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'Congestorium Artificiose Memorie' de Johannes Host von Romberch: Traducción y notas

by Marta Ramos Grané (Author)
©2025 Others 458 Pages

Summary

Este libro presenta la primera traducción al español del 'Congestorium Artificiose Memorie' de Johannes Romberch, una obra del Renacimiento que explora el arte de la memoria. Publicado originalmente en 1520, este tratado es una guía práctica y teórica sobre cómo desarrollar una memoria prodigiosa mediante técnicas basadas en la asociación de imágenes, la organización espacial y el uso de símbolos visuales. Romberch combina la erudición escolástica con los avances intelectuales de su tiempo, ofreciendo un enfoque integral que conecta el ars memorativa con disciplinas como la retórica, la lógica y la religión. La presente edición no solo traduce el texto al español, sino que lo enriquece con notas críticas, contexto histórico y un análisis detallado de sus métodos.

Table Of Contents

  • Cubrir
  • Página de título
  • Página de derechos de autor
  • Índice de contenidos
  • 1. Presentación
  • 2. Johannes Host von Romberch y el Congestorium
  • 3. El ars memorativa desde los pensadores grecolatinos a los tratadistas dominicos
  • 4. El Congestorium Artificiose Memorie
  • 5. La doctrina del Congestorium
  • 5.1. Las epístolas introductorias
  • 5.2. Tratado primero: epistemología y fundamentos del arte de la memoria
  • 5.3. Tratado segundo: el estudio del lugar
  • 5.4. Tratado tercero: la formación de las imágenes significativas
  • 5.5. Tratado cuarto: la práctica y las aplicaciones del arte de la memoria
  • 5.6. Conclusión de la obra
  • 6. Nuestra traducción
  • 7. Conclusión
  • 8. Bibliografía
  • Obras de Romberch
  • Obras en las que Romberch participa como editor
  • Fuentes primarias
  • Estudios
  • Traducción del Congestorium
  • [Epístola a Dominico Grimani]
  • [Epístola al maestro García de Loaysa]
  • Resumen de tratados y capítulos
  • [Epístola a Johannes Grevembroch]
  • Capítulo primero. Sobre las posibilidades, la necesidad y la utilidad del arte de la memoria
  • Capítulo segundo. Sobre la refutación de las difamaciones de esta arte y su validez
  • Capítulo tercero. A quiénes conviene el arte de la memoria y cuándo hay que usarla
  • Capítulo cuarto. Sobre la descripción y división de la memoria
  • Capítulo quinto. Sobre el fundamento del recuerdo y recomendaciones para salvaguardar la memoria
  • Capítulo sexto. Sobre los obstáculos de la memoria
  • Capítulo séptimo. Sobre la necesidad y la utilidad de lugares e imágenes
  • Tratado segundo. Sobre la naturaleza y la fabricación de los lugares
  • Capítulo primero. Sobre el orden de actuación y la definición de los lugares
  • Capítulo segundo. Sobre la división o la multiplicidad de los lugares
  • Capítulo tercero. Sobre el número y la consignación de los lugares
  • Capítulo cuarto. Sobre la búsqueda de los lugares
  • Capítulo quinto. Sobre las reglas que determinan las condiciones de los lugares
  • Capítulo sexto. Sobre la variedad, la cualidad y la habilidad de la fabricación de lugares
  • Capítulo séptimo. Sobre la fabricación de lugares ficticios
  • Capítulo octavo. Sobre la ejemplificación de los lugares ficticios
  • Capítulo noveno. Sobre el vaciado de los lugares mediante la eliminación de las imágenes
  • Tratado tercero. Sobre las imágenes
  • Capítulo primero. Sobre la definición y las diversas denominaciones de las imágenes
  • Capítulo segundo. Sobre la múltiple división de las imágenes
  • Capítulo tercero. Sobre la esencia y la cantidad de las imágenes
  • Capítulo cuarto. Sobre la cualidad, la caracterización y la marcación de las imágenes
  • Capítulo quinto. Sobre la acción, la pasión y la univocidad de las imágenes
  • Capítulo sexto. Sobre la variada elección de las imágenes
  • Capítulo séptimo. Sobre la significación de las imágenes
  • Capítulo octavo. Sobre la adecuación general de las imágenes conforme a lo que se ha de recordar
  • Capítulo noveno. Sobre las imágenes materiales de las letras
  • Capítulo décimo. Sobre las imágenes vivas de las letras
  • Capítulo undécimo. Sobre las imágenes naturales de las sílabas
  • Capítulo duodécimo. Sobre la composición de las sílabas a partir de las figuras reales de las letras
  • Capítulo decimotercero. Sobre las imágenes de los casos gramaticales
  • Capítulo decimocuarto. Sobre las imágenes de las palabras simples según los grados de los entes: grado elementativo, sensitivo e intelectivo
  • Capítulo decimoquinto. Sobre el arte de formar palabras y la coligadura de las palabras
  • Capítulo decimosexto. Sobre el modo metafórico de formar imágenes por medio de la inscripción, la ficción y la etimología
  • Capítulo decimoséptimo. Sobre las imágenes formadas por metalepsis, movimientos del cuerpo y marcas distintivas
  • Capítulo decimoctavo. Sobre la fabricación de imágenes con diversas comparaciones de causa y efecto, de opuestos y semejantes y de instrumentos
  • Capítulo decimonoveno. Sobre la formación de las imágenes según su división en verbales, reales y mixtas
  • Tratado cuarto. Sobre la aplicación del arte a sus partes subjetivas
  • Capítulo primero. Sobre la aplicación de los lugares y de las imágenes a las realidades naturales, artificiales y mixtas
  • Capítulo segundo. Sobre la aplicación de las imágenes a las palabras intencionales y reales
  • Capítulo tercero. Sobre los temas, los principios y el fin de todas las ciencias
  • Capítulo cuarto. Sobre la división del ente en sus partes y sobre las imágenes y la memorización de estas
  • Capítulo quinto. Sobre la aplicación del arte a las oraciones entendidas de diversos modos
  • Capítulo sexto. Sobre el recuerdo de oraciones o proposiciones
  • Capítulo séptimo. Sobre la memorización de las autoridades y la técnica de la cita
  • Capítulo octavo. Sobre la memorización de las conclusiones y de las cuestiones
  • Capítulo noveno. Sobre la memorización de silogismos y otras clases de argumentación
  • Capítulo décimo. Sobre la memorización de lecturas, conferencias, arengas, sermones y historias
  • Capítulo undécimo. Sobre la memorización de versos o poemas
  • Capítulo duodécimo. Sobre la rápida incorporación de lo escuchado
  • Capítulo decimotercero. Sobre la memorización de lo profano
  • § 1: Sobre las mercancías
  • § 2: Sobre las deudas y las obligaciones
  • § 3: Sobre las tiradas de dados
  • § 4: Sobre el juego de cartas
  • § 5: Sobre el juego del ajedrez
  • § 6: Sobre la impresión de los números de las páginas en los folios
  • Capítulo decimocuarto. Sobre el método para leer, incorporar, meditar y repetir lo que queremos recordar
  • Conclusión de la obra

1. Presentación1

El principal objetivo del presente estudio es ofrecer la primera traducción vernácula del Congestorium Artificiose Memorie (1520 y 1533) del dominico Johannes Host von Romberch. El Congestorium es uno de los tratados de memoria artificial más destacables y reconocidos del siglo XVI, especialmente en lo que se refiere a su forma y a su influencia. La relevancia del Congestorium se ha destacado en muchos estudios sobre las artes de memoria, tanto de carácter diacrónico como sobre aspectos concretos de la disciplina.

El reciente surgimiento de la International Society for Mnemonic Studies (SMS)2 es una buena muestra de la relevancia de los estudios sobre artes de memoria desde un punto de vista multidisciplinar. La SMS reúne a especialistas de Europa, América y Asia que llevan a cabo sus investigaciones a partir de la crítica textual, la literatura, la semiótica, la teoría literaria y la pedagogía, entre otras disciplinas3. El desarrollo y la difusión de estos estudios ha favorecido el enriquecimiento de las investigaciones y el florecimiento de un buen número de trabajos, de carácter teórico y práctico, sobre distintos autores y épocas. Todos ellos siguen la estela de los estudios publicados en la segunda mitad del siglo XX, como los de Bolzoni, Carruthers, Rossi y Yates, y en los primeros años del siglo XXI, como los de Doležalová, Kemper, Kiss, Merino, Rivers, Seelbach, Torre o Wójcik.

A pesar del notable auge de la disciplina, el Congestorium ha permanecido hasta ahora inédito y sin traducción a ninguna lengua moderna, acaso por su dificultad y extensión. Y esto a pesar de que el Congestorium es posiblemente una de las artes de memoria más importantes y complejas del siglo XVI, ya que integra toda la tradición mnemotécnica desde la Antigüedad clásica hasta el Renacimiento y, además, se erige como una verdadera enciclopedia renacentista y como una obra fundamental para la disciplina en el Barroco. Buena prueba de ello es que la influencia de Romberch se ha reconocido en autores como Giordano Bruno, Lodovico Dolce, Diego Valadés o Lambert Schenkel, cuyas obras son clave para comprender el devenir de la disciplina en los siglos siguientes.

El resultado de este creciente interés es la presente traducción. En ella hemos sido lo más fieles posible al original latino, conservando giros léxicos complejos y realizaciones sintácticas relativamente tortuosas. Con esto hemos pretendido plasmar así en nuestra lengua el intrincado estilo de Romberch. De ahí la importancia que hemos concedido al aparato de notas, en el que recogemos citas y fuentes y tratamos de aclarar conceptos y tecnicismos del ámbito del ars memorativa y de la lógica, así como, en general, ideas de raigambre escolástica sobre las que Romberch construye su doctrina. Estas corrientes llegaron a converger de forma efectiva también en la vida del autor, formado en el escolasticismo, pero con ligeras influencias humanistas.

Así pues, con este trabajo pretendemos probar que el Congestorium no es solo un paso intermedio en el desarrollo de la disciplina mnemónica de la Edad Media al Renacimiento, sino que es una obra completa en cuanto a sus contenidos y compleja en cuanto a su composición. Aunque emplea soluciones escolásticas en su marco teórico, también otorga una importancia destacada a las corrientes humanistas, sobre todo, en las secciones prácticas y en los ejemplos, probando la coexistencia efectiva de las corrientes escolásticas y humanísticas. Por lo tanto, este trabajo integra aspectos escolásticos, humanistas, retóricos y mnemónicos.

2. Johannes Host von Romberch y el Congestorium

Johannes Host von Romberch (Kierspe, ca. 1485- Colonia, 1533) fue un dominico alemán, que publicó un buen número de obras teológicas y escolares en el seno de la Orden de los Predicadores. Se formó en Colonia, Bolonia y Venecia y consagró su vida y su obra a la defensa de la fe católica tradicional, destacando por su beligerancia contra el luteranismo. En relación con esto, Romberch participó en la polémica del affaire Reuchlin y publicó y editó varios libros que contribuyeron a la difusión de las ideas de la Orden4. Teniendo esto en consideración, es llamativa la singularidad del Congestorium en su producción, ya que es la única obra en la que Romberch aborda el ars memorativa. El Congestorium es igualmente singular en la medida en que integra tanto doctrina escolástica como pinceladas de doctrina humanística, de la que ya estaban imbuidos otros manuales de ars memorativa de la misma época. A pesar de las tensiones entre humanistas y dominicos colonienses en los primeros años del siglo XVI, la conjugación de ambas corrientes no le impidió ni publicar la obra ni seguir medrando en la Orden.

Los datos que tenemos sobre el recorrido vital de Johannes Romberch son escasos y proceden, en su mayoría, de sus propios testimonios, escritos en las epístolas introductorias de sus obras, sobre todo, al final de su vida5. Entre los investigadores que se han ocupado de su vida, no hay consenso sobre la fecha de su nacimiento, que debió de producirse entre 1480 y 1485. En su Apologia (1532: f. 36r), Romberch menciona un importante acontecimiento sucedido veinticinco años antes, es decir, en 1505-15076. Aunque se desconoce a qué hace referencia exactamente, se piensa que en tal año pudo bien haber ingresado a la Orden o bien haber sido ordenado sacerdote. A partir de estas conjeturas se ha calculado la fecha de su nacimiento, considerando que la ordenación solía producirse en torno a los veinticuatro años y el ingreso aproximadamente a los veinte años7 (Davis, 1998: 112-113). En cuanto a su muerte, tuvo lugar en una fecha temprana, esto es, a principios de 1533 en Colonia8. Años más tarde, su nombre y su De idoneo verbo figuraban en el Índice de Libros Prohibidos a partir de 1557 y el resto de sus obras a partir de 1559.

Tanto la vida como la obra de Romberch están íntimamente ligadas a la Orden de Santo Domingo. A lo largo de sus primeros años entre los predicadores, Romberch adquirió una formación profundamente escolástica, hasta el punto de que se le considera uno de los autores más representativos del tomismo de la segunda escolástica9 (Torre en Dolce, 2001: XX). Esos conocimientos quedan ampliamente reflejados en su Congestorium, en sus fuentes y sus citas de autoridad, pero, sobre todo, en su aparato teórico, que está cimentado sobre conceptos tomísticos y tecnicismos retórico-lógicos. La ciencia que más destaca en el ámbito escolástico es precisamente la lógica10, con la que se construyen las escenas de recuerdo y se disponen en la mente de acuerdo con estructuras silogísticas de carácter inductivo.

Durante su formación, debió de conseguir cierta cercanía con su maestro, Arnoldus de Tungris11, o con el inquisidor dominico de Teutonia, Jacobo Hoggstraten12 (1480-1527). Quizás por este motivo, en 1513 Romberch fue enviado a Italia como procurador del Inquisidor en el affaire Reuchlin13. Se conoce como affaire Reuchlin una disputa judicial en la que el Inquisidor y sus partidarios se enfrentaron al humanista, hebraísta y cabalista Johannes Reuchlin (1455-1522) por una serie de cuestiones relativas a la ortodoxia católica. El origen del conflicto radicaba en la oposición de Reuchlin a la confiscación de libros hebreos en 1509, ganándose entonces el humanista la enemistad de las autoridades dominicas en la provincia de Teutonia, entre las que cabe destacar a Hoggstraten, Pfefferkon o Tungris (Merino, 2021: 234). En los años que siguieron a esta primera confrontación, el enfrentamiento se fue intensificando fruto del escándalo que supuso un continuo intercambio de panfletos que defendían los argumentos de unos y otros. El conflicto estalló definitivamente en 1511, cuando Reuchlin publicó su Speculum oculare. A partir de su difusión, el hebraísta encontró algunos valedores entre los humanistas alemanes, cuyas opiniones cristalizaron en las Epistolae obscurorum virorum (1858).

En 1513 se inició, pues, la causa judicial contra el Speculum oculare y contra los textos que Reuchlin defendía (Merino, 2021: 238). En primera instancia, el humanista fue citado ante el tribunal de Maguncia, pero no acudió a la citación hasta octubre de ese mismo año. En ese momento, la sentencia no se leyó porque el capítulo dominico de Maguncia era partidario de alcanzar un acuerdo, de modo que el proceso quedó paralizado hasta que ambas partes apelaron al papa León X. Este encomendó el asunto al obispo de Espira el trece de noviembre de 1513 (Merino, 2021: 238). El expediente del caso se abrió, finalmente, en diciembre, cuando Romberch fue enviado como procurador. En ese momento no se aceptaron sus credenciales, por lo que Romberch se negó a pagar, hasta que fue finalmente aceptado en febrero de 1514 (Merino, 2001: 239). Las deliberaciones terminaron en marzo y la sentencia, favorable a Reuchlin, se dictó poco después, mientras Romberch estaba presente. Entonces Hoggstraten apeló al Papa y este delegó la cuestión en el cardenal Domenico Grimani en junio de 1514. En este tiempo, Reuchlin publicó una obra en la que se defendía de todas las acusaciones de sus adversarios, la Defensio Johannis Reuchlin (1514), a la que respondían en cierta medida las Erronee Assertiones de Hoggstraten (1517). Finalmente, el cardenal, junto con una comisión de dieciocho jueces, ratificó la decisión del Obispo de Espira en julio de 1516 (Merino, 2021: 239).

Una vez que concluyó esta fase del proceso, Tomás de Vio Cayetano ordenó a Romberch quedarse en Roma a la espera de la sentencia del Papa, que se estaba retrasando. Como señala Merino (2021: 242), Romberch argumenta que la causa de su salida de Roma fue precisamente la tardanza en la resolución de la sentencia por parte del Papa. En 1515, nuestro autor seguía en Italia, pues participó en el Capítulo General de la Orden en Nápoles, aunque consideramos que en este momento Romberch ya se había alejado del affaire14. La participación de Romberch en el affaire fue breve, pues en 1516-7 ya había sido trasladado desde Roma a Bolonia tras el capítulo provincial de Landshut por el general de la Orden, Silvestro Prieros (Merino, 2021: 243). En ambas ciudades Romberch continuó sus estudios de teología y filosofía (Vasoli, 2007: 284) y entró en contacto con grandes humanistas de su tiempo, que influyeron en cierta medida en nuestro autor, como el cardenal Domenico Grimani, dedicatario del Congestorium. En este punto conviene recordar que el cardenal Grimani había tomado parte en el affaire en junio de 1514 por orden del Papa. Cabe aludir también a Francisco Ángel, Jerónimo de Alis o Johannes Trevisano, autores de sendos poemas que dan comienzo al Congestorium.

En 1519 Romberch se desplazó desde Bolonia a Venecia, donde llevó a cabo su oficio como confesor de peregrinos y, al mismo tiempo, desempeñó una intensa labor editorial, trabajando no solo en elementos paratextuales, sino también en ediciones de otros autores dominicos15, a la espera de obtener el bachillerato y permiso para publicar obras propias de mayor trascendencia, esto es, de contenido teológico. En este momento es posible que Romberch también escribiese algunas obras de corte escolar para las primeras etapas formativas de los predicadores, a las que se refiere en algunos pasajes del Congestorium, aunque no nos consta que llegase a publicarlas. Meses antes de la publicación del Congestorium, en abril de 1520, el maestro García de Loaysa le concede el bachillerato en Teología, lo cual Romberch le agradece en la epístola que le dedica al comienzo del tratado. Tres meses después, el 11 de julio de 1520, Eberhard de Cleves lo reclama en Colonia como profesor de Teología (Merino, 2021: 255), más o menos en la misma fecha en la que se concluyó la impresión del Congestorium. En el verano de 1520 Romberch regresó a Colonia y dedicó el resto de su vida a la composición de obras teológicas16, como cabía esperar de sus compromisos con la Orden. A este respecto, cabe señalar que la teología se consideraba la ciencia por antonomasia y la mayor aspiración de los escolásticos en la época medieval y aún en el Renacimiento. A partir de su regreso a Colonia, Romberch se dedicó a la enseñanza y a la predicación, siendo constante en la refutación de las doctrinas luteranas y en la defensa de la Iglesia Romana, sin dejar de criticar sus excesos (Torre, 2001: xix-xx; y Vasoli, 2007: 285)17.

Puede decirse que el Congestorium no es un arte de memoria al uso, ni por su extensión ni por su carácter, además de que el número de ejemplos textuales y visuales es muy superior al de otros manuales de su tiempo. El Congestorium podría entenderse entonces como una suerte de carta de presentación para el maestro García de Loaysa, de quien Romberch había obtenido el bachillerato y a quien estaba dedicada la obra18. Esto explicaría el carácter enciclopédico del tratado y la importancia que Romberch concede a las estructuras didácticas propias del escolasticismo, así como a ciencias esenciales para la formación dominica, como la lógica o la metafísica. En cuanto a los elementos propios de la forma mentis escolástica, la obra se divide en una sección teórica y otra práctica y en aquella se procede siempre del mismo modo: estudio de la etimología de un elemento del ars memorativa, discusión sobre las definiciones existentes y su pertinencia para la comprensión del sistema, división y clasificación de sus componentes, relación con otros elementos del sistema de memoria y ejemplos. Además, Romberch no solo recurre a un número amplísimo de fuentes doctrinales de los siglos XV y XVI, sino que explica e integra en su doctrina las concepciones de la lógica, la metafísica y la epistemología tomistas, resultando así un manual apto y acomodado a los requerimientos formativos de la Orden de los Predicadores.

En todo lo anterior reside la originalidad de Romberch, quien logró sobresalir en la historia del arte de la memoria con un tratado enciclopédico y dotado de un marco teórico mucho más consistente que el de otros manuales de su tiempo. Asimismo, aunque los dominicos constituían junto a los franciscanos la orden a la que había pertenecido un mayor número de tratadistas de la memoria en la Edad Media, ninguno de sus manuales superaba las treinta páginas de extensión y, en su mayoría, se habían compuesto como compendios de reglas y ejemplos sin más aparato teórico que el de la retórica latina. En el caso de Romberch, además, buena parte de los ejemplos están actualizados y adaptados a los ámbitos discursivos de la Orden y, al mismo tiempo, se adecúan a lectores laicos, a menudo a partir de textos de humanistas más o menos contemporáneos, como Jacobo Publicio o Pedro de Rávena.

3. El ars memorativa desde los pensadores grecolatinos a los tratadistas dominicos

El arte de la memoria ha sido una herramienta esencial en el desarrollo del pensamiento, la enseñanza y la retórica desde la Antigüedad19 hasta la Edad Moderna, aunque sus preceptos han ido evolucionando y adaptándose a nuevos contextos. Este capítulo explora la evolución de las técnicas memorativas desde sus orígenes en la Grecia clásica hasta su refinamiento y sistematización por los tratadistas dominicos en la Edad Media, alcanzando quizás con Romberch su máximo esplendor. Los primeros vestigios del ars memorativa se encuentran en Grecia, donde figuras como Simónides de Ceos20 o Metrodoro de Escepsis sentaron las bases del método de memoria per locos et imagines. En Roma los rétores reconocieron la importancia de estas prácticas y las perfeccionaron, integrándolas en la formación retórica y garantizando así su pervivencia. Durante la Edad Media, los monjes y eruditos dominicos y franciscanos tuvieron un papel crucial en la preservación y expansión de estas técnicas. Los dominicos, en particular, vieron en la mnemotecnia una herramienta no solo para la retención del conocimiento secular, sino también para la meditación y el fortalecimiento de la vida espiritual. Así pues, el ars memorativa ha sido una constante en la búsqueda y la ordenación del conocimiento entre los eruditos europeos.

En primer lugar, aunque contamos con algunas pruebas de la práctica del ars memorativa en Grecia, la principal herencia griega en este ámbito son las teorías filosóficas de Platón y Aristóteles sobre la memoria y la reminiscencia21. El Teéteto (191c-d) platónico es la primera obra en la que se compara la memoria con un sello sobre la cera22, considerando las características relativas a la humedad y la sequedad que hacen que se tenga más o menos facilidad para recordar. En el Fedro (274e-275b), Platón introduce otra metáfora por la que se equipara la memorización con la escritura. Esta última fue realmente productiva a lo largo de toda la historia de la disciplina, de manera que en Cicerón encontramos ya una comparación expresa entre el soporte de la escritura y los lugares y entre las letras y las imágenes (De or., 2, 360 y Part., 7, 26)23. Más adelante, la metáfora se ampliará, identificando la recuperación de los recuerdos con un proceso de lectura. Así, el arte de memoria se asocia a un proceso de lectoescritura que tiene repercusiones, por ejemplo, en el orden de las imágenes y del propio recorrido mental (de izquierda a derecha).

Aristóteles (Sobre la memoria y la reminiscencia) retomó la metáfora del sello y distinguió definitivamente los conceptos de memoria y reminiscencia. Así la memoria (De mem., 449b) queda definida como una facultad del alma, compartida con los animales, que permite retener impresiones de las percepciones sensibles para que puedan ser revividas en la mente tras su reconocimiento. La reminiscencia (De mem., 453b), en cambio, es propia únicamente de los seres humanos y supone la búsqueda consciente de un recuerdo que había sido temporalmente olvidado. Tiene lugar mediante un proceso inductivo fundamentado en cadenas de analogías por las que discurre el pensamiento para recuperar el recuerdo24. Ya que el arte de la memoria busca la recuperación consciente de los recuerdos depositados en ella, parece evidente que atañe más bien a la reminiscencia. Teniendo esto en consideración, se puede afirmar que el arte de la memoria consiste, entonces, en la sistematización y en la reproducción de cadenas asociativas mediante una serie de técnicas que pueden dominarse gracias a un corpus de reglas más o menos fijo.

Esta técnica (ars) se sistematizó en la retórica latina como uno de los officia oratoris expuestos tanto en el libro primero de la Retórica a Herenio como en Sobre el orador (1, 187)25. Tras la inventio, la dispositio y la elocutio, la memoria consiste en la aplicación de una serie de técnicas para diseñar una estructura mental con la que recordar y pronunciar ordenadamente un discurso. El sistema de memoria, en origen personal e intransferible26, consiste en la figuración de imágenes que signifiquen unidades discursivas para disponerlas con un orden lógico en un lugar mental previamente imaginado, de tal manera que se pueda restituir artificialmente la secuencialidad de los recuerdos. La explicación más completa e influyente sobre el arte de la memoria en la Antigüedad se encuentra en la Retórica a Herenio. Cicerón la complementa integrándola entre las virtudes y Quintiliano (Inst., 11, 2) aborda las ventajas y los inconvenientes del sistema y aporta consejos sobre el estudio, que también resultarán útiles para mejorar la memoria natural.

Por un lado, el anónimo autor de la Retórica propone a lo largo del libro tercero una serie de condiciones para la figuración de los lugares y de las imágenes. Las reglas para la formación de los lugares (loci/loca) atañen a la correcta distribución de los espacios para facilitar el recorrido mental, así como a su iluminación, su forma y las marcas que establecen un orden fijo. Así, los lugares, sean artificiales, naturales o mixtos, constituyen el escenario en el que habrán de colocarse las imágenes significativas. Las imágenes (imagines, figure, forme, simulachra, fictiones…), por su parte, son figuraciones mentales impactantes, fieles, unívocas, fidedignas y duraderas. Tienen dos valores, uno representativo, que se adquiere dotando a las imágenes de rasgos propios, y otro significativo, que las vincula a su referente (Merino, 2007: 45). Las imágenes adquieren su significado por distintos mecanismos, respondiendo al contenido (memoria rerum) o a la literalidad de lo que se quiere recordar (memoria verborum)27. A la luz de los ejemplos clásicos y medievales, estas imágenes representan escenas mentales en cuyo centro se encuentra una imago agens (“imagen en movimiento”), esto es, la figura de un animal o de un ser humano que interactúa con el resto de las imágenes que configuran la escena28. Esta funciona como imagen en la medida en la que aporta un significado y adquiere rasgos semánticos de acción y pasión; pero también como lugar, ya que, al tratarse de un ser vivo, ofrece una división natural en su cuerpo para albergar otras imágenes de menor tamaño y, al mismo tiempo, su movimiento y su posición guían el orden del recuerdo. Toda esta preceptiva sobre los lugares y las imágenes mentales se desarrolló progresivamente a lo largo de la Edad Media y el primer Renacimiento hasta dar lugar a un género técnico autónomo, en el cual convergieron distintas corrientes de pensamiento.

Por otro lado, Cicerón, además de definir una parte del sistema, había relacionado la memoria con la prudencia (De or., 2, 307-8; Brut., 1, 315 y De inv., 2, 160) como una de sus virtudes esenciales. En estos pasajes la memoria se define como la virtud que permite ser prudente al utilizar las experiencias pasadas para ser cauto en el futuro. Por ello, la memoria era una cualidad bien valorada en la Antigüedad y, como tal, se destacaba entre las características principales en las etopeyas de los personajes más notorios29. Posteriormente, la memoria se integró entre las virtudes cardinales en los textos de los Padres de la Iglesia y de los autores cristianos, pasando a formar parte de la ética. En este sentido, Yates (1966: 180) defiende que en el medievo el arte de la memoria sirvió para recordar las consecuencias de las virtudes y los vicios. Es precisamente por este motivo por el cual Petrarca se convirtió en una autoridad de la disciplina, de acuerdo con Yates (1966: 95), Rossi (2000: 225) y Torre (2004: 13 y ss.)30. En la Edad Media, los dominicos se convirtieron, junto a los franciscanos, en los principales usuarios y generadores de tratados del ars memorativa. En cuanto a la primera, se entendía la ética memorativa como un proceso de reflexión interior, indagando en las virtudes y los vicios, una dialéctica que empezó a superarse en el siglo XV31. No obstante, el desarrollo de las ciudades y de las universidades32 favoreció una serie de cambios en el contexto retórico, haciendo que la retórica y la ética tuvieran una evolución convergente en el ars memorativa. En cuanto a la retórica, era fundamental para la predicación y, por tanto, se mantenía en un lugar destacado en la enseñanza dominica. Esta disciplina permitía exteriorizar los procesos meditativo-reflexivos y transmitir las enseñanzas y la doctrina de la Orden de Santo Domingo, además de proporcionar recursos para la evangelización, tanto desde el punto de vista del predicador como del oyente. Así pues, la técnica seguirá sirviendo para la meditación además de para contextos retóricos y escolares.

Details

Pages
458
Publication Year
2025
ISBN (PDF)
9783631930588
ISBN (ePUB)
9783631930595
ISBN (Hardcover)
9783631930571
DOI
10.3726/b22558
Language
Spanish; Castilian
Publication date
2025 (December)
Keywords
Congestorium Memory Johannes Romberch ars memoriae artificiosa memoria Ars memorativa Renaissance Middle Ages rhetoric
Published
Berlin, Bruxelles, Chennai, Lausanne, New York, Oxford, 2025. 458 p., 24 il. blanco/negro.
Product Safety
Peter Lang Group AG

Biographical notes

Marta Ramos Grané (Author)

Marta Ramos completó su tesis doctoral en la Universidad de Extremadura, UEx (España). Actualmente es profesora e investigadora en la Universidad de Jaén (España). Sus estudios sobre las artes de memoria le llevaron a conseguir el Premio Extraordinario de Doctorado de la UEx en 2023. También trabaja en los ámbitos de la emblemática y las humanidades digitales.

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