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Espectáculo de frontera y contranarrativas audiovisuales

Estudios de caso sobre la (auto)representación de personas migrantes en los dos lados del Atlántico

by Mar Binimelis-Adell (Volume editor) Amarela Varela-Huerta (Volume editor)
Monographs XIV, 172 Pages

Summary

Este libro busca articular un conjunto coherente de saberes, análisis de casos concretos de representación y autorepresentación mediática de la movilidad humana. Se indaga en materiales audiovisuales que reflejan las desigualdades geopolíticas, al tiempo que las particularidades de países emisores, de tránsito y receptores de personas migrantes y refugiadas. Se pone especial atención al eje hispánico-Atlántico y a las fronteras existentes en Europa y América. Además, a lo largo del libro, se atiende particularmente y autorepresentaciones alternativas y críticas que construyen imágenes sobre la migración, el desplazamiento y el refugio que interseccionan con elementos de desigualdad como son el género o la raza entre otros. Representaciones que desafían las narrativas con las que se les miserabiliza o criminaliza, cobrando sentidos distintos a los que ofrecen las representaciones hegemónicas y agenciándose de formas diversas y disruptivas.

Table Of Contents

  • Cubierta
  • Título
  • Copyright
  • Sobre el autor
  • Sobre el libro
  • Esta edición en formato eBook puede ser citada
  • Tabla de Contenidos
  • Lista de Figuras y Tablas
  • Agradecimientos
  • 1. Narrativas que agrietan muros (Mar Binimelis-Adell y Amarela Varela-Huerta)
  • 2. El espectáculo fronterizo en Melilla. Un sesgo de género (Lorenzo Gabrielli)
  • 3. Juego de espejos: el Ecuador migrante en documentales (María Cristina Carrillo y Gioconda Herrera)
  • 4. Hackeo de la frontera en Tarajal (Eva Woods Peiró)
  • 5. Imágenes disidentes y feminización de la migración (Nieves Limón)
  • 6. Remediando la frontera digital: los vídeos migrantes (Irene Gutiérrez)
  • 7. (Auto)representaciones cinematográficas desde Puelmapu (Tamara Moya )
  • 8. Colaboración artística en campamentos de refugiados (Isolina Ballesteros)
  • Semblanzas

Lista de Figuras y Tablas

Figuras

Figura 2.1 – Portada de La Razón (19 de marzo de 2014)
Fuente: La Razón, 19 de marzo de 2014. Copyright 2014, La Razón.

Figura 2.2 – Foto publicada en El País (1 de noviembre de 2014)
Fuente: Antonio Ruiz, El País, 1 de noviembre de 2014. Copyright 2014, Antonio Ruiz.

Figura 2.3 – Portada de El País (29 de mayo de 2014)
Fuente: El País, 29 de mayo de 2014. Copyright 2014, El País.

Figura 2.4 – Foto de Mireille, El País (28 de abril de 2014)
Fuente: Ignacio Cembrero, El País, 28 de abril de 2014. Copyright 2014, Ignacio Cembrero / Caminando fronteras.

Figura 2.5 –Foto de Astan Traoré, El País (29 de mayo de 2014)
Fuente: Toñy Ramos, El País, 29 de mayo de 2014. Copyright 2014, Toñy Ramos.

Figura 3.1 – Fotograma del documental Bienvenido a tu familia
Fuente: Diana Urresta, Dominio Digital, 2009. Copyright 2009, Bienvenido a tu familia, Dominio Digital.

Figura 3.2. Fotograma del documental La Churona
Fuente: Edu León, Corporación Ecuador para Largo, 2010. Copyright 2010, La Churona, Corporación Ecuador para Largo.

Figura 3.3 – Fotograma del documental El Grill de César
Fuente: Ricardo Bohorquez, Filmtank-Reckfilm, 2013. Copyright 2013, El grill de César, Filmtank-Reckfilm.

Tablas

Tabla 2.1 – Análisis del contenido y efectos de las fotos. Elaboración del autor, sobre la base del marco analítico de Bleiker et al. (2013)

Tabla 3.1 – Listado de películas de ficción y documental que tienen como tema principal a la migración internacional ecuatoriana.
Fuente: Elaboración de las autoras

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Agradecimientos

Agradecemos sinceramente a nuestras colegas que escribieron sus capítulos en medio de la crisis social y sanitaria que se desató de golpe, en pleno desarrollo de este trabajo. Encontraron el tiempo y la ilusión para hacerlo y sacar adelante este esfuerzo colectivo. Agradecemos al equipo editorial de Peter Lang el interés y la ayuda material para publicar este libro. También a nuestro grupo del proyecto de investigación “Cartografías del Cine de Movilidad en el Hispánico Atlántico” (CSO2017-85290-P) por todas sus aportaciones intelectuales y por ofrecernos el contexto para desarrollar esta línea de trabajo. Desde el marco de este proyecto se han realizado aportes financieros que queremos, asimismo, reconocer. Nos gustaría dar las gracias al fotógrafo Bruno Gallardo, autor de la portada, por su disposición a colaborar en todo momento y su implicación. Una mención especial es para nuestros hijos Jan, León Keyem, Eric y Mariana Amal y nuestros compañeros Jorge y David. Por último, nos agradecemos la una a la otra por lo que aprendemos juntas.

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1. Narrativas que agrietan muros1

Mar Binimelis-Adell y Amarela Varela-Huerta

Universitat de Vic-Universitat de la Catalunya Central y Universidad Autónoma de la Ciudad de México

Mutando con el mundo y habitando un presente incierto atravesamos este tiempo

Elaboramos esta introducción en los días marcados por esta nueva normalidad que se ha instalado a escala global desde marzo de 2020, mediadas por el diálogo virtualizado de los dos lados del Atlántico y durante un confinamiento que nos ha atravesado el cuerpo y la experiencia, que ha transformado nuestras formas de socialización y el ejercicio de nuestra profesión. Desde ahí escribimos, ejerciendo en simultáneo muchos más roles que los que ya performábamos antes del COVID-19, atentas a las noticias y redes sociodigitales y escuchando el ruido de la calle como alegorías de otros tiempos. Así, trabajamos en los capítulos de este libro, los discutimos en colectivo, tejemos hipótesis comunes en medio de la incertidumbre, el miedo, la vulnerabilidad, reorganizando nuestra vida cotidiana según el semáforo epidemiológico, ejerciendo solidaridad con nuestros entornos familiares, barriales, laborales, al mismo tiempo que somos abrazadas por ellos.

Todas estas experiencias se nos corporeízan mientras reflexionamos y analizamos las formas en que las personas migrantes, refugiadas, deportadas, desplazadas forzadas y las retornadas por decisión propia, transitan vivencias atravesadas estructuralmente por todos los estados arriba trazados, más el terror contra los pueblos en movimiento. Un terror que además de la inseguridad, el temor y el desasosiego que padecen quienes lo viven en primera persona, se produce ante una amplia tolerancia social frente a la violencia ←1 | 2→institucional sostenida por una compleja jerga legal vinculada a la extranjería, entre otros elementos coercitivos y discursivos.

En este contexto sociohistórico es que compusimos este libro. Con este libro proponemos, específicamente, pensar en el papel que las representaciones audiovisuales tienen en ese proceso de generación de terror y permisividad social pero, fundamentalmente, ponemos el foco en representaciones que proponen miradas alternativas, críticas y diversas en torno a esos desplazamientos de personas. Este volumen reúne diversos estudios de caso que contribuyen a mostrar estas otras formas de representar y de representarse —formas variadas que incluyen desde películas y documentales hasta fotografías, pequeñas piezas audiovisuales, obras teatrales, poéticas y artísticas y autograbaciones realizadas con el teléfono móvil— que muestran múltiples formas de luchar en lo cotidiano y buscar una vida vivible y que se pueda celebrar.

Con esta publicación, curada y escrita a muchas manos, queremos ampliar y complejizar las perspectivas que, desde la academia, los medios de comunicación y artísticos, el activismo y la docencia, buscan desbordar el voyerismo de solo observar la realidad desgarradora de la migración aportando pistas que agrieten y transformen los ‘modos de ver’ (Berger 2005 [1972]). Perspectivas que dignifiquen las vidas y los derechos de las personas migrantes y refugiadas, que aporten otra sintaxis a las narrativas vigentes.

A lo largo de los diversos capítulos que reúne este ejercicio se analizan los audiovisuales contemporáneos en cuanto formas de comprender, narrar y representar las realidades de los seres humanos que ejercen su agencia política al migrar de un territorio donde ya no pueden quedarse, para reinventarse ellos mismos, a las sociedades que dejan y a las que llegan y habitarán en términos políticos, sociales y culturales. Quisiéramos ofrecer un marco para pensar los regímenes fronterizos, amalgamando la reflexión en ese ámbito con la discusión vigente en torno a las políticas de representación audiovisual. Para hacerlo integramos aportaciones desde campos diversos como la etnografía, los estudios fílmicos, de las migraciones, feministas, la perspectiva transnacional, el análisis de contenido o los Black Studies entre otros, dependiendo del capítulo. Este libro es pues un telar de perspectivas teóricas y campos de estudio, de apuestas por un activismo epistemológico que quiere desnormalizar las violencias contra las personas migrantes y refugiadas y poner de relieve otras formas de representarlas.

En este proceso de tejer comprobamos que la convergencia entre el estudio de las migraciones y el de las producciones audiovisuales y mediáticas en que éstas son representadas para terminar dando forma a imaginarios sociales es un área donde aún falta mucho por hacer. En todo caso, entre quienes firman los capítulos de este libro hay quienes, teniendo una extensa trayectoria ←2 | 3→en el estudio de los procesos migratorios (por ej. Herrera 2013, 2014, Herrera et al. 2018; Carrillo y Cortés 2008) y de borderización (por ej. Gabrielli 2017; Ferrer-Gallardo y Gabrielli 2018; Serón y Gabrielli 2019) o en torno a los audiovisuales (por ej. Woods 2005, 2015, 2018), se han sumergido de pleno en el análisis de la encrucijada propuesta en este libro. Hay quienes ya habían estado indagando y publicando en esta línea, tendiendo hilos que aquí recogemos (por ej. Ballesteros 2005, 2012, 2016; Carrillo 2010) y quienes están trabajando sobre objetos de estudios y enfoques epistemológicos situados en esta convergencia y que nos interpelan desde posicionamientos diversos y sugerentes como puede ser el análisis de la circulación de formatos multimediables que retratan a las comunidades migrantes (por ej. Limón y Moya 20202). Por otra parte, las editoras de este libro, —una proveniente del campo de los estudios fílmicos y mediáticos y la otra del ámbito de las migraciones—, también llevamos tiempo tejiendo un diálogo a partir de nuestras perspectivas y bagajes. Hemos publicado en torno a la triada género-migración-representación mediática (2020) y hemos presentado los avances de este proyecto de largo aliento en múltiples foros, congresos y seminarios celebrados a lo largo de los últimos años a ambos lados del Atlántico3.←3 | 4→

Más allá de quienes participamos en este volumen, han sido muchas las aportaciones que nos han nutrido en este tiempo de exploración y discusión colectiva y que sondean en la representación mediática del cruce de fronteras o de territorios implicados en procesos de borderización. Se han publicado obras de interés en el campo del análisis cinematográfico que han abordado cómo los migrantes son representados en determinada cinematografía nacional, poniendo atención a grupos específicos y atendiendo, simultáneamente, a elementos de género (Santaolalla 2005; Kealhofer-Kemp 2015). Por otro lado, el trabajo sobre los documentales de la frontera hispano-marroquí de Cerdán y Fernández-Labayen (2015) plantea vías para entender estas producciones como mediaciones tecnológicas, sociales y políticas entre las experiencias de migrantes y espectadores. El volumen editado por Domínguez-Ruvalcaba e Ignacio Corona (2010) examinó representaciones de la violencia de género en la frontera norte de México e incidió en los vínculos de estas representaciones simbólicas con lo estructural, aspecto que nos parece sumamente relevante. Con respecto a la cuestión interseccional, elemento que, como se abordará más adelante estará bien presente en el conjunto de capítulos, vale la pena destacar la publicación editada por Georgiou (2012) que aborda cómo los medios reflejan y construyen articulaciones entre identidades étnicas, de género y de ciudadanía.

También pensamos que es importante traer a colación artículos que analizan cómo el género en la migración opera como un elemento mediático y mediado —sobre el que se interviene mediáticamente— (Oloruntoba et al. 2018; Lynes 2018). En este mismo sentido, recuperamos el trabajo de Parrini (2018) sobre una antropología del deseo, que lee desde una perspectiva benjaminiana la vulnerabilidad de habitar un cuerpo en tránsito. En él se atienden las relaciones de género y las alianzas estratégicas que se celebran entre cuerpos que, entre sí, se importan unos a otros, aunque sean producidos discursivamente como desechables.

Estos y muchos más textos que por cuestiones de espacio no alcanzamos a mencionar, proponen una discusión a la que Espectáculo de frontera y contranarrativas audiovisuales. Estudios de caso sobre la (auto)representación de personas migrantes en los dos lados del Atlántico quiere contribuir. Las aportaciones que reúne, en conjunto, dan cuenta de las desigualdades geopolíticas y de las particularidades de los países emisores y receptores. Se pone especial atención al eje hispánico-Atlántico y las fronteras existentes en Europa y América. Centramos en este eje nuestra mirada porque ahí estamos ←4 | 5→afincadas las personas que escribimos este libro, ahí tenemos nuestras redes académicas y los contextos que hemos estudiado, pero suponemos que algunas de las hipótesis y líneas de fuga de este trabajo bien podrían adaptarse a otros contextos.

Tenor de tragedia, de ruptura y crisis en el espectáculo de representar los procesos migratorios en los dos lados del Atlántico

Las narrativas dominantes sobre el cruce de fronteras y espacios o procesos de borderización, además de visibilizar la movilidad humana que se produce entre países, operan como un espectáculo fronterizo (De Genova 2013; Cuttitta 2012) que ayudan a la producción de imaginarios sociales sobre la migración, el refugio, el asilo y, en general, sobre el desplazamiento humano contemporáneo. Esto es porque, por investigaciones previas de este equipo (Binimelis-Adell y Varela Huerta 2021), pero también de otros colegas (ej. Domínguez-Ruvalcaba y Corona, 2010) sabemos que la representación massmediática de las personas migrantes y refugiadas tiende a la homogeneidad y al arquetipo vigente en cada contexto y se construye a través de imágenes que se repiten una y otra vez (mexicanos que atraviesan el desierto, centroamericanos subidos en el tren apodado ‘La bestia’, africanos que saltan las vallas de Ceuta y Melilla o que navegan, e incluso, se ahogan en el Mediterráneo). Aunque estas imágenes presentan especificidades dependiendo del contexto y de los seres que lo transitan en cada caso, las lógicas que rigen su formación y algunas de sus características pueden coincidir. Se los muestra como un sujeto colectivo en representaciones genéricas que levantan la sospecha hacía el out-sider (Ritaine 2009) y en las que intervienen —bien por su presencia reiterada, bien por su ausencia— elementos de género y otros ejes susceptibles de generar desigualdades superpuestas como pueden ser la etnia, la raza, el origen cultural o su pertenencia y afiliación a comunidades religiosas (Oloruntoba et al. 2018).

De ahí que el libro parta de la investigación de Lorenzo Gabrielli en la que el autor analiza las representaciones fotográficas de la frontera de Melilla en la prensa española para comprender cómo estas narrativas visuales participan del espectáculo de la frontera, subyaciendo en su encuadre selectivo la hipervisibilidad de algunos cruces y un sesgo de género muy relevante. Mediante el escrutinio de estas imágenes y a través de entrevistas con fotógrafos que narran las condiciones sociales de producción de dicha representación massmediada, Gabrielli nos ofrece una perspectiva compleja desde la cual comprender el escenario de ese lado del Atlántico y del lado de la frontera receptora de las personas migrantes.←5 | 6→

Isolina Ballesteros, también recoge y explora la idea de que las fronteras tienen una función performativa, de espectáculo, con el que se atenúan los temores sociales y se protege a los Estados y su identidad en el terreno de lo simbólico pero a costa de instigar la xenofobia. En sus palabras: “Refugiados e inmigrantes conjuran el espectro de todas las fuerzas globales temidas, son el blanco visible en el cual descargar el miedo”, hipótesis aplicable a los dos espacios fronterizos, a orillas del Mediterráneo, en los que sitúa su trabajo, Lesbos y la frontera sur de España.

Sin dejar la frontera hispano-marroquí, Eva Woods refuerza en el capítulo que escribe la idea de espectáculo construido en torno a la migración, enfatizando cómo la lógica fronteriza se expande y opera más allá de su límite territorial específico, en un análisis que no evita señalar responsables. En este sentido, la autora señala —en referencia a los hechos de la playa de Tarajal, en Ceuta, donde la noche del 6 de febrero de 2014 al menos 15 migrantes murieron al ser repelidos por la Guardia Civil española—: “las fuerzas de seguridad, respaldadas por el Estado, negaron la violación de cualquier ley y determinaron que la frontera podría ubicarse según sus propósitos. Los medios de comunicación dominantes se adhirieron a esta lógica de la impunidad, contribuyendo asimismo a la construcción, sin tapujos, de una realidad alternativa, en la que la muerte del migrante se niega al tiempo que se visibiliza”.

Para comprender de qué forma dialogan las realidades migrantes y las narrativas con que se representan para el gran público del otro lado del océano, Gioconda Herrera y María Cristina Carrillo Espinosa, siguen adentrándose en la construcción de lo que venimos llamando el espectáculo fronterizo. Las autoras analizan seis documentales sobre la migración internacional de ecuatorianos/as como estudios de caso concretos para reflexionar sobre cómo esta representación de la migración refleja una serie de tensiones presentes en la sociedad ecuatoriana relacionadas con los sentidos de pertenencia nacionales, las cambiantes configuraciones familiares y, de nuevo, las identidades de género. Con su capítulo, Herrera y Carrillo plantean que la representación fílmica del desplazamiento humano constituye un producto cultural fundamental para reconocer cómo los territorios expulsores —las autoras siempre lo anclan a Ecuador, si bien podría extenderse a Latinoamérica—, son/somos sociedades atravesadas por la migración y, por lo tanto, la tienen/tenemos incorporada en el imaginario como crisis, como ruptura familiar y como tragedia nacional.

El capítulo que escribe Tamara Moya presenta un caso bien particular al estudiar autorrepresentaciones cinematográficas de las realizadoras mapuches Myriam Angueira y Claudia Curaqueo, en un análisis que reivindica una “epistemología del sentir situada” en el espacio audiovisual mapuche en ←6 | 7→Argentina. Un contexto en el que los pueblos originarios “fueron ubicados en el imaginario colectivo en un tiempo anterior a la humanidad y extranjerizados en sus propios territorios”. El espectáculo fronterizo toma aquí formas singulares pero resuena la misma canción que en las otras situaciones descritas en el resto de capítulos; determinadas comunidades tienden a incluirse en las reiteradas y reiterativas narraciones sociales como otredades simbólicas.

El tenor de tragedia, de ruptura y crisis asociadas a la forma espectacularizada en la que se tienden a representar los procesos migratorios y los procesos de borderización expandidos define lo que Bauman llamó ‘las consecuencias humanas de la globalización’ (1999). Este es el escenario necropolítico que atraviesa el libro como cuestión de fondo. Pero, insistimos, esta publicación parte de la apuesta por poner en duda estas representaciones mayoritarias y de preguntarnos cómo se están generando y complejizando ‘modos de ver’ alternativos y diversos en las que los migrantes se muestran como actores políticos, tanto de forma individual como colectiva y transforman dicho escenario. El observar estas otras representaciones amplía y diversifica lo representado pero, además, el hacerlo, al mismo tiempo, nos permite ahondar en la comprensión de las narrativas dominantes. Así, los procesos de investigación narrados en este volumen pueden servir para profundizar en comprender cómo operan dichas narrativas dominantes, evaluando sus efectos en actitudes sociales hacia las comunidades representadas e identificando los agentes que intervienen en su construcción, las legitiman o son beneficiados en este proceso.

De este modo, el observar estas otras representaciones puede ser una herramienta más para agrietar el espectáculo de frontera, hackearlo, según propone Eva Woods. O para ejercer “activismo mediático” como plantea en este volumen Nieves Limón.

Hackeando el espectáculo necropolítico y proponiendo otros modos de ver

Representaciones que ponen en duda. La carga política

Estas representaciones y autorrepresentaciones críticas o alternativas en torno a la experiencia de desplazarse y sobrevivir o morir en el proceso pueden interpretarse como prácticas de resistencia que son susceptibles de abonar otros imaginarios más complejos, diversos y vitales, en torno al fenómeno migratorio. Con este libro proponemos que estudiarlas puede ayudar a comprender la migración como un hecho social total (Sayad 2010) que define al neoliberalismo contemporáneo y da visibilidad a subjetividades contemporáneas ‘en fuga’ (Mezzadra 2005) y en pugna por ser reconocidas y reconocerse en términos políticos. En este sentido, este esfuerzo intelectual forma parte ←7 | 8→también de pensar las luchas migrantes, de personas refugiadas, desplazadas o en tránsito, como relatos políticos que engrosan nuestra imaginación sobre el concepto de ciudadanía moderno liberal.

Con frecuencia la carga política de las luchas migrantes es latente, como en el acto mismo de atravesar solos o en grupo y sin permiso las líneas fronterizas con el mero objetivo de mejorar las condiciones de vida. Al ser representadas, al darles forma de pieza audiovisual y situarlas en el terreno de lo simbólico, al ponerlas a disposición de los públicos en circuitos determinados (a lo que nos referiremos más adelante en esta introducción), o cuando se piensa en ellas —como hacen los autores que escriben en este libro— es cuando se desvelan con fuerza los posicionamientos ideológicos y políticos que entrañan.

En estas páginas se analizan imágenes que desafían las narrativas con las que se miserabiliza o criminaliza a personas migrantes, refugiadas y desplazadas. Imágenes que cobran sentidos distintos a los que ofrecen las representaciones hegemónicas no solo para las audiencias, sino para quienes son representados/as. Narrativas que ponen en duda, agenciándose de formas diversas y disruptivas y que, al resemantizar sus éxodos, dignifican sus movilidades y subjetividades, convirtiendo el estigma en identidad política: ser migrantes y refugiados que buscan preservar la vida (Varela y McLean 2019).

Por ejemplo, Nieves Limón, analiza el relato multimodal “Butterfly in the Desert” de la plataforma/proyecto documental Immigrant Nation Media (INM). Su protagonista, la mexicana Lucila Camacho, migrada a Estados Unidos, es quien “[…] desde el comienzo del relato [es] mostrada como catalizadora de la huida y, por tanto, la tabla de salvación de su familia: la mujer que toma conciencia de su situación, que debe operar una negociación personal para dar con una solución, la que organiza la escapada y la que, en último término, rescata a una parte de su familia. Por eso, en esta historia también asistimos al retrato de la subversión y resistencia ante un destino que parecía estar escrito”. Un retrato de subversión y resistencia que toma entidad al ser grabado e insertado en una plataforma cuyo objetivo es, precisamente, dar cabida y proyección a las voces migrantes para incoporarlas a los imaginarios colectivos.

Por su parte, el proyecto plástico Las lágrimas de África: La valla. 100 artistas en la frontera sur, coorganizado por Amparo Climent y Concha Mayordomo (2014), y la acción poética y texto colectivo El Gran Poema de Nadie en Lesbos (2015) de Dionisio Cañas analizados por Isolina Ballesteros “proponen la creatividad y la práctica artística como formas de resistencia subjetiva y colectiva”. Tal y como interpreta Ballesteros, en estos proyectos tiene lugar “[l]‌a creación de comunidades donde prevalece la ética, se rechaza la biopolítica y se fomenta la expresión artística compartida deshace el estatus ←8 | 9→de vida desnuda reducida a mero cuerpo biológico en los refugiados, restaurando su dignidad humana y enfatizando su singularidad e individualidad”. Es, por tanto, en el proceso mismo de generar el relato, al reunirse las voces migrantes en una obra artística, cuando se hace evidente el discurso y el contenido ideológico que la mera condición de migrante contiene.

En el análisis de Tamara Moya sobre el trabajo de la cineasta mapuche Claudia Curaqueo se aborda abiertamente la posibilidad de generar contraimágenes con las que disputar el control de ciertos imaginarios desde la subalternidad. La autora lo hace poniendo (como Ballesteros) el acento en el elemento colectivo de la propuesta. La toma de consciencia de ser una colectividad se concibe como la herramienta que permite, al mismo tiempo, distinguir y reivindicar las particularidades de las personas representadas. En el documental Pu lof weichan kuramapu mu (2017), en cuyo guion participó toda la comunidad de Cushamen, en la Argentina mapuche, se emplea una voz encarnada que usa la primera persona del plural. Desde el nosotros se sitúan en el centro del relato las actividades de subsistencia propias de la comunidad mapuche, así como las de ocio y cuidados alineándose manifiestamente en el discurso del Buen Vivir.

Las intersecciones

Para continuar hackeando las narrativas hegemónicas, en este volumen colectivo se atiende particularmente a representaciones alternativas que construyen imágenes de personas migrantes o buscadoras de refugio en espacios fronterizos que interseccionan además con cuerpos racializados, feminizados, empobrecidos…

Hondagneu-Sotelo denunciaba la ausencia de este enfoque dentro de los estudios de la migración desde una perspectiva de género (2018). Una ausencia que autoras como Pedone y Gil (2008), Herrera (2007), Monzón (2006), Ariza (2000), Royo Prieto et. al. (2017), Palmary et al. (2013), Binimelis-Adell y Varela Huerta (2021) y Willers (2016) han tratado de subsanar. Con este mismo ánimo, diversos capítulos de este libro permiten visualizar ejes de desigualdad por razones de género, de raza, de edad o de clase social, entre otros, que interseccionan con la migración desde puntos de vista diversos. Esto nos ofrece una panorámica mucho más compleja y completa del fenómeno migratorio actual.

Eva Woods, mediante la teoría de los Black Studies de Mbembe y Sharpe, subraya “que la raza es determinante para el mantenimiento de la frontera colonial de Ceuta, donde la excepcionalidad permite la impunidad y la hipervisibilidad racial justifica su ulterior encierro”. Desde un enfoque manifiestamente antirracista pone de relieve la centralidad de este elemento en el modo ←9 | 10→en que operan las prácticas del Estado frente a la migración al escrutar cómo el documental Tarajal. Desmontando la impunidad en la frontera sur (Artigas, X. y Ortega, X. 2016) retrata y pone en cuestión el discurso oficial en torno a la cuestión.

Por su parte, la aportación de Nieves Limón nos acerca al trayecto de las mujeres migrantes y a sus problemáticas específicas al estudiar producciones fotográficas y audiovisuales que se alejan de su habitual representación como víctimas para adentrarse en relatos que se proyectan como “territorios de resistencia” desde su especificidad de género. Ser mujer se vuelve especialmente relevante para comprender los motivos del éxodo, entre los que destacan los que tienen que ver con violencia patriarcal y machista (Arriola Vega y Coraza de los Santos 2018; Esguerra Muelle 2014; Lucero Rojas 2020; Varela Huerta 2017). Al mismo tiempo, la violencia de género sigue siendo trascendente cuando las migrantes llegan a lugares de destino donde son precarizadas y a menudo suman a sus vivencias más violencias “como el abuso policial que en ocasiones padecen estas migrantes, o el espacio fronterizo o borderland como lugar casi simbólico donde residen”, nos dice Limón en su colaboración para este volumen. Y, si bien el análisis está centrado en violencias de género, no evade otras exclusiones interseccionadas, como las que se producen con la clase social o las diferencias entre distintas generaciones de mujeres migrantes, lo que permite observar más aristas. Es desde ahí desde donde la autora estudia las historias de seis dreamers recogidas en “Waking Dream” en la ya mencionada plataforma Immigrant Nation Media.

También en su capítulo, Herrera y Carrillo apuestan, desde una mirada interseccional, por poner atención en la forma en que hombres y mujeres son representados en documentales sobre la migración desde Ecuador y cómo estas imágenes expresan determinadas ideas de feminidad y masculinidad que se entrelazan con representaciones de clase y raza. En este caso, se plantean el desafío de reflexionar sobre estas intersecciones al explorar las siguientes cuestiones: ¿cómo se leen las pertenencias e identificaciones nacionales sobre lo ecuatoriano desde hombres y mujeres de distintas clases sociales, en Ecuador mismo o en los ‘Nortes’ donde se instalan los migrantes?, ¿qué valores morales proyectan los documentales sobre ser migrante?, ¿cómo se representan la paternidad, la maternidad y la familia en los documentales?

Poniendo un último ejemplo, en el capítulo de Tamara Moya, se abordan diversos ejes de intersección al analizarse el trabajo de mujeres directoras, miembros de la comunidad mapuche y hablantes de un idioma sobre el que se ha ejercido represión cultural4 y cuya supervivencia se plantea, según el ←10 | 11→enfoque de la autora y en las obras analizadas por ella, como un acto de lucha en el proceso de descolonización y de resistencia a la asimilación cultural.

¿De quién son esas voces?

Gran parte de las propuestas de este volumen se centran en estudiar heterorrepresentaciones que dejan espacio a las voces migrantes para expresarse en primera persona desde posicionamientos que ponen en duda el espectáculo de frontera. Como lo expresa Tamara Moya citando a Andersson y Sundholm, la cuestión aquí no es tanto cómo se representa a la alteridad, sino cómo esta “[…] puede convertirse en un punto de partida productivo para la autoorganización y la filmación como forma de intervención cultural” (Andersson y Sundholm 2019: 28). Desde esta concepción, en este libro es una cuestión transversal la pregunta sobre el lugar de enunciación y su papel en las narrativas..

Muestra de ello es que, en su trabajo, Carrillo y Herrera nos propongan reconocer la importancia de la posición del sujeto que construye las representaciones sobre el proceso migratorio. Abordan cómo elementos como la identidad, la pertenencia o las visiones que se proyectan de Ecuador difieren en función de ese posicionamiento. También ejemplifica la indagación en torno al lugar de enunciación el análisis de Isolina Ballesteros, quien plantea que los/as artistas de los proyectos que estudia se convierten en mediadores/as. Así ocurre cuando enlazan sus propias interpretaciones y reflexiones con las de las personas migrantes y participantes mediante dibujos, imágenes, palabras… e intervienen sobre ellos.. Así también lo hace Woods quien analiza un documental, Tarajal. desmontando la impunidad policial, que desde el título deja claro y hace explícito el lugar de enunciación y el deseo de intervenir, de desmontar —y no meramente mostrar— el relato sobre los hechos.

Otros análisis abordan claras autorrepresentaciones, como ocurre con el documental performativo autobiográfico de Myriam Angueira Newen (2014) estudiado por Tamara Moya. Este, “[…] frente al carácter expositivo o participativo de sus documentales anteriores […] es ya un documental performativo autobiográfico” en el que la realizadora deconstruye su propia identidad y se reivindica como mapuche.←11 | 12→

En el capítulo firmado por Irene Gutiérrez la cuestión es, asimismo, central. Se aborda el rol de quince vídeos realizados con dispositivos móviles por cinco migrantes subsaharianos procedentes de Camerún y Costa de Marfil entre los años 2009 y 2020. Los vídeos se grabaron en la frontera hispano-marroquí y su extensión extraterritorial en el norte de África, concretamente en la frontera entre Túnez y Libia, y en los asentamientos en los bosques de Tánger y Benyunesh al norte de Marruecos. Gutiérrez entiende los vídeos como prácticas (re)mediadoras —que median resignificando—, en una apuesta claramente radical de proponer las voces migrantes como productoras de episteme sobre sus propias experiencias. Las grabaciones, localizadas y recopiladas para este estudio gracias a la cercanía de esta investigadora y realizadora audiovisual con sus autores, dibujan una contra-cartografía de los movimientos migrantes, que agrieta no solo las narrativas que los representan, sino que conforma una especie de mapa de resistencias, latentes y manifiestas, individuales y colectivas de los migrantes que se enuncia en primera persona.

De donde están esas representaciones y por qué eso es importante

No es casual que a lo largo de estas páginas el género documental se revisite con frecuencia. A lo largo de la historia del género, los documentales han recogido de forma privilegiada las estampas de los tránsitos humanos y sus consecuencias. Las características del género lo hacen adecuado para ello. Como prueban sus numerosas vinculaciones con el cine político (Paranaguá 2003; Emmelhainz 2017), toma formas que se adaptan con facilidad a la construcción de discursos activistas. Los capítulos dedicados a analizarlo ponen de relieve cómo sus variaciones van desde lo cinematográfico a una amplia diversidad de formatos interactivos y transmediáticos. Por otro lado, este género transita en la actualidad por circuitos alternativos y específicos que trascienden los límites geográficos tradicionales. Del mismo modo, otros formatos distintos del documental analizados en este libro se producen y circulan, asimismo, en circuitos independientes o alternativos tomando formas que están muy marcadas por la digitalización.

No obviamos que este fenómeno está unido a la expansión actual del sistema capitalista, a su vez determinante en el modo en que se produce hoy el fenómeno migratorio y las numerosas explotaciones que lo acompañan (Valencia 2010; Pérez-Orozco y López Gil 2011; Pérez Orozco 2014). Sin embargo, a su vez, esta expansión ha favorecido la descentralización y la democratización de la producción de contenidos audiovisuales. Facilita el acceso a los elementos técnicos para su creación, amplía los canales de difusión e interrelación con los públicos en general y, frecuentemente, en el seno de las propias comunidades representadas.←12 | 13→

Algunos casos analizados en el libro dan cuenta de trabajos que ponen en duda las reiteradas representaciones arquetípicas que constituyen el espectáculo de frontera. Trabajos que tienden a apostar por procesos de creación más accesibles y que permiten la participación de las propias comunidades representadas. Muchos de ellos abogan por crear las condiciones para que los públicos puedan colaborar y dialogar, de algún modo, con el contenido. La implicación de estos grupos, evidentemente, transmuta la idea de autoría.

De la participación de las propias comunidades en las narraciones estudiadas da cuenta el capítulo de Tamara Moya. Ya ha sido mencionado cómo en la creación del guion de Pu lof weichan kuramapu mu participó toda la comunidad. Entrevistada por esta autora, la realizadora lo describe así: “[…] fue muy rico que cada uno opinara cómo quería verse, qué quería mostrar y qué era lo que se quería reflejar en ese día en la comunidad”. También en la etapa de difusión las propias comunidades han abierto espacios generando redes que, en este caso, toman la forma de “organizaciones vecinales, colectivos sociales y comunidades mapuche”.

En su texto, Irene Gutiérrez, nos comparte una década de colaboración con los migrantes con quien coproduce conocimiento situado y nos da cuenta de los pactos tejidos para el uso conjunto de un vasto rango de dispositivos, plataformas, aplicaciones, métodos de trasvase de archivos, espacios en redes sociodigitales y sistemas de comunicación. A través de ellos la realizadora e investigadora y los propios migrantes han podido localizar, catalogar, preservar, analizar y traducir conjuntamente estos vídeos, además de visibilizar esta especie de archivo de memorias migrantes virtualizadas5.

En lo que se refiere a la participación de los públicos más allá de la comunidad representada, cabe mencionar que, en este contexto, han eclosionado multitud de muestras, festivales y plataformas en línea. Estas iniciativas operan a escala micro, nacional y regional y, a la vez, desdibujan las fronteras entre ellas al ser, a menudo, su acceso posible más allá de estos límites y combinarse sus diversas lógicas de exhibición (Cerdán y Fernández Labayen 2019; Kriger 2019). Varias de las aportaciones de este volumen lo ejemplifican. Como muestra, Tamara Moya se adentra en la cuestión y pone el ejemplo del festival FicWallmapu, “[…] que pone a disposición el catálogo de las ←13 | 14→imágenes recopiladas en torno a los pueblos mapuche, desafiando los límites geográficos establecidos por las fronteras nacionales chilena y argentina”.

Nieves Limón explica cómo las piezas audiovisuales y fotográficas analizadas en su trabajo son accesibles a través de plataformas como YouTube, Vimeo o Kanopy y redes sociodigitales en las que se genera una comunidad de interés que interviene sobre los contenidos. Sin embargo, esta comunidad se extiende más allá de la red “[…] en encuentros off-line como talleres, visionados colectivos y acciones de intervención ciudadana”, lo que ilustra cómo en las redes digitales no se agotan todas las ventanas de exhibición. En esta línea, Isolina Ballesteros describe cómo el proyecto plástico Las lágrimas de África, con dibujos y textos de los pobladores del asentamiento del Monte Gurugú (que se levanta cerca de la frontera hispano-marroquí), más las aportaciones de un centenar de artistas, se expuso en una diversidad de lugares, entre ellos el Parlamento Europeo. Además, más allá de que su catálogo esté disponible en la red, se realizaron numerosas mesas redondas y coloquios vinculados al proyecto.

En suma, la participación de comunidades y públicos en la creación de los contenidos y su difusión está jugando un papel en la autoorganización de las comunidades representadas y la construcción o mantenimiento de identidades políticas. Pero no se limita a aquellos grupos a quienes se representa, se extiende a grupos de apoyo y solidaridad. Estos procesos, suponen actos de intervención cultural contestataria relevantes tanto virtualmente como de forma presencial. Cuando se apela a involucrar a los públicos se los vincula con el devenir de las historias que se les presentan. Así, se fomenta una reflexión colectiva con potencial para resemantizar los discursos hegemónicos del espectáculo fronterizo. Se interpela la propia identidad cultural, la identificación y la pertenencia política de los públicos y se cuestiona la política de la representación.

Sin embargo, en este punto, es obligado plantear la pregunta de si esta gran capacidad crítica va ligada a una circulación cuya repercusión es necesariamente limitada y minoritaria en lo que el acceso a los públicos se refiere. La pregunta resuena, de fondo, en algunos de los capítulos de este volumen. Lo hace cuando Lorenzo Gabrielli pone sobre la mesa el gran impacto de las imágenes hegemónicas, extensamente difundidas por medios mayoritarios de comunicación por contraste con las más modestas repercusiones de los contenidos alternativos que circulan por los canales minoritarios o que apenas circulan —como, por ejemplo, es el caso de los vídeos analizados por Gutiérrez—. Planea sobre el tapete también cuando algunos autores analizan contenidos que combinan, simultáneamente, su circulación por circuitos alternativos y ventanas tradicionales de exhibición.←14 | 15→

La representación como disputa política. Líneas de fuga para un debate abierto

Dado que existe todavía muy poca literatura publicada en castellano que apueste por indagar, en un esfuerzo entre comparado e interdisciplinar, en la convergencia entre movilidades humanas y sus representaciones audiovisuales y mediáticas, esperamos que este conjunto de voces y perspectivas teóricas, de casos de estudio concretos y formas de abordarlos analíticamente sirva a profesores/as, investigadoras/es y estudiantes de estos dos campos de estudio diferentes y no siempre en diálogo. También esperamos que este libro contribuya al trabajo que realizan activistas y artistas, periodistas, cineastas y documentalistas, que de hecho, ya practican diversas formas de representación audiovisual de las migraciones, el refugio, las fronteras. Especialmente en el ámbito transatlántico al que se circunscribe nuestro trabajo, quisiéramos que la propuesta fuera de interés para quienes habiten la mirada analítica en la intersección de otros ejes de desigualdad, como el género o la raza, con los procesos de movilidad humana. Y ojalá este libro sirva también a las personas migrantes y refugiadas para que encuentren en los casos que aquí se analizan ideas, dudas, rupturas desde donde abrazar sus propias apuestas.

Nuestra idea es que este libro se reciba como un tejido de reflexiones del mundo académico sobre cómo representar la movilidad humana sin criminalizar, victimizar o eliminar la subjetividad de la experiencia de quienes migran para conseguir una vida mejor. Los casos que se analizan en este libro configuran un testimonio revelador sobre formas concretas de hackear las narrativas hegemónicas, ese espectáculo fronterizo que criticó Lorenzo Gabrielli en el capítulo que abre este libro que, en clave de pornomiseria, ‘goce gore’ o deshumanización estigmatizan a las personas migrantes. Los análisis aquí recogidos nos presentan postales de las migraciones contemporáneas y sus auto y heteropresentaciones. Imágenes que acentúan o desbordan, refuerzan, descomponen o reconfiguran, dependiendo del caso, las lógicas de exclusión constitutivas de las fronteras y de los procesos de fronterización expandidos. De ahí que la política de la representación sea una arena en disputa. La representación como territorio diría Lefebvre (2013), es profundamente relevante para las comunidades políticas contemporáneas.

Quienes editamos este libro hemos interpretado que las aportaciones de los/las distintos/as autores/as, en conjunto, aportan también un cuestionamiento crítico de nuestra propia posición como académicas. Se apela aquí no solo a tratar de entender (y transformar) los diversos ejes de desigualdad que interseccionan con los procesos de movilidad humana, sino también los que intervienen sobre nuestra mirada en torno a la cuestión. Así, además de para ←15 | 16→comprender el desastre contemporáneo que nos atraviesa, el volumen nos aporta pistas para ejercer, desde ahí donde estamos, un antirracismo radical y feminista.

Cardedeu – Ciudad de México, Otoño de 2020

Details

Pages
XIV, 172
ISBN (PDF)
9781433179884
ISBN (ePUB)
9781433179891
ISBN (MOBI)
9781433179907
ISBN (Hardcover)
9781433179877
Language
Spanish
Publication date
2021 (November)
Published
New York, Bern, Berlin, Bruxelles, Oxford, Wien, 2022. XIV, 172 p., 10 blanco/negro, 2 tabla/s.

Biographical notes

Mar Binimelis-Adell (Volume editor) Amarela Varela-Huerta (Volume editor)

Mar Binimelis-Adell es Profesora del Departamento de Comunicación de la Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya (UVic-UCC) y del Máster Interuniversitario de Estudios de Mujeres, Género y Ciudadanía (UB). Doctora en Comunicación por la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. Miembro del grupo de investigación TRACTE (Traducción Audiovisual, Comunicación y Territorio), del proyecto MYC (Mujeres y Cine) e investigadora del CEIG (Centro de Estudios Interdisciplinarios de Género de la UVic-UCC). Investigadora en el proyecto de I+D “Cartografías del cine de movilidad del Atlántico hispánico” (CSO2017-85290-P)”. Coordinadora del proyecto Crossroads (European Comission. Erasmus+) entre otros. Publica regularmente en revistas académicas. Además de en torno al género, también investiga sobre otros ejes de desigualdad y poder en los medios de comunicación y audiovisuales. Ha sido investigadora visitante en Vassar College (Nueva York), en las Universidades Nacional Autónoma de México (UNAM) y Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) y en la Humboldt-Universität de Berlín entre otras instituciones. Amarela Varela-Huerta es Profesora/investigadora en la academia de Comunicación y Cultura de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Doctora en Sociología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores en México. Las líneas de investigación que configuran su quehacer académico son la migración y los movimientos sociales. Ha publicado el libro Por el derecho a permanecer y a pertenecer, una sociología de la lucha de los migrantes (2013) y coordinado junto con Sandro Mezzadra y Blanca Cordero el libro América Latina en movimiento. Migraciones, límites a la movilidad y sus desbordamientos (2019).

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Title: Espectáculo de frontera y contranarrativas audiovisuales