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Boccaccio en España: traducción y recepción (siglos XV-XVII)

by David González Ramírez (Author)
©2026 Monographs VIII, 320 Pages

Summary

En este libro se presenta un estudio equilibrado y orgánico sobre la presencia de Giovanni Boccaccio (1313-1375) en España a través de las ocho traducciones que se hicieron y difundieron durante los siglos XV y XVI. Cada una de las obras originales de Boccaccio es abordada de manera sintética para comprender mejor su dimensión literaria y cultural, pero la aportación principal reside en las traducciones, sobre las que se explican sus problemas de transmisión textual, sus principales particularidades e innovaciones, y aquellos aspectos concernientes a los asuntos socio-literarios (traductores, poseedores de copias, impresores, etc.). Además, a partir de las contribuciones más autorizadas, se quintaesencia la proyección que estas obras de Boccaccio tuvieron sobre la literatura española de la Edad Media y el Siglo de Oro. En definitiva, se ofrece un instrumento bibliográfico útil para conocer con más detalle el complejo campo de las traducciones medievales a través de los romanceamientos que se acometieron de uno de los autores más leídos en la cultura medieval y áurea.

Table Of Contents

  • Cubierta
  • Página de título
  • Página de derechos de autor
  • Dedicación
  • Índice
  • 1. Preámbulo
  • 2. Recepción histórico-crítica
  • 2.1. El impulso italiano: Farinelli
  • 2.2. Tiempo de efemérides (1975)
  • 2.3. El siglo XXI: una nueva era
  • 3. Etapa napolitana y formación literaria: un narrador vocacional. Dante y la exaltación del toscano
  • 3.1. Las Questioni d’amore (Filocolo)
  • 3.1.1. Laberinto de amor y Trece cuestiones muy graciosas (1541-1546): una trama editorial al descubierto
  • 3.2. Teseida delle nozze d’Emilia
  • 3.2.1. La Teseida (s. XV): del poema épico a la compilación prosificada
  • 3.3. Elegia di madonna Fiammetta
  • 3.3.1. Libro de Fiameta: un modelo de traducción pasiva
  • 3.4. Decameron
  • 3.4.1. Las cien novelas (s. XV): una traducción perdida, dos testimonios incompletos y ocho cuentos (al menos) nuevamente traducidos
  • 4. Etapa florentina y madurez intelectual: la defensa del Humanismo. Petrarca y el cultivo del latín
  • 4.1. Genealogia deorum gentilium
  • 4.1.1. Genealogía de los dioses de los gentiles (s. XV): Martín de Ávila, escudero de Santillana, frente a la mitología de los dioses paganos
  • 4.2. De montibus
  • 4.2.1. De los montes (s. XV): un tratado geográfico en la Castilla del siglo XV
  • 4.3. De casibus virorum illustrium
  • 4.3.1. Caída de príncipes (s. XV): una traducción en dos impulsos
  • 4.4. De mulieribus claris
  • 4.4.1. De las mujeres ilustres en romance (1494): la glosa como prolongación textual
  • 5. Recepción de Boccaccio en Castilla y en Europa (siglos XV y XVI)
  • 5.1. El Cuatrocientos: Santillana y las primeras traducciones
  • 5.2. Del libro de mano a los impresos
  • 5.3. Traducciones perdidas
  • 5.4. Boccaccio en perspectiva europea
  • 6. Coda
  • 7. Anexos
  • 7.1. Trece cuestiones muy graciosas: prólogo y dedicatoria de Blasco de Garay y López de Ayala
  • 7.2. Genealogía de los dioses de los gentiles: prólogo de Martín de Ávila
  • 7.3. Caída de príncipes: prólogo de Zamora
  • Bibliografía
  • Fuentes primarias
  • Filocolo
  • Traducción castellana (parcial): Laberinto de amor/Trece cuestiones muy graciosas
  • Impresos
  • Ediciones modernas
  • Traducciones modernas
  • Teseida
  • Traducción castellana: Teseida
  • Ediciones modernas
  • Elegia di Madonna Fiammetta
  • Traducción castellana: Libro de Fiameta
  • Impresos
  • Ediciones modernas
  • Traducciones modernas
  • Decameron
  • Traducción castellana: Las cien novelas Manuscrito
  • Impresos
  • Ediciones modernas
  • Traducciones modernas
  • Genealogía deorum gentilium
  • Traducción castellana: Genealogía de los dioses de los gentiles
  • Ediciones modernas
  • Traducciones modernas
  • De montibus
  • Traducción castellana: De los montes e ríos e selvas
  • Ediciones modernas
  • De casibus virorum illustrium
  • Traducción castellana: Caída de príncipes
  • Impresos
  • Ediciones modernas
  • De mulieribus claris
  • Traducción castellana: De las mujeres ilustres en romance
  • Impresos
  • Ediciones modernas
  • Traducciones modernas
  • Otras obras del autor
  • Otras fuentes primarias y secundarias

1. Preámbulo

Cuando hace unos años entré en contacto directo con la traducción castellana antigua del Decameron a través del incunable de 1496 —un texto que solo era y es accesible a partir de esta edición o de las reediciones impresas hasta 1550—, no podía atisbar hacia dónde me empujaría ese primer impulso. En otro lugar narraré cómo se despertó en mí inopinadamente el interés por esta traducción, pero adelantaré que el punto de arranque está en las versiones que se hicieron del cuento de Griselda en el Siglo de Oro. Fue del todo inevitable que, al profundizar en los problemas de transmisión de Las cien novelas —título con el que se difundió la traducción castellana desde el siglo XV—, me preguntase cuántas traducciones más de Boccaccio se hicieron en las mismas fechas, qué tipo de problemas presentaban, quiénes las habían acometido (o promovido) y, en definitiva, qué suerte corrieron en su época y en los siglos posteriores.

Como por ensalmo, comencé a hacer acopio de testimonios de estas traducciones —a través de digitalizaciones, pero también de ediciones recientes—, así como de fuentes críticas, con tal de percibir mejor la recepción del autor del Decameron en España y entender qué dominio ejercieron sus libros en la literatura castellana del momento. Para completar mi visión sobre el Boccaccio total, no dejé de lado las traducciones modernas, algunas de las cuales —pienso en las que se emprendieron del Decameron en el siglo XIX y primera mitad del XX— ofrecen un capítulo extraordinario de paráfrasis o corrección. Me percaté a poca costa de que muchas ediciones que se han realizado de las traducciones antiguas han tenido desgraciadamente un alcance bastante limitado, bien porque están contenidas en libros editados en el extranjero, ya descatalogados y que tienen una escasísima presencia en bibliotecas españolas (como la Caída de príncipes, el Libro de Fiameta o el De los montes), bien porque figuren en tesis doctorales inéditas (como las que Horovitz y Rich prepararon de De los montes o la que Gómez Sánchez remató de la Genealogía de los dioses, solo desde hace unos años en acceso abierto).

En cuanto a los estudios, hay que reconocer que las efemérides por la muerte de Boccaccio en 1975 generaron un importante estímulo y durante los años ochenta y noventa se afrontaron muchos trabajos sobre la recepción de las traducciones castellanas, algunos en forma de ediciones preparadas por filólogas italianas. La cuidadosa lectura de las siete traducciones medievales —a la que añadí también la del episodio de las questioni d’amore que se incluyó en el Filocolo y se divulgó en el Quinientos— me permitió entender mucho mejor la amplitud de un autor del que hasta ese momento solo conocía algunas obras. En paralelo, el recorrido por la tradición crítica me hizo calibrar con más propiedad muchos de los problemas de estos textos y ahondar en el apasionante campo de las traducciones medievales, conocido solo como aficionado hasta que empecé a faenar con Las cien novelas. Fue entonces cuando percibí que los acercamientos basculaban hacia el estudio de la influencia literaria, dejando en un segundo plano las singularidades sobre la transmisión textual que presentan muchas traducciones; además, detecté las asimetrías que existían en el número de estudios dedicados a unas traslaciones y a otras, lo que en ciertos casos genera un conocimiento desigual (aunque no doy por descontado que una mayor cantidad de trabajo suponga per se una mejor comprensión).

Boccaccio, el más joven de las tre corone, fue un fenómeno cultural que penetró en la Península, como otros que procedían de Italia, a través de intelectuales de diferente condición: cortesana, nobiliaria y eclesiástica. Sin tener que acudir a la difusión de su obra en lengua original, el censimento de sus traducciones demuestra que fueron textos que se copiaron, se imprimieron, se reeditaron y se continuaron leyendo mucho más allá del año en que se difundió impreso el último libro. Es un hecho constatado que obras que adoptaban tendencias epocales y no han soportado el paso del tiempo, como el De casibus virorum illustrium o el De mulieribus claris, tuvieron en el crepúsculo de la Edad Media europea un alcance mayor que la colección de cuentos por la que Boccaccio pasaría a la historia literaria. Incluso libros compuestos en lengua vulgar como la Fiammetta —cuya lectura hoy está reservada a un público minoritario— pudieron tener en determinados ambientes una trascendencia idéntica o incluso superior a la del Decameron. Lo cierto es que tras las primeras décadas del siglo XV, Boccaccio tuvo que salir de las esferas aristocráticas castellanas y llegar a otras capas de la sociedad, aunque fuese por vía oral; notarios e incluso comerciantes escucharían episodios del Filocolo o cuentos del Decameron, pero seguramente también algunas de las historias del De mulieribus claris. Un siglo más tarde, su lectura seguía viva y autores como Antonio de Guevara, Juan de Mal Lara, Pedro de Salazar o Alonso de Villegas aprovecharían tanto la parte doctrinal como la fruitiva de sus libros. En el Seiscientos, los escritores estarán más atentos que nunca a las páginas del Decameron, porque el resto de la producción narrativa, poética y humanística perdió la intensidad que tuvo antaño y solo puntualmente algunos lectores se acercaron a determinados libros, como ocurrió con la Genealogia deorum gentilium.

El alcance de esta recepción, despachado en unas modestas líneas, solo logré articularlo a partir de una lectura reposada de los trabajos que se habían consagrado a la presencia de Boccaccio en Castilla a través de sus traducciones y de su influencia en la literatura española. La dispersión de estudios y las complicaciones para acceder a algunas ediciones me hicieron abrigar la idea de compendiar un estudio, de un carácter panorámico, pero discreto en su extensión, en el que tratase sobre las principales dificultades —de traducción y recepción— que presentan las ocho traducciones que se difundieron entre los siglos XV y XVI. Me propuse además un objetivo adyacente: conocer con mejor calibre cuántas dudas aún quedaban por resolver sobre estos romanceamientos. En esta empresa concentré mis esfuerzos entre 2021 y 2022, con la premisa mental de formar dos artículos en el que quedasen repartidas de manera equilibrada las traducciones, divididas por la lengua en la que estaban redactadas (un criterio que, como se verá, tiene implicaciones vinculantes desde un punto de vista cronológico y conceptual).

Fueron varias las razones que hicieron acrecentar en número de páginas el plan original, que finalmente fue distribuido en cuatro trabajos. De un lado, la traducción del Decameron requería, por la especificidad de sus problemas y los estudios acumulados, un trabajo independiente. De otro lado, los párrafos introductorios que había previsto para explicar cómo se ha construido unos cimientos histórico-críticos sobre el tema «Boccaccio en España» se alargaron para intentar comprehender aquellos estudios —en forma de historias, catálogos, monografías o artículos, comenzando por los de carácter tipobibliográfico como el emprendido en primera instancia por Gallardo y continuado de forma más sólida por estudiosos posteriores— que se han ocupado de plantear un examen de un carácter más o menos general (por una cuestión de pragmatismo filológico, dejé de lado aquellos repertorios parciales en los que alguna de las obras de Boccaccio hubiese sido catalogada o descrita).

Explico a continuación el sentido crítico y metodológico que seguí —y que he mantenido—, y comienzo explicando que, a la hora de fijar el orden de las obras que examino, no me he podido guiar por la fecha en la que se hicieron las traducciones, porque en la mayoría de los casos se ignora (unas veces solo se conoce el terminus post quem por el colofón de la impresión, mientras que en otras ocasiones las copias manuscritas solo dejan aproximarse a una datación demasiado imprecisa). Por tanto, me ajusto a la cronología de composición de los textos originales, por entender que es el criterio menos conflictivo. Como no se trata de una pauta indiscutible, dado no existe consenso entre los críticos para establecer la fechación de ciertas obras, principalmente porque reducen o ensanchan el periodo de elaboración y esto provoca ciertos movimientos en la diacronía, me ciño a la ordenación tácitamente aceptada desde el proyecto editorial de Branca (Tutte le opere).

Antes de adentrarme propiamente en las traducciones, he abordado de manera sintética la dimensión literaria y cultural de la obra de Boccaccio en su lengua de origen: su transmisión textual y sus traducciones hasta el siglo XVI1. Consciente del alcance de estos capítulos, he subordinado la originalidad y me he confiado a la síntesis y —espero— al acierto en ofrecer una visión compensada. En un estudio de esta naturaleza, naturalmente el privilegio reside en los romanceamientos, que fueron los libros manejados por los lectores castellanos de una forma más amplia. He examinado la traducción tratando de cumplir con una serie de coordenadas: cómo ha sido su transmisión textual, qué se sabe sobre el texto fuente, qué noticias hay sobre la autoría del traductor o de quien ordenase la traducción, qué particularidades presenta la traslación y cuál fue el modus traducendi que se siguió2. En ciertos casos, el estudio de estas traducciones ha sido afrontado por la tradición crítica con resultados muy desiguales, pues no ha sido del todo extraño encontrar visiones parciales, bien porque no se había podido acceder a varios de los textos que han pervivido, bien porque se desconocían testimonios (o, conociéndose, se ha prescindido de comprehender toda la tradición textual conservada), por lo que no queda poco camino por recorrer para tratar de acercarse lo máximo posible a las traducciones perdidas y explicar con mejores fundamentos los problemas de transmisión que existen.

Hago, sobre este aspecto, un inciso necesario. El censimento más completo de códices medievales e incunables de Boccaccio fue el acometido por Lucía Megías (2001) en un trabajo de un enorme valor filológico y documental. En los últimos tiempos se ha avanzado de una manera extraordinaria en la catalogación de fondos bibliotecarios, un progreso del que se han beneficiado —con el empuje de muchos investigadores— los proyectos Boscán y Comedic, donde se han aunado esfuerzos para concentrar nuevas referencias bibliográficas o ejemplares localizados (en Comedic figuran exclusivamente aquellas traducciones de Boccaccio que se imprimieron a finales del siglo XV). A través de los últimos rastreos por metabuscadores y catálogos en línea —empresa a menudo agradecida— hemos logrado conocer nuevos testimonios o ejemplares, tan escasos en obras como Las cien novelas o el Libro de Fiameta. A nivel textual, la concepción de este proyecto que ahora entrego añade al conocimiento que teníamos sobre las traducciones de Boccaccio un códice medieval más del Libro de Fiameta, un ejemplar —el único conocido hasta ahora— de la edición toledana de 1546 de las Trece cuestiones muy famosas y las licencias concedidas a dos traducciones que se remataron en el siglo XVI, pero que nunca se publicaron y hoy solo podemos lamentar su pérdida o extravío.

Un apartado final ha sido reservado para concentrar las indagaciones que se han hecho sobre la influencia del texto de Boccaccio en obras literarias de la tradición española, aspecto que merece un aparte aclaratorio. He marcado el límite en el siglo XVII, con la única excepción de un texto de 1752, Politeísmo elucidado, que toma parte de su contenido de la Genealogia deorum gentilium. Desde estos años en adelante los libros de Boccaccio tienen una influencia muy discreta o prácticamente nula, a excepción del Decameron. Con esta obra no he podido obrar con la misma puntualidad, debido al exceso de estudios y a la intensidad de relaciones intertextuales, por lo que he trazado algunas líneas maestras3. En cuanto a la bibliografía que he manejado para reconstruir esta relación de dependencia, me he ceñido esencialmente a trabajos que se han dedicado de modo específico a textos sobre el novelliere. Por tanto, excluyo con carácter general otro tipo de bibliografía —ediciones, monografías, estudios sobre obras emparentadas genológicamente— en la que se remita de forma más o menos tangencial a las obras que analizo, salvo que contengan algún tipo de novedad o sean una aportación enjundiosa. Debe tenerse en consideración que sobre algunos textos cuyos temas han tenido una especial trascendencia en la Europa de los siglos XV y XVI, como puedan ser el De mulieribus claris, el episodio de las questioni d’amore o la Fiammetta (sin necesidad de mentar el Decameron, que nunca ha dejado de ser fuente de inspiración para todo tipo de creadores), las referencias en estudios con un carácter diacrónico son abundantísimas. En este orden, cualquier intento de repertoriar tales alusiones ofrecería un panorama incompleto e insuficiente de los desbordantes apuntes que se han realizado. Por todo ello, seguramente sea este apartado el que logre aproximar al lector de una manera general a la proyección de Boccaccio en la cultura castellana.

Culminada aquella empresa en forma de artículos, no fue difícil entender que su desmembración restaba empaque al trabajo, que, tanto por dimensiones como por aspiraciones, permitía formar una monografía equilibrada y orgánica, que es la que ahora el lector tiene en sus manos. Por tanto, el programa descrito ha sido la levadura de este libro, que requería de otros ingredientes para que fermentase y resultase con la hechura que tiene ahora. Del proyecto que ideé en forma de artículos al que ahora aparece con nuevas vestiduras hay un trecho que también requiere algunas puntualizaciones.

En primer lugar, he revisado de manera integral forma y contenidos. En tal sentido, la primera versión se acerca más al status quaestionis tradicional (quizá con demasiado acarreo de citas textuales), mientras que en esta me he implicado con mayor empeño en los capítulos sobre algunas traducciones que he trabajado en los últimos tiempos y he tratado de ofrecer un estilo indirecto libre sobre aquellas otras cuyos problemas específicos conozco de un modo más colateral (y, por tanto, he requerido del auxilio de análisis ajenos). En segundo lugar, he ampliado contenidos (especialmente en los apartados dedicados a la configuración de las obras originales), he añadido datos e informaciones con las novedades que me han salido al paso en estos años (al tiempo que he corregido otros cuando he advertido su inexactitud) y, si ha sido necesario, he modificado en algunas ocasiones ciertos puntos de vista. Pero, además, he añadido páginas nuevas que sirven de contextualización al itinerario vital e intelectual de Boccaccio y al momento creativo que acompañó la gestación de su producción, con particular atención a aquellas obras que se vertieron al castellano. Los apartados que ejercen de clausura suponen también una reflexión redactada exprofeso para este volumen: Boccaccio queda, por tanto, definitivamente encuadrado entre dos estudios de recepción: crítica y literaria.

Cada uno de los apartados sobre las obras podría haberse ampliado exponencialmente, pero mi propósito ha sido ofrecer una visión condensada (donde se expliquen con claridad los asuntos más importantes sobre la traducción perdida y sus problemas de transmisión, quién afrontó la labor de traslación o qué implicaciones literarias tuvo en la tradición española) y equilibrada (aunque no siempre ha sido fácil lograr una ajustada nivelación entre las partes, porque mientras que algunas traducciones cuentan con una transmisión textual limitada, de otras conservamos más testimonios y un conocimiento más preciso, avalado también por una amplia tradición crítica). Tratar de sistematizar el conocimiento adquirido sobre las traducciones de Boccaccio y sopesar el valor de las indagaciones no ha sido tarea baladí. Este libro, además de ser una revisión de fuentes y actualización de saberes —como señalé más arriba, no han sido pocos de cuantos se han acercado a alguna de las traducciones los que ofrecen una visión sesgada sobre los problemas de transmisión textual—, quiere ser también una visión integral y documentada sobre la obra traducida y sus contextos de elaboración y de recepción.

Retomo ahora las palabras iniciales para explicar que, asimilados hace unos años los principales problemas de Las cien novelas, me planteé en primera instancia cumplir con un objetivo que tenía pendiente desde hacía más tiempo: redactar una historia sobre los novellieri en España que fuese precedida de la traducción que se hizo en el Cuatrocientos del capolavoro de Boccaccio. El resultado ha sido la monografía «Entretener con apacible y dañoso gusto». El Decameron y los novellieri en España (Anejos de Revista de Literatura, CSIC, 2025), en la que he trazado un panorama general sobre la recepción de la narrativa breve italiana en España esencialmente a través de las traducciones, pero también por medio de otras colecciones que circularon en lengua original. El segundo paso era preparar un trabajo, igualmente de un carácter esférico, sobre la recepción de Boccaccio a través de las obras que se vertieron en castellano, ahora por fin culminado. El último —en el que estoy inmerso y que unirá el tercer vértice del triángulo— es poner en equilibrio la serie complementaria de estudios que he dedicado a Las cien novelas, que exige igualmente un volumen compacto y deberá ser el anticipo de la edición en la que estoy enfrascado. De forma paralela, algunos estudiosos y colegas, expertos en las relaciones hispano-italianas, me están prestando sus manos para dar cobertura a otros proyectos colectivos, como los que coordinado hasta ahora sobre el Decameron en el mundo hispánico (Ínsula, 2022), sobre las principales traducciones de libros italianos desde el siglo XIV al XVI (Iberoromania, 2023) o sobre Boccaccio (Arqueología, historia y viajes sobre el mundo medieval, 2025). Llegarán algunos más, pero es mejor, por ahora, dejar en silencio aquello que está en marcha. En el curso de estos trabajos monográficos en los que estoy tratando de articular, de una manera armónica, estudios específicos difundidos en revistas y libros (aunque también me estoy aprovechando de apuntes de clases y conferencias, que siempre permiten ampliar el espacio de reflexión sobre el objeto de estudio), en el seno del grupo de investigación al que estoy vinculado en la Universidad de Jaén nos planteamos otro objetivo más ambicioso: solicitar un proyecto I+D. Las traducciones antiguas de importantes autores y obras parecía que era el espacio común más acertado, por lo que nos aventuramos hacia ese terreno, comenzando por Boccaccio, la figura a la que, como responsable principal, más atención había prestado. Más allá de los afanes individuales, sin duda el mayor logro para nosotros ha sido conseguir el proyecto, que si todo sigue su curso natural pondrá al servicio del lector interesado, a través de una biblioteca digital, las traducciones antiguas de Boccaccio en fijaciones textuales solventes.

Details

Pages
VIII, 320
Publication Year
2026
ISBN (PDF)
9783631916636
ISBN (ePUB)
9783631916643
ISBN (Hardcover)
9783631916186
DOI
10.3726/b21686
Language
Spanish; Castilian
Publication date
2026 (July)
Keywords
Boccaccio humanismo italiano latín traducción transmisión textual influencia literaria Castilla siglos XV-XVI
Published
Berlin, Bruxelles, Chennai, Lausanne, New York, Oxford, 2026. viii, 320 p., 12 tablas.
Product Safety
Peter Lang Group AG

Biographical notes

David González Ramírez (Author)

David González Ramírez es Catedrático de Literatura Española de la Universidad de Jaén. Sus principales líneas de investigación son la historiografía literaria del siglo XX y la edición y recepción de textos de la Edad Media y el Siglo de Oro. Es fundador del Seminario de Estudios Literarios y Culturales (Univ. de Jaén) y desde hace años trabaja en el campo de las traducciones antiguas del italiano al castellano.

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