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Identidades en la Grecia Antigua

Construyendo a los griegos

by Mª Cruz Cardete del Olmo (Author)
©2026 Monographs XXX, 566 Pages

Summary

Este libro ofrece un análisis sobre las diversas identidades que se desarrollaron en la Grecia antigua. El punto de partida es que los griegos antiguos no existieron como grupo compacto al que sea posible definir con precisión ni en la Antigüedad ni hoy en día, sino como un conjunto humano multiforme y flexible capaz de generar identidades múltiples, diversas y, a menudo, contradictorias.
El libro se estructura en varios capítulos en los que, primero, se reflexiona sobre los modos de construir a los griegos antiguos desde fuera (por la cultura occidental desde los romanos hasta la actualidad) y, posteriormente, sobre algunos aspectos identitarios especialmente importantes para ellos (destacando sangre, lengua, religión y tradiciones).
Los griegos antiguos que se pasean por estas páginas son más su diversidad que sus semejanzas, sin negar por ello que estas existieran, pero sin situarlas en el centro del debate, como ha sido frecuente en la bibliografía especializada y en las imágenes populares generadas sobre ellos. Y lo son siempre en interacción con otros con quienes convivieron y sin los que no habrían sido los mismos.

Table Of Contents

  • Cubierta
  • Página de título
  • Página de derechos de autor
  • Dedicación
  • Índice
  • Índice de figuras
  • Agradecimientos
  • Prólogo. Volver a las identidades griegas ¿para qué?
  • Introducción
  • Capítulo I Construyendo identidades. Nosotros vs. ellos
  • I.1. Identidad y etnicidad
  • I.1.1. Primordialismo e instrumentalismo: modelos de análisis
  • I.1.2. Identidad y etnicidad: puntos de partida y definiciones
  • Capítulo II Los griegos y nosotros
  • II.1. Cuando los romanos inventaron a los griegos
  • II.2. Bizancio: entre Grecia y Roma
  • II.3. Los griegos otomanos o cómo (mal)gestionar las identidades dúplices
  • II.4. Inventando a los griegos clásicos en el mundo moderno: del Renacimiento al Romanticismo
  • II.5. La Grecia independiente: “un país aprendiendo a ser un museo”
  • II.6. La Grecia antigua durante y después de las Guerras Mundiales: el pasado como material de reconstrucción nacional
  • Capítulo III Los griegos compartiendo sangre y lengua (“τὸ Ἑλληνικὸν ἐὸν ὅμαιμόν τε καὶ ὁμόγλωσσον”)
  • III.1. Ethnos, genos y polis: el discurso construyendo la sangre
  • III.1.1. Los ethne “subhelénicos”: entre la sangre, la lengua y la cultura
  • III.1.2. El ethnos arcadio
  • III.1.3. Construyendo el ethnos pasado en el presente: los mesenios
  • III.1.4. Los griegos cuestionados: ethne y gene en la Grecia central y septentrional
  • III.2. La lengua griega como criterio de identidad
  • Capítulo IV Identidad y religión en la Grecia antigua (“θεῶν ἱδρύματά τε κοινὰ καὶ θυσίαι”)
  • IV.1. De Olimpia a Delfos: las trampas del panhelenismo
  • IV.1.1. Olimpia: mucho más que sus Juegos
  • IV.1.2. Delfos o cómo hacer del enfrentamiento un arte
  • IV.2. La religión como configuradora de identidad poliada: la autoctonía ateniense
  • IV.3. El ethnos como referente religioso: santuarios y koina
  • IV.4. El desafío de la hibridación: religión, identidad y “middle ground”
  • Capítulo V Costumbres, tradiciones e historia compartida: construyendo a los otros y a los variados nosotros (“ἤθεά τε ὁμότροπα”)
  • V.1. Los variados Nosotros y sus costumbres
  • V.2. De la multiplicidad de los otros a la construcción del bárbaro
  • V.2.1. El triunfo de la oposición binaria durante las guerras médicas: la alteridad como oposición frontal
  • V.2.2. La historia intencional: (re)construyendo las guerras médicas
  • V.2.3. La otra cara de las guerras médicas: la relación con los persas en épocas arcaica y clásica
  • V.2.4. Reconstruyendo al bárbaro al final del clasicismo: la tensión entre ancestros y costumbres como rasgos de identidad
  • Conclusiones
  • Bibliografía

Índice de figuras

Capítulo II

Fig. 2.1: Procesión de lado sur del Ara Pacis, con Augusto coronado de laurel. Esta obra propagandística del primer emperador romano adapta elementos típicos del arte griego con el objetivo de glorificar el poder de Augusto, viéndose especialmente influida por la procesión del friso de las Panateneas (fotografía de Ángel del Río, cortesía del autor)

Fig. 2.2: Vista del Odeón de Agripa, con la Acrópolis al fondo. Fue construido por el yerno de Augusto ca. 15 a. C. en el ágora ateniense (fotografía de la autora)

Fig. 2.3: Agoranomeion. Edificio público del ágora romana ateniense, construido a mediados del s. I d. C. De función no del todo clara, estuvo dedicado a la Atenea Archegetis y al divino Augusto (fotografía de la autora)

Fig. 2.4: Canopo en Villa Adriana visto desde el templo de Serapis. Imitaba a la villa egipcia de Canopo (Alejandría), pero está influido arquitectónica, estilística y estéticamente por el arte griego (fotografía de Carole Raddato con licencia Creative Commons)

Fig. 2.5: Templo del Zeus Olímpico en Atenas, comenzado en el s. IV a. C. y terminado durante el gobierno de Adriano (fotografía de la autora)

Fig. 2.6: Arco de Adriano en Atenas. Famosas son sus inscripciones: “Esta es Atenas, la antigua ciudad de Teseo” y “Esta es la ciudad de Adriano, y no de Teseo” (fotografía de la autora)

Fig. 2.7: Biblioteca de Adriano, construida en Atenas en el 132 por orden de dicho emperador (fotografía de la autora)

Fig. 2.8: Iglesia bizantina de San Salvador de Cora (Μονή Χώρας), en Constantinopla/Estambul. La iglesia ha vivido todo tipo de avatares que siguen el curso de la historia constantinopolitana: terremotos, destrucción iconoclasta, asedios cruzados, conversión en mezquita (en 1511) y en museo (1958) y reconversión en mezquita a partir de 2020 (fotografía de Ángel del Río, cortesía del autor)

Fig. 2.9: Ruinas de Mistrá, ciudad fortificada en Morea, en el Peloponeso, a escasos 10 kilómetros de la antigua Esparta. Capital del Despotado latino de Morea, se convirtió en una de las ciudades más prósperas del Imperio bizantino. Pasó a manos otomanas en 1460. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1989 (fotografía de la autora)

Fig. 2.10: Murallas de Estambul, fachada exterior. Comenzadas a construir con Constantino I y reforzadas especialmente por Teodosio, sobrevivieron al Imperio bizantino y se mantuvieron en uso durante todo el periodo otomano, declinando a partir del siglo XIX (imagen de dominio público)

Fig. 2.11: Mezquita Fethiye o Mezquita de la Conquista. Levantada entre 1688-1670 sobre una basílica bizantina en la zona del ágora romana de Atenas. Fue desacralizada tras la independencia y hoy es un espacio expositivo (fotografía de la autora)

Fig. 2.12: Mezquita Tzistarakis, sita en la plaza de Monastiraki, en Atenas. Construida en 1759, hoy está desacralizada y forma parte de los anexos del Museo de Arte Popular Griego (fotografía de la autora)

Fig. 2.13: Nicolas Poussin, El Parnaso (1630-1631) (número de catálogo P002313). Madrid, Museo Nacional del Prado. © Archivo Fotográfico del Museo Nacional del Prado

Fig. 2.14: Theophilos Hatzimihail, Adamantios Korais y Rigas Pheraios sosteniendo a Grecia (1911) (imagen de dominio público)

Fig. 2.15: Eugene Delacroix, Grecia expirando sobre las ruinas de Missolonghi (1826). El cuadro sirvió como homenaje a la independencia griega y a la muerte de Byron. © Musée des Beaux-Arts de Bordeaux, Mairie de Bordeaux (fotografía de F. Deval)

Fig. 2.16: René Puaux, Grecia despierta, inspirada por el espíritu de libertad, se alza, rompe sus cadenas y vence a sus opresores (1932) (imagen de dominio público)

Fig. 2.17: Leo von Klenze, Vista ideal de Atenas con la Acrópolis y el Areópago (1846). © Neue Pinakothek de Munich

Fig. 2.18: Iglesia bizantina de Kapnikarea (Παναγία Καπνικαρέα), en Atenas. Leo von Klenze la destinó a la demolición dentro de su programa de reforma de la ciudad para hacer valer el legado clásico, a pesar de ser una de las iglesias bizantinas más antiguas de Atenas (ca. 1050). Fue la insistencia de Luis I de Baviera la que salvó a la Kapnikarea de la demolición, convirtiéndola en un símbolo de la Atenas contemporánea (fotografía de la autora)

Fig. 2.19: Mapa de la Gran Grecia (Μεγάλη Ἑλλάδα) bajo los parámetros de la Megali Idea confeccionado después del Tratado de Sèvres (1920). Arriba, a la izquierda, retrato de Eleftherios Venizelos, primer ministro griego en varias ocasiones entre 1910-1933. La cita de la derecha “Grecia está destinada a vivir y vivirá” es de Charilaos Trikoupis, primer ministro griego en diferentes momentos entre 1875-1895 (imagen de dominio público)

Fig. 2.20: Theodoros Vryzakis, El obispo de Patras Germanos bendice la bandera de la revolución (1865) Pinacoteca Nacional de Grecia (imagen de dominio público)

Fig. 2.21: Thomas Nast, Six of one and half a dozen of the other. Caricatura de un griego y un turco discutiendo por las fronteras, publicada en Harper’s Weekly, 15 de enero de 1881 (imagen de dominio público)

Fig. 2.22: Academia de Atenas. Edificio diseñado por Theophil von Hansen en un proyecto triple que incluía también la Universidad de Atenas y la Biblioteca Nacional. Construida entre 1859-1895, fue sede del Museo Numismático, del Bizantino y del Archivo Nacional y a partir de 1926 lo es de la Academia de Atenas (fotografía de la autora)

Fig. 2.23: Biblioteca Nacional de Atenas, diseñada y construida en estilo neoclásico por el danés Teophil von Hansen en 1832 (fotografía de la autora)

Fig. 2.24: La Universidad Nacional y Kapodistriaca de Atenas, fundada en 1837, trasladó su sede oficial a este edificio, diseñado por Teophil von Hansen siguiendo la moda neoclásica, en 1843 (fotografía de la autora)

Fig. 2.25: Soldados nazis izando su bandera en la Acrópolis durante la ocupación, fotografiados por Theodor Scheerer (1941) (imagen con licencia Creative Commons)

Fig. 2.26: Febo y Atenea (Φοίβος y Αθηνά), mascotas de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. La redefinición moderna de la estética antigua durante la celebración de los Juegos de Atenas fue constante (fotografía de la autora)

Fig. 2.27: Fresco a la entrada de la Iglesia de la Transfiguración del Salvador en el barrio ateniense de Petralona, conmemorando una supuesta lucha contra la barbarie ininterrumpida desde 1821 hasta 2021 protagonizada por los turcos en el papel de canallas y los griegos en el de héroes (fotografía de la autora)

Fig. 2.28: Estatua de Theodoros Kolokotronis (1770-1843) en la plaza Areos de Trípoli, el corazón de la ciudad. Kolokotronis dirigió, en 1821, “la masacre de Tripolitsa”, un vengativo baño de sangre en el que murieron alrededor de 8.000 musulmanes de Trípoli, aunque tampoco se perdonó a los judíos, y en la que se practicó la tortura de forma sistemática durante días (fotografía de la autora)

Fig. 2.29: Mural contemporáneo que conecta los clichés del pasado griego con la más moderna actualidad. Adorna una fachada en el popular barrio ateniense de Kerameikos (fotografía de David Sierra, cortesía del autor)

Fig. 2.30: Mural contemporáneo, de los muchos que pueblan Atenas, esta vez en el barrio de Metaxourgeio (fotografía de David Sierra, cortesía del autor)

Capítulo III

Fig. 3.1: Terraza de los Leones en el santuario de Delos (fotografía de Ggia con licencia Creative Commons)

Fig. 3.2: Restos del templo monumental más importante de Tegea, el de la Atenea Alea, vistos desde el E (fotografía de la autora)

Fig. 3.3: Teatro de Mantinea, con restos de templos a sus pies, visto desde el S, con la antigua Ptolis (la actual colina de Gortzuli) al fondo (fotografía de la autora)

Fig. 3.4: Columnata O del monumental templo de Basas, en Figalía (fotografía de la autora)

Fig. 3.5: Teatro y Tersilio de Megalópolis vistos desde el N (fotografía de la autora)

Fig. 3.6: Altar del Zeus Liceo, compuesto únicamente por piedras amontonadas, en la cima llamada actualmente del Profeta Elías (monte Liceo) (fotografía de la autora)

Fig. 3.7: Hipódromo y estadio del monte Liceo, lugares de celebración de las Lykaia, sitos en el valle de Kato Kambos, entre el monte del Profeta Elías y el de San Esteban, vistos desde el SO (fotografía de la autora)

Fig. 3.8: El templo de la Despina de Licosura desde el SO (fotografía de la autora)

Fig. 3.9: Teatro de Mesene (fotografía de HerrAdams con licencia Creative Commons)

Fig. 3.10: Puerta Arcadia de Mesene (fotografía de la autora)

Fig. 3.11: Templo Sur del santuario de Calapodi, visto desde el E (fotografía de Pompilos con licencia Creative Commons)

Fig. 3.12: Filipeion en el Altis del santuario de Olimpia, visto desde el O, con el santuario de Hera al fondo. Fue mandado construir por el propio Filipo II tras la batalla de Queronea (338 a. C.) a mayor gloria de su poder personal y del de su estirpe (fotografía de la autora)

Fig. 3.13: Fuente sagrada y templo de Zeus Hypsisto en Díon, la “capital religiosa” de los macedonios (fotografía de Carole Raddato con licencia Creative Commons)

Capítulo IV

Fig. 4.1: Templo de Hera en Olimpia visto desde el SE (fotografía de la autora)

Fig. 4.2: Bouleterion en el santuario de Olimpia visto desde el N (fotografía de la autora)

Fig. 4.3: Estadio de Olimpia visto desde el NO (fotografía de la autora)

Fig. 4.4: Templo del Zeus Olímpico visto desde el N (fotografía de la autora)

Fig. 4.5: Templo de Apolo en Delfos visto desde el NE (fotografía de la autora)

Fig. 4.6: Templo de la Atenea Pronaia en Delfos visto desde el NE (fotografía de la autora)

Fig. 4.7: Estadio de Delfos visto desde el SE (fotografía de la autora)

Fig. 4.8: Tesoro de los Atenienses en Delfos visto desde el E (fotografía de la autora)

Fig. 4.9: Santuario de Termo (fotografía de Kostas Kokoulis con licencia Creative Commons)

Fig. 4.10: Vista panorámica del santuario de los dioses Palicos en la Rochicella, Mineo (fotografía de Brian McConnell, cortesía del autor)

Capítulo V

Fig. 5.1: Enócoe con la forma de la cabeza de un hombre de piel negra, ca. 480 a. C. © Metropolitan Museum of Art, n.º 00.11.1

Fig. 5.2: Fragmento de ánfora ática con un arquero que porta el gorro escita, ca. 550-540 a. C. © Metropolitan Museum of Art, n.º 011.604.3.152

Fig. 5.3: Ánfora ática de figuras rojas representando la lucha entre un griego valeroso y un arquero persa en retirada. Datable entre el 500 y el 450 a. C., procedente probablemente de Rodas. © Metropolitan Museum of Art, n.º 06.1021.117

Fig. 5.4: Crátera ática de volutas atribuida al Pintor de los Sátiros Lanudos, ca. 450 a. C. En el cuerpo del vaso se representa una amazonomaquia en la que las amazonas visten a la moda persa. La lucha entre civilización y barbarie se ve reforzada con la centauromaquia del cuello de la crátera. © Metropolitan Museum of Art, n.º 07.286.84

Figs. 5.5 y 5.6: Caras A y B del enócoe ático de Eurimedonte. Un hombre barbado se sujeta el miembro erecto mientras parece perseguir al personaje representado en la cara B, que semeja un arquero vestido a la moda oriental que se burla de su perseguidor griego. Atribuible al círculo del pintor de Triptólemo. Datable alrededor del 460 a. C. © Museum für Kunst und Gewerbe Hamburg, n.º 1981.173 (fotografía de María Thrun)

Fig. 5.7: Reproducción sita en Delfos de la Columna serpentiforme, dedicada por 31 poleis griegas como exvoto a Apolo en conmemoración de la victoria sobre los persas en la segunda guerra médica (fotografía de la autora)

Fig. 5.8: Restos de la Columna serpentiforme original, trasladada al Hipódromo de Constantinopla desde Delfos por Constantino el Grande y sita hoy en la Plaza del Sultán Ahmet en Estambul (fotografía de Ángel del Río, cortesía del autor)

Fig. 5.9: Túmulo de Maratón, levantado in situ para albergar las cenizas de los atenienses caídos en la batalla (fotografía de la autora)

Fig. 5.10: Vista del lado norte del ágora ateniense desde la calle Adrianou, donde se encuentran los supuestos restos de la Estoa Pécile según la localización defendida por los responsables de las excavaciones del ágora (Camp 2015, 476-493; Shear 1984, 5-19) (fotografía de George E. Koronaios con licencia Creative Commons)

Fig. 5.11: Partenón visto desde la colina de Filopapo (fotografía de la autora)

Fig. 5.12: Archaios Neos desde el suroeste, entre el Erecteion y la Acrópolis, convertido en paisaje en ruinas conmemorativo de la destrucción de la Acrópolis por los persas (fotografía de la autora)

Fig. 5.13: Areópago visto desde la Acrópolis (fotografía de David Sierra en Sierra [2024, 548, fig. 7.31], cortesía del autor)

Fig. 5.14: Cueva santuario de Aglauro desde el Kalimarmaro (fotografía de David Sierra en Sierra [2024, 622, fig. 7.95], cortesía del autor)

Fig. 5.15: Olivo del Erecteion, convertido en símbolo identitario de resistencia y resiliencia (fotografía de la autora)

Fig. 5.16: Restos de los templos arcaicos de la Acrópolis, destruidos durante la invasión persa, colocados exprofeso en la ladera norte con intención de visibilización memorialística (fotografía de la autora)

Agradecimientos

Este libro es la plasmación de lo que he investigado, reflexionado y analizado sobre la identidad griega antigua desde que comencé mi carrera científica, hace ahora 25 años, hasta la actualidad y, por tanto, acumulo muchas deudas (tantas como para escribir otro libro, y eso resulta imposible) y un profundo agradecimiento hacia muchos compañeros y amigos, algunos de los cuales, desgraciadamente, ya no están entre nosotros. El colega que un día te sustituye en una clase para que tú puedas acudir a un congreso; el que se toma contigo un café porque te ve agobiada y mientras charlas se te ocurre una idea que llevaba tiempo rondando y no terminaba de materializarse; el que cuando te superan las múltiples tareas a entregar para antes de ayer se pone en tu piel y dilata un plazo supuestamente improrrogable; el alumnado que con sus preguntas, hipótesis e interés te reconcilia con una profesión que te hace sentir viva no solo por lo que aprendes, sino también por lo que compartes… sería imposible nombrarlos a todos, pero aun así quiero intentar una selección, escueta, directamente relacionada con este libro que, como cualquiera, será injusta, pero que espero refleje bien lo importante que son las instituciones para que aprueben y sostengan proyectos de investigación, los colegas para avanzar en el proceso de indagación y reflexión, el alumnado para mantenernos con la cabeza en el mundo presente y la familia y los amigos para recordar a los que muchas veces quedamos cegados por la pasión investigadora que hay vida (y por momentos maravillosa) más allá de ella.

Institucionalmente, este trabajo se ha visto sostenido e impulsado por la concesión de dos importantes ayudas ministeriales que me proporcionaron los recursos suficientes como para desarrollarlo. En primer lugar, por estricto orden cronológico, una estancia de profesores senior en el extranjero concedida en el año 2023 por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades para que, durante cuatro meses, pudiera trabajar en la National Hellenic Research Foundation, en Atenas. Investigar en la propia Atenas, con acceso no solo a los recursos de mi institución de acogida, que me abrió los brazos del modo más caluroso, sino también a los de otras instituciones volcadas en la investigación sobre la Grecia antigua (como la American School of Classical Studies at Athens —ASCSA—, a la que no quiero tampoco dejar de expresar mi agradecimiento por lo fácil que hacen al investigador el desarrollo de su trabajo) fue básico para poder encauzar una investigación que, un tiempo después, se materializó en la segunda ayuda ministerial a la que me refería al principio de este párrafo: la concesión, de nuevo por parte del Misterio de Ciencia, Innovación y Universidades, de un proyecto de investigación para el periodo 2024-2027. Enmarcado dentro del programa “Proyectos de Generación de conocimiento 2023” y bajo el título “Mecanismos de construcción de la identidad y la etnicidad por oposición: más allá de la dicotomía griegos-persas en la Atenas de los siglos VI-IV a. C. (MECONIDE) (PID2023-146086NB-I00)”, este proyecto nos ha permitido a mi equipo y a mí dedicar tiempo y recursos a la identidad griega y sus múltiples formas hasta dar a luz y poder publicar esta obra que, precisamente, tiene por objetivo la reflexión profunda, crítica y personal sobre la identidad griega antigua y su conexión con el presente, amén de muchos otros trabajos desarrollados por mis compañeros de equipo y por mí misma.

Tampoco quiero olvidar a mi alma mater y centro de trabajo (y también de vida): la Universidad Complutense de Madrid. A pesar de crisis, vaivenes, desprecios y ataques, muchas veces por parte de quienes deberían protegerla, la universidad pública resiste y la Complutense es un magnífico ejemplo de todo lo que la educación pública ofrece a la sociedad, por lo que me enorgullece formar parte de ella.

Los colegas son imprescindibles para que las ideas que rondan la cabeza de cualquier investigador (hasta el punto a veces de obsesionarnos un poco) se organicen y acaben adquiriendo una forma definitiva que podamos transmitir, ya que el diálogo es siempre más fértil que el monólogo, por muy razonado que este último sea.

Gracias a Antigoni Zournatzi, que facilitó todos y cada uno de los trámites necesarios para que mi estancia en Atenas en la National Hellenic Research Foundation fuera cómoda y exitosa. La Dra. Zournatzi hizo honor a la tan alabada (y nada exagerada) hospitalidad griega, ayudándome a rellenar formularios, proporcionándome un cómodo espacio de trabajo y numerosas charlas y encuentros que arrojaron luz sobre muchos ámbitos del mundo persa y su interacción con los griegos, sin los cuales este libro no sería lo que es, y presentándome a otros investigadores, como la maravillosa (y prematuramente fallecida) Dra. Kalliope Kritikakou-Nikolaropoulou, que se desvivió por hacerme sentir en casa (allá donde estés, Popi, recordaré siempre tu amabilidad, tu charla tan amena y cariñosa y tus galletas de chocolate).

Gracias también a los miembros de mi equipo de investigación (Eschatia. Delimitación territorial y fronteras: el papel de la religión en los conflictos entre poleis) y de mi actual proyecto ya mencionado, pues ellos conforman el fértil germen que ha permitido fructificar en este resultado, y muy especialmente entre ellos a Miriam Valdés, colega, pero sobre todo amiga, que siempre está ahí para apoyar, reír y conversar.

Infinitas gracias también, como no puede ser de otro modo, a Gonzalo Cruz Andreotti. Nos conocimos hablando precisamente de identidad griega hace más de 20 años y me hace un inmenso honor que ahora prologue este libro. En lo profesional, porque es uno de los grandes especialistas españoles en la disciplina. En lo personal porque fue el primero que se interesó por mi visión de la identidad griega cuando apenas si había comenzado el periplo que me llevaría a terminar mi tesis doctoral y es como cerrar un círculo que ahora sea él quien pueda calibrar sus frutos.

Aunque sea imposible nombrar a todos los que me ayudaron en algún momento con charlas, discusiones y reflexiones compartidas (y también con cafés, comidas y salidas improvisadas con amistad y cariño), al menos quiero dejar constancia (por estricto orden alfabético) de algunos apoyos que han resultado especialmente significativos, como los de Manuel Álvarez Martí-Aguilar, Vyron Antoniadis, Nicola Cusumano, Adolfo Domínguez Monedero, Helena Domínguez del Triunfo, Aida Fernández Prieto, Eduardo Ferrer, César Fornis, Estela García Fernández, Paco Pepe García Fernández, Julián Gallego, Jorge García Cardiel, Manel García Sánchez, Charo Hernando, Ana Iriarte, Fernando López Pardo y Soledad Milán (ambos in memoriam), Chiara Mauro, Santiago Montero (gracias por tanto, maestro, qué pena, y qué injusto, que te fueras tan pronto), Fernando Notario, Ricardo Olmos, José Pascual, Domingo Plácido, Susana Reboreda, Javier Rodríguez Corral, Arturo Sánchez Sanz, Laura Sancho, David Sierra (un placer tener un discípulo que ya ha superado a su maestra), Vassilis Tsiolis, Purificación Ubric y Lucía Sánchez Mur (la alumna que se convierte en colega gracias al estudio de la identidad).

No puedo tampoco dejar de mencionar a mis alumnos, porque me mantienen viva y anclada en un mundo, el de la enseñanza, que me apasiona. Ojalá todos los prismas de nuestro trabajo fueran tan emocionantes, gratificantes, divertidos y estimulantes como aprender ayudando a otros a hacerlo. ¡No dejéis nunca de sorprenderme!

Familia y amigos son también imprescindibles para emprender y llevar a término un trabajo como este, que demanda muchas horas y secuestra por momentos la cabeza de cualquier otra cosa (sensación maravillosa para quien se ve secuestrado, pero que puede ser muy irritante para quienes le rodean). Gracias a mi familia, siempre fundamental, especialmente (aunque no solo) a mi marido, Javier García, porque después de 20 años sigue siendo la mejor decisión que tomé en la vida; a mis padres, Adolfo y Ma Cruz, porque son unas personas excepcionales de las que me siento muy orgullosa, y a mis sobrinos, Lucas y Paula, la nueva generación que siempre sabe cómo arrancar una sonrisa.

Por último, pero para nada menos importante, gracias a mis amigos por estar ahí, animarme a que terminara este trabajo y recordarme que hay (mucha) vida más allá de los griegos. Mil gracias (de nuevo por estricto orden alfabético) pues a Natalia Alonso, Rocío Aranda (ese viaje a la Arcadia juntas, cuántos recuerdos construidos), Nicolás Ávila, Carmen Blánquez, África Cabrera, Chelo Celada (siempre presente, aunque ya no estés), David Coto, Iván del Barrio, Ángel del Río (al que le debo estupendas imágenes y citas que desconocía), Juan Gómez Bárcena, Cristina Jiménez, María Nikolaou (siempre preocupada porque mi estancia en Atenas fuera lo mejor posible, una expresión máxima de la no suficientemente ponderada hospitalidad griega), Margarita Moreno, Ana Isabel París, Ma Ángeles Ruiz, María Ruiz del Árbol, Marga Sánchez e Inés Sastre.

Madrid, julio de 2025 Ma Cruz Cardete del Olmo

PRÓLOGO Volver a las identidades griegas ¿para qué?

Desde los años 90 del siglo pasado los estudios identitarios han estado de moda. En cierta medida porque había que analizar el porqué de la proliferación de respuestas emocionales de carácter identitario como respuesta a la angustia producida por el desmoronamiento de las certezas políticas y sociales que se habían construido tras la Segunda Guerra Mundial en la Europa occidental y los Estados Unidos. Toda respuesta emocional podía devenir, como así fue, en una narrativa sobre el pasado cada vez más esencialista, y un análisis sobre la situación del presente irracional, nacionalista, xenófoba y racista, destinada a culpar de todos los males a la pérdida de valores y el relativismo reinante, así como a la “invasión” del extranjero, de su cultura y de sus costumbres. Las consecuencias están ahí y todos somos conscientes.

Mientras que la cosa sigue igual, con el sucederse de distintas crisis económicas, sanitarias y ambientales, parece que ahora los historiadores ya estamos en otra cosa —el poshumanismo, la historia ambiental, las nuevas materialidades o los estudios multiespecie …—, hemos cerrado el capítulo de las identidades y hemos dejado que sean otros los que ocupen nuestro papel. No ha ayudado mucho que la sucesión ininterrumpida de una miríada de estudios donde aparecía la palabra “identidad” no se viera acompañada de una discusión seria y rigurosa acerca de qué identidades son históricamente estructurales y/o ideológicamente nocivas. Antes, al contrario: todos nos sumamos a la “moda” identitaria sin plantearnos esta cuestión, y el estudio de las identidades se disolvió entre una miríada de temas y planteamientos inconexos, insustanciales o anecdóticos; por recordar a Dosse, la “invasión” de los estudios identitarios los terminó convirtiendo en una “historia hecha migajas”, que no llevaba a ningún lado y que terminó aburriendo por repetitiva.

Por ello, la primera virtud de este libro (por cierto, el primero en español y escrito por una española), es que significa un acto de resistencia historiográfica frente a la antiquística anglosajona dominante y, me atrevería a afirmar, de resistencia cívica frente a la situación actual, dominada por “identidades asesinas”, citando a Maalouf. El estudio de las identidades es más urgente que nunca y, volver a los griegos, más aún, siendo como son uno de los pilares de las distintas identidades europeas. Un buen ejemplo es el papel central que tiene la iglesia ortodoxa rusa, y con ello la recuperación del pasado bizantino, en la legitimación del Estado ruso actual en comparación con el escaso protagonismo durante el período soviético. La autora lo dice claro:

Details

Pages
XXX, 566
Publication Year
2026
ISBN (PDF)
9783631950326
ISBN (ePUB)
9783631950333
ISBN (Hardcover)
9783631950319
DOI
10.3726/b23785
Language
Spanish; Castilian
Publication date
2026 (October)
Keywords
Identidad Etnicidad Grecia antigua Bárbaro Atenas Esparta Mesenia Arcadia Sicilia Fócide Macedonia Olimpia Delfos Imperio persa Religión griega
Published
Berlin, Bruxelles, Chennai, Lausanne, New York, Oxford, 2026. xxx, 566 p., 69 il. blanco/negro.
Product Safety
Peter Lang Group AG

Biographical notes

Mª Cruz Cardete del Olmo (Author)

Mª Cruz Cardete del Olmo es profesora de Historia Antigua en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense (Madrid). Se ha especializado en la construcción de paisajes simbólicos y en la identidad y en la religión de la Grecia Antigua (épocas arcaica y clásica), habiendo desarrollado más de 150 estudios sobre estas temáticas.

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Title: Identidades en la Grecia Antigua