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La traducción en la creación del canon poético

Recepción de la poesía italiana en el ámbito hispánico en la primera mitad del siglo XX

by Assumpta Camps (Author)
Edited Collection 463 Pages

Summary

Los años de liquidación del Modernismo y ascenso y consolidación del Novecentismo en el panorama cultural catalán corresponden a una etapa particularmente interesante desde el punto de vista de la traducción. Esto es así tanto por la abundancia de traducciones que se llevaron a cabo, como por los planteamientos adoptados por parte de los traductores, o bien de las instituciones culturales, que concedieron una enorme transcendencia a esta labor. Este estudio aborda el análisis textual contextualizado de las traducciones de obra lírica italiana realizadas al catalán en este período para valorar en su justa medida, y dentro de una perspectiva histórica, los resultados reales de dicho esfuerzo colectivo, que fue de los más notables en la historia literaria catalana contemporánea. Se centra no solo en los autores y obras traducidos, y en su recepción. Emprende también el análisis de los procesos de mediación, así como de los planteamientos traductológicos y las normas de traducción adoptadas en cada caso. El propósito es dilucidar el papel desempeñado por la traducción en la creación del canon poético en el Novecentismo catalán.

Table Of Content

  • Cubierta
  • Título
  • Copyright
  • Sobre el autor
  • Sobre el libro
  • Esta edición en formato eBook puede ser citada
  • Índice
  • Prólogo
  • La literatura italiana en las revistas literarias (de la Gran Guerra a la Guerra Civil)
  • 1. Breve aproximación a las publicaciones periódicas catalanas de este periodo
  • 2. “La Revista” en el panorama cultural catalán
  • 3. Autores italianos en “La Revista” y otras publicaciones periódicas catalanas de la época
  • 4. El VI Centenario de Dante
  • 4.1 Las traducciones de Josep Lleonart
  • 4.2 Dante en la versión de Joaquim Ruyra
  • 4.3 La lectura dantesca de Magí Morera i Galicia
  • La poesía futurista en “La Revista”
  • 1. A propósito de la recepción del Futurismo en Cataluña
  • 2. Las traducciones de F.-T. Marinetti en “La Revista”
  • 2.1 “El director es diverteix”
  • 2.2 “La mort de la lluna”
  • 2.3 “La vida de les veles”
  • Alexandre Plana como traductor del italiano
  • 1. Los “primitivos”: Giacomo da Lentini, Guido Guinizzelli, Pier della Vigna y Cecco Angiolieri
  • 1.1 Giacomo da Lentini: “Amor è un desio che ven da core…” (soneto XXIII) / “Es amor un desig: del cor ens ve…”
  • 1.2 Giacomo da Lentini: “Chi non avesse mai veduto foco…” (soneto XV) / “Qui no hagués en sa vida vist el foc…”
  • 1.3 Guido Guinizzelli: “Gentil donzella, di pregio nomata,…” (soneto XII) / “Gentil donzella tan anomenada…”
  • 1.4 Pier della Vigna: “Però ch’Amore non se pò vedire…” (soneto V) / “Perquè l’amor ningú veure podria…”
  • 1.5 Cecco Angiolieri: “La mia malinconia è tanta e tale,…” (soneto X) / “La meva forta melangia és tal…”
  • 2. Una lectura de Tasso en la segunda década del siglo XX
  • 3. Dos poemas de Giovanni Papini
  • 4. Las versiones de Plana de la obra poética de Guido Gozzano
  • 5. Filippo T. Marinetti traducido al catalán en “La Revista”: una autoría cuestionable
  • 6. Una muestra de la poesía italiana meridional: las traducciones de Francesco Gaeta
  • La labor de “intérprete” de la literatura italiana de Josep Mª López-Picó
  • 1. López-Picó como traductor
  • 2. “Moralitats i pretextos”
  • 3. Los “Exercicis de geografia lírica”
  • 3.1 “Les petjades del Dant” / “Cavalcando l’altr’ier per un cammino…” (La Vita Nuova, IX)
  • 3.2 “Sonet CLXV de Petrarca a les gràcies de Laura” / “Onde tolse Amor l’oro, et di qual vena,…” (Canzoniere: soneto CCXX)
  • 3.3 “Madrigal (A la manera de Tasso)” / “Qual rugiada o qual pianto,…” (Rime, 324)
  • 3.4 “Tema de la noble facilitat de l’Ariosto” / “Altri loderà il viso, altri le chiome…” (Rime, soneto XV)
  • 3.5 “De Leopardi a ell mateix” / “A sé stesso” (Canti, XXVIII)
  • 3.6 “De la lletania d’Annunziana de les vanitats jovenívoles” / “In vano” (parcial), Poema Paradisiaco
  • Tomàs Garcés y la literatura italiana antes de la Guerra Civil
  • 1. Tomàs Garcés como traductor
  • 2. Las traducciones de Garcés de obra italiana, en “La Revista” y en otras publicaciones periódicas de la época
  • 2.1 Corrado Govoni
  • 2.2 Lionello Fiumi
  • 2.3 Umberto Bottone
  • 2.4 Marino Moretti
  • 2.5 Aldo Palazzeschi
  • 2.6 Umberto Saba
  • 2.7 Sergio Corazzini
  • 2.8 Giuseppe Ungaretti
  • 2.9 Enrico Thovez
  • 2.10 Giacomo Leopardi
  • 2.11 Angelo Poliziano
  • 2.12 Ugo Betti
  • 2.13 Giovanni Pascoli
  • 2.14 Corrado Pavolini
  • 2.15 Aldo Capasso
  • La difusión de la literatura italiana por parte de Agustí Esclasans
  • 1. El Canzoniere de Petrarca
  • 1.1 Soneto IX: “Quan el planeta que les hores fixa…” (“Quando’l pianeta che distingue l’ore…”
  • 1.2 Soneto XV: “Jo guaito rera meu a cada passa…” (“Io mi rivolgo indietro a ciascun passo…”)
  • 1.3 Soneto LXXXV: “Sempre he amat, i encara avui estimo,…” (“Io amai sempre, et amo forte anchora…”)
  • 1.4 Soneto CCXX: “D’on Amor prengué l’or, de quina vena,…” (“Onde tolse Amor l’oro, et di qual vena,…”)
  • 1.5 Soneto XXXV: “Pensatiu i silent prades i boscos…” (“Solo et pensoso i più deserti campi…”)
  • 1.6 Soneto CLIX: “En quina part del cel, en quina idea…” (“In qual parte del ciel, in quale ydea…”)
  • 1.7 Soneto CLXIV: “Ara que callen cel i vent i terra…” (“Or che’l ciel et la terra e’l vento tace…”)
  • 1.8 Soneto CCLXXIX: “Laments d’ocells, balbuç de les brancades…” (“Se lamentar augelli, o verdi fronde…”)
  • 1.9 Soneto LXI: “Beneït sia l’any, el mes, el dia.…” (“Benedetto sia’l giorno, e’l mese, et l’anno, …”)
  • 1.10 Soneto CCLXXII: “La vida fuig i ni un momento s’atura…” (“La vita fugge, etnon s’arrestra una hora,…”)
  • 2. “Dels Sepulcres”, de Ugo Foscolo
  • 3. Los poetas italianos de principios del siglo XX
  • Dos visiones puntuales de la literatura italiana en el Novecentismo: Ventura Gassol y Carles Riba
  • 1. Un italiano casi desconocido en Cataluña: Arturo Graf visto por Ventura Gassol
  • 2. Una nueva lectura de D’Annunzio de la mano de Carles Riba
  • La Escuela Mallorquina y la literatura italiana (I): Miquel Forteza
  • 1. La presencia de la literatura italiana en la Escuela Mallorquina
  • 2. La labor de traductor de Miquel Forteza
  • 3. Las traducciones de obra italiana en “La Revista” y otras publicaciones de la época
  • 3.1 Giacomo Leopardi
  • 3.2 Giosuè Carducci: “El bou”
  • La Escuela Mallorquina y la literatura italiana (II): Miquel Ferrà
  • 1. Un repertorio personal
  • 2. Miquel Ferrà y la poesía italiana
  • El Decadentismo italiano desde Mallorca: las traducciones de Mª Antònia Salvà
  • 1. Un D’Annunzio a “cuatro manos” en la revista “Themis”
  • 2. Las primeras muestras de las traducciones de Pascoli a cargo de Mª Antònia Salvà
  • 2.1 “El niu” / “Il nido” (Myricae)
  • 2.2 “Somni” / “Sogno” (Myricae)
  • 2.3 “El rosegó” / “Il rosicchiolo” (Myricae)
  • 2.4 “Llunyana” / “Lontana” (Myricae)
  • 2.5 “Cançó de noces” /”Canzone di nozze ad Enrico Bemporad” (Myricae)
  • 2.6 “Amb els àngels” / “Con gli angioli” (Myricae)
  • 2.7 “Vàgit” / “Vagito” (Myricae)
  • 2.8 “L’ultimo frutto” / “La darrera fruita” (Odi e Inni)
  • 2.9 “L’ederella” / “L’eurella” (Odi e Inni)
  • 2.10 “Il sepolcro” / “El sepulcre” (Odi e Inni)
  • 2.11 “I. Mezzanotte” / “I. Mitja nit” (Myricae)
  • 2.12 “II. Un gatto nero” / “II. Un gat negre” (Myricae)
  • 2.13 “Dialogo” / “Diàleg” (Myricae)
  • Obras publicadas en la colección

← 8 | 9 →Prólogo

La práctica de la traducción constituye una exploración en las relaciones de poder que subyacen en toda práctica textual, las cuales ponen de manifiesto las estructuras de poder existentes en un determinado contexto cultural, como ya Susan Bassnett apuntaba en 1996.1 El traductor puede crear artificialmente el contexto de recepción de un texto. Puede ser la autoridad que lo manipula en lo referente al marco cultural, literario o político de dicho texto; que interviene en su mayor o menor aceptación en el contexto de llegada, por el tratamiento al que somete la lengua del original, en su características estilísticas y/o sus variedades idiomáticas. No solo eso, el traductor a menudo “parafrasea” el texto de partida, ya sea en un sentido meramente lingüístico o incluso desde un punto de vista más amplio, en lo concerniente al contexto de dicho texto. Se espera de él (o ella) que traslade intacta la alteridad que representa dicho original, pero lo cierto es que a menudo su conocimiento de la lengua y/o de la cultura de origen puede ser deficitario; o puede incluso usarlos de manera partidista y claramente manipuladora; por otra parte, puede verse influenciado, consciente o inconscientemente, por las tendencias imperantes en su época (que lo condicionarán en cuanto al estilo, la poética, la lengua e incluso la política). Como ya señaló Theo Hermans, la traducción consiste en manipular un texto de partida para alcanzar un nuevo texto en otra lengua que se halle en consonancia con un particular modelo vigente en el contexto de llegada, y, por lo tanto, con una determinada noción de corrección y adecuación a la norma, con el fin de garantizar su aceptación social. En sus propias palabras,

Translation used to be regarded primarily in terms of relations between texts, or between language systems. Today it is increasingly seen as a complex transaction ← 9 | 10 →taking place in a communicative, socio-cultural context. This requires that web ring the translator as a social being fully into de picture.2

Visto desde este ángulo, la traducción no consiste principalmente en la producción de un texto equivalente a otro en otra lengua, sino más bien en un complejo proceso de reescritura del texto inicial por el cual se crea una imagen del autor y de su obra, especialmente para aquellos que no tienen acceso a la misma en su lengua original. Partiendo de estos supuestos, es importante analizar las características de dicha reescritura que se lleva a cabo a través de la traducción: qué se traduce, qué se incluye/excluye en las antologías, qué imagen de la cultura – la obra – el autor extranjeros se está ofreciendo a través del cauce, solo aparentemente neutro, de la traducción.3

A nadie se le ocultará la importancia de la ideología del traductor en este proceso, puesto que traducir implica tomar decisiones, elegir, plantear alternativas y estrategias, para alcanzar determinados propósitos. En este proceso son decisivas las normas (entendidas como la versión más fuerte y de carácter prescriptivo de las convenciones sociales), que afectan al proceso de traducción por entero (no solo al acto concreto de traducir), y las cuales regulan, de hecho, la importación cultural, en nuestro caso de textos, al determinar, influir, y guiar a los agentes implicados en su toma de decisiones. Hasta el punto que, “Learning to translate means learning to operate the norms of translation, i.e. to operate with them and within them.”4

De hecho, la misma noción de “corrección” o “adecuación”, en el modo de traducir y en el uso lingüístico responde a una construcción socio-cultural. De tal modo que los modelos y valores canónicos son mayormente los que adopta y promueve el grupo dominante en una cierta comunidad, en pro de la hegemonía cultural. Por lo que, según lo ve Th. Hermans, por un lado,

Translating ‘correctly’ […] amounts to translating according to the preevailing norm, and hence in accordance with the relevant, canonized models.5

← 10 | 11 →Por el otro, los textos traducidos siempre apuntan al menos hacia una doble dirección, a los modelos textuales de al menos dos culturas: la del original y la norma imperante en el contexto de llegada. Esta doble inscripción evidencia el carácter intertextual de todo texto traducido, y pone énfasis en su naturaleza híbrida, desde el momento que “the systemic ‘otherness’ of the source is unlikely to be wiped out altogether in translation”.6 De hecho, la traducción casi nunca se produce por si misma, sino que, por un lado, responde a un cierto propósito, y, por el otro, se da con respecto a textos literarios y discursos sobre la traducción ya existentes.

Desde este punto de vista, la adopción de determinados modelos respecto a otros posibles nos proporciona abundante información sobre la motivación que rige en un proceso de traducción, y la estrategia empleada por parte de los traductores en su negociación con las normas existentes en un contexto dado. Una operación que, ante todo, constituye una reescritura del texto literario original (al igual que lo es la compilación de una antología, la edición de un texto, o incluso la crítica y la historia literarias), tal y como André Lefevere ya señaló en su día.7 Dicha reescritura no es eterna, sino sujeta a variaciones en el plano histórico-temporal, y a los cambios que en él se producen, pues se ve afectada por determinaciones de carácter socio-culturales, tanto como poético e ideológico. En mayor o menor grado, siempre comporta la manipulación del texto literario original, ya sea consciente o inconscientemente. Desde el momento que traducir no significa simplemente pasar de un texto a otro, sino más bien trasladar un texto de una entera cultura a otro de otra distinta, es imperativo ser conscientes de la ideología que siempre subyace a este proceso, o, para decirlo con las mismas palabras de Lefevere:

The great, yet hidden power wielded by those who rewrite literature, as opposed to those who write it, and the vital necessity to investigate what precisely happens in the process of rewriting, why and what image of a text, a literature, a genre rewritings project, and why.8

La época histórica que abordamos en este estudio corresponde a los años de liquidación del Modernismo, y de ascenso y consolidación del Novecentismo ← 11 | 12 →en el panorama cultural catalán. Es una etapa particularmente interesante desde el punto de vista de la traducción, no solo por la abundancia de traducciones que se llevaron a cabo, sino por los planteamientos que se adoptaron, ya sea por parte de los traductores individualmente, o de las instituciones y otros agentes de lo que conocemos como la institución literaria, los cuales concedieron una enorme transcendencia a esta labor de traducción. A pesar de su importancia, de la que dan buena cuenta algunos estudios puntuales que han ido apareciendo en los últimos tiempos, era necesario,9 con todo, un análisis textual más amplio y sobre todo contextualizado de las traducciones realizadas en este período para valorar en su justa medida, y dentro de su perspectiva histórica, los resultados reales de dicho esfuerzo colectivo, que fue de los más notables en la historia catalana contemporánea. A propósito de dicho esfuerzo, hay que hablar propiamente de “programa culturalista” y de “política cultural”, caracterizada por el proceso de institucionalización que determina los fenómenos de traducción del momento, sin precedentes entre nosotros —y probablemente tampoco continuidad—, de un modo tal que resulta capital en la (re)visión de muchos de los referentes literarios tanto coetáneos como del pasado, remoto o reciente, como lo fue también en el establecimiento, consolidación y difusión del nuevo canon literario, que acabó imponiéndose y marginando a la mayor parte de los escritores del Modernismo inmediatamente precedente e incluso coetáneo.

A la luz de lo que acabamos de exponer, resulta esencial abordar el estudio del modelo de traducción adoptado en los autores que analizamos en este ensayo: no solo en cuanto a los autores traducidos y la recepción de las ideas literarias, sino también en lo concerniente a los procesos de mediación y a la norma traductológica empleada en cada caso.

Tradicionalmente se establece el año 1906 como el inicio del Novecentismo catalán, cuyo programa se hará explícito paralelamente desde dos ámbitos distintos, pero complementarios entre sí. En primer lugar, desde el ámbito de la política, con la publicación de La nacionalitat catalana de Prat de la Riba, que sienta las bases de lo que será poco después su actuación, institucional como ← 12 | 13 →presidente de la Diputación de Barcelona (1907) y de la “Mancomunitat” en 1914. En segundo lugar, desde los medios, especialmente por las actuaciones de Josep Carner y sobre todo de Eugeni D’Ors (cuya presencia en uno de los principales periódicos generalistas de Barcelona, es decir, “La Veu de Catalunya” —plataforma de difusión de las ideas de la “Lliga”, el partido de Prat de la Riba—, empieza a ser determinante gracias al inicio en 1906, de su sección titulada “Glosari”). Si por un lado D’Ors, y también Carner, emprendieron una fuerte y tenaz campaña ideológica de liquidación del Modernismo (aún plenamente vigente en Cataluña hacia 1906, como se recordará), en sus principales exponentes catalanes como en sus referentes literarios extranjeros, por el otro la “Mancomunitat”, con la puesta en práctica de su política cultural, hizo posible la creación de instituciones que serían decisivas en este proceso, como, por ejemplo, el “Institut d’Estudis Catalans” (IEC). Desde la Sección Filológica del IEC, Pompeu Fabra estableció una norma lingüística para el catalán (para la cual adoptó la variante de Barcelona, depurada de vulgarismos, dialectalismos y castellanismos),10 y dotó así a los escritores y traductores de instrumentos para emplearla, como fueron el Diccionari ortográfic (1917), la Gramàtica catalana (1918), y, años más tarde, el Diccionario general de la Llengua Catalana (1932).

Sabido es el fuerte componente ideológico que presenta el cambio que tuvo lugar en el panorama cultural catalán de esos años. La liquidación del Modernismo fue en muchos casos traumática, y reviste todas las características típicas de la substitución hegemónica de un grupo social por otro en ascenso, el cual acaba por imponer nuevos valores, otros referentes culturales, y un canon literario distinto. Con la particularidad de que esta substitución se produjo de manera sistemática y con el apoyo inestimable de las instituciones políticas catalanas. Dicho cambio se sustentaba, por un lado, en la instauración de nuevas bases nacionalistas, y, por el otro, en la difusión de criterios y valores altamente ideologizados, como se puede comprobar en la nueva aproximación y lectura de los clásicos de la antigüedad,11 o en el imperativo ← 13 | 14 →de “la obra bien hecha” (ya fuera en literatura o en otros ámbitos de la vida en general). En ambos casos, se confería a este cambio un carácter de transcendencia social y nacional, lo que constituye uno de los rasgos determinantes de este periodo histórico en Cataluña.

Desde este ángulo, la traducción se contempló como una actividad fundamental, no solo porque propició la incorporación de nuevos modelos y referentes literarios que permitieron llenar las lagunas existentes en el repertorio literario catalán (interrumpido desde la época tardo-medieval). Esto ya había sucedido en buena medida en la etapa anterior, es decir, durante el Modernismo, en la que la traducción empieza a revestir una gran importancia en el proceso de modernización y actualización de nuestras letras. Pero con la consolidación del Novecentismo la traducción adquiere una nueva relevancia y significación, pues será en gran medida el cauce desde el que se pretenda depurar el catalán literario y llevar a la práctica la nueva norma lingüística y, con ella, contribuir al imperativo de alcanzar una cultura integral en catalán, moderna y actual, así como una “normalidad” nacional, aspiraciones ambas por las que se regía el Novecentismo catalán desde sus inicios.12 En este orden de cosas, traducir iba más allá de cumplir con intereses y propósitos limitados al ámbito estrictamente literario: revestía una transcendencia social y nacional, en una etapa histórica decisiva en la que el objetivo era alcanzar la madurez de las grandes literaturas europeas. Desde la más pura óptica “arbitrarista” (en la terminología orsiana que se difundió por entonces), omnipresente en nuestro Novecentismo, “traducir era una manera de construir en toda su amplitud la propia cultura, de ser ‘imperial’”;13 era, en fin, un modo de educar cultural y socialmente, contribuyendo a las aspiraciones nacionales.

Partiendo de estos presupuestos, la traducción fue determinante en esta etapa en un triple sentido: para empezar, en su contribución al enriquecimiento de la lengua literaria;14 sin olvidar su decisiva función en cuanto a ← 14 | 15 →completar los huecos del repertorio catalán (lo cual, como sabemos, es típico de las literaturas minorizadas, como también de las que se hallan en una fase de cambio y substitución del canon); pero también lo fue en cuanto a constituirse en una suerte de escuela para los nuevos escritores de una literatura como la catalana que aspiraba por entonces a la normalidad (de ahí que a menudo la traducción revistiera el carácter de ejercicio literario —en nuestro caso, poético—, o laboratorio lingüístico, por el cual el traductor se confrontaba no solo con un escritor extranjero, sino con un “maestro”).15

En esta etapa destacan algunas iniciativas editoriales que fueron decisivas para llevar a la práctica los planteamientos que hemos mencionado. En el campo de las publicaciones periódicas, destacan algunas revistas, y muy especialmente “La Revista”, que responde clarísimamente a estos propósitos y que, en su amplia vigencia (pues cubre la práctica totalidad de este periodo: 1915-1936), y gracias al importante impacto con el que contó en los ambientes culturales catalanes del momento, revistió una importancia decisiva. También la tuvo la revista “D’Ací, d’Allà” (1918-1921), para la que la traducción fue igualmente muy importante (aunque menos la traducción de obra italiana). En cuanto al mundo editorial, destacan la Societat Catalana d’Edicions, y sobre todo Editorial Catalana (que fue la iniciativa clave en este sentido), creada en 1918 bajo la dirección de Carner según una idea de Prat de la Riba, y dotada con una importante financiación económica. Por su parte, el ámbito institucional ← 15 | 16 →jugó un papel determinante a través de las actuaciones a las que el “Institut d’Estudis Catalans” daba cobijo, ya fuera en cuanto a la consolidación de la norma lingüística promovida por Pompeu Fabra, como a la actuación de Josep Carner en su cargo de secretario de la Sección Filológica de dicho instituto, desde donde impulsó la creación de una colección de obras clásicas en la Societat Catalana d’Edicions, la “Biblioteca Literària” (donde primaban los criterios de calidad literaria por encima de los de consumo), con el fin de poner en práctica la nueva norma lingüística difundida por el IEC, y no en menor medida contribuir también a crear un espacio de profesionalización para el escritor en catalán. La iniciativa, como ha señalado la crítica,

Aspiraba a ofrecer un conjunto de publicaciones que pudieran satisfacer los intereses del público burgués al que iban dirigidas, al tiempo que lo educaban en el buen uso de la lengua literaria culta surgida de la reforma.16

Incluía los clásicos de la antigüedad y también modernos, así como obra infantil y juvenil. Sobre todo ofreció traducciones de novela o relato, que contribuyeron de manera decisiva a renovar la producción novelística catalana, pues ofrecía alternativas al modelo realista.

La Dictadura de Primo de Rivera (septiembre de 1923) dio al traste con estos propósitos y evidenció el fracaso del proyecto político que el nacionalismo burgués catalán había alimentado en los años inmediatamente precedentes. La instauración de la censura y la abolición de la “Mancomunitat” acabó con el apoyo institucional al programa cultural del Novecentismo que había contribuido a la profesionalización de los escritores/traductores, y también con el apoyo económico a los mismos. Cuando años más tarde la censura desaparezca y se intente la reconstrucción y recuperación de las instituciones e iniciativas culturales (lo cual no se dará plenamente hasta la República, es decir, en 1931, y durará hasta el final dela Guerra Civil, es decir, en 1939, con vaivenes), los criterios pasaran a ser más comerciales. Con todo, no hay que despreciar en absoluto esta segunda etapa, que coincide con una fuerte renovación del mundo editorial catalán en la que la traducción juega también un importantísimo papel. La necesidad de conectar con el público impulsó, en cierto modo, una transformación del sector, que trajo consigo el incremento del número de las publicaciones y los escritores, así como del de los traductores, como también una mayor presencia de la crítica ← 16 | 17 →literaria en publicaciones periódicas de amplia difusión (revistas y periódicos generalistas), y muy especialmente, el aumento del público lector en catalán.

En estos años destacan algunas iniciativas importantes, como la creación de la “Llibreria Catalònia” en 1924 (que era también una editorial), de la mano de Antoni López Llausàs, Josep Borràs y Josep Ma Cruzet, inspirada en la Bernard Grasset francesa. Fue decisiva también porque absorbió la “Biblioteca Literària”, dio continuidad a la revista “D’Ací, d’Allà” después de la dictadura, y creó la “Biblioteca Univers”, bajo la dirección de Carles Soldevila, donde aparecieron importantísimas traducciones (por ejemplo, de de Manzoni o de Verga, como Els promesos, realizada por Ma Antònia Salvà”), en gran parte gracias al buen hacer de Joan Estelrich. En el mismo año 1924 se fundó también la Editorial Barcino gracias a Josep Ma Casacuberta, editorial que promovió de manera importante la traducción a través de su colección “Els clàssics del món”, al tiempo que se ocupó de la reedición de los autores medievales catalanes (ambas colecciones se vieron interrumpidas con el final de la Guerra Civil, en 1939). Poco después de la aparición de la Editorial Barcino, Josep Queralt y Marcel·lí Antich crearon las Edicions Proa (1928), cuya “Biblioteca A Tot Vent”, dirigida por Joan Puig i Ferreter, fue de todo punto decisiva en la traducción e incorporación de los grandes nombre de la novela universal, tanto clásica como moderna. Algunos años más tarde, Josep Janés fundó en 1934 la colección “Quaderns Literaris” que ofrecía en un formato popular y a bajo precio novelas extranjeras cada semana. Su contribución al incremento del público lector en catalán y a la difusión de la literatura universal (principalmente narrativa) fue, desde este punto de vista, capital en esos años. Jané también fundó la “Biblioteca Rosa dels Vents” en 1937, que se regía por criterios algo más selectos y junto al encargo de nuevas traducciones, recuperaba otras ya realizadas al catalán con anterioridad. Todo ello se vería completado con importantes iniciativas en el campo de la literatura infantil (por ejemplo, con la creación de la “Biblioteca Grumet” de Edicions Proia en 1929, o la de la Editorial Joventut), o de la literatura de consumo (sector en el que destaca sobre todo la traducción de novelas, especialmente para la colección “La Novel·la Estrangera”), dos aspectos que no hay que infravalorar en absoluto, pues contaron con la colaboración de traductores de relieve, como J. Carner, C. Riba o M. Manent en el primer caso, y J. Ma López-Picó, T. Garcès, J. Pla, V. Gassol y el mismo C. Riba en el segundo.17

← 17 | 18 →Sin duda una de las iniciativas más relevantes de este periodo (y en la que se observa diáfanamente la puesta en práctica de los presupuestos novecentistas a los que nos hemos referido antes), fue consecuencia directa del mecenazgo de uno de los prohombres de la “Lliga”, Francesc Cambó, quien hizo posible con su financiación, por un lado la “Fundació Bíblica Catalana” (creada en 1922 para ofrecer con rigor filológico la traducción al catalán de los textos bíblicos), y por el otro la “Fundació Bernat Metge” (1923), dirigida por Joan Estelrich (que era el secretario personal de Cambó), orientada a ofrecer al público catalán a través de la Editorial Alpha la traducción de los autores más relevantes de la antigüedad clásica en ediciones bilingües de gran calidad, en una iniciativa que se inspiraba claramente en la Loeb inglesa o la Teubner alemana, sin olvidar a la Guillaume Budé francesa.

El número de traductores en catalán creció enormemente en estos años, especialmente a partir de 1923 y hasta el final de nuestra Guerra Civil. La traducción discurrió principalmente en los géneros de la narrativa y el teatro cuando se publicaba en volumen, mientras que la poesía, y también el ensayo, prefirieron las revistas literarias, e incluso los periódicos generalistas. El número de autores y obras traducidas al catalán creció exponencialmente en esta etapa gracias al dirigismo cultural que puso en marcha la “Mancomunitat” ya desde 1914, y que dio frutos ya a los pocos años. Hallamos innumerables ejemplos de ello, realizados desde diferentes lenguas (mayormente inglés, francés, italiano, pero también ruso, y naturalmente las lenguas propias de los textos bíblicos y de la antigüedad clásica). En cuanto al italiano, que es el ámbito que aquí nos ocupa, destaca la traducción de los Canti de Leopardi que publicó Alfons Maseras en 1938; o las versiones que dio a conocer Josep Ma de Sagarra de Goldoni o Pirandello, sin olvidar su ingente labor en la traducción (en verso y anotada) de La Commedia de Dante, que empezó en 1935 y no alcanzó a concluir hasta 1941 (la cual permaneció sin publicar hasta 1948-1950). Pero en su mayor parte las traducciones de poesía italiana realizadas al catalán en esos años se hallan dispersas en múltiples publicaciones periódicas de la época, que constituirán el objeto de nuestro estudio a continuación. Por todo lo anteriormente dicho, no cabe duda de que desde un punto de vista tanto cuantitativo como cualitativo, el Novecentismo es uno de los periodos históricos más interesantes en relación con la traducción en el ámbito de la literatura catalana (al menos hasta los años 60 del siglo pasado, y posteriormente, a partir de la transición política española), dada la cuantiosa recepción de obras y autores extranjeros que comportó, lo que contribuyó ineludiblemente a la modernización de la literatura catalana.

← 18 | 19 →Con todo, el Novecentismo catalán fue también una etapa en la que, como consecuencia de la relevancia y hasta transcendencia que se otorgó a la actividad de traducir, se desarrolla un notable discurso sobre la traducción (especialmente de poesía) que discurre principalmente por reseñas, prólogos, y escritos a veces marginales. Es el caso, por citar tan solo un ejemplo relevante, de C. Riba, que además de su abundante labor en este campo, nos brinda una interesante evolución entre sus ideas sobre la traducción en su etapa juvenil y las de su madurez, ya en la posguerra, pasando de una traducción que aspira principalmente a trasladar el contenido del texto original, a otra donde

el traductor aspira a presentar aquell mateix contingut sota una forma que substitueixi la de l’original; que valgui per ella, análoga en la seva economia, en el seu to, en el seu moviment i en la relació dels seus elements.18

Por lo que, como bien señaló Ortín en su día,

Las traducciones así entendidas quieren ser, a la vez, monumentos a la lengua catalana, que la ejerciten en sus posibilidades extremas, y ensayos en los que el poeta experimenta su propia voz al hacerla pasar por algunas cimas de la poesía occidental.19

Desde este punto de vista, la traducción no solo consiste en una operación de traslación (textual, lingüística, cultural), sino que sobre todo apunta a una lectura crítica del texto original y a una reescritura del mismo en la lengua de llegada. Una reescritura enla que, según el propio Riba entendía, el traductor debía

Lliurar-se sense reserves al moviment poètic, seguint-ne els meandres amb obstinada atenció, revivint cada intuïció amb una alta humilitat; tot això, en funció de la llengua a la qual traduiex, però no sotmetent-se a l’estil que imposi ella, sinó creant en ella un estil.20

Es decir, una operación en la que el traductor debía incluso violentar la lengua de destino hasta sus extremos posibles.

← 19 | 20 →Estas y otras opiniones expresadas por los traductores de nuestro Novecentismo (en las que no podemos entrar aquí porque el tema, en sus dimensiones, escapa a este estudio), nos sitúan ante una noción de la traducción (en especial, de la traducción poética), que conviene contextualizar en cada caso, y analizar en detalle en sus realizaciones, más allá de los mitos recurrentes sobre la traducción de calidad realizada en esos años que la crítica ha ido consolidando a menudo con el tiempo. Este, de hecho, es el punto de partida del ensayo que el lector hallará a continuación.

En el presente estudio abordaremos las consideraciones que hemos planteado arriba sobre la traducción en el Novecentismo catalán, en lo que corresponde al arco de tiempo comprendido grosso modo entre la Gran Guerra y el final de la Guerra Civil española. En concreto, analizaremos las traducciones al catalán de obra poética italiana (ya sea antigua o contemporánea), las cuales, como ya anticipamos, se dieron a conocer mayoritariamente en publicaciones periódicas de la época, ya fueran revistas literarias o bien incluso periódicos generalistas de gran tiraje. Mencionaremos la traducción de poesía italiana publicada en volumen solo esporádicamente, cuando el análisis lo requiera.

Nuestro estudio comprende no solo consideraciones sobre la recepción, es decir, aspectos relacionados con los autores italianos traducidos y su significación, como también con las obras de los mismos que se dieron a conocer entre nosotros en esos años. Junto a esto, nuestra atención se centrará también en el análisis pormenorizado de las traducciones que se realizaron, desde un punto de vista lingüístico, estilístico y semántico, con el fin de dilucidar el grado de manipulación del texto original llevado a cabo en cada caso, el nivel de adherencia o menos a este, la voluntad de reescritura que aflora detrás de cada operación translaticia, así como los propósitos que esta persigue y los criterios por los que se rige. Todo ello con el fin de contextualizar históricamente, dentro de los presupuestos novecentistas en los que se inscriben, y desde la perspectiva actual, estos fenómenos de traducción que revisten una gran significación en nuestra historia literaria reciente, como ya dijimos.

En la crítica de la traducción que se lleva a cabo en este estudio a propósito de las traducciones analizadas se abordará desde varios ángulos la operación translaticia que se nos ofrece en cada caso, tomando en consideración cuestiones semánticas, sintácticas, estilísticas y formales en general (como el metro y la rima), así como de recepción y culturales en un sentido amplio. A este respecto, nos fijaremos no solo en los errores de traducción, ya sea que estos deriven del traslado de rasgos lingüísticos incompatibles con la lengua ← 20 | 21 →de llegada, o de una segmentación igualmente incompatible con la sintaxis catalana (sin olvidar, en este apartado, los abundantes calcos lingüísticos que se acostumbran a dar en la interferencia entre italiano y catalán —a menudo también en combinación con el castellano—). Nuestro interés apunta también, y de manera muy especial, a las interpretaciones libres del texto de origen que podemos observar (las cuales a menudo consisten en paráfrasis explicativas del mismo, o en lecturas muy subjetivas de un fragmento o bien un término empleado por el autor), frecuentemente combinadas con reescrituras de dicho texto que suponen cambios en la disposición de los elementos sintácticos de la frase y/o en la puntuación originales. Tales transformaciones comportan frecuentemente añadidos o supresiones, ya sea de términos que no siempre están sugeridos por el texto de partida (llegando a ser en ocasiones puras invenciones del traductor, a veces motivadas por una comprensión deficiente y un escaso conocimiento del italiano), o bien de conectores y otros elementos sintácticos, que alteran el significado original. Frecuentemente dichas transformaciones comportan también el añadido o supresión de rasgos estilísticos importantes (especialmente en lo concerniente a las figuras retóricas), que a menudo tienen como consecuencia la modificación del énfasis que el autor dio al poema, por lo que nos ofrecen una lectura muy personal y subjetiva del mismo a través de su traducción. Reducciones, amplificaciones y omisiones resultan, por tanto, categorías esenciales en nuestro análisis, pues nos ofrecen abundante información sobre la operación translaticia emprendida en cada caso.

Como se puede comprobar, recepción literaria y crítica de la traducción son, por tanto, los dos ejes de este estudio, que parte de un primer capítulo en el que se abordan las publicaciones periódicas más relevantes en nuestro caso, para pasar a centrarnos principalmente en la significación que reviste para el tema “La Revista”, por su inestimable labor desarrollada en la difusión de la literatura italiana a lo largo de sus años de vigencia. A continuación, abordamos el estudio de las breves muestras de literatura futurista que aparecen principalmente en esta publicación (y cuya autoría no siempre resulta clara), precedido de algunas consideraciones necesarias sobre la recepción catalana del Futurismo italiano, que nos permiten contextualizar dichas traducciones históricamente. En el siguiente capítulo nos centramos en analizar la importante labor de traducción de la literatura italiana realizada por Alexandre Plana en esos años, un traductor que fue además uno de los principales colaboradores de dicha publicación. El análisis pormenorizado de sus realizaciones nos permite calibrar en su justa medida no solo su conocimiento de la ← 21 | 22 →literatura italiana, sino también su planteamiento traductológico en relación con los textos de origen (en su mayor parte imprescindibles en cualquier repertorio), procedentes de épocas muy distintas de la historia literaria italiana. El estudio prosigue tomando en consideración inmediatamente después la relevancia de la figura de J. Ma López-Picó, fundador de “La Revista” y uno de los principales responsables de la línea editorial de la misma. Su contribución a la difusión de la literatura italiana (entre otras) cuenta también con un buen número de “traducciones”, de cuyo análisis detallado se extraen conclusiones en cuanto a su concepción de la traducción como tal, y a sus verdaderos propósitos al abordarla. Le sigue el estudio de la importantísima labor llevada a cabo por Tomàs Garcés en cuanto a la traducción de poesía italiana, una de las más notables en la época, cuantitativamente hablando, así como dilatada en el tiempo (pues abraza tanto los años anteriores como los posteriores a la Guerra Civil española). Garcés fue fundamental en la recepción de autores extranjeros y en la consolidación del canon catalán contemporáneo, con traducciones no solo del italiano, y no solo de poesía, aunque aquí nos centraremos en sus versiones de obra lírica italiana realizadas en la primera mitad del siglo XX, antes de la Guerra Civil, las cuales se dieron a conocer desde diferentes publicaciones periódicas de la época, y dejaremos para otra ocasión sus importantísimas contribuciones posteriores en este campo, entre las cuales destaca la antología de traducciones de poetas italianos que presentó en 1961. El estudio se adentra, a continuación, en las realizaciones de Agustí Esclasans. En lo concerniente a este traductor, abordaremos el análisis de sus aportaciones a la traducción de la literatura italiana examinando sus realizaciones publicadas en “La Revista” en los años 20 y 30 del siglo pasado. Dejaremos sus contribuciones a la historia de la traducción de Leopardi al catalán para el segundo volumen de este estudio, de próxima aparición, el cual aborda el interesante y complejo entramado de la historia de la traducción de los Canti al catalán, que tanta significación tuvo en las letras catalanas en esos años. Como es sabido, a partir de la Gran Guerra abundan las traducciones al catalán de los poemas de Leopardi, publicadas esporádicamente aquí y allá, de un modo bastante disperso, en las diferentes publicaciones periódicas catalanas de la época (que sobrepasan con mucho “La Revista”), realizadas por parte de varios traductores, entre los cuales el propio Agustí Esclasans, así como también Cristofol Magraner, Josep Ma de Garganta, Guillem Colom y Ricard Permanyer, sin olvidarnos de Alfons Maseras (quien llevó a cabo la traducción íntegra de los Canti en los años de la Guerra Civil), y sobre todo Josep Carner. Nos hemos visto obligados a dejar fuera del presente volumen ← 22 | 23 →a varias de estas figuras por diferentes motivos, y muy especialmente a Josep Carner, cuyo estudio en cuanto a la traducción de Leopardi conviene contextualizar a la luz de sus opiniones en materia de traducción, y su labor en cuanto a la difusión y consolidación de los presupuestos novecentistas a los que aludimos más arriba. Por todo ello (también por la abundancia de sus realizaciones en cuanto a la traducción de los cantos leopardianos), su estudio se abordará en un segundo volumen, complementario del actual.

Biographical notes

Assumpta Camps (Author)

Assumpta Camps es profesora de la Universidad de Barcelona en Filología Romànica desde 1986. Es autora de varios libros, y múltiples artículos y comunicaciones a congresos, mayoritariamente sobre traducción y recepción literaria. En 2014 publicó: Traducción y recepción de la literatura italiana en España e Italia en la prensa periódica durante el franquismo.

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Title: La traducción en la creación del canon poético