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VIAJES, DISCURSOS Y MAPAS

Estudios sobre la obra geográfica de Gaspar Melchor de Jovellanos

by Antonio T. Reguera Rodríguez (Author)
©2020 Monographs 540 Pages

Summary

En esta obra se expone un programa básico sobre la observación, la enseñanza y la representación del conocimiento geográfico. Un curso de Geografía promovido por Gaspar Melchor de Jovellanos, principal representante de la Ilustración española, para quien la Geografía era una ciencia útil (para la economía y la política) y una ciencia necesaria (para la vida).

Table Of Contents

  • Cover
  • Title
  • Copyright
  • Sobre el autor
  • Sobre el libro
  • Esta edición en formato eBook puede ser citada
  • ÍNDICE GENERAL
  • PRESENTACIÓN
  • 1. LA GEOGRAFÍA: INTRODUCCIÓN
  • 1.1. El contexto histórico. Razón e ilustración
  • 1.2. Un curso biográfico sobre el terreno
  • 1.3. El discurso geográfico. Complejidad y orden
  • 2. LA GEOGRAFÍA QUE SE OBSERVA: VIAJES Y DESCRIPCIONES
  • 2.1. La apología de los viajes y su cuadro general
  • 2.2. Dos viajes a Asturias, 1782 y 1790
  • 2.3. Las Expediciones de Minas y los Informes sobre el carbón de piedra
  • 2.4. El Gran Viaje de 1791
  • 2.5. Dos viajes por León y Asturias. Experiencias y materiales para un Diccionario Geográfico
  • 2.6. El debate sobre la navegación del Nalón. Minas y puertos, ríos y caminos, barcos y carros.
  • 2.7. La carretera de Pajares (Gijón–León). Breve historia de un viaje redundante, o el camino que se hacía al construirlo
  • 2.8. La minería y el Nalón. La fábrica de armas de Trubia
  • 2.9. Un Viaje ilustrado. Por la Meseta hasta La Rioja
  • 2.10. Viaje reservado a las instalaciones de La Cavada y su entorno
  • 2.11. Los viajes malditos. Mucha política, malas artes y la geografía de siempre
  • De nuevo en Madrid y en la Corte. Breve paso por el Ministerio
  • Unos días en el refugio hidrotermal de Trillo
  • El regreso a Asturias. La casa, el Instituto y los malos augurios
  • La delación, la detención y el destierro
  • 2.12. La estancia obligada en Mallorca. La isla como objeto descriptivo
  • El traslado y los recursos imposibles. Perfiles de un nuevo plan de trabajo
  • Distracción y observación en los paseos de Valldemossa. El interés de Jovellanos por la flora baleárica
  • El castillo, el cerro y sus alrededores
  • Desde el panóptico de Bellver
  • Los recorridos fugaces por la isla
  • 2.13. Los viajes del ocaso
  • Desde Barcelona a Jadraque. Un breve periodo hipocrático
  • La huida hacia el sur buscando el norte
  • El periplo final hacia el norte. Ahora sin metáfora
  • De nuevo en casa y con la educación hasta el final
  • 3. LA GEOGRAFÍA QUE SE ENSEÑA: INFORMES, DISCURSOS Y PLANES DE ESTUDIO
  • 3.1. El territorio enclasado. El Informe de Ley Agraria Preludio
  • Los antecedentes
  • Redacción y edición
  • Las líneas maestras del Plan
  • Una lectura geográfica
  • La proyección del Informe. Alabanzas, críticas y algo más
  • Apéndice. Algunos interrogantes en la relación entre Jovellanos y Cabarrús
  • 3.2. Las ciencias de la Tierra en el Plan Educativo del Real Instituto Asturiano
  • La educación. Una cuestión primera y principal
  • Los antecedentes de un Centro de formación en la región asturiana
  • La creación del Real Instituto Asturiano
  • La ordenación de las enseñanzas. El Plan de Estudios
  • Los primeros apuntes sobre los trabajos geográficos del Instituto
  • 3.3. La geografía histórica. De discurso ocasional a área de estudio
  • Los antecedentes de una gran síntesis
  • Los contenidos de la nueva disciplina
  • La proyección del Discurso. De la geografía histórica a la geografía humana
  • 3.4. Los lugares y las palabras. El primer fundamento del saber geográfico
  • El curso general de los trabajos
  • La Instrucción geográfica de 1791
  • La Instrucción para el Diccionario del Dialecto Asturiano
  • 4. LA GEOGRAFÍA QUE SE REPRESENTA: MAPAS, PLANOS Y DIBUJOS
  • 4.1. Orden y representación en la planificación de una ciudad portuaria. El Plan de Mejoras para Gijón (1782)
  • 4.2. Los mapas de los territorios de las Órdenes Militares
  • 4.3. El Plan de Extensión de Madrid
  • 4.4. Líneas de trabajo para hacer la descripción de Asturias
  • 4.5. La buena y exacta geografía de Asturias. Los Mapas Topográficos
  • 5. FUENTES DE INFORMACIÓN
  • Índice geográfico
  • Índice onomástico

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2. LA GEOGRAFÍA QUE SE OBSERVA: VIAJES Y DESCRIPCIONES

2.1. La apología de los viajes y su cuadro general

En el desarrollo de las sociedades humanas los viajes pueden responder a motivaciones muy diferentes. Pero en la segunda mitad del siglo XVIII, en el contexto ideológico de la Ilustración, se han relacionado en general con expresiones o demandas del conocimiento74. Podemos aventurar incluso que tenían un común denominador geográfico. Jovellanos los entendía como una escuela elemental de la experiencia frente a los tópicos, las simplezas o las descalificaciones. Frente a los lugares comunes o las falsas informaciones el viajero debía responder con la “apología del lugar”, que en su caso pasaba por la observación pausada y la descripción exacta, completadas a ser posible con informaciones adicionales, como textos, mapas y datos. Las condiciones para esta práctica fueron favorables durante todo el siglo XVIII, merced sobre todo a la convergencia de dos idearios, ilustración y naturalismo, y al efecto de atracción que en toda Europa ejerció el Grand Tour75.

A medida que el siglo se acercaba a su final, en las sociedades del Antiguo Régimen, estamentales y cerradas, con monarcas absolutos y despóticos e imperios insostenibles, el viaje, el viaje interior, adquiere una dimensión crítica y redentora frente al desahogo subjetivo y la curiosidad general que predominan en etapas precedentes. La crítica consiste en limpiar a la geografía de sus implicaciones ideológicas, negando, por ejemplo, que sean los suelos y la vegetación los responsables de la división de las propiedades de Asturias, o de la concentración de tierras en los cortijos de Andalucía. Y la función redentora se reconoce en la proyección de luz y conocimiento que el viaje ilustrado hace sobre el espacio interior con regiones desconocidas o atrasadas. En este contexto emerge la figura de Jovellanos para sumarse a los grandes viajeros de la Ilustración que ya conocemos: Sarmiento, Bowles, Velázquez, Ponz, Cavanilles, entre muchos otros.

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Fue Antonio Ponz, con su Viaje de España, quien implicó a Jovellanos en esta estrategia informativa. Ponz había visitado Asturias en 1772, pero su información era muy incompleta, por lo que le encarga que haga nuevas relaciones del Principado. Jovellanos responde con la redacción de una docena de Cartas y varios Apéndices que en conjunto forman el bloque denominado Cartas del viaje de Asturias (Cartas a Ponz)76. Aunque comenzó su redacción en 1782, Ponz, que murió diez años más tarde, no las utilizaría, quedando el material acumulado que Jovellanos revisó y dio a conocer como un bloque destacado en el conjunto de su obra. Para nosotros constituyen una muestra muy valiosa del Jovellanos viajero, ilustrado y crítico, que apunta ya los primeros destellos de su reformismo radical. Algunas Cartas responden al interés preferente de Antonio Ponz por el patrimonio histórico-artístico de la Iglesia, como las descripciones del convento de San Marcos de León, de la colegiata de Santa María de Arbás o de la catedral de Oviedo; pero lo que más preocupa a Jovellanos es la Asturias profunda que vive de la agricultura decreciente por la subdivisión parcelaria, la cual podría vivir de una industria nueva que aún no existía. Las descripciones de detalle, romerías, hórreos, vaqueiros de alzada, contienen igualmente referencias territoriales y ambientales de interés; y hasta en las indagaciones sobre el origen del dialecto asturiano destacan los étimos de naturaleza geográfica.

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En el Prólogo a estas Cartas, Jovellanos hizo una apología de los viajes que nos ayuda a entender este apartado de sus contribuciones a los estudios geográficos. Bajo la forma de interrogante establece el principio siguiente: “¿Hay por ventura un medio más seguro de conocer bien los pueblos y provincias de un reino, que el de ir a los lugares mismos y aplicar la observación a los objetos notables que se presentan?” No hay evidentemente margen para la discusión; de una u otra forma el encuentro con la realidad era obligado por pura necesidad científica. Pero además Jovellanos añade la necesidad de “hacer la guerra a la ignorancia y al error”; es decir, enmendar la información engañosa y corregir los tópicos o causas comunes. Por ejemplo, la idea de que Asturias era una provincia “pobre y miserable”, al igual que Galicia, por los emigrantes temporeros de una y otra que tenían que desplazarse a las capitales y provincias de la Meseta. Una “exacta descripción” de esas regiones demostraría que se trata de una percepción y un juicio equivocado. De la situación de Asturias ya se encargaba él, y para el resto formula el siguiente deseo: “¡Ojalá que hubiera una docena de hombres de provecho, que corriendo con tan loable fin nuestras provincias, enriqueciesen al público con el fruto de sus trabajos!”77. Intuimos un Jovellanos consciente de las limitaciones descriptivas de conocidos viajeros que le precedieron, los ya citados.

En cualquier caso, de la experiencia salían las conclusiones. En el trayecto Madrid-León Jovellanos hubo de atravesar el “espantoso yermo castellano”. Le impresiona sobremanera su monotonía, su simpleza y su uniformidad, alegando una buena excusa para pasar de largo: caminaba en coche, con celeridad, acompañado de otras tres personas, “embanastados en un forlán”, y sin la disposición adecuada para la observación analítica, dice78. La circunstancia podía ser a la vez oportuna disculpa y gesto de honradez intelectual; pero lo cierto es que no oculta la naturaleza del problema que para un viajero era la estructura geográfica de la Castilla extensa y profunda. Sin montes, sin árboles, sin pueblos a la vista, con horizontes interminables, sin linderos visibles que señalen la división de las propiedades…; y sin referentes, en suma, en torno a los cuales poder ordenar la observación. Entonces, el paisaje se imponía como sensación, melancólica y triste, ocultando los elementos necesarios para su descripción y estudio. Pero, con todo, no se le ocultan a los ojos del fisiócrata los silos y las bodegas, que al mismo tiempo, para la mente de un liberal, eran los terminales de un comercio que podía hacer de Castilla el emporio de España, si se añadían regadíos, canales, división de la propiedad, repoblaciones y por supuesto salidas al mar; que para él debería ser el mar de Asturias.

Tras las primeras experiencias, una secuencia de viajes encadenados durante los años ochenta y noventa le proporcionan cuantiosos materiales para sus Informes y Memorias. Con ellos elaboró igualmente discursos geográficos específicos en los que dejó constancia de la complejidad de una geografía ligada tanto a las humanidades como a las ciencias naturales. Los viajes permitían hilvanar múltiples geografías descriptivas, pero su significación dependía de que un sistema racional proyectara su luz sobre las experiencias. Así se podía entender el significado de la geografía en la historia de España, por ejemplo, o cómo la geografía podía avalar o no una jurisdicción.

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Los años de reclusión y por tanto de restricción en la libertad de movimientos marcan el contrapunto de la historia de los viajes en la vida de Jovellanos. Además, el efecto isla acentúa el sesgo que ha de tomar su vida intelectual. Es cierto que en Mallorca no le faltaron ni el contacto con personas de formación e inquietudes intelectuales similares a las suyas, ni la mayoría de los textos que deseara leer o le fueran necesarios para seguir consultando y escribiendo; pero el contacto con el mundo exterior, con esas geografías de amplitud variable que frecuentaba, quedó limitado a pequeños entornos; los de la cartuja de Valldemossa y los del castillo de Bellver, sus lugares de reclusión. Las descripciones alcanzan entonces el nivel topográfico, aparentemente acorde con su valoración histórico-artística, de la que también se ocupó. Con la libertad recuperada tras siete años de reclusión, 1801–1808, recuperó también la práctica del viaje como ejercicio intelectual. Antes de embarcarse para el regreso a la Península viajó con premura a diferentes puntos de la isla. Una última visita a amigos y bienhechores, como la que realiza a los frailes de Valldemossa, podía ser suficiente explicación; pero hay mucho más que buena educación y cortesía en estos desplazamientos. Quiso conocer la composición geográfica de la isla: la montaña, algunos valles, el mediodía, el litoral de levante, algunos puertos y bahías, como Sóller, Pollensa y Alcudia, además de la de Palma, que ya le era muy cercana. La visita al panóptico del Puig de Randa ha dado pie a un posible proyecto de descripción general de la isla ensamblando a esta visión cardinal los múltiples apuntes de descripciones particulares que tenía.

Aún le quedaban grandes viajes que realizar: Barcelona-Jadraque, Jadraque-Madrid, Madrid-Sevilla-Cádiz, Cádiz-Muros, Muros-La Coruña y La Coruña-Gijón; pero ya no eran viajes para la expansión del intelecto. En un país en guerra el intelecto se contrae atrapado por necesidades perentorias, de supervivencia. Las geografías de estos últimos trayectos eran tan interesantes como las visitadas en otras etapas de su vida, pero falla la observación. No son los viajes de búsqueda comprensiva que marcaron toda su vida precedente; son de huida, en los que Jovellanos vive preocupado, sino atormentado, por dos preguntas: ¿qué somos como país? y ¿qué podemos hacer? Poner orden en la resistencia frente al invasor desde la Junta Central y preparar la llegada de un nuevo régimen constitucional fueron sus últimas ocupaciones, pero no incluían entre sus prioridades las indagaciones geográficas. Estas se habían sucedido con continuidad y durante décadas. Trataremos de presentar una secuencia ordenada de las mismas. Finalmente, también recordaremos las geografías transitadas, pero no observadas durante esos últimos viajes citados.

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La referencia obligada para ello ha de ser el Cuadro general de los viajes. Lo destacamos de esta forma porque se ha hecho, en efecto, una relación de los mismos que al estar publicada en la última versión actualizada de sus Obras Completas debe estimarse exhaustiva y próxima a la definitiva. Esta relación incluye cuarenta y dos viajes, y el desarrollo de su contenido ha completado los tres volúmenes de Diarios que incluyen sus Obras Completas79. Sin embargo, debemos hacer alguna apostilla a este recuento. Al comenzar en 1790 deja fuera el trasiego de una vida que antes de cumplir los cuarenta y cinco años ya había sido intenso por razones de estudios y de primeras ocupaciones profesionales. Sirva como ejemplo el importante viaje, para el tema que estudiamos, de Madrid a Asturias en 1782. La relación final será por tanto más amplia, al estar determinada por la existencia de un Diario. Con todo, nuestro interés es selectivo, destacando solo aquellos viajes que generaron una información geográfica apreciable. Seguiremos la ordenación cronológica que da la propia vida.

La década de 1758–1767 está registrada en la vida de Jovellanos como la de un estudiante que se prepara para seguir una inmediata carrera eclesiástica. Gijón, Oviedo, Ávila, Alcalá de Henares y Madrid fueron los destinos de sus estancias en Colegios de la Iglesia, animados por las disputas entre regulares de las diferentes Órdenes por conseguir la hegemonía en la interpretación teológica. La filosofía natural quedaba lejos y ninguna constancia tenemos de que los desplazamientos requeridos entre dichas ciudades hubieran sido ocasión de aprendizaje. Tampoco el viaje a Sevilla en 1768 para tomar posesión de su primer destino profesional ofrece algún registro en ese mismo sentido. Pero antes de este cambio de rumbo permaneció durante casi un año en Madrid, periodo en el que se fraguó su mutación intelectual por contacto con la elite ilustrada de la capital, con nombres como Aranda y Campomanes, con sus tertulias y esferas de influencia80. Y pudo ser en estos meses cuando Jovellanos habría realizado un viaje a París; un viaje desconocido y supuesto que solo hemos visto citado, como posible, por Gaspar Gómez de la Serna81. Se basa en unos versos del poema “Historia de Jovino a Mireo” que dicen:

Desde uno al otro extremo / crucé la sabia Europa, / y al fin la hallé en los pueblos / a que uno y otro margen / del Sena dan asiento. / Con culto majestuoso / la ninfa vive entre ellos / tenida en grande estima82.

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Lo más probable es que, aun en primera persona (“crucé”, “hallé”), se refiera al propio José Cadalso, que había viajado en efecto por toda Europa y estudiado en París83.

Sí está acreditado en cambio un viaje a Asturias después de su graduación como bachiller en Alcalá, que junto con la estancia se habría prolongado desde mayo de 1765 a mayo de 1766. Ceán Bermúdez nos habla del reencuentro con la familia después de ocho años de ausencia, y de cómo Jovellanos empezó a manifestar unas nuevas inquietudes intelectuales más allá de las leyes y cánones que ocupan sus estudios en esos momentos. En las Memorias escribe: “a ruego de sus padres y hermanos…pasó a su país…, gozando de tan amable compañía, visitando mucha parte de aquella provincia y examinando sus montes, ríos, minas y producciones, causa principal de su extraordinaria inclinación a Asturias, y de las ideas que entonces comenzó a formar para su beneficencia, que más adelante pudo efectuar”84. El crédito que tiene Ceán como conocedor de la vida de Jovellanos nos permite destacar esta primera manifestación de su interés por los estudios geográficos. Sin embargo, tal interés no parece responder a ningún cálculo o previsión por este tema; más bien se trataba de la curiosidad que despertaba la propia observación de la naturaleza, que prima facie se presentaba como realidad geográfica. Sí revelaba, en cambio, el proceder de quien camina en busca de la ilustración, y al mismo tiempo, de su mano, porque la va encontrando.

De la larga estancia sevillana, durante la década 1768–1778, cabría esperar una mayor progresión en esa línea de trabajo que de momento solo le había suscitado el paisaje asturiano. Parece improbable que siendo discípulo y amigo de Pablo de Olavide se redujera su colaboración a la presencia en las animadas tertulias del Alcázar, la residencia del asistente. La estructura de la propiedad en el campo andaluz de la que Jovellanos tomó nota, al igual que los planes de reforma agraria de Olavide, pedían conocimientos geográficos amplios. Y otro tanto cabe decir de los proyectos y trabajos promovidos por la Sociedad Económica de Amigos del País de Sevilla, de la que Jovellanos fue su principal animador desde su creación a finales de 1777. Sin remedio el desconocimiento fomenta los supuestos.

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José Miguel Caso, el biógrafo que más información maneja sobre la vida de Jovellanos, concluye el relato sobre su etapa sevillana con las siguientes palabras: “es imposible determinar los viajes que Jovellanos realizó por diversas provincias y lugares de la Andalucía occidental. Sabemos con seguridad que estuvo en Cádiz, pero es muy posible que visitara y conociera directamente otros muchos lugares correspondientes a la jurisdicción de la Audiencia de Sevilla. Esto le permitió un conocimiento bastante directo de una serie de problemas, sobre todo económicos, de toda esa zona”85. Cuando abandona Sevilla camino de su nuevo destino en Madrid lo hace en medio de sonoros lamentos que anuncian dos ausencias: la del paisaje y la de los amigos. Iniciado el viaje, rápidamente las intuye: ¡Ay cuán raudamente me alejan las veloces mulas de tu ribera, oh Betis deleitoso! Pero en la misma Epístola a sus amigos de Sevilla, de donde proceden estos versos, hizo sitio en otro tramo del camino para enfrentarse a la razón geográfica, recordando la labor de su amigo Olavide en las nuevas poblaciones de Sierra Morena: “mil pueblos que del seno enmarañado de los Marianos montes, patria un tiempo de fieras alimañas, de repente nacieron cultivados, do a despecho de la rabiosa envidia, la esperanza de mil generaciones se alimenta”86.

Jovellanos llegó a Madrid en octubre de 1778 para ocupar una plaza de alcalde de Casa y Corte; lo hizo precedido de un prestigio intelectual, “talento y buenas prendas” lo llama Ceán87 que muchos se apresuraron a reconocer. El primero fue el duque de Alba, que tras un viaje a Sevilla meditaba reclamarlo para el Consejo de Indias, del que era presidente88. Fue introducido en las principales tertulias de la capital; pero la prueba más fehaciente del interés por su presencia la dan las Academias. En los tres años siguientes, 1779, 1780 y 1781, será nombrado académico, en este orden, en la Academia de la Historia, Bellas Artes y Lengua. La Matritense, la Sociedad Económica de Amigos del País de la capital, le había nombrado socio de la misma cuando aún estaba en Sevilla. Todo apuntaba hacia una vida de gran acomodo en las altas esferas de la política y de la intelectualidad. Sin embargo, en abril de 1780 se produce un cambio en su vida profesional, tal vez el giro más importante en toda su vida después de haber abandonado la carrera eclesiástica; ingresará como ministro togado en el Consejo de las Órdenes Militares, dejando la plaza de alcalde. Y en esto consiste el giro: como nuevo consejero de Órdenes, su vida profesional quedará abierta a los viajes y a las comisiones sin interrupción. Entonces, el contacto con la realidad geográfica será permanente, convirtiéndose su escrutinio y su comprensión en algo más que una mera conveniencia.

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Principales viajes de Jovellanos

FECHAS DESPLAZAMIENTOS( ⃰) MOTIVO PRINCIPAL
II-X/1782 Madrid-León-Asturias-Galicia-Madrid Comisión caminera
IV-VIII/1790 Madrid-Salamanca Visita a Colegios de órdenes Militares
VIII-IX/1790 Madrid-Gijón Comisión carbonera
IX-X/1790 Gijón-Llanes-Avilés-Oviedo. Valdesoto 1.ª, 2.ª y 3.ª Expedición de Minas
VIII-IX/1791 Gijón-San Sebastián-Valladolid-Salamanca Comisión mineralógica, industrial y otras
VI-VIII/1792 León y Asturias Comisiones varias
XI-XII/1793 Gijón-Pajares Comisión caminera. Camino Gijón-León
IX/1794 Gijón-Luanco Informe sobre fábrica de armas
III/1795 Gijón-Cangas de Tineo Informe sobre fábrica de Trubia
IV-VII/1795 Gijón-Burgos-La Rioja-León “Viaje artístico”.
VI/1796 Gijón-Luanco Inspección carretera de Avilés
VI/1797 Gijón-Pravia Navegación del Nalón
VIII/1797 Gijón-Trubia Visita reservada a la fábrica de Trubia
VIII-X/1797 Gijón-Santander-Bilbao Comisión secreta a La Cavada
XI/1797 Gijón-San Lorenzo del Escorial Toma de posesión como ministro
VIII-X/1798 Madrid-Gijón-Trillo Cese en el Ministerio
III-IV/1801 Gijón-León-Barcelona-Mallorca “Camino del destierro”
III-V/1808 Bellver-Puerto de Sóller Viajes por la isla de Mallorca
V-IX/1808 Barcelona-Jadraque Regreso a Asturias
IX/1808-I/1810 Madrid-Isla de León Huida hacia el sur de la Junta Central
II-III/1811 Cádiz-Muros Regreso a Asturias
VII-VIII/1811 Muros-La Coruña-Gijón Regreso a Asturias
XI/1811 Gijón-Puerto de Vega Huida por la ocupación francesa

(*) En unos casos se incluye solamente el origen y el destino. En otros, también el viaje de vuelta, si se acredita un itinerario diferente de interés.

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2.2. Dos viajes a Asturias, 1782 y 1790

Entre los viajes que hemos de enumerar por su interés geográfico destaca en primer lugar el realizado a Asturias en 1782, entre los meses de marzo y octubre. La relación del mismo aparece convenientemente fraccionada, destacando así los objetivos múltiples que Jovellanos se propuso o hubo de cumplir. Podemos establecer el siguiente orden:

Trayecto Madrid-León. El destino era el convento de San Marcos, debiendo asistir Jovellanos como consejero de Órdenes a la elección del Prior. Nos dejó, antes de llegar a León, su visión contrariada y pesimista del paisaje castellano, desde Guadarrama hasta el Esla, algunos de cuyos detalles ya hemos anotado con anterioridad. Sin embargo, frente al pesimismo, que lo era de la inteligencia, Jovellanos enfrenta el optimismo de la voluntad, manifestada en forma de planes para la economía de Castilla. Las ideasguía eran la división de la propiedad, la agricultura de regadío y los caminos y canales para la salida de sus productos. En cada provincia o ámbito comarcal las Sociedades Económicas de Amigos del País debían ser las principales instancias promotoras. La de León se estaba gestando en esos momentos, reuniéndose Jovellanos con un grupo de prohombres locales para adelantar su nacimiento. La Descripción del convento de San Marcos era un encargo concreto de Antonio Ponz con el que Jovellanos colaboraba, como ya sabemos, para completar su Viaje de España, dedicado principalmente al inventario del patrimonio eclesiástico. Durante la estancia en León compuso igualmente la Epístola a Batilo, una descripción de la contigua vega del Bernesga en la que Jovellanos azuza la rivalidad estética entre el arte y la naturaleza:

“Verdes campos, florida y ancha vega, / donde Bernesga próvido reparte / su onda cristalina; alegres prados, / antiguos y altos chopos, que su orilla / bordáis en torno. ¿Ah, cuánto gozo, / cuánto a vuestra vista siente el alma mía! /……/ ¿Y hay quien, necio, / del arte las bellezas anteponga, / nunca de ti, oh Natura, bien copiadas, / a ti, su fuente y santo prototipo?”89.

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De León a Gijón. Una comisión caminera justificaba la prolongación de este viaje hasta Asturias. Era inevitable entrar en el asunto, muy discutido en esos años, del trazado que debería seguir el camino real entre Asturias y Castilla. De las propuestas para cruzar las montañas leonesas, por el occidente, por el oriente y por el centro, se va imponiendo esta última, la más recta, siguiendo el valle del Bernesga hasta el puerto de Pajares, Oviedo y puerto de Gijón. Jovellanos califica el paso de Pajares como “el más franco y suave de todo el Principado”, siendo “el único de Asturias que queda transitable en el rigor del invierno, hallándose entonces todos los demás como más altos y ásperos, cubiertos de nieve”. Como en ocasiones también quedaba neutralizado por este rigor invernal, los vecinos de Pajares contribuían con el servicio de la espala para su habilitación90. Pero el encargo preciso que recibe Jovellanos es el de iniciar las obras del tramo del camino entre Oviedo y Gijón. Existía ya la redacción de un proyecto con firma facultativa, pero el Consejo de Castilla que lo había aprobado le pide que disponga y organice el comienzo de las obras, incluyendo los arbitrios para su financiación. Ceán nos da los siguientes detalles sobre esta obra: “buscó el arquitecto más acreditado del país, y a su vista y consejo señaló la dirección recta y cómoda que debía llevar. Nivelaron ambos el terreno y calcularon el coste que podría tener. Después de cotejado con el producto de los arbitrios, formó don Gaspar una sencilla y clara instrucción para el orden y gobierno que se había de observar en su construcción”91. Los trabajos comenzaron a la vez en ambas ciudades.

Details

Pages
540
Publication Year
2020
ISBN (Hardcover)
9783631842089
ISBN (PDF)
9783631842515
ISBN (ePUB)
9783631842522
ISBN (MOBI)
9783631842539
DOI
10.3726/b17870
Language
Spanish; Castilian
Publication date
2021 (April)
Keywords
Descripciones Geográficas Economía Política Ilustración Mapas Topográficos Territorios Ordenados
Published
Berlin, Bern, Bruxelles, New York, Oxford, Warszawa, Wien, 2020. 540 p., 2 tablas.
Product Safety
Peter Lang Group AG

Biographical notes

Antonio T. Reguera Rodríguez (Author)

Antonio T. Reguera Rodríguez es catedrático de Geografía Humana de la Universidad de León (España). Sus investigaciones y publicaciones se han centrado en temas relacionados con la historia de la geografía y de la cartografía.

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