Ex-tensiones del monstruo
Nuevas acotaciones de la anomalía en las literaturas y culturas hispánicas
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Table Of Contents
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- Página de derechos de autor
- Índice
- Introducción. Hacia las nuevas acotaciones de la anomalía en el ámbito cultural hispánico (Mónica CASADO-FOLGADO Y Carmen RODRÍGUEZ CAMPO)
- Referencias bibliográficas
- I. Nuevas aportaciones sobre la monstruosidad: teoría e historia
- Del monstruo sobrenatural al monstruo dialógico y lo EXTRA-ORDINARIO: un estudio comparativo sobre la noción de «sombra» en Galdós y Layla Martínez (Jorge ARROITA)
- 1. Lo insólito como hipermodalidad: dilemas en la huida del realismo
- 2. Variaciones genéricas de lo monstruoso: el monstruo realista, sobrenatural, alegórico, indeterminado y dialógico
- 3. Entre espejos y sombras: un estudio comparativo de los desdoblamientos monstruosos en La sombra (1871) de Galdós y Carcoma (2021) de Layla Martínez
- 4. Conclusiones
- Referencias bibliográficas
- La (re)construcción de la otredad uranista en la España contemporánea. Entre el género, el sexo y la sexualidad (Miguel FERNÁNDEZ TURUELO)
- 1. Introducción: disidencias históricamente concretas
- 2. Los primeros homófilos «uranios»
- 3. Los discursos científicos y la construcción de la otredad medicolegal
- 4. Personaje(s) uranista(s) en interacción
- 5. Caída en desuso y (re)apropiación uranistas
- 6. Conclusiones: «Los uranismos», una red de significados concretos
- Fuentes primarias
- Referencias bibliográficas
- II. Variaciones de la monstruosidad en la ficción actual hispánica
- Monstruosidad insólita en El cuento perdido (2023) de José María Merino (Andrea VENERINA)
- 1. Premisa
- 2. Cuando la metamorfosis genera monstruos
- 3. El diablo como monstruo
- 4. La manifestación monstruosa a través de lo no humano
- 5. Conclusiones
- Referencias bibliográficas
- El diablo como monstruo en la narrativa de Juan Cárdenas: los casos de Los estratos y Elástico de sombra (Sergio I. ROSAS-ROMERO)
- 1. Introducción
- 2. Diablo caleidoscópico: del diablito de Churupití al Duende cauqueño
- 3. Diablo como monstruo: del papel amarillento al cambio epistemológico
- 4. Conclusiones
- Referencias bibliográficas
- La humanidad descompuesta: el apocalipsis zombi como estado de excepción (Laura TORRES BAUZÀ)
- 1. Introducción
- 2. El arrepentimiento en la frontera del ser
- 3. Ética en tiempos de hambre
- 4. Consideraciones finales
- Referencias bibliográficas
- Vampirismo y dictadura en El Conde (2023) de Pablo Larraín (Álvaro ARANGO VALLEJO)
- 1. Tradiciones literarias en El Conde: entre la novela del dictador y el vampiro subversivo
- 2. «¡Yo no quiero vivir 250 años más […]!»: Pinochet como vampiro en crisis
- 3. «Every fibre of heart […] makes us younger»: el resurgimiento del vampiro-dictador
- 4. «Los generales que ganan guerras tienen derecho a saquear»: La dictadura como sistema vampírico
- 5. «Fight against all revolutions»: El vampiro como metáfora global de la antidemocracia
- 6. Conclusión
- Referencias bibliográficas
- III. Monstruosidades infantiles
- Ficción fantástica y monstruosidad infantil en la narrativa española actual (David ROAS)
- 1. La crueldad infantil
- 2. El monstruo infantil como reflejo de los miedos e inquietudes del adulto
- 3. La represión y violencia de los adultos sobre los niños
- 4. Las relaciones tóxicas entre hermanas
- 5. La venganza del/de la monstruo/a
- 6. Conclusiones
- Referencias bibliográficas
- Disputar la infancia. Espectralidad y circulación significante en Fantasmita eres pegamento de Leticia Ybarra (Helena PAGÁN MARíN)
- 1. Introducción
- 2. Espectralizar los lugares del lenguaje
- 3. Conclusiones
- Referencias bibliográficas
- Afectos monstruosos en las narrativas milénial españolas: Las niñas prodigio de Sabina Urraca y El Evangelio de Elisa Victoria (Míriam GÓMEZ VEGAS)
- 1. Regímenes afectivos en las narrativas milénial españolas
- 2. Afectos monstruosos en las narrativas milénial españolas
- Referencias bibliográficas
- IV. La monstruosidad y lo político
- El horror capitalista: deshumanización, perversión y sadismo en El 9 y Nada como el piso 16 de Maruxa Vilalta (Maravillas MORENO AMOR)
- 1. Imaginarios de la monstruosidad capitalista: biopoder, unidireccionalidad y marxismo gótico
- 2. Los límites del ser y la lógica monstruosa de la alienación capitalista en El 9 (1965)
- 3. La perversión sádica de la burguesía en Nada como el piso 16 (1975)
- 4. Conclusiones
- Referencias bibliográficas
- Cartografía de la otredad o itinerario de una desaparición (Nuestra parte de noche, Mariana Enriquez) (Clara SIMINIANI LEÓN)
- 1. La localización: una casa cualquiera de la calle Villarreal
- 2. La proyección del horror
- 3. La (des)orientación
- 4. La leyenda: interpretación de los símbolos
- 5. ¿Qué escala permite representar el horror?
- 6. Conclusión
- Referencias bibliográficas
- Lo monstruoso y el compromiso en Sacrificios humanos de María Fernanda Ampuero (Rubén ÍÑIGUEZ PÉREZ)
- 1. Terror realista y monstruo
- 2. Lo monstruoso en Sacrificios humanos
- 3. Conclusiones
- Referencias bibliográficas
- Sobre los autores
Introducción. Hacia las nuevas acotaciones de la anomalía en el ámbito cultural hispánico Introduction. Towards the new dimensions of anomaly in the hispanic cultural sphere
Universidad de Salamanca / GIR TePPeL
casadofm@usal.es
Universidade de Coimbra / IHTC / GEF
crodc@unileon.es
«Es esta oscilación y esta inestabilidad entre lo humano y lo inhumano, entre el hombre y ese cuerpo desconocido al que sin embargo siempre retorna —el monstruo— lo que se vuelve instancia de politización y exploración estética y ética»
(GIORGI 324)
El monstruo sugiere una escala de opuestos, con capacidad de ser transformada a lo largo de las coordenadas de tiempo y espacio a la luz de los cambios producidos en nuestras sociedades. En ellas se conciben las diversas formas en las que el ser humano acota la diferencia, la alteridad, la anomalía, enfrentadas todas ellas a la idea de norma, de lo natural, de lo culturalmente aceptado y estipulado. Desde esta linde, son muchos los teóricos los que consideran al monstruo como constructo biopolítico, nacido y erigido en la polis; señalado en tanto que «monstruo» de acuerdo con las relaciones de poder y de representación del ser humano en la naturaleza. Esta figura contribuye a la definición de los posicionamientos ideológicos individuales y colectivos, de los grados de poder, así como al esbozo de los conceptos de «centro» y «periferia» (Moraña 14). Se reconoce en él una clara función social, pues tratamos de discernir —y de oponer— al Yo del Otro en un proceso infinito que influye en el señalamiento de la diferencia (Beville 114), al igual que en la construcción de la identidad.
Michel Foucault acota la monstruosidad biopolítica para hablar del monstruo como «la infracción, y la infracción llevada a su punto máximo» y considerar que lo que constituye su fuerza es «que a la vez que viola la ley, la deja sin voz» (62); si atendemos a estas consideraciones, veremos que el sentido de «orden» y el cambio de dicho sentido se ven influenciados por la presencia del monstruo, desencadenante de diversas instancias de evolución y metamorfosis. Las culturas pueden ser leídas, consecuentemente, según los monstruos que las conforman, como defiende Jeffrey Jerome Cohen, al considerar dicho constructo como «categoría cultural» (Asma) o, si se sigue lo constatado por Donna Haraway, como vehículo en continua adaptación a la sociedad en la que se inserta y a la que debe su transformación (295). El monstruo no refiere una sola tradición, como reconoce David D. Gilmore, sino que su carácter transhistórico y, sobre todo, su sentido «devenir» (becoming), de su latencia en ausencia, de su volver a ser para volver a estar (Asma 19), atraviesa la Historia narrada entre los umbrales y el núcleo de poder, pues «siempre existieron los bestiarios. No hay época ni pueblo que no los haya inventado a su medida» (Herra 5). No obstante, dichos bestiarios se sumen en una completa falta de autonomía, dado su anclaje a un tiempo y un espacio que los definen y recluyen.
El monstruo se erige como meta-simbolización, derivada de su representación como convención, que nos invita a hablar de lo que atenta contra la norma expuesta, pues revela un significado oculto sobre el mundo en el que es representado; de ahí su reclusión en la periferia, en la linde que rebasa la idea de orden, en el espacio de lo «liminal», en tanto que «are neither here nor there; they are betwixt and between the positions assigned and arrayed by law, custom, convention, and ceremonial» (Turner 79). Es un símbolo sumamente arbitrario, acotado en función de las tecnologías de la monstruosidad (Halberstam), que señalan la diferencia —cultural, social, racial, económica, sexual, etc.— enfrentada a la sociedad en la que el monstruo se inscribe. Ello nos mueve a subrayar la artificialidad y carácter permeable de los bordes empleados para construir figuras otras en una comunidad, así como la fragilidad y el cambio que constituye cada enclave cultural (Gilmore 19). Aunque rico en su simbología, el monstruo es una figura cambiante, polimórfica y polisémica, que huye de la unidad, y cuyos giros de significación dan lugar a numerosas referencias al mundo cognoscible que oscilan entre las variaciones que la diferencia ha ido tomando a lo largo del tiempo. Hablamos, entonces, de los múltiples usos que se adscriben al monstruo (Asma), pero, sobre todo, de que este se asienta sobre unos parámetros sociales que dibujan los límites que el ser humano no debe sino asumir.
No en vano, el monstruo es, como sostiene Maria Beville, una de las vías para dar voz a lo silenciado, así como para explorar los límites de la identidad. Dicha transgresión a la que anima con su presencia nos incita a tantear otros caminos por los que también cabe percibir el mundo. Es decir, el monstruo no solo existe para representar la diferencia, sino que pretende llamar la atención sobre el aparato cultural que lo constituye y desde el que dicha diferencia surge. Se gesta, por lo tanto, como amenaza frente al orden político. Esto nos conduce a temerlo, pues genera en nosotros un sentimiento de vértigo ante la posibilidad de observar las fisuras del sistema en que vivimos (Mittman 8), y también ante los esquemas de poder a los que se enfrenta y que mueven a destruirlo, ya que pone en jaque nuestras certezas sobre el mundo conocido (Cohen 12, 16). Cobra relevancia la definición de «los conceptos de peligro, contaminación y/o impureza […] con el fin de proteger lo que se entiende como bien común» (G. Cortés 18). A ello añadimos lo reconocido por Ana Casas, quien insiste en el impacto que genera el monstruo en un determinado espacio, pues este, «al abrir brechas en las leyes de uniformidad que rigen nuestras sociedades (da igual en qué lugar o en qué momento nos encontremos) nos pone frente a frente con nuestros temores, deseos e inseguridades» (18).
No debe perderse de vista en este sentido la dicotomía sobre la que se erige el monstruo, pues, como mencionábamos, se asienta, por un lado, como el caos frente al orden, como lo prohibido frente a lo permitido, proponiendo la huida, la destrucción, la rebelión; aunque también, por otro, se asienta sobre los miedos y deseos humanos, pudiendo constituirse como fuente de identificación, aunque también «of horror, and [it] serve[s] also as vehicle for the expiation of guilt as well as aggression» (Gilmore 4). Constituye la incisión en nuestra esfera de lo reprimido y se gesta como encarnación de nuestros miedos, de las ansiedades individuales y sociales que han surcado —y surcan— todo imaginario histórico-cultural. El monstruo yace, por tanto, en una eterna oposición, aunque «siempre acaba cayendo en una suerte de ambigüedad. No es ni una cosa ni la otra. Al menos no lo es del todo» (Moraña 30). Dicha ambigüedad a la que refiere Mabel Moraña es ya mencionada por Margrit Shildrick, quien expresa la posibilidad dual de significación del monstruo: «the binary opposition between the natural and the non-natural […] and also the disruption within that destabilises the standard of the same» (11). Esta dualidad refiere, también, al concepto de «rizoma», que, de entre las características que Gilles Deleuze y Félix Guattari esbozan del término, destacamos la cuarta, en tanto que «principio de ruptura asignificante», pues «todo rizoma comprende líneas de segmentaridad según las cuales está estratificado, territorializado, organizado, significado, atribuido, etc.; pero también líneas de desterritorialización según las cuales se escapa sin cesar» (15).
Details
- Pages
- 244
- Publication Year
- 2026
- ISBN (PDF)
- 9783631919354
- ISBN (ePUB)
- 9783631919361
- ISBN (Hardcover)
- 9783631919347
- DOI
- 10.3726/b21861
- Language
- Spanish; Castilian
- Publication date
- 2026 (January)
- Keywords
- monstruo monstruosidad fantástico resistencia literatura hispánica literatura política literatura en español literatura latinoamericana anomalía literatura española literatura no-mimética literatura insólita ficción insólita
- Published
- Berlin, Bruxelles, Chennai, Lausanne, New York, Oxford, 2025. 244 p.
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- Peter Lang Group AG