que acabamos de mencionar, puesto que las precede y las condiciona en gran medida.
El objetivo que nos planteamos es reflexionar sobre cuál es el punto de partida más adecuado que debemos adoptar para pensar la gramática y, consecuentemente, también para ocuparnos de ella en el ámbito de tareas descriptivas o incluso aplicadas. Nuestra intuición es que este punto de partida lo hemos de buscar en el sujeto en su calidad de hablante, esto es, en las condiciones trascendentales elementales bajo las cuales el sujeto actúa en un evento comunicativo. En esta intuición reside de forma implícita la hipótesis fundamental de que la gramática está premoldeada por dichas condiciones.
Partir del sujeto y de lo que lo condiciona como hablante para conceptuar la gramática no parece ser una idea tan desatinada. Sin embargo, son pocos los modelos teóricos que se han planteado debidamente la importancia de esta relación y menos aun los que han puesto en práctica las consecuencias conceptuales y metodológicas que debemos extraer de ella. En el caso del Estructuralismo, sus disposiciones iniciales eminentemente inmanentistas y el rechazo de cualquier posición o práctica mentalistas bloquean de antemano la necesidad de preocuparse con el sujeto, en su condición de hablante, para proceder a la conceptuación de la gramática como objeto de análisis. El Generativismo, por el contrario, hace resurgir con toda fuerza al sujeto en la figura del native speaker y lo transforma en su máxima instancia teórica, en aquel que decide sobre la gramaticalidad o agramaticalidad de enunciados y, en última instancia, sobre lo que es o no es la gramática. El native speaker no es, sin embargo, un sujeto que actúa realmente como hablante y, por consiguiente, las condiciones trascendentales elementales bajo las cuales esto sucede no forman parte del foco de interés de la Gramática ← 1 | 2 → Generativa. Como sabemos, se trata más bien de una figura idealizada, de la que se considera que posee una competencia lingüística perfecta y absoluta en su lengua materna pero que, al mismo tiempo y de forma paradójica, carece de todas las otras competencias, habilidades y condiciones que son propias de un hablante en una situación normal de comunicación. El native speaker no tiene cuerpo ni género es al mismo tiempo y de forma indiferenciada hablante u oyente y, por consiguiente, puede ser concebido – como apunta Weinrich (2006: 18) – “en una absoluta soledad monológica”.
Esta posibilidad de prescindir de un análisis detallado de lo que caracteriza al sujeto en una situación real de comunicación se desvanece si alteramos las disposiciones iniciales de nuestra teorización de la gramática. Es lo que ocurre con la Gramática Cognitiva. Pues si vemos en el sujeto ante todo un conceptuador y en la gramática uno de sus principales instrumentos para conceptuar sus experiencias en el (y del) mundo y comunicarlas a los otros, el análisis de las condiciones bajo las que el sujeto actúa al realizar estas actividades se nos presenta como una obligación de la que ya no podemos eximirnos si queremos teorizar y describir la gramática de manera adecuada.
En la Gramática Cognitiva la figura del sujeto-conceptuador está contemplada especialmente en el concepto de la base conceptual (Ground). Como es sabido, el término ‘base conceptual’ (Ground) designa, en la Lingüística Cognitiva, el locus de la conceptualización, esto es, el lugar desde el cual experimentamos el mundo y construimos nuestras categorías conceptuales, especialmente aquellas codificadas por el lenguaje. A él pertenecen el evento comunicativo, sus participantes (hablante y oyente), la interacción que se establece entre ellos, así como las circunstancias concretas en las que se realiza el evento (particularmente, su contexto espacio-temporal) (cf. Langacker 1987: 126–128; 2008: 259–264). Por ‘anclaje’ (Grounding) se entiende, por su parte, el proceso epistémico que tiene como efecto la especificación del significado de los elementos lingüísticos que usamos en un enunciado con relación a la base conceptual. Así, por ejemplo, mientras que el sustantivo libro denota un tipo de cosas de las que existen muchas instancias posibles, el grupo nominal este libro designa un ejemplar, es decir, un libro determinado identificado por el hablante y el oyente en una situación particular. Los elementos lingüísticos que desempeñan la función de anclaje reciben el nombre de ‘elementos o predicaciones de anclaje’. Los más comunes son los artículos, los demostrativos y los cuantificadores, para el anclaje nominal (cf. v.gr. Langacker 2008: 273–296) y los morfemas de tiempo, modo, persona, etc., en el caso del anclaje verbal (cf. v.gr. Langacker 2008: 296–309).
← 2 | 3 → Especialmente en sus obras más recientes, Langacker ha empezado a reconocer de un modo más explícito que un aspecto constitutivo esencial de la base es su intersubjetividad:
In principle, an expression’s conceptualizing meaning always incorporates the conceptualizing presence who apprehends and construes the situation described. … Minimally, subjectively construed elements include the speaker, and secondary the addressee, who employ the expression and thereby apprehend its meaning. (Langacker 2006: 18).
En la base, tanto el hablante como el oyente actúan siempre como sujetos conceptuadores, en un proceso constante de atención recíproca (Langacker 2008: 262).
En el presente trabajo intentaremos demostrar que la intersubjetividad – que en la Gramática Cognitiva todavía aparece de forma tímida y con un carácter más bien programático – constituye el elemento fundamental que da origen y caracteriza las condiciones trascendentales elementales bajo las que un sujeto-conceptuador actúa en una situación normal de comunicación. Esto significa que toda actividad de conceptuación y codificación gramatical que el sujeto-conceptuador realiza durante un evento comunicativo lleva en cuenta la presencia y la perspectiva del otro. Es decir, no se dirige tan sólo al otro, sino que parte también de la presencia y la perspectiva del otro, como elementos fundamentales de su génesis.
Desde la perspectiva que proponemos, actuar como hablante presupone, antes de más nada, asumir una actitud dialógica. Significa identificar la presencia de otro ser dotado con capacidades y condiciones semejantes a las mías e incluir su perspectiva como punto de partida de mi conceptuación y codificación gramatical del mundo. Sustituimos, pues, la “soledad monológica” del native speaker por un hablante que es en sí siempre ya dialógico.
Es importante resaltar que el dialogismo al que nos referimos no es un producto de la comunicación, sino la condición esencial para su posibilidad. Con ello nos alineamos a una noción fenomenológica de la intersubjetividad, especialmente a una noción husserliana, distanciándonos, al mismo tiempo, de otras interpretaciones que este término ha ido adquiriendo en las últimas décadas en el seno de las ciencias humanas y sociales en general y en la Lingüística en particular.
Details
- Pages
- VIII, 112
- Publication Year
- 2014
- ISBN (PDF)
- 9783653039290
- ISBN (ePUB)
- 9783653990607
- ISBN (MOBI)
- 9783653990591
- ISBN (Softcover)
- 9783631648889
- DOI
- 10.3726/978-3-653-03929-0
- Language
- Spanish; Castilian
- Publication date
- 2014 (January)
- Keywords
- Intersubjektivität Semantik Kognition Phänomenologie Perzeption
- Published
- Frankfurt am Main, Berlin, Bern, Bruxelles, New York, Oxford, Wien, 2013. VIII, 112 p., 11 gráf.